Recuerda quien eres…

No dejen de leer siempreVamos por la vida consumiendo kilómetros, buscando respuestas y nos encontramos con preguntas. Buscamos certezas y el mundo responde con incertidumbre.

Últimamente he hablado con muchos profesionales que han sido despedidos por la bendita desaceleración. La mayoría me muestran un nivel de ansiedad enorme. Y es que hoy en día hay muchísimo stress, muchas pastillas, mucha preocupación que saca lo peor de nosotros.

El problema de la desaceleración no es ella, sino la crisis emocional que puede causar en nosotros cuando nuestro estado de ánimo se llena de pesimismo, nuestra mente se paraliza y nuestros miedos se disparan. Si bien, no podemos vivir a espaldas de la realidad, (eso sería irresponsable), las personas más serenas y equilibradas que conozco son las que han hecho las paces con lo irreversible y lejos de quedarse sin respuestas, se han dedicado a buscar oportunidades para salir adelante. Y esto muchas veces comienza por hacerse las preguntas correctas.

Definimos nuestro futuro a través de las preguntas que escogemos hacernos y hacemos a otros. ¿Quién soy? ¿En qué soy bueno y en qué no?¿Qué me haría mejorar en mi familia y en mi trabajo? ¿Cuáles son nuestros diferenciadores y como vamos a potenciarlos? Las respuestas requieren que hagamos algo de arqueología interior.

En este contexto tan cambiante en el que nos ha tocado vivir, es necesario poner las cosas en perspectiva y sacar a relucir nuestra mejor versión para liderar y protagonizar nuestra propia vida. “Tal vez, he vivido la vida de otro”, decía Neruda al final de su viaje.

Acabo de terminar las sesiones de feedback en mi trabajo y mi equipo me ha recomendado escuchar más. Y la verdad es que me hace falta. Y creo que le hace falta a muchos profesionales. Una persona es exitosa en la medida que aprenda a gestionarse a sí misma, y para ello, nada mejor que conocerte. Hay solo dos fuentes, como te ves tú, y como te ven los demás. Y es en ésta última donde fallamos. Hay un divorcio entre lo que uno piensa de sí mismo y lo que los demás piensan.

Como profesionales, estamos obligados en formarnos en ambos conceptos, en tener una visión más cercana de la realidad y ayudarla a tenerla a los demás. Conversaba sobre estos temas con Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, y Profesor Invitado del IESE, y me decía que hoy en día la gente no está identificada con la empresa, porque siente que la empresa no está identificada con la gente. Esto pasa inadvertido a los que tenemos gente a nuestro cargo. Por eso me decía que existen los brutos, los brutísimos y los Gerentes. Y es que hoy en día, a los gerentes se nos enseña a distribuir, no a producir, a producir gente exitosa, gente buena.

La gente renuncia muchas veces por falta de buen trato. La gente no se va identificar, no va a tener lealtad con la empresas porque éstas no son personas, son sociedades anónimas, las personas se identifican con el resto del equipo, se identifican con los jefes. Por ello, que tremenda responsabilidad para los que tenemos gente a nuestro cargo.

Ganamos mucho escuchándolos, valorando opiniones, tomándolas en cuenta. Pero no solo eso, hay que entrenar a la gente en escuchar y saberla aconsejar.

Hoy se habla mucho del Coaching, y Pablo me decía que Coaching no es más que estar cerca y preocuparte por tu gente, y ¿por qué? Porque la quieres. ¿Y por qué la tengo que querer? Porque trabajas con ella. La gente debería ser lo más importante en las empresas, pero los gerentes no somos conscientes de ello. Muchos se venden diciendo que la empresa es una familia para los empleados y la verdad es que no. Esto es un engaño. El gerente que realmente me quiera, me dirá: “Distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa. Si lo más importante que tenemos todos es nuestra familia, pues cuidémosla.

Focus en la gente. Vivimos y trabajamos con personas, no con laptops. Ellos serán los responsables de los resultados del futuro que tanto nos preocupa. Hay que formar gente que tenga interés por los demás. Los gerentes, somos responsables de la vida de nuestros equipos. Por ello nuestra principal función es formarnos bien primero nosotros, para ayudarlos a ellos. Muchas veces, que difícil es sacar tiempo para reflexionar esto, para hablar de estas cosas con nuestra familia, y con nuestro equipo de trabajo. Si no tenemos tiempo para ellos, para escucharlos, para aprender de ellos, no estamos haciendo bien nuestro trabajo. Es como un taxista que no tiene tiempo para manejar. Si ese es el “core” de nuestra función, obtener resultados, a través del equipo, de las personas! Para eso nos pagan.

¿Y entonces qué? Hagamos las cosas de una manera distinta!

“Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días lo mismo. Muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir tras un sueño. Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo. Evitemos la muerte en suaves cuotas.” Pablo Neruda

Mi nuevo libro “Ideas para vivir mejor”

image2Está a partir de hoy en todas las librerías y supermercados gracias a Editorial Planeta. Es una recopilación de mis mejores artículos así como también de otros que los he guardado en exclusiva para este libro. Los dejo con parte de la introducción, a lo mejor en algo ayuda:

No hay persona que no se proponga como objetivo fundamental en su vida ser feliz. Y ser feliz tiene como ingrediente principal vivir con la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo todo lo que podemos para vivir una vida recta, aunque muchas veces fallemos. “La más grave falta es no tener conciencia de ninguna.” decía Albert Einstein.

Y de eso se trata de este libro, de compartir ideas útiles, sólidas y aterrizadas, que nos ayuden a vivir mejor en el día a día, que se reparte en nuestra vida personal, familiar, profesional y social.

Apoyado en referentes a nivel mundial como profesores de las mejores Escuelas de Negocio del Mundo (Harvard, IESE, Kellogg) así como psicólogos, psiquiatras, antropólogos, y sobre todo, mi fuente más valiosa, personas como tu y como yo, que han vivido o viven una vida complicada y saben salir adelante, he escrito sobre temas como la gestión de la adversidad y de la felicidad y la necesidad inaplazable de plantearse ser un mejor padre, esposo, hijo, trabajador y amigo.

Temas en los que por cierto, me falta mucho por lograr, cuento con muchas carencias y limitaciones, pero justamente por eso leo y escribo, porque me esfuerzo por mejorar, a veces con buenos resultados y a veces con malos. Trato de sacarle el jugo a la vida mientras dure, identificar sus reglas. Cuanto antes las entienda y acepte, mejor.

La clave de los resultados extraordinarios es vivir al borde de la obsesión, sin pasar la delgada línea divisoria. Messi no es el mejor jugador de la historia porque el presidente del Barcelona se lo dijo, sino porque ese talento enorme que tiene lo potencia con pasión, esfuerzo y perseverancia.

Bernabé Tierno, una referencia a nivel mundial en psicología, dice que la verdadera felicidad apenas depende en un 10% de las circunstancias externas más favorables como salud, trabajo o dinero. El otro 90% depende de nosotros, de nuestras actitudes, pensamientos y emociones que podemos controlar de manera voluntaria.

Mi problema está en que muchas veces se la pongo muy difícil a la felicidad. Ya sea porque la busco donde no está, o porque la tengo pero no soy consciente de ello, y eso porque no valoro lo que tengo y me enfoco más en lo que no tengo. Confucio decía que solo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo. Y es que tener “todo” para ser feliz no es, en manera alguna, razón para serlo. Necesito saber sacar lo mejor de lo que pasa en mi camino. “Si la vida te da limones, pónselos al tequila”.

Pasé años persiguiendo respuestas, sin embargo, me di cuenta que es más útil hacer lo contrario y definir las preguntas de mi vida, sino ésta, no tiene sentido. Y una de ellas es, ¿Hacia donde voy, en qué me enfoco ahora? En tomar mi trabajo y mi familia muy en serio. En recordar que soy ave de paso y todo pasa porque los momentos mueren rápido, en ser la persona sencilla que mi familia reclama, en aprender a perder, que implica hacer las paces con el error, «aliado natural», ya que si vivo obsesionado con ganar y no contemplo la posibilidad de perder, ya perdí. “Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide” decía Santiago Alvarez. Me enfoco en ser un profesional exitoso, pero entender a la vez que el éxito y el fracaso tienen mucho más que ver con mi futuro como persona y el de mi familia (su bienestar y felicidad), que con mis logros profesionales. Y finalmente, en hacerle un poco más fácil el camino a ustedes, que ya bastante sinsabores tiene la vida. Y si hablo de este libro, mi objetivo es sembrar ideas, que se sientan incómodos y como consecuencia de ello, busquen cambiar.

Los años que perdí

calendar_page_inset_smallHoy cumplo 40 y escribo desde el corazón…utilizando este artículo como válvula de escape para decir lo que siento. A veces tenemos la tendencia a agradar y quedar bien con todos. Pues yo no. Y hoy menos! Si no voy contracorriente a mi edad, ¿Cuándo lo haré? Dicen que a partir de hoy comienza la temible “crisis de los 40”; en la cual experimentamos un demasiado de todo. Las dificultades parecen insuperables y el cansancio se hace notar.

Romano Guardini decía que en esta edad, las ilusiones pasan, y no solo las que son de la juventud, sino también las que procedían del hecho de que la vida aun conservaba el efecto novedad. A veces adoptamos un optimismo forzado que en realidad no sentimos, o sino, nos ocupamos de mil cosas y trabajos, para escapar de la monotonía, con el fracaso como resultado más que probable.

A veces pienso que empiezo a vivir de las reservas, que ya comienzo a estar de vuelta en todo. Tengo la sensación de que las cosas se repiten. Obvio que no es verdad, nada se repite. Es la rutina la que quiere aparecer a la fuerza en varios aspectos de mi vida. El hastío, lo que los griegos llamaban “taedium vitae”, esa profunda decepción no obedece a un motivo u ocasión concretos, sino que nos la produce la vida en su conjunto.

La técnica que la vida emplea con nosotros consiste en empezar prometiendo mucho, especialmente a los 20s. Ahora se hace cada vez más claro que lo prometido no se cumple.

Me imagino que como consecuencia de ello, llega la famosa “crisis” que se produce a esta edad. Y no solo a los que la vida nos ha pegado fuerte, sino también a los que aparentemente les ha ido bien.

Pues bien, hoy me he dado cuenta de los años que he perdido así, pero también que a la vez, la experiencia de ellos, me ha hecho ver y entender cosas que antes no lo hacía. Y es que los años enseñan cosas que los días jamás llegan a entender. Lo que le da sentido a mi vida no es la cantidad de años sino lo que hice con ellos. Las personas más inútiles son incapaces de cambiar con el paso del tiempo. “Hay gente que promete a los 20 y deprime a los 40. Fotocopia ideologizada, ha vivido el mismo año 20 veces”, decía James Barrie. Dicen que la madurez consiste en ir pasando de una etapa a otra de la vida llevando con nosotros los mejores recuerdos. Si fuimos auténticamente niños, nunca dejaremos de serlo.

Seguiré encontrándome con el sufrimiento. Ahora lo conozco mejor, lo acepto, porque sé que tengo que convivir con él, y en la medida de lo posible, superarlo.

Ya no me obsesionan los grandes logros que soñaba a los 20, me enfoco más en hacer lo que verdaderamente me lleva a cumplir mi propia definición de éxito. Como ya lo he dicho antes, “El camino es la meta”. Es por eso que ahora trato de disfrutar cada minuto del viaje, saboreando el presente y con buena compañía. Ya viví años obsesionado con el futuro o mirando para atrás, y busco liberarme de ello. El camino me irá mostrando la meta. Los objetivos que van surgiendo en en mi vida no los tenía previstos. Constantemente aparecen oportunidades que me toca detectar y aprovechar.

Pero bueno, a vivir la vida que quiero para mi! En estos años, la vida me ha enseñado muchas cosas, y lo sigue haciendo. A tener conciencia sobre mis actos, a priorizar y enfocarme en las cosas que realmente valen la pena. Me enseñó que la vida y el trabajo jamás deben ser confundidos.

He sido por años un workaholic, mezcla de motivación, compromiso y desorden de tiempos, que desembocaban en un profesional enchufado permanentemente a la oficina (y muchas veces lo sigo siendo). La vida me ha enseñado también que acá, nada es para siempre, ni las alegrías ni los fracasos, que hay y habrán muchas tormentas pero que me harán más fuerte y que cuando salga el sol, sabré apreciarlo más que nadie. Me ha enseñado a no comparar mi vida con la de otros, raíz de muchas miserias e ingrediente perfecto para la infelicidad, y por supuesto, me ha enseñado a cuidar el tiempo como un regalo valiosísimo.

Al respecto decía Santiago Alvarez Profesor Principal del IESE, “El hoy es un obsequio que he de agradecer y aprovechar. Ayer se fue y mañana no ha llegado, voto por quedarme en el presente. Viajo al pasado para aprender de su fantástico almacén de datos. Cuando lo hago, el presente se colma de agradecimientos y de una sana tristeza. Teniendo la nostalgia bajo control, el recuerdo de seres queridos que ya se fueron, las imágenes de una edad tierna e irrepetible, aportan al presente un halo de serenidad, dulzura y unas gotas de melancolía. ¿Qué hago con esas cuotas de pena? Leer sus enseñanzas para administrar mejor la realidad. Me proyecto al futuro para anticipar escenarios, para cobrar impulso, para irradiar ilusión y esperanza en un presente invernal. Completada la excursión regreso a mi tiempo preferido, el presente.”

Y acabo preguntándome, ¿Qué es lo que más me gusta de estos 40 años? Pues con sus subidas y sus bajadas: TODO. Amo a mi familia, me encanta Laborum y su gente, el reto de hacerlo crecer y desarrollar nuevas ideas, mi hobby de conferencista y escritor, (el llenar una hoja en blanco y convertirla en un artículo digerible es todo un reto), y en general la vida que llevo. Y sí! Sé que no soy lo que escribo, me falta mejorar muchísimo, y seguiré luchando.

Al final, lo junto todo y sale un hombre afortunado y agradecido con estos primeros 40 años (prefiero llamarlos el décimo aniversario de mis 30s). Ahora recién comienza mi vida…todo lo anterior ha sido una antesala!

No pensemos en ganar dinero

dont-look-back copia2015, año complicado en muchos aspectos. ¿Estamos cumpliendo nuestros objetivos? ¿Cuáles eran? ¿Éxito?, ¿Felicidad?, ¿Ganar más dinero? ¿Tener más? ¿Ser más? ¿Servir más?

A lo mejor, antes de eso, debiéramos preguntarnos ¿Qué es el éxito para nosotros? ¿Quién lo define? Si nos vamos a pasar la vida persiguiendo un éxito que es definido por otros, siempre estaremos frustrados. Nunca habrán suficientes victorias, porque una vez que las consigamos, nos daremos cuenta que seguimos siendo infelices.

Ya lo decía Valero Rivera, el entrenador más exitoso del equipo del Balonmano del Barcelona, “No se busca el premio, no se piensa en ganar dinero, eso es una feliz consecuencia. Se piensa en una misión y en una tarea a realizar. Hay que fijar la cabeza en el proceso, los resultados no deben tener ninguna cabida en nuestro mapa mental. Ya vendrán luego, los leeremos con cuidado y atención, y extraeremos consecuencias.”

Para ello, que importante el aprender de nuestros errores. En lugar de descalificarnos y ponernos nerviosos, fijarnos en el error, y utilizarlo como herramienta de aprendizaje. Es distinto pensar que me he equivocado o he tropezado a decir que soy un fracasado.

Una vez que aprendemos de nuestros errores, comenzamos por definir nuestro objetivo y aquí muchos apuntamos mal. El bull no puede ser ganar más dinero, sino algo más trascendental, acaso nuestra principal meta en la vida, que es vivir (ser y estar) más felices (que por cierto son muy diferentes).

Y para ello, nada mejor que una mentalidad optimista (pero abrochada a la realidad) y luchadora. Son más felices los que se esfuerzan por llenar un vaso poco a poco y no los que heredan uno lleno. Curiosamente la gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que lucha por conseguirlo y sabe sacar lo mejor de lo que encuentra en su camino.

También necesitaremos del liderazgo, pero para liderar nuestra propia vida. Liderazgo es visión clara de la meta a la que se quiere llegar, inteligencia para conseguir las herramientas necesarias para el viaje, dejando huella, para que los demás sigan el ejemplo.

En nuestras conversaciones internas debemos descubrir nuestros talentos, expectativas, ilusiones, sueños, aspiraciones, creencias y valores.¿Por qué hacemos lo que hacemos?. No hay conversación inteligente sin preguntas inteligentes. Pregunta el que sabe, el que duda no se puede permitir ese lujo. Y es que los valores no vienen de fábrica, hay que adquirirlos y hacerlos crecer. Y eso cuesta. No se predican, se practican. Que nuestra gente vea que no son un brindis al sol sino que nos preocupemos de vivirlos y entrenarlos en la disciplina y el esfuerzo.

Vale la pena también revisar nuestra relación con los que más queremos, nuestra familia, y no me refiero solamente a esposa (enamorada) o hijos, sino incluir a padres y hermanos. Revisar bien el equilibrio trabajo – familia en nuestra vida. En la oficina podemos y debemos ver el vaso medio vacío para poder sacarlo siempre adelante, pero en el hogar el vaso siempre debemos verlo medio lleno, siempre con optimismo, sino los pleitos, separaciones y divorcios, suelen asomarse. Hoy en día, me he dado cuenta que tenemos hijos huérfanos de padres vivos, y eso porque no les dedicamos el tiempo necesario.

Al final, es en la familia es en el único lugar donde nos quieren por lo que somos y no por lo que hacemos. Yo lamentablemente este año he visto a mi hijo más con los ojos cerrados que con los ojos abiertos.

Muchas veces, nos hemos movido en la superficie, en la espuma de los acontecimientos. Este año nos toca retomar el rumbo para caminar en la dirección correcta. No me importan tanto las metas, sino el camino que elijo, el mismo me mostrará cuando doblar y cuando seguir adelante. La meta es ese sueño que espero tener despierto.

Leí un relato de un caracol que emprendió la ascensión a un cerezo a finales de primavera. Al verlo, unos gorriones que se hallaban en un árbol cercano estallaron en carcajadas. Y uno de ellos le dijo: Oye tu, pedazo de estúpido! No sabes que no hay cerezas en esta época del año? El caracol sin detenerse, replicó: “No importa. Ya las habrá cuando llegue arriba.”

Ante el contexto en el que vivimos, enfocado en su mayoría en el corto plazo, me interesa enfocarme en el lento, firme y seguro caminar del caracol del cuento. Sabe a donde quiere ir, se pone en marcha, no se distrae con el ruido e impaciencia exterior, lo suyo es una maratón interior que prioriza el esfuerzo y la rigurosidad para terminar el trabajo bien hecho.

Viviendo así estamos sembrando un futuro que cuando llegue no será fruto de la casualidad, ni de la buena o mala suerte, es realmente allí cuando podremos decir que ganamos porque dimos todo lo que llevamos dentro.

Dediquemos tiempo a soñar cosas irrealizables, aterricemos los sueños en tareas concretas, los sueños se construyen a base de esfuerzo. Aterricemos con ideas concretas como ser mejores padres, hijos, esposos, trabajadores y amigos. Pongámosle sal a la vida, y hagamos cosas diferentes este segundo semestre del año, y es que cuando te acostumbras a la rutina y estabilidad de una vida sin grandes sobresaltos, la vida te pasa sin que te des cuenta. Salgamos más, olvidémonos de estar pegados a la computadora, al Facebook (la droga moderna). Saquémosle el jugo a la vida, que te trata según la tratas tú a ella, exprímela y disfruta el regalo de la misma. Afrontemos desafíos que a lo mejor aun estaban pendientes.

Ojalá que este artículo pueda ayudarlos en esa aventura. ¿Lo intentamos?

¿Crisis de optimismo?

work-at-seaPor mi trabajo en Laborum suelo conversar con personas que han perdido su trabajo o se sienten inseguras en el que están. Después de 10 años acá, me animé a compartir algunas ideas que suelo comentarles. No quise escribir un típico artículo con consejos para conseguir trabajo, hay miles, y muy buenos, sino mi propia visión de esta etapa, a lo mejor diferente. Y lo he hecho como si le escribiese una carta a mi hijo que quiere buscar trabajo (por suerte le faltan muchos años para ello).

Rafita, ayer me pediste un consejo sobre como afrontar este proceso de búsqueda de trabajo. Seguramente te ha venido una crisis de optimismo. Si ya lo sé, las empresas no están contratando, hay muchas grandes que se están reduciendo, y a lo mejor te toca mañana un “Muchas gracias por estos años, te valoramos mucho, pero necesitamos ajustarnos el cinturón”, o a lo mejor ya te lo dijeron hoy.

Comienza por pensar lo que piensas. La mente es la dueña de la actitud. No dejes que la emoción te sobrepase. El corazón nunca le puede ganar a la cabeza. Tienes seguramente varias razones para preocuparte, para pensar que no será nada fácil, y tienes razón, son puntos de quiebre en la vida. Pero un ingrediente para llegar a la meta en esta carrera es darle la vuelta a esta crisis de optimismo que suele aparecer. Elige una mirada optimista y esperanzada sobre un futuro que tendrás que inventar tú mismo.

Y luego, segundo ingrediente: el autoconocimiento, saber realmente para que eres muy bueno, en que te diferencias, y que tipo de empresas o áreas calzan con ello. Si no tienes eso claro, no salgas a jugar el partido, lo vas a perder, como lo hace la mayoría de gente que sale a volantear su cv.

“Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida”, aconsejaba Confucio. De la fusión trabajo –pasión saldrás ganando económica y emocionalmente.

Aprovecha esta etapa para conocer nuevas personas, aunque tampoco dependas 100% de ellas. Aprende a saborear la soledad. Dicen que quien no sabe estar solo, termina mal acompañado. Muchos amigos que pensabas que lo eran, te van a ningunear. Los llamarás y estarán “de viaje” o “en reunión”. A la hora de contratar, los contactos personales pesan muchísimo. Acuérdate de amigos, profesores de confianza, antiguos jefes, busca más la calidad de las relaciones que la cantidad. Se trata de que se abra esa puerta que permanece cerrada, que accedas a una entrevista con la persona indicada y en el momento indicado. Una vez en ella depende de ti.

La verdad no tiene pierde. Muéstrate como eres, saca lo mejor de ti, pero también sé humilde y con ganas de aprender. Los currículos perfectos no sirven para nada, el 80% exageran o mienten. No te muestres como superman, cuando te toque un tigre entrevistándote al otro lado de la mesa, se dará cuenta rápidamente que quieres aparentar algo que no eres. Se trata de vender nuestra mejor versión, experiencias, conocimientos y actitudes.

Mantente ocupado, la tristeza y la angustia son proporcionales al tiempo perdido. Siempre habrá alguien a quien contactar, algún proyecto que analizar, alguien a quien ayudar o algún hobby que puedas desarrollar. Escribe un blog sobre algo que te apasione. Verás como los días grises van tomando color.

Aprovecha en pasar más tiempo con tu familia, que a lo mejor estuvo antes sacrificada por un desorden de tiempos. No te pelees con el tiempo. Viaja al pasado y al futuro. Haz de tu serenidad y concentración mental el arma diferencial de una vida intensa y aprovechada.

A veces, la búsqueda del trabajo perfecto te evita llegar a él. El trabajo perfecto será el que te haga más feliz, el que tenga una buena relación entre la remuneración que tengas y la calidad de vida que te permita vivir. No solo pienses en el salario o en la posición.

Un consejo rápido y gratis, es un buen momento para retomar la fe. Martin Seligman, Profesor de Harvard y conferencista internacional, decía que las personas creyentes tienen mayor fortaleza mental y psíquica para enfrentarse a las adversidades y a las crisis. Los creyentes en general no son solamente algo más felices y están más satisfechos con la vida que los no creyentes como prueban todos los estudios, sino que además demuestran mayor capacidad de resistencia y se sienten menos desconcertados en las situaciones más críticas como pueden ser la pérdida de trabajo, el divorcio, la muerte de un ser querido, las enfermedades, etc.

Te toca vivir un momento complicado, sin duda, en la vida siempre hay momentos bonitos, pero también momentos de preocupación extrema, frustración, desánimo, ansiedad, miedo a lo que viene. Define las empresas a las que quieras llegar. Luego los contactos y sus mails. Luego redacta un mail a la medida a cada uno de esos contactos con la problemática que podrían tener y como los puedes ayudar. Las pequeñas victorias nos ayudan a conseguir objetivos que antes nos parecían imposibles.

Los mejores candidatos no son los que se echan más flores. Algo parecido pasa con el futbol. Messi no usa aretes, ni tiene peinados extravagantes, ni declara que es el mejor del mundo. El solo mete goles hace jugadas memorables.

En fin, esta etapa hay que vivirla con serenidad y paciencia. Se necesita resistencia y voluntad para aguantar el tirón inicial y no quedar atrapados en el desánimo. Las cosas siempre pasan por algo. Se trata de aprender de las experiencias que nos pasan. No preguntarnos por qué a mi, sino para que? No olvides lo que siempre decía tu abuelo, que los imposibles se resuelven en la oración. Tienes la suerte de usarla cuando quieras, donde quieras, y además, es gratis. Háblale de tu a tu a Dios, tus temas le interesan más de lo que te interesan a ti. Te parecerá una pérdida de tiempo, pero por el contrario, lo multiplica.

Voy a tener una vida cuando me jubile…

Captura de pantalla 2015-01-06 a la(s) 01.47.02O cuando esté más tranquilo, o cuando mis hijos se vayan de la casa, o cuando cambie de trabajo, o cuando viva de mis rentas, etc, etc, etc. Falso! La vida es ahora! Uno comienza a envejecer desde que nace, por lo tanto, dilatar las cosas importantes para un mañana que a lo peor no llegará, no parece ser muy inteligente.

Mientras escribo, hay miles de personas trabajando jornadas interminables en empleos que no les gustan, para comprar cosas que no necesitan e impresionar a personas que no quieren. ¿Cómo se explica esto? Simplemente porque vivimos sin cuestionarnos las cosas importantes de la vida.

Plutarco cuenta que un día Pirro hacía proyectos de conquista: “Primero vamos a someter a Grecia, después ganaremos Africa, luego pasaremos al Asia, conquistaremos Asia Menor. ¿Y después? Iremos hasta las Indias. ¿Y después de las Indias? Ah, dice Pirro, descansaré. ¿Por qué no descansar entonces ahora?, le dice Cineas con bastante lógica.

Los que manejamos personas, tenemos una responsabilidad ineludible, enfocarnos en la rentabilidad de la empresa, por supuesto, pero a la vez, sacar lo mejor de las personas con las que trabajamos y ayudarlas a mejorar. La pelota está en nuestra cancha.

Aunque antes de hacerlo, sería bueno que veamos como estamos nosotros en ese sentido. ¿Sabemos aprovechar realmente el tiempo? Ojo, les escribe un workaholic que todavía no sabe aprovecharlo muchas veces. Y es que es fácil escribir pero muy difícil poner en practica la teoría. Entiendo bien que hay contextos en los que la empresa necesita más de nuestro tiempo, por ejemplo en el contexto en que estamos viviendo. Hoy, si no tenemos gente en el equipo muy comprometida con el trabajo, y esto implica más horas de las normales, éste, no sale adelante. Pero bueno, este artículo no se refiere al hoy, se refiere a la vida que debiéramos llevar en contextos normales.

Hoy en día la mayoría de empresas están enfocadas en conseguir el máximo provecho de sus trabajadores, a cualquier costa. Y esto implica necesariamente dejar de lado otros aspectos de nuestras vidas. Y porsiacaso, no se trata de meterse a un gimnasio. Probablemente con ello soluciones el problema de bajar la barriga, si, pero tu calidad de vida no se soluciona con ello. La calidad de vida implica un equilibrio entre nuestras necesidades emocionales, espirituales, intelectuales, familiares y sociales. ¿Les estamos dando el espacio que necesitan con urgencia cada una de ellas?

Tener más equilibrio no significa cambios dramáticos en la vida. Es manejar mejor el tiempo, es enfocarse en lo que uno vive hoy, si estoy en el trabajo, focus en el trabajo, si estoy con mi familia, focus en ellos. Tener la mente donde está el cuerpo. Destinar horas fijas para hablar con los hijos, para el deporte semanal, para salir con los amigos de toda la vida a tomar unos tragos, para hacer oración, para hablar con tu esposa sobre como está realmente, como se siente, no para quejarse del trabajo o de los hijos, tiempo para leer, para los hobbies. Los ejecutivos más exitosos, blindan su tiempo libre.

Imagínate que te levantas un día cualquiera, sales a la calle y te encuentras 1,440 dólares. ¿Qué harías con ellos? Podrías gastarlos en comida, ropa, o regalarlos a alguien, o ahorrarlos, pero la cosa es que al final del día desaparecerán. Lo mismo ocurre en la vida real, la diferencia es que lo que nos encontramos cada día no son 1,440 dólares, son 1,440 minutos. ¿Cómo los vamos a utilizar para sacarles el máximo provecho?

Entonces, ¿Cómo manejar la agenda del profesional? Acudo a Pablo Ferreiro, Profesor Principal de Gobierno de Personas del PAD y Profesor Invitado del IESE. Nos dice que con tres preguntas.

1. ¿Esto debe hacerse?

2. Si suponemos que sí debe hacerse, ¿debo hacerlo yo?

3. Asumiendo que si, ¿debo hacerlo ahora?

Cada día, solo pasa una vez. Hay que vivirlo, gozarlo, y no malgastarlo. Y eso depende exclusivamente de nosotros. Si claro, suena bonito, pero… ¿y el estrés? Pues hay que aprender a convivir con él. El problema no es nuestra exposición al estrés –despertador que nos saca de la somnolencia–, sino nuestra escasa capacidad para responder a sus demandas. Si no aprendemos a vivir en la inseguridad, el estrés es un ladrón que nos roba tiempo, concentración, salud, paz y alegría. Pero no nos engañemos, el estrés es el síntoma, nosotros somos el problema.

Si cambias tú, lo hará tu equipo. El liderazgo se basa en el ejemplo. No puedes promover un mensaje que no vives. Preocúpate por ellos y además, si no te convence lo que escribo y lo quieres ver por el lado frio, si lo haces, así serán más productivos. Y si logras que lo haga tu equipo, los habrás hecho mejores personas.

Hay que desterrar la filosofía de que la persona que muera con más dinero, gana el juego de la vida. NO! Gana la persona que al morir pudo vivir su vida de la mejor manera de acuerdo a sus principios y luchar por mantenerlos, así caiga muchas veces (como nos pasa a muchos), a levantarse.

Comparto con ustedes, esta oración que aprendí hace unos años y que me ha servido mucho: “Dios, dame paciencia para soportar lo inevitable, fuerza para enfrentarme a lo que se puede cambiar y sabiduría para distinguir una cosa de otra.” Toda persona viene al mundo con una serie de talentos y habilidades naturales. Vivir tiene mucho que ver con descubrirlos, disfrutarlos y ponerlos al servicio de una causa mayor que uno mismo. Y no, no quiero comenzar a tener una vida cuando me jubilé, voy a comenzar a tenerla, HOY, AQUÍ, AHORA!

La adversidad, ese túnel doloroso

Captura de pantalla 2015-01-06 a la(s) 01.42.54Tristeza, frustración, impotencia, rabia, miedo, angustia, pesimismo; devoradores de nuestra salud, parásitos que se hacen fuertes en la adversidad. Sentimientos por los que todos hemos pasado, o estamos pasando o pasaremos. “Ríe y el mundo entero reirá contigo, llora, y llorarás solo.” A. Wilcox.

La adversidad es una visita siempre inoportuna que separa a personas admirables que saben como vencerla de otras que se ahogan el mar. Es inútil querer huir de ella. No se puede cambiar. Lo que sí podemos es elegir nuestra respuesta y utilizarla como palanca de aprendizaje. Es un despertador, que nos llama a afianzar la auto-confianza, y a desempolvar la ilusión, el coraje, la perseverancia y las ganas de salir de ese túnel doloroso.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aún cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma. La semana pasada fui a visitar a un cliente y además amigo, que me contó que le acababan de diagnosticar leucemia. La hora que estuve con él, me hizo el día. Un gran ejemplo realmente, la forma como había tomado las cosas y estaba llevando la enfermedad. Y es que el miedo a perder te encoje los músculos. Perder a un ser querido, una relación, una illusion, un trabajo. Es fácil escribir, pero difícil, muy difícil ser el protagonista de estos episodios y adoptar una actitud positiva y luchar por salir adelante.

Otras veces no es un hecho puntual lo que desencadena una tristeza, la mayoría de las personas tenemos viejas heridas que no han terminado de cicatrizar. Y a veces se hacen más presentes para recordarnos que siguen allí, abiertas, y que deberíamos ponernos a trabajar para cerrarlas de una manera definitiva. Creemos que el tiempo lo cura todo y eso sería muy cómodo, pero no es cierto, el dolor no desaparece por cerrar los ojos. El tiempo solamente pasa, pero las viejas heridas seguirán presentes en nuestra vida a no ser que nos ocupemos de sanarlas.

Y la pregunta del millón, ¿Cómo salimos de una gran crisis personal? Acudo a Bernabé Tierno, psicólogo español y autor de más de 10 libros sobre resiliencia. Nos dice “En primer lugar considera otras formas de interpretar y leer los hechos problemáticos. Frena en seco tu mente calenturienta, corta por lo sano pensamientos negativos que tu mente desarrolla al dramatizar sobre la situación preocupante. Busca lo positivo de ese hecho problemático. No vale la pena pelearte con lo que no puedes modificar. Hay que estar en paz con lo irreversible.

No digo que seamos perdedores, todos queremos ganar pero ¿qué va a pasar si pierdes? Reinterpreta el pasado con actitud mental positiva y reafírmate en la idea de que hasta las mayores desgracias y los hechos más dolorosos te reportaron algún beneficio. Busca alternativas y soluciones practicas. No es cuestión de encontrar la solución perfecta, sino de dar con una salida airosa que te alivie y permita recuperarte. Después de la tempestad viene la calma.

Por último acepta lo irreversible, lo inevitable, lo que no admite otra estrategia que la simple aceptación serena de algo que ya es y no puede dejar de ser, pero hazlo con mente positiva, recordando que hasta lo inevitable nos enriquece y nos enseña a vivir.” Hellen Keller, sorda, muda y ciega desde los primeros meses de vida, escribe: “La mayoría de la gente mide su felicidad en términos de placer físico y posesión material. Si la felicidad se pudiera medir y palpar, yo que no puedo ver ni oír, tengo todos los motivos para sentarme en una esquina y llorar sin parar. Si a pesar de mis privaciones, soy feliz. Si mi felicidad es tan profunda que se convierte en una filosofía de vida, entonces resulta que soy una persona optimista por elección.”

Recientes estudios de Harvard realizados por Martin Seligman y Tal Ben Shahar confirman que las personas sin un Dios son más infelices en promedio que las que sí lo tienen. La religión a lo mejor no te hace mucho más feliz cuando estás bien, pero si es un remedio infalible el utilizarla cuando estás de malas. En mi experiencia personal, aunque tenga ahora y haya tenido mil razones para estar triste, como católico siempre tendré por lo menos una para estar alegre, que Dios está conmigo. Por paradójico que parezca, afirma Martin Seligman, las personas que logran mas cosas buenas en la vida, no son, en general, más felices que las menos afortunadas. Hay varios estudios que demuestran que las cosas buenas y los grandes logros ejercen una influencia sorprendentemente baja en el incremento de la felicidad.

En un reciente estudio realizado por Bernabé Tierno, indica que en cuanto a los multimillonarios con patrimonios por encima de los 100 millones de dólares, con grandes mansiones, yates y aviones privados, tan solo se sienten ligeramente más felices que el ciudadano medio. Lo que si influye son los demás: cuanto más feliz es alguien, más desea comunicar su estado a quienes le rodean, y cuando más hundido está, más necesita de una compañía que le ayude a salir de ese estado. Nadie puede ser feliz solo. Las cosas que nos gustan suelen venir de fuera. La clave de la felicidad está en el modo en el que usamos el tiempo.

El dinero si puede dar felicidad y mucha, siempre y cuando, lo compartas, o con los que mas quieres o en obras de ayuda social. Tierno decía que así como el hombre mira con los ojos, pero ve con la mente, no nos hacen sufrir las cosas, sino las ideas que tenemos de las cosas. Como recibimos procesamos y almacenamos los cuentos de la vida es un proceso decisivo en nuestra relación con la misma.

Los hechos son aquello en lo que uno los convierte. La adversidad y las tristezas no provienen de la realidad, sino de cómo la interpretamos. La felicidad tiene que ver con saber que quiero hacer con mi vida. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Cada día está lleno de posibilidades, si sabemos leerlo adecuadamente. Podemos convertirlo en un valle de lágrimas o en un paraíso. Cambiemos ahora, antes de que sea tarde. Vamos para adelante!