Enamorarse muchas veces… de la misma persona

groundbreakerEl matrimonio no es difícil, es humanamente imposible! Seguramente por eso Dios lo hizo sacramento. Y es que uno no puede estar loco de amor por una misma persona durante 50 años. A veces baja y a veces sube la cuota. Robert Anderson decía que en todo matrimonio que ha durado más de una semana, existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar motivos para seguir casados. Bien dicen que es más fácil morir por una mujer que vivir con ella.

Lo curioso es que muchas veces seguimos creyendo en cuentos de hadas y cuando las cosas empiezan a bajar su ritmo natural, se nos viene el mundo encima. Pues no! El príncipe azul deja de serlo en el momento en que por primera vez pasa con su esposa por la puerta de su casa.

John Gottman, en su libro “Siete reglas de oro para vivir en pareja”, sugiere lo siguiente:

1. No hay felicidad sin amor, no hay amor sin sacrificio.

2. Mantener la admiración por la otra persona, a pesar de los mil problemas vividos, el otro sigue siendo valorado por sus principales virtudes.

3. Respeto mutuo, de palabra y de hechos. Tu y yo no somos más que una sola cosa, no puedo hacerte daño sin herirme.

4. Tener un proyecto común: Hay un programa conjunto que se prolonga en los hijos.

5. Tener relaciones íntimas satisfactorias, es un lenguaje íntimo que va cambiando con el paso de los años, pero que debe tener su sitio.

6. Capacidad para perdonar al otro. Perder es luchar por olvidar los sinsabores y dificultades vividos. La vida de pareja no va bien sin buenas dosis de olvido. El amor se perfecciona con el perdón.

7. Cuidar los detalles pequeños de la convivencia con esmero. Al final, la familia es el lugar donde se vuelve cuando todos los demás se van. Donde nos quieren por lo que somos , con nuestros defectos, y no por lo que aparentamos ser.

Luis Huete, Profesor de Harvard me comentó que la calidad de la relación es la calidad de la conversación. Una conversación es buena cuando hay presencia, es decir , se ponen los 5 sentidos. Un matrimonio funciona cuando hay confianza para decirse las cosas y cuando hay respeto. Cuando una persona se siente valorada y querida.

En su libro “Los 5 lenguajes del amor” Gary Chapman nos dice que la primera forma de expresar afecto es con palabras. La segunda es el tiempo que le dedicas a la otra parte. El tercero es el servicio, hacer feliz al otro. El cuarto es con detalles, regalos. Y el quinto es el tacto. Mientras más idiomas hables más feliz serás.

Una de las principales virtudes ( o acaso la más importante) es la humildad. Como bien describe Sandalio Gómez del IESE, muestras de humildad en la familia y en el trabajo son conocerse, y aceptarse como uno es, valorar, respetar y escuchar a los demás, conocer el límite de sus fuerzas y no creerse superior a los demás, pedir consejo, aprender del cónyuge o de tus compañeros de trabajo, rectificar cuando uno se equivoca, vivir con la mente abierta siendo flexible, compartir, pedir ayuda, tener empatía, y agradecer cuando corresponda.

Por el contrario, uno de los principales enemigos es la falta de auto control. “Habla cuando estés enfadado y habrás hecho el mejor discurso que puedas lamentar” Ambroise Bierce. Cuantos pleitos míos y de otros matrimonios, se han originado por no morderse la lengua.

Un amigo me dijo, Rafa, cuando estés con la cabeza caliente, métela en la refrigeradora, y al día siguiente, si tienes algo que decir a tu esposa, se lo dices, pero verás que tu mensaje llegará mejor, y serás más objetivo.

Y los hijos… Si por supuesto, no podría dejar de mencionarlos. Razón de supervivencia de muchos matrimonios. Platón decía que la finalidad de la educación de los hijos es enseñarles a desear lo deseable. Un buen padre vale más que 100 maestros.

Leopoldo Abadía, en su libro “36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien” resaltaba la formación de los hijos, que no quiere decir solamente que sepan mucho. “La formación no se mide por las toneladas de conocimientos que tenga un señor. Se mide por el tipo de personas que estamos ayudando a poner eso que llaman el mercado de trabajo. Y no me gusta ese nombre porque el mercado de trabajo es un trocito insignificante del mercado de la vida.”

“El mejor regalo que le pueden hacer los padres a sus hijos es una educación que ame los retos, que disfrute el esfuerzo, que persevere en el aprendizaje, y que no les haga esclavos del reconocimiento». Santiago Alvarez de Mon.

O como decía Claudel, “Apprendsleur quils nont dautre devoir au monde que le joie.” Enseñarles que la única obligación en el mundo es la felicidad. Y es que si ayudamos a nuestros hijos a que sean y estén felices, no necesitamos más. El ser felices ya implica preocuparse por la formación de su conciencia, por ser buenos hijos, padres, esposos, trabajadores y amigos, ya que su felicidad dependerá de la de ellos.

Abadía termina su libro diciendo que “La mujer y el marido hacen el amor desde que se casan. Hacer el amor es fabricarlo día a día, con alegrías, con tristezas, con algunos éxitos, con muchos fracasos, con la idea clara de que “aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera, ese matrimonio lo saco adelante, pase lo que pase.”

Los peligros del éxito

el limite es el cielo“Si trabajo más duro tendré más éxito y si tengo más éxito seré más feliz.” Falso! Porque cuando llegamos al éxito la meta cambia y si la felicidad viene después, nunca la vamos a alcanzar.

¿Qué perseguimos en la vida y que deberíamos perseguir? A lo mejor si enfocamos bien el objetivo, el impacto en los resultados cambiará significativamente.

Si, lo sé. Estamos muy interesados en ser exitosos, pero ¿Qué es el éxito para ti?. El problema es que nuestra idea de éxito, no es necesariamente nuestra. La tomamos del marketing, los periódicos, las revistas, que son los que nos definen quienes son exitosos: actores de cine, grandes empresarios, los ricos y famosos, etc.

No es que deberíamos abandonar nuestras ideas de éxito sino que deberíamos asegurarnos de que sean nuestras. Cada uno, tiene una realidad distinta, una escala de valores distinta, y una forma de interpretar el contexto en el que vive, distinta.

Decía un buen amigo, Luis Huete, Profesor del IESE que la sociedad te valora por el dinero, el poder, la imagen que das a los demás y las relaciones que tienes. El riesgo es que te valores a ti mismo en función de estas 4 variables, porque si lo haces, vas a matar por conseguirlas. Y entre más las persigas, más vivirás de la apariencia, de tener todo en la vitrina, y más infeliz te sentirás.

Solemos comparamos con nuestro “marco de referencia” y siempre hay gente “más exitosa”, “con mejores sueldos, mejores cargos, mejores carros”. La envidia de no tener ese éxito nos corroe. Entre más cercanas sean dos personas, en edad, carrera, etc. mayor el peligro de la envidia. Llega a su cuota máxima en los almuerzos de exalumnos.

Tal Ben Shahar, Profesor de psicología positiva en Harvard decía que la felicidad no es la culminación del éxito, sino sólo su inicio. Las personas que no aspiran a ser el más listo, guapo o rico, sino que aprecian lo que ya son, son más felices. Y, a partir de ello, suelen tener éxito.

Pero entonces, ¿qué es el éxito? Después de leer cientos de definiciones, comparto con ustedes ésta de Santiago Alvarez, Profesor Principal de Gobierno de Personas del IESE, «Éxito es el estado de paz y serenidad interior alcanzado como consecuencia de la satisfacción de saber que has hecho todo lo que eres capaz. Es hacer las cosas y entrenar hasta el límite de tus habilidades. Los resultados, ganar, perder, las consecuencias de tu labor, forman parte de otro partido en el que no llevas las riendas. El éxito es territorio conquistado por aquellas personas que aprenden a perder. Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide. Sólo lo alcanzan quienes han llegado a comprender que toda adversidad lleva en su entraña la semilla de un beneficio.”

Y aun así, seguimos pensando que primero hay que tener éxito y como consecuencia de ello, ser felices, pero el cerebro trabaja en sentido opuesto.

Shawn Achor, Magna Cum Laude de Harvard en Psicología positiva, en una de las 20 conferencias más vistas de TED, decía que si hoy haces feliz a alguien, te sentirás feliz, es decir, tu serás el principal beneficiado porque el cerebro en positivo funciona mejor que cuando está en negativo porque eleva la energía y la creatividad. Ojo, optimistas pero permanentemente abrochados a la realidad. Si hay algo más peligroso que un pesimista es un optimista divorciado de ésta, ya que va camino al precipicio.

Ahora bien, lo complicado es programar el cerebro en positivo. El contexto actual no ayuda. Comenzamos el día y las noticias son sobre desaceleración económica, robos, corrupción, crisis, etc. Nuestro cerebro está programado sin quererlo en negativo. Achor sostiene que en 21 días podemos readaptar el cerebro con estas acciones:

1. Anotar cada noche 3 cosas por las que agradecer

2. Meditar/Rezar 10 minutos al día (5 al empezar y 5 al terminar)

3. Ejercicio 3 veces por semana

4. Actos de servicio, hacer felices a los que trabajan con nosotros, a nuestra familia y amigos que lo necesiten por la situación que estén pasando.

Al entrenar el cerebro al igual que el cuerpo podemos invertir la fórmula. Pero ese cambio de chip exige un esfuerzo. Ya lo decía Rafael Nadal en una reciente entrevista: “Parece que la alegría te la da el triunfo, pero si éste no te ha costado nada, la felicidad no es ni mucho menos la misma. La alegría del triunfo te la da el trabajo que tú has hecho para alcanzar la victoria. Si no te cuesta, no la valoras. La pasión, las ganas de triunfar te las dan todas las horas de trabajo que has llevado a cabo.”

Y es que la felicidad está en la lucha, en el esfuerzo por tener una conciencia recta. No depende del dinero, del poder, la imagen. En el mundo hay personas felices e infelices en todas las condiciones. Y lo son porque deciden aceptar su condición y su pasado, y asumir la vida tal como es en ese momento.“Curiosamente, la puerta de la felicidad no se abre hacia adentro, quien se empeña en empujar en ese sentido, sólo consigue cerrarla. Se abre hacia afuera, hacia los otros.” Soren Aabye Kierkegaard.

En mi última conferencia una persona se acercó al final a preguntarme ¿Cómo escapar de los peligros del éxito? (por eso se me ocurrió escribir este artículo): Teniendo claro que el objetivo final es el proceso, no el resultado. No hablemos de ganar sino de hacer. Ganar es la consecuencia.

Los libros de autoayuda nos venden la idea de que si somos optimistas y tenemos ganas, seremos muy exitosos, y ojalá fuera así de simple. Es un buen comienzo, pero si no hay otras variables como el talento, esfuerzo, perseverancia y paciencia, los resultados no suelen aparecer. Por ende, que importante cultivar estas virtudes hoy, aquí, ahora. ¿Y la suerte? Se suele aparecer cuando nos hemos enfocado en esos valores antes.

No es el éxito lo que transforma nuestro mundo sino los lentes con los que vemos la realidad. Si conseguimos cambiar de lentes, cambiará nuestra forma de ver nuestra realidad y por ende de interpretar nuestra felicidad. Ésta, no deriva del éxito, sino que lo causa, es decir, no esperemos a tener éxito para ser felices.

El perfil del profesional del 2015

go-your-own-roadPor mi trabajo en Laborum varios clientes me suelen preguntar cual es el perfil ideal del profesional para estos tiempos. Pues bien, he intentado hacer un muy breve repaso de las cualidades que considero más importantes.

Hoy en día y así como está el Perú, necesitamos en primer lugar profesionales humildes, que aprendan de los errores y pidan perdón (palabra mágica) cuando haya que hacerlo. El orgullo, el contravalor, es el peor de los defectos, elimina la capacidad de aprendizaje.

Necesitamos profesionales muy astutos para entender el “dolor” del cliente (sus necesidades reales), ágiles, capaces de cambiar de opinión y adaptarse a los cambios rápidamente. Es mejor ser humilde y contradecirse que estrellarse por iluminado. Personas que se esfuercen, que se comprometan realmente, “all in”, que saben que solo ganan cuando se dan enteras, independientemente del resultado, ya que ése no depende exclusivamente de nosotros. Saben que el camino a la victoria es siempre el más complicado. En la presión y cuando las papas queman se crecen, encuentran la calma y a base de autoconfianza, perseveran en el tiempo.

Profesionales con sentido del humor, no para contar chistes todo el día, sino para reírse de si mismos y convertirse en arquitectos de un ambiente estimulante. La vida es lo suficientemente seria como tomársela por su lado trágico, siempre podemos darle la vuelta a la tortilla y cambiar un día triste, desanimado, en un día divertido.

Santiago Alvarez de Mon del IESE recomienda contratar gente que tenga una mente analítica, lógica, racional, rigurosa, que no se limita a tratar los síntomas sino que rastrea sus causas y fundamentos. Una mente creativa y visionaria, que en plena tormenta divisa claros y oportunidades que otros ni sospechan. Optimistas si claro, pero permanentemente pegados a la realidad, entendiéndola, evalúan bien los riesgos y definen acciones para neutralizarlos, sabiendo que a veces las cosas no salen bien y hay que enmendar el camino.

Cuídense mucho de optimistas falsos, que en su fuga de la realidad, se acercan peligrosamente al precipicio. Mucho cuidado también con los pesimistas, como dije en otro artículo, son contagiosos y siempre tienen razón ya que anticipan un resultado mediocre que terminan alcanzando.

No podía faltar el coraje, del que por cierto, se habla muy poco. Nelson Mandela dijo: “Aprendí entonces que coraje no era la ausencia del miedo sino la superación sobre éste. Sentí miedo muchas más veces de las que puedo recordar, pero lo ahogaba en una máscara de atrevimiento. El hombre bravo no es aquel que no siente miedo sino el que lo conquista y domina.“ Coraje para no callar cuando toca mantener la opinión. Coraje para tomar decisiones difíciles, impopulares, asumiendo el costo de las mismas. Para decirle al jefe lo que piensas. Coraje para decir que no. Para vivir tus valores, en lugar de predicarlos cual santurrones (esto me cae a pelo). Coraje para dejar de quejarse de la situación y hacer algo por los demás.

Y finalmente, la prima hermana del coraje: la valentía. Son valientes los que le dan al trabajo la posición que tiene en su vida y priorizan cuando haya que hacerlo, su vida espiritual, su vida familiar y su vida personal y cuando haya que hacerlo, su vida profesional. Los que cuando los visita la adversidad disfrazada de la muerte de un ser querido, un divorcio, una pérdida de trabajo, escarban y sacan a flote lo mejor de ellos, una gran fortaleza interior. Pueden doblarse, pero nunca se quiebran. Por supuesto que sufren y tienen miedo, pero su capacidad de reconocer e interiorizar el sufrimiento, les proporciona la suficiente gasolina para sacar a relucir sus mejores valores, esfuerzo, resiliencia, perseverancia, optimismo y luchar con acciones concretas para superar esa etapa. Un consejo rápido y gratis.

Cuando vayan a contratar a alguien, imagínense como reaccionará en tiempos difíciles. ¿Se asustará, ahogará o saldrá nadando contra corriente? Ojo, el cv no dice nada al respecto, allí todos somos superman.

Con profesionales como éstos, la desaceleración ni se sentirá, al contrario, podremos crecer exponencialmente, mientras que a otras empresas sí las va a matar. La diferencia se llama actitud. A trabajar! No se aprende a nadar leyendo tratados sobre natación sino tirándose a la piscina. ¿Lo intentamos?

Diseñando una vida más feliz

happy_11“Los dos días más importantes de tu vida son el día que naciste y el día que descubriste para que naciste.” R. Wenk.

¿Para qué vivo? Para ser feliz acá en la tierra, y luego felicísimo en el cielo. ¿Y por qué me interesa escribir sobre la felicidad? Porque es algo que va a determinar la calidad de cada instante de mi vida.

En una encuesta a nivel mundial realizada por Diener & Scollion en la que preguntaron que es lo que más quieren las personas en la vida, salió en primer lugar la felicidad, luego el amor, luego la salud y luego el bienestar. Lo curioso es que ninguna de estas variables son medidas por los países. Hasta ahora casi nadie piensa en el progreso de un país en estos términos.

Paradójicamente, acá vivimos obsesionados con el crecimiento del PBI, que mide todo menos aquello que hace que la vida valga la pena. No se trata de cuanto producimos, sino de cuan felices vivimos. Japón tiene uno de los índices más altos de PBI per cápita y a la vez de tasa de depresiones y de suicidios. Allí como en muchos países, nunca fue tan fácil vivir cómodamente, y sin embargo nunca fue tan difícil ser feliz.

Aristóteles decía: “Toda acción humana busca siempre algún bien: el médico busca el bien de la salud; el soldado busca la victoria; etc. Todo hombre elige un objetivo –honor, gloria, cultura, riqueza – y apunta hacia él con toda la conducta. Pues no ordenar la vida a un fin es señal de necedad… Previamente es necesario determinar en qué consiste vivir bien, y bajo qué condiciones se alcanza esa meta. Se reconoce sin duda que la felicidad es el mayor y el mejor de los bienes humanos.

Casi todo el mundo llama felicidad al máximo bien que se puede conseguir, pero nadie sabe exactamente en qué consiste ese máximo bien. Unos creen que es el placer, la riqueza o los honores. A menudo, la misma persona cambia de opinión y, cuando está enferma, piensa que la felicidad es la salud o si es pobre, la riqueza. También se confunde con el placer. Muchas de las cosas por las que merece la pena luchar, no son placenteras. Por tanto, ni el placer se identifica con el bien, ni todo placer se debe apetecer.”

Cuando a uno le preguntan que es ser feliz, se equivoca al conjugar el verbo, porque menciona siempre tener, por ejemplo, tener salud, tener dinero, tener comodidades, y la verdadera felicidad está más en dar que en tener, la verdadera felicidad la da la tranquilidad de conciencia. De allí la importancia en formarla como se debe. Mahatma Gandhi decía que la alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha, y no en la victoria. Ojo, no hablo de estar felices, ese es otro tema. Eso es bienestar. Hablo de ser felices. Para “estar” felices (algo momentáneo) solo hace falta ir por la vida acumulando placeres y evitando sufrimientos a cualquier costo. Estar en exceso aburre, ser en exceso dignifica.

El Papa Francisco nos dejó recientemente unas recetas para ser felices:

1. “Haz felices a otros. Si miras a la masa, no actúas nunca, si miras a una persona, sí. Crear felicidad nos hace mejores y más felices. Tu vida es lo que has dado.

2. Comparte los Domingos con la familia.

3. Olvídate rápido de lo negativo. La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro.

4. Da y recibe amor, la gente necesita establecer conexiones significativas con otras personas para sentir verdadera alegría.”

Y es que finalmente lo que define a las emociones positivas, aquellas que brindan felicidad, es que no puedes experimentarlas si no tienes vínculos. Robocop no siente amor, alegría, ni compasión. Las personas solitarias y que no se interesan por los demás, suelen ser infelices. Es curioso como hoy en día, tenemos cada vez más amigos en el facebook y nos sentimos más aislados.

La felicidad es una consecuencia de un modo de ser, de estar, de vivir, de pensar y de actuar hoy. La felicidad está en el camino y no en la meta. Cuando acabe el colegio, cuando termine la Universidad, cuando me case, cuando tenga hijos, cuando se vayan, cuando sea gerentaso, cuando gane miles de dólares, cuando adelgace y llegue a mi peso ideal, y podría seguir….siempre hay un mañana donde se guardan nuestros mejores sueños e ilusiones. A lo peor cuando llega, desilusiona, porque nos damos cuenta de que por mirar el futuro, dejamos de saborear el presente, y que nuestro futuro, nuestra felicidad, dependerá de lo que hagamos hoy.

A veces perdemos, y???

Upsidedown todo depende de como miremos las cosasSi, ya sé. Normalmente escribo sobre lo contrario, “No te rindas”, motivación, éxito, etc. Pero la vida no es tan linda como parece. No todo lo que brilla es oro. A veces, fracasamos, nos rendimos, y???

Como decía Leopoldo Abadía, en este mundo no hay ganadores. Hay gente que trabaja, que se esfuerza, a la que como a todos, unas cosas les salen bien y otras no tan bien. Lo que si hay y mucho, somos los que nos enfocamos más en hacer creer a los demás que somos felices, que en tratar de serlo. Sino, pregúntenle al Facebook, la herramienta perfecta para aparentar y venderle a nuestros amigos que somos unos “winners”. Vendemos felicidad a granel para demostrar lo bien que la vida nos trata, fotos de nuestros viajes, nuestras juergas, tenemos la necesidad de decir donde estamos por más que a nadie le interese con frases como “Rafael@salón VIP aeorpuerto”, y ese tipo de comportamientos de niño que todos tenemos. Estupideces. Que tire la primera piedra quien no sea (en mayor o menor grado) así.

A veces el “winner” no cuenta completa la historia, y olvida decir por ejemplo que antes de que le salga ese super negocio, fracasó en muchos otros, y que sigue perdiendo dinero, esa foto en la que sale feliz y borracho en el Facebook no es más que algo posado porque la procesión va por dentro y la vida es otra.

No hay “mal” que dure 100 años, ni tampoco “bien” que los dure. A veces solo estamos mirando lo mal que nos ha ido (enfocados más en lo que no tenemos que en lo que tenemos), o a veces nos confiamos y nos creemos perfectos. Pues ni lo uno ni lo otro.

Así es la vida, no se entiende la luz sin la oscuridad, la alegría sin la tristeza, la palabra sin el silencio, la paz sin el conflicto, la compañía sin la soledad. Son las cartas de una baraja con la que hemos de aprender a ganar el partido de la vida, decía Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE.

Los malos tiempos muchas veces se traducen en fracasos profesionales, negocios que no rinden lo que pensamos, pleitos con jefes, pares o subordinados, etc. Como recordaba Leopoldo, aunque angustien, no son esenciales, porque no afectan a tu familia, si está bien formada. Le afectan y mucho si te has dedicado a enseñar, con tu forma de vida, a tu marido o a tu mujer y a tus hijos que lo fundamental es tener mucho dinero y que los “winners” son los que ganan S/. 500,000 al año o más. El día en que entre tu mujer y tu , con mucho esfuerzo lleven S/. 75,000 al año los hijos pensarán: mi padre es un “looser” que no gana más que esa “miseria”. Si la familia está bien formada, esos apuros sirven para que todos apoyen.

Se trata también de diferenciar cuando perdemos y cuando fracasamos. Los niños yerran no fracasan, por eso aprenden. Los adultos mantenemos una muy mala relación con el error y por eso estamos como estamos. Una de las interpretaciones más útiles del fracaso, dada por Dan Gilbert, profesor de Harvard en su charla en http://www.ted.com, es la idea de que ni siquiera existe. Llamémosle retroalimentación, o aprendizaje, pero nunca fracaso. ¿La estamos pasando mal?

Una buena receta de Alejandro Dumas: “La esperanza es el mejor médico que conozco. Hace que agite el náufrago sus brazos en medio de las aguas, aun cuando no vea tierra por ningún lado… El hombre se descubre cuando se mide con el obstáculo.”

¿Cuántos profesionales exitosos son consecuencia feliz de errores correctamente leídos e interpretados? ¿Cuántos hay también que necios y orgullosos, no interpretaron bien los errores y la mente los traicionó? Betsabé Tierno, psicólogo mundialmente conocido, decía que los límites están construidos por nuestros miedos, dudas y pensamientos derrotistas. “Un pasado que se niega a retirarse y un futuro que se empeña en asustarme”, cocktail perfecto para explotar. Los pensamientos siempre tienen consecuencias y si continuamente pensamos en problemas y tristezas, nuestra actitud será una consecuencia de ello. Por eso, que importante aprender a pensar lo que pensamos.

Quien deja todo lo que lleva dentro en la cancha, quien pierde el partido con el depósito de gasolina vacío, puede perder, pero no fracasar. Si actuamos de forma tal que siempre vamos “all in”, siempre ganaremos, porque ése es el único partido que depende de nosotros, el único que nos vale para la eternidad. Los resultados lamentablemente dependen en buena parte del esfuerzo, pero también de muchas variables externas y que no podemos manejar.

En fin, para poder juzgar hay que haber jugado el partido. Que fácil imaginar el dolor ajeno, los problemas cuando ni nos ha tocado vivirlos. No se si por suerte o por desgracia, pero yo sí he perdido y me he rendido miles de veces. Pero bueno, no se acabó el mundo. Si en la caída, el desánimo prende y arraiga, allí sí fracasaremos. Si aprendemos del mismo y enmendamos el camino, la cosa cambia.

Que alguien me motive por favor!

cover-upTodos queremos motivar (a hijos, esposos, empleados, clientes, etc.) y ser motivados. Veamos, una cosa es conseguir que alguien haga algo y otra muy distinta conseguir que alguien quiera hacer algo. Nadie está motivado todo el tiempo, así como nadie es feliz todo el tiempo. Pasadas las vacaciones, volvemos a nuestro hábitat natural, la oficina y claro, cuesta volver a agarrar el ritmo, y no solo a nosotros sino a nuestros equipos.

Pero bueno, antes de hablar de motivación, me gustaría definirla. Según José Marina, destacado psicólogo a nivel mundial, “Son los deseos que nos lanzan a la acción, los antecedentes de nuestros actos, la energía que nos mueve.” Todos conocemos nuestros deseos, lo que no sabemos son las causas que los determinan. ¿Por qué quiero esto o aquello? Y esas causas tienen mucho que ver con las ganas de salir adelante. “Con ganas, ganas”, pero no somos dueños de nuestras ganas, por lo tanto, aquello que defina nuestras ganas, definirá nuestro nivel de motivación.

Habría que identificar que es lo que nos mueve, ¿Cuáles son nuestros tesoros en la vida? Y es que esos tesoros son las necesidades que nos creamos. Si los hacemos más atractivos, si somos capaces de alcanzarlos y sabemos como, probablemente, estaremos aumentando nuestras ganas. Pero no todo son las ganas. La otra parte es nuestra lectura de la realidad.

Hoy en día, y con la desaceleración en su máxima expresión, muchos son pesimistas sobre el futuro, y por ende les termina saliendo todo mal. Su única virtud, es que son pitonisos, tienen la habilidad de adivinar su futuro, y como siempre lo ven negro, pues ya se imaginan el final.

El pesimismo es una forma de cobardía porque es mucho más cómodo refugiarse en el lamento , en la queja, y en no hacer nada para enfrentarse a los acontecimientos, por adversos que sean. Hay que huir del pesimista como de la peste, es una enfermedad altamente contagiosa porque el pesimista es un estirilizador de ilusiones. Y peor si es de los que te dice “Yo no soy pesimista, soy realista”. Cuando escuchen eso, corran, el pata es peligrosísimo.

Y es que el optimista no es un pesimista mal informado, no es alguien que niega y manipula la realidad, ni que vive de espaldas a la misma, divorciado de hechos objetivos, ése más bien es un irresponsable. Es más bien, una persona que entiende la realidad, sabiendo los riesgos, los calcula, mide y toma las acciones correctas.“ ¿Por qué es usted tan optimista? Porque no le veo ninguna ventaja a no serlo.” Dijo Winston Churchill.

¿Cuánto vale una mentalidad positiva que permanece optimista cuando los demás se rinden? Su peso en oro. Que importante rodearse de gente que se crece ante la adversidad, encuentra luces en un cielo oscuro, ve oportunidades donde otros se nublan y paralizan y toma decisiones valientes y oportunas. Los partidos más difíciles de la vida nos obligan a trabajar todos los músculos del cuerpo hasta que nos duela el alma.

Y qué hacemos?

Betsabé Tierno, uno de los mejores psiquiatras actuales, nos dice: “Si aprendemos a pensar bien, aprenderemos a vivir bien. Los problemas que nos hemos creado hasta hoy son el resultado de un pensamiento erróneo y cualquier problema real o imaginario está en nosotros mismos.

Aquello en lo que pienses con mayor frecuencia determina lo que eres, la vida que llevas, tus niveles de felicidad o desdicha y en lo que te has convertido. La mente es la dueña y puede hacer un cielo del infierno o un infierno del cielo. El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son. Nunca cargues con más de un problema al mismo tiempo. Hay personas que cargan con tres: los que tuvieron, los que tienen ahora y los que esperan tener.”

¿A quién no le gusta estrenar algo nuevo para el 2015? Estrenemos pues, una nueva forma de pensar. El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino. Al pasado solo para aprender de él, el futuro, dependerá de lo que hagamos hoy. Así que a vivir el presente, a seguir pa´ delante, dando todo lo que llevamos dentro, “all in”.

En esta vida eso es lo que hay y pájaro que no vuela, pronto viene el gato y se lo come.

Ah, y a lo mejor no necesitan que alguien los motive, primero intenten solos, sino, ya piden ayuda.

Felices Vacaciones, Feliz viaje interior

wg838_endlesssummer2015, Año nuevo, vida nueva! Estamos a punto de tomar 2 semanas de vacaciones para relajarnos, reflexionar, hacer propósitos claves, poner los controles para cumplirlos y volver con las pilas puestas. Momento ideal para cuestionarnos sobre lo que hicimos bien, lo que hicimos mal y lo que pudimos hacer mejor, en los cinco ámbitos de nuestra vida, a nivel espiritual, personal, familiar, laboral y social.

¿Será que podemos pasar un día sin celular o laptop y estar a solas con nosotros mismos y dejar a Internet el lugar informativo y complementario que le corresponde?. A veces es útil y necesario, salir del rol del pincel, y ver el cuadro desde el rol del pintor, para verlo con perspectiva, entenderlo, solo así, nos daríamos cuenta de nuestros errores, aprenderíamos mucho y nuestro cuerpo nos lo agradecería, nuestra mente se relajaría y nuestra comunicación brotaría espontánea sobre nuevos proyectos.

Estos últimos días, sumamente estresantes, he estado en tantos sitios mentalmente a la vez, que no he podido estar como quisiera en ninguno. La vida es demasiado corta como para vivirla a mil por hora. Como me cuesta entenderlo! Tarde o temprano nos damos cuenta que no es una carrera, que la felicidad no está en alcanzar un determinado lugar ni posición ni sueldo, sino en saborear y sacarle el jugo a cada momento y paisaje del camino. No se puede correr una maratón con la impaciencia de un corredor de 100 metros. El tiempo nos dará una mano si hoy nos centramos en las tareas importantes y trascendentes que la vida nos encarga. Caminar despacio y concentrado es la mejor receta para llegar lejos, muy lejos. Y como decía en mi post anterior, ¿a dónde llegaremos? No importa, eso no depende de nosotros, lo que está en nuestra cancha es en dar todo lo que llevamos dentro para seguir adelante.

Por eso, muero por vivir estos días de paz que se vienen para extraer propósitos claros. Seguramente entre el mar, deporte, buena compañía, excelente música, buenos vinos, grandes libros y el estar al lado de mi familia, harán que la vida buena puede tener otra oportunidad de amistarse conmigo. Y claro, seguramente cuando pase por eso, a lo mejor, volveré a gozar de cada minuto, y mi cerebro, volverá a preguntarme como cada fin de año las preguntas de la vida ¿Viví más feliz? ¿Hice algo más felices a los que tengo cerca?

Antes cada fin de año, me proponía cambiar el mundo, ahora, lo único que quiero es cambiarme a mi mismo, cambiar mis defectos, (que tengo muchos) y repotenciar mis fortalezas. Desde dentro hacia fuera, ese es el orden natural del cambio. Hay gente se enfoca en lo que tiene que hacer y otros muchos que viven del “Hay que hacer…”. Debemos escoger de que lado estamos, de los que ponen énfasis en lo que les falta o de los que valoran y agradecen lo que tienen y con ello ven como pueden hacer más.

Imagino en esta época a muchos profesionales proponiéndose para el 2015 pasar más tiempo con su familia, para luego volver a ser los mismos workaholics de siempre (incluyéndome). Prometiéndose leer más, para luego olvidar lo leído y no poner en practica nada. Otros planteándose el comenzar a correr, a ir al gimnasio, para luego, dejarlo al primer mes y darse al abandono. Y así año tras año: propósitos, objetivos, muchas ganas que finalmente en un % mínimo se vuelven realidad. Es allí cuando la confianza en nosotros mismos se pierde, nuestra energía se evapora y la autoestima baja a niveles insignificantes.

Espero querido lector, que sea de esa minoría que finalmente tenga las agallas para perseguir sus sueños y no parar hasta alcanzarlos, de tener la prudencia para tomar mejores decisiones, la perseverancia para no traicionar sus ideales y la pasión (la única que puede elevar el alma a hacer grandes cosas) para mirar siempre hacia adelante. Como consecuencia de ello, ojalá en los próximos 12 meses, usted y yo, seamos un poco más humildes, perseverantes, apasionados, resilientes y pacientes, receta perfecta para ganar cualquier batalla.

El nacimiento del niño Jesús siempre es un buen momento para pedirle que nos ayude a lograr estos propósitos y a vivir mejor. No olvidemos que El vino para que seamos más felices, acá y si logramos serlo realmente, luego en el cielo, donde lo seremos para siempre.

Salga o se quede este fin de año, Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo y Feliz viaje interior. Siempre viene bien algo de arqueología interna para reflexionar y darnos tiempo para pensar las cosas importantes de la vida. Que sea más feliz en el 2015!!!