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Lo que me hubiese gustado saber a los 20

landon-icarusanddaedalusPor alguna extraña razón, cuando pasas los 40 parece que la vida pinta más a drama que a comedia y si no aprendes a gestionarla, probablemente, termine en tragedia griega.

A los 20 nos preocupamos por aprender los cursos de la Universidad. Recién me he dado cuenta de que pasada esa etapa lo que tengo que aprender es a cuestionarme las preguntas importantes, a pensar lo que pienso, a tomar decisiones apoyándome en un corazón inteligente y en una razón sensible y en alinear lo que pienso, digo y hago.

Hoy me cuestiono si lo importante es solo el dinero que puedo ganar o lo feliz que puedo ser. Estoy aprendiendo a buscar mi felicidad limitando mis deseos en vez de satisfacerlos. Y es que entender la realidad para gestionar mejor mi vida es crítico porque mi felicidad no depende de mi realidad sino de cómo la interprete. Neil Pasricha, New York Times Best Seller 2010-2015, con más de 1 millón de libros vendidos, dice que solo un 10% de tu felicidad (o tu tristeza) dependen de las circunstancias y el 90% de la actitud con la que las asumas.

Si no tenemos claros ciertos conceptos, buscaremos la felicidad donde no está. Como decía el Papa Francisco: “Me gustaría que recordaras que ser feliz, no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones. Ser feliz no es sólo vivir de sonrisas, sino también reflexionar sobre la tristeza.”

Y Santo Tomás la describía muy bien: “La tristeza es un vicio causado por el desordenado amor a sí mismo, que no es un vicio especial, sino la raíz general de todos ellos. Ya se ve que el remedio para escapar de ello es que cuando uno se siente triste, es cuando más necesita pensar y hacer algo por los demás.”

¿Y cómo aplico todo esto para trabajar mejor?

La mitología griega nos puede dar algunas pistas. Cuentan que Dédalo era un inventor muy hábil que vivía en Atenas. Tuvo dos hijos: Ícaro y Yápige.

Minos encerró a Dédalo e Icaro en un laberinto en Creta. Desesperados por salir, se le ocurrió a Dédalo fabricar alas con plumas de pájaros y cera de abejas, con las que podrían escapar volando del laberinto. Y el esfuerzo valió la pena. Pero antes de salir, Dédalo le advirtió a Ícaro que no volara demasiado alto, porque si se acercaba al Sol, la cera de sus alas se derretiría y tampoco demasiado bajo porque las alas se le mojarían, y se harían demasiado pesadas para seguir volando.

Empezaron el viaje y al principio Ícaro obedeció sus consejos, pero después se creyó inmortal, empezó a volar cada vez más alto olvidándose de los consejos de su padre y se acercó tanto al sol que se derritieron sus alas, cayó al mar y se ahogó.

Y creo que a los 40, muchas veces nos pasa lo mismo que a Icaro porque nos terminamos quemando con el sol. Y esto pasa cuando:

  • Buscamos el aplauso de los demás para alimentar nuestra soberbia y no soportamos las correcciones.
  • Trabajamos únicamente para hacerle creer al gerente de turno que lo hacemos bien, sin revisar realmente si es un trabajo bien acabado.
  • Olvidamos que el trabajo debe servir para mejorar la vida de otros y como una feliz consecuencia de ello, ganar dinero, y no al revés.

Y por otro lado, volamos demasiado bajo y nos ahogamos cuando

  • Nos rendimos a la mitad, sin dar todo el esfuerzo del que somos capaces para sacar la empresa adelante.
  • Le ponemos peros a todo, somos pesimistas y lo contagiamos a los demás. (Y es que somos como “focos con patas” porque transmitimos energía, unos tienen 3,000 megas y otros van quemados.)
  • Trabajamos mal, sin ilusión, aburridos y solo por cumplir con lo mínimo indispensable.
  • No nos preocupamos por aprender más, seguir estudiando para especializarnos y ser referentes en lo que hacemos.

En fin, cada uno escoge la vida que quiere vivir. Cuanto me hubiese servido saber todo esto a los 20…

Cuando el éxito consiste en fracasar…

Vintage-Sports-Michael-Jordan-Poster-Famous-Foul-Line-Dunk-Large-Canvas-Printing-24Inch-Wall-Stickers-Retro (1)Michael Jordan dijo «He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. Me equivoqué una y otra vez en mi vida deportiva. Por eso triunfé.”

Pensamos que el error no es aceptable en un buen profesional. Pero si no lo asumimos, solo sumaremos frustración y perderemos oportunidades de mejora. Ganamos cuando nos levantamos en la derrota con optimismo y cuando no nos creemos la victoria.

El fracaso es la otra cara del éxito. No se pueden encontrar rosas que no vengan con espinas. No entendemos el concepto de ganar y perder en la vida. Y es que sale muchas veces derrotado el “aparente” vencedor. Buscamos la felicidad y nos sale al encuentro la tristeza. Así, la victoria y la derrota se cruzan con facilidad, quizá justamente por ser dos caras de la misma moneda. “A veces nuestra suerte sería tener mala suerte. Ciertos triunfos son engaños, ciertas derrotas preparan lejanas victorias,” decía Paul Guth.

Muchos exitosos, probablemente en lugar de estar obsesionados con esa realidad, estaban más pendientes del proceso, de su inteligencia y de su esfuerzo. El esfuerzo es muchas veces la tarea pendiente que tenemos. Hoy en día, en un mundo light, en el que nos gusta todo rápido, fácil, en cantidad y gratis, el esfuerzo está devaluado y se asocia con algo pasado de moda o inútil. Sin embargo, no conozco ningún profesional realmente exitoso que no se haya esforzado, se haya caído y se haya vuelto a levantar.

Leí en el libro “Desde la adversidad” de Santiago Alvarez de Mon, Profesor Principal de Gobierno de Personas en el IESE, el caso de Randy Snow, quien sufrió un accidente que le inmovilizó las piernas. Fue el único deportista en la historia de los juegos para olímpicos que ha ganado medallas en tres disciplinas diferentes: atletismo, tenis y basquet. Nos cuenta: “Mi accidente me dio una nueva perspectiva en la vida. Como si estuviera mirando la vida con un solo ojo. Curiosamente me dio una claridad que antes permanecía escondida. Sé que suena de locos pero me alegro de lo que pasó. Gracias a mi situación he adquirido una nueva dimensión de la vida. Nos rodeamos en nuestra zona de autocomplacencia de cosas y necesidades que nos atan y esclavizan. Gracias al accidente he conseguido desprenderme de muchas ataduras estúpidas. Obvio que deseaba que mi accidente no hubiese ocurrido, pero ahora podía manejar lo que la vida me solicitaba. Mi nuevo reto era volver a hacer aquellas cosas que tanto me apasionaban”. Al respecto, comentaba Santiago “No cabe duda que Randy lo logró. Dichos éxitos y logros son señales luminosas que tienen su enchufe inicial de energía en esa sabia y humilde aceptación de las nuevas reglas de juego.”

Antoine de Saint Exupery, en su obra maestra, El Principito, decía que “Solo a través de experiencias de sufrimiento y prueba, el alma del ser humano se fortalece, la visión se aclara, y el verdadero éxito se alcanza.”

Para salir a flote y sentir la sensación de respirar con el alma, hay que estar ahogándose. Es ahí donde entra la automotivación, el “tú puedes”. La fuerza de voluntad se puede cultivar en cualquier persona. Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, decía que la inteligencia tiene límites, la voluntad no. Si te empeñas, movilizas tu energía, esfuerzo y ganas.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aun cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma y sale adelante a base de esfuerzo, perseverancia y paciencia porque ganar es la consecuencia de ello.

El error y la pérdida nos dan la posibilidad de sacar lo mejor de nosotros, quizá hoy he perdido, pero no fracasado. “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando… y terminarás saliendo de él’, decía Winston Churchill. Solo interiorizando nuestras derrotas alcanzaremos las victorias. Si no aprendemos a perder, nunca ganaremos. Aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. La aceptación serena, humilde y consciente de esa realidad irrefutable, es la única plataforma válida para desafiar los límites y ganar partidos imposibles.

Si das lo mejor de ti, aprendes en el camino. Y si cuando llega la ducha al final del partido estás agotado, puedes haber perdido, pero no fracasado porque solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro. No es la victoria la que hace grandes a las personas sino su capacidad para luchar por dar lo mejor de si mismos.

Enamorarse es la parte fácil…

boyfriend-couple-death-forever-Favim.com-3173828Dicen que cuando hay amor, lo demás no importa. No lo creo. El matrimonio hay que trabajarlo. El corazón, sin el acompañamiento de la cabeza, se vuelve muy peligroso, es cortoplacista, se guía únicamente de los sentimientos.

Comenzar es bien fácil, eso lo hacen todos. Lo importante es seguir caminando juntos ese primer día que amanece nublado en el que se siente el peso de la rutina. Estaría equivocado quien piense que al tropezar con esas dificultades se acaba el amor. Es justamente allí cuando necesita de la razón, para que saque a flote las armas para luchar como el esfuerzo y el compromiso. Bien dicen que los amantes son los que se quieren y los esposos los que se comprometen a quererse.

Existe una creencia tan falsa como incongruente según la cual, cuando el amor existe, no deberían presentarse dificultades. De esta forma, cuando llegan los conflictos, se interpreta que el amor está perdiendo fuerza. ¿Un conflicto es signo de falta de amor, o una llamada para hacerlo madurar, para quererse más y mejor? Es lo mismo que pasa con la desaceleración económica de este año, algunos la ven como una debacle y otros como una oportunidad para salir adelante.

La fidelidad no es conservar el amor de novios, es empeñarse en amar cada día un poco más al otro y se concreta en cada día tener un detalle especial, aunque sea pequeño, de cariño. Muchos se ilusionan con el amor de enamorados y piensan que al casarse la mecha estará igual de prendida, y la verdad, los que estamos casados lo sabemos, es que no es así. El amor madura, ya no ves estrellitas, sin embargo, es un amor que da paso al cerebro y no se centra únicamente en el corazón, en el feeling del momento, pero no por ello disminuye, al contrario, madura y crece.

Tomás Melendo, autor de más de 20 libros sobre matrimonios, decía que la clave para que un matrimonio sea feliz es obsesionarse en hacer feliz al otro. Para eso hay que leer libros adecuados, ponerse metas concretas, tener detalles de cariño, y sobre todo hacer un seguimiento de los mismos diariamente.

El problema acá es que la gente se casa pero no está dispuesta a aguantarle pulgas a nadie. Para que se termine el amor no hace falta violencia familiar, basta con dejar pasar como invitados a aspectos tan insignificantes como el aburrimiento o la falta de ilusión.

El infierno lo representa el pequeño desinterés del día a día, la cocina insípida porque a uno no le gusta la sal, las medias sucias en la cama, el baño desordenado y sucio, imponer mi orden en las cosas, y así sucesivamente, de menudencia en menudencia, hasta construir una pared de costumbres, que siendo naturales para cada uno, acaban siendo asfixiantes para el otro.

Y claro, como no están dispuestos a ceder, entonces optan por terminar, sin darse cuenta que los principales perjudicados son ellos mismos. Creen que ya no hay amor porque no tienen el mismo “sentimiento de cuando se conocieron”.

Mantener y hacer crecer la relación cuesta mucho esfuerzo pero no es imposible. Los sentimientos (que suben y bajan) pueden ser buenos aliados y por ello nos corresponde a los esposos avivarlos y hacerlos crecer cada día para que acompañen al compromiso adquirido.

¿Cuál es la solución cuando ya no hay amor? Amar más. Hay un conocido proverbio que dice: Si ya no estás enamorado, actúa como si lo estuvieses, y terminarás enamorándote de nuevo. Quizás sea esta una de las claves de la diferencia entre el enamoramiento y el amor. El enamoramiento viene y va, el amor se quiere, se busca, se defiende y se trabaja.

Ya lo decía Aníbal Cuevas, “Dedicar parte del tiempo a pensar en cosas pequeñas que puedan mejorar la relación con el cónyuge, buscar minutos para estar a solas con ella, impedir que otro/a ocupe en la cabeza el lugar que sólo le corresponde a él/ella,  es “blindar” el matrimonio.

Melendo decía también que muchas personas piensan que el amor fuerte es el que despierta pasiones y sentimientos volcánicos y ello encierra un gran peligro para el amor verdadero. El amor más fuerte es el que supone querer al otro cada día, no haciéndolo depender de emociones fuertes.

“El secreto de la felicidad en el matrimonio está en lo cotidiano, no en ensueños. Está en encontrar la alegría escondida que da la llegada al hogar, en el trato cariñoso con los hijos; en el trabajo bien hecho de todos los días, en el que colabora la familia entera. En el buen humor ante las dificultades, que hay que afrontar con deportividad”, decía un santo de nuestros días.

Ideas para superar los días grises

TristezaLa depresión es hoy uno de los males más comunes en el mundo. Nadie puede decir que no le tocará. Y es que estar vivo es muchas veces doloroso. Depresión es muchísima tristeza. Es como que el infierno te cayera encima. Es una manera más lenta de estar muerto, decía Andrew Salomon en su charla en TED. Y está muy cerca a nosotros, ya que o nos ha pasado o tenemos un amigo cercano o familiar.

¿Cómo darle la vuelta y pasar la página? Entrevisté a muchas personas para mi 2do libro, psiquiatras, psicólogos, profesores de Gobierno de personas y sobre todo, mi fuente más valiosa, a personas como tu o como yo, que han vivido dificultades en carne propia, para saber que hicieron para salir adelante.

Primero reconocerla. No transformas una realidad que niegas. Los que niegan que tienen depresión son los que irónicamente no sanan de ella. No pensar en la depresión la hace más fuerte. Reconocer no estar bien es el primer paso para crecer. Sin embargo, no basta con conocer las reglas de juego, para ganar hay que jugar bien el partido.

No es suficiente con saber la ruta del camino, hay que correrlo, y muchas veces con mentalidad de maratonista, sabiendo que son muchos kilómetros, y que en éstos habrán caídas y tropiezos y se trata de saber gestionarlos. Es allí donde afloran los valores que hemos sembrado antes: resiliencia (capacidad para soportar golpes y salir fortalecido), esfuerzo, optimismo, perseverancia y paciencia, ya que todo pasa.

Leía a Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE que en su libro escribe sobre estos dos casos. El primero es el de Andrea Bocelli, a los 12 años, a causa de una rara enfermedad y un pelotazo en la cara accidental, se quedó ciego. El mismo Bocelli comenta en su libro autobiográfico: The music of silence, ”Curiosamente la naturaleza, mientras me quitaba algo valiosísimo, la vista, me daba otro regalo, la música. Con una mano soltaba algo tan querido como la visión, pero con otra agarraba fuerte una muleta y una compañera inestimable, la música, otra forma de “ver”. Muchos de los logros de Bocelli se han dado gracias al coraje y persistencia de un hombre que aprendió a mirar de otra manera.

El 2do caso, John de Zulueta, exitoso empresario español, amante del deporte, es paralizado por una garrapata que le picó. Sin embargo, en lugar de deprimirse aprendió y grabó enseñanzas valiosísimas. En una entrevista él dice: “Cuál es tu primera reacción cuando te dicen que vas a vivir en una silla de ruedas por culpa de la picazón de una garrapata?. Al principio te preguntas, ¿como me ha pasado esto? ¿Por qué a mi, habiendo sólo dos o tres casos por año? Ha sido porque la vida me ha tratado tan bien y ahora tengo que pagar el precio justo?” A pesar de su justificable reacción, supo salir adelante. No se amilanó sino por el contrario, salió fortalecido, se dio cuenta que lo que piense o se lamente no iba a cambiar para nada su destino, sin embargo, si lo iba a cambiar la actitud que tomara sobre el hecho puntual, es por ello que cambió “el chip” hacia uno positivo, y su vida cambió significativamente.

Uno siempre tiene días o meses tristes pero que nuestra tristeza no sea como la de aquellos que no tienen esperanza. La angustia, la soledad, la frustración, la desesperación son la expresión de un mundo que ha perdido la esperanza. Y vivir sin esperanza es condenarse al vacío. Nace el vacío cuando muere la esperanza escribió Leonardo.

Sobreponerse no es fácil, los tratamientos no son perfectos. ¿Así que tomas estas pastillitas y eres feliz? Pues no, la verdad es que la felicidad no te la da el Prozac sino la tranquilidad de conciencia de saber que estás haciendo lo correcto. La superan los que se caen pero tienen las agallas para levantarse, para llenarse el día de actividades que no dejen espacio para estar tristes. Lo contrario a la depresión no es la felicidad sino la vitalidad.

Decía un santo de nuestros días que parece mentira que se pueda ser tan feliz en este mundo donde muchos se empeñan en vivir tristes, porque corren tras su egoísmo, como si todo se acabara aquí abajo! No se trata de combatir contra enemigos de fuera sino de una guerra personal contra las propias claudicaciones. Decía Aristóteles: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”.

Sigue caminando

4699_1205891545“Si estás pasando por un infierno, sigue caminando… y terminarás saliendo de él.” Winston Churchill

Hay deportistas que antes de jugar el partido ya lo perdieron en el camerín. La cara los delata. Entran al partido y ante un gol del rival, quedan paralizados. De tanto pensar en que pueden perder, anulan sus posibilidades de ganar. Son los mismos que luego le echan la culpa al árbitro.

Cuentan que a comienzos del siglo pasado una embarcación americana se quedó paralizada por el hielo y no pudo llegar a su destino. El capitán telegrafió a Londres para avisarle que no podría llegar a la Isla, les dijo: “Veo la Isla desde la costa, pero imposible navegación por denso hielo. Que hago.”

En Londres, no se intimidaron por el mal tiempo y en el acto le respondieron con otro telegrama: “Camine”.

Y tomando esta historia, de Jesús Urteaga, he querido escribir este artículo con solo una idea para este 2016: Sigue caminando!

Como él mismo lo dice, sabiendo que en la vida hay hielo, pon amor y…sigue caminando.

La vida es riesgo, pero… vale la pena arriesgarse y dar el todo por el todo, al final, solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro… Sigue caminando!

El monte a escalar es muy empinado. Te quedarás por momentos sin aire. No importa, sigue caminando!

El camino es suficientemente largo como para cansarse. Y te cansarás, pero sigue caminando!

La vida es encontrarse con dificultades, (y mira que si las ha habido este año) lucha y caerás mil veces, precisamente por eso levántate y …sigue caminando!

La vida es una lucha constante y te encontrarás con la deserción de muchos, y los perros te ladrarán, no importa, no mires al costado, tú… sigue caminando!

La felicidad, por default, no es muy fácil que se deje atrapar, y cuando lo haces, es probable que si no te enfocas en el largo plazo, se te escurra muy rápidamente, por eso, persevera, y sigue caminando!

Cuando en una reunión no encuentres al tonto, preocúpate. Siempre hay razones para cambiar, para mejorar lo que haces, la persona que terminas siendo. Invierte en la persona y no solo en el profesional, y sigue caminando!

Pablo Neruda escribió: “Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días lo mismo. Muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir tras un sueño. Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo. Por eso, cambia! Y sigue caminando!

Rafael Nadal dijo recientemente “Parece que la alegría te la da el triunfo, pero si éste no te ha costado nada, la felicidad no es la misma. La alegría del triunfo te la da el trabajo que has hecho para alcanzar la victoria. Si no te cuesta, no la valoras. La pasión, las ganas de triunfar te las dan todas las horas de trabajo que has llevado a cabo.” Sigue caminando!

Nelson Mandela contestó en una entrevista: “He visto a seres humanos soportar ataques y torturas sin romperse, mostrando una fortaleza y una resistencia que desafían a la imaginación. Aprendí entonces que coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre este instinto básico.” Y él, hasta sus últimos días, siguió caminando!

El próximo año nos encontraremos con muchos muros, que existen para darnos la oportunidad de demostrar hasta qué punto deseamos algo. Están para frenar a la gente que no está dispuesta a morir en la batalla. Están para frenar a los demás. Pero tú, sigue caminando!

¿Estás pintando tu propio barco? Juégate el todo por el todo por lo que tienes ahora. Este 2016, atrévete a escribir el libreto de tu vida. Vive la vida que quieres para ti, no la de otros. Vive una vida que puedas recordar. Sigue caminando!

No pares nunca! Acelera y mantente inquieto siempre! Como decía un santo, cada caminante siga su camino, el que Dios le ha marcado, con fidelidad, con amor, aunque cueste..

Conversando sobre la adversidad

Actor Christopher Reeve is shown in the title role in the 1983 sequel "Superman III."  (AP Photo/TMS & DC Comics Inc.)

Actor Christopher Reeve is shown in the title role in the 1983 sequel “Superman III.” (AP Photo/TMS & DC Comics Inc.)

Navidad, es también un tiempo de nostalgia para algunos. Por eso escribo sobre un tema que a todos nos ha pasado en más de una ocasión, que es la depresión, el desánimo, la tristeza. No soy ningún experto en el tema, por eso, solamente voy a citar a héroes de carne y hueso que la han pasado muy mal y han sabido salir adelante, ellos harán algo mucho más valioso, ayudarnos a superar esta etapa.

Mi hijo Rafita, es fanático de Superman, confieso que yo soy fanático de Christopher Reeve, el actor que lo encarnó y que luego de una caída montando a caballo quedó hemipléjico. Decía en su libro “Still me”: “Cuando me despierto, tengo que superar el shock de no ser capaz de moverme. Envidio a los que corren. Ser bruscamente privado a los 42 años de muchas de las cosas que disfrutas de la vida es desalentador. Depender totalmente de los demás es muy frustrante. Durante meses me asaltaron diversos pensamientos y estados de humor, horror, gratitud, autocompasión, confusión, enfado, vergüenza y humillación. Con 45 años cuando todos los días 2 personas te tienen que dar la vuelta y ponerte los calzoncillos es una lección de paciencia y aceptación difícil de digerir. Pero mi optimismo permanece intacto.

Dejé de pensar en la vida que me quedaba y comencé a considerar, ¿Qué vida puedo construir a partir de lo sucedido? ¿Hay alguna forma de ponerse a trabajar de nuevo, algún camino que me conduzca a ser otra vez esposo y padre?.” Reeve, de quererse suicidar a las dos semanas, le dio un vuelco a su vida dotándola de sentido. Su lucha diaria se convirtió en una constante.

Veamos otro caso, Etty Hillesum, joven judía quien mantuvo un diario que testimonia su propio fin en Auschwitz, escribió días antes de morir en 1943: “El dolor en sí mismo causa a veces menos sufrimiento que el hecho de no entender su sentido. Desde el momento en que me he mostrado dispuesta a afrontarlas, las pruebas siempre se han transformado en belleza…Los peores sufrimientos del hombre son los que se temen. El sufrimiento malo no es el vivido, sino el “representado”, ese que se apodera de la imaginación y nos coloca en situaciones falsas”.

Nuestra última invitada de hoy, Mar Cogollos, joven psicóloga mundialmente famosa, que por un accidente quedó también hemipléjica, nos dice en plena depresión, en su libro Elogio de la debilidad: “Descubrí que podía hacer mucho por los demás. Aterricé pronto y acepté mi nueva condición. Pensé que si aquel día no me quedé allí es porque aún tenía cosas importantes que hacer en esta vida. Apoyar a los demás me ayudó muchísimo en mi recuperación. Mis compañeras tenían que levantarse e ir al gimnasio. Les urgía a que se arreglaran, que siguieran siendo mujeres, la vida continúa. Cuando abandoné el hospital una persona me dijo, que no te miren con pena sino con admiración, y eso va a depender exclusivamente de ti. Y es que cuando te enfrentas a una adversidad, muchas veces te saca de dentro esa necesidad de darte mas generosamente a los demás”.

Al respecto, Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE decía: “El que se presta mucha atención, es más propenso a cazar este virus moderno de la depresión. Por el contrario, las personas que tienden a vivir hacia fuera, son fuertes y resistentes al contagio depresivo. No es que estén inmunes, pero las personas serviciales y generosas llevan mejor los embates de esta epidemia que solo a los psiquiatras tiene felices.”

Podemos aprender mucho más de la gente llena de problemas, que de los gerentasos, inteligentes y famosos. A través de su crecimiento, aceptación y entrega, la gente herida nos enseña que debemos aceptar nuestras debilidades y no pretender ser siempre fuertes y capaces porque es allí donde creamos barreras para ser felices.

¿Qué hacer cuando llega la adversidad? ¿Volver a leer notas tomadas de un curso de motivación? Probablemente sirvan de poco. Lo único que sirve es la seguridad de que todo pasa por algo y nada es casualidad en esta vida, Dios sabe porqué hace las cosas. Tenemos dos opciones, o llevamos la adversidad con angustia, molestia, pena y sufrimiento, o le sacamos provecho a la vida, y le vemos el lado bueno. Podemos tener el semblante serio y el corazón compungido, pero nadie nos quitará la felicidad de tener la conciencia tranquila, de saber que hacemos lo correcto, que luchamos por salir adelante.

“El niño tonto llora y patalea cuando su madre hinca un alfiler en su dedo para sacar la espina que lleva clavada, el niño discreto, quizá con los ojos llenos de lágrimas, porque la carne es flaca, mira agradecido a su madre que le ha hecho sufrir un poco para evitar mayores males…Hay veces que uno no se explica porqué la pasan tantas cosas malas, y no sabe que finalmente son por su bien.” San Josemaría Escrivá de Balaguer

Recuerda quien eres…

No dejen de leer siempreVamos por la vida consumiendo kilómetros, buscando respuestas y nos encontramos con preguntas. Buscamos certezas y el mundo responde con incertidumbre.

Últimamente he hablado con muchos profesionales que han sido despedidos por la bendita desaceleración. La mayoría me muestran un nivel de ansiedad enorme. Y es que hoy en día hay muchísimo stress, muchas pastillas, mucha preocupación que saca lo peor de nosotros.

El problema de la desaceleración no es ella, sino la crisis emocional que puede causar en nosotros cuando nuestro estado de ánimo se llena de pesimismo, nuestra mente se paraliza y nuestros miedos se disparan. Si bien, no podemos vivir a espaldas de la realidad, (eso sería irresponsable), las personas más serenas y equilibradas que conozco son las que han hecho las paces con lo irreversible y lejos de quedarse sin respuestas, se han dedicado a buscar oportunidades para salir adelante. Y esto muchas veces comienza por hacerse las preguntas correctas.

Definimos nuestro futuro a través de las preguntas que escogemos hacernos y hacemos a otros. ¿Quién soy? ¿En qué soy bueno y en qué no?¿Qué me haría mejorar en mi familia y en mi trabajo? ¿Cuáles son nuestros diferenciadores y como vamos a potenciarlos? Las respuestas requieren que hagamos algo de arqueología interior.

En este contexto tan cambiante en el que nos ha tocado vivir, es necesario poner las cosas en perspectiva y sacar a relucir nuestra mejor versión para liderar y protagonizar nuestra propia vida. “Tal vez, he vivido la vida de otro”, decía Neruda al final de su viaje.

Acabo de terminar las sesiones de feedback en mi trabajo y mi equipo me ha recomendado escuchar más. Y la verdad es que me hace falta. Y creo que le hace falta a muchos profesionales. Una persona es exitosa en la medida que aprenda a gestionarse a sí misma, y para ello, nada mejor que conocerte. Hay solo dos fuentes, como te ves tú, y como te ven los demás. Y es en ésta última donde fallamos. Hay un divorcio entre lo que uno piensa de sí mismo y lo que los demás piensan.

Como profesionales, estamos obligados en formarnos en ambos conceptos, en tener una visión más cercana de la realidad y ayudarla a tenerla a los demás. Conversaba sobre estos temas con Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, y Profesor Invitado del IESE, y me decía que hoy en día la gente no está identificada con la empresa, porque siente que la empresa no está identificada con la gente. Esto pasa inadvertido a los que tenemos gente a nuestro cargo. Por eso me decía que existen los brutos, los brutísimos y los Gerentes. Y es que hoy en día, a los gerentes se nos enseña a distribuir, no a producir, a producir gente exitosa, gente buena.

La gente renuncia muchas veces por falta de buen trato. La gente no se va identificar, no va a tener lealtad con la empresas porque éstas no son personas, son sociedades anónimas, las personas se identifican con el resto del equipo, se identifican con los jefes. Por ello, que tremenda responsabilidad para los que tenemos gente a nuestro cargo.

Ganamos mucho escuchándolos, valorando opiniones, tomándolas en cuenta. Pero no solo eso, hay que entrenar a la gente en escuchar y saberla aconsejar.

Hoy se habla mucho del Coaching, y Pablo me decía que Coaching no es más que estar cerca y preocuparte por tu gente, y ¿por qué? Porque la quieres. ¿Y por qué la tengo que querer? Porque trabajas con ella. La gente debería ser lo más importante en las empresas, pero los gerentes no somos conscientes de ello. Muchos se venden diciendo que la empresa es una familia para los empleados y la verdad es que no. Esto es un engaño. El gerente que realmente me quiera, me dirá: “Distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa. Si lo más importante que tenemos todos es nuestra familia, pues cuidémosla.

Focus en la gente. Vivimos y trabajamos con personas, no con laptops. Ellos serán los responsables de los resultados del futuro que tanto nos preocupa. Hay que formar gente que tenga interés por los demás. Los gerentes, somos responsables de la vida de nuestros equipos. Por ello nuestra principal función es formarnos bien primero nosotros, para ayudarlos a ellos. Muchas veces, que difícil es sacar tiempo para reflexionar esto, para hablar de estas cosas con nuestra familia, y con nuestro equipo de trabajo. Si no tenemos tiempo para ellos, para escucharlos, para aprender de ellos, no estamos haciendo bien nuestro trabajo. Es como un taxista que no tiene tiempo para manejar. Si ese es el “core” de nuestra función, obtener resultados, a través del equipo, de las personas! Para eso nos pagan.

¿Y entonces qué? Hagamos las cosas de una manera distinta!

“Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días lo mismo. Muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir tras un sueño. Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo. Evitemos la muerte en suaves cuotas.” Pablo Neruda