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Cuando el éxito consiste en fracasar…

Vintage-Sports-Michael-Jordan-Poster-Famous-Foul-Line-Dunk-Large-Canvas-Printing-24Inch-Wall-Stickers-Retro (1)Michael Jordan dijo «He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. Me equivoqué una y otra vez en mi vida deportiva. Por eso triunfé.”

Pensamos que el error no es aceptable en un buen profesional. Pero si no lo asumimos, solo sumaremos frustración y perderemos oportunidades de mejora. Ganamos cuando nos levantamos en la derrota con optimismo y cuando no nos creemos la victoria.

El fracaso es la otra cara del éxito. No se pueden encontrar rosas que no vengan con espinas. No entendemos el concepto de ganar y perder en la vida. Y es que sale muchas veces derrotado el “aparente” vencedor. Buscamos la felicidad y nos sale al encuentro la tristeza. Así, la victoria y la derrota se cruzan con facilidad, quizá justamente por ser dos caras de la misma moneda. “A veces nuestra suerte sería tener mala suerte. Ciertos triunfos son engaños, ciertas derrotas preparan lejanas victorias,” decía Paul Guth.

Muchos exitosos, probablemente en lugar de estar obsesionados con esa realidad, estaban más pendientes del proceso, de su inteligencia y de su esfuerzo. El esfuerzo es muchas veces la tarea pendiente que tenemos. Hoy en día, en un mundo light, en el que nos gusta todo rápido, fácil, en cantidad y gratis, el esfuerzo está devaluado y se asocia con algo pasado de moda o inútil. Sin embargo, no conozco ningún profesional realmente exitoso que no se haya esforzado, se haya caído y se haya vuelto a levantar.

Leí en el libro “Desde la adversidad” de Santiago Alvarez de Mon, Profesor Principal de Gobierno de Personas en el IESE, el caso de Randy Snow, quien sufrió un accidente que le inmovilizó las piernas. Fue el único deportista en la historia de los juegos para olímpicos que ha ganado medallas en tres disciplinas diferentes: atletismo, tenis y basquet. Nos cuenta: “Mi accidente me dio una nueva perspectiva en la vida. Como si estuviera mirando la vida con un solo ojo. Curiosamente me dio una claridad que antes permanecía escondida. Sé que suena de locos pero me alegro de lo que pasó. Gracias a mi situación he adquirido una nueva dimensión de la vida. Nos rodeamos en nuestra zona de autocomplacencia de cosas y necesidades que nos atan y esclavizan. Gracias al accidente he conseguido desprenderme de muchas ataduras estúpidas. Obvio que deseaba que mi accidente no hubiese ocurrido, pero ahora podía manejar lo que la vida me solicitaba. Mi nuevo reto era volver a hacer aquellas cosas que tanto me apasionaban”. Al respecto, comentaba Santiago “No cabe duda que Randy lo logró. Dichos éxitos y logros son señales luminosas que tienen su enchufe inicial de energía en esa sabia y humilde aceptación de las nuevas reglas de juego.”

Antoine de Saint Exupery, en su obra maestra, El Principito, decía que “Solo a través de experiencias de sufrimiento y prueba, el alma del ser humano se fortalece, la visión se aclara, y el verdadero éxito se alcanza.”

Para salir a flote y sentir la sensación de respirar con el alma, hay que estar ahogándose. Es ahí donde entra la automotivación, el “tú puedes”. La fuerza de voluntad se puede cultivar en cualquier persona. Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, decía que la inteligencia tiene límites, la voluntad no. Si te empeñas, movilizas tu energía, esfuerzo y ganas.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aun cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma y sale adelante a base de esfuerzo, perseverancia y paciencia porque ganar es la consecuencia de ello.

El error y la pérdida nos dan la posibilidad de sacar lo mejor de nosotros, quizá hoy he perdido, pero no fracasado. “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando… y terminarás saliendo de él’, decía Winston Churchill. Solo interiorizando nuestras derrotas alcanzaremos las victorias. Si no aprendemos a perder, nunca ganaremos. Aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. La aceptación serena, humilde y consciente de esa realidad irrefutable, es la única plataforma válida para desafiar los límites y ganar partidos imposibles.

Si das lo mejor de ti, aprendes en el camino. Y si cuando llega la ducha al final del partido estás agotado, puedes haber perdido, pero no fracasado porque solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro. No es la victoria la que hace grandes a las personas sino su capacidad para luchar por dar lo mejor de si mismos.

Para alcanzar un sueño hay que estar bien despiertos

soñar despierto 3Decía Luis Huete, Profesor de Harvard, del IESE y considerado el gurú español más importante del panorama actual, que los mejores sueños se reservan a las personas que optan por complicarse la vida y por ensanchar sus conocimientos, competencias, actitudes y creencias.

Mi padre, me decía siempre, que para soñar en grande, hay que estar bien despiertos. Y es que la vida es complicada, pero… y quién te dijo que iba a ser fácil?

Construir un sueño es desarrollar las potencialidades y capacidades que tenemos dentro. Este es un trabajo para toda la vida. A medida que alcance uno, se crea otro nuevo, y así sucesivamente. En lo personal, sigo soñando con hacer mejores los años que me queden, en disfrutar del camino que me queda por recorrer. Y en hacer cosas más valiosas.

De hecho, uno de mis sueños/objetivos del próximo año es correr la Maratón de Nueva York, hacerla en 10 horas, no importa, pero llegar, disfrutar del camino. Para ello, se que debo desde ahora comenzar con un plan de entrenamiento, es decir, ir aterrizando en acciones concretas mi sueño.

Como decía Peter Drucker, el padre de la administración, la fuente más común de errores es hacer la respuesta correcta en lugar de la pregunta correcta. A lo mejor, no nos hemos planteado en la vida, las preguntas más trascendentales, las metas reales a las que queremos llegar, en cada plano de nuestra vida, en el espiritual, personal, familiar, laboral y social y si estamos en capacidad de hacerlas, o si es realmente lo mejor para nosotros. Un buen comienzo es preguntarse constantemente ¿Para qué? A estas alturas del partido es posible que la idea que tienes de ti mismo se ajuste algo a la realidad. O tal vez no mucho. Antes de llegar a una conclusión definitiva siempre es bueno contrastar tu resultado con un familiar o un amigo. A veces uno se lleva sorpresas.

Y es que tus sueños solo pueden construirse sobre el conocimiento sólido de tu personalidad y de tus capacidades, incluido tu lado escuro, al que puedes sacar partido si puedes gestionarlo. Todos tenemos defectos, ese no es el problema, el problema es ignorarlos o no hacer nada por mejorarlos.

Decía Huete en su reciente libro “Construye tu sueño” que la segunda columna sobre la que se asienta la construcción de tus sueños es tu plan personal de futuro. La idea es tener algo por lo valga la pena luchar y por lo que valga la pena esforzarse y superarse. Es algo que acaba convirtiéndose en un imán que tira de ti y que te permite dar sentido al día  día, especialmente en los momentos difíciles.

El secreto para cambiar, para avanzar es encontrar razones de verdadero peso para hacerlo. Tu plan personal de futuro se crea poniendo por escrito una lista de deseos y de sueños muy concretos y con contornos muy nítidos.

Empieza eligiendo un año lejano en el tiempo. Tiene que ser un año al que le des un sentido subjetivo muy especial. Por ejemplo, el 2025. Es decir, que tu plan personal tenga como fecha de vencimiento el 2025.

Tu plan personal de futuro tiene que estar compuesto por tres elementos bien diferenciados. El primer ámbito debe ser la ambición personal, los sueños relacionados con la persona en la que te quieres convertir. El foco aquí se pone en ti mismo, en los hábitos que quieres desarrollar, en las características de la personalidad que quieres desarrollar, en los defectos que deseas corregir, en el estado de vitalidad y energía que aspiras a tener y también en la forma física de la que quieres disfrutar.

Los sueños han de empezar con la ambición de mejora de los recursos personales. Esta es la base de todos los sueños. Lo que acabas haciendo contigo mismo es la base de todo lo que te acaba sucediendo en la vida. Una manera de concretar el primer elemento consiste en visionar la distribución que quieres dar a las 24 horas de tus días en el año de referencia y contrastarla con la distribución de un día actual.

El segundo elemento es decidir en que tres o cuatro cosas quieres destacar y convertirte en una autoridad mundial. La definición de mundial se hace en función del mundo en donde te manejas cómodamente.  algo que te ilusione.

El tercer elemento son todas las recompensas que legítimamente aspiras haber conseguido en la fecha prevista. Aquí entran las recompensas materiales que te ilusionen como una casa de ensueño, viajes especiales, etc. Ver crecer a tu familia unida, rodearse del aprecio y agradecimiento de otros, destacar en prestigio profesional, convertirte en referente, inspirador, etc.

Tres sesiones de 20 minutos deberían ser suficientes para producir tu plan personal de futuro. Necesitas tiempo para soñar. Se aconseja que el contenido del plan sea irrazonable pero por otro lado obtenible.

Continúa diciendo Huete que las 4 áreas en las que debes invertir para no perder capital humano son las fisiológicas, intelectuales, emocionales y espirituales. La primera área es cuidar tu salud. Dentro de ésta, es fundamental que  sepas alimentarte con cabeza, desarrollar masa muscular, capacidad aeróbica y descansar. El capital intelectual suele estar asegurado con tiempo para leer, escribir y disfrutar de la música. Emocionalmente, el capital humano se desarrolla con tiempo para la familia y para los amigos y las actividades solidarias. Por último el capital espiritual. Tiempo para clarificar creencias, valores, hacer introspección, conectar con el Creador, etc. A esas cuatro áreas debieras dedicar unas 20 horas a la semana. Si no lo haces, se desafila tu sierra. Por ejemplo, diez horas de Lunes a Viernes y 10 horas el fin de semana.  Deben ser espacios que reserves y planifiques de antemano. Ha de ser tiempo de calidad, intenso y vital.

Hay que soñar más. La vida está hecha de oportunidades. Están ahí. Al alcance de los que han hecho los deberes. Construir un sueño es desarrollar las potencialidades y capacidades que tenemos dentro. Ése es un trabajo para toda la vida. Debieras llevarlo siempre en la agenda y en tu propia memoria. ¿Cuáles son tus sueños?

El factor X del éxito

Liderazgo y decisión son dos de los principales ingredientes para tener éxito. Cualquier compañía que cuente con gerentes capaces de tomar las decisiones adecuadas tendrá en sus manos la capacidad de triunfar. Pero, ¿Qué otros factores inciden en el desarrollo profesional de un trabajador?

 

Se publicó recientemente en la revista Psychology Today un artículo en el que se trataba de definir el factor X del éxito. A continuación un resumen obtenido del servicio de resumidos www.derevistas.com ya que me pareció muy útil.

 

En toda universidad o escuela elemental hay siempre alguien que se diferencia por su personalidad especial, más allá de su inteligencia, talento o belleza. Los franceses lo llaman “je ne sais quoi” (“un no sé qué”), pero en realidad contamos con términos para nombrarlo: carisma, chutzpah, joie de vivre y gracia. Estos son los factores X que escapan a toda definición si bien los reconocemos en la gente que admiramos.

 

Los psicólogos han relegado siempre atributos como el chutzpah y el carisma en parte porque son difíciles de definir. Si bien requiere de mucho esfuerzo para cultivarla, la gracia es la más fácil de aprender a través de disciplina mental y emocional. Por otra parte, el carisma es algo que se tiene o no se tiene, pero puede ser potenciado. Todo el mundo puede tener chutzpah, pero pareciera correr sólo por las venas de unos cuantos. Todos podemos incrementar estos factores.

 

1. Carisma: consiste en un conjunto de elementos, tales como: expresividad, sensibilidad, control, elocuencia, visión y confianza. Rakesh Khurana, profesor de comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de Harvard, señala que las compañías estadounidenses buscan nuevos líderes con carisma, pues, en mercados inciertos, el gerente general carismático propicia un alza en los precios accionarios. Sin embargo, esta situación no dura mucho tiempo, pues el carisma tiene más que ver con la imagen que proyectamos que con nuestras habilidades innatas.

 

2. Chutzpah: la chutzpah nos deja boquiabiertos porque desafía el conformismo. Es un comportamiento que traspasa las normas sociales por el simple hecho de traspasarlas. Es el afán por no contentarse y querer mejorar cada día más en todo lo que hacemos. En mayo de 1998, tres docenas de los mejores investigadores del Proyecto Genoma Humano se reunieron con Craig Venter, uno de los biólogos del proyecto. Todos estaban furiosos con él, pues había comenzado un proyecto que pondría en tela de juicio la investigación biológica más importante del siglo XXI. ¿Qué desató la ira de los colegas de Venter? Este sugirió que daría un paso al frente: descifraría el genoma humano. No se conformaba como sus colegas con dar el paso previo de descifrar el genoma de un ratón.

 

3. Gracia: la gracia es el factor X más silencioso. Además, es quizá el único en el que el poder de la persona no amenaza la sustancia de lo dicho o hecho. La gente graciosa trasciende su vida privilegiada para conectarse con el público. Así pues, en vez de sucumbir ante su propia rabia, Jackie Kennedy permitió estoicamente que su hijo diera aquel famoso saludo en el funeral de su padre. Esto conectó a todos los estadounidenses.

Para alcanzar un sueño hay que estar bien despiertos

11Dicen que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Yo normalmente soy un soñador, pero un soñador de sueños reales, soy de los que creen que hay que vivir los sueños y no soñar la vida. Y es que para alcanzar un sueño hay que estar bien despiertos. Yo personalmente no tengo sueños brillantes dormido aunque sí los tengo despierto. Hay una frase que dice “Soñad y os quedareis cortos”. Pero claro, la pregunta es ¿qué tan complicado es alcanzar nuestros sueños? ¿Existe algún método para eso?  

Soñar, que importante hacerlo despierto

Según el profesor del IESE de Barcelona, Luis Huete, para cumplir los sueños es necesario esforzarse por trazar y cumplir metas concretas, pero también planificar y cultivar una serie de disciplinas de autoliderazgo.  En un artículo publicado en el IESE Insight recientemente, nos cuenta que la construcción de los sueños requiere tener un plan personal de futuro, una lista de deseos y de sueños muy concretos.  Para ello, es importante tener una ambición personal, es decir, en qué me quiero convertir.

El énfasis se pone en uno mismo: los hábitos que se quieren desarrollar o las características de la personalidad que se quieren potenciar. Los sueños han de empezar con la ambición de mejorar los recursos personales. Lo que acabamos haciendo con nosotros mismos es la base de todo lo que nos acaba sucediendo en la vida. Decidir en qué tres o cuatro cosas se quiere destacar y convertirse en una autoridad mundial. Pueden ser ambiciones personales o profesionales.  

Las restricciones a vencer

Uno de los peores enemigos para hacer que se cumplan los sueños es el miedo, es nuestro temor a fallar, a equivocarnos, y por ello simplemente preferimos no tomar la iniciativa para empezar a cumplirlos. Al respecto decía Alvarez de Mon en su libro Desde la Adversidad que existen dos tipos de personas,  “los primeros, bombardeados y acosados por la posibilidad de equivocarse, tienden a pecar por defecto, la cautela y el control excesivo les atenazan. Los segundos, salvo aquellos que crezcan hiper protegidos y anestesiados, tienden a pecar por exceso, en su discurrir hay que ponerles quitamiedos, ruedas de goma y colchones porque les gusta vivir cerca del precipicio. Ahí les espera el error, con él mantienen una comunicación fluida y llevadera, no les pesa como una piedra en la mochila. ¿Qué nos pasa a los que tenemos vértigo, a los que sufrimos miedo a las alturas? Miramos para abajo, temblamos y nos caemos.  El miedo a caer nos hace caer. “ 

Al respecto, Lance Armstrong, 4 veces campeón del Tour de de Francia, nos cuenta:  “He encontrado en mi carrera que la reducción del miedo ha contribuido más a mis éxitos deportivos que el desarrollo del propio talento. Ciertamente tenemos que cultivar nuestras habilidades, pero al final es la voz de la duda la que las destruye. Todos tenemos dos personalidades distintas, la del crítico y la del campeón. Ignorar al crítico y escuchar al campeón es esencial para vivir”.  

Mantener el espíritu joven

Un punto a tomar en cuenta es el optimismo, el ver las cosas siempre por el lado bueno, eso hará crecernos frente a las dificultades. Ello implica también mantener el espíritu joven, los sueños vigentes, el anhelo de que nos falta mucho por vivir y muchos sueños por alanzar, independientemente de la edad que tengamos. Al respecto, me viene a la memoria el poema preferido de Matsushita, aquel japonés visionario, fundador de Panasonic: “La juventud no es un período de vida, es una forma de pensar, no son mejillas sonrosadas, labios rojos y rodillas flexibles, es fuerza de la voluntad, calidad de la imaginación, vigor de los sentimientos. La juventud significa el predominio temperamental del valor sobre la timidez, del ansia de aventura sobre el amor a la tranquilidad. No es raro encontrar más vigor en un hombre de sesenta años que en un muchacho de veinte. Nadie se hace viejo por el número de años. Nos hacemos viejos al traicionar nuestros sueños, nuestros ideales. Los años pueden arrugar la piel, pero la renuncia al entusiasmo arruga el alma. La preocupación, el temor, la falta de confianza en uno mismo agobian al corazón y convierten en polvo al espíritu. Con ochenta o quince años, todos los corazones humanos sienten la atracción de la maravilla, el apetito infantil de lo que está por venir y la alegría del juego de vivir.”  21

Claves para triunfar en la vida

Me he permitido revisar las revistas más importantes de negocios del mundo persiguiendo las pistas reales, y concretas que nos ayuden a triunfar en la vida y lograr nuestros sueños. Según un artículo reciente de la revista Entrepeneur, se mencionan cuatro principios esenciales que debe implementar cualquier persona que quiera conocer el éxito.  

1. Claridad: Deben estar absolutamente claros de quiénes son y a donde quieren llegar en la vida, tanto a nivel personal, como laboral, y espiritual. Para ello necesitan objetivos y planes por escrito para cada etapa de su vida. Comiencen con sus valores. ¿Qué visión tienen de ustedes y de su futuro? ¿Cuál es la misión de su negocio? ¿Cuál es el sentido de su vida? ¿Qué es realmente lo que ustedes quieren hacer con su vida?   

2. Competencia: para ser realmente exitoso y feliz. Ustedes deben ser muy buenos en lo que hacen. Propónganse pertenecer a los mejores de su área. Su principal objetivo en este sentido es lograr un desempeño excepcional, un trabajo realizado a la perfección.  

3. Enfoque: su habilidad para concentrarse en las cosas más importantes hasta que hayan sido terminadas será un prerrequisito esencial para el éxito.  

4. Coraje: se requiere mucho coraje para tomar los riesgos necesarios para ser exitoso. Y ser exitoso en la vida no es sinónimo de ser millonario, es un concepto mucho más amplio, uno es exitoso si es feliz, y es feliz si está con la conciencia tranquila de saber que hace lo correcto para él y para los que lo rodean. Es decir, ser exitoso es sinónimo de ser un excelente padre, amigo, hijo, enamorado y empleado.  

Según la Revista Harvard Business Review en un artículo reciente escrito por Peter Drucker señala que algunos de los mejores Gerentes con los que ha trabajado en su carrera de 65 años como consultor no eran los líderes típicos.  Lo que los hacía efectivos era que se cuestionaban constantemente ¿Qué debe ser hecho? y ¿Qué es lo mejor para los demás o para la compañía?. 

Otra de las respuestas más sorprendentes sobre las claves para conseguir los sueños la da Juan Oiarzabal, el único alpinista que ha coronado los 14 ocho miles (montañas de mas de 8 mil metros de altura) sin oxígeno. Nos dice: “El factor ambición, tener hambre de llegar es importante. También lo es la preparación previa que hayas desarrollado antes, pero lo mas crítico es la capacidad de sufrimiento. Si no has aprendido a sufrir, si no te has endurecido en situaciones extremas, estás perdido. Contra lo que se tiende a pensar, uno puede educar la capacidad de sufrimiento. Por ejemplo, recuerdo la última ascensión al Everest, sin oxígeno, después de terminar el tercer escalón. Es una escalada empinadísima, me tiré 20 minutos cara al cielo tratando de recuperar algo de oxígeno. Si no te has entrenado y sufrido antes, te aseguro que no sigues ascendiendo. La montaña es incierta e imprevisible, te pueden pasar muchos imprevistos que ni sospechabas momentos antes. Un cambio brusco de temperatura, una avalancha, una niebla espesa que te impide ver mas allá de dos metros. Te preparas, planificas todo, y luego surgen un sinfín de imponderables de los que pueden depender tu vida. Uno está obligado a organizar y controlar todo lo que depende de él, pero luego, ante la Madre naturaleza, tienes que rebajarte y adaptarte a las circunstancias del momento”.    

Lance Armstrong, 4 veces campeón del Tour de Francia, una vez interrogado sobre qué placer le llevaba a montar bicicleta respondió sorprendido: “¿placer?, ninguno, lo hago por el sufrimiento.” Los maratonistas, los “ironman” en el fondo, son grandes profesionales del sufrimiento. Alguno pudiera pensar que sus actividades lindan con el masoquismo y la locura, pero lo que es indudable es que si estuvieran “cuerdos” como los demás, si no tuvieran el coraje de forzar sus limites físicos y mentales, no serían lo que son.   

A título personal creo que la gente altamente exitosa es aquella que vive con las luces altas, es decir, que se traza objetivos a largo plazo en los distintos escenarios de su vida, en el plano de desarrollo personal, familiar, espiritual y profesional, y busca la manera de hacerles un seguimiento perseverando en todo aquello que deba mejorar. Ayudará también el tener una coherencia entre lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen.  Otra de las cualidades más importantes es la humildad para saber reconocer a tiempo los errores y la perseverancia para ser constante en los objetivos trazados, vale más concentrarse en pocos objetivos pero no parar hasta terminarlos que querer estar en todo y al final no lograr nada. 

Quizá la tarea mas inaplazable sea definir concretamente como empezar a implementar esto en nuestras vidas.  ¿Lo intentamos?