Archivo de la etiqueta: parejas felices

A quererse siempre!

Esta semana me enviaron un pequeño video de matrimonios que realmente me gustó bastante. Muy sencillo pero que da algunas pautas básicas. Nos recuerda que el secreto de la felicidad conyugal está en el día a día, no en las grandes ilusiones. Está en encontrar esa alegría escondida que da el despertarse cada día, el regreso del trabajo, el trato cariñoso con tu esposo (a) o los hijos; en el trabajo diario, en el buen humor ante las dificultades, que hay que afrontar con fuerza y tranquilidad.

Nos recuerda la importancia de quererse siempre, con ese amor ilusionado del noviazgo. Hay muchos que piensan que el amor se acaba cuando empiezan las penas y los contratiempos, que la vida lleva siempre consigo. Es entonces cuando el cariño  verdadero debe salir a flote. Los problemas y discusiones no son capaces de hundir el verdadero amor. Para ello adjunto también el resumen de una película que vi hace unos meses que me pareció buenasa que es Fireproof (A prueba de fuego).

El primer video, de 4 minutos y muy simpático ya que está hecho por la Pixar y es de su reciente película UP que creo que ganó un Oscar: http://www.youtube.com/watch?v=JY6JTvz8Djs&feature=related . Luego de verlo, vean también el de la película Prueba de fuego http://www.youtube.com/watch?v=013HEQkcHWI&feature=related

Un matrimonio feliz y para siempre, ¿Cuál es la clave?

matrimonio-felizEsta semana tuve la suerte de asistir a una Conferencia cuyo tema principal fue “Un matrimonio feliz y para siempre, ¿Cuál es la clave?”. Un título bastante sugerente y que me hubiese parecido uno más del montón, sin embargo, al enterarme de que lo dictaba Tomás Melendo, no dudé en asistir. El Dr. Melendo es Doctor en Filosofía, Master y Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Navarra. Experto conferencista a nivel mundial sobre temas de familia. Era su primera vez en el Perú. A continuación un resumen de su conferencia.

 Uno de los temas que más me llamó la atención de su exposición es que uno tiene tiempo para aquello que le da importancia, y si no es así, claramente hay algo que está caminando mal en el día a día. Me vino como anillo al dedo, en estos tiempos en los que reconozco que por la empresa he descuidado mis labores en la casa. Cuando tenemos más trabajo es cuando tenemos que tener nuestra escala de valores más clara. Y es que aquello a lo que uno le presta atención es lo que se multiplica. Obviamente en tiempos de crisis, la empresa también necesita una atención y un esfuerzo especial. Es cuestión de encontrar un equilibrio.

 ¿Cómo hacer para amar más a tu esposa, con grandes discursos? No, con el trato más cariñoso del día a día. Una buena sugerencia es descubrir sólo lo positivo que hay en nuestras esposas por un mes.

 La fidelidad no es conservar el amor de novios, es empeñarse en amar cada día un poco más al otro y se concreta en cada día tener un detalle especial, aunque sea pequeño, de cariño. Muchos se ilusionan con el amor de enamorados y piensan que al casarse la mecha estará igual de prendida, y la verdad, los que estamos casados lo sabemos, es que no es así. El amor madura, ya no ves estrellitas, sin embargo, es un amor que da paso al cerebro y no se centra únicamente en el corazón, en el feeling del momento, pero no por ello disminuye, al contrario, madura y crece. El matrimonio es el inicio de un gran amor, no el final, como muchos piensan.

 Mencionaba también Tomás Melendo, que el amor no es siempre dulce, es a veces recio, lo que importa es que ambos crezcan. Se puede medir la capacidad de amar a tu familia en la medida que la hagas sufrir siempre y cuando este sufrimiento sea por su bien. Un amor es verdadero cuando busca el bien del otro. Lo importante es que el otro quiera sacar de ti, tu mejor tu.

 Finalmente, concluyó que la clave para que un matrimonio sea feliz es obsesionarse en hacer feliz al otro. Dedicar toda la energía a amar a la otra persona. Para eso lo primero que hay que hacer es capacitarse para amar de esa manera, leyendo libros adecuados, poniéndose metas concretas y claras sobre detalles de cariño, y sobre todo haciendo un seguimiento de las mismas cada semana, para que no sean flor de un día.

 Otras recomendaciones finales que dio:

  • Poner el bien de los demás por delante del mío.
  • Construir entre ambos un amor de más kilates “No sabrás todo lo que valgo hasta que pueda dar junto a ti todo lo que soy.”
  • Aprender a disfrutar al máximo las cosas del matrimonio (disfrutar haciendo el bien)
  • En el plano humano lo más importante de mi vida es orientar el amor hacia mi esposa.
  • Abrirse a las consecuencias maravillosas del amor, no tener miedo a quererse cada día más.
  • Ser siempre novios, en el sentido de mantener los detalles que uno tenía cuando era novio.

Te amaré toda la vida….con la condición de que no tengas defectos (Segunda Parte)

Va la segunda parte del artículo de la semana pasada.

Claves para construir una parparejas-raraseja feliz

Una vez que sabemos las causas y aquello que contamina el matrimonio, es necesario comentar como solucionarlo. Dejaré que sean expertos a nivel mundial como Tomás Melendo, Alberto Vásquez, Aníbal Cuevas y Enrique Rojas, los que se encarguen de dar las recomendaciones.

 

          Cuando pelean, saber pelear, lo mejor es como los chinos, que ganan las peleas sin pelear, pero sino se puede, decir todo claramente siempre y cuando no se hiera ni se ofenda, atacar el hecho y no a la persona. Es peor no pelear porque se explota.

          Si se dice algo ofensivo o injusto retirarlo inmediatamente, reconocer defectos y errores.

          Permitirle al cónyuge llegar hasta el final antes de responder

          Centrarse en un tema concreto para no traer hechos del pasado y/o la lista de agravios.

          Hablar suprimiendo frases como “Siempre haces…”, Nunca me dices, Todos tus amigos…”

          Solos pueden discutir, delante de terceros ya no.

          Los problemas se calman no con un grito, sino con una caricia.

          Cuando uno no quiere, dos no pelean.

          Crecer en virtudes, enfocarse en las principales para que el matrimonio funcione: humildad, paciencia, servicio, perseverancia, fidelidad y alegría.

          Aceptar al otro tal cual es y quererle con sus defectos.

          Hablar sin miedo sobre aquello que molesta del otro y el modo de superarlo.

          Hablar después de un pleito, no cerrar las heridas en falso.

          El matrimonio debe cultivarse día tras día, el enemigo mas insidioso es la rutina. El amor se nutre de multitud de pequeños gestos y atenciones.

          Si la relación con Dios es buena, por ende la relación con los esposos será también buena.

          Hablar sobre lo que va bien y lo que podría ir mejor.

          Conocer el equilibrio entre los sentimientos y la razón. Al principio todo es sentimiento, emoción y varía conforme el paso de los años.

          No hay matrimonio feliz sin sacrificio mutuo. Pero no es un buen principio esperar que sea el otro el que empiece. Pon amor y encontrarás amor.

          Tres días a la semana quedarnos media hora a hablar, sin televisión, antes de irnos a la cama.

          Incidir siempre en la parte afectiva, un beso puede darse de mil maneras, esa agarrada de mano, ese abrir la puerta.

          Los días rosas, “Dime lo que te gusta que te voy a dedicar un día”, no es mas que engreír al cónyuge y cumplir todo lo que le gusta.

          Pedir sinceramente al otro que nos explique su pensamiento. Nos sitúa en una condición óptima para contrastar objetivamente su deseo de fondo y provoca en el otro la actitud de apertura.

          Cambiar uno mismo como invitación para que el otro modifique su conducta. El principio es el siguiente: si quieres cambiar al otro, cambia tu primero en algo. Siempre existe algo en el tono de la voz, en el modo de recriminar, en el de presentar el problema, en el que uno puede mejorar. Basta que lo hagamos para que la otra persona también adopte esa actitud de inmediato y cambie.

          Cuando las parejas se pelean, se establece una progresión: primero, perciben que han sido agraviados de alguna manera, segundo, se enojan; después se sienten impulsados a atacar, y por último, atacan. Es posible interrumpir esta secuencia en cualquier etapa.

 

Buscando la FELICIDAD en el matrimonio

 

Uno de los errores más extendidos acerca del matrimonio es casarse para ser feliz. Y es que la felicidad no se consigue empeñándose en ser feliz, sino procurando que lo sean los demás. Ya lo decía Kierkegaard: “Curiosamente, la puerta de la felicidad no se abre hacia dentro, quien se empeña en empujar en ese sentido sólo consigue cerrarla con más fuerza. Se abre hacia fuera, hacia los otros”.

 

La experiencia enseña con creces que cuando uno se siente triste, es cuando más necesita pensar en los demás, ya que muchas de las causas de la tristeza están relacionadas a enfocarse en uno mismo y ver su propia realidad sin tener en cuenta la de las demás. Muchos problemas de “crisis” en el matrimonio sólo existen en la cabeza de quien los piensa que al no tener un dominio de su imaginación, provoca que realmente contaminen el matrimonio.

 

Uno de los mejores escritores actuales sobre estos temas, Javier Vidal Quadras, nos dice en su libro, Después de amar te amaré, que empeñarse en la propia felicidad es billete seguro a la frustración, a la depresión. La felicidad, es como el sueño en una noche de insomnio: cuanto más se concentra uno en conseguirlo,  más esquivo se hace. Sin embargo, si, como dicen los especialistas en sueño, uno  se olvida, se levanta, lee…entonces es más probable que el sueño acuda. Amar a los demás requiere esfuerzo. Pero es un esfuerzo muy bien remunerado: olvidarnos de nuestra felicidad tiene como recompensa esa misma felicidad: ¿Una extravagancia de la naturaleza humana? Por el momento, un dato de la experiencia.

 

Las personas más felices son las que pueden controlarse a sí mismas, que están preparadas para afrontar los problemas de la vida y sacar provecho de ellos. Lo confirman diversos estudios, hace poco leí uno en que indicaban que ante una crisis matrimonial, quienes deciden luchar y seguir adelante son mucho más felices que quienes decidieron divorciarse.

 

La felicidad que proporciona el saberse querido, la realización de una buena obra o el éxito  de una actividad que costó mucho esfuerzo superan con creces la felicidad “material” del tener, y además se alarga en el tiempo.

 

La conclusión final es que uno no va al matrimonio para ser feliz, sino para hacer feliz al otro. Se trata de esforzarse cada día. Quien renuncie al esfuerzo ha firmado la sentencia de muerte de su matrimonio. Con la conciencia tranquila de saber que estamos dando todo lo que esté a nuestro alcance y lo que no para mejorar en nuestra familia y en nuestro trabajo, la alegría está asegurada, pase lo que pase. Se trata de luchar, no de vencer siempre. Sólo pierde el que no da todo lo que lleva dentro.

Sugerencias para una pareja feliz

La semana pasada hablamos sobre las causas de crisis en los matrimonios, esta semana quedé con ustedes en analizar las sugerencias para una pareja feliz. Les recuerdo que estas sugerencias no han salido de mi, ya que no soy ningún experto en el tema, sino más bien de lo que dicen especialistas de la talla de los españoles Tomás Melendo, Alberto Vásquez y Enrique Rojas, expertos a nivel mundial en estos temas.

 

Como primera recomendación se basan en mejorar la comunicación, al respecto dan los siguientes consejos:

         Comunicarse es mas que conversar, es compartir los propios sentimientos, necesidades, alegrías y esperanzas.

         Reglas de comunicación: Saber escuchar, repetir para validar lo dicho, responder, adecuar los gestos a la palabra.

         Cuando pelean, saber pelear, lo mejor es como los chinos, que ganan las peleas sin pelear, pero sino se puede, decir todo claramente siempre y cuando no se hiera ni se ofenda, atacar el hecho y no a la persona. Es peor no pelear porque se explota.

         Si se dice algo ofensivo o injusto retirarlo inmediatamente, reconocer defectos y errores.

         Permitirle al cónyuge llegar hasta el final antes de responder

         El arte de centrarse en un tema concreto para no traer hechos del pasado y/o la lista de agravios.

         Hablar suprimiendo frases como “Siempre haces…”, Nunca me dices, Todos tus amigos…”

         Solos pueden discutir, delante de terceros ya no.

         Los problemas se calman no con un grito, sino con una caricia.

         Cuando uno no quiere, dos no pelean.

 

Asimismo, sugieren las siguientes claves para construir una pareja feliz:

         El matrimonio debe cultivarse día tras día, el enemigo mas insidioso es la rutina. El amor se nutre de multitud de pequeños gestos y atenciones.

         Si la relación con Dios es buena, por ende la relación con los esposos lo será también buena.

         Hablar sobre lo que va bien y lo que podría ir mejor.

         Instrucciones para la esposa:

         Quiere a tu marido por encima de todo, de tu carrera, de la casa.

         No hables por hablar, aprende a escuchar con paciencia a tu marido.

         No te engañes pensando en que con otro hombre puedes mantener una relación de simple amistad.

         No gastes mas de la cuenta por lujo, capricho o falta de atención.

         No exageres las contrariedades ni finjas un excesivo dolor para inducir a tu marido a hacer lo que quieres.

         Cuida tu aspecto externo

         No envidies a otras mujeres ni pongas como ejemplo a otros maridos.

 

         Consejos para los maridos:

         Quiere a tu mujer mas que a cualquier otra, también cuando el paso de los años la vaya dejando en desventaja

         No pases demasiado tiempo con tu mujer lamentándote del trabajo.

         Escribe bien grande la fecha de cumpleaños, aniversarios y otras fechas importantes.

         No olvides que tu madre es la suegra de tu mujer, a prevenir celos.

         No tengas vergüenza en decir a tu mujer que la amas y demostrárselo en cosas concretas

         Convéncete de que el negocio mas importante de tu vida es tu familia.

 

Por último, nos recomiendan:

         Conocer el equilibrio entre los sentimientos y la razón. Al principio todo es sentimiento, emoción y varía conforme el paso de los años.

         Compartir sentimientos, ideas y creencias.

         En lugar de mirar los obstáculos, descubrir las posibilidades.

         No hay matrimonio feliz sin sacrificio mutuo. Pero no es un buen principio esperar que sea el otro el que empiece. Pon amor y encontrarás amor.

         Esforzarse cada día. Quien renuncie al esfuerzo ha firmado la sentencia de muerte de su matrimonio.

         Potenciar la espiritualidad.

         Dos días a la semana dejar el trabajo a una hora en punto para llegar a casa cuanto antes.

         Hacer un equitativo reparto de tareas de la casa y cumplir cada uno lo que le toca.

         Hablar de dificultades económicas con sentido positivo, proponiendo soluciones antes de hacer tragedias.

         Una vez al mes hacer una excursión por los alrededores.

         Tres días a la semana quedarnos media hora a hablar, sin televisión, antes de irnos a la cama.

         “El matrimonio debe luchar sin tregua contra un monstruo que todo lo devora: La costumbre.” Honorato de Balzac

         Incidir siempre en la parte afectiva, un beso puede darse de mil maneras, esa agarrada de mano, ese abrir la puerta.

         Se trata de luchar, no de vencer siempre.

         Hay que empezar cada día con una página en blanco, olvidando los borrones y tachaduras del día anterior.

         Hacer repetidos esfuerzos de voluntad por mejorar y pulir las dificultades de la convivencia.

         Los días rosas, “Dime lo que te gusta que te voy a dedicar un día”, no es mas que engreír al cónyuge y cumplir todo lo que le gusta.

         Frenar la tendencia a controlar, vigilar e inspeccionar al cónyuge.