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No me alcanza el tiempo!

Si piensas que no te da la vida para todo lo que tienes que hacer, este artículo podría ayudarte. El impacto de repensar nuestra relación con el tiempo y gestionarlo mejor es enorme. Por ello, para escribir este artículo me apoyo en algunos referentes a nivel mundial.

Clayton Christensen, Profesor de Harvard y considerado como el segundo pensador más importante del management a nivel mundial (Thinkers 50) nos dice que las personas que quieren destacar poseen una tendencia inconsciente a invertir muy poco en sus familias y demasiado en sus carreras, a pesar de que las relaciones con sus familias son la fuente más poderosa y duradera de felicidad.

Tony Robbins el principal gurú del self management en el mundo, indica en su último libro Unshakeable, que si las acciones que tomas no están alineadas con lo que realmente te importa: tus principios, no importa como uses tu tiempo, no tendrás el mismo sentido de logro y satisfacción que si lo tuvieses si te enfocas en aquello que agrega más valor a tu vida.

Una regla para ello es identificar el 20% de acciones que tienes que hacer en el día que causan el 80% de impacto en tus resultados y enfocarte en terminarlas muy bien.

“Dime cual es tu agenda y te diré quien eres

Santiago Alvarez de Mon, Conferencista y Profesor del IESE, comenta en su nuevo libro que este mundo sobreestimulado de la era digital en el que el zapping mental es la norma, nuestra agenda sirve como elemento imprescindible para el diagnóstico y la mejora personal. Es curioso que no le dejamos las llaves de nuestro departamento a cualquiera y sin embargo, entregamos nuestro tiempo a jefes, subordinados, clientes, amigos virtuales y hasta familiares– que con toda naturalidad y desparpajo disponen de él.

Otros “ladrones del tiempo” son las reuniones en exceso. Vale la pena recordar cuantas tenemos por semana, si empezaron y terminaron a la hora y sobre todo, si eran realmente necesarias. Como decía Peter Drucker, todo buen directivo, antes de decidir o hacer algo, debería preguntarse si esto debe hacerse, y si debe hacerlo él, y si debe hacerlo ahora.

Aprende a decir que no

Muchas veces tenemos la agenda llena por aceptar todo. Cuando decimos que no a algo, en realidad agregamos valor a lo que hacemos, porque estamos diciendo si a algo que tiene mayor relevancia, que podría ser nuestro trabajo, familia o religión.

Alvarez de Mon decía “Un sí puede ser un atajo fácil para evitar conflictos. Un no oportuno y justo es en ocasiones la forma independiente de sentar las bases de una relación madura. El no, lejos de aislarnos y empobrecernos, completa y complementa los síes de nuestra vida, prestigiando su calidad y valor.”
Haz lo que debes y está en lo que haces

Estamos en tantos lugares a la vez que no estamos en ninguno, así, es muy frecuente gastar el tiempo sin darnos cuenta por distracciones. Gallwey nos dice: “Para mantener la concentración, el mejor truco es ser muy bueno en volver. Si mentalmente te has ido de un informe que estabas haciendo, volviendo pronto reduces los períodos de ausencia y distracción. No es lo mismo pasear por las nubes 30 minutos que perderte cinco minutos, darte cuenta y regresar al momento.”

Una mención especial para el tráfico. Hoy muchos pasamos más de una hora en el carro al día. Ayudaría juntar todas las llamadas del día para esos momentos. Descargar al celular clases de inglés o entrevistas de tus conferencistas preferidos.

Necesitamos convertir lo importante en lo urgente. Por ejemplo si visitar a tus padres es muy importante pero no tienes espacio en tu agenda, como si lo tienes para el Facebook o el Netflix (la droga moderna), a lo mejor no son tan importantes para ti.

¿Cómo saber si estamos trabajando para conseguir que lo más importante rija nuestra vida y nuestra agenda? Implementemos una auditoría de agendas. Hagamos el seguimiento de nuestras actividades por dos semanas, tomando nota de cuales son realmente las que se llevan lo más valioso de nuestro tiempo, y luego de ello podremos enmendar. “Cuida los minutos y las horas se cuidarán de si mismas.” Lord Chesterfield

Conclusión.

Comienza a cambiar hoy, ahora! Mañana es el tiempo de los que no tienen tiempo, y la vida tiene mucho más que ver con el presente. Como dice un santo, “Si el tiempo fuera solamente oro podrías perderlo quizá, pero el tiempo es vida y no sabes cuanto te queda.”

El problema no es el tiempo. Vivir! Ésta es la palabra clave y es cada vez más urgente. Quien no lo haga quedará arrepentido en el ocaso de su vida. Si te lo propones, encontrarás el tiempo. La solución, como dijo Pablo Ferreiro del PAD, es vivir al día. Exprimir el presente, el único tiempo que tenemos. ¿Lo intentamos?

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El rol del Gerente

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La escasa disposición del Gerente para encajar críticas o escuchar, manda una indirecta a las empresas: solo las buenas noticias y las opiniones iguales son bienvenidas. Como consecuencia de ello, ese Gerente, víctima de su propia trampa, acaba aislado de la realidad. Y si no la conoce, poco podrá hacer por mejorarla.

Leí en el Boletín del IESE que Peter Drucker, en una reunión pidió que levantaran la mano aquellos que tenían una buena cantidad de inútiles en sus compañías. Luego preguntó: “¿Eran ya inútiles cuando los seleccionaron, o se convirtieron durante su gestión?”. La anécdota refleja con ironía una evidencia incómoda para muchos directivos: se lamentan de la incompetencia de sus empleados obviando su parte de responsabilidad, ya sea por contratar a quien no deben o por no desarrollar a sus mejores profesionales.

Y es que la función principal de cualquier gerente es sacar la mejor versión de la gente que tiene a cargo y alinearla con los objetivos de la empresa. Tengo mi propia forma de hacerlo que se basa en 4 pilares:

1. Conocerlos,

2. motivarlos,

3. quererlos, y

4. exigirles

No podemos obviar ninguno. No puedo motivar a alguien que no conozco, ni puedo generar un vínculo con él sino lo motivo, y finalmente sin ese vínculo, no puedo exigir, porque si lo hago, ya verán la forma de sacarme la vuelta y/o de buscar otro trabajo.

Primero, conocer, realmente, a nuestra gente. ¿Quiénes son, que problemas tienen, como viven, que les ilusiona, que los deprime? Me comentaron de un jefe que le dijo a su asistente “Acá al trabajo vienes bien llorada”. Entre líneas le dijo que no le interesa lo que le pase en casa, esto es su trabajo. Como dice Enrique Sueiro, del IE, comunicar empieza por escuchar para comprender, en vez de hablar para convencer. Dirigimos si escuchamos porque solo así influimos. Uno aprende cuando escucha, hablando nunca aprendemos nada.

La exigencia diaria no nos facilita el contacto con el equipo. Como decía Pablo Ferreiro, del PAD, “Muchos casos de Harvard indican que la productividad baja por problemas familiares. ¿Puedo hacer algo? Si, porque quiero que los que trabajen conmigo sean felices. Cada noche preguntarme no solamente cuanta plata he ganado sino , ¿Le he resuelto el problema a alguien?.

Escuchar es ponerme en los zapatos del otro para intentar comprenderle y entender su posición y sólo desde allí, sabiendo sus reales intereses, plantear una estrategia de motivación. A unos les motiva el dinero, a otros la línea de carrera, a otros los retos de la posición, otros un horario flexible, a otros autonomía, etc.

Jesús Vega de la Falla, hasta hace poco, Vicepresidente de RRHH de Zara a nivel mundial, me comentaba que le sugirió a Amancio Ortega (el Presidente de Directorio) que tenían que aplicar unas encuestas de clima y desempeño buenísimas. Y “Don Amancio” le contestó: Jesús, “¿Estás casado? Si por supuesto, contestó. Y si quieres ver como va tu relación le haces una encuesta a tu esposa para que marque del 1 al 10 o la invitas a un restaurante y conversas con ella mirándola a los ojos?.” Curiosamente, los valores más importantes para definir un profesional valioso para la empresa, como el compromiso, el esfuerzo, la perseverancia son difíciles de medir con un test.

¿Y entonces, cómo generar vínculos con el equipo? Decía Fernandez Aguado, referente mundial de management, que el buen gerente solo sabe contar hasta 1. No ve masas, ve personas. Gerenciar es preocuparse por cada uno. No podemos buscar el compromiso sino hemos construido previamente la confianza. Jack Welch, el mejor Gerente de todos los tiempos según Fortune, decía, primero la gente, colocar a los mejores en el lugar indicado, luego la estrategia.

Y por supuesto, hay que exigir, y mucho. Pero ojo, se trata de trabajar mejor, no necesariamente más. Lo importante es que ellos hagan lo que tienen que hacer muy bien hecho, no porque tu les dices que lo hagan sino porque quieren hacerlo, y esto es porque has movido su voluntad y les has enseñado a hacerlo. Messi no es el mejor del mundo porque el Presidente del Barcelona lo obligue o le pague más.

ListenFeedback2Dirigir no es ganar una carrera de popularidad. “Si aprecias a alguien, no le exijas como lo que es sino como lo que puede llegar a ser”, decía Goethe. La gente valiosa quiere y necesita ser exigida. Que no nos tiemble la mano. Estrictos con las normas y amables con la gente.

Dime quien soy

Últimamente la gente más cercana a mí6_blablabla en el trabajo me  ha recomendado escuchar más.  Y la verdad es que me hace falta. Y creo que le hace falta a muchos profesionales.

Una persona es exitosa en la medida que aprenda a gestionarse a sí misma, y para aprender a gestionarte, tienes que partir por aprender a conocerte, tus fortalezas, tus debilidades,  y para ello, solo tienes dos fuentes, como te ves tú, y como te ven los demás. Y es en ésta última donde fallamos mucho. Creemos que somos o actuamos o queremos proyectar una imagen o una idea de lo que hacemos, pero a lo mejor hay un divorcio entre lo que uno piensa de sí mismo y su accionar y lo que los demás piensan. Y es que no los escuchamos, no hemos caído en cuenta de que por algo tenemos dos orejas y solo una boca.

Como profesionales, estamos obligados en formarnos en ambos conceptos. Conversaba sobre estos temas ayer con Pablo Ferreiro, profesor del PAD, y Profesor Invitado del IESE, y me decía que hoy en día la gente no está identificada con la empresa, porque siente que la empresa no está identificada con la gente.  Ven a la empresa como su proveedor de plata. Esta verdad que parece tan sencilla, pasa muchas veces inadvertida a los que tenemos gente a nuestro cargo. Por eso me decía que existen los brutos, los brutísimos y los Gerentes.  Y es que hoy en día, a los gerentes se nos enseña a distribuir, no a producir, a producir gente exitosa, gente buena.

Y en ese sentido, el cariño es lo más importante, la gente tiene que sentirse tranquila  y segura, y esto no es parte del manual o de las políticas, o parte del objetivo de pertenecer a un ranking, esto se da con estructuras no formales, es decir, esto la gente lo vive porque le gusta. La gente se va por falta de buen trato. La gente no se va identificar, no va a tener lealtad con la empresas porque éstas no son personas, son sociedades anónimas, las personas se identificas con el resto del equipo, se identifican con los jefes. Por ello, que tremenda responsabilidad para los que tenemos gente a nuestro cargo.

Ganamos mucho escuchándolos, valorando opiniones, tomándolas en cuenta, (algo de lo que por cierto adolezco). Pero no solo eso, hay que entrenar a la gente en escuchar. El gran dilema de los líderes es su soledad. No suelen compartir sus opiniones personales, ni suelen pedir feedback.

Hoy se habla mucho del Coaching, y Pablo me decía que Coaching no es más que estar cerca de la gente, y ¿por qué? Porque la quieres. Y por qué la tengo que querer? Porque trabajas con ella. Es un tema de amistad, porque te conviertes en el depositario de la confianza de alguien.

Hay que ayudar a entender a las personas.

Focus en la gente. Trabajamos con gente, no con laptops. Ellos serán los responsables de los resultados de la empresa en el futuro.  Hay que formar gente que tenga interés por los demás. Los gerentes, somos responsables en buena cuenta de la vida de nuestros equipos. Por ello nuestra principal función es formarnos bien primero nosotros, para ayudarlos a ellos.

Cuando me hablan de liderazgo, se me viene a la mente una palabra: ejemplo. Liderar desde el ejemplo es quizá la única forma de hacerlo. Los valores no se pueden enseñar, solo se pueden aprender. Se contagian.

Dicen que el Jefe debe ser bastante artista, para comunicar lo que lleva dentro para enseñarles a la gente a vivir con lo que tienen, saber sacar lo mejor de lo que les pasa en su camino y ayudarles a descubrir y entender que hay detrás de las cosas, que hay detrás de lo obvio, para hacer las cosas de una manera diferente.

La Madre Teresa dijo en un Congreso para ejecutivos que si queremos tener empresas productivas,  a los empleados hay que conocerlos, una vez que los conoces, recién los puedes querer y motivar, y una vez que los quieres, les puedes exigir. Y como exigir? Con el ejemplo.  Siempre ir por delante, abriendo camino y enseñando con el ejemplo, nunca por detrás con el látigo.

Esto me llevó a preguntarle a Pablo si con toda la experiencia de tratar con empresarios y gerentes más de 40 años, podía afirmar si es la gente realmente lo más importante en las empresas y me dijo: “Debería serlo. No hay nadie que se atreva a decir lo contrario. Pero la realidad, mi experiencia, es que esto no se aplica, esto no se concreta, incluso inconscientemente. El propio empresario no es consciente de que para él lo más importante es la gente. Puede ser debido a varias causas. Una es que por gente entiende él y su familia y sus allegados o sus socios, y el resto del mundo, en otra esquina. Y es que no piensan. Están acostumbrados a contar. Y contar es un síntoma de pensar pero no es pensar. Contar es una manera muy elemental de pensar. Muchos se venden diciendo que la empresa es una familia para los empleados y la verdad que no. Esto es un engaño. La empresa que realmente me quiera bien como persona, me dirá: “oye distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa. La empresa que no cuida el lugar de la gente me demuestra que no le preocupa realmente la gente, porque lo más importante que tiene todo el mundo es su familia. Pues cuida a la familia.”

Muchas veces, que difícil es sacar tiempo para hablar de estas cosas con tu equipo de trabajo. Y lo escribo porque tengo el ejemplo muy cercano, me ha pasado esta semana que he tenido que postergar a dos personas que querían hacerlo. Y ahora, me doy cuenta de que un jefe que no tiene tiempo para hablar con su gente, de escucharlos, de aprender de ellos, no está haciendo bien su trabajo. Es como un taxista que no tiene tiempo para manejar. Si ese es el “core” de nuestra función, obtener resultados, a través del equipo, de las personas!  Para eso nos pagan. En fin, de los errores se aprende, así que lo primero que haré el Lunes será hablar con ellas, escucharlas, que seguro tendrán algo que me sirva bastante y me ayude a gestionar mejor.