Archivo de la etiqueta: matrimonio feliz

Enamorarse muchas veces… de la misma persona

groundbreakerEl matrimonio no es difícil, es humanamente imposible! Seguramente por eso Dios lo hizo sacramento. Y es que uno no puede estar loco de amor por una misma persona durante 50 años. A veces baja y a veces sube la cuota. Robert Anderson decía que en todo matrimonio que ha durado más de una semana, existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar motivos para seguir casados. Bien dicen que es más fácil morir por una mujer que vivir con ella.

Lo curioso es que muchas veces seguimos creyendo en cuentos de hadas y cuando las cosas empiezan a bajar su ritmo natural, se nos viene el mundo encima. Pues no! El príncipe azul deja de serlo en el momento en que por primera vez pasa con su esposa por la puerta de su casa.

John Gottman, en su libro “Siete reglas de oro para vivir en pareja”, sugiere lo siguiente:

1. No hay felicidad sin amor, no hay amor sin sacrificio.

2. Mantener la admiración por la otra persona, a pesar de los mil problemas vividos, el otro sigue siendo valorado por sus principales virtudes.

3. Respeto mutuo, de palabra y de hechos. Tu y yo no somos más que una sola cosa, no puedo hacerte daño sin herirme.

4. Tener un proyecto común: Hay un programa conjunto que se prolonga en los hijos.

5. Tener relaciones íntimas satisfactorias, es un lenguaje íntimo que va cambiando con el paso de los años, pero que debe tener su sitio.

6. Capacidad para perdonar al otro. Perder es luchar por olvidar los sinsabores y dificultades vividos. La vida de pareja no va bien sin buenas dosis de olvido. El amor se perfecciona con el perdón.

7. Cuidar los detalles pequeños de la convivencia con esmero. Al final, la familia es el lugar donde se vuelve cuando todos los demás se van. Donde nos quieren por lo que somos , con nuestros defectos, y no por lo que aparentamos ser.

Luis Huete, Profesor de Harvard me comentó que la calidad de la relación es la calidad de la conversación. Una conversación es buena cuando hay presencia, es decir , se ponen los 5 sentidos. Un matrimonio funciona cuando hay confianza para decirse las cosas y cuando hay respeto. Cuando una persona se siente valorada y querida.

En su libro “Los 5 lenguajes del amor” Gary Chapman nos dice que la primera forma de expresar afecto es con palabras. La segunda es el tiempo que le dedicas a la otra parte. El tercero es el servicio, hacer feliz al otro. El cuarto es con detalles, regalos. Y el quinto es el tacto. Mientras más idiomas hables más feliz serás.

Una de las principales virtudes ( o acaso la más importante) es la humildad. Como bien describe Sandalio Gómez del IESE, muestras de humildad en la familia y en el trabajo son conocerse, y aceptarse como uno es, valorar, respetar y escuchar a los demás, conocer el límite de sus fuerzas y no creerse superior a los demás, pedir consejo, aprender del cónyuge o de tus compañeros de trabajo, rectificar cuando uno se equivoca, vivir con la mente abierta siendo flexible, compartir, pedir ayuda, tener empatía, y agradecer cuando corresponda.

Por el contrario, uno de los principales enemigos es la falta de auto control. “Habla cuando estés enfadado y habrás hecho el mejor discurso que puedas lamentar” Ambroise Bierce. Cuantos pleitos míos y de otros matrimonios, se han originado por no morderse la lengua.

Un amigo me dijo, Rafa, cuando estés con la cabeza caliente, métela en la refrigeradora, y al día siguiente, si tienes algo que decir a tu esposa, se lo dices, pero verás que tu mensaje llegará mejor, y serás más objetivo.

Y los hijos… Si por supuesto, no podría dejar de mencionarlos. Razón de supervivencia de muchos matrimonios. Platón decía que la finalidad de la educación de los hijos es enseñarles a desear lo deseable. Un buen padre vale más que 100 maestros.

Leopoldo Abadía, en su libro “36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien” resaltaba la formación de los hijos, que no quiere decir solamente que sepan mucho. “La formación no se mide por las toneladas de conocimientos que tenga un señor. Se mide por el tipo de personas que estamos ayudando a poner eso que llaman el mercado de trabajo. Y no me gusta ese nombre porque el mercado de trabajo es un trocito insignificante del mercado de la vida.”

“El mejor regalo que le pueden hacer los padres a sus hijos es una educación que ame los retos, que disfrute el esfuerzo, que persevere en el aprendizaje, y que no les haga esclavos del reconocimiento». Santiago Alvarez de Mon.

O como decía Claudel, “Apprendsleur quils nont dautre devoir au monde que le joie.” Enseñarles que la única obligación en el mundo es la felicidad. Y es que si ayudamos a nuestros hijos a que sean y estén felices, no necesitamos más. El ser felices ya implica preocuparse por la formación de su conciencia, por ser buenos hijos, padres, esposos, trabajadores y amigos, ya que su felicidad dependerá de la de ellos.

Abadía termina su libro diciendo que “La mujer y el marido hacen el amor desde que se casan. Hacer el amor es fabricarlo día a día, con alegrías, con tristezas, con algunos éxitos, con muchos fracasos, con la idea clara de que “aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera, ese matrimonio lo saco adelante, pase lo que pase.”

Te amaré toda la vida…con la condición de que no tengas defectos

amar_en_tiempos_revueltos“Es muy afortunado quien se ha casado con la mujer a quien amaba pero lo es más quien ama a la mujer con quien está casado.” Anónimo

 

En esta edición he querido escribir sobre un tema que pasa en todos los matrimonios que es la crisis y el enfoque que hay que darle para superarla. Nadie está libre de eso. A veces dura más, a veces pasa inadvertida, pero como tenemos la seguridad de que pasará y no una sino varias veces, es mejor estar preparados, y es justamente por ello que me dediqué a buscar las opiniones de los expertos al respecto.

 

Al momento de casarnos todos vivimos de alguna manera con la siguiente ilusión: “Me caso con la mujer perfecta!”, ya que en el noviazgo tratamos de mostrar nuestro mejor lado, vivimos el “romance”. Pero una vez casados nos damos cuenta que la mujer o el hombre ideal no existen!

Luego viene la vida de casados, pasan los años,  y es necesario aprender a amarse en el día a día. Se puede pero exige esfuerzo y a veces en cantidades industriales. “No la/lo entiendo!” es lógico porque muchas cosas nunca las vamos a entender, somos diferentes. No vale encapricharse en que el otro sea como yo quiero. Quizá el truco está en esperar del otro lo que pueda dar y no lo que me gustaría recibir.

 

Es curioso ver como a  las virtudes del otro nos acostumbramos rápido, ¿pero a los defectos? Acá el tema es amar a la otra persona con todo, carne, hueso y pellejo, ya que vienen juntos. Esto no impide que con cariño, comprensión y paciencia, le ayudemos a corregir, sin ponernos rígidos, exigentes y sin la manía de tratar de cambiarle. De igual manera, es necesario que uno trate de corregir sus propios defectos.

¿Cuando hay amor, lo demás no importa…?

Existe una creencia  tan falsa como incongruente según la cual, cuando el amor existe, no deberían presentarse dificultades ni obstáculos. De esta forma, cuando llegan los conflictos, se interpreta que el amor está perdiendo fuerza y calidad. Entonces, valdría la pena preguntarse, ¿Un conflicto es signo de falta de amor, o una llamada para hacerlo madurar, para quererse más y mejor? Es lo mismo que pasa con la crisis económica de este año, algunos la ven como una debacle y otros como una oportunidad para salir adelante.

 

No hay que dejarle todo el trabajo al sentimiento. En estos casos es necesario tomar en cuenta también la razón. Un tandem imparable es aquel conformado por una lógica sensible y un corazón inteligente.

 

Según Antonio Vásquez, experto español en crisis matrimoniales, explica en su libro: El matrimonio y los días, que las causas recurrentes del fracaso matrimonial son las siguientes:

           Quien se casa considerando el matrimonio desde la perspectiva del yo, se sale de la pista ya desde el punto de partida. La pregunta no es: ¿Cuánto me puedo beneficiar, sino cuanto puedo dar en el matrimonio.?

          La falta de auténtico conocimiento recíproco. Al comienzo es un flash que se apaga rápido, con la convivencia la tendencia a idealizar al otro disminuye.

          Las expectativas exageradas: esperar demasiado del matrimonio, en lugar de ir a él para entregarse. Se pretende que el cónyuge sea perfecto, o a eternizar momentos de los primeros días del enamoramiento.

          No encontrar tiempo para estar juntos

          Mal carácter de cada uno, que no se quiere reconocer, controlar o mejorar

          Falta de comunicación

          Ausencia de donación en el acto conyugal

          Rutina

          La reducción del amor a mero sentimiento y la aplicación de esa idea al matrimonio, en la medida que siento, amo.

          Intervención constante de terceros en el hogar (padres, parientes, amigos)

          Dificultades económicas

          Medios de comunicación que transmiten antivalores (telenovelas) que hacen que lo malo parezca algo normal y aceptado por la sociedad.

 

Por otro lado, según Tomás Melendo, otro de los más celebres expositores sobre temas de matrimonio, en su libro “Y vivieron felices” cita algunas conductas que hacen muy difícil mantener el amor:

          La soberbia y el orgullo: son el origen de casi todos los defectos, del mismo modo que la humildad y la sencillez, son el fundamento de casi todas las cualidades.

          Cuando se vive sin reglas ni principios. Cuando todo es cuestionable.

          El descuido permanente y sistemático de lo pequeño

 

Para corregirlas, es importante previamente tomar conciencia de que es lo que está originando estas conductas, y quien mejor que el gran psicólogo español Enrique Rojas para comentar los principales errores acerca del amor. Según él son los siguientes:

          Pensar que es suficiente con estar enamorado, es sólo el empujón, pero el amor es como un fuego, que hay que avivarlo día a día, sino se apaga.

          Es de gran inmadurez pensar que una vez que dos personas deciden compartir su vida todo irá viento en popa. Es decir, ignorar que existen crisis de pareja

          No conocerse a uno mismo antes que a la pareja.

 

La próxima semana continuo con la segunda parte de este artículo. 

Claves para crecer como matrimonio

22516_y490Si, yo se que este título suena medio trillado, y que probablemente existan 1 millón de libros con títulos como éste, claves para ser feliz, secretos para tener éxito, y demás, y la verdad que están muy devaluados, porque la gente no es tonta, ya no creen en eso. Y entonces, sabiendo esto, ¿por qué insisto en ponerle un título así a este artículo? Pues porque hay unos poquísimos que merecen este título, y éste es uno de ellos, entonces, por qué no darle el reconocimiento que se merece?

 

Estas claves no han sido producto de mi imaginación, ni de la de cualquier pseudo gurú en matrimonios, sino que es el resultado de un profundo estudio en el que participaron una cantidad enorme de matrimonios, además que viene con el sello del IESE, la mejor escuela de negocios del mundo según el ranking de The Economist del año pasado.

 

Su autor es uno de sus profesores que es Gerardo Castillo y son justamente las conclusiones de su reciente libro publicado con el mismo nombre. Son las siguientes:

 

  1. Renovar el amor: Sorprender a la persona amada, introducir novedades. Luchar contra el acostumbramiento y la rutina. Saber que la  rutina es el principal enemigo de la vida conyugal, más que el egoísmo.
  2. Actualizar el amor de entrega: Lucha constante por seguir dándose sin reservas.
  3. Construir el amor de cada día: Esforzarse para amar más, para volver a empezar, para mantener la ilusión y ternura.
  4. Dar afecto y ternura: Expresar los sentimientos.
  5. Compartir: Practicar de modo permanente en la vida del otro sabiendo hacerlo con tacto, prudencia, compartir experiencias, estar al lado del otro cuando lo necesita.
  6. Adaptarse al otro: A su forma de ser y a sus costumbres, sin pretender cambiarle, quererle con sus virtudes y defectos, aprender a vivir con las diferencias.
  7. Elaborar conjuntamente proyectos laborales en labores comunes, seguir miando los dos en la misma dirección.
  8. Mantener el respeto mutuo de palabra y obra, cuidar los modales y la cortesía, nuestro aprecio.
  9. Encontrar un tiempo para estar juntos y a solas cada día, tiempo para hablar de todo.

 

El próximo Lunes continuará la segunda parte.

Más allá del sí te quiero, segunda parte

this_is_what_loving_couple_looks_like_Como me quedé corto la semana pasada paso a colocar las mejores frases del libro de Anibal Cuevas que resumen como se puede vivir la felicidad en el matrimonio:

 

Las personas más felices son las que son dueñas de sí mismas, que están preparadas para afrontar los problemas de la vida. El sufrimiento existe, el mal también, preparémonos para no sucumbir ante ellos. Que mi hogar y mi matrimonio sean felices depende básicamente de mi.

 

La felicidad que proporciona el saberse querido, la realización de una buena obra o el éxito  de un empeño superan con creces la felicidad “material” del tener, y además se alarga en el tiempo.

 

Las personas que aman piensan más en el otro que en el propio yo. Darse al otro es una buena manera de estar alegre ya que muchos de los motivos de la tristeza tienen que ver con la imaginación, el egoísmo y la envidia. Muchos grandes problemas de la convivencia existen sólo en la cabeza de quien los sufre o provoca y cuando no se es capaz de dominar la imaginación ésta se hace dueña de la situación.

 

Hay maneras de combatir la tristeza y la apatía, pensar menos en el propio yo, ser más humildes. Hay que poner buena cara, no resultar desagradables al otro, cuidar los detalles en el trato, intentar ver la botella medio llena, saber perdonar y pedir perdón, no querer siempre llevar la razón.

 

La fidelidad, en general, es fuente de felicidad ya que cumplir un compromiso proporciona una alegría profunda. Conviene tener claro que la única manera de cumplir un compromiso en cualquier faceta de la vida, es renovarlo y luchar. Y lo mismo ocurre en el matrimonio. La infidelidad produce tristeza. Saber que estamos engañando a alguien que nos ama y con quien nos hemos comprometido produce un gran daño moral.

 

La felicidad no se consigue empeñándose en ser feliz, sino procurando que lo sean los demás.

 

Pueden ver más información en su blog: www.anibalcuevas.blogs.com

Más allá del sí, te quiero

Ayer terminé de leer el libro de Anibal Cuevas, “Más allá del sí, te quiero”, el cual habla sobre como salir adelante en el matrimonio. Pasaré a presentarles algunas frases que me parecieron muy buenas:

 

Nos bombardean continuamente con anuncios de series de televisión, las revistas y tantos otros frentes con la idea de que el hombre tiene derecho a la felicidad y que ésta pasa por satisfacer todos los deseos evitando lo que cuesta. Mensajes publicitarios tales como te lo mereces, date el gusto, date un capricho, hacen mella en el subconsciente y terminan condicionando la situación de muchas personas que huyen del esfuerzo como de la peste. Sin embargo, la grandeza del hombre se sitúa precisamente en su poder para comprometerse libremente en el matrimonio y llevar a término lo asumido, aunque esto requiera esfuerzo.

 

Nuestra sociedad, tan dada al bienestar y el sentimentalismo, ha reducido el amor a mero sentimiento y ha aplicado esta idea al matrimonio: en la medida que siento amo. Pareciera que la prueba del “algodón” del amor matrimonial fuera estar continuamente sintiendo cosquilleo en el estómago. Resulta curioso que ese sentimiento imprescindible para el amor matrimonial no lo sea para el amor a los hijos o a los padres. Cualquier padre o madre afirmaría que quiere a sus hijos a pesar de los problemas que les puedan plantear.

 

En el matrimonio, el éxito comienza teniendo claro que es más importante el proyecto común que el interés personal. Hoy en día esto no se entiende muy bien porque lo que suele primar es lo segundo. Ese éxito supone renuncia personal, esfuerzo y dedicación. Personas que son capaces de dedicar horas y horas al trabajo, no lo son de dedicárselo al matrimonio. El matrimonio no ocupa un lugar tan destacado en su vida, o en todo caso piensan que lo ocupará después. En estos casos las personas dejan de ser felices y no disfrutan su matrimonio porque pasan por alto todos los beneficios que les puede dar. No se dan cuenta de que para disfrutar algo hace falta vivirlo bien

 

Es bueno ser sociables en el matrimonio, aquellos que no tienen proyectos ni inquietudes sociales y que no cultivan la amistad con otros, están llamados a la autocontemplación, y por tanto, a la infelicidad. Además suele generar aburrimiento y situaciones conflictivas.

 

Diversos estudios indican que ante una crisis matrimonial, quienes deciden luchar y seguir adelante son mucho más felices que quienes decidieron divorciarse. Quienes se empeñan y ponen los medios por mantener aquello que crearon y por lo que se comprometieron sólo suelen necesitar la determinación de seguir adelante y en ocasiones una ayuda externa para conseguirlo.

 

La pregunta que nos puede acercar al éxito en el matrimonio ante una crisis es ¿Qué estoy haciendo yo para salvar mi matrimonio?

 

Es muy afortunado quien se ha casado con la mujer a quien amaba pero lo es más quien ama a la mujer con que está casado.

 

Pueden ver más información en su blog: www.anibalcuevas.blogs.com

 

Sugerencias para una pareja feliz

La semana pasada hablamos sobre las causas de crisis en los matrimonios, esta semana quedé con ustedes en analizar las sugerencias para una pareja feliz. Les recuerdo que estas sugerencias no han salido de mi, ya que no soy ningún experto en el tema, sino más bien de lo que dicen especialistas de la talla de los españoles Tomás Melendo, Alberto Vásquez y Enrique Rojas, expertos a nivel mundial en estos temas.

 

Como primera recomendación se basan en mejorar la comunicación, al respecto dan los siguientes consejos:

         Comunicarse es mas que conversar, es compartir los propios sentimientos, necesidades, alegrías y esperanzas.

         Reglas de comunicación: Saber escuchar, repetir para validar lo dicho, responder, adecuar los gestos a la palabra.

         Cuando pelean, saber pelear, lo mejor es como los chinos, que ganan las peleas sin pelear, pero sino se puede, decir todo claramente siempre y cuando no se hiera ni se ofenda, atacar el hecho y no a la persona. Es peor no pelear porque se explota.

         Si se dice algo ofensivo o injusto retirarlo inmediatamente, reconocer defectos y errores.

         Permitirle al cónyuge llegar hasta el final antes de responder

         El arte de centrarse en un tema concreto para no traer hechos del pasado y/o la lista de agravios.

         Hablar suprimiendo frases como “Siempre haces…”, Nunca me dices, Todos tus amigos…”

         Solos pueden discutir, delante de terceros ya no.

         Los problemas se calman no con un grito, sino con una caricia.

         Cuando uno no quiere, dos no pelean.

 

Asimismo, sugieren las siguientes claves para construir una pareja feliz:

         El matrimonio debe cultivarse día tras día, el enemigo mas insidioso es la rutina. El amor se nutre de multitud de pequeños gestos y atenciones.

         Si la relación con Dios es buena, por ende la relación con los esposos lo será también buena.

         Hablar sobre lo que va bien y lo que podría ir mejor.

         Instrucciones para la esposa:

         Quiere a tu marido por encima de todo, de tu carrera, de la casa.

         No hables por hablar, aprende a escuchar con paciencia a tu marido.

         No te engañes pensando en que con otro hombre puedes mantener una relación de simple amistad.

         No gastes mas de la cuenta por lujo, capricho o falta de atención.

         No exageres las contrariedades ni finjas un excesivo dolor para inducir a tu marido a hacer lo que quieres.

         Cuida tu aspecto externo

         No envidies a otras mujeres ni pongas como ejemplo a otros maridos.

 

         Consejos para los maridos:

         Quiere a tu mujer mas que a cualquier otra, también cuando el paso de los años la vaya dejando en desventaja

         No pases demasiado tiempo con tu mujer lamentándote del trabajo.

         Escribe bien grande la fecha de cumpleaños, aniversarios y otras fechas importantes.

         No olvides que tu madre es la suegra de tu mujer, a prevenir celos.

         No tengas vergüenza en decir a tu mujer que la amas y demostrárselo en cosas concretas

         Convéncete de que el negocio mas importante de tu vida es tu familia.

 

Por último, nos recomiendan:

         Conocer el equilibrio entre los sentimientos y la razón. Al principio todo es sentimiento, emoción y varía conforme el paso de los años.

         Compartir sentimientos, ideas y creencias.

         En lugar de mirar los obstáculos, descubrir las posibilidades.

         No hay matrimonio feliz sin sacrificio mutuo. Pero no es un buen principio esperar que sea el otro el que empiece. Pon amor y encontrarás amor.

         Esforzarse cada día. Quien renuncie al esfuerzo ha firmado la sentencia de muerte de su matrimonio.

         Potenciar la espiritualidad.

         Dos días a la semana dejar el trabajo a una hora en punto para llegar a casa cuanto antes.

         Hacer un equitativo reparto de tareas de la casa y cumplir cada uno lo que le toca.

         Hablar de dificultades económicas con sentido positivo, proponiendo soluciones antes de hacer tragedias.

         Una vez al mes hacer una excursión por los alrededores.

         Tres días a la semana quedarnos media hora a hablar, sin televisión, antes de irnos a la cama.

         “El matrimonio debe luchar sin tregua contra un monstruo que todo lo devora: La costumbre.” Honorato de Balzac

         Incidir siempre en la parte afectiva, un beso puede darse de mil maneras, esa agarrada de mano, ese abrir la puerta.

         Se trata de luchar, no de vencer siempre.

         Hay que empezar cada día con una página en blanco, olvidando los borrones y tachaduras del día anterior.

         Hacer repetidos esfuerzos de voluntad por mejorar y pulir las dificultades de la convivencia.

         Los días rosas, “Dime lo que te gusta que te voy a dedicar un día”, no es mas que engreír al cónyuge y cumplir todo lo que le gusta.

         Frenar la tendencia a controlar, vigilar e inspeccionar al cónyuge.

Tiempos de crisis en el matrimonio, el peso de los días

Esta semana y la próxima vamos a hablar de un tema que nos toca, nos ha tocado o nos tocará, que es la crisis en el matrimonio. Nadie está libre de eso. Ocurre en todos los esposos, a veces dura más, a veces pasa inadvertida, pero como tenemos la seguridad de que pasará y no una sino varias veces, es mejor estar preparados, y es justamente por ello que me dediqué a buscar que dicen los expertos al respecto.

 

Pero primero es necesario saber que es el matrimonio y que elementos lo componen. La definición es simple y no creo que nadie sepa lo que es. Si me interesa profundizar un poquito más en lo 3 elementos esenciales que tiene:

         Unidad,

         Indisolubilidad y

         Fecundidad

          La fidelidad no se reduce a evitar la traición al otro cónyuge, sino de una conquista que debe hacerse día a día, y de previsión de situaciones que pudieran poner a alguno de ellos en dificultad.

         La indisolubilidad explica que es para siempre. ¿Qué tipo de donación sería la de quién se comprometiera mientras le resulta agradable?

         La fecundidad, fruto y signo del amor de los esposos implica la ordenación a la procreación y la educación de los hijos.

 

Según Antonio Vásquez, experto en español en crisis matrimoniales, las causas recurrentes del fracaso matrimonial son las siguientes:

          Quien se casa considerando el matrimonio desde la perspectiva del yo, se sale de la pista ya desde el punto de partida. La pregunta no es: ¿Cuánto me puedo beneficiar, sino cuanto puedo dar en el matrimonio.?

         La falta de auténtico conocimiento recíproco. Al comienzo es un flash que se apaga rápido, con la convivencia la tendencia a idealizar al otro disminuye.

         Las expectativas exageradas: esperar demasiado del matrimonio, en lugar de ir a él para entregarse. Se pretende que el cónyuge sea perfecto, o a eternizar momentos de los primeros días del enamoramiento.

         No encontrar tiempo para estar juntos

          Mal carácter de cada uno, que no se quiere reconocer, controlar o mejorar

         Falta de comunicación

         Ausencia de donación en el acto conyugal

         Rutina

         Provenir de una familia con problemas

         Actitudes negativas: machismo y feminismo

         Intervención constante de terceros en el hogar (padres, parientes, amigos falsos o equivocados que influyen.)

         Dificultades económicas

         Medios de comunicación que transmiten antivalores

 

Existe una creencia  tan falsa como difusa según la cual, cuando el amor existe, no deberían presentarse dificultades ni obstáculos. De esta forma, cuando llegan los conflictos, se interpreta que el amor está perdiendo fuerza y calidad. Entonces, valdría la pena preguntarse, ¿Un conflicto es signo de falta de amor, o una llamada para hacerlo madurar, para quererse más y mejor?

 

Dice A. Vazquez: “¿Obstáculos, como afrontarlos? Andando por la vida, cogido de la mano de nuestro Padre Dios. Allí es cuando importa muchísimo el hecho de haberse casado versus el convivir con otra persona. Dios mismo es el que da la gracia especial, la fuerza adicional para seguir adelante. ¿Cómo actúan las creencias religiosas en el amor conyugal? Le dan firmeza a esa unión, ayudan en los momentos de calma pero sobre todo en los de crisis que hacen entender el valor de la renuncia y de buscar soluciones.”

 

Una crisis matrimonial puede presentarse a los 2, 5 u 8 años de matrimonio, en el momento en el que el impulso sentimental pierda fuerza. Si una pareja no logra superar este período crítico, el matrimonio embocará en una especie de precipicio descendente. En la actualidad apenas despuntan las primeras dificultades conyugales, hay quienes experimentan la tentación de pensar que han elegido mal a su pareja.

 

El hombre y la mujer reflexionan, actúan y sienten de forma diferente.  Se debe respetar y comprender. Hay matrimonios que después de 40 años no se han enterado de esta gran verdad y le piden al otro algo que no puede dar.

 

Según Tomás Melendo, en su libro “Y vivieron felices” cita algunas conductas que hacen muy difícil mantener el amor:

         La soberbia y el orgullo: son el origen de casi todos los defectos, del mismo modo que la humildad, la sencillez, es el fundamento de casi todas las cualidades. Son el mayor enemigo del trato conyugal: en las pequeñas reyertas, ninguno de los dos tiene razón. El que está más sereno ha de decir una palabra, que contenga el mal humor hasta más tarde. Y más tarde —a solas— discutan, que ya harán en seguida las paces.

         Cuando se vive sin reglas ni principios. Cuando todo es cuestionable. “Acepto tu voluntad si coincide con la mía”

         El descuido permanente y sistemático de lo pequeño

 

Para corregirlas, es necesario previamente tomar conciencia de que es lo que está originando estas conductas, y quien mejor que el gran psicólogo español Enrique Rojas para comentar los principales errores acerca del amor. Según él son los siguientes:

         Pensar que es suficiente con estar enamorado, es sólo el empujón, pero el amor es como un fuego, que hay que avivarlo día a día, sino se apaga.

         Creer que la vida conyugal no necesita ser aprendida. Dar y recibir amor requiere de un saber, un conocer de las maneras y los modos mas adecuados. Es de gran inmadurez pensar que una vez que dos personas deciden compartir su vida todo irá viento en popa.

         Ignorar que existen crisis de pareja

         No conocerse a uno mismo antes que a la pareja.

         Divinizar el amor

 

Una vez identificadas, nos da algunos consejos para superar la crisis:

         Esforzarse por comenzar de nuevo, cancelando la lista de agravios.

         Evitar por todos los medios, las ofensas de palabra, acción o gestos.

         Procurar resolver los conflictos que nos hacen estar mal con nosotros mismos.

         Aprender a callar, evitando discusiones inútiles.

         Aceptar al otro tal cual es y quererle con sus defectos. Hay dos tipos de defectos, las manías y los graves, son solo los últimos los que deberás ayudarlo a cambiar.

         Pensar que no podemos acumular las posibles ofensas del otro en el baúl de los recuerdos. Cultivar el olvido.

         Hablar sin miedo sobre aquello que molesta del otro y el modo de superarlo.

         Hablar después de un pleito, no cerrar las heridas en falso.

 

Como nos hemos quedado cortos porque hay una serie de conceptos y sobre todo sugerencias que me gustaría comentarles, la próxima semana seguiré con la segunda parte de este tema.