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5 blogs imperdibles para un buen gerente

Harvard_Business_Review_cover_Jan_Feb_2012Hoy en día hay mucha información que no tiene valor. El arte está en encontrar que es lo que no podemos dejar de leer para ser mejores profesionales. Y me he dedicado hace varios años a emprender esta búsqueda y estar constantemente actualizando mis fuentes para mi gestión laboral y para mis artículos y conferencias. Así que hoy comparto uno de mis secretos mejor guardados, lo mejor que he encontrado.

No es bueno para un profesional saber solo de un tema y no salir de éste. Tampoco lo es, ser un generalista que es amateur en todo; aquellos profesionales que pasan por encima de las cosas sin saber bien de nada y nos hacen creer que tienen una visión global y estratégica. Yo creo que la mejor manera de llegar a una visión integral es saber mucho de algo, y desde ese epicentro, a lo mejor adquieres una dimensión mayor. Pero claramente no se puede llegar a una visión generalista de las cosas desde la suma de saberes superficiales.

Los blogs son un canal muy rápido para aprender en “pequeñas dosis” de varios temas y conocer conceptos y tendencias. Inclsuive los podemos tener alojados en nuestro Facebook o Twitter para enterarnos de los nuevos posts. Obviamente hay miles de blogs muy interesantes, cada uno tiene un estilo diferente y solo tú puedes definir cuáles te servirán más, pero esta lista puede darte un sólido punto de partida. Con ustedes, lo mejor de lo mejor a nivel mundial:

  1. Harvard Business Review https://hbr.org/. El blog de la legendaria y más famosa escuela de negocios. Provee información principalmente de management, tecnología, innovación, finanzas y tendencias.
  2. IESE http://www.ieseinsight.com/?idioma=1 El blog de la mejor Escuela de Negocios del mundo según el último Ranking de Finantial Times 2016, con artículos más enfocados en Gobierno de personas, liderazgo, toma de decisiones y coaching.
  3. Marketing: El blog de Seth Godin http://sethgodin.typepad.com/, uno de los gurús más reconocidos en Marketing, autor de 18 best sellers traducidos a 35 idiomas, que brinda una perspectiva de todas las novedades de esa área. Te enseña a pensar diferente y a ver las cosas siempre desde otra óptica.
  4. Felicidad: http://1000awesomethings.com/ El blog de Neil Pasricha, New York Time Best Seller 2010- 2015. Ganador de mejor blog del mundo de acuerdo al concurso más reconocido “Peoples Choice”. MBA de Harvard, es la autoridad mundial en este tema.
  5. Ventas: http://predictablerevenue.com/blog El blog de Aaron Ross uno de los mejores speakers en ventas, autor de uno de los libros más vendidos de ventas en el mundo.

Y ya que estamos en esto, les dejo mis recomendaciones de los 5 mejores libros de management publicados este año. No los venden en Perú pero pueden pedirlos por Amazon:

  1. Liderazgo: “The Three box solution: A strategy for leading innovation” de Vijay Govindarajan. Recomendado por los CEOs de Mastercard, Bristol-Myers Squibb, Colgate Palmolive, Thinkers 50, Hasbro, General Electric, Tata Group, Pepsico, y CRP de Interbank.
  2. Gobierno de Personas: “Superbosses, How exceptional leaders master the flow of talent”. Sydney Finkelstein. Viene recomendado por el CEO de Linkedin, Marshall Goldsmith, reconocido como el mejor expositor en temas de liderazgo en el mundo, además de varios CEOs como el de Linkedin, Gillette, Siemens, Saatchi & Saatchi Worldwide
  3. Comunicación y persuasion TED Talks, The official TED guide to Public Speaking. Chris Anderson. El fundador de TED nos resume los pasos para armar una presentación, comunicar mejor nuestras ideas a todo nivel. Considerado como el major libro en este tema.
  4. Actualidad: “Originals: How non conformist move the world” de Adam Grant. Recomendado por Richard Branson, JJ Abraham, Director de Star Wars, y recomendado por Amazon y Harvard Business Reviews: Ideas that shaped the world.
  5. Crecimiento personal: “Positive Intelligence: Why only 20% of teams and individuals achieve their potential and hoy you can achieve yours”. De Shirzad Chamine. Recomendado por el CEO de Wells Fargo Bank, HP, Campbell Soup, y Marshall Goldsmith.

Y finalmente, los 5 mejores libros que he leído de acuerdo a los siguientes temas:

  1. Coaching: No soy superman: Santiago Alvarez de Mon
  2. Creatividad: The art of thinking clearly: Rolph Dobelly
  3. Cultura general: Las grandes entrevistas de la historia: Christopher Sylvester, un libro que incluye entrevistas a Hitler, Mussolini, Juan Pablo II, Mahatma Gandhi, Marx, Lenin, Al Capone, John Lennon, Picasso, Greta Garbo, Madre Teresa, Freud, Roosevelt, etc.
  4. Management: The real Life MBA: Jack Welch, el mejor Gerente del Siglo XX.
  5. Desarrollo personal: El hombre en búsqueda del sentido, Victor Frankl
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¿Mi trabajo me puede hacer feliz?

tumblr_lmawiaOdxy1qf4tn0Pasamos más de la mitad de nuestra vida trabajando, valdría la pena preguntarse cómo ser feliz en nuestro trabajo porque además, la felicidad en el trabajo influye en la felicidad fuera del trabajo.

El mes pasado me invitaron a dar una conferencia en Kellogg y en el foro, conocí a otro de los expositores, Niren Chaundry, CEO de KFC a nivel mundial. Realmente un fuera de serie. Conversábamos sobre que tan decisivo es el sueldo en la felicidad. Me decía que efectivamente es un factor importante el hecho de tener una retribución justa, sin embargo no necesariamente es el disparador principal. Incluso podría ser lo contrario si pensamos que en el mismo sector se está pagando más por hacer lo mismo. Más allá de las gratificaciones, lo más importante en el trabajo y, aquí está la clave, es el compromiso y la satisfacción que nos produce sentir que estamos contribuyendo a algo importante, que ayuda al crecimiento de la empresa y que nos mejora la vida.

Para ser felices en el trabajo podemos comenzar con aceptar la realidad y a los demás tal como son. Conocernos y aceptarnos a nosotros y a nuestros equipos, con sus fortalezas y debilidades.

Tener expectativas realistas y adecuadas sobre el trabajo y quienes nos rodean. En vez de exigir a las circunstancias y a los demás que se amolden a nuestros deseos, aceptarlos tal como son y, a partir de ahí, modificar aquello que se puede mejorar. No hacerlo será una fuente segura de decepción y desmotivación.

La felicidad laboral está en valorar lo que tenemos y no frustrarnos por lo que nos falta. Ojo, con eso no quiero decir que seamos mediocres, para nada, siempre, con las ganas y el esfuerzo de aprender y mejorar. Lo único que vale la pena hacer es lo que haces por otros. Decía un santo de nuestros días: ¨Quieres un secreto para ser feliz? Date y sirve a los demás sin esperar que te lo agradezcan.

Decía Luis Huete de Harvard que la gestión de la felicidad implica necesariamente que vivamos con un propósito en la vida (y por ende en el trabajo) y que disfrutemos de lo que hacemos y hagamos que los que están a cargo nuestro lo disfruten. Quizá el mejor trabajo no es aquel en el que la empresa sea la mejor pagadora, o la más grande o la que más facture, sino en el que las personas tengan la sensación de estar donde quieren estar. Y esto pasa por ganar la cabeza y el corazón de tu equipo de trabajo. Con la cabeza se refiere a que reciban un salario justo y con el corazón a que se les escuche, se les entienda y se les valore.

Cambia el “Odio mi trabajo” por el “Me encanta mi trabajo”. Piénsalo bien, analiza, para que eres bueno, que te encanta hacer y que puedes hacer para que los demás disfruten y mejoren, para luego identificar en qué momento se entrecruzan todos. Después de todo la persona que vivirá de las respuestas de ello, eres tú.

¿De qué te arrepientes?

arrepentimiento-2Harvard Business Review publicó recientemente un artículo en el que les preguntaron a más de 250 moribundos. ¿De qué te arrepientes en la vida?:

1. De no haber pasado más tiempo con mis verdaderos amigos y mi familia.

2. De no haber buscado ser más feliz y hacer a otros más felices.

3. De haberme rendido y no luchar por lo que quería

4. De no haber tenido la valentía de expresar mis sentimientos y defender mis pensamientos y principios

5. De no haber aprovechado la vida y sacarle el jugo

Sabias respuestas de personas que están en la antesala de lo inevitable, y que reflejan la experiencia del equipaje de todo una vida. Si nos hiciésemos la misma pregunta, ¿Contestaríamos lo mismo? Que triste que muchos reflexionen al final de su vida, pero a la vez, que bueno que podamos leerlo para cuestionarnos y plantearnos que vamos a hacer con el resto de la nuestra.

Y es que la vida es lo que viene. En las respuestas anteriores percibo un pánico de la gente a no haber vivido, o peor aun, a haber vivido la vida que otros querían para ellos y no tener el valor de tomar las riendas de la misma. Y creo que en algún momento, a todos nos pasa lo mismo.

Cuanta depresión, cuantas tristezas por no cuestionarnos a tiempo que tipo de vida vivimos y si vamos por el camino correcto. Al final, la vida no se mide en años, meses o días sino en momentos, y éstos, mueren rápido. Lo importante de este viaje no es correr, es lo que vivimos mientras corremos.

Nos arrepentimos de no pasar más tiempo con los que más queremos. Y es que muchas veces sacrificamos el hoy por un futuro mejor. “Es que estoy preparando el futuro”, solemos decir los workaholics para auto convencernos de la forma en que vivimos. Entrenados en sacarle el jugo a cada día y viajar a mil por hora, nuestros ratos libres (si los tenemos) nos producen una sensación de “pérdida de tiempo”.

Pero esa forma de pensar y actuar implica necesariamente que estamos sacrificando el presente. Nos estamos perdiendo la foto de hoy. La pregunta es ¿Estuviste?, ¿Te enteraste? , ¿Conocemos los miedos, retos, alegrías y tristezas de nuestros hijos? Eso es estar en la foto. Sino, tenemos una familia, “pero de mentira”, como dirían los niños. Disfruta de las pequeñas cosas porque tal vez un día, vuelvas la vista atrás, y te des cuenta que eran las cosas grandes decía Robert Braul.

Otras veces, no vivimos felices por lamentarnos de algo que ya pasó. Nuestra mente traicionera viaja y se queda aferrada al pasado, anestesiada por la inercia de no querer cambiar y seguir en la rutina. No sabemos cerrar a tiempo un periodo que nos empobrece y perjudica.

Y es que el no reconocer la vida como es, impide que la aprovechemos. El huir del dolor y el no aceptar las limitaciones (de salud, belleza, dinero, capacidad) siempre presentes en la misma, nos hace incapaces de vivir una vida verdadera. La vida se convierte en un problema insuperable para quien no es capaz de adaptarse, contentarse, tener paciencia y aceptar que la realidad no es perfecta y que no lo somos nosotros ni los demás. Consecuencia de ello es una visión negativa y pesimista en la que nos enfocamos en lo que no tenemos y por ende nunca estamos contentos con nada.

Vive una vida que por muchos momentos sea Unplugged, desconéctate del celular, la laptop, el Facebook (la droga moderna), y conéctate con tus emociones.

El mañana llega muy rápido. Los días se convierten en años. Detrás de cada aparente final, descubre un nuevo principio. Detrás de cada logro, hay otro desafío. Si extrañas lo que hacías vuelve a hacerlo. No vivas de recuerdos llenos de polvo. Sigue aunque todos esperen que te rindas. Cuando no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Pero nunca te detengas! Ten el coraje de vivir la vida que quieres para ti.

La meta es el camino; no te obsesiones con el futuro, no tienes idea de que pasará. Deja que llegue y será en función de lo que hagas hoy. Caminar despacio y concentrado es la mejor receta para correr lejos, muy lejos, sabiendo que el auténtico reto es saborear y apreciar cada kilómetro del trayecto.

El rol del Gerente

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La escasa disposición del Gerente para encajar críticas o escuchar, manda una indirecta a las empresas: solo las buenas noticias y las opiniones iguales son bienvenidas. Como consecuencia de ello, ese Gerente, víctima de su propia trampa, acaba aislado de la realidad. Y si no la conoce, poco podrá hacer por mejorarla.

Leí en el Boletín del IESE que Peter Drucker, en una reunión pidió que levantaran la mano aquellos que tenían una buena cantidad de inútiles en sus compañías. Luego preguntó: “¿Eran ya inútiles cuando los seleccionaron, o se convirtieron durante su gestión?”. La anécdota refleja con ironía una evidencia incómoda para muchos directivos: se lamentan de la incompetencia de sus empleados obviando su parte de responsabilidad, ya sea por contratar a quien no deben o por no desarrollar a sus mejores profesionales.

Y es que la función principal de cualquier gerente es sacar la mejor versión de la gente que tiene a cargo y alinearla con los objetivos de la empresa. Tengo mi propia forma de hacerlo que se basa en 4 pilares:

1. Conocerlos,

2. motivarlos,

3. quererlos, y

4. exigirles

No podemos obviar ninguno. No puedo motivar a alguien que no conozco, ni puedo generar un vínculo con él sino lo motivo, y finalmente sin ese vínculo, no puedo exigir, porque si lo hago, ya verán la forma de sacarme la vuelta y/o de buscar otro trabajo.

Primero, conocer, realmente, a nuestra gente. ¿Quiénes son, que problemas tienen, como viven, que les ilusiona, que los deprime? Me comentaron de un jefe que le dijo a su asistente “Acá al trabajo vienes bien llorada”. Entre líneas le dijo que no le interesa lo que le pase en casa, esto es su trabajo. Como dice Enrique Sueiro, del IE, comunicar empieza por escuchar para comprender, en vez de hablar para convencer. Dirigimos si escuchamos porque solo así influimos. Uno aprende cuando escucha, hablando nunca aprendemos nada.

La exigencia diaria no nos facilita el contacto con el equipo. Como decía Pablo Ferreiro, del PAD, “Muchos casos de Harvard indican que la productividad baja por problemas familiares. ¿Puedo hacer algo? Si, porque quiero que los que trabajen conmigo sean felices. Cada noche preguntarme no solamente cuanta plata he ganado sino , ¿Le he resuelto el problema a alguien?.

Escuchar es ponerme en los zapatos del otro para intentar comprenderle y entender su posición y sólo desde allí, sabiendo sus reales intereses, plantear una estrategia de motivación. A unos les motiva el dinero, a otros la línea de carrera, a otros los retos de la posición, otros un horario flexible, a otros autonomía, etc.

Jesús Vega de la Falla, hasta hace poco, Vicepresidente de RRHH de Zara a nivel mundial, me comentaba que le sugirió a Amancio Ortega (el Presidente de Directorio) que tenían que aplicar unas encuestas de clima y desempeño buenísimas. Y “Don Amancio” le contestó: Jesús, “¿Estás casado? Si por supuesto, contestó. Y si quieres ver como va tu relación le haces una encuesta a tu esposa para que marque del 1 al 10 o la invitas a un restaurante y conversas con ella mirándola a los ojos?.” Curiosamente, los valores más importantes para definir un profesional valioso para la empresa, como el compromiso, el esfuerzo, la perseverancia son difíciles de medir con un test.

¿Y entonces, cómo generar vínculos con el equipo? Decía Fernandez Aguado, referente mundial de management, que el buen gerente solo sabe contar hasta 1. No ve masas, ve personas. Gerenciar es preocuparse por cada uno. No podemos buscar el compromiso sino hemos construido previamente la confianza. Jack Welch, el mejor Gerente de todos los tiempos según Fortune, decía, primero la gente, colocar a los mejores en el lugar indicado, luego la estrategia.

Y por supuesto, hay que exigir, y mucho. Pero ojo, se trata de trabajar mejor, no necesariamente más. Lo importante es que ellos hagan lo que tienen que hacer muy bien hecho, no porque tu les dices que lo hagan sino porque quieren hacerlo, y esto es porque has movido su voluntad y les has enseñado a hacerlo. Messi no es el mejor del mundo porque el Presidente del Barcelona lo obligue o le pague más.

ListenFeedback2Dirigir no es ganar una carrera de popularidad. “Si aprecias a alguien, no le exijas como lo que es sino como lo que puede llegar a ser”, decía Goethe. La gente valiosa quiere y necesita ser exigida. Que no nos tiemble la mano. Estrictos con las normas y amables con la gente.

La adversidad, ese túnel doloroso

Captura de pantalla 2015-01-06 a la(s) 01.42.54Tristeza, frustración, impotencia, rabia, miedo, angustia, pesimismo; devoradores de nuestra salud, parásitos que se hacen fuertes en la adversidad. Sentimientos por los que todos hemos pasado, o estamos pasando o pasaremos. “Ríe y el mundo entero reirá contigo, llora, y llorarás solo.” A. Wilcox.

La adversidad es una visita siempre inoportuna que separa a personas admirables que saben como vencerla de otras que se ahogan el mar. Es inútil querer huir de ella. No se puede cambiar. Lo que sí podemos es elegir nuestra respuesta y utilizarla como palanca de aprendizaje. Es un despertador, que nos llama a afianzar la auto-confianza, y a desempolvar la ilusión, el coraje, la perseverancia y las ganas de salir de ese túnel doloroso.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aún cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma. La semana pasada fui a visitar a un cliente y además amigo, que me contó que le acababan de diagnosticar leucemia. La hora que estuve con él, me hizo el día. Un gran ejemplo realmente, la forma como había tomado las cosas y estaba llevando la enfermedad. Y es que el miedo a perder te encoje los músculos. Perder a un ser querido, una relación, una illusion, un trabajo. Es fácil escribir, pero difícil, muy difícil ser el protagonista de estos episodios y adoptar una actitud positiva y luchar por salir adelante.

Otras veces no es un hecho puntual lo que desencadena una tristeza, la mayoría de las personas tenemos viejas heridas que no han terminado de cicatrizar. Y a veces se hacen más presentes para recordarnos que siguen allí, abiertas, y que deberíamos ponernos a trabajar para cerrarlas de una manera definitiva. Creemos que el tiempo lo cura todo y eso sería muy cómodo, pero no es cierto, el dolor no desaparece por cerrar los ojos. El tiempo solamente pasa, pero las viejas heridas seguirán presentes en nuestra vida a no ser que nos ocupemos de sanarlas.

Y la pregunta del millón, ¿Cómo salimos de una gran crisis personal? Acudo a Bernabé Tierno, psicólogo español y autor de más de 10 libros sobre resiliencia. Nos dice “En primer lugar considera otras formas de interpretar y leer los hechos problemáticos. Frena en seco tu mente calenturienta, corta por lo sano pensamientos negativos que tu mente desarrolla al dramatizar sobre la situación preocupante. Busca lo positivo de ese hecho problemático. No vale la pena pelearte con lo que no puedes modificar. Hay que estar en paz con lo irreversible.

No digo que seamos perdedores, todos queremos ganar pero ¿qué va a pasar si pierdes? Reinterpreta el pasado con actitud mental positiva y reafírmate en la idea de que hasta las mayores desgracias y los hechos más dolorosos te reportaron algún beneficio. Busca alternativas y soluciones practicas. No es cuestión de encontrar la solución perfecta, sino de dar con una salida airosa que te alivie y permita recuperarte. Después de la tempestad viene la calma.

Por último acepta lo irreversible, lo inevitable, lo que no admite otra estrategia que la simple aceptación serena de algo que ya es y no puede dejar de ser, pero hazlo con mente positiva, recordando que hasta lo inevitable nos enriquece y nos enseña a vivir.” Hellen Keller, sorda, muda y ciega desde los primeros meses de vida, escribe: “La mayoría de la gente mide su felicidad en términos de placer físico y posesión material. Si la felicidad se pudiera medir y palpar, yo que no puedo ver ni oír, tengo todos los motivos para sentarme en una esquina y llorar sin parar. Si a pesar de mis privaciones, soy feliz. Si mi felicidad es tan profunda que se convierte en una filosofía de vida, entonces resulta que soy una persona optimista por elección.”

Recientes estudios de Harvard realizados por Martin Seligman y Tal Ben Shahar confirman que las personas sin un Dios son más infelices en promedio que las que sí lo tienen. La religión a lo mejor no te hace mucho más feliz cuando estás bien, pero si es un remedio infalible el utilizarla cuando estás de malas. En mi experiencia personal, aunque tenga ahora y haya tenido mil razones para estar triste, como católico siempre tendré por lo menos una para estar alegre, que Dios está conmigo. Por paradójico que parezca, afirma Martin Seligman, las personas que logran mas cosas buenas en la vida, no son, en general, más felices que las menos afortunadas. Hay varios estudios que demuestran que las cosas buenas y los grandes logros ejercen una influencia sorprendentemente baja en el incremento de la felicidad.

En un reciente estudio realizado por Bernabé Tierno, indica que en cuanto a los multimillonarios con patrimonios por encima de los 100 millones de dólares, con grandes mansiones, yates y aviones privados, tan solo se sienten ligeramente más felices que el ciudadano medio. Lo que si influye son los demás: cuanto más feliz es alguien, más desea comunicar su estado a quienes le rodean, y cuando más hundido está, más necesita de una compañía que le ayude a salir de ese estado. Nadie puede ser feliz solo. Las cosas que nos gustan suelen venir de fuera. La clave de la felicidad está en el modo en el que usamos el tiempo.

El dinero si puede dar felicidad y mucha, siempre y cuando, lo compartas, o con los que mas quieres o en obras de ayuda social. Tierno decía que así como el hombre mira con los ojos, pero ve con la mente, no nos hacen sufrir las cosas, sino las ideas que tenemos de las cosas. Como recibimos procesamos y almacenamos los cuentos de la vida es un proceso decisivo en nuestra relación con la misma.

Los hechos son aquello en lo que uno los convierte. La adversidad y las tristezas no provienen de la realidad, sino de cómo la interpretamos. La felicidad tiene que ver con saber que quiero hacer con mi vida. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Cada día está lleno de posibilidades, si sabemos leerlo adecuadamente. Podemos convertirlo en un valle de lágrimas o en un paraíso. Cambiemos ahora, antes de que sea tarde. Vamos para adelante!

Lo que capta tu atención, controla tu vida

Me he permitido traducir y resumir este artículo de Kare Anderson publicado hace 3 semanas en Harvard Business Review y que de hecho se ha convertido en el más leído en su versión online. Hace unos años, los ejecutivos de Disneyworld se preguntaban que es lo que más llamaba la atención de niños pequeños en su parque de diversiones en Orlando. Para ello contrataron a Kare Anderson y a un antropólogo para observar a su paso todos los miembros del elenco y todos los visitantes. Pero después de horas de observación, nos dimos cuenta de que lo que más captó la atención de los niños pequeños no era de Disney sino los teléfonos celulares de sus padres, especialmente cuando los padres los estaban usando.

Esos niños entendían claramente lo que mantuvo la atención de sus padres – y que cuando éstos los usaban, dejaban de tener atención a ellos, y eso era lo que acaparaba su atención.

Dar toda la atención es el primer y principal ingrediente en cualquier relación. Es imposible comunicarse, con alguien que no puede o no quiere centrarse en usted. Al mismo tiempo, a menudo no nos damos cuenta en que es lo que realmente nos centramos, ya que eso al final podría terminar controlando nuestros pensamientos, acciones y al final nuestras vidas. .

Por ejemplo, las personas pesimistas ven los reveses y los acontecimientos desgraciados como algo  personal (siempre me pasa lo peor), generalizado (Todo lo que me está pasando ahora es lo  peor) y permanente (siempre será de esta manera). Sin embargo, de acuerdo a Seligman Marty, con la práctica, se encontró que podemos aprender a prestar más atención a las posibilidades positivas en situaciones para elaborar un círculo virtuoso de la historia de nuestra vida.

Por ejemplo, el psicólogo Richard E. Nisbett, mostró una escena bajo el agua a los estudiantes en los EE.UU. y también a los asiáticos del este. Mientras que los estadounidenses comentaron sobre el pez gordo que nadaba entre los peces más pequeños, los asiáticos también tuvieron una visión m+as global,  incluyendo las plantas y las rocas. Nisbett llegó a la conclusión de que los asiáticos se centran en las relaciones, mientras que los occidentales tienden a ver los objetos aislados, en lugar de las conexiones entre ellas.

Esto es lo que llevó al Dr. Anderson de estos dos conclusiones: La primera que cualquier cosa  a la que le prestas atención tiene un efecto enorme sobre la forma de ver el mundo y entenderlo, y en segundo lugar, es mucho más fácil ver los patrones de la propia atención si se toma el tiempo para aprender acerca de otra persona.

Volvamos al ejemplo de Disney. Los padres probablemente pensaron que estaban pagando un montón de dinero para que sus hijos puedan prestar atención a los diferentes estímulos de DisneyWorld. Pero el comportamiento de sus hijos nos dice en lo que realmente estaban prestando su atención, sus teléfonos móviles. La mayoría de nosotros hemos sido culpables de una mayor atención a nuestros teléfonos celulares de lo que somos conscientes.

Para obtener información sobre nuestros patrones de atención, el autor sugiere examinar a otra persona. La mayoría de los oradores de motivación, auto-ayuda escritores, terapeutas y farmacéuticos nos animan a centrarse en “yo”. Ellos sugieren que hay que mirar hacia adentro para entender y mejorar y para una vida más feliz. Eso no está mal, pero no es suficiente. En lugar de simplemente preguntar: “¿Qué es lo que más me preocupa? Pregúntate ¿Qué es lo que más le preocupa al resto?. Sé el mejor oyente que he tenido en meses. Este es el primer ingrediente y el más básico en cualquier interacción. Simplemente mirando fijamente y con gusto a esa persona, asintiendo con la cabeza, a veces, y reiterando lo que ha escuchado se activará una empatía.

Dar y recibir toda la atención, aunque sea brevemente, es lo mínimo que un individuo puede hacer por otro – y además, atendiendo a los demás no sólo les ayuda – sino que nos ayuda, al evocar las respuestas que nos ayudan a sentirnos útiles, y conectados con el mundo real y no el virtual. Prestar atención puede ser un esfuerzo individual , pero también es una especie de cemento social que mantiene a los grupos y les ayuda a sentirse parte de algo mayor que ellos mismos. No siempre es fácil, pero puede mejorar con la práctica – sobre todo si se encuentra cada vez más flexible, más abierto a nuevas ideas, y más capaz de resonar con los demás. Es inevitable que ello conduce a una vida más rica y más significativa.

Los 5 lamentos más comunes antes de morir

Hace unas semanas Harvard Business Review publicó un artículo relacionado las razones más comunes por las que nos sentimos mal antes morir.

En el artículo se comentaba el estudio que realizó una enfermera que registró por años las disculpas más comunes de los moribundos. Bronnie Ware es una enfermera australiana que pasó varios años trabajando en la unidad de cuidados paliativos, la atención de pacientes en las últimas 12 semanas de sus vidas. Grabó sus epifanías que mueren en un blog llamado La inspiración y Chai.

 

Ware habla de la claridad de la visión espectacular que la gente obtiene al final de sus vidas, y cómo podemos aprender de su sabiduría. Cuando se le preguntó acerca de cualquier lamento que tenían o cualquier cosa que harían de manera diferente”, dice ella, “temas comunes surgieron una y otra vez. No había ninguna mención de más sexo o saltos de bungee.

Aquí están los cinco lamentos que más se dijeron:

1. Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida de acuerdo a mis principios, no a lo que los demás esperaban de mi.

Este era el lamento más común de todos. Cuando las personas se dan cuenta que su vida está a punto de terminar y mirar hacia atrás con claridad en ella, es fácil ver cuántos sueños se han cumplido. La mayoría de la gente no había cumplido aún la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que era debido a las opciones que habían hecho, o que no hicieron.

2. Ojalá no hubiese trabajado tan duro.

Esto vino principalmente de lo shombres. Echaban de menos la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. Las mujeres también hablaron de este lamento, pero la mayoría eran de una generación anterior, muchos de los pacientes de sexo femenino no habían sido sostén de la familia.

3. Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar mis sentimientos.

Mucha gente suprimió sus sentimientos con el fin de mantener la paz con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre y nunca llegaron a ser lo que eran realmente capaces de llegar a ser.

4. Me gustaría haber estado en contacto con mis amigos.

A menudo no se dan cuenta verdaderamente de todos los beneficios de sus viejos amigos hasta que mueren y no siempre fue posible localizarlos. Muchos de ellos habían llegado a estar  tan atrapados en sus propias vidas que se habían dejado caer por la única amistad del dinero en los últimos años. Hubo muchos lamentos profundos acerca de no dar la amistad el tiempo y esfuerzo que merecían. Todo el mundo echa de menos a sus amigos cuando se está muriendo.

5. Me gustaría haber sido más feliz.

Muchos no se dan cuenta hasta el final de que la felicidad es una elección. Pasaron más tiempo en hacer creer a los demás que son felices que en tratar de serlo.

 Has pensado ¿De que te lamentarías si mañana fueses a morir? Piensas hacer algo para cambiarlo? La vida se pasa en un instante, cambia ahora!