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Felices Vacaciones, Feliz viaje interior

wg838_endlesssummer2015, Año nuevo, vida nueva! Estamos a punto de tomar 2 semanas de vacaciones para relajarnos, reflexionar, hacer propósitos claves, poner los controles para cumplirlos y volver con las pilas puestas. Momento ideal para cuestionarnos sobre lo que hicimos bien, lo que hicimos mal y lo que pudimos hacer mejor, en los cinco ámbitos de nuestra vida, a nivel espiritual, personal, familiar, laboral y social.

¿Será que podemos pasar un día sin celular o laptop y estar a solas con nosotros mismos y dejar a Internet el lugar informativo y complementario que le corresponde?. A veces es útil y necesario, salir del rol del pincel, y ver el cuadro desde el rol del pintor, para verlo con perspectiva, entenderlo, solo así, nos daríamos cuenta de nuestros errores, aprenderíamos mucho y nuestro cuerpo nos lo agradecería, nuestra mente se relajaría y nuestra comunicación brotaría espontánea sobre nuevos proyectos.

Estos últimos días, sumamente estresantes, he estado en tantos sitios mentalmente a la vez, que no he podido estar como quisiera en ninguno. La vida es demasiado corta como para vivirla a mil por hora. Como me cuesta entenderlo! Tarde o temprano nos damos cuenta que no es una carrera, que la felicidad no está en alcanzar un determinado lugar ni posición ni sueldo, sino en saborear y sacarle el jugo a cada momento y paisaje del camino. No se puede correr una maratón con la impaciencia de un corredor de 100 metros. El tiempo nos dará una mano si hoy nos centramos en las tareas importantes y trascendentes que la vida nos encarga. Caminar despacio y concentrado es la mejor receta para llegar lejos, muy lejos. Y como decía en mi post anterior, ¿a dónde llegaremos? No importa, eso no depende de nosotros, lo que está en nuestra cancha es en dar todo lo que llevamos dentro para seguir adelante.

Por eso, muero por vivir estos días de paz que se vienen para extraer propósitos claros. Seguramente entre el mar, deporte, buena compañía, excelente música, buenos vinos, grandes libros y el estar al lado de mi familia, harán que la vida buena puede tener otra oportunidad de amistarse conmigo. Y claro, seguramente cuando pase por eso, a lo mejor, volveré a gozar de cada minuto, y mi cerebro, volverá a preguntarme como cada fin de año las preguntas de la vida ¿Viví más feliz? ¿Hice algo más felices a los que tengo cerca?

Antes cada fin de año, me proponía cambiar el mundo, ahora, lo único que quiero es cambiarme a mi mismo, cambiar mis defectos, (que tengo muchos) y repotenciar mis fortalezas. Desde dentro hacia fuera, ese es el orden natural del cambio. Hay gente se enfoca en lo que tiene que hacer y otros muchos que viven del “Hay que hacer…”. Debemos escoger de que lado estamos, de los que ponen énfasis en lo que les falta o de los que valoran y agradecen lo que tienen y con ello ven como pueden hacer más.

Imagino en esta época a muchos profesionales proponiéndose para el 2015 pasar más tiempo con su familia, para luego volver a ser los mismos workaholics de siempre (incluyéndome). Prometiéndose leer más, para luego olvidar lo leído y no poner en practica nada. Otros planteándose el comenzar a correr, a ir al gimnasio, para luego, dejarlo al primer mes y darse al abandono. Y así año tras año: propósitos, objetivos, muchas ganas que finalmente en un % mínimo se vuelven realidad. Es allí cuando la confianza en nosotros mismos se pierde, nuestra energía se evapora y la autoestima baja a niveles insignificantes.

Espero querido lector, que sea de esa minoría que finalmente tenga las agallas para perseguir sus sueños y no parar hasta alcanzarlos, de tener la prudencia para tomar mejores decisiones, la perseverancia para no traicionar sus ideales y la pasión (la única que puede elevar el alma a hacer grandes cosas) para mirar siempre hacia adelante. Como consecuencia de ello, ojalá en los próximos 12 meses, usted y yo, seamos un poco más humildes, perseverantes, apasionados, resilientes y pacientes, receta perfecta para ganar cualquier batalla.

El nacimiento del niño Jesús siempre es un buen momento para pedirle que nos ayude a lograr estos propósitos y a vivir mejor. No olvidemos que El vino para que seamos más felices, acá y si logramos serlo realmente, luego en el cielo, donde lo seremos para siempre.

Salga o se quede este fin de año, Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo y Feliz viaje interior. Siempre viene bien algo de arqueología interna para reflexionar y darnos tiempo para pensar las cosas importantes de la vida. Que sea más feliz en el 2015!!!

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¿Le daremos espacio?

nacimiento-de-jesusDecìa el Papa Benedicto que lo màs maravilloso de este mundo es conocer a Cristo y darlo a conocer a los demás y que mejor motivo para hacerlo que en Navidad.

Lamentablemente no se puede amar a quien no se conoce. Por ello, que importante recordar nuevamente al Papa que nos dice que la mejor manera de conocerlo es en la oración, Hablar con El como quien le cuenta las penas y alegrìas a un amigo del alma y también dejar un tiempo para escucharlo. Tiene mucho que decirnos, y lamentablemente no le damos espacio. Pasa lo mismo que pasò hace poco màs de 2 mil años: “Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo reclinò  en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada”. Probablemente siga Jesùs buscando un lugar donde nacer, y que triste que haya venido a buscarnos y le neguemos el espacio…a alguien que vino a salvarnos, y al final de cuentas, también a hacernos mejores y màs felices acà y en la otra vida.

Para terminar aprovecho en copiarles las respuestas a las 3 primeras preguntas que le hicieron al Papa por tweet:

“¿Cómo podemos celebrar mejor el Año de la fe en nuestra vida diaria?”. Respuesta: “Dialoga con Jesús en la oración, escucha a Jesús que te habla en el Evangelio, encuentra a Jesús, presente en el necesitado”.

Segunda: “¿Cómo vivir la fe en Jesucristo en un mundo sin esperanza?”. Respuesta: “Con la certeza de que, quien cree, nunca está solo. Dios es la roca segura sobre la que construir la vida, y su amor es siempre fiel”.

Tercera: “¿Qué nos aconseja para rezar más en medio de nuestras obligaciones profesionales, familiares y sociales?”. Respuesta: “Ofrece al Señor todo lo que haces, pide su ayuda en todas las circunstancias de la vida diaria, y recuerda que él está siempre a tu lado”.

Y bueno, recibì este video de navidad en los centros comerciales  que vale la pena verlo!

Los 3 deseos del Papa en Navidad

Feliz Navidad! Y ya que estamos en esta época, me parece lógico que el artículo de la semana sea sobre este tema. Comparto con ustedes los 3 deseos del Papa en esta navidad que podemos aplicarlos a nosotros mismos.

En la tarde del miércoles 7 de diciembre, Benedicto XVI encendió el árbol de Navidad más grande del mundo. Previamente, dijo unas palabras:

1. “Mi primer deseo es (…) que nuestra mirada no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales”.

“Antes de encender el árbol quisiera expresar tres deseos (…). Cuando lo miramos, nuestros ojos se dirigen hacia arriba, hacia el cielo, hacia el mundo de Dios. Mi primer deseo es, por lo tanto, que nuestra mirada, la de la mente y la del corazón, no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales, sino que sea de alguna forma como este árbol, que tienda hacia arriba, que se dirija a Dios. Dios nunca nos olvida, pero también nos pide que no nos olvidemos de Él”.

“El Evangelio narra que en la noche santa de Navidad una luz envolvió a los pastores, anunciándoles una gran alegría: el nacimiento de Jesús, de Aquel que nos trajo la luz, más aún, de Aquel que es la luz verdadera que ilumina a todos. El gran árbol que encenderé dentro de poco (…) iluminará con su luz la oscuridad de la noche”.

2. “El segundo deseo es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida”.

“El segundo deseo es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos de esperanza, especialmente en esta época en que sentimos tanto el peso de las dificultades, de los problemas, de los sufrimientos, y parece que nos envuelve un velo de tinieblas. Pero ¿qué luz puede iluminar verdaderamente nuestro corazón y darnos una esperanza firme y segura? Es el Niño que contemplamos en la Navidad santa, en un pobre y humilde pesebre, porque es el Señor que se acerca a cada uno de nosotros y pide que lo acojamos nuevamente en nuestra vida, nos pide que lo queramos, que tengamos confianza en Él, que sintamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos ayuda”.

3. “El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive”.

“Pero este árbol tan grande lo forman muchas luces. El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en los pueblos, en las ciudades. Que cada uno sea una luz para quien tiene al lado; que deje de lado el egoísmo que, tan a menudo, cierra el corazón y lleva a pensar sólo en uno mismo; que preste más atención a los demás, que los ame más. Cualquier pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol: junto con las otras luces ilumina la oscuridad de la noche, incluso de la noche más oscura”.

La profesión más feliz del mundo

Hace un par de semanas leí un estudio de la Universidad de Chicago publicado por la prestigiosa revista de negocios estadounidense Forbes que  revela que los sacerdotes ocupan el primer lugar en el ranking de las profesiones más felices.

Otras profesiones que figuran en el estudio son la de bomberos, psicólogos y médicos, es decir, profesiones con un alto contenido de vocación de servicio. Quizá ese sea uno de los principales secretos para ser feliz en el trabajo, el empeñarnos en que los que están con nosotros lo sean primero.

Dado que me pareció sumamente raro en un mundo alérgico a la religión que se haya llegado a tal conclusión, me puse a navegar por Internet y me encontré con una carta enviada por el Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, comentando dicho estudio  que me pareció importante resumirla, más aun ahora que estamos en tiempos de navidad.

“Se agradece este dato que nos da la oportunidad de testimoniar la salud de nuestra vocación sacerdotal, en medio de unas circunstancias más bien adversas. A lo largo de mi vida me han preguntado con frecuencia –y últimamente más- sobre el grado de satisfacción con el que he vivido como cura y ahora como obispo. Puedo decir en verdad que he sido, soy, y con la gracia de Dios espero seguir siendo, inmensamente feliz. Lo cual no implica que en mi vida no haya dolor y dificultades… Por eso mi respuesta ha sido siempre la misma: “Aunque sufro, soy muy feliz”. Sufro por mis propias miserias, pero también sufro en la misma medida en que amo; porque no puedo ser indiferente a los padecimientos de quienes me rodean, ni a la pérdida de sentido en la vida de tantos. Es más, no creo en otro tipo de felicidad en esta vida. La felicidad “rosa”, carente de problemas y de preocupaciones, no sólo no es cristiana sino que, simplemente, “no es”.

Es posible que resulte más fácil entender la felicidad sacerdotal en otro tipo de contextos sociales, como es el caso de los misioneros, quienes ordinariamente pueden “tocar” los frutos de su entrega generosa. Pero, ¿cómo puede un sacerdote ser feliz en una sociedad secularizada y anticlerical? Me atrevo a decir que sería una tentación y un error identificar la felicidad con el éxito social. La Madre Teresa de Calcuta repetía con frecuencia: “A mí Dios no me ha pedido que tenga éxito; me ha pedido que sea fiel”. El camino de la felicidad, pasa necesariamente por el de la fidelidad. La felicidad sin fidelidad es un espejismo, una mentira. No existe felicidad sin fidelidad. Y no olvidemos que la fidelidad comporta pruebas, incomprensiones, purificaciones, persecuciones…

Nuestra felicidad es proporcional a la experiencia de Dios que podamos alcanzar en esta vida. Y si tenemos en cuenta que la felicidad no es perfecta hasta que no se comparte, la segunda clave de la felicidad sacerdotal consiste en ser un instrumento de Dios para la vida del mundo.”