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¿Dónde hago falta?

david-luiz-consolo-jamesConstantemente necesitamos demostrar nuestro talento, nuestro valor o nuestros logros. Somos incapaces de creernos algo si los demás no lo confirman así mediante un “like”. No nos creemos exitosos si es que no salimos en periódicos, o en las fotos de sociales o si no hablan de nosotros. Necesitamos vernos reflejados en los demás, como un espejo, para convencernos de que somos importantes. De hecho, muchos inclusive pierden familia y amigos a cambio de un “ideal” de realización personal. Sin embargo el éxito de una persona está en lo que es, no en lo que posee o en lo que otros piensen o digan de ella.

Y partiendo de ello, creo que una pregunta que deberíamos hacernos para ser realmente exitosos no es como aparentar más, sino “¿Dónde hago falta?”. Es decir, enfocarme en hacerle la vida más feliz a los que me rodean. Hoy en día, mucha gente necesita ayuda, o simplemente que la escuchen, sentirse acompañada. Muchos piensan que lo están, pero nadie los escucha realmente.

Un buen ejemplo son las redes sociales, en las que parecemos coleccionar amigos como monedas, sin diferenciar entre calidad y cantidad; reduciendo una verdadera amistad a un intercambio de fotos, saludos de cumpleaños y opiniones por messenger. Al hacer esto sacrificamos una buena conversación por simple conexión. Es paradójico porque aseguramos tener muchos amigos cuando en realidad estamos solos.

Y es que Facebook nos hace creer que siempre seremos escuchados y que nunca estaremos solos y esto crea una nueva mentalidad: “Comparto, luego existo”. Posteamos para comunicar algo y así sentirnos vivos. Creemos que al estar siempre conectados nos sentiremos menos solos, pero en realidad ocurre sin darnos cuenta lo contrario. Obviamente no estoy en contra de Facebook, lo uso, y al margen de que creo que es un canal para vender felicidad a granel, creo también que, bien utilizado, es una excelente herramienta para reconectar con muchos amigos y posicionarse en el mercado.

Decía Shini Cohen que el sentimiento de soledad, al principio, hace que una persona intente relacionarse con otras, pero con el tiempo la soledad puede fomentar el retraimiento, porque parece una alternativa mejor que el dolor del rechazo o la vergüenza. Cuando la soledad se vuelve crónica, las personas tienden a resignarse. Pueden tener familia, amigos o un gran círculo de seguidores en las redes sociales, pero no se sienten verdaderamente en sintonía con nadie.

Desde luego, tampoco debemos llegar a extremos huyendo de la soledad, porque hay una soledad buena, buscada, querida, que tiene mucho que ver con el silencio y la reflexión. Y es que si no somos capaces de estar solos ,terminaremos mal acompañados. Saber estar solo y en silencio es un aprendizaje que sirve para reconectar con uno mismo, nos dice Nuria Chinchilla del IESE en un reciente artículo en el que analiza la soledad que sufren hoy en día muchas personas.

Escuchar! Escuchar para comprender, escuchar para ayudar. Benedicto decía que callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; Hablando nunca aprendemos nada. En el silencio, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo, como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa.

Y termino preguntándome nuevamente, ¿Donde hago falta?. Pablo Ferreiro me decía que se trata de pensar más en los demás y menos en uno mismo. “El YO es el gran problema porque no da espacio al TU. No se trata de estar pendientes de lo que YO necesito. Estás ofendiendo a un TU que está esperando que lo atiendas. Búscalo. Sé capaz de percibir qué hace falta en un lugar determinado y como puedes ayudar.”

A final, el ingrediente para ser feliz, y por ende ser exitoso, es hacer felices a otros y la felicidad sin personas es como una empresa sin gente.

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El arte de hacer amigos

En un reciente artículo publicado por Wharton, , llamado “Networking en siete pasos sencillos”, Neill Conor comentaba que las relaciones necesitan una atención constante y cuidadosa, durante mucho tiempo.

Nos dice que la típica petición de ayuda cuando se necesita algo urgente –un trabajo, algún consejo o una donación benéfica– en realidad no es networking,sino más bien parte del procedimiento de “venta”.

De hecho, la mayor parte de nuestra red de relaciones se desarrolla mucho antes de que la necesitemos. Más aún, cuanto más tiempo se invierte en ella, mayor puede ser el beneficio.

Nos dice que “el networking no es algo que surja de manera natural en las personas. Un jardín frondoso no se crea de la noche a la mañana. Se necesita una deliberación cuidadosa para escoger sus plantas, que deben cultivarse con tiempo. Las malas hierbas se identifican y se quitan poco a poco.

Algunos consejos que pueden ayudar:

 

Comunicar. Para cultivar una buena red de relaciones es necesario hacer muchas preguntas y demostrar interés por las aficiones de la gente que se conoce.
Valorar. Procure que los otros sepan siempre que usted valora su ayuda. Un gracias por escrito o alguna otra forma de agradecimiento es algo que no abunda en un mundo donde manda el e-mail.

Inventario. No es nada malo hacer una lista de vez en cuando. ¿A quién conoce? O todavía más importante, ¿a quién le gustaría conocer?
Longevidad. Las cosas buenas llevan su tiempo y tendrá que dar besos a muchas ranas antes de encontrar a su príncipe. La clave es empezar a construir su red mucho antes de que la necesite.

Reciprocidad. El networking no solo tiene que ver con lo que los demás pueden hacer por nosotros. Piense en aquello que usted puede ofrecer. A veces, se empieza con un simple cumplido sobre una presentación o un proyecto. Si ofrece ayuda a alguien, hágalo de forma prolongada. La confianza y la reputación dependen de la fiabilidad.

Similitud. Está claro que siempre es más fácil congeniar con gente parecida a uno, pero siempre es posible encontrar un terreno medio para entenderse con otras personas, aunque al principio parezcan muy distintas. Es importante salir de nuestra área de confort y aprender de la gente que tiene otros antecedentes, objetivos e incentivos.
Fecundación cruzada. Los líderes de éxito son capaces de influir sobre sus contactos entre distintas redes. Piense en la gente de su lista de contactos. ¿Alguien necesita que usted le preste atención? ¿A quién le debe un favor o necesita su ayuda? Vale la pena pensar en su red como un viaje de por vida más que como un esfuerzo puntual.”

Una de las principales fuentes de felicidad es tener amigos, gente en quien puedas confiar, con quien compartir el tiempo. Las relaciones son una valiosa fuente de energía y seguridad en uno mismo. Ya lo decía Tal Ben Shahar, experto en psicología positiva: “Una de las puertas fundamentales para lograr satisfacción con la vida: las relaciones sociales cara a cara. La gente pasa tanto tiempo frente una pantalla que pierde la capacidad de estar físicamente con otra persona. Una buena red de amigos con quien relacionarse contribuye a la felicidad. Algo que no es capaz de sustituir ninguna red social de internet. Para la felicidad, para la salud, es importante estar alrededor de otras personas. Tener cientos de amigos en Facebook no hace esto. No es una forma de reemplazar las relaciones cercanas ni de ser feliz”.