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¿Mi trabajo me puede hacer feliz?

tumblr_lmawiaOdxy1qf4tn0Pasamos más de la mitad de nuestra vida trabajando, valdría la pena preguntarse cómo ser feliz en nuestro trabajo porque además, la felicidad en el trabajo influye en la felicidad fuera del trabajo.

El mes pasado me invitaron a dar una conferencia en Kellogg y en el foro, conocí a otro de los expositores, Niren Chaundry, CEO de KFC a nivel mundial. Realmente un fuera de serie. Conversábamos sobre que tan decisivo es el sueldo en la felicidad. Me decía que efectivamente es un factor importante el hecho de tener una retribución justa, sin embargo no necesariamente es el disparador principal. Incluso podría ser lo contrario si pensamos que en el mismo sector se está pagando más por hacer lo mismo. Más allá de las gratificaciones, lo más importante en el trabajo y, aquí está la clave, es el compromiso y la satisfacción que nos produce sentir que estamos contribuyendo a algo importante, que ayuda al crecimiento de la empresa y que nos mejora la vida.

Para ser felices en el trabajo podemos comenzar con aceptar la realidad y a los demás tal como son. Conocernos y aceptarnos a nosotros y a nuestros equipos, con sus fortalezas y debilidades.

Tener expectativas realistas y adecuadas sobre el trabajo y quienes nos rodean. En vez de exigir a las circunstancias y a los demás que se amolden a nuestros deseos, aceptarlos tal como son y, a partir de ahí, modificar aquello que se puede mejorar. No hacerlo será una fuente segura de decepción y desmotivación.

La felicidad laboral está en valorar lo que tenemos y no frustrarnos por lo que nos falta. Ojo, con eso no quiero decir que seamos mediocres, para nada, siempre, con las ganas y el esfuerzo de aprender y mejorar. Lo único que vale la pena hacer es lo que haces por otros. Decía un santo de nuestros días: ¨Quieres un secreto para ser feliz? Date y sirve a los demás sin esperar que te lo agradezcan.

Decía Luis Huete de Harvard que la gestión de la felicidad implica necesariamente que vivamos con un propósito en la vida (y por ende en el trabajo) y que disfrutemos de lo que hacemos y hagamos que los que están a cargo nuestro lo disfruten. Quizá el mejor trabajo no es aquel en el que la empresa sea la mejor pagadora, o la más grande o la que más facture, sino en el que las personas tengan la sensación de estar donde quieren estar. Y esto pasa por ganar la cabeza y el corazón de tu equipo de trabajo. Con la cabeza se refiere a que reciban un salario justo y con el corazón a que se les escuche, se les entienda y se les valore.

Cambia el “Odio mi trabajo” por el “Me encanta mi trabajo”. Piénsalo bien, analiza, para que eres bueno, que te encanta hacer y que puedes hacer para que los demás disfruten y mejoren, para luego identificar en qué momento se entrecruzan todos. Después de todo la persona que vivirá de las respuestas de ello, eres tú.

Los años que perdí

calendar_page_inset_smallHoy cumplo 40 y escribo desde el corazón…utilizando este artículo como válvula de escape para decir lo que siento. A veces tenemos la tendencia a agradar y quedar bien con todos. Pues yo no. Y hoy menos! Si no voy contracorriente a mi edad, ¿Cuándo lo haré? Dicen que a partir de hoy comienza la temible “crisis de los 40”; en la cual experimentamos un demasiado de todo. Las dificultades parecen insuperables y el cansancio se hace notar.

Romano Guardini decía que en esta edad, las ilusiones pasan, y no solo las que son de la juventud, sino también las que procedían del hecho de que la vida aun conservaba el efecto novedad. A veces adoptamos un optimismo forzado que en realidad no sentimos, o sino, nos ocupamos de mil cosas y trabajos, para escapar de la monotonía, con el fracaso como resultado más que probable.

A veces pienso que empiezo a vivir de las reservas, que ya comienzo a estar de vuelta en todo. Tengo la sensación de que las cosas se repiten. Obvio que no es verdad, nada se repite. Es la rutina la que quiere aparecer a la fuerza en varios aspectos de mi vida. El hastío, lo que los griegos llamaban “taedium vitae”, esa profunda decepción no obedece a un motivo u ocasión concretos, sino que nos la produce la vida en su conjunto.

La técnica que la vida emplea con nosotros consiste en empezar prometiendo mucho, especialmente a los 20s. Ahora se hace cada vez más claro que lo prometido no se cumple.

Me imagino que como consecuencia de ello, llega la famosa “crisis” que se produce a esta edad. Y no solo a los que la vida nos ha pegado fuerte, sino también a los que aparentemente les ha ido bien.

Pues bien, hoy me he dado cuenta de los años que he perdido así, pero también que a la vez, la experiencia de ellos, me ha hecho ver y entender cosas que antes no lo hacía. Y es que los años enseñan cosas que los días jamás llegan a entender. Lo que le da sentido a mi vida no es la cantidad de años sino lo que hice con ellos. Las personas más inútiles son incapaces de cambiar con el paso del tiempo. “Hay gente que promete a los 20 y deprime a los 40. Fotocopia ideologizada, ha vivido el mismo año 20 veces”, decía James Barrie. Dicen que la madurez consiste en ir pasando de una etapa a otra de la vida llevando con nosotros los mejores recuerdos. Si fuimos auténticamente niños, nunca dejaremos de serlo.

Seguiré encontrándome con el sufrimiento. Ahora lo conozco mejor, lo acepto, porque sé que tengo que convivir con él, y en la medida de lo posible, superarlo.

Ya no me obsesionan los grandes logros que soñaba a los 20, me enfoco más en hacer lo que verdaderamente me lleva a cumplir mi propia definición de éxito. Como ya lo he dicho antes, “El camino es la meta”. Es por eso que ahora trato de disfrutar cada minuto del viaje, saboreando el presente y con buena compañía. Ya viví años obsesionado con el futuro o mirando para atrás, y busco liberarme de ello. El camino me irá mostrando la meta. Los objetivos que van surgiendo en en mi vida no los tenía previstos. Constantemente aparecen oportunidades que me toca detectar y aprovechar.

Pero bueno, a vivir la vida que quiero para mi! En estos años, la vida me ha enseñado muchas cosas, y lo sigue haciendo. A tener conciencia sobre mis actos, a priorizar y enfocarme en las cosas que realmente valen la pena. Me enseñó que la vida y el trabajo jamás deben ser confundidos.

He sido por años un workaholic, mezcla de motivación, compromiso y desorden de tiempos, que desembocaban en un profesional enchufado permanentemente a la oficina (y muchas veces lo sigo siendo). La vida me ha enseñado también que acá, nada es para siempre, ni las alegrías ni los fracasos, que hay y habrán muchas tormentas pero que me harán más fuerte y que cuando salga el sol, sabré apreciarlo más que nadie. Me ha enseñado a no comparar mi vida con la de otros, raíz de muchas miserias e ingrediente perfecto para la infelicidad, y por supuesto, me ha enseñado a cuidar el tiempo como un regalo valiosísimo.

Al respecto decía Santiago Alvarez Profesor Principal del IESE, “El hoy es un obsequio que he de agradecer y aprovechar. Ayer se fue y mañana no ha llegado, voto por quedarme en el presente. Viajo al pasado para aprender de su fantástico almacén de datos. Cuando lo hago, el presente se colma de agradecimientos y de una sana tristeza. Teniendo la nostalgia bajo control, el recuerdo de seres queridos que ya se fueron, las imágenes de una edad tierna e irrepetible, aportan al presente un halo de serenidad, dulzura y unas gotas de melancolía. ¿Qué hago con esas cuotas de pena? Leer sus enseñanzas para administrar mejor la realidad. Me proyecto al futuro para anticipar escenarios, para cobrar impulso, para irradiar ilusión y esperanza en un presente invernal. Completada la excursión regreso a mi tiempo preferido, el presente.”

Y acabo preguntándome, ¿Qué es lo que más me gusta de estos 40 años? Pues con sus subidas y sus bajadas: TODO. Amo a mi familia, me encanta Laborum y su gente, el reto de hacerlo crecer y desarrollar nuevas ideas, mi hobby de conferencista y escritor, (el llenar una hoja en blanco y convertirla en un artículo digerible es todo un reto), y en general la vida que llevo. Y sí! Sé que no soy lo que escribo, me falta mejorar muchísimo, y seguiré luchando.

Al final, lo junto todo y sale un hombre afortunado y agradecido con estos primeros 40 años (prefiero llamarlos el décimo aniversario de mis 30s). Ahora recién comienza mi vida…todo lo anterior ha sido una antesala!

¿Crisis de optimismo?

work-at-seaPor mi trabajo en Laborum suelo conversar con personas que han perdido su trabajo o se sienten inseguras en el que están. Después de 10 años acá, me animé a compartir algunas ideas que suelo comentarles. No quise escribir un típico artículo con consejos para conseguir trabajo, hay miles, y muy buenos, sino mi propia visión de esta etapa, a lo mejor diferente. Y lo he hecho como si le escribiese una carta a mi hijo que quiere buscar trabajo (por suerte le faltan muchos años para ello).

Rafita, ayer me pediste un consejo sobre como afrontar este proceso de búsqueda de trabajo. Seguramente te ha venido una crisis de optimismo. Si ya lo sé, las empresas no están contratando, hay muchas grandes que se están reduciendo, y a lo mejor te toca mañana un “Muchas gracias por estos años, te valoramos mucho, pero necesitamos ajustarnos el cinturón”, o a lo mejor ya te lo dijeron hoy.

Comienza por pensar lo que piensas. La mente es la dueña de la actitud. No dejes que la emoción te sobrepase. El corazón nunca le puede ganar a la cabeza. Tienes seguramente varias razones para preocuparte, para pensar que no será nada fácil, y tienes razón, son puntos de quiebre en la vida. Pero un ingrediente para llegar a la meta en esta carrera es darle la vuelta a esta crisis de optimismo que suele aparecer. Elige una mirada optimista y esperanzada sobre un futuro que tendrás que inventar tú mismo.

Y luego, segundo ingrediente: el autoconocimiento, saber realmente para que eres muy bueno, en que te diferencias, y que tipo de empresas o áreas calzan con ello. Si no tienes eso claro, no salgas a jugar el partido, lo vas a perder, como lo hace la mayoría de gente que sale a volantear su cv.

“Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida”, aconsejaba Confucio. De la fusión trabajo –pasión saldrás ganando económica y emocionalmente.

Aprovecha esta etapa para conocer nuevas personas, aunque tampoco dependas 100% de ellas. Aprende a saborear la soledad. Dicen que quien no sabe estar solo, termina mal acompañado. Muchos amigos que pensabas que lo eran, te van a ningunear. Los llamarás y estarán “de viaje” o “en reunión”. A la hora de contratar, los contactos personales pesan muchísimo. Acuérdate de amigos, profesores de confianza, antiguos jefes, busca más la calidad de las relaciones que la cantidad. Se trata de que se abra esa puerta que permanece cerrada, que accedas a una entrevista con la persona indicada y en el momento indicado. Una vez en ella depende de ti.

La verdad no tiene pierde. Muéstrate como eres, saca lo mejor de ti, pero también sé humilde y con ganas de aprender. Los currículos perfectos no sirven para nada, el 80% exageran o mienten. No te muestres como superman, cuando te toque un tigre entrevistándote al otro lado de la mesa, se dará cuenta rápidamente que quieres aparentar algo que no eres. Se trata de vender nuestra mejor versión, experiencias, conocimientos y actitudes.

Mantente ocupado, la tristeza y la angustia son proporcionales al tiempo perdido. Siempre habrá alguien a quien contactar, algún proyecto que analizar, alguien a quien ayudar o algún hobby que puedas desarrollar. Escribe un blog sobre algo que te apasione. Verás como los días grises van tomando color.

Aprovecha en pasar más tiempo con tu familia, que a lo mejor estuvo antes sacrificada por un desorden de tiempos. No te pelees con el tiempo. Viaja al pasado y al futuro. Haz de tu serenidad y concentración mental el arma diferencial de una vida intensa y aprovechada.

A veces, la búsqueda del trabajo perfecto te evita llegar a él. El trabajo perfecto será el que te haga más feliz, el que tenga una buena relación entre la remuneración que tengas y la calidad de vida que te permita vivir. No solo pienses en el salario o en la posición.

Un consejo rápido y gratis, es un buen momento para retomar la fe. Martin Seligman, Profesor de Harvard y conferencista internacional, decía que las personas creyentes tienen mayor fortaleza mental y psíquica para enfrentarse a las adversidades y a las crisis. Los creyentes en general no son solamente algo más felices y están más satisfechos con la vida que los no creyentes como prueban todos los estudios, sino que además demuestran mayor capacidad de resistencia y se sienten menos desconcertados en las situaciones más críticas como pueden ser la pérdida de trabajo, el divorcio, la muerte de un ser querido, las enfermedades, etc.

Te toca vivir un momento complicado, sin duda, en la vida siempre hay momentos bonitos, pero también momentos de preocupación extrema, frustración, desánimo, ansiedad, miedo a lo que viene. Define las empresas a las que quieras llegar. Luego los contactos y sus mails. Luego redacta un mail a la medida a cada uno de esos contactos con la problemática que podrían tener y como los puedes ayudar. Las pequeñas victorias nos ayudan a conseguir objetivos que antes nos parecían imposibles.

Los mejores candidatos no son los que se echan más flores. Algo parecido pasa con el futbol. Messi no usa aretes, ni tiene peinados extravagantes, ni declara que es el mejor del mundo. El solo mete goles hace jugadas memorables.

En fin, esta etapa hay que vivirla con serenidad y paciencia. Se necesita resistencia y voluntad para aguantar el tirón inicial y no quedar atrapados en el desánimo. Las cosas siempre pasan por algo. Se trata de aprender de las experiencias que nos pasan. No preguntarnos por qué a mi, sino para que? No olvides lo que siempre decía tu abuelo, que los imposibles se resuelven en la oración. Tienes la suerte de usarla cuando quieras, donde quieras, y además, es gratis. Háblale de tu a tu a Dios, tus temas le interesan más de lo que te interesan a ti. Te parecerá una pérdida de tiempo, pero por el contrario, lo multiplica.

En 17 preguntas, La Entrevista

eNTREVISTADespúes de varias lunas me animé a compartir con ustedes una entrevista (en su versión completa e incluyendo preguntas que no se incluyeron, que se , que publicó en El Comercio ayer Domingo).  

EN 17 PREGUNTAS: LA ENTREVISTA

Responde: Rafael Zavala Batlle

Cargo: Gerente General Laborum

Estudios: MBA ESAN, Postgrado en PAD, IESE y HARVARD

1-¿Puedes definir tu trabajo en tres palabras?

Retador, apasionante y adictivo.

2-¿Qué características debería tener tu asistente personal?

Criteriosa, prudente y consecuente, si dice algo es porque así lo piensa y siente, y lo que dice, lo hace.

3-¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo?

Ayudar a las personas a conseguir un mejor trabajo y por ende una vida mejor.

4-¿Quién ha sido tu mayor inspiración o influencia?

San Josemaría Escrivá, un santo de nuestros días,  que decía que a través del trabajo bien hecho, uno puede llegar a ser santo. Un hombre con una pasión y energía desbordantes, unos valores y principios irreversibles y una singular fortaleza mental.

5-¿Cuál ha sido tu mayor idea de negocio?

Crear unidades de negocio en Laborum que lo han hecho triplicar su facturación en los últimos 4 años, como la división de Executive Search o las ferias laborales online por sectores económicos y a la medida para las mejores Universidades, MBAs e Institutos del Perú.

6-¿Qué está leyendo actualmente?

“Influence, the psychology of persuasion” de Robert Cialidini y “Todos educamos mal, pero unos peor que otros”, de Tomás Melendo.

8-¿A qué edad comenzaste a trabajar?

A los 20

9-¿De qué te arrepientes en tu carrera?

De haber sido por años un workaholic, mezcla de motivación, compromiso y desorden de tiempos, que desembocaban en un profesional enchufado permanentemente a la oficina. La vida y el trabajo jamás deben ser confundidos. El segundo es solamente una parte de la primera.

10-¿Cuál ha sido tu momento más tenso como ejecutivo?

Cuando he tenido que retirar gente de la empresa, porque sabes que le estás ocasionando un profundo dolor a esa persona.

11-¿Cuál es tu regla de oro?

“Solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro”, o si lo ves en forma positiva, “solo gana el que se da el todo por el todo”, y es que la gente más exitosa no es la que más dinero tiene sino la que más lucha por llegar a sus objetivos.

12-¿Cuál es la frase de negocios que más odias?

“Busca la felicidad solo al final, no en el camino”, Porque te impide celebrar pequeños éxitos y reflexionar sobre lo lejos que has llegado, te impide cuestionarte. La meta es el camino. Al final, la felicidad no depende de la realidad sino de como la interpretes.

13-¿Alguna vez has tenido que mentir en el trabajo?

Si, y me arrepiento.

14-¿Con qué personaje histórico te identificas?

El Rafa Nadal para mi ya ha hecho historia. Trabajo, disciplina, responsabilidad, sacrificio, fuertes lazos familiares y no dar ninguna batalla por perdida son sus golpes más fuertes.

15-¿Qué característica es la que más valoras en tu equipo?

Tienen talento a raudales, una predisposición insaciable hacia el aprendizaje, optimistas por naturaleza y valientes, no porque no tengan miedo de lo que pueda venir (de hecho la valentía no es ausencia de miedo, eso es idiotez, la valentía es la superación de éste), sino porque saben a donde quieren ir, se ponen en marcha y no se distraen con el ruido e impaciencia exterior.  Lo suyo es una maratón interior que prioriza el esfuerzo y la rigurosidad para terminar el trabajo bien hecho. Es parte de la cultura de nuestra empresa.

16-¿Cuál es tu placer culposo?

La envidia, comparar mi vida con la de otros, raíz de muchas miserias e ingrediente perfecto para la infelicidad.

17-¿Qué cosa podría mejorar tu vida?

Aprender a gestionarla mejor. Al final, la vida es consecuencia natural de una forma de caminar por ella y del esfuerzo que uno pone para ello. Enfocarme más en ser feliz que en estar feliz y ser feliz no es más que tener la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que tienes que hacer.

18-¿Cómo te gustaría ser recordado?

Me gustaría llegar a la meta, con medalla de oro, dando una auténtica lección y siendo ejemplo de superación, sacrificio y coherencia para todos los que estamos aquí, algo que por cierto, estoy muy lejos de lograr.

19-¿Tu trabajo ha afectado tu vida personal?

Sin duda. El exceso de trabajo (la droga moderna), hace que vea a mi hijo más con los ojos cerrados que con los ojos abiertos.

20- ¿Qué es la peor cosa que alguien ha dicho de ti?

La peor no lo sé, pero continuamente me dicen que no tengo memoria, que ando con la cabeza a mil. Y si, reconozco que me he especializado en estar donde no estoy.

21- ¿Cuándo es que decides apagar tu Smartphone?

Nunca lo apago, a lo mucho lo pongo en vibrador.

22-¿Qué tan importante es el dinero para ti?

Lo es en la medida que cubra las necesidades de mi familia y me ayude a darles sus gustos. A partir de allí, más dinero no necesariamente es más felicidad. Dicen que los ricos también lloran… especialmente si hay alguien más rico que ellos!

Lo curioso es que cuando en nuestra escala de necesidades el dinero no ocupa un lugar destacado, sorpresivamente suele venir por añadidura.  Más que un objetivo prioritario, se convierte en una grata consecuencia.

23- ¿Cuál es el mejor libro de negocios que has leído?

El hombre en búsqueda del sentido, de Viktor Frankl, no es de negocios, sino de resiliencia. Apuesta por el optimista, que siempre tiene más probabilidades de éxito que un pesimista no porque se cree a si mismo menos problemas, sino porque ve soluciones donde el otro solo encuentra obstáculos.

24- ¿Cuál es el peor trabajo que has tenido en tu vida?

Unas prácticas que duraron 3 meses en las que aprendí muy poco.

25- ¿Qué es lo más importante para un ejecutivo, un MBA o la experiencia?

Las horas de vuelo, el peinar canas, no se reemplazan por nada.

26-¿Qué objeto atesoras en tu oficina?

Mi crucifijo y la foto de mi familia, sin ellos me siento solo.

 

El éxito ¿Una ilusión peligrosa o un anhelo impostergable?

¿Soy exitoso? ¿A quién no le interesa serlo? Quizá una de las preguntas más trascendentales de nuestra vida, no la estemos enfocando por el camino correcto.

Y si la respuesta fue positiva, ¿nos preguntamos el porqué?

Aquí algunas típicas respuestas en las que seguramente nos veremos reflejados:

  1. Si, porque tengo mucho dinero, vivo en un departamento grande, soy gerentaso, super bien contactado, muchos amigos…
  2. Si, porque soy muy hábil, muy inteligente, tengo MBA del extranjero, inglés fluido…
  3. Si, porque me preocupo por las necesidades de los demás, por mis necesidades reales y estoy dispuesto a servir.

¿Alguno optó por la última opción?  No lo creo, y al final, es la verdadera razón de ser del éxito. La primera respuesta se basa en motivos extrínsecos, es decir, del entorno (plata, propiedades, (soy lo que tengo), la segunda por motivos intrínsecos (retos que cumplo) y la tercera por motivos trascendentes, es decir, el enfoque está en las personas. Soy exitoso cuando ayudo a los demás a serlo (familia, amigos, trabajadores, accionistas), y esta forma de ver las cosas, curiosamente no es excluyente, por el contrario, termina por incluir las dos primeras razones, que muchas veces son una consecuencia de vivir de cada a la tercera respuesta.

Actualmente la gente vive de afuera hacia adentro, tienen un error de enfoque. Les importa más hacer creer a los demás que son exitosos, que son felices, que en tratar de serlo realmente. Todo lo tienen en la vitrina y nada en el inventario.

En estos casos es muy importante definir para ti que es el éxito. Si vives persiguiendo el éxito de los demás, probablemente te des un portazo en la cara cuando lo consigas y veas que eso no te satisface. Cuantas veces hemos dejado muchas horas con la familia, con los amigos, para comprar algo que cuando por fin lo conseguimos, nos alegra el primer día y luego con el correr de los días, nos deja de encantar, y claro, el tiempo perdido ya no lo devuelve nadie.

Es por ello muy importante definir para nosotros que es el éxito, y hacernos las preguntas correctas para estar alineados con lo que queremos finalmente conseguir. Una primera y gran pregunta es ¿Para qué?. Ayuda mucho preguntarse, ¿Para que hago lo que hago?, ¿Para qué le dedico tanto tiempo a esto? ¿Vale la pena?

Mucha gente me dice que lo más importante en su vida es su familia, sin embargo, se han preguntado:

¿Cuántas horas trabajo al día?

¿Cuántas horas le dedico a mi familia al día?

¿Cuántas horas tengo para mi al día?

En el análisis de resultados encontraremos algunas conclusiones que podrán reorientar lo que hacemos. Al final, el tener una familia bien constituida, ayuda a ser más productivos en el trabajo. No son posiciones excluyentes sino por el contrario, complementarias. Muchas veces las causas de la baja productividad son los problemas familiares.  Robert Andrerson decía que “En todo matrimonio que ha durado más de una semana existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar siempre motivos para el matrimonio.”

Otro de los principales males que nos tratan de vender gato por liebre y nos hacen perseguir metas falsas es el “workaholismo” o adicción al trabajo, mal del que sufro, pero que poco a poco estoy tratando de salir (justamente escribiendo artículos como éste). Al final, no es la cantidad de horas, sino la forma de  utilizarlas, el que lo hace a uno adicto al trabajo. Nuria Chinchilla, experta enconciliación Trabajo y familia decía que “El trabajo es como un gas. Se esparce por toda la agenda, y si nos descuidamos, ocupa sin piedad cualquier hueco de tiempo libre.”  Quizá sea esa una buena medida para saber si lo somos, o estamos en camino a serlo. También existen otros síntomas como pensar constantemente en el trabajo o  buscar excusas para seguir trabajando.

Recordemos que al final uno trabaja para ser feliz, ser feliz implica vivir con la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que tienes que hacer en ese momento, y la mejor forma de encontrar un trabajo que nos haga felices es en aquel que nos ayude a maximizar la remuneración emocional, es decir, la remuneración relacionada a la calidad de vida que queremos vivir para ser exitosos y la calidad de vida no es el número de cosas que tienes sino un conjunto de variables que incluyen la felicidad que puedes dar a los demás, el porcentaje de cosas que disfrutas, el tiempo que puedes dedicarle a tus seres más queridos y a ti mismo y el nivel de retos que puedes trazarte.

El trabajo más difícil del mundo…es el mejor trabajo del mundo

El próximo 1 de mayo es celebramos el día del trabajo y en un par de semanas más el día de la madre, encontré esté post buenísimo de Nuria Chinchilla, profesora del IESE y líder mundial en los temas de conciliación trabajo y familia, publicado en su blog: “En momentos en que no es fácil encontrar empleo para muchos españoles, sigue habiendo trabajo para todos en el hogar. Sigue leyendo

Cualidades necesarias para ser exitoso

Esta semana les traigo un extracto de la entrevista que le hicieron recientemente a Santiago Alvarez de Mon, uno de los referentes mundiales en temas de liderazgo y profesor del IESE de España.

-Como autor de numerosos libros sobre liderazgo, ¿qué cualidades debe tener un buen líder?

-Muchísimas cualidades. La primera, humildad para abrir los ojos, tener una mente flexible y un corazón humilde, para estar en contacto con la realidad. Hay que tener una mirada ingenua -entiéndase ingenua por cándida y virgen- y, a partir de ahí, talento para entender los retos planteados, talento para apoyarse en el talento. El problema de la mediocridad es que busca la mediocridad; en cambio, el talento invita al talento. Al respecto, no hay que tener carácter, el carácter sólo para tomar decisiones, a veces ingratas, para asumir responsabilidades, para no c
creerse el éxito cuando te visita, para levantarte cuando tropieza.

-¿Qué entiende usted por talento?

-El talento requiere esfuerzo, trabajo y disciplina. A mí siempre me gusta decir que «lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta». No conozco a nadie que no tenga talento, pero sí conozco a mucha gente que está desubicada.

-¿Se puede hacer algo excepcional sin involucrar al corazón?

-No, creo que no. Ya lo dijo el matemático Pascal, «el corazón tiene razones que la razón no entiende». La razón en su cumbre, en su cúspide, es prudente y humilde e invita al corazón, porque sabe que, al final, es el que da el toque mágico, ese toque de distinción. Hay cosas indispensables que pertenecen al ámbito del corazón y, como dijo ‘El Principito’, «lo esencial es invisible a los ojos, sólo se puede ver con el corazón».

-¿Cuál es el ingrediente clave para conseguir el éxito tanto personal como profesional?

-El ego al trabajo. No conozco a nadie que haya conseguido el éxito sin trabajo, constancia y paciencia. La humildad también es importante, para que, cuando llegue el éxito, no creérselo demasiado, asumir los errores e identificar el fracaso. También son importantes los valores, como la integridad, la bondad, la amistad

En cuanto a las consecuencias de esa capacidad de decisión, marcó la diferencia entre errar y fracasar. En el primer caso, considera que se trata de cometer una equivocación, mientras que el segundo añadiría un cambio en nuestro mapa mental que nos hace dejar de creer que “hemos fracasado para pensar que somos unos fracasados”. “Si te dejas la piel, movilizas tu talento, llegas exhausto y has perdido tras dar lo mejor, ¿has fracasado?”, se preguntaba. “Para un emprendedor no existe el fracaso; el problema es que tenemos miedo al error y al fracaso y, o recuperamos una relación fácil, fluida y humilde con el error o truncamos lo que es necesario para entrar en el mercado, que está complicado”.

¿Cuál es la fórmula del éxito?

Hay que definir primero que es el éxito para ti. Si dejas que los demás definan tu éxito estás mal, ya que perseguirás el éxito de otros. Es algo que tienes que definir tu mismo, no es igual al éxito exterior.

Nada se improvisa, la espontaneidad es hija de la disciplina del esfuerzo. Si das lo mejor, puedes haber perdido, pero no fracasado, esa palabra no existe para mi.

¿Algún comentario adicional?

Hay que desarrollar tus talentos mediante el esfuerzo, la ilusión y el trabajo. La gente se aferra a algo que no existe que es la seguridad. Hay que gobernar esa vida incierta.
Nos peleamos con la realidad. La vida es incierta. Tenemos mucho más preguntas que respuestas. El hombre busca respuestas y tropieza con preguntas. El futuro no pertenece a la gente dogmática e insegura que necesita fórmulas mágicas sino que se adentra , que acepta la incertidumbre y a partir de allí trabaja. La vida no es un problema a resolver sino una aventura a disfrutar, de ti depende escoger como la veas. El partido interior es el que importa, si lo jugamos con nosotros o contra nosotros.