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El puesto perfecto para nunca más trabajar

Los dejo con el resumen de un artículo publicado en la revista Semana Económica por Jack Welch, considerado por la revista Fortune como el mejor Gerente de todos los tiempos, invitado constante en este blog:

 Aunque es virtualmente imposible saber a donde lo llevará un nuevo puesto de trabajo, siempre hay señales sobre que tan adecuado o no es éste para usted. Sin importar cual sea el trabajo, debería buscar esas señales.

 Gente

Si no disfruta trabajando todos los días con sus colegas, el trabajo puede ser una tortura. Busque un trabajo donde comparta las sensibilidades generales de la organización. Con eso quiero decir un rango de valores y características de personalidad y comportamientos, desde que tan francos son con respecto de su desempeño hasta cuanto se ríen en reuniones de trabajo.

 Si se une a una empresa donde sus sensibilidades difieren de sus colegas, comenzará a fingir ser otra persona simplemente para llevarse bien. Que tal golpe mortal para una carrera profesional.! Mientras más pronto encuentre a “su gente” en una carrera, mejor, Incluso si un trabajo parece ideal en todos los demás aspectos en ausencia de sensibilidades compartidas no es ideal para usted.

 Oportunidades

Cualquier trabajo que acepte, debería ser un poco desafiante. Debería hacerlo pensar: “puedo hacer casi todo el trabajo, pero ciertamente hay habilidades y conocimientos que todavía no tengo. Voy a aprender algo nuevo aquí”.

Tener oportunidades de crecimiento lo vigorizará y hará que el trabajo sea aun más cautivador.

 Opciones

Si la señal de oportunidades se refiere a tener un trabajo que le permita crecer, la señal de opciones  consiste en encontrar un trabajo que lo ayude cuando usted se marche. Después de todo, su trabajo debería ser una carta de presentación, ya sea que hablemos  de experiencia en una empresa prestigiosa o de un puesto gerencial en unan compañía pequeña recién creada. Algunas empresas le abren o cierran las puertas de otras oportunidades debido a su reputación.

 Contenido laboral

Todo empleo tiene días o períodos malos y sí, habrá ocasiones en que trabaje únicamente para cubrir sus necesidades. Pero en el mejor de los casos, por lo menos le gustará algo de su trabajo. Los clientes,  la camaradería. Todo trabajo tiene sus altibajos, pero si un empleo no lo emociona de ninguna forma, no siga en él. Y no tema no reconocer cuando ha encontrado un trabajo importante. Lo sentirá.

Mientras busca el trabajo adecuado, tenga en mente que es un proceso que quiere tiempo, experimentación y paciencia. Escoja algo que le guste hacer, asegúrese de estar con la gente que le agrada y entréguese completamente..

Si hace eso, seguramente tendrá un gran trabajo, y realmente nunca trabajará otro día de su vida.

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Cómo avanzar en mi carrera en tiempos difíciles

A continuación  les paso un resumen publicado por Resumido.com de la Revista Business Week sobre como mantener el trabajo en tiempos de incertidumbre. Si bien es cierto ya estamos pasándolos para una nueva etapa de bonanza.

 En tiempos de crisis como los que corren, mucha gente prefiere quedarse con la cabeza gacha, evitar llamar la atención y confiar en haber mantenido su empleo cuando pase el desastre. Ésta es ciertamente una estrategia, pero los momentos difíciles pueden convertirse también en una oportunidad para avanzar en nuestras profesiones, o al menos de mostrarle al jefe que merecemos ser conservados.

 Ante la posibilidad de tener que hacer recortes, los jefes de equipo estarán observando a cada empleado mucho más detalladamente que antes, buscando ver quién es verdaderamente bueno y quién no. No es buena idea hacer cambios repentinos movidos por el pánico, ni tratar de sobresalir desacreditando a un compañero y menos mostrar una ambición inconveniente. Tener que despedir personal no es agradable, y hacer demandas en momentos así puede hacerte ver como un sociópata.

 El comportamiento más apropiado en estos tiempos de recortes económicos es hacerse indispensable. También el candor y “multiplicarse por cero” pueden ser armas tácticas. O mejor aún, dedicarse a buscar ideas que puedan ayudar a la empresa a superar las dificultades. En lugar de desesperarse, presentar soluciones y terminar proyectos aun cuando los recursos estén constreñidos.

 Los más quejumbrosos serán los que más probablemente entrarán en los recortes de empleados. La gente nunca olvida cuando das un paso al frente en situaciones extremas. Si puedes brillar en estos momentos, brillarás para siempre.

Nuestro futuro laboral, esa incertidumbre

Después de este complicadísimo 2009,¿Cómo enfrentar nuestros retos laborales, como superar las metas propuestas sino sabemos hasta cuando durará la crisis?

Evidentemente no pienso dar con la solución perfecta en este artículo, sin embargo, me atrevo a plantear algunas ideas que estoy seguro, ayudarán a “capear mejor el temporal” este año y por que no, esperar que sea otro 2008 en términos de resultados.

La crisis nos golpeó mucho más de lo que esperábamos, pero no nos mató. Esos meses nos enseñaron que no se sale adelante celebrando éxitos… sino superando fracasos, y creo que para salir adelante hemos tenido que asumir y aprender de nuestros errores. Dicen que la excelencia tiene más que ver con la gestión del error que con la ausencia del mismo. El optimismo no consiste en esconder la realidad sino enfrentarse a los problemas que la misma plantea con esperanza, sentido de realidad y un plan concreto de solución.

Quien mejor que Lance Armstrong, 4 veces campeón mundial de ciclismo, para que nos explique como aprendió de sus errores. Nos dice en su libro autobiográfico Its not about the bike: My journey back to life:  “El día de mi debut profesional, la clásica de San Sebastián, muchos corredores iban abandonando y estuve tentado de hacer lo mismo, pero no podía, era mi primera carrera profesional. Sería demasiado humillante. De ciento once corredores acabé último. Todo el mundo se reía de mí. Unas pocas horas después, sentado en el aeropuerto de Madrid, pensé en dejarlo todo. Cuando iba a San Sebastián pensé en que podía ganar. Llamé a Chris Charmichael, mi entrenador. Le dije que estaba muy afectado y que estaba pensando en dejar el ciclismo profesional.  Chris me escuchó atentamente y contestó: “Lance, vas a aprender más de esta derrota que de ninguna otra de tu carrera en toda tu vida”  Ok, le respondí al colgar. Después de dos días de descanso, competí en Zurich. De un grupo de cien ciclistas, quedé segundo. Después de todo, parece que valgo para esto. “

Claramente, nuestro futuro en el trabajo dependerá de nuestra capacidad de anticipar el futuro, prepararse al mismo, resolver los problemas que de todas maneras vendrán, y tener un plan de contingencia para aquellos golpes que inevitablemente tendremos que recibir. Podremos reducir el impacto e inclusive salir victoriosos en la medida en que saquemos lo mejor de nuestro talento y el esfuerzo para empezar y terminar las tareas muy bien hechas.

Lo que se necesita hoy

Si hubiese que definir al profesional perfecto, capaz de sobrepasar todas las metas, debiera contar con algunas de las caracerísticas mencionadas por Montse Mateos, experto en temas laborales en Madrid. Nos dice que la capacidad de gestión, la flexibilidad y las dotes para dirigir equipos son las características que definen a los ejecutivos que demandan las empresas hoy en día. Para ser un profesional exitoso no será necesario haber sido el primero de la clase, contar con un MBA o una dilatada experiencia. Aunque todo esto ayuda, lo que las empresas necesitan ahora son directivos capaces de  conseguir resultados a corto plazo pero pensando en el futuro. Se quiere a aquellos que tienen recursos para salir de este atolladero con su creatividad, empuje y capacidad de decisión; los que no tienen miedo a equivocarse y los que aportan una capacidad de gestión enfocada al ahorro de costos y al incremento de oportunidades para seguir desarrollando negocio.

Se necesitan directivos que se remanguen y tiren del carro como uno más, con gran orientación comercial, con capacidad de ejercer cuantas tareas se les asignen en función de cómo evolucione la situación. El superman que venía a gestionar la abundancia y a desarrollar grandes proyectos de expansión ya no es necesaria.

Por mi trabajo en Laborum, en el que constantemente manejamos procesos de selección, soy un convencido de que hoy en día los aspectos personales del directivo tienen más relevancia que los conocimientos técnicos. Se buscan valores como la confianza en sí mismo, la ética, la capacidad de comprometerse con un proyecto y, sobre todo, inteligencia y habilidad emocional. Nuestros clientes nos piden ejecutivos orientados hacia los resultados a corto plazo; quieren personas que se dediquen a pensar y que resuelvan los problemas del día a día pero sin dejar de lado el enfoque principal de la empresa a largo plazo. Es el momento de los McGyver dispuestos a hacer maravillas con los medios disponibles, y crear soluciones asombrosas con lo que encuentran a su alcance, en vez de quejarse de lo que les falta.

Conclusiones

Que este año nos va a costar el doble de esfuerzo, probablemente, pero estamos acostumbrándonos a eso. Yo tengo una filosofía que ha sido: “Si alguien puede dar 10 hay que ponerle de meta 20 para que de 15. “ ¿Qué necesitamos? Promover un clima individual y grupal de mucho esfuerzo, empeñados en terminar las cosas muy bien hechas. Un equipo que no necesariamente sean los Superamigos, pero que si se respeten, que sepan que si uno se cae, inmediatamente saldrá el del costado a dar la cara por él, que se miren a los ojos, que se rían, que tengan hambre de crecer, que sean humildes para reconocer errores y carencias, que cuando se caigan se levanten rápido e insistan cuando el resto se cierra y se retira, que no caigan en la tentación de hablar a espaldas del otro, que cuando se peleen, sean los que tiendan la mano para amistarse así tengan la razón.

Creo que vale la pena repensar y actualizar nuestros paradigmas sobre la forma como queremos cumplir y sobrepasar nuestros objetivos laborales de este año. Tiene mucho que ver con mezclar posiciones aparentemente opuestas como trabajar y divertirse, sudar y disfrutar, razonar e imaginar, pensar y actuar, esforzarse y relajarse, perder y ganar. Nuestro éxito estará en saber utilizar en su justa medida y en su debido momento cada una de estas variables de acuerdo a lo que la prudencia nos dicte que debamos hacer en cada caso. Dicen que bajo el sol existe un tiempo para cada actividad.

¿Cómo administrar mi carrera? Primera parte

Hoy en día no basta estar trabajando en un buen trabajo. Para surgir en este competitivo mundo es necesario tener un plan de administración de carrera muy claro que nos indique si vamos en la dirección correcta y cuestionarlo cada año.

Un buen comienzo es hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿Mi trabajo actual me reta? ¿Disfruto lo que hago?
  • ¿Cómo me gustaría  que fuera mi vida personal, estoy contento con la que tengo actualmente?
  • ¿En qué situación me gustaría estar en 5, 10, 15 años?
  • ¿Qué tipos de trabajo me gustan, en qué ambientes me desarrollo mejor?
  • ¿Las personas con las que trabajo me hacen sentir bien?
  • ¿Cuáles son mis destrezas más destacadas?

Son algunas preguntas de auto análisis que buscan validar o cuestionar nuestro trabajo actual. No digo que haya que cambiarlo, y menos en estos tiempos, sino que identifiquemos si realmente nos apasiona y si no lo hace, encontrar el porqué, tratar de modificar nuestros hábitos o comportamientos para que lo haga e inclusive logremos el tan esperado ascenso y si no, sólo en ese caso, ver en el mercado otras opciones.

Una manera de identificar lo anterior es mirarse a si mismo, conocer que es lo que nos distingue, qué es lo que más valoramos, qué nos hace sentir felices. Luego de ello, preguntar a los demás qué nos caracteriza, quizá una rápida descripción, que tipo de trabajo sería el ideal para nosotros, y finalmente hay también herramientas psicológicas de evaluación para validar lo anterior.

Jack Welch, Ex CEO de General Electric y nombrado por la revista Fortune como el mejor gerente de todos los tiempos, nos dice que es posible acelerar la progresión de nuestra carrera para llegar de manera más rápida al objetivo que deseamos. Para ello recomienda su método 10-10-10, que no es más que el proceso de considerar sistemáticamente las consecuencias de una decisión a lo largo de los siguientes 10 minutos, 10 meses y 10 años.

Recomienda cuestionarse si el trabajo nos permite trabajar con aquellos que comparten nuestra forma de ver la vida, o debemos asumir una personalidad distinta para trabajar durante el día. Nuestra motivación, nuestra satisfacción laboral, dependerá en gran medida del nivel de compenetración (valores, comportamientos, características personales) con aquellos a quienes vemos por más de 8 o 12 horas cada día.

Otro punto importante que recomienda es identificar si el actual trabajo nos reta, nos hace pensar cada día más, logra sacar lo mejor de nosotros o nos emociona cuando lo hacemos bien.