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¿Por qué las esposas son tan difíciles de amar?

wb1_the-five-year-engagement-movie-posterComienzo aclarando que este no es un artículo de “Casos del corazón”. No es el foco de lo que escribo, sin embargo, es un tema que me interesa mucho porque resulta que no somos robots, sino personas con alma, cabeza y corazón y en la medida en que tengamos un buen matrimonio, podremos vivir y trabajar mejor. El matrimonio es el proyecto más importante que tenemos, por lejos. Sí, más que nuestro trabajo. Es muy difícil que alguien que le dedique su vida al trabajo, tenga una buena familia.

Pues bien, ¿Quién en su sano juicio no se ha planteado alguna vez por qué le resulta tan difícil amar? (porsiacaso me refiero a esposas Y esposos). ¿No es lo más natural que los esposos se amen? ¿Por qué se iban a casar si no fuera así?.

Pensamos que no hace falta preocuparnos del matrimonio. Nunca, ni en los mejores días, hay que dar nada por supuesto. Desde el primer momento hay que cuidar ese amor para que crezca y se haga cada vez más fuerte.

Nadie se casa para separarse. Nadie decide amar a otra persona para hacerla infeliz. Brad Pitt y Angelina Jolie tenían la receta perfecta para el matrimonio feliz y para siempre: dinero, apariencia física, fama, poder… y se acabó. ¿Qué pasó? A lo mejor no son los ingredientes más importantes y apostar solo por ellos puede ser el error más grande de nuestras vidas.

Es más importante el obsesionarse con hacer feliz al cónyuge, no solo con grandes cosas, sino sobretodo, en los detalles diarios (que son por lo general una tarea más difícil), y esto, a pesar de que muchas veces las cosas se pongan feas. Y es que es bien ingenuo pensar que una vez que dos personas deciden casarse, todo irá bien.

Es como la chica que le dice a su enamorado: “Casémonos y vivamos felices”. El la mira y le dice, “Mujer, Decídete!”

Hay aspectos de la vida que de tan naturales no se les presta mucha atención. Pareciera que su desarrollo y crecimiento fueran automáticos. Así pasa con el amor matrimonial. Es curioso que en esta vida nos preparamos para todo, para la universidad, para el éxito profesional, hasta para viajar nos informamos, sin embargo en el matrimonio procedemos al azar.

Nuria Chinchilla profesora del IESE y Fundadora del movimiento mundial de “Empresas familiarmente responsables”, decía que cuando desaparecen los fuegos artificiales del flechazo y posterior enamoramiento tiene que haber una decisión de amar, y de mantener ese amor. El amor es como un fuego, que hay que avivarlo día a día, sino se apaga. Siempre habrán tentaciones (estamos casados pero no muertos), pero vale la pena luchar con todo. Si no blindamos el matrimonio, cada vez amaremos menos, cada vez habrán más fracasos.

Cuando amar resulta sencillo, todos somos capaces de hacerlo, pero ese amor aguanta poco. Después de los primeros años, dedicar un tiempo a reflexionar, darnos cuenta de nuestros errores y aplicar remedios prácticos es vital para relanzar nuestra relación. Bien dicen que para salvar matrimonios, es preferible un año antes que un día después.

Uno de estos remedios es controlar nuestros pensamientos. Nuestra imaginación es la responsable del amor, no la otra persona. Muchos problemas de “crisis” sólo existen en la cabeza de quien los piensa que al no tener un dominio de su imaginación, provoca que realmente contaminen el matrimonio.

Debemos tener en cuenta que no nos hemos casado con una persona sino con tres. La persona que pensamos que es, la persona que realmente es, y la persona en la que se va a convertir como resultado de estar casada con nosotros. Y ello implica que necesitamos amoldarnos a las 3 y no solo a la primera. Nuestras parejas no son perfectas, pero (pequeño detalle), nosotros tampoco! No existe la perfección acá abajo, y mal hacemos cuando la exigimos en el otro y peor aun cuando nos frustramos al no encontrarla. Si se espera demasiado del matrimonio, necesariamente se acabara desilusionado. Así se explican muchos divorcios. Pero ojo, tampoco hay que rendirse en la tarea de sacar lo mejor de nuestros cónyuges.

Los matrimonios como el de mis padres, felices, con más de 50 años de casados, no son fruto de la buena suerte, son hijos del esfuerzo, la disciplina, el compromiso, el no darse por vencidos cuando hay temporales, y sobre todo de un amor sincero que busca el bien en el otro.

¿Nuestro reto para el 2017? Enamorarnos muchas veces… de la misma persona.

Enamorarse es la parte fácil…

boyfriend-couple-death-forever-Favim.com-3173828Dicen que cuando hay amor, lo demás no importa. No lo creo. El matrimonio hay que trabajarlo. El corazón, sin el acompañamiento de la cabeza, se vuelve muy peligroso, es cortoplacista, se guía únicamente de los sentimientos.

Comenzar es bien fácil, eso lo hacen todos. Lo importante es seguir caminando juntos ese primer día que amanece nublado en el que se siente el peso de la rutina. Estaría equivocado quien piense que al tropezar con esas dificultades se acaba el amor. Es justamente allí cuando necesita de la razón, para que saque a flote las armas para luchar como el esfuerzo y el compromiso. Bien dicen que los amantes son los que se quieren y los esposos los que se comprometen a quererse.

Existe una creencia tan falsa como incongruente según la cual, cuando el amor existe, no deberían presentarse dificultades. De esta forma, cuando llegan los conflictos, se interpreta que el amor está perdiendo fuerza. ¿Un conflicto es signo de falta de amor, o una llamada para hacerlo madurar, para quererse más y mejor? Es lo mismo que pasa con la desaceleración económica de este año, algunos la ven como una debacle y otros como una oportunidad para salir adelante.

La fidelidad no es conservar el amor de novios, es empeñarse en amar cada día un poco más al otro y se concreta en cada día tener un detalle especial, aunque sea pequeño, de cariño. Muchos se ilusionan con el amor de enamorados y piensan que al casarse la mecha estará igual de prendida, y la verdad, los que estamos casados lo sabemos, es que no es así. El amor madura, ya no ves estrellitas, sin embargo, es un amor que da paso al cerebro y no se centra únicamente en el corazón, en el feeling del momento, pero no por ello disminuye, al contrario, madura y crece.

Tomás Melendo, autor de más de 20 libros sobre matrimonios, decía que la clave para que un matrimonio sea feliz es obsesionarse en hacer feliz al otro. Para eso hay que leer libros adecuados, ponerse metas concretas, tener detalles de cariño, y sobre todo hacer un seguimiento de los mismos diariamente.

El problema acá es que la gente se casa pero no está dispuesta a aguantarle pulgas a nadie. Para que se termine el amor no hace falta violencia familiar, basta con dejar pasar como invitados a aspectos tan insignificantes como el aburrimiento o la falta de ilusión.

El infierno lo representa el pequeño desinterés del día a día, la cocina insípida porque a uno no le gusta la sal, las medias sucias en la cama, el baño desordenado y sucio, imponer mi orden en las cosas, y así sucesivamente, de menudencia en menudencia, hasta construir una pared de costumbres, que siendo naturales para cada uno, acaban siendo asfixiantes para el otro.

Y claro, como no están dispuestos a ceder, entonces optan por terminar, sin darse cuenta que los principales perjudicados son ellos mismos. Creen que ya no hay amor porque no tienen el mismo “sentimiento de cuando se conocieron”.

Mantener y hacer crecer la relación cuesta mucho esfuerzo pero no es imposible. Los sentimientos (que suben y bajan) pueden ser buenos aliados y por ello nos corresponde a los esposos avivarlos y hacerlos crecer cada día para que acompañen al compromiso adquirido.

¿Cuál es la solución cuando ya no hay amor? Amar más. Hay un conocido proverbio que dice: Si ya no estás enamorado, actúa como si lo estuvieses, y terminarás enamorándote de nuevo. Quizás sea esta una de las claves de la diferencia entre el enamoramiento y el amor. El enamoramiento viene y va, el amor se quiere, se busca, se defiende y se trabaja.

Ya lo decía Aníbal Cuevas, “Dedicar parte del tiempo a pensar en cosas pequeñas que puedan mejorar la relación con el cónyuge, buscar minutos para estar a solas con ella, impedir que otro/a ocupe en la cabeza el lugar que sólo le corresponde a él/ella,  es “blindar” el matrimonio.

Melendo decía también que muchas personas piensan que el amor fuerte es el que despierta pasiones y sentimientos volcánicos y ello encierra un gran peligro para el amor verdadero. El amor más fuerte es el que supone querer al otro cada día, no haciéndolo depender de emociones fuertes.

“El secreto de la felicidad en el matrimonio está en lo cotidiano, no en ensueños. Está en encontrar la alegría escondida que da la llegada al hogar, en el trato cariñoso con los hijos; en el trabajo bien hecho de todos los días, en el que colabora la familia entera. En el buen humor ante las dificultades, que hay que afrontar con deportividad”, decía un santo de nuestros días.

Mi nuevo libro “Ideas para vivir mejor”

image2Está a partir de hoy en todas las librerías y supermercados gracias a Editorial Planeta. Es una recopilación de mis mejores artículos así como también de otros que los he guardado en exclusiva para este libro. Los dejo con parte de la introducción, a lo mejor en algo ayuda:

No hay persona que no se proponga como objetivo fundamental en su vida ser feliz. Y ser feliz tiene como ingrediente principal vivir con la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo todo lo que podemos para vivir una vida recta, aunque muchas veces fallemos. “La más grave falta es no tener conciencia de ninguna.” decía Albert Einstein.

Y de eso se trata de este libro, de compartir ideas útiles, sólidas y aterrizadas, que nos ayuden a vivir mejor en el día a día, que se reparte en nuestra vida personal, familiar, profesional y social.

Apoyado en referentes a nivel mundial como profesores de las mejores Escuelas de Negocio del Mundo (Harvard, IESE, Kellogg) así como psicólogos, psiquiatras, antropólogos, y sobre todo, mi fuente más valiosa, personas como tu y como yo, que han vivido o viven una vida complicada y saben salir adelante, he escrito sobre temas como la gestión de la adversidad y de la felicidad y la necesidad inaplazable de plantearse ser un mejor padre, esposo, hijo, trabajador y amigo.

Temas en los que por cierto, me falta mucho por lograr, cuento con muchas carencias y limitaciones, pero justamente por eso leo y escribo, porque me esfuerzo por mejorar, a veces con buenos resultados y a veces con malos. Trato de sacarle el jugo a la vida mientras dure, identificar sus reglas. Cuanto antes las entienda y acepte, mejor.

La clave de los resultados extraordinarios es vivir al borde de la obsesión, sin pasar la delgada línea divisoria. Messi no es el mejor jugador de la historia porque el presidente del Barcelona se lo dijo, sino porque ese talento enorme que tiene lo potencia con pasión, esfuerzo y perseverancia.

Bernabé Tierno, una referencia a nivel mundial en psicología, dice que la verdadera felicidad apenas depende en un 10% de las circunstancias externas más favorables como salud, trabajo o dinero. El otro 90% depende de nosotros, de nuestras actitudes, pensamientos y emociones que podemos controlar de manera voluntaria.

Mi problema está en que muchas veces se la pongo muy difícil a la felicidad. Ya sea porque la busco donde no está, o porque la tengo pero no soy consciente de ello, y eso porque no valoro lo que tengo y me enfoco más en lo que no tengo. Confucio decía que solo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo. Y es que tener “todo” para ser feliz no es, en manera alguna, razón para serlo. Necesito saber sacar lo mejor de lo que pasa en mi camino. “Si la vida te da limones, pónselos al tequila”.

Pasé años persiguiendo respuestas, sin embargo, me di cuenta que es más útil hacer lo contrario y definir las preguntas de mi vida, sino ésta, no tiene sentido. Y una de ellas es, ¿Hacia donde voy, en qué me enfoco ahora? En tomar mi trabajo y mi familia muy en serio. En recordar que soy ave de paso y todo pasa porque los momentos mueren rápido, en ser la persona sencilla que mi familia reclama, en aprender a perder, que implica hacer las paces con el error, «aliado natural», ya que si vivo obsesionado con ganar y no contemplo la posibilidad de perder, ya perdí. “Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide” decía Santiago Alvarez. Me enfoco en ser un profesional exitoso, pero entender a la vez que el éxito y el fracaso tienen mucho más que ver con mi futuro como persona y el de mi familia (su bienestar y felicidad), que con mis logros profesionales. Y finalmente, en hacerle un poco más fácil el camino a ustedes, que ya bastante sinsabores tiene la vida. Y si hablo de este libro, mi objetivo es sembrar ideas, que se sientan incómodos y como consecuencia de ello, busquen cambiar.

Enamorarse muchas veces… de la misma persona

groundbreakerEl matrimonio no es difícil, es humanamente imposible! Seguramente por eso Dios lo hizo sacramento. Y es que uno no puede estar loco de amor por una misma persona durante 50 años. A veces baja y a veces sube la cuota. Robert Anderson decía que en todo matrimonio que ha durado más de una semana, existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar motivos para seguir casados. Bien dicen que es más fácil morir por una mujer que vivir con ella.

Lo curioso es que muchas veces seguimos creyendo en cuentos de hadas y cuando las cosas empiezan a bajar su ritmo natural, se nos viene el mundo encima. Pues no! El príncipe azul deja de serlo en el momento en que por primera vez pasa con su esposa por la puerta de su casa.

John Gottman, en su libro “Siete reglas de oro para vivir en pareja”, sugiere lo siguiente:

1. No hay felicidad sin amor, no hay amor sin sacrificio.

2. Mantener la admiración por la otra persona, a pesar de los mil problemas vividos, el otro sigue siendo valorado por sus principales virtudes.

3. Respeto mutuo, de palabra y de hechos. Tu y yo no somos más que una sola cosa, no puedo hacerte daño sin herirme.

4. Tener un proyecto común: Hay un programa conjunto que se prolonga en los hijos.

5. Tener relaciones íntimas satisfactorias, es un lenguaje íntimo que va cambiando con el paso de los años, pero que debe tener su sitio.

6. Capacidad para perdonar al otro. Perder es luchar por olvidar los sinsabores y dificultades vividos. La vida de pareja no va bien sin buenas dosis de olvido. El amor se perfecciona con el perdón.

7. Cuidar los detalles pequeños de la convivencia con esmero. Al final, la familia es el lugar donde se vuelve cuando todos los demás se van. Donde nos quieren por lo que somos , con nuestros defectos, y no por lo que aparentamos ser.

Luis Huete, Profesor de Harvard me comentó que la calidad de la relación es la calidad de la conversación. Una conversación es buena cuando hay presencia, es decir , se ponen los 5 sentidos. Un matrimonio funciona cuando hay confianza para decirse las cosas y cuando hay respeto. Cuando una persona se siente valorada y querida.

En su libro “Los 5 lenguajes del amor” Gary Chapman nos dice que la primera forma de expresar afecto es con palabras. La segunda es el tiempo que le dedicas a la otra parte. El tercero es el servicio, hacer feliz al otro. El cuarto es con detalles, regalos. Y el quinto es el tacto. Mientras más idiomas hables más feliz serás.

Una de las principales virtudes ( o acaso la más importante) es la humildad. Como bien describe Sandalio Gómez del IESE, muestras de humildad en la familia y en el trabajo son conocerse, y aceptarse como uno es, valorar, respetar y escuchar a los demás, conocer el límite de sus fuerzas y no creerse superior a los demás, pedir consejo, aprender del cónyuge o de tus compañeros de trabajo, rectificar cuando uno se equivoca, vivir con la mente abierta siendo flexible, compartir, pedir ayuda, tener empatía, y agradecer cuando corresponda.

Por el contrario, uno de los principales enemigos es la falta de auto control. “Habla cuando estés enfadado y habrás hecho el mejor discurso que puedas lamentar” Ambroise Bierce. Cuantos pleitos míos y de otros matrimonios, se han originado por no morderse la lengua.

Un amigo me dijo, Rafa, cuando estés con la cabeza caliente, métela en la refrigeradora, y al día siguiente, si tienes algo que decir a tu esposa, se lo dices, pero verás que tu mensaje llegará mejor, y serás más objetivo.

Y los hijos… Si por supuesto, no podría dejar de mencionarlos. Razón de supervivencia de muchos matrimonios. Platón decía que la finalidad de la educación de los hijos es enseñarles a desear lo deseable. Un buen padre vale más que 100 maestros.

Leopoldo Abadía, en su libro “36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien” resaltaba la formación de los hijos, que no quiere decir solamente que sepan mucho. “La formación no se mide por las toneladas de conocimientos que tenga un señor. Se mide por el tipo de personas que estamos ayudando a poner eso que llaman el mercado de trabajo. Y no me gusta ese nombre porque el mercado de trabajo es un trocito insignificante del mercado de la vida.”

“El mejor regalo que le pueden hacer los padres a sus hijos es una educación que ame los retos, que disfrute el esfuerzo, que persevere en el aprendizaje, y que no les haga esclavos del reconocimiento». Santiago Alvarez de Mon.

O como decía Claudel, “Apprendsleur quils nont dautre devoir au monde que le joie.” Enseñarles que la única obligación en el mundo es la felicidad. Y es que si ayudamos a nuestros hijos a que sean y estén felices, no necesitamos más. El ser felices ya implica preocuparse por la formación de su conciencia, por ser buenos hijos, padres, esposos, trabajadores y amigos, ya que su felicidad dependerá de la de ellos.

Abadía termina su libro diciendo que “La mujer y el marido hacen el amor desde que se casan. Hacer el amor es fabricarlo día a día, con alegrías, con tristezas, con algunos éxitos, con muchos fracasos, con la idea clara de que “aunque me canse, aunque no pueda, aunque reviente, aunque me muera, ese matrimonio lo saco adelante, pase lo que pase.”

Los consejos sobre el matrimonio que me hubiera gustado tener

imagesGerald Rogers es un profesional estadounidense que tiene cuatro hijos y hasta julio de este año, llevaba un matrimonio de 16 años con su esposa Jana. Pero su relación llegó oficialmente a su fin. Luego del rompimiento y afligido por lo sucedido, decidió escribir todo lo que haría diferente si tuviera otra oportunidad.

El mensaje despierta un interés especial, pues recomendaciones similares abundan en la web y no con tanta acogida. Tal vez la explicación del éxito en este caso, se debe a que proviene de una persona que fracasó y por eso lo convierte en algo más real y cercano, ya que nadie está libre es esto.

Acá les mando un resumen de sus consejos:

1. Nunca dejes de coquetearla (lo). Nunca dejen de salir. Nunca jamás creas que la tienes asegurada. Nunca te olvides de que ella te eligió, así que no puedes ponerte flojo con tu amor.

2. Enamórate una y otra y otra vez. Siempre habrá cambios, tanto en ella como en ti, y es por eso que ambos tendrán que reelegirse todos los días. Cuida su corazón, sino ella puede dárselo a otro y quizás nunca lo recuperes. Siempre lucha por ganar su amor tal como lo hiciste cuando la cortejabas.

3. Siempre ve lo mejor de ella. Enfócate en lo que amas y no en lo que te molesta, y así te darás cuenta de que eres el hombre más afortunado sobre la Tierra por tener a esa mujer como esposa.

4. No es tu trabajo corregirla. Debes amarla tal como es, sin esperar que ella cambie. Y si lo hace, ama en lo que se convierta.

5. Hazte responsable de tus propias emociones. No es trabajo de tu esposa hacerte feliz, tú debes buscar tu propia felicidad y cuando la encuentres, tu alegría inundará tu relación de pareja.

6. Nunca culpes a tu esposa si tú te frustras o enojas con ella. Son tus emociones y es tu responsabilidad. Cuando te sientas así, tómate tu tiempo y mira hacia tu interior.

7. Déjala ser. Cuando esté triste o molesta, tu único trabajo es abrazarla y apoyarla. Hazle saber que la escuchas, que ella es importante y que tú eres el pilar sobre el cual siempre puede apoyarse. Así confiará en ti y te abrirá su alma. Nunca escapes a estos momentos, quédate y sé fuerte.

8. Sé tonto. No te tomes todo tan seriamente. Ríe y haz que ella se ría. La risa hace todo mucho más fácil.

9. Llena todos los días su alma. Conoce las maneras en que ella se siente importante, validada y apreciada. Pídele que haga una lista con 10 cosas que la hacen sentir amada, memorízalas y aplícalas todos los días para hacerla sentir como una reina.

10. Hazte presente. No sólo le des tu tiempo, sino también tu atención y tu alma. Trátala como si fuera tu cliente más valioso, al que no puedes perder.

11. Estimula su sexualidad. Déjala que se derrita en su suavidad femenina, mientras sepa que puede confiar plenamente en ti.

12. Dale su espacio. Las mujeres son buenas para entregar y entregar, y a veces necesitan que se les recuerde que se tomen el tiempo para ellas mismas, sobre todo si tienen niños. Ellas necesitan ese espacio para renovarse, recentrarse y reencontrarse.

13. Sé vulnerable. Puedes perder tu entereza de vez en cuando, y compartir tus miedos y sentimientos.

14. Nunca dejen de crecer juntos. Cuando dejas de trabajar los músculos, éstos se atrofian. Lo mismo ocurre con las relaciones. Busquen metas comunes, sueños y visiones en las que pueden trabajar como un equipo.

15. No te preocupes por el dinero. Trabajen juntos y busquen la forma de equilibrar las fuerzas de ambos para ganarlo.

16. Perdona de inmediato y concéntrate en el futuro. Aferrarse a los errores del pasado que tú o ella hayan cometido, es una pesada ancla que siempre detendrá el matrimonio. El perdón es libertad.

17. Siempre elige el amor. En definitiva, este es el único consejo que necesitas. Si éste es el principio que te guía, nada amenazará la felicidad de tu matrimonio.

“Si tu matrimonio no es lo que tú querías que fuera, toma 100% de tu responsabilidad y comprométete a aplicar estos consejos mientras sea tiempo”.

Libros que no se pueden dejar de leer

Es siempre complicado el tratar de comunicar una idea completa si es que solo se lee un artículo. En este blog suelo comentar, escribir o resumir de otros autores ideas que me ayudan (y espero que los ayude a ustedes) a vivir mejor, sin embargo, el espacio es muy corto.

Es por ello que para todos los que quieren profundizar en dichos temas, he querido esta semana hacer un resumen de los mejores libros que he leído en mi vida. No los he colocado en ningún orden de prioridades. Una de las cosas que más disfruto es leer, a los que no tienen el hábito todavía, prueben con uno de estos, y les aseguro que no pararán hasta terminarlos. Son adictivos!

Felicidad / Adversidad

  1. Desde la adversidad, Santiago Alvarez de Mon
  2. El hombre en búsqueda del sentido, Victor Frankl
  3. Happier, Tal Ben Shahar
  4. Engineering Hapiness, Manel Baucells

Competencias Directivas

  1. Influence, Robert Cialdini
  2. La lógica del corazón, Santiago Alvarez de Mon
  3. Gobierno de personas en la empresa, Pablo Ferreiro
  4. El mito del líder: Santiago Alvarez de Mon
  5. Triunfar, Jack Welch
  6. Dueños de nuestro destino, Nuria Chinchilla
  7. Con ganas, ganas, Santiago Alvarez de Mon

Vida personal

  1. Como ganar amigos, Dale Carnegie
  2. Como suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, Dale Carnegie
  3. Camino, San Josemaría Escriva de Balaguer
  4. Las trampas del deseo, Dan Ariely
  5. Decisiones Instintivas, Gerd Gigerzenger

Amor conyugal y formación de padres

  1. Remedios para el desamor, Antonio Vasquez
  2. Más allá del si, te quiero, Anival Cuevas
  3. El desafío del amor, Kendrick
  4. Y vivieron felices, Tomás Melendo

La familia es para siempre

En estos tiempos en los que todo es urgente, todo es para ayer, en los que como diría Nuria Chinchilla, el trabajo es muy peligroso sino sabemos darle su lugar porque se convierte en un gas que llena todos los espacios que encuentra, vale la pena recordar una frase que vi en un video que me ayudó a pensar bastante en este tema: La familia es para siempre. Todo lo demás es pasajero.

Sabiendo eso, por qué no le dedicamos más tiempo, quizá no de cantidad porque tenemos también un trabajo que cumplir, pero si de calidad. A veces estamos mentalmente en tantos lugares que no estamos en ninguno.  Almorzamos con nuestra familia mientras nuestro cerebro sigue pensando en propuestas y cotizaciones. Hablo con mi equipo de trabajo mientras me acuerdo de cuando jugaba con mi hijo en la mañana. Hablo con un amigo mientras pienso una presentación a un cliente importante, y a cuentos les pasa que negocian un contrato importante mientras piensan en el examen de maestría que tendrán en la noche. Que importante este consejo que recibí hace unos años: Estáte en lo que haces y haz lo que debes.

Los dejo con este vide que me pareció extraordinario sobre el valor de la familia: http://www.youtube.com/watch?v=ZYuWcCHBKqs