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Mi nuevo libro “Ideas para vivir mejor”

image2Está a partir de hoy en todas las librerías y supermercados gracias a Editorial Planeta. Es una recopilación de mis mejores artículos así como también de otros que los he guardado en exclusiva para este libro. Los dejo con parte de la introducción, a lo mejor en algo ayuda:

No hay persona que no se proponga como objetivo fundamental en su vida ser feliz. Y ser feliz tiene como ingrediente principal vivir con la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo todo lo que podemos para vivir una vida recta, aunque muchas veces fallemos. “La más grave falta es no tener conciencia de ninguna.” decía Albert Einstein.

Y de eso se trata de este libro, de compartir ideas útiles, sólidas y aterrizadas, que nos ayuden a vivir mejor en el día a día, que se reparte en nuestra vida personal, familiar, profesional y social.

Apoyado en referentes a nivel mundial como profesores de las mejores Escuelas de Negocio del Mundo (Harvard, IESE, Kellogg) así como psicólogos, psiquiatras, antropólogos, y sobre todo, mi fuente más valiosa, personas como tu y como yo, que han vivido o viven una vida complicada y saben salir adelante, he escrito sobre temas como la gestión de la adversidad y de la felicidad y la necesidad inaplazable de plantearse ser un mejor padre, esposo, hijo, trabajador y amigo.

Temas en los que por cierto, me falta mucho por lograr, cuento con muchas carencias y limitaciones, pero justamente por eso leo y escribo, porque me esfuerzo por mejorar, a veces con buenos resultados y a veces con malos. Trato de sacarle el jugo a la vida mientras dure, identificar sus reglas. Cuanto antes las entienda y acepte, mejor.

La clave de los resultados extraordinarios es vivir al borde de la obsesión, sin pasar la delgada línea divisoria. Messi no es el mejor jugador de la historia porque el presidente del Barcelona se lo dijo, sino porque ese talento enorme que tiene lo potencia con pasión, esfuerzo y perseverancia.

Bernabé Tierno, una referencia a nivel mundial en psicología, dice que la verdadera felicidad apenas depende en un 10% de las circunstancias externas más favorables como salud, trabajo o dinero. El otro 90% depende de nosotros, de nuestras actitudes, pensamientos y emociones que podemos controlar de manera voluntaria.

Mi problema está en que muchas veces se la pongo muy difícil a la felicidad. Ya sea porque la busco donde no está, o porque la tengo pero no soy consciente de ello, y eso porque no valoro lo que tengo y me enfoco más en lo que no tengo. Confucio decía que solo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo. Y es que tener “todo” para ser feliz no es, en manera alguna, razón para serlo. Necesito saber sacar lo mejor de lo que pasa en mi camino. “Si la vida te da limones, pónselos al tequila”.

Pasé años persiguiendo respuestas, sin embargo, me di cuenta que es más útil hacer lo contrario y definir las preguntas de mi vida, sino ésta, no tiene sentido. Y una de ellas es, ¿Hacia donde voy, en qué me enfoco ahora? En tomar mi trabajo y mi familia muy en serio. En recordar que soy ave de paso y todo pasa porque los momentos mueren rápido, en ser la persona sencilla que mi familia reclama, en aprender a perder, que implica hacer las paces con el error, «aliado natural», ya que si vivo obsesionado con ganar y no contemplo la posibilidad de perder, ya perdí. “Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide” decía Santiago Alvarez. Me enfoco en ser un profesional exitoso, pero entender a la vez que el éxito y el fracaso tienen mucho más que ver con mi futuro como persona y el de mi familia (su bienestar y felicidad), que con mis logros profesionales. Y finalmente, en hacerle un poco más fácil el camino a ustedes, que ya bastante sinsabores tiene la vida. Y si hablo de este libro, mi objetivo es sembrar ideas, que se sientan incómodos y como consecuencia de ello, busquen cambiar.

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Mi nuevo libro “No te rindas”

Libro No te RindasMis queridos lectores, ya salió mi nuevo libro “No te rindas”, espero les sirva de algo. Vivir es enfrentarse con dificultades, y en este libro, me guío no solo de los  mejores académicos a nivel mundial (profesores de Harvard, IESE) sino también de mis referentes más valiosos,  gente que ha sufrido mucho y que ha sabido salir adelante. Bien dicen que los más exitosos en la vida no son los que más dinero tienen sino los que más han luchado. Los artículos los vengo escribiendo desde hace un par de años, eran en un inicio solo para mí, luego me planteé la idea de publicar algunos en mi blog y luego Editorial Planeta seleccionó los mejores y los juntó para convertirlos en este libro.

Abrazos y el deseo, que es más que un deseo, de que luego de leer este libro, saquen ideas concretas para vivir mejor, para saber sacar lo mejor de lo que nos pasa en el camino, porque a pesar de todo, como diría Roberto Benigni, “La Vita e Bella”. No nos rindamos nunca!

Pueden comprarlo en Crisol, supermercados o cualquier librería del Perú.  Los dejo con la introducción del libro.

Introducción

“Lloraba porque no tenía zapatos hasta que vio a otro que no tenía pies.”  Proverbio hindú

Vivir es enfrentarse con dificultades, ¿Cómo hacer las paces con ellas y aprovecharlas? En las siguientes páginas trataré de responder esta pregunta guiándome de personas admirables que han pasado por momentos terribles y han salido adelante , por expertos a nivel mundial como Santiago Alvarez de Mon, Profesor del IESE o Tal Ben Shahar, Profesor de Harvard, Enrique Rojas, psiquiatra español especializado en depresión, entre otros expertos a nivel mundial.

Compartiré con ustedes los mejores artículos que he escrito en los últimos años sobre resiliencia, fortaleza y esfuerzo, muchos de los cuales escribí para mí mismo. En el fondo, eran como una conversación interior conmigo, en la que si supiera que otra persona me escucha, las ideas dejarían de fluir, el cerebro dejaría de transmitir porque la mente se encargaría de filtrar todo para que “suene bonito” y no, quise transcribirlos tal cual. Es como contarle al Word lo que no me atrevo a hablar en público. Siempre lo hago solo y de madrugada. Aunque valgan verdades, cada vez me importa menos lo que la gente piense de mi, si les gusto o no. Es como un punto de quiebre que uno sufre a los 37 años, en los que uno recapacita sobre las cosas importantes en su vida y que es lo que ha venido haciendo.

El sufrimiento es un aspecto de la vida que no podemos evadir, porque tarde o temprano nos va a tocar. Sin éste, la vida no es completa. Sentirnos en la obligación de ser felices permanentemente es una fuente indudable de sufrimiento, ya que tanto las alegrías como las tristezas son temporales y cíclicas. Cuando en la vida se presenta la adversidad a través de la pérdida de un ser querido o de un despido, o de una separación, es allí donde cosechamos todo lo que hemos sembrado antes; si hemos invertido en paciencia, compasión, optimismo y perseverancia, definitivamente la recibiremos y la enfrentaremos de otra manera. Necesitamos profundizar y sacar de la superficie estas cualidades.

Espero que mis palabras no sirvan más que de aperitivo para que, luego de leer este libro, empiece usted, querido lector,  un cambio en su forma de pensar y en su actitud de cara a la vida,  que lo ayuden a resistir, a no rendirse. Vale la pena.

¿Cómo ser infeliz?

Reflexionaba sobre las veces que intencional e inexplicablemente realizamos cosas que nos harán infelices. Increíble pero cierto.  Paradojas de la vida, a veces justamente para ser realmente feliz hay que haber sufrido una gran pena. No podemos brillar, si no identificamos la sombra. Dicen que un cuadro todo lleno de luz,  sin sombras no es una pintura real, es un garabato. El hombre, por naturaleza es paradójico, lo demuestra con muchos de sus actos. Por ejemplo, mucha gente cree que porque habla mucho cae simpática y es exactamente al contrario, quien no sabe guardar silencio, no debería hablar. Para aprender a gestionar el silencio, nada mejor que la soledad, la otra cara de la compañía. Quien no sabe estar solo, generalmente acaba mal acompañado.

Hace unas semanas, Harvard Business Review escribió un artículo relacionado a este tema en el que comentaban que es lo que nos hace ser infelices.  Y es que muchas veces es mucho más fácil ser infeliz que feliz. Nuevos estudios ofrecen una serie de consejos para el genuino descontento. He aquí algunos de los comportamientos mencionados en el  artículo que maximizan la infelicidad:

Ríndete: Acepta que no puedes cambiar tu realidad. Vive en la complacencia y rehúsa luchar por algo mejor.

Compara tu vida con la de otros: Es la raíz de muchas miserias. Juzga tu éxito basado en el de otras personas, especialmente otros que tienen otras experiencias distintas a la tuya. Hazlo seguido, siempre buscando un nuevo ídolo o competidor en el cual tu ideal de infelicidad descansará.

Busca la felicidad solo al final, no en el camino: No celebres pequeños éxitos, y nunca te pares a reflexionar sobre lo lejos que has llegado, simplemente continua haciendo lo mismo que los demás, nunca te cuestiones.

Deja que otros marquen la agenda de tu vida: no tengas responsabilidad sobre tus horarios o preferencias, déjate llevar por lo que los demás quieren que seas.

Permite que otros determinen tus valores y prioridades. No tengas un punto central para tu vida, déjate llevar por el viento .

Déjate llevar por la rutina. El stress es malo, busca llevar tu vida sin esfuerzos, sin cambios y tan relajada como sea posible.

Se pesimista y contágialo a los que te escuchen. Explícales que el mundo es malo y que no puedes hacer nada para cambiarlo. Bonus point: Esta practica además permite contribuir con la infelicidad de otros.

Enfócate solo en ti mismo: Nunca perdones. Mira y saca lo peor de cada persona. 

Compra cosas que no necesites o no puedas pagar: Cuando compras cosas que no quieres, te mientes a ti mismo pensando que con eso superarás tu infelicidad, se acabará por unos minutos, luego volverá. Y si gastas lo que no tienes, aumentas tu deuda, lo cual te limita a adquirir otras cosas que si hubieses querido.

Conversando sobre el dolor

Hoy en la mañana estuve con un gran amigo, que lamentablemente está pasando por una, no se si considerarla ligera o mediana, depresión. Me comentaba que tiene problemas serios en su matrimonio, ha empezado a cuestionar varias cosas, lo cual le generaba ansiedad por su futuro, a corto, mediano y largo plazo, ya que es una persona que pensaba que tenía todo controlado, y que además, es o por lo  menos se creía “de una sola pieza”. Me decía que tenía “el sentimiento de la falta de sentimiento”, algo tan intenso y profundo, que hasta llegó a decirme “Ya no puedo estar más triste”. Me decía lo fácil que era enamorarse, y lo difícil que era mantenerse enamorado, y es que así es, un matrimonio es siempre difícil, quien está casado lo sabe, es casi siempre cuesta arriba, y pocas veces cuesta abajo.

Había entrado en esta lucha interna entre cabeza y corazón, quienes normalmente caminan cada una por su lado, me viene a la memoria aquella tremenda frase de Pascal “El corazón tiene razones que la razón no entiende”. Era como si estuviese mirando únicamente al pasado, como si no tuviese forma de proyectarse al futuro, o si lo hacía, éste se volvía incierto y aterrador. Probé mis mejores consejos, repetir las mejores frases de expertos, lo escuché y traté de compadecerlo, le dije que quizá por lo que estaba luchando eran espejismos de felicidad, que enfoque bien sus motivaciones, le recomendé un par de libros, mis mejores artículos de este blog sobre esos temas, pero nada, no logré absolutamente nada. Hay momentos en los que la teoría no sirve, no es suficiente, ayuda si, pero tiene un límite, y hoy lo comprobé. Hoy me sentí frustrado de no haber podido ayudarlo.

 

Quizá lo que necesite es ayuda especializada. Igual, uno nunca sabe, le acabo de mandar una frase que por casualidad leí esta semana y que de alguna manera creo que podría ayudarlo: “¿Qué como se lleva el dolor con paz y alegría? Viendo detrás de todo la mano de Dios, que no es un tirano, es un padre. No es un padrastro, es nuestro padre, que no desea ningún mal para sus hijos, de manera que acepta lo que venga así no lo entiendas, que de allí saldrá mucho bien.” San Josemaría

Woody Allen decía irónicamente que la única forma de ser feliz es que te guste sufrir el dolor, me imagino que porque cuando sales de él, descubres una nueva alegría, la saboreas más, bien dicen que después de todo final, siempre hay un nuevo principio. Donde hay vida, hay problemas, hay dificultades, crisis, en resumen, adversidades que hay que vencer para salir reforzados y salir adelante.  Ya lo decía Winston Churchill “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando”, “…y terminarás saliendo de él” Enrique Rojas.

El post de esta semana, no es como los demás, no tiene un final feliz, sino uno real. Los dejo con este video que le pasé también, en el que uno a veces se ahoga en su propio dolor, sin saber que es poco, comparado con lo que sufren los demás.

¿Querer es poder?

Es común escuchar esta frase para automotivarse. “Nada es imposible para el que quiere”. Sin embargo, si uno la analiza mejor, es bastante más complicado de lo que parece. Cuantas veces nosotros queremos hacer algo, o deseamos hacerlo, pero sabemos que no es válido, sabemos que no debemos, y/o que no podemos. Y aun así lo terminamos haciendo.

No soy juez para juzgar a nadie por sus acciones, ya que hay mil variables que entran en juego, solo me interesa poner sobre la mesa, un tema, en el que todos hemos caído, que es el de sobreponer lo que queremos hacer sobre lo que debemos. Quizá el “querer” está más ligado a lo que dicta el corazón, y el “poder” más ligado a lo que dicta la mente.

Alinearlos, no es un tarea fácil, por el contrario, pocas cosas hay tan complicadas en la vida. Y dado que estoy constantemente en ese dilema, me dediqué a buscar información que pueda ayudarme y ayudar a todos aquellos que hayan pasado o estén pasando por un dilema similar.

Como regla general, y esto ya lo he dicho antes, el corazón nunca le puede ganar a la cabeza, es decir, el puedo nunca “debe” estar sublevado al “quiero”,  cuesta, y cuesta muchísimo, los que han pasado por esto lo saben. Pero sabiendo esto, y en las situaciones que nos toque pasar, ¿Cómo mejorar? Sabiendo que el enemigo es uno mismo, que vive en nuestra conciencia, aquella que al final, es la que nos debe dictar la manera de vivir, pero claro, si no la tenemos bien formada, bien alimentada y por el contrario tenemos una bacteria enquistada que tergiversa la realidad, pues las decisiones que tomemos y la lectura de los acontecimientos que hagamos tendrán un sesgo muy peligroso.

Una vez detectado el enemigo, el mejor remedio para vencerlo, es decir, para obrar de acuerdo a lo que tenemos que hacer y no a lo que queremos, (llámese lo que nos provoque) es la fuerza de voluntad. Enrique Rojas, Psiquiatra español autor de numerosos libros, decía que la voluntad es una joya que adorna la personalidad del hombre maduro. Cuando es frágil y no está templada en una lucha perseverante, convierte a ese sujeto en alguien débil, blando, voluble, caprichoso, incapaz de ponerse objetivos concretos, ya que todos se desvanecen ante el primer estímulo que llega de fuera y le hace abandonar la tarea que iba a tener entre manos. Es la imagen del niño mimado que tanta pena produce; traído y llevado y tiranizado por lo que le apetece, por lo que le pide el cuerpo en ese momento. Que no sabe decir que no, ni renunciar. Alguien echado a perder, consentido, malcriado, estropeado por cualquier exigencia seria. Un ser que ha aprendido a no vencerse, sino a seguir sus impulsos inmediatos. Por ese derrotero se ha ido convirtiendo en voluble, inconstante, ligero, superficial, frívolo, que se entusiasma fácilmente con algo, para abandonarlo cuando las cosas se tornan mínimamente difíciles.

Así de duros sus comentarios, pero llenos de sabiduría, y es que así somos muchos de nosotros (en mayor o menor grado), nos falta cultivar la fuerza de voluntad. Este defecto además, trae consigo  otros defectos como  baja tolerancia a las frustraciones, ser mal perdedor, ya que tiene poca capacidad para remontar las adversidades, pues no está acostumbrado a vencerse en casi nada y  la tendencia a refugiarse en un mundo fantástico, para alejarse de la realidad.

¿Y cómo cultivamos esta fuerza de voluntad tan necesaria? Tomando en cuenta que es como un músculo, que para ejercitarlo, pues hay que ir al gimnasio, solo no puede, y en el gimnasio empezar con pequeñas pesas, para luego ir aumentando el peso. Lo mismo pasa con la fuerza de voluntad, aquellos que no tienen ni una pizca de ella, no pueden pretender hacer grandes sacrificios, o grandes obras, sería como pedirle a un junior que levante 100 kilos.

Algunas de las virtudes que nos ayudan a cultivarla son la fortaleza, llamada también resiliencia, que es la capacidad para recibir golpes en la vida y salir fortalecidos, esa capacidad de luchar es lo que al final importa. Las escuelas de negocio y el mundo en general, tratan de enseñar que el éxito lo tienen las personas que “triunfan” en todo, sin embargo, quizá la esencia del crecimiento personal es la lucha por afrontar de la mejor manera que podemos y con las limitaciones que tenemos, los fracasos y sinsabores de la vida y aprender de ellos. En la lucha aprendemos y maduramos. En la persona inmadura todo está cogido por alfileres y fácilmente se deshilacha y se rompe.

Sin duda, otra virtud que nos ayuda es la paciencia. Nos conduce a saber sufrir en silencio, a sobrellevar las contrariedades que se desprenden del cansancio, del contexto en contra, de las tristezas de cada día que aparecen sin buscarlas, de las injusticias, etc. La paciencia es prima hermana de la perseverancia, que es la persistencia en el ejercicio de obras buenas a pesar de la dificultad y del cansancio derivado de su prolongación en el tiempo. Se me vienen a la mente las palabras de Enrique Rojas para graficar con un ejemplo esta virtud: “Es fácil enamorarse, lo difícil es mantenerse enamorado.” Lo difícil es esa perseverancia por saber pasar buenos y malos ratos en el matrimonio. Al final, no hay mal que dure cien años: “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando, “…y acabarás saliendo de él.” decía Winston Churchill.

Para terminar, copio textualmente un par de recomendaciones que da Enrique Rojas sobre este tema. “Algo muy importante para no rendirse es tener una visión larga de la jugada. La visión corta significa la inmediatez,  y en ella todos somos deficitarios, es decir, cualquier análisis de la vida personal en la inmediatez tiene más vacíos que llenos. En nuestro carácter, en nuestras relaciones personales, en la familia, en el trabajo, hay siempre flecos por resolver. Aceptarlos y crecer con ellos es signo de madurez y salud mental. La visión larga nos lleva a pasar por encima de las cosas negativas.

 

No sólo se consigue tener voluntad superando los problemas momentáneos, sino que la clave está en la constancia, en no abandonarse. Primero dar un primer paso y luego otro, y más tarde hacer un esfuerzo suplementario. De ahí surgen y allí es donde se forjan los hombres de una pieza; los  que saben saltar por encima del cansancio, la dificultad, la frustración, la desgana y los mil y un avatares que la vida trae consigo. El que lucha está siempre alegre, porque ha aprendido a dominarse, por eso se mantiene joven. Todo lo que es válido cuesta lograrlo. Pero merece la pena vencer la resistencia y perder el miedo al esfuerzo. Hay que aprender a subir poco a poco, aunque

sean unos metros y no nos encontremos en las mejores condiciones. La voluntad recia, consistente y pétrea es la clave del éxito de muchas vidas y uno de los mejores adornos de la personalidad; hace al hombre valioso y lo transporta al mundo donde los sueños se hacen realidad.”

Consejos para mejorar tu matrimonio

A continuación un resumen de uno de los artículos de Pasquale Ionata, experta a nivel mundial en temas de matrimonio.

“Entre los múltiples motivos que pueden provocar crisis en un matrimonio están:

  1. Expectativas exageradas: a veces esperamos y pretendemos demasiado del otro, pidiendo cosas que bastarían para hacer huir a todos nuestros amigos si nos mostráramos con ellos tan exigentes.
  2. Deseo de cambiar al otro: al parecer, la mayor parte de los casados empiezan a hacerlo al poco de casarse y se empeñan en modelar a la pareja según sus categorías. Y se lucha y se pelea por culpa de las mismas cualidades que nos habían hecho escoger a la otra persona. Pero cuando nos percatamos de que él o ella tienen intención de hacernos cambiar, protestamos y nos rebelamos. Sentimos que no somos aceptados por lo que somos, y, por consiguiente, nos resultará imposible poder amar con ternura y autenticidad.
  3. Cuando faltan las pequeñas muestras de amor: descuidar las pequeñas atenciones cotidianas una vez casados, cosas que durante el noviazgo eran la regla: detalles, palabras dulces, muestras concretas de afecto, mimos, caricias, etc.
  4. Cuando no se tiene tiempo para estar juntos: los matrimonios entran en crisis porque no tienen tiempo para estar juntos, para mirarse a la cara, para hablarse, para salir juntos ellos solos. Nada podrá sustituir nunca el tiempo de estar juntos. Ni el dinero, ni los nuevos electrodomésticos, ni las joyas, ni las pieles, ni una casa más bonita, ni una cuenta bancaria más abultada, etc. podrán sustituir el tiempo pasado juntos escuchándose, amándose, compartiéndolo, etc..

 

Pero aparte de las causas de crisis, de las causas psíquicas que crean conflictos conyugales, hay que preguntarse: ¿cuáles son los síntomas más frecuentes de la crisis conyugal, los signos que nos dicen que estamos en crisis?

 

– Dificultad creciente de comunicar o, peor, no hablar nada durante días enteros.

 

– Nos limitamos a existir uno junto al otro, aplastado cada uno por una enorme soledad que nos lleva a la idea de la incompatibilidad y de que no vale la pena hacer nada para superar esa crisis: «¡Somos incompatibles, y basta!» 

 

– Por último, no olvidemos que un gran sufrimiento es buena señal en la pareja, porque mientras logremos «sufrir» significa que todavía queremos al otro, y hay un hilo de esperanza. El amor está muerto y sepultado cuando ya nada nos importa.

Indicaré ahora algunos atributos del amor incondicional que merecen ser subrayados y sobre todo meditados por el lector:

 

1) «Renunciar a querer tener siempre razón». Es la única, inagotable fuente de problemas y de ruptura de relaciones: la necesidad de decirle al otro que se ha equivocado o, si se prefiere, la necesidad de tener siempre razón, de decir siempre la última palabra, de demostrar al otro que no sabe lo que dice, de imponerse como superior. Una pareja sana es una relación entre iguales: ninguno de los dos ha de sentirse equivocado. No existe un modo «acertado» o un argumento «vencedor»: cada uno tiene derecho a tener su punto de vista. Antes de negarle la razón al otro, hemos de poder detenernos a hablar con nosotros mismos y decirnos simplemente: «Sé lo que pienso sobre este tema y sé que su opinión no coincide con la mía, pero no importa. Basta que yo lo sepa dentro de mí; no es necesario quitarle la razón».

2) «Borrar la idea de posesión». Tratemos de gozar el uno del otro, no de poseernos mutuamente. Nadie quiere ser dominado. A nadie le gusta sentirse propiedad privada de otro, ni sujeto ni controlado. Todos nosotros tenemos en la vida una misión que cumplir, que resulta obstaculizada cada vez que otro ser humano intenta entrometerse. Querer poseer a los demás es, sin duda, el obstáculo mayor en la toma de conciencia de la propia misión.

 

Recordemos que dos están juntos no para entenderse, sino para ofrecerse ayuda mutua y realizar su misión de mejorar. Y una grandísima aportación a todo esto es el llamado «arte de la conversación», un arte que tiene cinco reglas: sintonizar el canal del otro; mostrar que estamos escuchando; no interrumpir; preguntar con perspicacia; tener diplomacia y tacto.

 

De estas reglas me parece importante detenernos en la escucha porque, parecerá raro, pero las parejas en crisis no saben escuchar; y en mi actividad profesional tengo que trabajar a menudo sobre cómo reactivar la atención y poner el acento en el proceso de escucha, pidiendo a cada uno que se concentre no en las palabras que se dicen sino en otra cosa. ¿Qué oye. por ejemplo. en la voz del que habla? ¿Está bien calibrada y suave. o es dura y agresiva? Lo mismo con el tono y la inflexión: ¿llana, metálica, monótona o excitada y contagiosa? A veces nos sorprendemos de mensajes totalmente nuevos o diferentes con respecto a las acostumbradas comunicaciones familiares, que se captan cuando uno deja de escuchar las palabras y presta atención a otros aspectos. Una actitud típica de la falta de escucha se tiene cuando se usan las siguientes palabras: «Sí,… pero». «si al menos…».

La función principal de un líder en tiempos de crisis

brilliance-of-the-seas_fotografia-buqueUna de las competencias que más deben salir a flote en estos tiempos de crisis es el liderazgo no sólo para manejar la empresa sino para todo en tu vida, para liderar tu familia, tus amigos a ti mismo, tomando en cuenta que el liderazgo es la capacidad para influir positivamente en la gente. Peter Senge, uno de los autores de Management más serios y comentados, en La Quinta Disciplina utiliza un ejemplo que nos viene bien a todos los que queremos ser líderes:

 

“Imagine usted que su organización es un buque, y que usted es el líder. ¿Qué función cumple? He formulado esta pregunta a muchos grupos de gerentes. La respuesta más común naturalmente, es el capitán. Otros responden “el navegante porque que fija el curso”, “el jefe de máquinas, que alimenta el fuego para dar energía”, “el director social, cerciorándose de que todos están enlistados, involucrados, comunicados”. Aunque todos estos roles son legítimos, hay uno cuya importancia eclipsa a todos los demás. Aun así, pocos piensan en él. Este papel descuidado es el del diseñador del buque. Nadie tiene influencia más grande que el diseñador. ¿De qué le sirve al capitán virar 30 grados a estribor si el diseñador construyó un timón que solo vira a babor, o que tarda seis horas en girar a estribor? Es infructuoso ser líder en una organización que esté mal diseñada. “

 

Y ese es justamente el corazón de nuestro trabajo, diseñar buques sólidos, seguros, modernos, adaptables, resistentes, que se enfrenten a grandes tormentas y que pueda ser controlado por el capitán, el jefe de máquinas, el navegante, y que se luzcan ellos haciéndolo bien para que los pasajeros salgan finalmente agradecidos por la travesía.´

 

Senge nos dice también que debemos ser arquitectos que se dedican a diseñar ambientes claros en los que los inquilinos se desarrollan profesional, intelectual, psicológica y espiritualmente. Es una actividad que se realiza en la sombra, casi en tinieblas, lejos del fulgor de los focos.