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Mi nuevo libro “Ideas para vivir mejor”

image2Está a partir de hoy en todas las librerías y supermercados gracias a Editorial Planeta. Es una recopilación de mis mejores artículos así como también de otros que los he guardado en exclusiva para este libro. Los dejo con parte de la introducción, a lo mejor en algo ayuda:

No hay persona que no se proponga como objetivo fundamental en su vida ser feliz. Y ser feliz tiene como ingrediente principal vivir con la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo todo lo que podemos para vivir una vida recta, aunque muchas veces fallemos. “La más grave falta es no tener conciencia de ninguna.” decía Albert Einstein.

Y de eso se trata de este libro, de compartir ideas útiles, sólidas y aterrizadas, que nos ayuden a vivir mejor en el día a día, que se reparte en nuestra vida personal, familiar, profesional y social.

Apoyado en referentes a nivel mundial como profesores de las mejores Escuelas de Negocio del Mundo (Harvard, IESE, Kellogg) así como psicólogos, psiquiatras, antropólogos, y sobre todo, mi fuente más valiosa, personas como tu y como yo, que han vivido o viven una vida complicada y saben salir adelante, he escrito sobre temas como la gestión de la adversidad y de la felicidad y la necesidad inaplazable de plantearse ser un mejor padre, esposo, hijo, trabajador y amigo.

Temas en los que por cierto, me falta mucho por lograr, cuento con muchas carencias y limitaciones, pero justamente por eso leo y escribo, porque me esfuerzo por mejorar, a veces con buenos resultados y a veces con malos. Trato de sacarle el jugo a la vida mientras dure, identificar sus reglas. Cuanto antes las entienda y acepte, mejor.

La clave de los resultados extraordinarios es vivir al borde de la obsesión, sin pasar la delgada línea divisoria. Messi no es el mejor jugador de la historia porque el presidente del Barcelona se lo dijo, sino porque ese talento enorme que tiene lo potencia con pasión, esfuerzo y perseverancia.

Bernabé Tierno, una referencia a nivel mundial en psicología, dice que la verdadera felicidad apenas depende en un 10% de las circunstancias externas más favorables como salud, trabajo o dinero. El otro 90% depende de nosotros, de nuestras actitudes, pensamientos y emociones que podemos controlar de manera voluntaria.

Mi problema está en que muchas veces se la pongo muy difícil a la felicidad. Ya sea porque la busco donde no está, o porque la tengo pero no soy consciente de ello, y eso porque no valoro lo que tengo y me enfoco más en lo que no tengo. Confucio decía que solo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo. Y es que tener “todo” para ser feliz no es, en manera alguna, razón para serlo. Necesito saber sacar lo mejor de lo que pasa en mi camino. “Si la vida te da limones, pónselos al tequila”.

Pasé años persiguiendo respuestas, sin embargo, me di cuenta que es más útil hacer lo contrario y definir las preguntas de mi vida, sino ésta, no tiene sentido. Y una de ellas es, ¿Hacia donde voy, en qué me enfoco ahora? En tomar mi trabajo y mi familia muy en serio. En recordar que soy ave de paso y todo pasa porque los momentos mueren rápido, en ser la persona sencilla que mi familia reclama, en aprender a perder, que implica hacer las paces con el error, «aliado natural», ya que si vivo obsesionado con ganar y no contemplo la posibilidad de perder, ya perdí. “Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide” decía Santiago Alvarez. Me enfoco en ser un profesional exitoso, pero entender a la vez que el éxito y el fracaso tienen mucho más que ver con mi futuro como persona y el de mi familia (su bienestar y felicidad), que con mis logros profesionales. Y finalmente, en hacerle un poco más fácil el camino a ustedes, que ya bastante sinsabores tiene la vida. Y si hablo de este libro, mi objetivo es sembrar ideas, que se sientan incómodos y como consecuencia de ello, busquen cambiar.

Nunca te canses de pedir perdón

Uno de los principales valores de cualquier profesional es la humildad. Y más allá de lo que dicen las definiciones (que hay miles), pienso que es importantísima por 2 aspectos. El primero, que solo los humildes aprenden de sus errores, ingrediente necesario para gestionar mejor la vida y el trabajo. Los orgullosos, que creen que nunca se caen, que nunca fallan, es muy difícil que puedan reconocer sus errores y plantearse aprender de ellos y cambiar. El Gerente General de General Electric declaró hace poco en una entrevista que lo que más priorizaba a la hora de contratar no era el conocimiento o el nivel intelectual, sino las ganas de aprender.

La segunda, que viene como consecuencia de la primera, es que ya que los humildes suelen darse cuenta de sus errores, pues suelen reconocerlos y tener la valentía de pedir perdón. El valiente no es el que tiene un piercing en la boca, ni el que calla a todos con sus gritos, ni aquel que no tiene miedo a nada (ese más bien creo que es un irresponsable). El valiente, reconoce el miedo, lo interioriza y lo gestiona.

La humildad es además una de las principales virtudes de los líderes. El verdadero líder no busca brillar, sino hacer brillas a los que trabajan con él. Leía un ejemplo muy gráfico que se me quedó en la memoria que decía “No quieras ser como aquella veleta dorada del gran edificio: por mucho que brille y por alta que esté, no importa para la solidez de la obra. Ojalá seas como un viejo sillar oculto en los cimientos, bajo tierra, donde nadie te vea: por ti, no se derrumbará la casa.”

Un consejo rápido y gratis de un santo “Cuando percibas los aplausos del triunfo, que suenen también en tus oídos las risas que provocaste con tus fracasos.”

Hace unas semanas, el Papa Francisco reflexionaba y decía que una receta para que el matrimonio dure para siempre es decir constantemente tres palabras: Perdón, permiso y gracias.

Una de las paradojas de este tema es que los profesionales se forman en las Escuelas de Negocio supuestamente para ser mejores profesionales, y sin embargo, realmente son muy pocas (contadas con los dedos de la mano) las que te forman en valores. Bien dicen que los valores no se enseñan, se aprenden, y se aprenden porque alguien los contagia. Sin embargo, la base de éstos y la forma como adquirirlos, si debiera ser un tema de aprendizaje de cualquier profesional.

Formar así a las personas es la principal misión de las Escuelas de Negocios y no lo hacen.  Solo forman en inteligencia más no en voluntad. Y resulta que hoy en día, la voluntad vale más que la inteligencia. La fuerza de voluntad es la que nos hace repetir los actos que nos llevan a una virtud, y solo de esa manera se adquiere como hábito.

Hoy en día lo que les falta no es hacer focus en destrezas (contabilidad, finanzas, marketing, etc.) son importante si, por supuesto, pero hay algo que está por encima de eso, sobre todo para profesionales con cargos más directivos, y es  la gente. Lo importante es la gente, la gente que tengamos hoy serán los responsables de lo que nos pase mañana. Hay que formar profesionales que tengan interés por los demás, que los conozcan. Y es que finalmente, el gerente es responsable de la vida de sus empleados.

Muchos empresarios no saben que hacer con sus hijos, porque no los entienden, no los conocen realmente, y les compran cosas y lo peor es que creen que con eso saldan su deuda de cantidad de tiempo con ellos. Pues lo mismo pasa en la empresa, hay gerentes que creen que solo si les pagas más o les entregas más premios, los trabajadores serán más productivos. Yo creo que lo serán obviamente si tienen un esquema salarial atractivo o por lo menos con sueldo de mercado, pero serán más productivos en la medida que la empresa los conozca más y se preocupe por ellos como personas.

Ahora bien, en este punto vale la pena hacer una diferencia, que está muy de moda para “enamorar” a los trabajadores, y es, decirles que la empresa es su familia. Y NO, no es así. Hace poco tuve la suerte de preguntarle esto a Pablo Ferreiro, Profesor Invitado del IESE y Profesor del PAD de Gobierno de Personas, y esto es lo que me contestó: “No, la empresa no es tu familia. Esto es un engaño. La empresa que realmente me quiera bien como persona, me dirá: “oye distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras o a cien y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa”. La empresa que no cuida el lugar de la gente me demuestra que no le preocupa realmente la gente, porque lo más importante que tiene todo el mundo es su familia. Pues cuida a la familia.

Para finalizar, los dejo con este video sobre la importancia de perdonar, No dejen de verlo por favor!  Nunca te canses de perdonar, nunca te canses de pedir perdón.

Radiografía del hombre light

gggggggEsta semana le voy a ceder mi turno a Enrique Rojas, un destacado psiquiatra español que ha escrito un gran libro, el hombre light, del que saqué un resumen que adjunto.

 “He descrito en este capítulo al hombre light: formado básicamente de estos cuatro elementos: hedonismo, permisividad, consumismo y relativismo. Un individuo así tiene un

mal pronóstico, pues está rebajado casi al nivel de objeto y transita por la vida con una existencia sin valores. Se fundamenta en la exaltación del momento, y el aumento de

la superficialidad; una existencia donde la apariencia externa es más importante que lo que hay dentro. Traído y llevado y tiranizado por los estímulos exteriores, a los que se entrega y con

los que pretende alcanzar la felicidad. Y todo cogido por los hilos finamente entrelazados del materialismo.

 ¿Cómo podrá un ser así superar los traumas, las frustraciones y todas las dificultades que tiene la vida? Evidentemente, no estará preparado para cuando lleguen. ¿Qué hay dentro de él? Su estado interior está transitado por una mezcla de frialdad impasible, descompromiso y curiosidad ilimitada, con una tolerancia sin fronteras. Una persona así es cada vez más vulnerable. No consigue el equilibrio y se hunde. Si no cambia su rumbo, acabará

teniendo el mayor de los vacíos, huirá de sí mismo y denominará libertad a la esclavitud.

 ¿Cómo hacer frente a esto? Debo señalar que el progreso material por sí solo no es capaz de colmar las aspiraciones más profundas del hombre. Lo que falta hoy, lo que el mundo necesita

es amor auténtico. Este vacío moral puede ser superado con humanismo y trascendencia; es decir, pasar por la vida superando lo menos humano que tenemos y dándole más cabida y amplitud al mundo de los valores morales y espirituales. No es posible el progreso auténtico,

íntegro, sin una base moral. Si eso falla, antes o después, nuestro proyecto se desmoronará por falta de fundamento.

 Son tres los elementos que ayudan al hombre a elevarse por encima de todas las circunstancias apuntadas con anterioridad. Los mecanismos que la psicología emplea son diversos: la sublimación, el espíritu de superación, la aceptación de la realidad unida a una buena dosis de capacidad de reacción para seguir hacia delante, cueste lo que cueste. Ahí entran de lleno esas tres cualidades que originan tres educaciones principales: afectividad, perseverancia y voluntad. El que carece de ellas o las posee debilitadas, lo va a notar seriamente.

 El tiempo cura todas las heridas cuando existe el amor. Ahí está el misterio de tantas vidas. Por ese camino descubrimos al hombre superior. Lo que falta en el mundo actual es amor; pero auténtico, verdadero, no el erotismo que los medios de comunicación nos quieren presentar. Hay que buscar el amor que, envuelto en voluntad y constancia, haga mirar hacia delante, superando los sufrimientos, los dolores y las humillaciones, para abrirnos camino hacia la paz interior, que es una de las puertas de entrada al castillo de la felicidad.

 Volvemos a la otra cara de la moneda. La voluntad templada en la lucha es una disposición activa para sobreponerse y alcanzar triunfos concretos y no muy costosos. Es necesario el

entrenamiento; como en toda ascensión, lo válido es ir dando pasos por el camino trazado y recomenzar siempre que sea necesario, volviendo sobre la motivación y la ilusión, que siempre

están en la base de la meta. Repito: avanzar poco a poco, atravesando baches y dificultades, aunque momentáneamente esté lejos la meta o la cumbre. Quien se lance en esta dirección verá que se trata de una experiencia fantástica, irá descubriendo muchas dimensiones ignoradas de su vida y se dará cuenta de sus verdaderas posibilidades. Si persiste, estará muy cerca de la felicidad.”

 Sino, aparecerá la depresión. “La personalidad depresiva contempla, debido a su filtro de negatividad, el peor ángulo de la realidad. Todo el sufrimiento está en la mente del paciente, que se ha acostumbrado a unos esquemas que funcionan de una determinada manera. Hay una serie de medidas prácticas que la persona puede introducir en su vida para ir levantando el estado de ánimo:

  1. 1.       Fijarse pequeñas metas asumibles en la vida diaria
  2. 2.       Escribir a menudo sobre lo que uno siente
  3. 3.       Ver las partes buenas de uno mismo, por ejemplo el aspecto corporal, el nivel de inteligencia, etc.
  4. 4.       Diseccionar las cosas malas que nos suceden en fragmentos comprensibles que nos permitan someterlas a juicio y desdramatizarlas.
  5. 5.       Controlar tus pensamientos negativos: Nuestra mente es capaz de crear conflictos donde no los hay. La comparación, el deseo excesivo, las quejas constantes, no saber perdonar, son seguros de infelicidad.
  6. 6.       Evitar la inactividad y la soledad: Cuando estamos preocupados y sin hacer nada, nuestra mente se concentra en lo negativo. Mantente ocupado en proyectos que te llenen y cultiva tus relaciones con amigos y familiares.
  7. 7.       Tener un futuro abierto con proyectos que realizar: Planificar a corto, mediano y largo plazo es la mejor manera de realizarse y hallar un sentido a la propia existencia.
  8. 8.       Diseccionar tu pensamiento de forma analítica: Realiza un auto análisis que ponga de manifiesto tus zonas erróneas y te ayude a encontrar alternativas y hábitos saludables.

 El éxito oculta lo que el fracaso enseña. Lo que te hace progresar como persona es el fracaso asumido de forma correcta. Por eso, una depresión puede ser la antesala de un avance personal muy importante.

 Nguyen van Thuan un sacerdote vietnaminta católico pasó 9 años solo en la cárcel de Saigon, condenado por el gobierno comunista. Los carceleros le preguntaban constantemente como hacía para ser un hombre feliz ahí adentro. EL contestaba que a pesar de estar encerrado era libre de mente. Para él, la felicidad era hacer lo que creía que tenía que hacer, puesto que eso tenía un sentido trascendente. Solo así olvidaba su celda horrible y el ambiente opresivo que le rodeaba.”

Lo que capta tu atención, controla tu vida

Me he permitido traducir y resumir este artículo de Kare Anderson publicado hace 3 semanas en Harvard Business Review y que de hecho se ha convertido en el más leído en su versión online. Hace unos años, los ejecutivos de Disneyworld se preguntaban que es lo que más llamaba la atención de niños pequeños en su parque de diversiones en Orlando. Para ello contrataron a Kare Anderson y a un antropólogo para observar a su paso todos los miembros del elenco y todos los visitantes. Pero después de horas de observación, nos dimos cuenta de que lo que más captó la atención de los niños pequeños no era de Disney sino los teléfonos celulares de sus padres, especialmente cuando los padres los estaban usando.

Esos niños entendían claramente lo que mantuvo la atención de sus padres – y que cuando éstos los usaban, dejaban de tener atención a ellos, y eso era lo que acaparaba su atención.

Dar toda la atención es el primer y principal ingrediente en cualquier relación. Es imposible comunicarse, con alguien que no puede o no quiere centrarse en usted. Al mismo tiempo, a menudo no nos damos cuenta en que es lo que realmente nos centramos, ya que eso al final podría terminar controlando nuestros pensamientos, acciones y al final nuestras vidas. .

Por ejemplo, las personas pesimistas ven los reveses y los acontecimientos desgraciados como algo  personal (siempre me pasa lo peor), generalizado (Todo lo que me está pasando ahora es lo  peor) y permanente (siempre será de esta manera). Sin embargo, de acuerdo a Seligman Marty, con la práctica, se encontró que podemos aprender a prestar más atención a las posibilidades positivas en situaciones para elaborar un círculo virtuoso de la historia de nuestra vida.

Por ejemplo, el psicólogo Richard E. Nisbett, mostró una escena bajo el agua a los estudiantes en los EE.UU. y también a los asiáticos del este. Mientras que los estadounidenses comentaron sobre el pez gordo que nadaba entre los peces más pequeños, los asiáticos también tuvieron una visión m+as global,  incluyendo las plantas y las rocas. Nisbett llegó a la conclusión de que los asiáticos se centran en las relaciones, mientras que los occidentales tienden a ver los objetos aislados, en lugar de las conexiones entre ellas.

Esto es lo que llevó al Dr. Anderson de estos dos conclusiones: La primera que cualquier cosa  a la que le prestas atención tiene un efecto enorme sobre la forma de ver el mundo y entenderlo, y en segundo lugar, es mucho más fácil ver los patrones de la propia atención si se toma el tiempo para aprender acerca de otra persona.

Volvamos al ejemplo de Disney. Los padres probablemente pensaron que estaban pagando un montón de dinero para que sus hijos puedan prestar atención a los diferentes estímulos de DisneyWorld. Pero el comportamiento de sus hijos nos dice en lo que realmente estaban prestando su atención, sus teléfonos móviles. La mayoría de nosotros hemos sido culpables de una mayor atención a nuestros teléfonos celulares de lo que somos conscientes.

Para obtener información sobre nuestros patrones de atención, el autor sugiere examinar a otra persona. La mayoría de los oradores de motivación, auto-ayuda escritores, terapeutas y farmacéuticos nos animan a centrarse en “yo”. Ellos sugieren que hay que mirar hacia adentro para entender y mejorar y para una vida más feliz. Eso no está mal, pero no es suficiente. En lugar de simplemente preguntar: “¿Qué es lo que más me preocupa? Pregúntate ¿Qué es lo que más le preocupa al resto?. Sé el mejor oyente que he tenido en meses. Este es el primer ingrediente y el más básico en cualquier interacción. Simplemente mirando fijamente y con gusto a esa persona, asintiendo con la cabeza, a veces, y reiterando lo que ha escuchado se activará una empatía.

Dar y recibir toda la atención, aunque sea brevemente, es lo mínimo que un individuo puede hacer por otro – y además, atendiendo a los demás no sólo les ayuda – sino que nos ayuda, al evocar las respuestas que nos ayudan a sentirnos útiles, y conectados con el mundo real y no el virtual. Prestar atención puede ser un esfuerzo individual , pero también es una especie de cemento social que mantiene a los grupos y les ayuda a sentirse parte de algo mayor que ellos mismos. No siempre es fácil, pero puede mejorar con la práctica – sobre todo si se encuentra cada vez más flexible, más abierto a nuevas ideas, y más capaz de resonar con los demás. Es inevitable que ello conduce a una vida más rica y más significativa.

Libros que no se pueden dejar de leer

Es siempre complicado el tratar de comunicar una idea completa si es que solo se lee un artículo. En este blog suelo comentar, escribir o resumir de otros autores ideas que me ayudan (y espero que los ayude a ustedes) a vivir mejor, sin embargo, el espacio es muy corto.

Es por ello que para todos los que quieren profundizar en dichos temas, he querido esta semana hacer un resumen de los mejores libros que he leído en mi vida. No los he colocado en ningún orden de prioridades. Una de las cosas que más disfruto es leer, a los que no tienen el hábito todavía, prueben con uno de estos, y les aseguro que no pararán hasta terminarlos. Son adictivos!

Felicidad / Adversidad

  1. Desde la adversidad, Santiago Alvarez de Mon
  2. El hombre en búsqueda del sentido, Victor Frankl
  3. Happier, Tal Ben Shahar
  4. Engineering Hapiness, Manel Baucells

Competencias Directivas

  1. Influence, Robert Cialdini
  2. La lógica del corazón, Santiago Alvarez de Mon
  3. Gobierno de personas en la empresa, Pablo Ferreiro
  4. El mito del líder: Santiago Alvarez de Mon
  5. Triunfar, Jack Welch
  6. Dueños de nuestro destino, Nuria Chinchilla
  7. Con ganas, ganas, Santiago Alvarez de Mon

Vida personal

  1. Como ganar amigos, Dale Carnegie
  2. Como suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, Dale Carnegie
  3. Camino, San Josemaría Escriva de Balaguer
  4. Las trampas del deseo, Dan Ariely
  5. Decisiones Instintivas, Gerd Gigerzenger

Amor conyugal y formación de padres

  1. Remedios para el desamor, Antonio Vasquez
  2. Más allá del si, te quiero, Anival Cuevas
  3. El desafío del amor, Kendrick
  4. Y vivieron felices, Tomás Melendo

El trabajo más difícil del mundo…es el mejor trabajo del mundo

El próximo 1 de mayo es celebramos el día del trabajo y en un par de semanas más el día de la madre, encontré esté post buenísimo de Nuria Chinchilla, profesora del IESE y líder mundial en los temas de conciliación trabajo y familia, publicado en su blog: “En momentos en que no es fácil encontrar empleo para muchos españoles, sigue habiendo trabajo para todos en el hogar. Sigue leyendo

La adversidad, esa maestra

«Todo el mundo descubre, tarde o temprano, que la felicidad perfecta no es posible, pero pocos hay que se detengan en la consideración opuesta de que lo mismo ocurre con la infelicidad perfecta». Santiago Alvarez

 

Hoy en día se habla mucho sobre la crisis mundial que supuestamente está por venir, sin embargo, hay crisis mucho más importantes e impactantes que esa, la crisis personal, también llamada adversidad. ¿Alguien puede decir que no conoce la adversidad? Una “exigente maestra” que se suele presentar a distancia de días disfrazada de muerte de un ser querido, despido, desilusión, angustia, etc.  Muchos la evitamos a como sea, pero ¿Cómo seríamos si no hubiésemos tropezado con la adversidad? Seguramente orgullosos, superficiales, y probablemente no tan felices. Dicen que quien no ha pasado un gran sufrimiento, no ha conocido una gran felicidad, ya que es justamente en los cambios de un estado a otro cuando la valoras. Una persona que siempre ha tenido todo en su vida, probablemente la mayoría de las cosas le aburran, si lo comparamos contra uno que después de pasar muchos problemas y encausar su vida, disfruta de cosas que nunca ha tenido antes.

 Luis de Moya, un tetrapléjico, habla en su libro, “La quinta esencia del sufrimiento” sobre la falta de sentido en el dolor humano: sufre de verdad el que no sabe por qué. Esto sucede, por ejemplo, cuando el dolor es muy intenso y prolongado o sin esperanza de mejora y sin una visión trascendente de la propia existencia.

Peter Drucker, el padre del Management, decía que la mayoría de problemas en el mundo no ocurren porque se presentan mal las soluciones, sino porque las preguntas están mal planteadas. Cuando llega la adversidad, la pregunta correcta no es ¿Por qué? Sino ¿Para qué? ¿Qué quiere Dios de mi con este dolor? ¿Para qué me lo he enviado? Es decir, ,encontrarle un sentido al sufrimiento, un sentido a la vida.

Nos dice también que “Podemos plantearnos diversas formas de remediar nuestro dolor. Quizá pensamos ante todo en la ayuda y el consuelo que pueden ofrecer los demás, pero esto es la segunda parte. El primer remedio para el sufrimiento está en uno mismo, en el que sufre. “La enfermedad -por ejemplo- me es dada como una tarea; me encuentro con la responsabilidad de lo que voy a hacer con ella. Para curar a una persona lo único que necesitas es ayudarle a que encuentre un sentido a su vida. Cuando un hombre tiene un por qué vivir, soporta cualquier cómo” (V. Frankl, El hombre en busca de sentido).

 lgunos necesitan forzar periódicamente la diversión, si no -incapaces de ver atractivo en el trabajo, en la amistad, en la generosidad…, en lo ordinario de cada día- la vida les resulta insípida cuando no amarga. Buscar ser y estar felices es un equipaje necesario para viajar por este mundo, pero esa felicidad, a veces viene de la mano de la adversidad.

 Francesc Mirailles, en “Conversaciones sobre la felicidad”, decía que las personas que siempre quieren ser felices son las más desgraciadas que conoce. Y es que uno es feliz cuando se conforma con lo que tiene, cuando tiene la conciencia tranquila de saber que que está haciendo lo que debe. Y es que la infelicidad está causada por un exceso de deseos y sobreviene cuando nos marcamos unos deseos tan elevados que nuestra realidad choca con eso.

Cuando en nuestra escala de motivos y necesidades el dinero no ocupa un lugar destacado, sorpresivamente suele venir por añadidura.  Más que un objetivo preferente, se convierte en una grata consecuencia.  Esto es algo que me he encontrado en multitud de profesionales que a fuerza de disfrutar y sentirse intelectual y emocionalmente vinculados a su profesión, han acabado ganándose muy bien la vida.

 El hecho de querer fijar una posición respecto a si nuestra vida es o no feliz, puede llevarnos a conclusiones erróneas, más aun si es que tenemos razones para ser felices, como un buen trabajo, una familia a la que queremos o una posición económica estable. Con todo ello, habrán días en los que la pasaremos muy mal, si en cambio, entiendo la felicidad como algo que va y viene constamente, y lo interiorizo, seguramente tendré mucho más posibilidades de serlo, ya que me guiaré por parámetros que no dependen necesariamente de los estados de ánimo. Ya lo decía Santiago Alvarez de Mon:  “Las alegrías y las penas son un componente inevitable de la aventura de vivir.  Encuentros inolvidables, despedidas desgarradoras, situaciones hilarantes, reuniones tediosas y lentas, risas contagiosas, lágrimas desbordadas, conversaciones empáticas, desencuentros repetitivos, éxitos deslumbrantes, errores clamorosos, jalonan la controvertida y dual trayectoria de nuestras vidas.  Aceptar que hoy me siento triste, que me faltan las fuerzas, que me reconozco limitado y vulnerable, y que pese a todo aspiro a seguir aprendiendo con humildad, paciencia y sentido del humor, puede ser la mejor fórmula para que la felicidad me visite con cierta frecuencia.”