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Mi nuevo libro “Ideas para vivir mejor”

image2Está a partir de hoy en todas las librerías y supermercados gracias a Editorial Planeta. Es una recopilación de mis mejores artículos así como también de otros que los he guardado en exclusiva para este libro. Los dejo con parte de la introducción, a lo mejor en algo ayuda:

No hay persona que no se proponga como objetivo fundamental en su vida ser feliz. Y ser feliz tiene como ingrediente principal vivir con la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo todo lo que podemos para vivir una vida recta, aunque muchas veces fallemos. “La más grave falta es no tener conciencia de ninguna.” decía Albert Einstein.

Y de eso se trata de este libro, de compartir ideas útiles, sólidas y aterrizadas, que nos ayuden a vivir mejor en el día a día, que se reparte en nuestra vida personal, familiar, profesional y social.

Apoyado en referentes a nivel mundial como profesores de las mejores Escuelas de Negocio del Mundo (Harvard, IESE, Kellogg) así como psicólogos, psiquiatras, antropólogos, y sobre todo, mi fuente más valiosa, personas como tu y como yo, que han vivido o viven una vida complicada y saben salir adelante, he escrito sobre temas como la gestión de la adversidad y de la felicidad y la necesidad inaplazable de plantearse ser un mejor padre, esposo, hijo, trabajador y amigo.

Temas en los que por cierto, me falta mucho por lograr, cuento con muchas carencias y limitaciones, pero justamente por eso leo y escribo, porque me esfuerzo por mejorar, a veces con buenos resultados y a veces con malos. Trato de sacarle el jugo a la vida mientras dure, identificar sus reglas. Cuanto antes las entienda y acepte, mejor.

La clave de los resultados extraordinarios es vivir al borde de la obsesión, sin pasar la delgada línea divisoria. Messi no es el mejor jugador de la historia porque el presidente del Barcelona se lo dijo, sino porque ese talento enorme que tiene lo potencia con pasión, esfuerzo y perseverancia.

Bernabé Tierno, una referencia a nivel mundial en psicología, dice que la verdadera felicidad apenas depende en un 10% de las circunstancias externas más favorables como salud, trabajo o dinero. El otro 90% depende de nosotros, de nuestras actitudes, pensamientos y emociones que podemos controlar de manera voluntaria.

Mi problema está en que muchas veces se la pongo muy difícil a la felicidad. Ya sea porque la busco donde no está, o porque la tengo pero no soy consciente de ello, y eso porque no valoro lo que tengo y me enfoco más en lo que no tengo. Confucio decía que solo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo. Y es que tener “todo” para ser feliz no es, en manera alguna, razón para serlo. Necesito saber sacar lo mejor de lo que pasa en mi camino. “Si la vida te da limones, pónselos al tequila”.

Pasé años persiguiendo respuestas, sin embargo, me di cuenta que es más útil hacer lo contrario y definir las preguntas de mi vida, sino ésta, no tiene sentido. Y una de ellas es, ¿Hacia donde voy, en qué me enfoco ahora? En tomar mi trabajo y mi familia muy en serio. En recordar que soy ave de paso y todo pasa porque los momentos mueren rápido, en ser la persona sencilla que mi familia reclama, en aprender a perder, que implica hacer las paces con el error, «aliado natural», ya que si vivo obsesionado con ganar y no contemplo la posibilidad de perder, ya perdí. “Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide” decía Santiago Alvarez. Me enfoco en ser un profesional exitoso, pero entender a la vez que el éxito y el fracaso tienen mucho más que ver con mi futuro como persona y el de mi familia (su bienestar y felicidad), que con mis logros profesionales. Y finalmente, en hacerle un poco más fácil el camino a ustedes, que ya bastante sinsabores tiene la vida. Y si hablo de este libro, mi objetivo es sembrar ideas, que se sientan incómodos y como consecuencia de ello, busquen cambiar.

Se puede ser feliz con el mismo sueldo

salario-minimoPicasso decía que quería tener bastante dinero para vivir tranquilo como los pobres. Y no le faltaba razón.

En una reciente encuesta realizada en los Estados Unidos, se pidió a la gente que especificara el factor que más mejoraría su calidad de vida. La respuesta más frecuente fue “más dinero”.

Una forma de autoengañarse es decir que nosotros compramos para nosotros mismos, nos convencemos de que compramos algo porque lo necesitamos, cuando la verdadera causa a menudo es impresionar al resto. En cualquier caso, la satisfacción y la insatisfacción siempre se obtienen en el momento del incremento o decremento del estatus, después se diluyen. Es decir, el aumento de sueldo alegra el primer día, si te sacas la lotería igual, a los cuatro días te has acostumbrado a tus nuevos millones y ya envidias a tus nuevos vecinos que tienen más… Incluso puedes llegar a sentirte más pobre que antes de la lotería.

Pero ¿cuánto necesita uno para ser feliz? Según un estudio realizado por Rakesh Sarin y Manel Baucells, de UCLA e IESE, la cifra son US$12,000 anuales. Esa cantidad cubriría todas nuestras necesidades básicas, lo demás es adaptativo. A partir de un nivel de renta determinado, la felicidad no aumenta significativamente por mucho que lo hagan los ingresos.

Hoy nos adaptamos rápidamente a un cierto nivel de estándar (nuestro departamento, nuestro auto, vacaciones, restaurantes) y no nos sentiremos mejor que el que paseaba en bicicleta y escuchaba una vieja radio hace sesenta años.

Sí, el poder adquisitivo influye en la felicidad de una persona, pero hasta cierto punto. Ni qué decir que algunas personas con dinero se torturan comparándose con otras personas aun más ricas que ellas y viven frustradas.

El dinero efectivamente da felicidad, porque con el dinero tienes más control, acceso a cosas que antes no tenías y más capacidad de decisión. Pero se comete un error de cálculo: se piensa que va a dar más de lo que da. Y esto lo cometemos cuando creemos que el dinero nos va a dar diez de felicidad, y a lo mucho, nos da un cinco. Es decir, no es un tema de cantidad, sino de expectativas.

Hay que educar a la gente en los colegios, en las familias… a que se comparen en determinados valores como “mira ése qué buenas notas saca, a ver si tú también haces como él”, y que eviten otras, como “mira a ése que se ha comprado un auto mejor”. Si nos comparamos en valores, lo del auto caerá como consecuencia de ser un mejor estudiante, y luego un mejor profesional, y, como consecuencia de ello, bien recompensado.

El problema está en sobreestimar la satisfacción que nos pueden dar los bienes y, por consiguiente, asignar un porcentaje del tiempo superior al debido para conseguirlos. ¿Qué podemos hacer al respecto? Ya lo dice Baucells en una de sus conclusiones: “Vale la pena preguntarse si uno se siente feliz habiendo tenido que trabajar cuatro horas más de lo normal cada día para vivir en un departamento más lujoso en una zona donde sigue habiendo gente más rica que uno, pero a costa de haber perdido horas valiosísimas de disfrutar con la familia, con los amigos. Quizá hubiera sido más inteligente pensar si nos interesaba entrar en esta batalla o no”.

Nos podemos acostumbrar a todo. Daniel Gilbert, profesor de Harvard y autor de numerosos libros sobre la felicidad decía: “La buena noticia es que perder la vista no te haría tan desdichado como piensas. La mala noticia es que ganarte la lotería tampoco te haría tan feliz como imaginas”.

La pregunta del millón es ¿Qué nos hace ser felices? ¿El dinero? ¿Un departamento grande? ¿Un carro del año? ¿O tener la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo lo que nos corresponde en ese momento?

¿Cómo administrar mi carrera? 2da parte

Eligiendo un nuevo trabajo

Si luego de hacer la evaluación del post anterior nos damos cuenta que estamos en el trabajo equivocado, o si es que estamos en un proceso de recolocación laboral, comienza nuestra etapa de búsqueda, en la cual, es crucial saber escoger la mejor opción. Muchos de nosotros basamos la elección del nuevo trabajo en base al sueldo bruto mensual. Pero no es la única variable a tomar en cuenta, hay otras que vale la pena incluirlas para nuestro proceso de toma de decisiones. A continuación algunas de estas:

       Remuneración:

–         Sueldo fijo y sueldo variable

–         Bonos e incentivos al contado y a largo plazo

       Oportunidades de desarrollo

–         Capacitación

       Condiciones y características del trabajo

–         Naturaleza del trabajo

–         Libertad y autonomía

–         Ubicación geográfica

–         Flexibilidad horaria

       Gusto y habilidad por las funciones

       Ambiente y relaciones de trabajo

–         Clima laboral

–         Jefatura

–         Balance vida – trabajo / Calidad de vida

       Características de la organización

–         Prestigio de la empresa

–         Título y nivel del cargo

–         Estabilidad laboral

       Conveniencia general para la persona y la familia

       Qué nos dice el subconsciente

Vale la pena tomar en cuenta todas estas variables, ponderarlas, para tener una visión mucho más clara del trabajo que más nos conviene.

¿Cómo administrar mi carrera? Primera parte

Hoy en día no basta estar trabajando en un buen trabajo. Para surgir en este competitivo mundo es necesario tener un plan de administración de carrera muy claro que nos indique si vamos en la dirección correcta y cuestionarlo cada año.

Un buen comienzo es hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿Mi trabajo actual me reta? ¿Disfruto lo que hago?
  • ¿Cómo me gustaría  que fuera mi vida personal, estoy contento con la que tengo actualmente?
  • ¿En qué situación me gustaría estar en 5, 10, 15 años?
  • ¿Qué tipos de trabajo me gustan, en qué ambientes me desarrollo mejor?
  • ¿Las personas con las que trabajo me hacen sentir bien?
  • ¿Cuáles son mis destrezas más destacadas?

Son algunas preguntas de auto análisis que buscan validar o cuestionar nuestro trabajo actual. No digo que haya que cambiarlo, y menos en estos tiempos, sino que identifiquemos si realmente nos apasiona y si no lo hace, encontrar el porqué, tratar de modificar nuestros hábitos o comportamientos para que lo haga e inclusive logremos el tan esperado ascenso y si no, sólo en ese caso, ver en el mercado otras opciones.

Una manera de identificar lo anterior es mirarse a si mismo, conocer que es lo que nos distingue, qué es lo que más valoramos, qué nos hace sentir felices. Luego de ello, preguntar a los demás qué nos caracteriza, quizá una rápida descripción, que tipo de trabajo sería el ideal para nosotros, y finalmente hay también herramientas psicológicas de evaluación para validar lo anterior.

Jack Welch, Ex CEO de General Electric y nombrado por la revista Fortune como el mejor gerente de todos los tiempos, nos dice que es posible acelerar la progresión de nuestra carrera para llegar de manera más rápida al objetivo que deseamos. Para ello recomienda su método 10-10-10, que no es más que el proceso de considerar sistemáticamente las consecuencias de una decisión a lo largo de los siguientes 10 minutos, 10 meses y 10 años.

Recomienda cuestionarse si el trabajo nos permite trabajar con aquellos que comparten nuestra forma de ver la vida, o debemos asumir una personalidad distinta para trabajar durante el día. Nuestra motivación, nuestra satisfacción laboral, dependerá en gran medida del nivel de compenetración (valores, comportamientos, características personales) con aquellos a quienes vemos por más de 8 o 12 horas cada día.

Otro punto importante que recomienda es identificar si el actual trabajo nos reta, nos hace pensar cada día más, logra sacar lo mejor de nosotros o nos emociona cuando lo hacemos bien.