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Reflexiones de un directivo a las puertas de la otra Vida

Captura de pantalla 2017-12-14 a la(s) 00.45.41Hace unos días escuché en Cade la conferencia de un “futurólogo” que decía que iban a “matar” a la muerte en el 2045. A lo mejor se encuentra con ella más rápido de lo que espera… pero bueno, mientras tanto, nosotros seguiremos muriendo. Al respecto, recibí de Luis Huete, un gran amigo, profesor del IESE y Harvard, un video que incluyo al final de este artículo, en el que Ignacio Llorente, directivo español a punto de morir a causa de un tumor cerebral, comparte algunas reflexiones sobre los problemas que de verdad debemos resolver con urgencia e importancia. Decía “Estoy con una alegría y una sensación de plenitud inmensa”. Sabe que la muerte no es el derrumbe final, es solo “una liquidación de existencias por cambio de domicilio.”

Muchas veces, los peores momentos de nuestra vida nos hacen ser quienes somos. Algunas personas son como el limón, cuando la vida las exprime su respuesta es ácida, en cambio otras, como Ignacio, son como el durazno que cuando hay presión el resultado es aun más dulce.

Luego de ver el video, me pregunto ¿Por qué muchas veces necesitamos alguna desgracia, enfermedad grave, divorcio o crisis económica, para mejorar la relación con nuestros seres queridos, para cuidarnos más o para plantearnos cambios serios en nuestra vida.? Este fin de año podría es un buen momento para pensar en nuestra transformación personal.

Se que estamos en Navidad, tiempo de paz, de felicidad, de descanso, pero para muchos fuente de tristeza y melancolía. Y hoy escribo para ellos.

Lo que me ha llevado a salir de varios túneles profundos en mi vida, ha sido justamente la razón de ser de estas fiestas, el acercarme más a Jesús, ha sido mi poción para todas las aflicciones. Entendí que si me manda la carga, también me manda la fuerza para sobrellevarla y que cambiar el “por qué a mi” por el “para que” me ayudó a seguir pedaleando.

Enrique Rojas, psiquiatra reconocido a nivel mundial en temas de adversidad recomienda:

  1. Mirar el lado bueno de las cosas. Cuando cambiamos la forma de ver las cosas, las cosas no cambian, cambiamos nosotros.
  2. No ponernos metas sino objetivos. Por ejemplo, meta: salvaré mi matrimonio. Objetivo: hoy no discutiré, hoy no le traeré la lista de pleitos del pasado, pediré perdón.
  3. Gestionar el fracaso. El único tiempo que tiene el poder de no quebrarnos es el presente. Si vivimos en la nostalgia, en un pasado que fue, nos amargamos la vida. Si instalamos la mente en el futuro, viviremos con ansiedad.

Y es que hay pocos monstruos que justifiquen el miedo que les tenemos. ¿Qué % de todo lo que te preocupa nunca sucede? Más del 80% de las personas encuestadas por Martin Seligman, dijo que no pasó lo que le preocupaba. La vida no es lo que nos pasa sino lo que hacemos con ella. Ya lo decía Pablo Neruda: Si podría volver a vivir, me gustaría tener más problemas reales y menos inventados.

Los dejo finalmente con el video al que hago referencia https://www.youtube.com/watch?v=6jr5bAxMyzQ&feature=youtu.be

Quizá el remedio a la crisis política que vive el país es el que Ignacio practica a diario: principios sólidos, optimismo, confianza, sacrificio, no rendirse, trabajar bien e impactar vidas. Justo lo contrario de lo que venimos haciendo. Y así nos va. En cualquier caso, gracias Ignacio.

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No me alcanza el tiempo!

Si piensas que no te da la vida para todo lo que tienes que hacer, este artículo podría ayudarte. El impacto de repensar nuestra relación con el tiempo y gestionarlo mejor es enorme. Por ello, para escribir este artículo me apoyo en algunos referentes a nivel mundial.

Clayton Christensen, Profesor de Harvard y considerado como el segundo pensador más importante del management a nivel mundial (Thinkers 50) nos dice que las personas que quieren destacar poseen una tendencia inconsciente a invertir muy poco en sus familias y demasiado en sus carreras, a pesar de que las relaciones con sus familias son la fuente más poderosa y duradera de felicidad.

Tony Robbins el principal gurú del self management en el mundo, indica en su último libro Unshakeable, que si las acciones que tomas no están alineadas con lo que realmente te importa: tus principios, no importa como uses tu tiempo, no tendrás el mismo sentido de logro y satisfacción que si lo tuvieses si te enfocas en aquello que agrega más valor a tu vida.

Una regla para ello es identificar el 20% de acciones que tienes que hacer en el día que causan el 80% de impacto en tus resultados y enfocarte en terminarlas muy bien.

“Dime cual es tu agenda y te diré quien eres

Santiago Alvarez de Mon, Conferencista y Profesor del IESE, comenta en su nuevo libro que este mundo sobreestimulado de la era digital en el que el zapping mental es la norma, nuestra agenda sirve como elemento imprescindible para el diagnóstico y la mejora personal. Es curioso que no le dejamos las llaves de nuestro departamento a cualquiera y sin embargo, entregamos nuestro tiempo a jefes, subordinados, clientes, amigos virtuales y hasta familiares– que con toda naturalidad y desparpajo disponen de él.

Otros “ladrones del tiempo” son las reuniones en exceso. Vale la pena recordar cuantas tenemos por semana, si empezaron y terminaron a la hora y sobre todo, si eran realmente necesarias. Como decía Peter Drucker, todo buen directivo, antes de decidir o hacer algo, debería preguntarse si esto debe hacerse, y si debe hacerlo él, y si debe hacerlo ahora.

Aprende a decir que no

Muchas veces tenemos la agenda llena por aceptar todo. Cuando decimos que no a algo, en realidad agregamos valor a lo que hacemos, porque estamos diciendo si a algo que tiene mayor relevancia, que podría ser nuestro trabajo, familia o religión.

Alvarez de Mon decía “Un sí puede ser un atajo fácil para evitar conflictos. Un no oportuno y justo es en ocasiones la forma independiente de sentar las bases de una relación madura. El no, lejos de aislarnos y empobrecernos, completa y complementa los síes de nuestra vida, prestigiando su calidad y valor.”
Haz lo que debes y está en lo que haces

Estamos en tantos lugares a la vez que no estamos en ninguno, así, es muy frecuente gastar el tiempo sin darnos cuenta por distracciones. Gallwey nos dice: “Para mantener la concentración, el mejor truco es ser muy bueno en volver. Si mentalmente te has ido de un informe que estabas haciendo, volviendo pronto reduces los períodos de ausencia y distracción. No es lo mismo pasear por las nubes 30 minutos que perderte cinco minutos, darte cuenta y regresar al momento.”

Una mención especial para el tráfico. Hoy muchos pasamos más de una hora en el carro al día. Ayudaría juntar todas las llamadas del día para esos momentos. Descargar al celular clases de inglés o entrevistas de tus conferencistas preferidos.

Necesitamos convertir lo importante en lo urgente. Por ejemplo si visitar a tus padres es muy importante pero no tienes espacio en tu agenda, como si lo tienes para el Facebook o el Netflix (la droga moderna), a lo mejor no son tan importantes para ti.

¿Cómo saber si estamos trabajando para conseguir que lo más importante rija nuestra vida y nuestra agenda? Implementemos una auditoría de agendas. Hagamos el seguimiento de nuestras actividades por dos semanas, tomando nota de cuales son realmente las que se llevan lo más valioso de nuestro tiempo, y luego de ello podremos enmendar. “Cuida los minutos y las horas se cuidarán de si mismas.” Lord Chesterfield

Conclusión.

Comienza a cambiar hoy, ahora! Mañana es el tiempo de los que no tienen tiempo, y la vida tiene mucho más que ver con el presente. Como dice un santo, “Si el tiempo fuera solamente oro podrías perderlo quizá, pero el tiempo es vida y no sabes cuanto te queda.”

El problema no es el tiempo. Vivir! Ésta es la palabra clave y es cada vez más urgente. Quien no lo haga quedará arrepentido en el ocaso de su vida. Si te lo propones, encontrarás el tiempo. La solución, como dijo Pablo Ferreiro del PAD, es vivir al día. Exprimir el presente, el único tiempo que tenemos. ¿Lo intentamos?

P.D. Si te pareció interesante este artículo reenvíaselo a un amigo o compártelo en redes. Gracias!

¿Qué voy a hacer con el resto de mi vida?

encruzilhada-brunoernicablogCuenta la mitología griega que la ambición por vivir la buena vida llevó a Sibilia

de Cumas a pedir a Apolo, vivir tantos años como granos de arena pudiese encerrar en su mano, pero, pequeño detalle, se le olvidó pedir que dichos años vengan acompañados de la eterna juventud, así que con el paso de los años empezó a envejecer. La leyenda dice que vivió nueve vidas de 110 años cada una. Vivía con un solo deseo: morir.

Y es que la vida es lo que viene. Cuanta gente hoy, parece vivir así, muerta en vida, esperando que se acabe, mientras que otros viven sin límites, “como si todo se acabara aquí abajo.” Almas vacías, desilusionadas, insatisfechas, enfocadas en si mismas. Así, no hay quien tenga alegría en el viaje. La vida resulta rutinaria, aburrida. Sin fe, sin esperanza y sin amor.

Cuando se tiene un porque, se encuentra fácilmente el cómo, y la vida se vuelve más llevadera. Por el contrario, tienen destrozado el corazón quienes no conocen el para qué están aquí. Y una vida así, sin sentido, es una carga inaguantable que se llena de vacíos, de angustias y depresión.

Cuantas tristezas por no cuestionarnos a tiempo que tipo de vida vivimos y si vamos por el camino correcto. Al final, la vida no se mide en años, meses o días sino en momentos, y éstos, mueren rápido. Lo importante de esta carrera no es correr, es lo que vivimos mientras corremos hoy, aquí y ahora. El presente es el único momento que tenemos.

¿Estamos cumpliendo nuestros objetivos? ¿Cuáles eran? ¿Éxito?, ¿Felicidad? A lo mejor, antes de eso, debiéramos preguntarnos ¿Qué es el éxito para nosotros? ¿Quién lo define? Si nos vamos a pasar la vida persiguiendo un éxito que es definido por otros, siempre estaremos frustrados. Nunca habrán suficientes victorias, porque una vez que las consigamos, nos daremos cuenta que seguimos siendo infelices. Contra el pensamiento de la gran mayoría, primero se busca ser feliz, y como consecuencia de eso, uno es más productivo y tiene un mejor trabajo que le genera éxito. No al revés.

Cualquier edad es buena para darse cuenta de lo que hemos hecho mal y enmendar. Aprendemos a caminar cuando nos caemos. Y para ello hay que cambiar de chip, ir contracorriente, vencer las trampas mentales y darse cuenta de que todo lo que nos vende la vida en verdad no es tan bonito ni dura tanto como pareciera. Y es que…

  • La cabeza tenía que estar por encima del corazón,
  • La persona siempre fue más importante que la cosa,
  • La familia más importante que el trabajo,
  • El camino más importante que la meta,
  • El esfuerzo más importante que el resultado,
  • El ser feliz más importante que el hacer creer a los demás que eres feliz,
  • La capacidad de interpretar la realidad más importante que la realidad
  • El hoy más importante que el mañana porque éste depende de lo que hagamos ahora,
  • El tiempo era lo que teníamos que priorizar y no el dinero, en lugar de pensar en cómo ganar más dinero, pensar en como aprovechar mejor el que tenemos, en experiencias únicas y memorables que enriquecen la vida de los demás y la de uno.

Para darnos cuenta de esto, necesitamos identificar donde tenemos el corazón. No es difícil, basta mirar lo que hacemos sin mayor esfuerzo, a lo que le dedicamos más tiempo o lo que nos preocupa con verdadera ansiedad. Descubiertas nuestras verdaderas motivaciones, recién podremos definir si son las que nos hacen bien.

Ya se ve que la cabra tira al monte, que no es fácil desprenderse de hábitos y costumbres de los que somos prisioneros y quizá esa sea la tarea más impostergable urgente e importante que tenemos hoy.

¿Y qué voy a hacer con el resto de mi vida? Pensar bien, ser consecuente entre mis principios, pensamientos y acciones, para no llegar a la vejez con la amargura de haber vivido la vida que otros querían para mi y no tener el valor de tomar las riendas de la misma. En esta vida no hay mal tiempo, hay mala elección de ropa, de nosotros depende.

Sigue caminando

4699_1205891545“Si estás pasando por un infierno, sigue caminando… y terminarás saliendo de él.” Winston Churchill

Hay deportistas que antes de jugar el partido ya lo perdieron en el camerín. La cara los delata. Entran al partido y ante un gol del rival, quedan paralizados. De tanto pensar en que pueden perder, anulan sus posibilidades de ganar. Son los mismos que luego le echan la culpa al árbitro.

Cuentan que a comienzos del siglo pasado una embarcación americana se quedó paralizada por el hielo y no pudo llegar a su destino. El capitán telegrafió a Londres para avisarle que no podría llegar a la Isla, les dijo: “Veo la Isla desde la costa, pero imposible navegación por denso hielo. Que hago.”

En Londres, no se intimidaron por el mal tiempo y en el acto le respondieron con otro telegrama: “Camine”.

Y tomando esta historia, de Jesús Urteaga, he querido escribir este artículo con solo una idea para este 2016: Sigue caminando!

Como él mismo lo dice, sabiendo que en la vida hay hielo, pon amor y…sigue caminando.

La vida es riesgo, pero… vale la pena arriesgarse y dar el todo por el todo, al final, solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro… Sigue caminando!

El monte a escalar es muy empinado. Te quedarás por momentos sin aire. No importa, sigue caminando!

El camino es suficientemente largo como para cansarse. Y te cansarás, pero sigue caminando!

La vida es encontrarse con dificultades, (y mira que si las ha habido este año) lucha y caerás mil veces, precisamente por eso levántate y …sigue caminando!

La vida es una lucha constante y te encontrarás con la deserción de muchos, y los perros te ladrarán, no importa, no mires al costado, tú… sigue caminando!

La felicidad, por default, no es muy fácil que se deje atrapar, y cuando lo haces, es probable que si no te enfocas en el largo plazo, se te escurra muy rápidamente, por eso, persevera, y sigue caminando!

Cuando en una reunión no encuentres al tonto, preocúpate. Siempre hay razones para cambiar, para mejorar lo que haces, la persona que terminas siendo. Invierte en la persona y no solo en el profesional, y sigue caminando!

Pablo Neruda escribió: “Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días lo mismo. Muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir tras un sueño. Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo. Por eso, cambia! Y sigue caminando!

Rafael Nadal dijo recientemente “Parece que la alegría te la da el triunfo, pero si éste no te ha costado nada, la felicidad no es la misma. La alegría del triunfo te la da el trabajo que has hecho para alcanzar la victoria. Si no te cuesta, no la valoras. La pasión, las ganas de triunfar te las dan todas las horas de trabajo que has llevado a cabo.” Sigue caminando!

Nelson Mandela contestó en una entrevista: “He visto a seres humanos soportar ataques y torturas sin romperse, mostrando una fortaleza y una resistencia que desafían a la imaginación. Aprendí entonces que coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre este instinto básico.” Y él, hasta sus últimos días, siguió caminando!

El próximo año nos encontraremos con muchos muros, que existen para darnos la oportunidad de demostrar hasta qué punto deseamos algo. Están para frenar a la gente que no está dispuesta a morir en la batalla. Están para frenar a los demás. Pero tú, sigue caminando!

¿Estás pintando tu propio barco? Juégate el todo por el todo por lo que tienes ahora. Este 2016, atrévete a escribir el libreto de tu vida. Vive la vida que quieres para ti, no la de otros. Vive una vida que puedas recordar. Sigue caminando!

No pares nunca! Acelera y mantente inquieto siempre! Como decía un santo, cada caminante siga su camino, el que Dios le ha marcado, con fidelidad, con amor, aunque cueste..

Recuerda quien eres…

No dejen de leer siempreVamos por la vida consumiendo kilómetros, buscando respuestas y nos encontramos con preguntas. Buscamos certezas y el mundo responde con incertidumbre.

Últimamente he hablado con muchos profesionales que han sido despedidos por la bendita desaceleración. La mayoría me muestran un nivel de ansiedad enorme. Y es que hoy en día hay muchísimo stress, muchas pastillas, mucha preocupación que saca lo peor de nosotros.

El problema de la desaceleración no es ella, sino la crisis emocional que puede causar en nosotros cuando nuestro estado de ánimo se llena de pesimismo, nuestra mente se paraliza y nuestros miedos se disparan. Si bien, no podemos vivir a espaldas de la realidad, (eso sería irresponsable), las personas más serenas y equilibradas que conozco son las que han hecho las paces con lo irreversible y lejos de quedarse sin respuestas, se han dedicado a buscar oportunidades para salir adelante. Y esto muchas veces comienza por hacerse las preguntas correctas.

Definimos nuestro futuro a través de las preguntas que escogemos hacernos y hacemos a otros. ¿Quién soy? ¿En qué soy bueno y en qué no?¿Qué me haría mejorar en mi familia y en mi trabajo? ¿Cuáles son nuestros diferenciadores y como vamos a potenciarlos? Las respuestas requieren que hagamos algo de arqueología interior.

En este contexto tan cambiante en el que nos ha tocado vivir, es necesario poner las cosas en perspectiva y sacar a relucir nuestra mejor versión para liderar y protagonizar nuestra propia vida. “Tal vez, he vivido la vida de otro”, decía Neruda al final de su viaje.

Acabo de terminar las sesiones de feedback en mi trabajo y mi equipo me ha recomendado escuchar más. Y la verdad es que me hace falta. Y creo que le hace falta a muchos profesionales. Una persona es exitosa en la medida que aprenda a gestionarse a sí misma, y para ello, nada mejor que conocerte. Hay solo dos fuentes, como te ves tú, y como te ven los demás. Y es en ésta última donde fallamos. Hay un divorcio entre lo que uno piensa de sí mismo y lo que los demás piensan.

Como profesionales, estamos obligados en formarnos en ambos conceptos, en tener una visión más cercana de la realidad y ayudarla a tenerla a los demás. Conversaba sobre estos temas con Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, y Profesor Invitado del IESE, y me decía que hoy en día la gente no está identificada con la empresa, porque siente que la empresa no está identificada con la gente. Esto pasa inadvertido a los que tenemos gente a nuestro cargo. Por eso me decía que existen los brutos, los brutísimos y los Gerentes. Y es que hoy en día, a los gerentes se nos enseña a distribuir, no a producir, a producir gente exitosa, gente buena.

La gente renuncia muchas veces por falta de buen trato. La gente no se va identificar, no va a tener lealtad con la empresas porque éstas no son personas, son sociedades anónimas, las personas se identifican con el resto del equipo, se identifican con los jefes. Por ello, que tremenda responsabilidad para los que tenemos gente a nuestro cargo.

Ganamos mucho escuchándolos, valorando opiniones, tomándolas en cuenta. Pero no solo eso, hay que entrenar a la gente en escuchar y saberla aconsejar.

Hoy se habla mucho del Coaching, y Pablo me decía que Coaching no es más que estar cerca y preocuparte por tu gente, y ¿por qué? Porque la quieres. ¿Y por qué la tengo que querer? Porque trabajas con ella. La gente debería ser lo más importante en las empresas, pero los gerentes no somos conscientes de ello. Muchos se venden diciendo que la empresa es una familia para los empleados y la verdad es que no. Esto es un engaño. El gerente que realmente me quiera, me dirá: “Distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa. Si lo más importante que tenemos todos es nuestra familia, pues cuidémosla.

Focus en la gente. Vivimos y trabajamos con personas, no con laptops. Ellos serán los responsables de los resultados del futuro que tanto nos preocupa. Hay que formar gente que tenga interés por los demás. Los gerentes, somos responsables de la vida de nuestros equipos. Por ello nuestra principal función es formarnos bien primero nosotros, para ayudarlos a ellos. Muchas veces, que difícil es sacar tiempo para reflexionar esto, para hablar de estas cosas con nuestra familia, y con nuestro equipo de trabajo. Si no tenemos tiempo para ellos, para escucharlos, para aprender de ellos, no estamos haciendo bien nuestro trabajo. Es como un taxista que no tiene tiempo para manejar. Si ese es el “core” de nuestra función, obtener resultados, a través del equipo, de las personas! Para eso nos pagan.

¿Y entonces qué? Hagamos las cosas de una manera distinta!

“Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días lo mismo. Muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir tras un sueño. Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo. Evitemos la muerte en suaves cuotas.” Pablo Neruda

Mi nuevo libro “Ideas para vivir mejor”

image2Está a partir de hoy en todas las librerías y supermercados gracias a Editorial Planeta. Es una recopilación de mis mejores artículos así como también de otros que los he guardado en exclusiva para este libro. Los dejo con parte de la introducción, a lo mejor en algo ayuda:

No hay persona que no se proponga como objetivo fundamental en su vida ser feliz. Y ser feliz tiene como ingrediente principal vivir con la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo todo lo que podemos para vivir una vida recta, aunque muchas veces fallemos. “La más grave falta es no tener conciencia de ninguna.” decía Albert Einstein.

Y de eso se trata de este libro, de compartir ideas útiles, sólidas y aterrizadas, que nos ayuden a vivir mejor en el día a día, que se reparte en nuestra vida personal, familiar, profesional y social.

Apoyado en referentes a nivel mundial como profesores de las mejores Escuelas de Negocio del Mundo (Harvard, IESE, Kellogg) así como psicólogos, psiquiatras, antropólogos, y sobre todo, mi fuente más valiosa, personas como tu y como yo, que han vivido o viven una vida complicada y saben salir adelante, he escrito sobre temas como la gestión de la adversidad y de la felicidad y la necesidad inaplazable de plantearse ser un mejor padre, esposo, hijo, trabajador y amigo.

Temas en los que por cierto, me falta mucho por lograr, cuento con muchas carencias y limitaciones, pero justamente por eso leo y escribo, porque me esfuerzo por mejorar, a veces con buenos resultados y a veces con malos. Trato de sacarle el jugo a la vida mientras dure, identificar sus reglas. Cuanto antes las entienda y acepte, mejor.

La clave de los resultados extraordinarios es vivir al borde de la obsesión, sin pasar la delgada línea divisoria. Messi no es el mejor jugador de la historia porque el presidente del Barcelona se lo dijo, sino porque ese talento enorme que tiene lo potencia con pasión, esfuerzo y perseverancia.

Bernabé Tierno, una referencia a nivel mundial en psicología, dice que la verdadera felicidad apenas depende en un 10% de las circunstancias externas más favorables como salud, trabajo o dinero. El otro 90% depende de nosotros, de nuestras actitudes, pensamientos y emociones que podemos controlar de manera voluntaria.

Mi problema está en que muchas veces se la pongo muy difícil a la felicidad. Ya sea porque la busco donde no está, o porque la tengo pero no soy consciente de ello, y eso porque no valoro lo que tengo y me enfoco más en lo que no tengo. Confucio decía que solo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo. Y es que tener “todo” para ser feliz no es, en manera alguna, razón para serlo. Necesito saber sacar lo mejor de lo que pasa en mi camino. “Si la vida te da limones, pónselos al tequila”.

Pasé años persiguiendo respuestas, sin embargo, me di cuenta que es más útil hacer lo contrario y definir las preguntas de mi vida, sino ésta, no tiene sentido. Y una de ellas es, ¿Hacia donde voy, en qué me enfoco ahora? En tomar mi trabajo y mi familia muy en serio. En recordar que soy ave de paso y todo pasa porque los momentos mueren rápido, en ser la persona sencilla que mi familia reclama, en aprender a perder, que implica hacer las paces con el error, «aliado natural», ya que si vivo obsesionado con ganar y no contemplo la posibilidad de perder, ya perdí. “Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide” decía Santiago Alvarez. Me enfoco en ser un profesional exitoso, pero entender a la vez que el éxito y el fracaso tienen mucho más que ver con mi futuro como persona y el de mi familia (su bienestar y felicidad), que con mis logros profesionales. Y finalmente, en hacerle un poco más fácil el camino a ustedes, que ya bastante sinsabores tiene la vida. Y si hablo de este libro, mi objetivo es sembrar ideas, que se sientan incómodos y como consecuencia de ello, busquen cambiar.

Diseñando una vida más feliz

happy_11“Los dos días más importantes de tu vida son el día que naciste y el día que descubriste para que naciste.” R. Wenk.

¿Para qué vivo? Para ser feliz acá en la tierra, y luego felicísimo en el cielo. ¿Y por qué me interesa escribir sobre la felicidad? Porque es algo que va a determinar la calidad de cada instante de mi vida.

En una encuesta a nivel mundial realizada por Diener & Scollion en la que preguntaron que es lo que más quieren las personas en la vida, salió en primer lugar la felicidad, luego el amor, luego la salud y luego el bienestar. Lo curioso es que ninguna de estas variables son medidas por los países. Hasta ahora casi nadie piensa en el progreso de un país en estos términos.

Paradójicamente, acá vivimos obsesionados con el crecimiento del PBI, que mide todo menos aquello que hace que la vida valga la pena. No se trata de cuanto producimos, sino de cuan felices vivimos. Japón tiene uno de los índices más altos de PBI per cápita y a la vez de tasa de depresiones y de suicidios. Allí como en muchos países, nunca fue tan fácil vivir cómodamente, y sin embargo nunca fue tan difícil ser feliz.

Aristóteles decía: “Toda acción humana busca siempre algún bien: el médico busca el bien de la salud; el soldado busca la victoria; etc. Todo hombre elige un objetivo –honor, gloria, cultura, riqueza – y apunta hacia él con toda la conducta. Pues no ordenar la vida a un fin es señal de necedad… Previamente es necesario determinar en qué consiste vivir bien, y bajo qué condiciones se alcanza esa meta. Se reconoce sin duda que la felicidad es el mayor y el mejor de los bienes humanos.

Casi todo el mundo llama felicidad al máximo bien que se puede conseguir, pero nadie sabe exactamente en qué consiste ese máximo bien. Unos creen que es el placer, la riqueza o los honores. A menudo, la misma persona cambia de opinión y, cuando está enferma, piensa que la felicidad es la salud o si es pobre, la riqueza. También se confunde con el placer. Muchas de las cosas por las que merece la pena luchar, no son placenteras. Por tanto, ni el placer se identifica con el bien, ni todo placer se debe apetecer.”

Cuando a uno le preguntan que es ser feliz, se equivoca al conjugar el verbo, porque menciona siempre tener, por ejemplo, tener salud, tener dinero, tener comodidades, y la verdadera felicidad está más en dar que en tener, la verdadera felicidad la da la tranquilidad de conciencia. De allí la importancia en formarla como se debe. Mahatma Gandhi decía que la alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha, y no en la victoria. Ojo, no hablo de estar felices, ese es otro tema. Eso es bienestar. Hablo de ser felices. Para “estar” felices (algo momentáneo) solo hace falta ir por la vida acumulando placeres y evitando sufrimientos a cualquier costo. Estar en exceso aburre, ser en exceso dignifica.

El Papa Francisco nos dejó recientemente unas recetas para ser felices:

1. “Haz felices a otros. Si miras a la masa, no actúas nunca, si miras a una persona, sí. Crear felicidad nos hace mejores y más felices. Tu vida es lo que has dado.

2. Comparte los Domingos con la familia.

3. Olvídate rápido de lo negativo. La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro.

4. Da y recibe amor, la gente necesita establecer conexiones significativas con otras personas para sentir verdadera alegría.”

Y es que finalmente lo que define a las emociones positivas, aquellas que brindan felicidad, es que no puedes experimentarlas si no tienes vínculos. Robocop no siente amor, alegría, ni compasión. Las personas solitarias y que no se interesan por los demás, suelen ser infelices. Es curioso como hoy en día, tenemos cada vez más amigos en el facebook y nos sentimos más aislados.

La felicidad es una consecuencia de un modo de ser, de estar, de vivir, de pensar y de actuar hoy. La felicidad está en el camino y no en la meta. Cuando acabe el colegio, cuando termine la Universidad, cuando me case, cuando tenga hijos, cuando se vayan, cuando sea gerentaso, cuando gane miles de dólares, cuando adelgace y llegue a mi peso ideal, y podría seguir….siempre hay un mañana donde se guardan nuestros mejores sueños e ilusiones. A lo peor cuando llega, desilusiona, porque nos damos cuenta de que por mirar el futuro, dejamos de saborear el presente, y que nuestro futuro, nuestra felicidad, dependerá de lo que hagamos hoy.