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Cuando el éxito consiste en fracasar…

Vintage-Sports-Michael-Jordan-Poster-Famous-Foul-Line-Dunk-Large-Canvas-Printing-24Inch-Wall-Stickers-Retro (1)Michael Jordan dijo «He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. Me equivoqué una y otra vez en mi vida deportiva. Por eso triunfé.”

Pensamos que el error no es aceptable en un buen profesional. Pero si no lo asumimos, solo sumaremos frustración y perderemos oportunidades de mejora. Ganamos cuando nos levantamos en la derrota con optimismo y cuando no nos creemos la victoria.

El fracaso es la otra cara del éxito. No se pueden encontrar rosas que no vengan con espinas. No entendemos el concepto de ganar y perder en la vida. Y es que sale muchas veces derrotado el “aparente” vencedor. Buscamos la felicidad y nos sale al encuentro la tristeza. Así, la victoria y la derrota se cruzan con facilidad, quizá justamente por ser dos caras de la misma moneda. “A veces nuestra suerte sería tener mala suerte. Ciertos triunfos son engaños, ciertas derrotas preparan lejanas victorias,” decía Paul Guth.

Muchos exitosos, probablemente en lugar de estar obsesionados con esa realidad, estaban más pendientes del proceso, de su inteligencia y de su esfuerzo. El esfuerzo es muchas veces la tarea pendiente que tenemos. Hoy en día, en un mundo light, en el que nos gusta todo rápido, fácil, en cantidad y gratis, el esfuerzo está devaluado y se asocia con algo pasado de moda o inútil. Sin embargo, no conozco ningún profesional realmente exitoso que no se haya esforzado, se haya caído y se haya vuelto a levantar.

Leí en el libro “Desde la adversidad” de Santiago Alvarez de Mon, Profesor Principal de Gobierno de Personas en el IESE, el caso de Randy Snow, quien sufrió un accidente que le inmovilizó las piernas. Fue el único deportista en la historia de los juegos para olímpicos que ha ganado medallas en tres disciplinas diferentes: atletismo, tenis y basquet. Nos cuenta: “Mi accidente me dio una nueva perspectiva en la vida. Como si estuviera mirando la vida con un solo ojo. Curiosamente me dio una claridad que antes permanecía escondida. Sé que suena de locos pero me alegro de lo que pasó. Gracias a mi situación he adquirido una nueva dimensión de la vida. Nos rodeamos en nuestra zona de autocomplacencia de cosas y necesidades que nos atan y esclavizan. Gracias al accidente he conseguido desprenderme de muchas ataduras estúpidas. Obvio que deseaba que mi accidente no hubiese ocurrido, pero ahora podía manejar lo que la vida me solicitaba. Mi nuevo reto era volver a hacer aquellas cosas que tanto me apasionaban”. Al respecto, comentaba Santiago “No cabe duda que Randy lo logró. Dichos éxitos y logros son señales luminosas que tienen su enchufe inicial de energía en esa sabia y humilde aceptación de las nuevas reglas de juego.”

Antoine de Saint Exupery, en su obra maestra, El Principito, decía que “Solo a través de experiencias de sufrimiento y prueba, el alma del ser humano se fortalece, la visión se aclara, y el verdadero éxito se alcanza.”

Para salir a flote y sentir la sensación de respirar con el alma, hay que estar ahogándose. Es ahí donde entra la automotivación, el “tú puedes”. La fuerza de voluntad se puede cultivar en cualquier persona. Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, decía que la inteligencia tiene límites, la voluntad no. Si te empeñas, movilizas tu energía, esfuerzo y ganas.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aun cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma y sale adelante a base de esfuerzo, perseverancia y paciencia porque ganar es la consecuencia de ello.

El error y la pérdida nos dan la posibilidad de sacar lo mejor de nosotros, quizá hoy he perdido, pero no fracasado. “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando… y terminarás saliendo de él’, decía Winston Churchill. Solo interiorizando nuestras derrotas alcanzaremos las victorias. Si no aprendemos a perder, nunca ganaremos. Aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. La aceptación serena, humilde y consciente de esa realidad irrefutable, es la única plataforma válida para desafiar los límites y ganar partidos imposibles.

Si das lo mejor de ti, aprendes en el camino. Y si cuando llega la ducha al final del partido estás agotado, puedes haber perdido, pero no fracasado porque solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro. No es la victoria la que hace grandes a las personas sino su capacidad para luchar por dar lo mejor de si mismos.

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Conversando sobre la adversidad

Actor Christopher Reeve is shown in the title role in the 1983 sequel "Superman III."  (AP Photo/TMS & DC Comics Inc.)

Actor Christopher Reeve is shown in the title role in the 1983 sequel “Superman III.” (AP Photo/TMS & DC Comics Inc.)

Navidad, es también un tiempo de nostalgia para algunos. Por eso escribo sobre un tema que a todos nos ha pasado en más de una ocasión, que es la depresión, el desánimo, la tristeza. No soy ningún experto en el tema, por eso, solamente voy a citar a héroes de carne y hueso que la han pasado muy mal y han sabido salir adelante, ellos harán algo mucho más valioso, ayudarnos a superar esta etapa.

Mi hijo Rafita, es fanático de Superman, confieso que yo soy fanático de Christopher Reeve, el actor que lo encarnó y que luego de una caída montando a caballo quedó hemipléjico. Decía en su libro “Still me”: “Cuando me despierto, tengo que superar el shock de no ser capaz de moverme. Envidio a los que corren. Ser bruscamente privado a los 42 años de muchas de las cosas que disfrutas de la vida es desalentador. Depender totalmente de los demás es muy frustrante. Durante meses me asaltaron diversos pensamientos y estados de humor, horror, gratitud, autocompasión, confusión, enfado, vergüenza y humillación. Con 45 años cuando todos los días 2 personas te tienen que dar la vuelta y ponerte los calzoncillos es una lección de paciencia y aceptación difícil de digerir. Pero mi optimismo permanece intacto.

Dejé de pensar en la vida que me quedaba y comencé a considerar, ¿Qué vida puedo construir a partir de lo sucedido? ¿Hay alguna forma de ponerse a trabajar de nuevo, algún camino que me conduzca a ser otra vez esposo y padre?.” Reeve, de quererse suicidar a las dos semanas, le dio un vuelco a su vida dotándola de sentido. Su lucha diaria se convirtió en una constante.

Veamos otro caso, Etty Hillesum, joven judía quien mantuvo un diario que testimonia su propio fin en Auschwitz, escribió días antes de morir en 1943: “El dolor en sí mismo causa a veces menos sufrimiento que el hecho de no entender su sentido. Desde el momento en que me he mostrado dispuesta a afrontarlas, las pruebas siempre se han transformado en belleza…Los peores sufrimientos del hombre son los que se temen. El sufrimiento malo no es el vivido, sino el “representado”, ese que se apodera de la imaginación y nos coloca en situaciones falsas”.

Nuestra última invitada de hoy, Mar Cogollos, joven psicóloga mundialmente famosa, que por un accidente quedó también hemipléjica, nos dice en plena depresión, en su libro Elogio de la debilidad: “Descubrí que podía hacer mucho por los demás. Aterricé pronto y acepté mi nueva condición. Pensé que si aquel día no me quedé allí es porque aún tenía cosas importantes que hacer en esta vida. Apoyar a los demás me ayudó muchísimo en mi recuperación. Mis compañeras tenían que levantarse e ir al gimnasio. Les urgía a que se arreglaran, que siguieran siendo mujeres, la vida continúa. Cuando abandoné el hospital una persona me dijo, que no te miren con pena sino con admiración, y eso va a depender exclusivamente de ti. Y es que cuando te enfrentas a una adversidad, muchas veces te saca de dentro esa necesidad de darte mas generosamente a los demás”.

Al respecto, Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE decía: “El que se presta mucha atención, es más propenso a cazar este virus moderno de la depresión. Por el contrario, las personas que tienden a vivir hacia fuera, son fuertes y resistentes al contagio depresivo. No es que estén inmunes, pero las personas serviciales y generosas llevan mejor los embates de esta epidemia que solo a los psiquiatras tiene felices.”

Podemos aprender mucho más de la gente llena de problemas, que de los gerentasos, inteligentes y famosos. A través de su crecimiento, aceptación y entrega, la gente herida nos enseña que debemos aceptar nuestras debilidades y no pretender ser siempre fuertes y capaces porque es allí donde creamos barreras para ser felices.

¿Qué hacer cuando llega la adversidad? ¿Volver a leer notas tomadas de un curso de motivación? Probablemente sirvan de poco. Lo único que sirve es la seguridad de que todo pasa por algo y nada es casualidad en esta vida, Dios sabe porqué hace las cosas. Tenemos dos opciones, o llevamos la adversidad con angustia, molestia, pena y sufrimiento, o le sacamos provecho a la vida, y le vemos el lado bueno. Podemos tener el semblante serio y el corazón compungido, pero nadie nos quitará la felicidad de tener la conciencia tranquila, de saber que hacemos lo correcto, que luchamos por salir adelante.

“El niño tonto llora y patalea cuando su madre hinca un alfiler en su dedo para sacar la espina que lleva clavada, el niño discreto, quizá con los ojos llenos de lágrimas, porque la carne es flaca, mira agradecido a su madre que le ha hecho sufrir un poco para evitar mayores males…Hay veces que uno no se explica porqué la pasan tantas cosas malas, y no sabe que finalmente son por su bien.” San Josemaría Escrivá de Balaguer

Recuerda quien eres…

No dejen de leer siempreVamos por la vida consumiendo kilómetros, buscando respuestas y nos encontramos con preguntas. Buscamos certezas y el mundo responde con incertidumbre.

Últimamente he hablado con muchos profesionales que han sido despedidos por la bendita desaceleración. La mayoría me muestran un nivel de ansiedad enorme. Y es que hoy en día hay muchísimo stress, muchas pastillas, mucha preocupación que saca lo peor de nosotros.

El problema de la desaceleración no es ella, sino la crisis emocional que puede causar en nosotros cuando nuestro estado de ánimo se llena de pesimismo, nuestra mente se paraliza y nuestros miedos se disparan. Si bien, no podemos vivir a espaldas de la realidad, (eso sería irresponsable), las personas más serenas y equilibradas que conozco son las que han hecho las paces con lo irreversible y lejos de quedarse sin respuestas, se han dedicado a buscar oportunidades para salir adelante. Y esto muchas veces comienza por hacerse las preguntas correctas.

Definimos nuestro futuro a través de las preguntas que escogemos hacernos y hacemos a otros. ¿Quién soy? ¿En qué soy bueno y en qué no?¿Qué me haría mejorar en mi familia y en mi trabajo? ¿Cuáles son nuestros diferenciadores y como vamos a potenciarlos? Las respuestas requieren que hagamos algo de arqueología interior.

En este contexto tan cambiante en el que nos ha tocado vivir, es necesario poner las cosas en perspectiva y sacar a relucir nuestra mejor versión para liderar y protagonizar nuestra propia vida. “Tal vez, he vivido la vida de otro”, decía Neruda al final de su viaje.

Acabo de terminar las sesiones de feedback en mi trabajo y mi equipo me ha recomendado escuchar más. Y la verdad es que me hace falta. Y creo que le hace falta a muchos profesionales. Una persona es exitosa en la medida que aprenda a gestionarse a sí misma, y para ello, nada mejor que conocerte. Hay solo dos fuentes, como te ves tú, y como te ven los demás. Y es en ésta última donde fallamos. Hay un divorcio entre lo que uno piensa de sí mismo y lo que los demás piensan.

Como profesionales, estamos obligados en formarnos en ambos conceptos, en tener una visión más cercana de la realidad y ayudarla a tenerla a los demás. Conversaba sobre estos temas con Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, y Profesor Invitado del IESE, y me decía que hoy en día la gente no está identificada con la empresa, porque siente que la empresa no está identificada con la gente. Esto pasa inadvertido a los que tenemos gente a nuestro cargo. Por eso me decía que existen los brutos, los brutísimos y los Gerentes. Y es que hoy en día, a los gerentes se nos enseña a distribuir, no a producir, a producir gente exitosa, gente buena.

La gente renuncia muchas veces por falta de buen trato. La gente no se va identificar, no va a tener lealtad con la empresas porque éstas no son personas, son sociedades anónimas, las personas se identifican con el resto del equipo, se identifican con los jefes. Por ello, que tremenda responsabilidad para los que tenemos gente a nuestro cargo.

Ganamos mucho escuchándolos, valorando opiniones, tomándolas en cuenta. Pero no solo eso, hay que entrenar a la gente en escuchar y saberla aconsejar.

Hoy se habla mucho del Coaching, y Pablo me decía que Coaching no es más que estar cerca y preocuparte por tu gente, y ¿por qué? Porque la quieres. ¿Y por qué la tengo que querer? Porque trabajas con ella. La gente debería ser lo más importante en las empresas, pero los gerentes no somos conscientes de ello. Muchos se venden diciendo que la empresa es una familia para los empleados y la verdad es que no. Esto es un engaño. El gerente que realmente me quiera, me dirá: “Distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa. Si lo más importante que tenemos todos es nuestra familia, pues cuidémosla.

Focus en la gente. Vivimos y trabajamos con personas, no con laptops. Ellos serán los responsables de los resultados del futuro que tanto nos preocupa. Hay que formar gente que tenga interés por los demás. Los gerentes, somos responsables de la vida de nuestros equipos. Por ello nuestra principal función es formarnos bien primero nosotros, para ayudarlos a ellos. Muchas veces, que difícil es sacar tiempo para reflexionar esto, para hablar de estas cosas con nuestra familia, y con nuestro equipo de trabajo. Si no tenemos tiempo para ellos, para escucharlos, para aprender de ellos, no estamos haciendo bien nuestro trabajo. Es como un taxista que no tiene tiempo para manejar. Si ese es el “core” de nuestra función, obtener resultados, a través del equipo, de las personas! Para eso nos pagan.

¿Y entonces qué? Hagamos las cosas de una manera distinta!

“Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días lo mismo. Muere lentamente quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir tras un sueño. Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo. Evitemos la muerte en suaves cuotas.” Pablo Neruda

Mi nuevo libro “Ideas para vivir mejor”

image2Está a partir de hoy en todas las librerías y supermercados gracias a Editorial Planeta. Es una recopilación de mis mejores artículos así como también de otros que los he guardado en exclusiva para este libro. Los dejo con parte de la introducción, a lo mejor en algo ayuda:

No hay persona que no se proponga como objetivo fundamental en su vida ser feliz. Y ser feliz tiene como ingrediente principal vivir con la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo todo lo que podemos para vivir una vida recta, aunque muchas veces fallemos. “La más grave falta es no tener conciencia de ninguna.” decía Albert Einstein.

Y de eso se trata de este libro, de compartir ideas útiles, sólidas y aterrizadas, que nos ayuden a vivir mejor en el día a día, que se reparte en nuestra vida personal, familiar, profesional y social.

Apoyado en referentes a nivel mundial como profesores de las mejores Escuelas de Negocio del Mundo (Harvard, IESE, Kellogg) así como psicólogos, psiquiatras, antropólogos, y sobre todo, mi fuente más valiosa, personas como tu y como yo, que han vivido o viven una vida complicada y saben salir adelante, he escrito sobre temas como la gestión de la adversidad y de la felicidad y la necesidad inaplazable de plantearse ser un mejor padre, esposo, hijo, trabajador y amigo.

Temas en los que por cierto, me falta mucho por lograr, cuento con muchas carencias y limitaciones, pero justamente por eso leo y escribo, porque me esfuerzo por mejorar, a veces con buenos resultados y a veces con malos. Trato de sacarle el jugo a la vida mientras dure, identificar sus reglas. Cuanto antes las entienda y acepte, mejor.

La clave de los resultados extraordinarios es vivir al borde de la obsesión, sin pasar la delgada línea divisoria. Messi no es el mejor jugador de la historia porque el presidente del Barcelona se lo dijo, sino porque ese talento enorme que tiene lo potencia con pasión, esfuerzo y perseverancia.

Bernabé Tierno, una referencia a nivel mundial en psicología, dice que la verdadera felicidad apenas depende en un 10% de las circunstancias externas más favorables como salud, trabajo o dinero. El otro 90% depende de nosotros, de nuestras actitudes, pensamientos y emociones que podemos controlar de manera voluntaria.

Mi problema está en que muchas veces se la pongo muy difícil a la felicidad. Ya sea porque la busco donde no está, o porque la tengo pero no soy consciente de ello, y eso porque no valoro lo que tengo y me enfoco más en lo que no tengo. Confucio decía que solo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo. Y es que tener “todo” para ser feliz no es, en manera alguna, razón para serlo. Necesito saber sacar lo mejor de lo que pasa en mi camino. “Si la vida te da limones, pónselos al tequila”.

Pasé años persiguiendo respuestas, sin embargo, me di cuenta que es más útil hacer lo contrario y definir las preguntas de mi vida, sino ésta, no tiene sentido. Y una de ellas es, ¿Hacia donde voy, en qué me enfoco ahora? En tomar mi trabajo y mi familia muy en serio. En recordar que soy ave de paso y todo pasa porque los momentos mueren rápido, en ser la persona sencilla que mi familia reclama, en aprender a perder, que implica hacer las paces con el error, «aliado natural», ya que si vivo obsesionado con ganar y no contemplo la posibilidad de perder, ya perdí. “Sólo gana el que acepta la derrota, sólo cae el que camina, sólo se equivoca el que decide” decía Santiago Alvarez. Me enfoco en ser un profesional exitoso, pero entender a la vez que el éxito y el fracaso tienen mucho más que ver con mi futuro como persona y el de mi familia (su bienestar y felicidad), que con mis logros profesionales. Y finalmente, en hacerle un poco más fácil el camino a ustedes, que ya bastante sinsabores tiene la vida. Y si hablo de este libro, mi objetivo es sembrar ideas, que se sientan incómodos y como consecuencia de ello, busquen cambiar.

La adversidad, ese túnel doloroso

Captura de pantalla 2015-01-06 a la(s) 01.42.54Tristeza, frustración, impotencia, rabia, miedo, angustia, pesimismo; devoradores de nuestra salud, parásitos que se hacen fuertes en la adversidad. Sentimientos por los que todos hemos pasado, o estamos pasando o pasaremos. “Ríe y el mundo entero reirá contigo, llora, y llorarás solo.” A. Wilcox.

La adversidad es una visita siempre inoportuna que separa a personas admirables que saben como vencerla de otras que se ahogan el mar. Es inútil querer huir de ella. No se puede cambiar. Lo que sí podemos es elegir nuestra respuesta y utilizarla como palanca de aprendizaje. Es un despertador, que nos llama a afianzar la auto-confianza, y a desempolvar la ilusión, el coraje, la perseverancia y las ganas de salir de ese túnel doloroso.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aún cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma. La semana pasada fui a visitar a un cliente y además amigo, que me contó que le acababan de diagnosticar leucemia. La hora que estuve con él, me hizo el día. Un gran ejemplo realmente, la forma como había tomado las cosas y estaba llevando la enfermedad. Y es que el miedo a perder te encoje los músculos. Perder a un ser querido, una relación, una illusion, un trabajo. Es fácil escribir, pero difícil, muy difícil ser el protagonista de estos episodios y adoptar una actitud positiva y luchar por salir adelante.

Otras veces no es un hecho puntual lo que desencadena una tristeza, la mayoría de las personas tenemos viejas heridas que no han terminado de cicatrizar. Y a veces se hacen más presentes para recordarnos que siguen allí, abiertas, y que deberíamos ponernos a trabajar para cerrarlas de una manera definitiva. Creemos que el tiempo lo cura todo y eso sería muy cómodo, pero no es cierto, el dolor no desaparece por cerrar los ojos. El tiempo solamente pasa, pero las viejas heridas seguirán presentes en nuestra vida a no ser que nos ocupemos de sanarlas.

Y la pregunta del millón, ¿Cómo salimos de una gran crisis personal? Acudo a Bernabé Tierno, psicólogo español y autor de más de 10 libros sobre resiliencia. Nos dice “En primer lugar considera otras formas de interpretar y leer los hechos problemáticos. Frena en seco tu mente calenturienta, corta por lo sano pensamientos negativos que tu mente desarrolla al dramatizar sobre la situación preocupante. Busca lo positivo de ese hecho problemático. No vale la pena pelearte con lo que no puedes modificar. Hay que estar en paz con lo irreversible.

No digo que seamos perdedores, todos queremos ganar pero ¿qué va a pasar si pierdes? Reinterpreta el pasado con actitud mental positiva y reafírmate en la idea de que hasta las mayores desgracias y los hechos más dolorosos te reportaron algún beneficio. Busca alternativas y soluciones practicas. No es cuestión de encontrar la solución perfecta, sino de dar con una salida airosa que te alivie y permita recuperarte. Después de la tempestad viene la calma.

Por último acepta lo irreversible, lo inevitable, lo que no admite otra estrategia que la simple aceptación serena de algo que ya es y no puede dejar de ser, pero hazlo con mente positiva, recordando que hasta lo inevitable nos enriquece y nos enseña a vivir.” Hellen Keller, sorda, muda y ciega desde los primeros meses de vida, escribe: “La mayoría de la gente mide su felicidad en términos de placer físico y posesión material. Si la felicidad se pudiera medir y palpar, yo que no puedo ver ni oír, tengo todos los motivos para sentarme en una esquina y llorar sin parar. Si a pesar de mis privaciones, soy feliz. Si mi felicidad es tan profunda que se convierte en una filosofía de vida, entonces resulta que soy una persona optimista por elección.”

Recientes estudios de Harvard realizados por Martin Seligman y Tal Ben Shahar confirman que las personas sin un Dios son más infelices en promedio que las que sí lo tienen. La religión a lo mejor no te hace mucho más feliz cuando estás bien, pero si es un remedio infalible el utilizarla cuando estás de malas. En mi experiencia personal, aunque tenga ahora y haya tenido mil razones para estar triste, como católico siempre tendré por lo menos una para estar alegre, que Dios está conmigo. Por paradójico que parezca, afirma Martin Seligman, las personas que logran mas cosas buenas en la vida, no son, en general, más felices que las menos afortunadas. Hay varios estudios que demuestran que las cosas buenas y los grandes logros ejercen una influencia sorprendentemente baja en el incremento de la felicidad.

En un reciente estudio realizado por Bernabé Tierno, indica que en cuanto a los multimillonarios con patrimonios por encima de los 100 millones de dólares, con grandes mansiones, yates y aviones privados, tan solo se sienten ligeramente más felices que el ciudadano medio. Lo que si influye son los demás: cuanto más feliz es alguien, más desea comunicar su estado a quienes le rodean, y cuando más hundido está, más necesita de una compañía que le ayude a salir de ese estado. Nadie puede ser feliz solo. Las cosas que nos gustan suelen venir de fuera. La clave de la felicidad está en el modo en el que usamos el tiempo.

El dinero si puede dar felicidad y mucha, siempre y cuando, lo compartas, o con los que mas quieres o en obras de ayuda social. Tierno decía que así como el hombre mira con los ojos, pero ve con la mente, no nos hacen sufrir las cosas, sino las ideas que tenemos de las cosas. Como recibimos procesamos y almacenamos los cuentos de la vida es un proceso decisivo en nuestra relación con la misma.

Los hechos son aquello en lo que uno los convierte. La adversidad y las tristezas no provienen de la realidad, sino de cómo la interpretamos. La felicidad tiene que ver con saber que quiero hacer con mi vida. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Cada día está lleno de posibilidades, si sabemos leerlo adecuadamente. Podemos convertirlo en un valle de lágrimas o en un paraíso. Cambiemos ahora, antes de que sea tarde. Vamos para adelante!

Mi nuevo libro “No te rindas”

Libro No te RindasMis queridos lectores, ya salió mi nuevo libro “No te rindas”, espero les sirva de algo. Vivir es enfrentarse con dificultades, y en este libro, me guío no solo de los  mejores académicos a nivel mundial (profesores de Harvard, IESE) sino también de mis referentes más valiosos,  gente que ha sufrido mucho y que ha sabido salir adelante. Bien dicen que los más exitosos en la vida no son los que más dinero tienen sino los que más han luchado. Los artículos los vengo escribiendo desde hace un par de años, eran en un inicio solo para mí, luego me planteé la idea de publicar algunos en mi blog y luego Editorial Planeta seleccionó los mejores y los juntó para convertirlos en este libro.

Abrazos y el deseo, que es más que un deseo, de que luego de leer este libro, saquen ideas concretas para vivir mejor, para saber sacar lo mejor de lo que nos pasa en el camino, porque a pesar de todo, como diría Roberto Benigni, “La Vita e Bella”. No nos rindamos nunca!

Pueden comprarlo en Crisol, supermercados o cualquier librería del Perú.  Los dejo con la introducción del libro.

Introducción

“Lloraba porque no tenía zapatos hasta que vio a otro que no tenía pies.”  Proverbio hindú

Vivir es enfrentarse con dificultades, ¿Cómo hacer las paces con ellas y aprovecharlas? En las siguientes páginas trataré de responder esta pregunta guiándome de personas admirables que han pasado por momentos terribles y han salido adelante , por expertos a nivel mundial como Santiago Alvarez de Mon, Profesor del IESE o Tal Ben Shahar, Profesor de Harvard, Enrique Rojas, psiquiatra español especializado en depresión, entre otros expertos a nivel mundial.

Compartiré con ustedes los mejores artículos que he escrito en los últimos años sobre resiliencia, fortaleza y esfuerzo, muchos de los cuales escribí para mí mismo. En el fondo, eran como una conversación interior conmigo, en la que si supiera que otra persona me escucha, las ideas dejarían de fluir, el cerebro dejaría de transmitir porque la mente se encargaría de filtrar todo para que “suene bonito” y no, quise transcribirlos tal cual. Es como contarle al Word lo que no me atrevo a hablar en público. Siempre lo hago solo y de madrugada. Aunque valgan verdades, cada vez me importa menos lo que la gente piense de mi, si les gusto o no. Es como un punto de quiebre que uno sufre a los 37 años, en los que uno recapacita sobre las cosas importantes en su vida y que es lo que ha venido haciendo.

El sufrimiento es un aspecto de la vida que no podemos evadir, porque tarde o temprano nos va a tocar. Sin éste, la vida no es completa. Sentirnos en la obligación de ser felices permanentemente es una fuente indudable de sufrimiento, ya que tanto las alegrías como las tristezas son temporales y cíclicas. Cuando en la vida se presenta la adversidad a través de la pérdida de un ser querido o de un despido, o de una separación, es allí donde cosechamos todo lo que hemos sembrado antes; si hemos invertido en paciencia, compasión, optimismo y perseverancia, definitivamente la recibiremos y la enfrentaremos de otra manera. Necesitamos profundizar y sacar de la superficie estas cualidades.

Espero que mis palabras no sirvan más que de aperitivo para que, luego de leer este libro, empiece usted, querido lector,  un cambio en su forma de pensar y en su actitud de cara a la vida,  que lo ayuden a resistir, a no rendirse. Vale la pena.

El arte de rehacerse

resiliencia-1Según el Instituo español de resiliencia, ésta se define como la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión.

Buscando información sobre como crecer desde la resiliencia me encontré con un par de artículos de Enrique Rojas, Psiquiatra Español, especialista y autor de varios libros sobre el tema y me atreví a transcribir un artículo en el que menciona algunos de los pilares de la resiliencia:

 

1.       La autoestima, pilar fundamental y base del resto

2.       Introspección, o el arte de preguntarse a uno mismo y ser capaz de darse una respuesta honesta.

3.       Independencia: Ser capaz de trazar los límites entre uno mismo y los problemas; mantener distancia emocional y física sin aislarse.

4.       Capacidad para relacionarse, establecer lazos e intimidad.

5.       Iniciativa, disfrutar al ponerse a prueba con tareas cada vez más exigentes.

6.       Ser capaz de ver la propia tragedia con humor, sin convertir el recurso en una coraza.

7.       Pensamiento crítico, una combinación de todas las anteriores que permite analizar las causas y responsabilidades de todo aquello que vivimos, para así poder enfrentarnos a las adversidades y superarlas.

Es necesario transformar el dolor, porque el dolor, como la energía, no desaparece, sino que cambia en una forma nueva, y eso es lo que hace el resiliente: utilizarla. Si no se encuentra significado a este dolor, es cuando se repiten pautas de conducta. Con una persona a tu lado que te ofrezca apoyo y comprensión, es posible encontrarle una salida y un objetivo claro. El amor puede sanar, pues la clave siempre está en los afectos, el contacto humano y la solidaridad.

Cinco medidas para desarrollar la resiliencia:

1.       Buscar nuevos objetivos: Tras el choque emocional, el resiliente debe trazar nuevas metas adaptadas a su situación. Para ello hay que partir de cero, asumir que es alguien completamente distinto a quien era antes. En lugar de lamerse la herida, tiene que instaurar una nueva visión de la vida con otras prioridades.

2.       Confiar en un círculo protector: La mejor manera de escapar de una espiral negativa es rodearse de personas afectuosas y solidarias que puedan comprender nuestra situación, tal vez porque han pasado por ella.

3.       Renunciar a las gratificaciones inmediatas: Las personas que han pasado por un inmenso sufrimiento se sienten tentadas a descargarse temporalmente de este peso a través de huidas como el alcohol, las drogas, el juego, la violencia o las relaciones de usar y tirar. Son trampas que hay que evitar para construir una nueva vida.

4.       Volcarse en el sufrimiento de los demás: Una manera muy eficaz de olvidar la propia desgracia es preocuparse por los problemas de los demás. Cuando preferimos ser útiles a caer en la autocompasión, nuestra autoestima se ve reforzada.

5.       Sacar partido de las oportunidades: El resiliente tiene la capacidad de dejar atrás la herida y dar un paso hacia adelante.

Apuesta por el optimista, que siempre tiene más probabilidades de éxito que un pesimista no porque se cree a si mismo menos problemas, sino porque ve soluciones donde el otro solo encuentra obstáculos.