Archivo de la categoría: Los mejores artículos de este blog

Las reglas de la vida

reglas-de-la-vidaEn una leyenda de los nativos americanos, un viejo Cherokee daba lecciones de vida a su nieto: En mi interior tengo una pelea terrible entre dos lobos. Uno es malo, orgulloso, mal intencionado y mentiroso. El otro es bueno, alegre, servicial, humilde y luchador. El nieto preguntó -¿Qué lobo ganará?-. -El viejo contestó – “El que tú alimentes”. Lo mismo pasa con la vida. Hay una lucha permanente en nuestro interior entre esos dos lobos.

Un partido de futbol, un trabajo, un club, tienen reglas. Pues la vida también las tiene y cuanto antes las entiendas, aceptes y gestiones, mejor te irá. Que difícil intentar resumirlas en un artículo de 600 palabras. Acá van mis preferidas:

  1. Camina siempre con las luces altas, con la mirada a largo plazo, con un propósito y un porqué. La vida tiene que ver más con el viaje, que con la meta. Es incierta. Nada es seguro ni para siempre. El futuro pertenece a la gente que acepta y gestiona la incertidumbre, el hábitat natural del ejecutivo.

Siembra para cosechar luego. Los valores (esfuerzo, perseverancia,                           paciencia) se cosechan para usarlos en momentos difíciles. Son la                             mejor arma para luchar.

  1. Entiende la realidad hoy, aquí y ahora. No te pelees con los hechos. No transformas una realidad que minimizas o disimulas, solo si la reconoces y haces las paces con ella.

Aprende a vivir en el hoy, ese regalo. Mañana será mejor si gestionas                       mejor el presente. ¿Qué sentido tiene vivir en un ayer que se fue?                             Nos aferramos a sueños que nunca se realizarán. Saber cerrar                                   páginas dolorosas de nuestra historia es un arte que pocos dominan.                       Y el otro   extremo, el mañana, es el tiempo de los que no tienen                               tiempo.

  1. Aprende a perder y pierde para aprender. Gestionar los momentos felices y las derrotas, que se entrecruzan con mucha facilidad. En la vida ganamos y perdemos todo el tiempo. Por lo tanto, el que viva obsesionado con ganar y no contempla la posibilidad de perder, pues ya perdió. Muchas veces la pérdida, el error nos da un mayor aprendizaje que la victoria en si.

Hay gente que no ha terminado ni el primer tiempo y ya perdió el                             partido de su vida. Puedes perder, pero lo que no puedes es perder                           antes. Tirar la toalla en pleno partido. Se lucha hasta el pitazo final.

  1. Ordena tu mente, para darle la importancia y el peso ponderado a cada cosa en cada etapa de tu vida (religión, familia, trabajo, amigos). Muchas veces, tenemos hipotecada la cabeza con pensamientos que no valen la pena y la vida nos pasa por encima.

Decía Santiago Alvarez de Mon del IESE que cuando les pregunta a                         empresarios “exitosos” por el paisaje que tienen a su alrededor, no lo                       conocen, porque no lo disfrutan, porque cuando consiguen algo, ya                         están pensando en el próximo. “Llévate muchos mapas, pero disfruta                       del territorio. Porque no esté  esa colina en el mapa de tu vida, no                             dejes de visitarla. Las cumbres más altas no están en nuestras                                   planificaciones sino en lo que ocurre una vez visitadas.

La vida es paradójica. Para estar bien acompañados hay que                                       aprender a estar solos, quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco,                       habla; quien sabe, pregunta; quien no sabe, dogmatiza; Para vivir                             hay que aprender a morir. Morir a una idea, a un argumento, a una                         relación.”

El partido más importante de la vida no es el exterior, el que otros ven lo que quieres aparentar, sino el que juegas contra ti mismo, y que si te esfuerzas, lo ganas siempre, porque habrás sido capaz de dar la mejor versión de ti mismo.

Y por último, la regla más difícil, conócete a ti mismo, tus fortalezas y debilidades. Heráclito decía: “Descubre el que ya eres”. Nos hace falta pensar. Educar y formar el cerebro y el corazón. Es la única salida. Los tiempos cambian, las reglas no. Ya lo decía Ernesto Sabato, “¿Por qué el hombre no evoluciona? Porque cambia la tecnología pero no el corazón.” No entender a tiempo las reglas de esta vida es quizá el precio más caro que hay que pagar por vivirla.

Cuando el éxito consiste en fracasar…

Vintage-Sports-Michael-Jordan-Poster-Famous-Foul-Line-Dunk-Large-Canvas-Printing-24Inch-Wall-Stickers-Retro (1)Michael Jordan dijo «He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. Me equivoqué una y otra vez en mi vida deportiva. Por eso triunfé.”

Pensamos que el error no es aceptable en un buen profesional. Pero si no lo asumimos, solo sumaremos frustración y perderemos oportunidades de mejora. Ganamos cuando nos levantamos en la derrota con optimismo y cuando no nos creemos la victoria.

El fracaso es la otra cara del éxito. No se pueden encontrar rosas que no vengan con espinas. No entendemos el concepto de ganar y perder en la vida. Y es que sale muchas veces derrotado el “aparente” vencedor. Buscamos la felicidad y nos sale al encuentro la tristeza. Así, la victoria y la derrota se cruzan con facilidad, quizá justamente por ser dos caras de la misma moneda. “A veces nuestra suerte sería tener mala suerte. Ciertos triunfos son engaños, ciertas derrotas preparan lejanas victorias,” decía Paul Guth.

Muchos exitosos, probablemente en lugar de estar obsesionados con esa realidad, estaban más pendientes del proceso, de su inteligencia y de su esfuerzo. El esfuerzo es muchas veces la tarea pendiente que tenemos. Hoy en día, en un mundo light, en el que nos gusta todo rápido, fácil, en cantidad y gratis, el esfuerzo está devaluado y se asocia con algo pasado de moda o inútil. Sin embargo, no conozco ningún profesional realmente exitoso que no se haya esforzado, se haya caído y se haya vuelto a levantar.

Leí en el libro “Desde la adversidad” de Santiago Alvarez de Mon, Profesor Principal de Gobierno de Personas en el IESE, el caso de Randy Snow, quien sufrió un accidente que le inmovilizó las piernas. Fue el único deportista en la historia de los juegos para olímpicos que ha ganado medallas en tres disciplinas diferentes: atletismo, tenis y basquet. Nos cuenta: “Mi accidente me dio una nueva perspectiva en la vida. Como si estuviera mirando la vida con un solo ojo. Curiosamente me dio una claridad que antes permanecía escondida. Sé que suena de locos pero me alegro de lo que pasó. Gracias a mi situación he adquirido una nueva dimensión de la vida. Nos rodeamos en nuestra zona de autocomplacencia de cosas y necesidades que nos atan y esclavizan. Gracias al accidente he conseguido desprenderme de muchas ataduras estúpidas. Obvio que deseaba que mi accidente no hubiese ocurrido, pero ahora podía manejar lo que la vida me solicitaba. Mi nuevo reto era volver a hacer aquellas cosas que tanto me apasionaban”. Al respecto, comentaba Santiago “No cabe duda que Randy lo logró. Dichos éxitos y logros son señales luminosas que tienen su enchufe inicial de energía en esa sabia y humilde aceptación de las nuevas reglas de juego.”

Antoine de Saint Exupery, en su obra maestra, El Principito, decía que “Solo a través de experiencias de sufrimiento y prueba, el alma del ser humano se fortalece, la visión se aclara, y el verdadero éxito se alcanza.”

Para salir a flote y sentir la sensación de respirar con el alma, hay que estar ahogándose. Es ahí donde entra la automotivación, el “tú puedes”. La fuerza de voluntad se puede cultivar en cualquier persona. Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, decía que la inteligencia tiene límites, la voluntad no. Si te empeñas, movilizas tu energía, esfuerzo y ganas.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aun cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma y sale adelante a base de esfuerzo, perseverancia y paciencia porque ganar es la consecuencia de ello.

El error y la pérdida nos dan la posibilidad de sacar lo mejor de nosotros, quizá hoy he perdido, pero no fracasado. “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando… y terminarás saliendo de él’, decía Winston Churchill. Solo interiorizando nuestras derrotas alcanzaremos las victorias. Si no aprendemos a perder, nunca ganaremos. Aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. La aceptación serena, humilde y consciente de esa realidad irrefutable, es la única plataforma válida para desafiar los límites y ganar partidos imposibles.

Si das lo mejor de ti, aprendes en el camino. Y si cuando llega la ducha al final del partido estás agotado, puedes haber perdido, pero no fracasado porque solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro. No es la victoria la que hace grandes a las personas sino su capacidad para luchar por dar lo mejor de si mismos.

Un ejemplo a seguir

1[3]

Hay personas que inspiran, que lideran desde el ejemplo, de las cuales uno aprende mucho. Me encantan las biografías de personas que cambiaron el mundo. Y es por eso que hoy quisiera salirme del libreto. Aprovecho este espacio que para reconocer a la persona que me ayudó desde siempre, mi padre (aprovechando que hoy cumple 83 años), porque su vida calza exactamente con la razón de ser de este blog, su vida es un ejemplo constante de ideas para vivir mejor para miles de personas.

¿Y qué lo hace único? Unos valores y principios inquebrantables sobre los que nunca predicó, los practicó. Mi padre siempre representó para mi el modelo de la prudencia, la sabiduría para tomar decisiones, el esfuerzo para dar todo lo que llevamos dentro para ganar, el trabajo bien hecho cueste lo que cueste, y la perseverancia para terminar lo se que empieza en el tiempo acordado.

Sembrador de paz y alegría. Su sello diferencial es su increíble capacidad de darse a los demás un día si y otro también. Una capacidad envidiable de enfrentarse a la adversidad, que no faltó ni falta en su vida, de vivir con ella, y cuando la vida más lo tienta, más sale a flote su capacidad de fabricar una respuesta y estar a la altura de las circunstancias. Se dobla pero no se parte, vuelve a su estado natural. Una personalidad serena, que solo viaja al pasado para aprender de él, y al futuro para medir los riesgos, pero no se queda en tiempos irreales y siempre vuelve al presente, sabe que su futuro depende de lo que haga hoy. Quizá su mejor secreto para no caer en depresiones (la enfermedad de moda).

No le regalaron nada, todo se lo ganó a fuerza de dos palabras: trabajo duro. En medio de una sociedad que premia los atajos, premia “a los vivos”, él siempre me recuerda que nada hay realmente gratis en la vida, que todo lo que vale, exige sacrificio y que el que la sigue la consigue. Con los años, aprendió a combinar el sentido del deber laboral, con lo que yo llamo “estar en la foto” de la familia, es decir, pasar más tiempo con nosotros, conocer más de cerca nuestras alegrías, miedos, retos, “estar allí”.

Ahora que vivimos los tiempos del Facebook y las conversaciones por whatsup, recuerdo que no tienen punto de comparación con aquellas conversaciones que teníamos de padre a hijo sobre los problemas y dudas que siempre le confié y que lo sigo haciendo. Recuerdo que lo buscaba para que me de respuestas y el me contestaba con preguntas. Las preguntas de la vida que cada uno tiene y debe hacerse. Y es que, como decía Peter Drucker, el error más común es hacernos las respuestas correctas en lugar de las preguntas correctas.

Pero bueno, quien es Abraham Zavala Stanbury, ¿Sólo el padre ejemplar de 4 hijos? ¿Y el esposo bueno, comprometido, el hijo amoroso y preocupado siempre por sus padres, el médico que atendió gratis y siempre con una sonrisa (su principal abrepuertas) a muchísimos pacientes, el amigo que iluminó y fue ejemplo de muchas personas, el profesor que enseñó mucho más que ser médico, el hermano que siempre adivinó las necesidades de su familia.? Que difícil encasillarlo en un solo personaje!

Ahora solo falta que le imitemos. A lo mejor el remedio de la des aceleración por la que estamos pasando es el que él practica a diario en su consultorio y en su departamento: trabajo bien hecho, amor por lo que hace, responsabilidad, sacrificio, buen humor, paciencia y no dar ninguna batalla por perdida (ni aun perdida). Justo lo contrario de lo que venimos haciendo. Y así nos va.

Eres un ejemplo para una sociedad carente de espejos donde mirarse, reconocerse, aceptarse y crecer. Gracias, gracias, gracias!

Los años que perdí

calendar_page_inset_smallHoy cumplo 40 y escribo desde el corazón…utilizando este artículo como válvula de escape para decir lo que siento. A veces tenemos la tendencia a agradar y quedar bien con todos. Pues yo no. Y hoy menos! Si no voy contracorriente a mi edad, ¿Cuándo lo haré? Dicen que a partir de hoy comienza la temible “crisis de los 40”; en la cual experimentamos un demasiado de todo. Las dificultades parecen insuperables y el cansancio se hace notar.

Romano Guardini decía que en esta edad, las ilusiones pasan, y no solo las que son de la juventud, sino también las que procedían del hecho de que la vida aun conservaba el efecto novedad. A veces adoptamos un optimismo forzado que en realidad no sentimos, o sino, nos ocupamos de mil cosas y trabajos, para escapar de la monotonía, con el fracaso como resultado más que probable.

A veces pienso que empiezo a vivir de las reservas, que ya comienzo a estar de vuelta en todo. Tengo la sensación de que las cosas se repiten. Obvio que no es verdad, nada se repite. Es la rutina la que quiere aparecer a la fuerza en varios aspectos de mi vida. El hastío, lo que los griegos llamaban “taedium vitae”, esa profunda decepción no obedece a un motivo u ocasión concretos, sino que nos la produce la vida en su conjunto.

La técnica que la vida emplea con nosotros consiste en empezar prometiendo mucho, especialmente a los 20s. Ahora se hace cada vez más claro que lo prometido no se cumple.

Me imagino que como consecuencia de ello, llega la famosa “crisis” que se produce a esta edad. Y no solo a los que la vida nos ha pegado fuerte, sino también a los que aparentemente les ha ido bien.

Pues bien, hoy me he dado cuenta de los años que he perdido así, pero también que a la vez, la experiencia de ellos, me ha hecho ver y entender cosas que antes no lo hacía. Y es que los años enseñan cosas que los días jamás llegan a entender. Lo que le da sentido a mi vida no es la cantidad de años sino lo que hice con ellos. Las personas más inútiles son incapaces de cambiar con el paso del tiempo. “Hay gente que promete a los 20 y deprime a los 40. Fotocopia ideologizada, ha vivido el mismo año 20 veces”, decía James Barrie. Dicen que la madurez consiste en ir pasando de una etapa a otra de la vida llevando con nosotros los mejores recuerdos. Si fuimos auténticamente niños, nunca dejaremos de serlo.

Seguiré encontrándome con el sufrimiento. Ahora lo conozco mejor, lo acepto, porque sé que tengo que convivir con él, y en la medida de lo posible, superarlo.

Ya no me obsesionan los grandes logros que soñaba a los 20, me enfoco más en hacer lo que verdaderamente me lleva a cumplir mi propia definición de éxito. Como ya lo he dicho antes, “El camino es la meta”. Es por eso que ahora trato de disfrutar cada minuto del viaje, saboreando el presente y con buena compañía. Ya viví años obsesionado con el futuro o mirando para atrás, y busco liberarme de ello. El camino me irá mostrando la meta. Los objetivos que van surgiendo en en mi vida no los tenía previstos. Constantemente aparecen oportunidades que me toca detectar y aprovechar.

Pero bueno, a vivir la vida que quiero para mi! En estos años, la vida me ha enseñado muchas cosas, y lo sigue haciendo. A tener conciencia sobre mis actos, a priorizar y enfocarme en las cosas que realmente valen la pena. Me enseñó que la vida y el trabajo jamás deben ser confundidos.

He sido por años un workaholic, mezcla de motivación, compromiso y desorden de tiempos, que desembocaban en un profesional enchufado permanentemente a la oficina (y muchas veces lo sigo siendo). La vida me ha enseñado también que acá, nada es para siempre, ni las alegrías ni los fracasos, que hay y habrán muchas tormentas pero que me harán más fuerte y que cuando salga el sol, sabré apreciarlo más que nadie. Me ha enseñado a no comparar mi vida con la de otros, raíz de muchas miserias e ingrediente perfecto para la infelicidad, y por supuesto, me ha enseñado a cuidar el tiempo como un regalo valiosísimo.

Al respecto decía Santiago Alvarez Profesor Principal del IESE, “El hoy es un obsequio que he de agradecer y aprovechar. Ayer se fue y mañana no ha llegado, voto por quedarme en el presente. Viajo al pasado para aprender de su fantástico almacén de datos. Cuando lo hago, el presente se colma de agradecimientos y de una sana tristeza. Teniendo la nostalgia bajo control, el recuerdo de seres queridos que ya se fueron, las imágenes de una edad tierna e irrepetible, aportan al presente un halo de serenidad, dulzura y unas gotas de melancolía. ¿Qué hago con esas cuotas de pena? Leer sus enseñanzas para administrar mejor la realidad. Me proyecto al futuro para anticipar escenarios, para cobrar impulso, para irradiar ilusión y esperanza en un presente invernal. Completada la excursión regreso a mi tiempo preferido, el presente.”

Y acabo preguntándome, ¿Qué es lo que más me gusta de estos 40 años? Pues con sus subidas y sus bajadas: TODO. Amo a mi familia, me encanta Laborum y su gente, el reto de hacerlo crecer y desarrollar nuevas ideas, mi hobby de conferencista y escritor, (el llenar una hoja en blanco y convertirla en un artículo digerible es todo un reto), y en general la vida que llevo. Y sí! Sé que no soy lo que escribo, me falta mejorar muchísimo, y seguiré luchando.

Al final, lo junto todo y sale un hombre afortunado y agradecido con estos primeros 40 años (prefiero llamarlos el décimo aniversario de mis 30s). Ahora recién comienza mi vida…todo lo anterior ha sido una antesala!

Mi nuevo libro “No te rindas”

Libro No te RindasMis queridos lectores, ya salió mi nuevo libro “No te rindas”, espero les sirva de algo. Vivir es enfrentarse con dificultades, y en este libro, me guío no solo de los  mejores académicos a nivel mundial (profesores de Harvard, IESE) sino también de mis referentes más valiosos,  gente que ha sufrido mucho y que ha sabido salir adelante. Bien dicen que los más exitosos en la vida no son los que más dinero tienen sino los que más han luchado. Los artículos los vengo escribiendo desde hace un par de años, eran en un inicio solo para mí, luego me planteé la idea de publicar algunos en mi blog y luego Editorial Planeta seleccionó los mejores y los juntó para convertirlos en este libro.

Abrazos y el deseo, que es más que un deseo, de que luego de leer este libro, saquen ideas concretas para vivir mejor, para saber sacar lo mejor de lo que nos pasa en el camino, porque a pesar de todo, como diría Roberto Benigni, “La Vita e Bella”. No nos rindamos nunca!

Pueden comprarlo en Crisol, supermercados o cualquier librería del Perú.  Los dejo con la introducción del libro.

Introducción

“Lloraba porque no tenía zapatos hasta que vio a otro que no tenía pies.”  Proverbio hindú

Vivir es enfrentarse con dificultades, ¿Cómo hacer las paces con ellas y aprovecharlas? En las siguientes páginas trataré de responder esta pregunta guiándome de personas admirables que han pasado por momentos terribles y han salido adelante , por expertos a nivel mundial como Santiago Alvarez de Mon, Profesor del IESE o Tal Ben Shahar, Profesor de Harvard, Enrique Rojas, psiquiatra español especializado en depresión, entre otros expertos a nivel mundial.

Compartiré con ustedes los mejores artículos que he escrito en los últimos años sobre resiliencia, fortaleza y esfuerzo, muchos de los cuales escribí para mí mismo. En el fondo, eran como una conversación interior conmigo, en la que si supiera que otra persona me escucha, las ideas dejarían de fluir, el cerebro dejaría de transmitir porque la mente se encargaría de filtrar todo para que “suene bonito” y no, quise transcribirlos tal cual. Es como contarle al Word lo que no me atrevo a hablar en público. Siempre lo hago solo y de madrugada. Aunque valgan verdades, cada vez me importa menos lo que la gente piense de mi, si les gusto o no. Es como un punto de quiebre que uno sufre a los 37 años, en los que uno recapacita sobre las cosas importantes en su vida y que es lo que ha venido haciendo.

El sufrimiento es un aspecto de la vida que no podemos evadir, porque tarde o temprano nos va a tocar. Sin éste, la vida no es completa. Sentirnos en la obligación de ser felices permanentemente es una fuente indudable de sufrimiento, ya que tanto las alegrías como las tristezas son temporales y cíclicas. Cuando en la vida se presenta la adversidad a través de la pérdida de un ser querido o de un despido, o de una separación, es allí donde cosechamos todo lo que hemos sembrado antes; si hemos invertido en paciencia, compasión, optimismo y perseverancia, definitivamente la recibiremos y la enfrentaremos de otra manera. Necesitamos profundizar y sacar de la superficie estas cualidades.

Espero que mis palabras no sirvan más que de aperitivo para que, luego de leer este libro, empiece usted, querido lector,  un cambio en su forma de pensar y en su actitud de cara a la vida,  que lo ayuden a resistir, a no rendirse. Vale la pena.

En 17 preguntas, La Entrevista

eNTREVISTADespúes de varias lunas me animé a compartir con ustedes una entrevista (en su versión completa e incluyendo preguntas que no se incluyeron, que se , que publicó en El Comercio ayer Domingo).  

EN 17 PREGUNTAS: LA ENTREVISTA

Responde: Rafael Zavala Batlle

Cargo: Gerente General Laborum

Estudios: MBA ESAN, Postgrado en PAD, IESE y HARVARD

1-¿Puedes definir tu trabajo en tres palabras?

Retador, apasionante y adictivo.

2-¿Qué características debería tener tu asistente personal?

Criteriosa, prudente y consecuente, si dice algo es porque así lo piensa y siente, y lo que dice, lo hace.

3-¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo?

Ayudar a las personas a conseguir un mejor trabajo y por ende una vida mejor.

4-¿Quién ha sido tu mayor inspiración o influencia?

San Josemaría Escrivá, un santo de nuestros días,  que decía que a través del trabajo bien hecho, uno puede llegar a ser santo. Un hombre con una pasión y energía desbordantes, unos valores y principios irreversibles y una singular fortaleza mental.

5-¿Cuál ha sido tu mayor idea de negocio?

Crear unidades de negocio en Laborum que lo han hecho triplicar su facturación en los últimos 4 años, como la división de Executive Search o las ferias laborales online por sectores económicos y a la medida para las mejores Universidades, MBAs e Institutos del Perú.

6-¿Qué está leyendo actualmente?

“Influence, the psychology of persuasion” de Robert Cialidini y “Todos educamos mal, pero unos peor que otros”, de Tomás Melendo.

8-¿A qué edad comenzaste a trabajar?

A los 20

9-¿De qué te arrepientes en tu carrera?

De haber sido por años un workaholic, mezcla de motivación, compromiso y desorden de tiempos, que desembocaban en un profesional enchufado permanentemente a la oficina. La vida y el trabajo jamás deben ser confundidos. El segundo es solamente una parte de la primera.

10-¿Cuál ha sido tu momento más tenso como ejecutivo?

Cuando he tenido que retirar gente de la empresa, porque sabes que le estás ocasionando un profundo dolor a esa persona.

11-¿Cuál es tu regla de oro?

“Solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro”, o si lo ves en forma positiva, “solo gana el que se da el todo por el todo”, y es que la gente más exitosa no es la que más dinero tiene sino la que más lucha por llegar a sus objetivos.

12-¿Cuál es la frase de negocios que más odias?

“Busca la felicidad solo al final, no en el camino”, Porque te impide celebrar pequeños éxitos y reflexionar sobre lo lejos que has llegado, te impide cuestionarte. La meta es el camino. Al final, la felicidad no depende de la realidad sino de como la interpretes.

13-¿Alguna vez has tenido que mentir en el trabajo?

Si, y me arrepiento.

14-¿Con qué personaje histórico te identificas?

El Rafa Nadal para mi ya ha hecho historia. Trabajo, disciplina, responsabilidad, sacrificio, fuertes lazos familiares y no dar ninguna batalla por perdida son sus golpes más fuertes.

15-¿Qué característica es la que más valoras en tu equipo?

Tienen talento a raudales, una predisposición insaciable hacia el aprendizaje, optimistas por naturaleza y valientes, no porque no tengan miedo de lo que pueda venir (de hecho la valentía no es ausencia de miedo, eso es idiotez, la valentía es la superación de éste), sino porque saben a donde quieren ir, se ponen en marcha y no se distraen con el ruido e impaciencia exterior.  Lo suyo es una maratón interior que prioriza el esfuerzo y la rigurosidad para terminar el trabajo bien hecho. Es parte de la cultura de nuestra empresa.

16-¿Cuál es tu placer culposo?

La envidia, comparar mi vida con la de otros, raíz de muchas miserias e ingrediente perfecto para la infelicidad.

17-¿Qué cosa podría mejorar tu vida?

Aprender a gestionarla mejor. Al final, la vida es consecuencia natural de una forma de caminar por ella y del esfuerzo que uno pone para ello. Enfocarme más en ser feliz que en estar feliz y ser feliz no es más que tener la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que tienes que hacer.

18-¿Cómo te gustaría ser recordado?

Me gustaría llegar a la meta, con medalla de oro, dando una auténtica lección y siendo ejemplo de superación, sacrificio y coherencia para todos los que estamos aquí, algo que por cierto, estoy muy lejos de lograr.

19-¿Tu trabajo ha afectado tu vida personal?

Sin duda. El exceso de trabajo (la droga moderna), hace que vea a mi hijo más con los ojos cerrados que con los ojos abiertos.

20- ¿Qué es la peor cosa que alguien ha dicho de ti?

La peor no lo sé, pero continuamente me dicen que no tengo memoria, que ando con la cabeza a mil. Y si, reconozco que me he especializado en estar donde no estoy.

21- ¿Cuándo es que decides apagar tu Smartphone?

Nunca lo apago, a lo mucho lo pongo en vibrador.

22-¿Qué tan importante es el dinero para ti?

Lo es en la medida que cubra las necesidades de mi familia y me ayude a darles sus gustos. A partir de allí, más dinero no necesariamente es más felicidad. Dicen que los ricos también lloran… especialmente si hay alguien más rico que ellos!

Lo curioso es que cuando en nuestra escala de necesidades el dinero no ocupa un lugar destacado, sorpresivamente suele venir por añadidura.  Más que un objetivo prioritario, se convierte en una grata consecuencia.

23- ¿Cuál es el mejor libro de negocios que has leído?

El hombre en búsqueda del sentido, de Viktor Frankl, no es de negocios, sino de resiliencia. Apuesta por el optimista, que siempre tiene más probabilidades de éxito que un pesimista no porque se cree a si mismo menos problemas, sino porque ve soluciones donde el otro solo encuentra obstáculos.

24- ¿Cuál es el peor trabajo que has tenido en tu vida?

Unas prácticas que duraron 3 meses en las que aprendí muy poco.

25- ¿Qué es lo más importante para un ejecutivo, un MBA o la experiencia?

Las horas de vuelo, el peinar canas, no se reemplazan por nada.

26-¿Qué objeto atesoras en tu oficina?

Mi crucifijo y la foto de mi familia, sin ellos me siento solo.

 

El camino de la esperanza

imagesMuchos vemos en algún momento de nuestras vidas que la vida se vuelve como un cáncer que uno tiene que sobrellevar. Al parecer, no hay como hacer que termine la crisis por la que pasamos.

Sin embargo, no se debe desperdiciar una buena crisis, ya que suele ser una magnífica oportunidad para aprender de algo, si sabemos aprovecharla y para ello, nada mejor que sacar a flote los valores como la paciencia, el esfuerzo, la perseverancia, la fortaleza y una mentalidad de optimismo.

Soy de los que cree que en la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias, y nuestro futuro será una consecuencia de lo que hagamos hoy. Paul Guth decía “A veces nuestra suerte sería tener mala suerte. Ciertos triunfos son engañosos. Ciertas derrotas preparan lejanas victorias.” Dios aprieta, hasta que uno no pueda más, pero no te ahoga, es justamente así como se forman los campeones, y es así como debiera tratarnos un entrenador que nos quiere y quiere sacar lo mejor de nosotros. En ese momento, que mal la pasaremos, pero sin ese entrenamiento que nos dejó exhaustos, sin aliento, sin fuerzas, a lo mejor, no hubiésemos llegado a correr la maratón.

Y claro, que fácil es escribir, lo difícil es algo mucho más valioso, pasar la adversidad con esfuerzo y perseverancia. A veces el partido va en serio, no es juego de niños y a mucha gente le toca jugarlo de visitante, con dos jugadores menos, con el resultado en contra y con el árbitro parcializado. Y lo ganan!

¿Y por dónde empiezo? Joan De Dou, famoso psiquiatra y profesor del IESE nos dice:

“Aquí tenemos un punto previo, que es el autoconocimiento. Si uno no se conoce, pues muy mal. ¿Cómo puedo mejorar en una cosa si no sé en qué tengo que mejorar? Y a veces la gente pregunta: «Y si uno se quiere conocer, ¿qué tiene que hacer?». «Pues mira, primero uno tiene que reflexionar un poquito, pensar.» Habitualmente no lo hacemos mucho, eso de pensar. Dos: «Iría bien que escuchases». A veces algunos clientes, y a éstos, además, les cobro, me preguntan: «¿Y qué me aconseja usted?». «Pues escuchar.» «Esto es lo mismo que me decía mi madre.» «Es que quizá no hayas escuchado.» Porque lo que hacemos mal nos lo están diciendo continuamente. Y no una vez, sino muchas veces. «Oye, tú, no seas así.» «Oye, tú, frena.» «Oye, a ver si eres más tranquilo.» «Oye, muévete un poco más.» Nos lo dicen un montón de veces. Lo que pasa es que no prestamos atención.”

Es decir, primero reflexionar, segundo escuchar y agregaría un tercero que es haber formado la conciencia. Si no reflexionamos sobre lo que nos pasa, las alternativas de solución que podemos aplicar y leer y/o escuchar a los que ya han pasado por eso, es probable que el camino final todavía esté lejos.

Reinhold Messner, alpinista italiano que fue el primero en coronar las 14 cumbres de más de 8,000 metros, decía que con el tiempo , el éxito no es lo que pensábamos cuando éramos jóvenes. Ese éxito de la juventud, voy a tener mi propia empresa, voy a ganar mucho dinero, es efímero y superficial. “Ahora me doy cuenta de que el éxito es estar contento conmigo mismo, alcanzar ese estado interior que llamamos paz en la conciencia”.

Tres reglas básicas para superar la adversidad:

  1. No te hagas reproches,
  2. No te autocompadezcas y
  3. No te dejes llevar en exceso por los sentimientos.

Ya he hablado algunas veces de Christopher Reeve, el actor que solía hacer de Superman y que quedó hemipléjico luego de una caída a caballo. En sus peores días, aquellos en los que la mente no para de enviarte mensajes descalificantes y pesimistas ¿A qué se aferró? A su familia. El dice: “Si me entrego a la autocompasión o expreso mi desaliento delante de mi pequeño hijo Will estoy poniendo una carga pesada e injusta en un niño de 5 años. Si me vuelvo hacia dentro de mi y paso el tiempo en la nostalgia del pasado , no puedo estar cerca de Mathew y Alexandre, dos adolescentes que necesitan del criterio y consejos de su padre. Por último, que tipo de vida podría compartir con Dana, mi esposa, si me dejo llevar y me transformo en un armatoste deprimido que se arrastra en silla de ruedas?”

Quizá el hecho de actuar en los dos roles más importantes de su vida, el de esposo y padre, lo hicieron reflexionar, no dejar todo al sentimiento, y salir adelante. Teniendo licencia para deprimirse, priorizó la cabeza sobre el corazón, ejercitando a contracorriente su voluntad. Es en este tipo de héroes, en los que creo, no en los profesores y “gurús” de la adversidad, que creen que con una sonrisa en el rostro, o el no pensar en ellas, ya se acabó el problema.

Muchas veces se trata de definir nuestro rol en la vida, queremos ser soñadores de realidades o realizadores de sueños. Y con el segundo es con el que vienen la fuerza de voluntad, el esfuerzo y la ilusión por saber que vendrá un futuro mejor.

El Papa Francisco dijo recientemente “No sean nunca hombres tristes. Un cristiano no puede serlo. No se dejen vencer por el desánimo. La nuestra es una alegría que no nace por tener muchas cosas, sino que nace por haber encontrado a una Persona: Jesús”

En fin, con este artículo cierro una etapa de mi vida. Habiendo leído, pensado  y profundizado sobre adversidades ajenas, creo que ya es tiempo de implementar lo aprendido y gestionar la mía. Seguramente terminará tratándome como me lo merezco.

Quiero una vida nueva, llena de ilusiones, metas y riesgos. Dicen que cuando te acostumbras a la rutina y estabilidad de una vida sin grandes sobresaltos, la vida te pasa sin que te des cuenta, y así se me han pasado quizá algunos de mis casi 38 años. Y quiero cambiar. La buena noticia es que no estamos terminados.

Me queda claro que tengo que descubrir en este aparente final, un nuevo principio. Nada ni nadie, me quitará la manera de disfrutar mi vida, como dirían los franceses la “joie de vivre” (el gozo de vivir).