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¿El segundo lugar es el primer perdedor?

descarga“No lo puedo creer. No entiendo nada. No se cómo gané este partido. La luché hasta el final”. Juan Martín del Potro temblaba mientras lo entrevistaban luego de ganarle a Rafael Nadal. Luego se quebró en llanto. Al día siguiente dejó todo en la cancha contra Murray, perdió y se quedó con la de plata. Dicen que el 2do lugar es el 1er perdedor…

¿Del Potro fracasó? ¿O quizá es un tema de calibrar mejor la realidad con las expectativas?. Cuando tenemos metas y no llegamos… ¿Hemos fracasado? No ganó el oro, ok, pero, es el 141 en el ranking, le ganó al No.1, al No. 5 y perdió la final con el No. 2.

Me encantan las olimpiadas porque el deporte visto con otros ojos me ayuda a trabajar mejor. ¿Si fuesen gerentes, cuál de los 4 tenistas tuvo el mejor desempeño? ¿Qué define a los buenos gerentes? ¿Un currículum lleno de logros? ¿Venderse como líder, seguro de sí mismo, y muy inteligente? Hay toda una industria afuera dispuesta a fabricar profesionales tan perfectos y preparados que me asombra que no sean los Presidentes de las empresas en las que trabajan. Quizá no todo es lo que parece y al igual que Del Potro habría que enfocarse en algunos puntos que lo llevaron a la final y que podríamos traducir en competencias directivas:

  1. Resiliencia

Decía del Potro: “Lo que me pasó es un reflejo de la vida, te puede cambiar todo en un segundo. El 2009 me cambió la vida ganando el US Open, pero pocos meses después me volvió a cambiar la vida con una lesión en la mano. Pasé de ser el futuro N° 1 del mundo a no ser nada. Estabas en la cima del mundo y de golpe todo se derrumbó.”

El resiliente es el que sufre pero resiste. En el deporte y el trabajo, triunfan aquellos que han aprendido a luchar por dar lo mejor de sí mismos, a ser felices a través de la superación de sufrimientos, y de aprender de los fracasos. Y es que festejamos la victoria y odiamos la derrota, sin embargo, ambas son complementarias en el juego de la vida, y necesitamos aprender a vivir en las dos, si queremos ganarlo.

Pero no basta con el conocimiento de las técnicas de la batalla para alcanzar la victoria, es necesario pelear. No es suficiente con enterarse por donde hay que caminar para llegar al cielo, hay que recorrer el camino.

  1. Perseverancia en el trabajo

En esta vida no hay lonche gratis. Los resultados del éxito son hijos de la disciplina, de trabajar mucho y bien, del esfuerzo constante. Decía Santiago Alvarez de Mon que la experiencia per se no es un valor supremo. Los años, si no se saben leer con inteligencia y humildad, no bastan por si solos, necesitan de la perseverancia para arrojar un saldo positivo.

  1. Confianza

Las cosas buenas les pasan a los que las persiguen. La suerte se suele aparecer a los que han hecho sus tareas antes. Hay que disfrutar el partido. El resto ocurirá, y si no, no era nuestro tren. El nerviosismo, la angustia, la impaciencia, nos precipitan muchas veces a decisiones que luego nos pasarán factura.

  1. Enfoque en lo importante

Phil Jackson, mítico entrenador de la NBA, ganador de once anillos, resaltaba la importancia para competir con éxito de una mente concentrada. “En cualquier modalidad deportiva la capacidad de concentración es un factor crucial de rendimiento. En cualquier ámbito de la vida el priorizar lo importante es un elemento distintivo de excelencia.”

Y para ello hay que saber encontrarlo. No podemos sanar de una enfermedad si no la reconocemos como tal y no aceptamos los remedios oportunos. Es muy peligroso confundir un resfrío con una neumonía. Hay que distinguir los diagnósticos que nos dan luces para encontrar y priorizar los comportamientos que hay que cambiar.

Y luego, no sirven los pequeños pasos, la autocompasión, sino el golpe decidido que nos aleje de lo que nos tira para abajo. En el caso de recaída y de que parezca imposible vencer, recomenzar la lucha sin perder el ánimo!!! Es lo que hizo Del Potro hace dos días. ¿Y si lo intentamos? ¿Qué perdemos?

5 blogs imperdibles para un buen gerente

Harvard_Business_Review_cover_Jan_Feb_2012Hoy en día hay mucha información que no tiene valor. El arte está en encontrar que es lo que no podemos dejar de leer para ser mejores profesionales. Y me he dedicado hace varios años a emprender esta búsqueda y estar constantemente actualizando mis fuentes para mi gestión laboral y para mis artículos y conferencias. Así que hoy comparto uno de mis secretos mejor guardados, lo mejor que he encontrado.

No es bueno para un profesional saber solo de un tema y no salir de éste. Tampoco lo es, ser un generalista que es amateur en todo; aquellos profesionales que pasan por encima de las cosas sin saber bien de nada y nos hacen creer que tienen una visión global y estratégica. Yo creo que la mejor manera de llegar a una visión integral es saber mucho de algo, y desde ese epicentro, a lo mejor adquieres una dimensión mayor. Pero claramente no se puede llegar a una visión generalista de las cosas desde la suma de saberes superficiales.

Los blogs son un canal muy rápido para aprender en “pequeñas dosis” de varios temas y conocer conceptos y tendencias. Inclsuive los podemos tener alojados en nuestro Facebook o Twitter para enterarnos de los nuevos posts. Obviamente hay miles de blogs muy interesantes, cada uno tiene un estilo diferente y solo tú puedes definir cuáles te servirán más, pero esta lista puede darte un sólido punto de partida. Con ustedes, lo mejor de lo mejor a nivel mundial:

  1. Harvard Business Review https://hbr.org/. El blog de la legendaria y más famosa escuela de negocios. Provee información principalmente de management, tecnología, innovación, finanzas y tendencias.
  2. IESE http://www.ieseinsight.com/?idioma=1 El blog de la mejor Escuela de Negocios del mundo según el último Ranking de Finantial Times 2016, con artículos más enfocados en Gobierno de personas, liderazgo, toma de decisiones y coaching.
  3. Marketing: El blog de Seth Godin http://sethgodin.typepad.com/, uno de los gurús más reconocidos en Marketing, autor de 18 best sellers traducidos a 35 idiomas, que brinda una perspectiva de todas las novedades de esa área. Te enseña a pensar diferente y a ver las cosas siempre desde otra óptica.
  4. Felicidad: http://1000awesomethings.com/ El blog de Neil Pasricha, New York Time Best Seller 2010- 2015. Ganador de mejor blog del mundo de acuerdo al concurso más reconocido “Peoples Choice”. MBA de Harvard, es la autoridad mundial en este tema.
  5. Ventas: http://predictablerevenue.com/blog El blog de Aaron Ross uno de los mejores speakers en ventas, autor de uno de los libros más vendidos de ventas en el mundo.

Y ya que estamos en esto, les dejo mis recomendaciones de los 5 mejores libros de management publicados este año. No los venden en Perú pero pueden pedirlos por Amazon:

  1. Liderazgo: “The Three box solution: A strategy for leading innovation” de Vijay Govindarajan. Recomendado por los CEOs de Mastercard, Bristol-Myers Squibb, Colgate Palmolive, Thinkers 50, Hasbro, General Electric, Tata Group, Pepsico, y CRP de Interbank.
  2. Gobierno de Personas: “Superbosses, How exceptional leaders master the flow of talent”. Sydney Finkelstein. Viene recomendado por el CEO de Linkedin, Marshall Goldsmith, reconocido como el mejor expositor en temas de liderazgo en el mundo, además de varios CEOs como el de Linkedin, Gillette, Siemens, Saatchi & Saatchi Worldwide
  3. Comunicación y persuasion TED Talks, The official TED guide to Public Speaking. Chris Anderson. El fundador de TED nos resume los pasos para armar una presentación, comunicar mejor nuestras ideas a todo nivel. Considerado como el major libro en este tema.
  4. Actualidad: “Originals: How non conformist move the world” de Adam Grant. Recomendado por Richard Branson, JJ Abraham, Director de Star Wars, y recomendado por Amazon y Harvard Business Reviews: Ideas that shaped the world.
  5. Crecimiento personal: “Positive Intelligence: Why only 20% of teams and individuals achieve their potential and hoy you can achieve yours”. De Shirzad Chamine. Recomendado por el CEO de Wells Fargo Bank, HP, Campbell Soup, y Marshall Goldsmith.

Y finalmente, los 5 mejores libros que he leído de acuerdo a los siguientes temas:

  1. Coaching: No soy superman: Santiago Alvarez de Mon
  2. Creatividad: The art of thinking clearly: Rolph Dobelly
  3. Cultura general: Las grandes entrevistas de la historia: Christopher Sylvester, un libro que incluye entrevistas a Hitler, Mussolini, Juan Pablo II, Mahatma Gandhi, Marx, Lenin, Al Capone, John Lennon, Picasso, Greta Garbo, Madre Teresa, Freud, Roosevelt, etc.
  4. Management: The real Life MBA: Jack Welch, el mejor Gerente del Siglo XX.
  5. Desarrollo personal: El hombre en búsqueda del sentido, Victor Frankl

¿Mi trabajo me puede hacer feliz?

tumblr_lmawiaOdxy1qf4tn0Pasamos más de la mitad de nuestra vida trabajando, valdría la pena preguntarse cómo ser feliz en nuestro trabajo porque además, la felicidad en el trabajo influye en la felicidad fuera del trabajo.

El mes pasado me invitaron a dar una conferencia en Kellogg y en el foro, conocí a otro de los expositores, Niren Chaundry, CEO de KFC a nivel mundial. Realmente un fuera de serie. Conversábamos sobre que tan decisivo es el sueldo en la felicidad. Me decía que efectivamente es un factor importante el hecho de tener una retribución justa, sin embargo no necesariamente es el disparador principal. Incluso podría ser lo contrario si pensamos que en el mismo sector se está pagando más por hacer lo mismo. Más allá de las gratificaciones, lo más importante en el trabajo y, aquí está la clave, es el compromiso y la satisfacción que nos produce sentir que estamos contribuyendo a algo importante, que ayuda al crecimiento de la empresa y que nos mejora la vida.

Para ser felices en el trabajo podemos comenzar con aceptar la realidad y a los demás tal como son. Conocernos y aceptarnos a nosotros y a nuestros equipos, con sus fortalezas y debilidades.

Tener expectativas realistas y adecuadas sobre el trabajo y quienes nos rodean. En vez de exigir a las circunstancias y a los demás que se amolden a nuestros deseos, aceptarlos tal como son y, a partir de ahí, modificar aquello que se puede mejorar. No hacerlo será una fuente segura de decepción y desmotivación.

La felicidad laboral está en valorar lo que tenemos y no frustrarnos por lo que nos falta. Ojo, con eso no quiero decir que seamos mediocres, para nada, siempre, con las ganas y el esfuerzo de aprender y mejorar. Lo único que vale la pena hacer es lo que haces por otros. Decía un santo de nuestros días: ¨Quieres un secreto para ser feliz? Date y sirve a los demás sin esperar que te lo agradezcan.

Decía Luis Huete de Harvard que la gestión de la felicidad implica necesariamente que vivamos con un propósito en la vida (y por ende en el trabajo) y que disfrutemos de lo que hacemos y hagamos que los que están a cargo nuestro lo disfruten. Quizá el mejor trabajo no es aquel en el que la empresa sea la mejor pagadora, o la más grande o la que más facture, sino en el que las personas tengan la sensación de estar donde quieren estar. Y esto pasa por ganar la cabeza y el corazón de tu equipo de trabajo. Con la cabeza se refiere a que reciban un salario justo y con el corazón a que se les escuche, se les entienda y se les valore.

Cambia el “Odio mi trabajo” por el “Me encanta mi trabajo”. Piénsalo bien, analiza, para que eres bueno, que te encanta hacer y que puedes hacer para que los demás disfruten y mejoren, para luego identificar en qué momento se entrecruzan todos. Después de todo la persona que vivirá de las respuestas de ello, eres tú.

Ideas para liderar mejor

Funny-Quotes-On-Leadership-5Habiendo millones de artículos sobre liderazgo me atrevo a escribir un resumen de lo mejor que he leído y escuchado con el fin de compartir algunas ideas para liderar mejor. No soy nadie para dar consejos, pero médico enfermo también puede curar.

La mejor definición que he escuchado, se la pregunté a Harry Kraemmer, una autoridad a nivel mundial en este tema, luego de una clase en Kellogg: “Hacer que otros hagan cosas que ordinariamente no harían dado que tienen una habilidad para influenciar y motivar a la gente a que cumpla algún objetivo.”

¿Pero, por qué es tan difícil influenciar en las personas? Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE, comentaba que es porque creemos que dirigir se hace sólo con la cabeza y que con aprender cinco conceptos, leer libros y asistir a algunas conferencias es suficiente. Cualquiera de nosotros puede improvisar una conferencia sobre trabajo en equipo o liderazgo, pero luego no hacer nada de eso porque no lo siente. Estamos cojos en gestión de sentimientos… hacemos demasiado uso de la lógica y poco de las emociones. El éxito está en articular una mente que piensa y sienta, donde pensamientos y emociones, razón y sentimiento, lógica y pasión caminen juntos. Los líderes excepcionales son los que impactan en la cabeza y el corazón de la gente.

Cuando me hablan de liderazgo, se me viene a la mente una palabra: ejemplo. Liderar desde el ejemplo es quizá la única forma de hacerlo. Los valores no se pueden enseñar, solo se pueden aprender. Se contagian. Ya lo decía Waldo Emerson: “Sus acciones hablan tan fuerte que no puedo escuchar lo que está diciendo”.

Y todo comienza por liderar primero la vida de uno. Enfocarme en sacar la mejor versión de mí mismo y luego la mejor versión de los demás. Y es en esta etapa donde cosechamos los valores que hemos sembrado antes como la humildad, la escucha activa, el esfuerzo y la perseverancia.

Solo una vez cumplida esa tarea podemos aspirar a liderar a otros. Me gusta la definición de empresa que daba Giovanni Agnelli, CEO de Fiat, quizá porque no es académica, sino práctica: “Una empresa está formada por personas con diferentes historias, culturas, inclinaciones, aspiraciones (…). Y todas esas personas, de diferentes edades y culturas, con diferentes empleos, tienen que llevar a cabo el milagro de trabajar juntos, de modo que los resultados de la empresa sean los adecuados. Hoy y mañana”. Y el líder es el responsable de liderarlos.

Si estamos alineados con esta definición, las personas debieran estar en el corazón de la tarea de dirigir, que como decía Argandoña, no es otra cosa que tomar las distintas motivaciones, capacidades, experiencias e ilusiones, y hacer de todo eso el motor de un proyecto común al servicio de consumidores, proveedores, propietarios, directivos y empleados. Porque queremos empresas más humanas, sí. Y también más exitosas.

Napoleón decía que los líderes son distribuidores de esperanza. Y es que influenciar es crear cosas espectaculares a través de otros, crear valor. Los líderes le recuerdan a su gente lo que es realmente importante. Inspiran confianza, ejecutan con excelencia y como una feliz consecuencia de ello, producen resultados extraordinarios.

Los líderes tienen que tener autoconfianza, sé lo que sé pero también lo que no sé. Implica conocer sus debilidades. Tienen que tener también humildad, como llegaron hasta donde están. Valorar al equipo que los ayudó a llegar. Los mejores líderes se preocupan por el lado personal de sus equipos. No es un tema de poder sino de autoridad. El poder no basta para comprometer y seducir y ahora menos, implica tener una visión y compartirla con otros. El poder, el afán de dominar, es la obsesión de los débiles. Es parte de su complejo de inferioridad.

Ya lo decía Jack Welch, reconocido como el mejor gerente del siglo XX por la revista Fortune “Compromete a tu gente y pregúntale ¿Qué haces? ¿Por qué crees que es importante? ¿Qué puedes ganar si lo haces bien?” No es el trabajo que haces el que importa, es el significado que tiene para ti. La gente no se da si es que no tiene un motivo para hacerlo. Como líderes, debemos invitar a la gente a que encuentren sentido a su trabajo.

Messi… es como ver a Dios en la cancha

el-fenomeno-messi-2089745w620Messi es el único futbolista en la historia en ganar 5 veces el Balón de Oro. Ha ganado siete títulos de La Liga y cuatro títulos de la Liga de Campeones de la UEFA. Tiene el record de más goles en la historia de La Liga (295), en una temporada de La Liga (50), en un año calendario (91) y en un partido de la Liga de Campeones (5). Como dijo una vez Larry Bird luego de un partido con Michael Jordan, “He visto a Dios en la cancha”.

¿Se sacó la lotería?, Creo que no, y creo que hay muchas lecciones que podemos aprender de Lio que he querido resumir en 10 puntos:

1. Talento, condición necesaria pero no suficiente. Tiene instinto, velocidad y dominio con ambas piernas. También tiene debilidades como la estatura, no es cabeceador como Pelé, pero en lugar de inventarse al jugador que no es , de la mano de su entrenador de turno, sabe explotar sus fortalezas.

2. Capacidad de superación: A los 11 años le diagnosticaron una deficiencia en la hormona de crecimiento. Luego tuvo varias lesiones, la última en el 2014 que lo marginó varios meses. Dijo en una reciente entrevista. “Fue un año que intenté olvidar rápido para recuperar mi mejor versión gracias a la alegría, el trabajo y el esfuerzo. Cada año he procurado sacar cosas positivas de donde sea para crecer y mejorar. Pasa en la vida y dentro del terreno de juego.”

3. Fortaleza mental, todo Argentina le grita en contra porque sienten que le “debe” a su selección. En lugar de ahogarse en sus penas, parece que se inspira en sus equivocaciones para salir fortalecido. Sin duda, su mayor fortaleza es su cerebro, rebosa optimismo y fe. ¿Significa que no sufre miedos y angustias?. Por supuesto que no, es humano. Pierde, pero no fracasa. No eleva el error a la categoría de descalificación personal. Es por ello que siempre gana su partido interior, el único que depende de él. Si falla un penal o pierde un partido, piensa en el próximo, no se queda revoloteando en un pasado irreversible.

4. Pasión por lo que hace Su objetivo es hacer magia con la pelota, disfrutar, hacer famosos a otros con esos pases. Consecuencia de ello es la Champions y el balón de Oro. Muchos en cambio, vivimos obsesionados con los resultados.

5. Prioridad a la Familia Un entorno familiar estable y seguro que lo protege de la fama y le ayuda a seguir siendo una persona normal. Apasionado por el futbol, pero sabe que eso no es todo en la vida, y que la familia es tan o más importante que ello.

6. Espíritu de equipo Cuando marca un ‘hat-trick’ se lleva orgulloso la pelota a casa, y quiere que sus compañeros se la dediquen. Y lo hace, según su última entrevista “porque es un reconocimiento para todo el equipo. Sin mis compañeros no habría logrado todo lo que he conseguido en lo individual, y creo que, con un ‘hat-trick’, más que nunca, porque dependo mucho de ellos para hacer gol, así que es un recuerdo bonito tener la firma de todos.” Sabe que su crecimiento pasa por el crecimiento de los demás.

7. Respeto Sus conferencias de prensa son una muestra de respeto al equipo contrario. Respeta, estudia y admira la competencia. Hay gente que lamenta que haya coincidido con Cristiano. Y a lo mejor es al revés, que la mejor versión de Messi se la debemos a CR7 y a la inversa.

8. Humildad La victoria y derrota pasan con naturalidad, como la vida misma. Sabe que un día puede estar en la cima y al día siguiente en el sótano. No se entiende la luz sin la oscuridad. No es un divo, sabe bien de donde viene y hacia donde va.

9. Generosidad En el 2007, creó la Fundación Leo Messi cuya misión es actuar en favor de los niños y adolescentes en situación de riesgo.

10. Esfuerzo Es un futbolista que le pegan por todos lados y pocas veces cae. Socio fundador del Club de la Pelea . Este video da cuenta de ello https://www.youtube.com/watch?v=WZpMZHPmt3U No he escuchado ni una queja, ninguna excusa. Pasa la página y a escribir los próximos capítulos de su espectacular trayectoria.

Se imaginan si los profesionales o los políticos de moda, actuáramos así … la desaceleración a lo mejor no existiría.

El rol del Gerente

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La escasa disposición del Gerente para encajar críticas o escuchar, manda una indirecta a las empresas: solo las buenas noticias y las opiniones iguales son bienvenidas. Como consecuencia de ello, ese Gerente, víctima de su propia trampa, acaba aislado de la realidad. Y si no la conoce, poco podrá hacer por mejorarla.

Leí en el Boletín del IESE que Peter Drucker, en una reunión pidió que levantaran la mano aquellos que tenían una buena cantidad de inútiles en sus compañías. Luego preguntó: “¿Eran ya inútiles cuando los seleccionaron, o se convirtieron durante su gestión?”. La anécdota refleja con ironía una evidencia incómoda para muchos directivos: se lamentan de la incompetencia de sus empleados obviando su parte de responsabilidad, ya sea por contratar a quien no deben o por no desarrollar a sus mejores profesionales.

Y es que la función principal de cualquier gerente es sacar la mejor versión de la gente que tiene a cargo y alinearla con los objetivos de la empresa. Tengo mi propia forma de hacerlo que se basa en 4 pilares:

1. Conocerlos,

2. motivarlos,

3. quererlos, y

4. exigirles

No podemos obviar ninguno. No puedo motivar a alguien que no conozco, ni puedo generar un vínculo con él sino lo motivo, y finalmente sin ese vínculo, no puedo exigir, porque si lo hago, ya verán la forma de sacarme la vuelta y/o de buscar otro trabajo.

Primero, conocer, realmente, a nuestra gente. ¿Quiénes son, que problemas tienen, como viven, que les ilusiona, que los deprime? Me comentaron de un jefe que le dijo a su asistente “Acá al trabajo vienes bien llorada”. Entre líneas le dijo que no le interesa lo que le pase en casa, esto es su trabajo. Como dice Enrique Sueiro, del IE, comunicar empieza por escuchar para comprender, en vez de hablar para convencer. Dirigimos si escuchamos porque solo así influimos. Uno aprende cuando escucha, hablando nunca aprendemos nada.

La exigencia diaria no nos facilita el contacto con el equipo. Como decía Pablo Ferreiro, del PAD, “Muchos casos de Harvard indican que la productividad baja por problemas familiares. ¿Puedo hacer algo? Si, porque quiero que los que trabajen conmigo sean felices. Cada noche preguntarme no solamente cuanta plata he ganado sino , ¿Le he resuelto el problema a alguien?.

Escuchar es ponerme en los zapatos del otro para intentar comprenderle y entender su posición y sólo desde allí, sabiendo sus reales intereses, plantear una estrategia de motivación. A unos les motiva el dinero, a otros la línea de carrera, a otros los retos de la posición, otros un horario flexible, a otros autonomía, etc.

Jesús Vega de la Falla, hasta hace poco, Vicepresidente de RRHH de Zara a nivel mundial, me comentaba que le sugirió a Amancio Ortega (el Presidente de Directorio) que tenían que aplicar unas encuestas de clima y desempeño buenísimas. Y “Don Amancio” le contestó: Jesús, “¿Estás casado? Si por supuesto, contestó. Y si quieres ver como va tu relación le haces una encuesta a tu esposa para que marque del 1 al 10 o la invitas a un restaurante y conversas con ella mirándola a los ojos?.” Curiosamente, los valores más importantes para definir un profesional valioso para la empresa, como el compromiso, el esfuerzo, la perseverancia son difíciles de medir con un test.

¿Y entonces, cómo generar vínculos con el equipo? Decía Fernandez Aguado, referente mundial de management, que el buen gerente solo sabe contar hasta 1. No ve masas, ve personas. Gerenciar es preocuparse por cada uno. No podemos buscar el compromiso sino hemos construido previamente la confianza. Jack Welch, el mejor Gerente de todos los tiempos según Fortune, decía, primero la gente, colocar a los mejores en el lugar indicado, luego la estrategia.

Y por supuesto, hay que exigir, y mucho. Pero ojo, se trata de trabajar mejor, no necesariamente más. Lo importante es que ellos hagan lo que tienen que hacer muy bien hecho, no porque tu les dices que lo hagan sino porque quieren hacerlo, y esto es porque has movido su voluntad y les has enseñado a hacerlo. Messi no es el mejor del mundo porque el Presidente del Barcelona lo obligue o le pague más.

ListenFeedback2Dirigir no es ganar una carrera de popularidad. “Si aprecias a alguien, no le exijas como lo que es sino como lo que puede llegar a ser”, decía Goethe. La gente valiosa quiere y necesita ser exigida. Que no nos tiemble la mano. Estrictos con las normas y amables con la gente.

Las luces que no vemos



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¿Quién dijo que dirigir una empresa era fácil? Pues no lo es. Hay que conocer bien el entorno para adaptarse a los cambios o mejor, para adelantarse a ellos, y en el mejor de los casos, liderarlos, decía Antonio Argandoña, del IESE. Si, dirigir hoy es difícil, y hacerlo bien, es aún más complicado.

El contexto en el que vivimos nos exige tener conocimientos sólidos para entender la realidad del negocio en el que estamos. Necesitamos descifrar las oportunidades, los riesgos, sacar a relucir nuestra capacidad para discriminar y filtrar la información relevante y dominar muy bien los números y las herramientas para medirlos. Adaptarnos a lo inesperado. Que importante se vuelven la astucia, la valentía y el coraje para cambiar de rumbo la dirección del barco y para adelantarse a la nueva realidad. No estaba lloviendo cuando Noe comenzó a construir la barca.

No hay receta perfecta, pero sin duda, nos ayudará el enfocarnos en el corto sin dejar de lado el largo plazo y para ello, tener muy claro nuestro Pareto, definir, cual es ese 20% de acciones que generan el 80% del impacto en lo que hacemos. Muchas veces, las urgencias del día a día nos impiden ver las luces que nos pueden guiar hacia una mejor gestión.

Michael Tussman, Director del Programa de Liderazgo en Harvard, dice que “en un entorno de negocio tan dinámico como el actual, la inercia es un suicidio. Mientras dedicas tu tiempo a comprobar que la maquinaria corporativa está bien engrasada, el mundo cambia y puede dejarte fuera de juego. Por ello, hay que ser ambidiestros, es decir, manejar las cosas que se hacen bien pero a la vez seguir innovando.”

Los gerentes ambidiestros, decía Tushman, deben pedir a sus equipos directivos que sean coherentemente incoherentes, es decir, comunicar una cosa a unos “No cometa errores en el negocio principal y mejórelo constantemente” y la contraria a los otros “Cometa todos los errores que quiera durante el proceso de descubrimiento de algo nuevo”. Como dijo Gordon Bummer, de P&G, “Si no nos destruimos a nosotros mismos internamente, lo hará Unilever”. Y esa paradoja refleja en su máxima expresión la ambidestreza.

Pero ojo, las ideas brillantes no suelen ser fruto únicamente de la reflexión. Henry Mintzberg recalca que a veces las mejores estrategias surgen cuando miramos y actuamos primero y pensamos después.

Douglas Conant, ex CEO de Cambpell y profesor de Kellogg me decía que el foco en momentos complejos también debe estar en las personas. La desaceleración desmotiva, y la desmotivación baja la productividad y genera mayor desmotivación. Se necesitan líderes comprometidos que influyan positivamente, que conecten profunda y directamente y tengan la capacidad de cambiar actitudes, sacar al resto del equipo de su status de confort. No es cuestión de sonrisas, es cuestión de alinear a la gente con la estrategia, con un norte claro, con planes concretos. Muy enfocados en el negocio, en meter goles y no jugar para las tribunas.

Al final, uno siembra lo que cosecha, si has sembrado una política de fidelizar (no me gusta la palabra “retener”) por sueldos altos únicamente, habrás creado un ejercito de mercenarios, que se irán por 5% más a la competencia, pero si te has preocupado por conocerlos, motivarlos, sacar la mejor versión de ellos, quererlos y exigirles, te imaginarás lo que cosechas.

En momentos de crisis, muchas veces el único enfoque está en ahorrar costos, y la gente pasa a un segundo plano. Y es un gran error. La gente no se acuerda de lo que le dijiste sino de como la hiciste sentir. No es lo que dices, es lo que ellos entienden. Conectémonos más con nuestra gente. Dicen que la cabeza no escuchará hasta que el corazón no lo haga. No se trata solo de decirles lo que tienen que hacer sino de liderar desde el ejemplo. “Sus acciones hablan tan fuerte que no puedo escuchar lo que está diciendo”. Ralph Waldo Emerson A lo mejor, dirigir empresas no es cosa de definir si hacemos una cosa o la otra, es cuestión de ver más allá de lo evidente y pensar como hacemos una Y la otra. Cambiar la O por la Y.