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El perfil del profesional del 2015

go-your-own-roadPor mi trabajo en Laborum varios clientes me suelen preguntar cual es el perfil ideal del profesional para estos tiempos. Pues bien, he intentado hacer un muy breve repaso de las cualidades que considero más importantes.

Hoy en día y así como está el Perú, necesitamos en primer lugar profesionales humildes, que aprendan de los errores y pidan perdón (palabra mágica) cuando haya que hacerlo. El orgullo, el contravalor, es el peor de los defectos, elimina la capacidad de aprendizaje.

Necesitamos profesionales muy astutos para entender el “dolor” del cliente (sus necesidades reales), ágiles, capaces de cambiar de opinión y adaptarse a los cambios rápidamente. Es mejor ser humilde y contradecirse que estrellarse por iluminado. Personas que se esfuercen, que se comprometan realmente, “all in”, que saben que solo ganan cuando se dan enteras, independientemente del resultado, ya que ése no depende exclusivamente de nosotros. Saben que el camino a la victoria es siempre el más complicado. En la presión y cuando las papas queman se crecen, encuentran la calma y a base de autoconfianza, perseveran en el tiempo.

Profesionales con sentido del humor, no para contar chistes todo el día, sino para reírse de si mismos y convertirse en arquitectos de un ambiente estimulante. La vida es lo suficientemente seria como tomársela por su lado trágico, siempre podemos darle la vuelta a la tortilla y cambiar un día triste, desanimado, en un día divertido.

Santiago Alvarez de Mon del IESE recomienda contratar gente que tenga una mente analítica, lógica, racional, rigurosa, que no se limita a tratar los síntomas sino que rastrea sus causas y fundamentos. Una mente creativa y visionaria, que en plena tormenta divisa claros y oportunidades que otros ni sospechan. Optimistas si claro, pero permanentemente pegados a la realidad, entendiéndola, evalúan bien los riesgos y definen acciones para neutralizarlos, sabiendo que a veces las cosas no salen bien y hay que enmendar el camino.

Cuídense mucho de optimistas falsos, que en su fuga de la realidad, se acercan peligrosamente al precipicio. Mucho cuidado también con los pesimistas, como dije en otro artículo, son contagiosos y siempre tienen razón ya que anticipan un resultado mediocre que terminan alcanzando.

No podía faltar el coraje, del que por cierto, se habla muy poco. Nelson Mandela dijo: “Aprendí entonces que coraje no era la ausencia del miedo sino la superación sobre éste. Sentí miedo muchas más veces de las que puedo recordar, pero lo ahogaba en una máscara de atrevimiento. El hombre bravo no es aquel que no siente miedo sino el que lo conquista y domina.“ Coraje para no callar cuando toca mantener la opinión. Coraje para tomar decisiones difíciles, impopulares, asumiendo el costo de las mismas. Para decirle al jefe lo que piensas. Coraje para decir que no. Para vivir tus valores, en lugar de predicarlos cual santurrones (esto me cae a pelo). Coraje para dejar de quejarse de la situación y hacer algo por los demás.

Y finalmente, la prima hermana del coraje: la valentía. Son valientes los que le dan al trabajo la posición que tiene en su vida y priorizan cuando haya que hacerlo, su vida espiritual, su vida familiar y su vida personal y cuando haya que hacerlo, su vida profesional. Los que cuando los visita la adversidad disfrazada de la muerte de un ser querido, un divorcio, una pérdida de trabajo, escarban y sacan a flote lo mejor de ellos, una gran fortaleza interior. Pueden doblarse, pero nunca se quiebran. Por supuesto que sufren y tienen miedo, pero su capacidad de reconocer e interiorizar el sufrimiento, les proporciona la suficiente gasolina para sacar a relucir sus mejores valores, esfuerzo, resiliencia, perseverancia, optimismo y luchar con acciones concretas para superar esa etapa. Un consejo rápido y gratis.

Cuando vayan a contratar a alguien, imagínense como reaccionará en tiempos difíciles. ¿Se asustará, ahogará o saldrá nadando contra corriente? Ojo, el cv no dice nada al respecto, allí todos somos superman.

Con profesionales como éstos, la desaceleración ni se sentirá, al contrario, podremos crecer exponencialmente, mientras que a otras empresas sí las va a matar. La diferencia se llama actitud. A trabajar! No se aprende a nadar leyendo tratados sobre natación sino tirándose a la piscina. ¿Lo intentamos?

Que alguien me motive por favor!

cover-upTodos queremos motivar (a hijos, esposos, empleados, clientes, etc.) y ser motivados. Veamos, una cosa es conseguir que alguien haga algo y otra muy distinta conseguir que alguien quiera hacer algo. Nadie está motivado todo el tiempo, así como nadie es feliz todo el tiempo. Pasadas las vacaciones, volvemos a nuestro hábitat natural, la oficina y claro, cuesta volver a agarrar el ritmo, y no solo a nosotros sino a nuestros equipos.

Pero bueno, antes de hablar de motivación, me gustaría definirla. Según José Marina, destacado psicólogo a nivel mundial, “Son los deseos que nos lanzan a la acción, los antecedentes de nuestros actos, la energía que nos mueve.” Todos conocemos nuestros deseos, lo que no sabemos son las causas que los determinan. ¿Por qué quiero esto o aquello? Y esas causas tienen mucho que ver con las ganas de salir adelante. “Con ganas, ganas”, pero no somos dueños de nuestras ganas, por lo tanto, aquello que defina nuestras ganas, definirá nuestro nivel de motivación.

Habría que identificar que es lo que nos mueve, ¿Cuáles son nuestros tesoros en la vida? Y es que esos tesoros son las necesidades que nos creamos. Si los hacemos más atractivos, si somos capaces de alcanzarlos y sabemos como, probablemente, estaremos aumentando nuestras ganas. Pero no todo son las ganas. La otra parte es nuestra lectura de la realidad.

Hoy en día, y con la desaceleración en su máxima expresión, muchos son pesimistas sobre el futuro, y por ende les termina saliendo todo mal. Su única virtud, es que son pitonisos, tienen la habilidad de adivinar su futuro, y como siempre lo ven negro, pues ya se imaginan el final.

El pesimismo es una forma de cobardía porque es mucho más cómodo refugiarse en el lamento , en la queja, y en no hacer nada para enfrentarse a los acontecimientos, por adversos que sean. Hay que huir del pesimista como de la peste, es una enfermedad altamente contagiosa porque el pesimista es un estirilizador de ilusiones. Y peor si es de los que te dice “Yo no soy pesimista, soy realista”. Cuando escuchen eso, corran, el pata es peligrosísimo.

Y es que el optimista no es un pesimista mal informado, no es alguien que niega y manipula la realidad, ni que vive de espaldas a la misma, divorciado de hechos objetivos, ése más bien es un irresponsable. Es más bien, una persona que entiende la realidad, sabiendo los riesgos, los calcula, mide y toma las acciones correctas.“ ¿Por qué es usted tan optimista? Porque no le veo ninguna ventaja a no serlo.” Dijo Winston Churchill.

¿Cuánto vale una mentalidad positiva que permanece optimista cuando los demás se rinden? Su peso en oro. Que importante rodearse de gente que se crece ante la adversidad, encuentra luces en un cielo oscuro, ve oportunidades donde otros se nublan y paralizan y toma decisiones valientes y oportunas. Los partidos más difíciles de la vida nos obligan a trabajar todos los músculos del cuerpo hasta que nos duela el alma.

Y qué hacemos?

Betsabé Tierno, uno de los mejores psiquiatras actuales, nos dice: “Si aprendemos a pensar bien, aprenderemos a vivir bien. Los problemas que nos hemos creado hasta hoy son el resultado de un pensamiento erróneo y cualquier problema real o imaginario está en nosotros mismos.

Aquello en lo que pienses con mayor frecuencia determina lo que eres, la vida que llevas, tus niveles de felicidad o desdicha y en lo que te has convertido. La mente es la dueña y puede hacer un cielo del infierno o un infierno del cielo. El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son. Nunca cargues con más de un problema al mismo tiempo. Hay personas que cargan con tres: los que tuvieron, los que tienen ahora y los que esperan tener.”

¿A quién no le gusta estrenar algo nuevo para el 2015? Estrenemos pues, una nueva forma de pensar. El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino. Al pasado solo para aprender de él, el futuro, dependerá de lo que hagamos hoy. Así que a vivir el presente, a seguir pa´ delante, dando todo lo que llevamos dentro, “all in”.

En esta vida eso es lo que hay y pájaro que no vuela, pronto viene el gato y se lo come.

Ah, y a lo mejor no necesitan que alguien los motive, primero intenten solos, sino, ya piden ayuda.

¿Cuál es el mejor trabajo de tu vida?

office-beachLaborum cumple 15 años, y yo cumplo 10 en este trabajo. He querido dedicar mi artículo quincenal a mi vida laboral, y me atreví a compartir con ustedes esto que más que un artículo fue un breve discurso que leí a mi equipo de Laborum ya que acabamos de cumplir 15 años, con la única intención de que a lo mejor, hay alguno de los que lo lee que cumple también varios años en su trabajo y podría sentir lo mismo que yo.

Varias veces me han dicho, “Rafa, ya te vas por los 10 años, ¿Por qué no te cambias de trabajo?”, Y lo he pensado seriamente, pero…a lo mejor mañana, hoy no. Es que el trabajo es el lugar donde paso el mayor tiempo de mi día, por ende, una de las cosas más importantes que tengo. Le he dedicado mis mejores años. Y pensándolo bien, es mucho más que el lugar donde gano un sueldo, es el lugar donde puedo cumplir varios de mis retos, pero sobre todo, un lugar donde, no digo ayudo, ayudamos a mucha gente a que sea más feliz, porque tenemos, literalmente, el poder para cambiarles la vida, al colocarlos en un mejor trabajo.

Además, todavía me falta mucho por lograr, ideas hay miles, mi labor está en identificar cuales implementar correctamente el año que viene. Es difícil cambiar de trabajo cuando lo que haces, te apasiona, cuando sabes que tiene un sentido, y que eso, finalmente te hace feliz. Como tantas veces digo en mis charlas, el trabajo perfecto, será perfecto, si te hace feliz.

Una vez un chico de veintipocos años me dijo en una conferencia, “Yo ya estoy de vuelta en todo.” Le dije “¿A donde has ido? Para no ir.” No me interesa ese lugar, debe ser rutinario y aburrido. Y es que la consultoría te obliga y te enseña a viajar por caminos con subidas y bajadas, y se aprende de ambas.

Hace un par de años, estaba con un cliente amigo en mi oficina y al terminar le hice un “city tour” por Laborum. Al terminar me dijo, “Rafa, como se nota que esta casa tiene dueño.” Me sorprendió, porque nunca se me había ocurrido. Luego me di cuenta que era verdad. Que los que trabajamos acá lo cuidamos como si fuera nuestro. Porque es nuestro. Lo estamos haciendo día a día,  con mucho esfuerzo, y no es solo cuestión de ayudar a nuestros clientes a conseguir lo mejor, sino de preocuparse porque todos los que estemos acá, la pasemos cada vez mejor. Eso es darle un sentido más trascendental a nuestro trabajo. “La vida no se vuelve insoportable por las circunstancias sino por la falta de sentido” decía Victor Frankl.

Este año no ha sido el mejor para el país. Se ha hecho famosa la frase del Ministro de Economía “Se acabaron los vientos a favor, se nos vienen vientos en contra”, sin embargo, no puedo dejar de reconocer y agradecerles porque viene siendo, el mejor año de Laborum en su historia. Y uno de los secretos ha sido entender y adaptarnos mejor al mercado actual, pero sobre todo, adelantarnos a él. Messi dijo en una entrevista hace poco que los mejores jugadores, no van donde está la pelota, allí van todos, van donde la pelota va a ir. Es lo que tenemos que hacer el 2015. Las especies que sobreviven no son las mas fuertes ni las más grandes, sino aquellas que se anticipan y se adaptan mejor al cambio.

Y si pues, parece que el viaje no será en primera clase, parece que realmente no habrá viento a favor el 2015, pero tampoco nos resignaremos a crecimientos mediocres. Vamos por más!! Ha sido nuestro grito de guerra los últimos años, y lo hemos logrado. Este tipo de contextos son ideales para personas luchadoras, resilientes, innovadoras, que se abracen a la realidad. Este contexto nos obliga a sacar lo mejor de nosotros, a estudiar mejor la cancha, a entender las nuevas reglas, y enmendar el camino trazado.

Estos últimos años, la vida me ha enseñado que hay pocos monstruos que justifiquen el miedo que les tenemos. Y es que el futuro dependerá de lo que hagamos hoy. El 2015 nos reta, ¿pero saben? Eso es lo que hace apasionante este trabajo, que cada día es distinto, hay distintos problemas, distintas soluciones, ningún día es igual al anterior. Un partido imposible solo se puede ganar  si se le quita esa etiqueta. Justamente, con viento en contra, los aviones despegan.

En fin, ahora, a seguir con el viaje. Aprender, ganar, perder, ilusionarnos, esforzarnos, atrevernos, innovar, apasionarnos, verbos decisivos para disfrutar el camino. ¿A dónde llegaremos? Es lo de menos, viajar es lo que importa. Donde sea, lo haremos con la tranquilidad de saber que dimos todo lo que llevamos dentro.

Se puede ser feliz con el mismo sueldo

salario-minimoPicasso decía que quería tener bastante dinero para vivir tranquilo como los pobres. Y no le faltaba razón.

En una reciente encuesta realizada en los Estados Unidos, se pidió a la gente que especificara el factor que más mejoraría su calidad de vida. La respuesta más frecuente fue “más dinero”.

Una forma de autoengañarse es decir que nosotros compramos para nosotros mismos, nos convencemos de que compramos algo porque lo necesitamos, cuando la verdadera causa a menudo es impresionar al resto. En cualquier caso, la satisfacción y la insatisfacción siempre se obtienen en el momento del incremento o decremento del estatus, después se diluyen. Es decir, el aumento de sueldo alegra el primer día, si te sacas la lotería igual, a los cuatro días te has acostumbrado a tus nuevos millones y ya envidias a tus nuevos vecinos que tienen más… Incluso puedes llegar a sentirte más pobre que antes de la lotería.

Pero ¿cuánto necesita uno para ser feliz? Según un estudio realizado por Rakesh Sarin y Manel Baucells, de UCLA e IESE, la cifra son US$12,000 anuales. Esa cantidad cubriría todas nuestras necesidades básicas, lo demás es adaptativo. A partir de un nivel de renta determinado, la felicidad no aumenta significativamente por mucho que lo hagan los ingresos.

Hoy nos adaptamos rápidamente a un cierto nivel de estándar (nuestro departamento, nuestro auto, vacaciones, restaurantes) y no nos sentiremos mejor que el que paseaba en bicicleta y escuchaba una vieja radio hace sesenta años.

Sí, el poder adquisitivo influye en la felicidad de una persona, pero hasta cierto punto. Ni qué decir que algunas personas con dinero se torturan comparándose con otras personas aun más ricas que ellas y viven frustradas.

El dinero efectivamente da felicidad, porque con el dinero tienes más control, acceso a cosas que antes no tenías y más capacidad de decisión. Pero se comete un error de cálculo: se piensa que va a dar más de lo que da. Y esto lo cometemos cuando creemos que el dinero nos va a dar diez de felicidad, y a lo mucho, nos da un cinco. Es decir, no es un tema de cantidad, sino de expectativas.

Hay que educar a la gente en los colegios, en las familias… a que se comparen en determinados valores como “mira ése qué buenas notas saca, a ver si tú también haces como él”, y que eviten otras, como “mira a ése que se ha comprado un auto mejor”. Si nos comparamos en valores, lo del auto caerá como consecuencia de ser un mejor estudiante, y luego un mejor profesional, y, como consecuencia de ello, bien recompensado.

El problema está en sobreestimar la satisfacción que nos pueden dar los bienes y, por consiguiente, asignar un porcentaje del tiempo superior al debido para conseguirlos. ¿Qué podemos hacer al respecto? Ya lo dice Baucells en una de sus conclusiones: “Vale la pena preguntarse si uno se siente feliz habiendo tenido que trabajar cuatro horas más de lo normal cada día para vivir en un departamento más lujoso en una zona donde sigue habiendo gente más rica que uno, pero a costa de haber perdido horas valiosísimas de disfrutar con la familia, con los amigos. Quizá hubiera sido más inteligente pensar si nos interesaba entrar en esta batalla o no”.

Nos podemos acostumbrar a todo. Daniel Gilbert, profesor de Harvard y autor de numerosos libros sobre la felicidad decía: “La buena noticia es que perder la vista no te haría tan desdichado como piensas. La mala noticia es que ganarte la lotería tampoco te haría tan feliz como imaginas”.

La pregunta del millón es ¿Qué nos hace ser felices? ¿El dinero? ¿Un departamento grande? ¿Un carro del año? ¿O tener la conciencia tranquila de saber que estamos haciendo lo que nos corresponde en ese momento?

Dime quien soy

Últimamente la gente más cercana a mí6_blablabla en el trabajo me  ha recomendado escuchar más.  Y la verdad es que me hace falta. Y creo que le hace falta a muchos profesionales.

Una persona es exitosa en la medida que aprenda a gestionarse a sí misma, y para aprender a gestionarte, tienes que partir por aprender a conocerte, tus fortalezas, tus debilidades,  y para ello, solo tienes dos fuentes, como te ves tú, y como te ven los demás. Y es en ésta última donde fallamos mucho. Creemos que somos o actuamos o queremos proyectar una imagen o una idea de lo que hacemos, pero a lo mejor hay un divorcio entre lo que uno piensa de sí mismo y su accionar y lo que los demás piensan. Y es que no los escuchamos, no hemos caído en cuenta de que por algo tenemos dos orejas y solo una boca.

Como profesionales, estamos obligados en formarnos en ambos conceptos. Conversaba sobre estos temas ayer con Pablo Ferreiro, profesor del PAD, y Profesor Invitado del IESE, y me decía que hoy en día la gente no está identificada con la empresa, porque siente que la empresa no está identificada con la gente.  Ven a la empresa como su proveedor de plata. Esta verdad que parece tan sencilla, pasa muchas veces inadvertida a los que tenemos gente a nuestro cargo. Por eso me decía que existen los brutos, los brutísimos y los Gerentes.  Y es que hoy en día, a los gerentes se nos enseña a distribuir, no a producir, a producir gente exitosa, gente buena.

Y en ese sentido, el cariño es lo más importante, la gente tiene que sentirse tranquila  y segura, y esto no es parte del manual o de las políticas, o parte del objetivo de pertenecer a un ranking, esto se da con estructuras no formales, es decir, esto la gente lo vive porque le gusta. La gente se va por falta de buen trato. La gente no se va identificar, no va a tener lealtad con la empresas porque éstas no son personas, son sociedades anónimas, las personas se identificas con el resto del equipo, se identifican con los jefes. Por ello, que tremenda responsabilidad para los que tenemos gente a nuestro cargo.

Ganamos mucho escuchándolos, valorando opiniones, tomándolas en cuenta, (algo de lo que por cierto adolezco). Pero no solo eso, hay que entrenar a la gente en escuchar. El gran dilema de los líderes es su soledad. No suelen compartir sus opiniones personales, ni suelen pedir feedback.

Hoy se habla mucho del Coaching, y Pablo me decía que Coaching no es más que estar cerca de la gente, y ¿por qué? Porque la quieres. Y por qué la tengo que querer? Porque trabajas con ella. Es un tema de amistad, porque te conviertes en el depositario de la confianza de alguien.

Hay que ayudar a entender a las personas.

Focus en la gente. Trabajamos con gente, no con laptops. Ellos serán los responsables de los resultados de la empresa en el futuro.  Hay que formar gente que tenga interés por los demás. Los gerentes, somos responsables en buena cuenta de la vida de nuestros equipos. Por ello nuestra principal función es formarnos bien primero nosotros, para ayudarlos a ellos.

Cuando me hablan de liderazgo, se me viene a la mente una palabra: ejemplo. Liderar desde el ejemplo es quizá la única forma de hacerlo. Los valores no se pueden enseñar, solo se pueden aprender. Se contagian.

Dicen que el Jefe debe ser bastante artista, para comunicar lo que lleva dentro para enseñarles a la gente a vivir con lo que tienen, saber sacar lo mejor de lo que les pasa en su camino y ayudarles a descubrir y entender que hay detrás de las cosas, que hay detrás de lo obvio, para hacer las cosas de una manera diferente.

La Madre Teresa dijo en un Congreso para ejecutivos que si queremos tener empresas productivas,  a los empleados hay que conocerlos, una vez que los conoces, recién los puedes querer y motivar, y una vez que los quieres, les puedes exigir. Y como exigir? Con el ejemplo.  Siempre ir por delante, abriendo camino y enseñando con el ejemplo, nunca por detrás con el látigo.

Esto me llevó a preguntarle a Pablo si con toda la experiencia de tratar con empresarios y gerentes más de 40 años, podía afirmar si es la gente realmente lo más importante en las empresas y me dijo: “Debería serlo. No hay nadie que se atreva a decir lo contrario. Pero la realidad, mi experiencia, es que esto no se aplica, esto no se concreta, incluso inconscientemente. El propio empresario no es consciente de que para él lo más importante es la gente. Puede ser debido a varias causas. Una es que por gente entiende él y su familia y sus allegados o sus socios, y el resto del mundo, en otra esquina. Y es que no piensan. Están acostumbrados a contar. Y contar es un síntoma de pensar pero no es pensar. Contar es una manera muy elemental de pensar. Muchos se venden diciendo que la empresa es una familia para los empleados y la verdad que no. Esto es un engaño. La empresa que realmente me quiera bien como persona, me dirá: “oye distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa. La empresa que no cuida el lugar de la gente me demuestra que no le preocupa realmente la gente, porque lo más importante que tiene todo el mundo es su familia. Pues cuida a la familia.”

Muchas veces, que difícil es sacar tiempo para hablar de estas cosas con tu equipo de trabajo. Y lo escribo porque tengo el ejemplo muy cercano, me ha pasado esta semana que he tenido que postergar a dos personas que querían hacerlo. Y ahora, me doy cuenta de que un jefe que no tiene tiempo para hablar con su gente, de escucharlos, de aprender de ellos, no está haciendo bien su trabajo. Es como un taxista que no tiene tiempo para manejar. Si ese es el “core” de nuestra función, obtener resultados, a través del equipo, de las personas!  Para eso nos pagan. En fin, de los errores se aprende, así que lo primero que haré el Lunes será hablar con ellas, escucharlas, que seguro tendrán algo que me sirva bastante y me ayude a gestionar mejor.

2014: No pienso en ganar dinero…

la-navidad-2014-246497432013, año complicado en muchos aspectos. Sin embargo, balance final: positivo. Vuelvo a escribir después de muchas lunas, y es que la última quincena de Diciembre es ideal para reflexionar y preguntarnos “¿En qué fallamos?”, El problema no es fallar, o tener  defectos sino el no plantearse algo concreto para corregirlos. Prometo escribir más seguido ahora.

¿Cumplimos nuestros objetivos?  ¿Cuáles serán los del 2014? ¿Éxito?, ¿Felicidad?, ¿Ganas más dinero? ¿Tener más? ¿Ser más? ¿Servir más?

A lo mejor, antes de eso, debiéramos preguntarnos ¿Qué es el éxito para nosotros? ¿Quién lo define? Si nos vamos a pasar la vida persiguiendo un éxito que es definido por alguien que no somos nosotros,  medido por factores y variables ajenos, siempre estaremos frustrados. Nunca habrá suficientes victorias, porque una vez que lo consigamos, nos daremos cuenta que seguimos siendo infelices.

a lo decía Valero Rivera, el entrenador más exitoso del equipo del Balonmano del Barcelona, cuando definía las reglas del éxito.  “No se busca el premio, no se piensa en ganar dinero. Se piensa en una misión y en una tarea a realizar. Hay que fijar la cabeza en el proceso, atarla a los deberes contraídos, los resultados no deben tener ninguna cabida en nuestro mapa mental. Ya vendrán luego, los leeremos con cuidado y atención, y extraeremos consecuencias.”

Una vez hecha la tarea de aprender de nuestros errores, comenzamos por definir nuestro objetivo 2014 y aquí muchos apuntamos mal. El bull no puede ser ganar más dinero, ni tener más, ni siquiera debiera ser buscar el éxito, sino algo más trascendental, acaso nuestra principal meta en la vida, que es vivir (ser y estar) más felices. Tarea nada fácil.

Y para ello, nada mejor que una mentalidad optimista y luchadora. Bien dicen que la felicidad se encuentra en esforzarse por llenar un vaso poco a poco y no en heredar uno lleno. Curiosamente la gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que lucha por conseguirlo y sabe sacar lo mejor de lo que encuentra en su camino. Al final, yo creo que el grado de felicidad de una persona es la diferencia entre lo que se propone versus lo que logra, y esto se aplica a cualquier contexto: personal, profesional y familiar. Por lo tanto, no seamos tontos, no busquemos la felicidad donde no se encuentra.

También necesitaremos una mentalidad de líderes. Tenemos por estos días el ejemplo más claro y que conociendo su vida podemos seguir: Jesús, el más grande líder de todos los tiempos. Y es que liderazgo es transformar la realidad y vaya si Jesús lo hizo. Liderazgo es visión clara de la meta a la que se quiere llegar, deseo firme de conseguir los objetivos, inteligencia para dotarse de las herramientas y de los medios necesarios para el viaje y determinación de concluir el trayecto iniciado, dejando huella, para que los demás sigan el ejemplo.

Al arte de conversar muchos le llaman liderazgo, sin embargo, saber hablar es don de muchos, saber escuchar es don de pocos. ¿Por qué nos cuesta tanto escuchar? ¿Cómo no nos damos cuenta  de que solo escuchando y leyendo a los demás podemos aprender algo nuevo? ¿Cómo no captamos la indirecta de tener dos orejas y una boca?

No cabe la conversación con el otro sino hay conversación conmigo mismo. Todos los líderes saben que el cambio empieza con nosotros mismos. En nuestras conversaciones internas debemos ayudarnos a descubrir nuestros talentos, expectativas, ilusiones, sueños, aspiraciones, creencias y valores. Por eso comentaba al inicio de este artículo, la importancia de estos días para reflexionar, para identificar cuáles son los valores que más nos faltan, para cuestionarnos a nosotros mismos, ¿Por qué hacemos lo que hacemos?.  No hay conversación inteligente sin preguntas inteligentes. Pregunta el que sabe, el que duda no se puede permitir ese lujo. Y es que los valores no vienen de fábrica, hay que trabajarlos, hay que adquirirlos. No se predican, se practican.

Vale la pena también revisar nuestra relación con los que más queremos, nuestra familia, y no me refiero solamente a esposa (enamorada) o hijos, sino incluir a padres y hermanos. Revisar bien el equilibrio trabajo – familia en nuestra vida. En la oficina podemos y debemos ver el vaso medio vacío para poder sacarlo siempre adelante, pero en el hogar el vaso siempre debemos verlo medio lleno, siempre con optimismo, sino los pleitos, separaciones y divorcios, suelen asomarse. Hoy en día, me he dado cuenta que tenemos hijos huérfanos de padres vivos, y eso porque no les dedicamos el tiempo necesario.

Al final, es en la familia es en el único lugar donde te quieren por lo que eres y no por lo que haces. Yo lamentablemente este año he visto a mi hijo más con los ojos cerrados que con los ojos abiertos.

Muchas veces, nos hemos movido en la superficie, en la espuma de los acontecimientos. Este 2014 nos toca retomar el rumbo para caminar en la dirección correcta. Como ya lo he dicho en un artículo anterior, el camino es la meta. No me importan tanto las metas, sino el camino que elijo, el mismo me mostrará cuando doblar y cuando seguir adelante.  La meta es ese sueño que espero tener despierto.

Por estos días ando peleado con mi ego, porque siento que no he dado el todo por el todo, pero tengo el firme compromiso por darlo este 2014. Paciencia, no gano nada molesto con el tiempo. Todo lo que he sembrado este año, lo cosecharé el 2014. Como decía San Agustín, Señor, dame la virtud de la paciencia, pero dámela ya!

Dediquemos tiempo a soñar cosas irrealizables, aterricemos los sueños en tareas concretas, los sueños se construyen a base de esfuerzo. Plantémonos  ser mejores padres, hijos, esposos, trabajadores y amigos, pidamos sabiduría para exprimir el arte de vivir. Pongámosle sal a la vida, y hagamos cosas diferentes este año que viene, y es que cuando te acostumbras a la rutina y estabilidad de una vida sin grandes sobresaltos, la vida te pasa sin que te des cuenta. Salgamos más, olvidémonos de estar pegados a la computadora, al Facebook, bien dicen que si no sabemos desconectarnos, es mejor que no nos conectemos.

Ojalá que este artículo pueda ayudarlos en esa aventura. ¿Lo intentamos?

 

 

Lo que capta tu atención, controla tu vida

Me he permitido traducir y resumir este artículo de Kare Anderson publicado hace 3 semanas en Harvard Business Review y que de hecho se ha convertido en el más leído en su versión online. Hace unos años, los ejecutivos de Disneyworld se preguntaban que es lo que más llamaba la atención de niños pequeños en su parque de diversiones en Orlando. Para ello contrataron a Kare Anderson y a un antropólogo para observar a su paso todos los miembros del elenco y todos los visitantes. Pero después de horas de observación, nos dimos cuenta de que lo que más captó la atención de los niños pequeños no era de Disney sino los teléfonos celulares de sus padres, especialmente cuando los padres los estaban usando.

Esos niños entendían claramente lo que mantuvo la atención de sus padres – y que cuando éstos los usaban, dejaban de tener atención a ellos, y eso era lo que acaparaba su atención.

Dar toda la atención es el primer y principal ingrediente en cualquier relación. Es imposible comunicarse, con alguien que no puede o no quiere centrarse en usted. Al mismo tiempo, a menudo no nos damos cuenta en que es lo que realmente nos centramos, ya que eso al final podría terminar controlando nuestros pensamientos, acciones y al final nuestras vidas. .

Por ejemplo, las personas pesimistas ven los reveses y los acontecimientos desgraciados como algo  personal (siempre me pasa lo peor), generalizado (Todo lo que me está pasando ahora es lo  peor) y permanente (siempre será de esta manera). Sin embargo, de acuerdo a Seligman Marty, con la práctica, se encontró que podemos aprender a prestar más atención a las posibilidades positivas en situaciones para elaborar un círculo virtuoso de la historia de nuestra vida.

Por ejemplo, el psicólogo Richard E. Nisbett, mostró una escena bajo el agua a los estudiantes en los EE.UU. y también a los asiáticos del este. Mientras que los estadounidenses comentaron sobre el pez gordo que nadaba entre los peces más pequeños, los asiáticos también tuvieron una visión m+as global,  incluyendo las plantas y las rocas. Nisbett llegó a la conclusión de que los asiáticos se centran en las relaciones, mientras que los occidentales tienden a ver los objetos aislados, en lugar de las conexiones entre ellas.

Esto es lo que llevó al Dr. Anderson de estos dos conclusiones: La primera que cualquier cosa  a la que le prestas atención tiene un efecto enorme sobre la forma de ver el mundo y entenderlo, y en segundo lugar, es mucho más fácil ver los patrones de la propia atención si se toma el tiempo para aprender acerca de otra persona.

Volvamos al ejemplo de Disney. Los padres probablemente pensaron que estaban pagando un montón de dinero para que sus hijos puedan prestar atención a los diferentes estímulos de DisneyWorld. Pero el comportamiento de sus hijos nos dice en lo que realmente estaban prestando su atención, sus teléfonos móviles. La mayoría de nosotros hemos sido culpables de una mayor atención a nuestros teléfonos celulares de lo que somos conscientes.

Para obtener información sobre nuestros patrones de atención, el autor sugiere examinar a otra persona. La mayoría de los oradores de motivación, auto-ayuda escritores, terapeutas y farmacéuticos nos animan a centrarse en “yo”. Ellos sugieren que hay que mirar hacia adentro para entender y mejorar y para una vida más feliz. Eso no está mal, pero no es suficiente. En lugar de simplemente preguntar: “¿Qué es lo que más me preocupa? Pregúntate ¿Qué es lo que más le preocupa al resto?. Sé el mejor oyente que he tenido en meses. Este es el primer ingrediente y el más básico en cualquier interacción. Simplemente mirando fijamente y con gusto a esa persona, asintiendo con la cabeza, a veces, y reiterando lo que ha escuchado se activará una empatía.

Dar y recibir toda la atención, aunque sea brevemente, es lo mínimo que un individuo puede hacer por otro – y además, atendiendo a los demás no sólo les ayuda – sino que nos ayuda, al evocar las respuestas que nos ayudan a sentirnos útiles, y conectados con el mundo real y no el virtual. Prestar atención puede ser un esfuerzo individual , pero también es una especie de cemento social que mantiene a los grupos y les ayuda a sentirse parte de algo mayor que ellos mismos. No siempre es fácil, pero puede mejorar con la práctica – sobre todo si se encuentra cada vez más flexible, más abierto a nuevas ideas, y más capaz de resonar con los demás. Es inevitable que ello conduce a una vida más rica y más significativa.