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Messi… es como ver a Dios en la cancha

el-fenomeno-messi-2089745w620Messi es el único futbolista en la historia en ganar 5 veces el Balón de Oro. Ha ganado siete títulos de La Liga y cuatro títulos de la Liga de Campeones de la UEFA. Tiene el record de más goles en la historia de La Liga (295), en una temporada de La Liga (50), en un año calendario (91) y en un partido de la Liga de Campeones (5). Como dijo una vez Larry Bird luego de un partido con Michael Jordan, “He visto a Dios en la cancha”.

¿Se sacó la lotería?, Creo que no, y creo que hay muchas lecciones que podemos aprender de Lio que he querido resumir en 10 puntos:

1. Talento, condición necesaria pero no suficiente. Tiene instinto, velocidad y dominio con ambas piernas. También tiene debilidades como la estatura, no es cabeceador como Pelé, pero en lugar de inventarse al jugador que no es , de la mano de su entrenador de turno, sabe explotar sus fortalezas.

2. Capacidad de superación: A los 11 años le diagnosticaron una deficiencia en la hormona de crecimiento. Luego tuvo varias lesiones, la última en el 2014 que lo marginó varios meses. Dijo en una reciente entrevista. “Fue un año que intenté olvidar rápido para recuperar mi mejor versión gracias a la alegría, el trabajo y el esfuerzo. Cada año he procurado sacar cosas positivas de donde sea para crecer y mejorar. Pasa en la vida y dentro del terreno de juego.”

3. Fortaleza mental, todo Argentina le grita en contra porque sienten que le “debe” a su selección. En lugar de ahogarse en sus penas, parece que se inspira en sus equivocaciones para salir fortalecido. Sin duda, su mayor fortaleza es su cerebro, rebosa optimismo y fe. ¿Significa que no sufre miedos y angustias?. Por supuesto que no, es humano. Pierde, pero no fracasa. No eleva el error a la categoría de descalificación personal. Es por ello que siempre gana su partido interior, el único que depende de él. Si falla un penal o pierde un partido, piensa en el próximo, no se queda revoloteando en un pasado irreversible.

4. Pasión por lo que hace Su objetivo es hacer magia con la pelota, disfrutar, hacer famosos a otros con esos pases. Consecuencia de ello es la Champions y el balón de Oro. Muchos en cambio, vivimos obsesionados con los resultados.

5. Prioridad a la Familia Un entorno familiar estable y seguro que lo protege de la fama y le ayuda a seguir siendo una persona normal. Apasionado por el futbol, pero sabe que eso no es todo en la vida, y que la familia es tan o más importante que ello.

6. Espíritu de equipo Cuando marca un ‘hat-trick’ se lleva orgulloso la pelota a casa, y quiere que sus compañeros se la dediquen. Y lo hace, según su última entrevista “porque es un reconocimiento para todo el equipo. Sin mis compañeros no habría logrado todo lo que he conseguido en lo individual, y creo que, con un ‘hat-trick’, más que nunca, porque dependo mucho de ellos para hacer gol, así que es un recuerdo bonito tener la firma de todos.” Sabe que su crecimiento pasa por el crecimiento de los demás.

7. Respeto Sus conferencias de prensa son una muestra de respeto al equipo contrario. Respeta, estudia y admira la competencia. Hay gente que lamenta que haya coincidido con Cristiano. Y a lo mejor es al revés, que la mejor versión de Messi se la debemos a CR7 y a la inversa.

8. Humildad La victoria y derrota pasan con naturalidad, como la vida misma. Sabe que un día puede estar en la cima y al día siguiente en el sótano. No se entiende la luz sin la oscuridad. No es un divo, sabe bien de donde viene y hacia donde va.

9. Generosidad En el 2007, creó la Fundación Leo Messi cuya misión es actuar en favor de los niños y adolescentes en situación de riesgo.

10. Esfuerzo Es un futbolista que le pegan por todos lados y pocas veces cae. Socio fundador del Club de la Pelea . Este video da cuenta de ello https://www.youtube.com/watch?v=WZpMZHPmt3U No he escuchado ni una queja, ninguna excusa. Pasa la página y a escribir los próximos capítulos de su espectacular trayectoria.

Se imaginan si los profesionales o los políticos de moda, actuáramos así … la desaceleración a lo mejor no existiría.

El rol del Gerente

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La escasa disposición del Gerente para encajar críticas o escuchar, manda una indirecta a las empresas: solo las buenas noticias y las opiniones iguales son bienvenidas. Como consecuencia de ello, ese Gerente, víctima de su propia trampa, acaba aislado de la realidad. Y si no la conoce, poco podrá hacer por mejorarla.

Leí en el Boletín del IESE que Peter Drucker, en una reunión pidió que levantaran la mano aquellos que tenían una buena cantidad de inútiles en sus compañías. Luego preguntó: “¿Eran ya inútiles cuando los seleccionaron, o se convirtieron durante su gestión?”. La anécdota refleja con ironía una evidencia incómoda para muchos directivos: se lamentan de la incompetencia de sus empleados obviando su parte de responsabilidad, ya sea por contratar a quien no deben o por no desarrollar a sus mejores profesionales.

Y es que la función principal de cualquier gerente es sacar la mejor versión de la gente que tiene a cargo y alinearla con los objetivos de la empresa. Tengo mi propia forma de hacerlo que se basa en 4 pilares:

1. Conocerlos,

2. motivarlos,

3. quererlos, y

4. exigirles

No podemos obviar ninguno. No puedo motivar a alguien que no conozco, ni puedo generar un vínculo con él sino lo motivo, y finalmente sin ese vínculo, no puedo exigir, porque si lo hago, ya verán la forma de sacarme la vuelta y/o de buscar otro trabajo.

Primero, conocer, realmente, a nuestra gente. ¿Quiénes son, que problemas tienen, como viven, que les ilusiona, que los deprime? Me comentaron de un jefe que le dijo a su asistente “Acá al trabajo vienes bien llorada”. Entre líneas le dijo que no le interesa lo que le pase en casa, esto es su trabajo. Como dice Enrique Sueiro, del IE, comunicar empieza por escuchar para comprender, en vez de hablar para convencer. Dirigimos si escuchamos porque solo así influimos. Uno aprende cuando escucha, hablando nunca aprendemos nada.

La exigencia diaria no nos facilita el contacto con el equipo. Como decía Pablo Ferreiro, del PAD, “Muchos casos de Harvard indican que la productividad baja por problemas familiares. ¿Puedo hacer algo? Si, porque quiero que los que trabajen conmigo sean felices. Cada noche preguntarme no solamente cuanta plata he ganado sino , ¿Le he resuelto el problema a alguien?.

Escuchar es ponerme en los zapatos del otro para intentar comprenderle y entender su posición y sólo desde allí, sabiendo sus reales intereses, plantear una estrategia de motivación. A unos les motiva el dinero, a otros la línea de carrera, a otros los retos de la posición, otros un horario flexible, a otros autonomía, etc.

Jesús Vega de la Falla, hasta hace poco, Vicepresidente de RRHH de Zara a nivel mundial, me comentaba que le sugirió a Amancio Ortega (el Presidente de Directorio) que tenían que aplicar unas encuestas de clima y desempeño buenísimas. Y “Don Amancio” le contestó: Jesús, “¿Estás casado? Si por supuesto, contestó. Y si quieres ver como va tu relación le haces una encuesta a tu esposa para que marque del 1 al 10 o la invitas a un restaurante y conversas con ella mirándola a los ojos?.” Curiosamente, los valores más importantes para definir un profesional valioso para la empresa, como el compromiso, el esfuerzo, la perseverancia son difíciles de medir con un test.

¿Y entonces, cómo generar vínculos con el equipo? Decía Fernandez Aguado, referente mundial de management, que el buen gerente solo sabe contar hasta 1. No ve masas, ve personas. Gerenciar es preocuparse por cada uno. No podemos buscar el compromiso sino hemos construido previamente la confianza. Jack Welch, el mejor Gerente de todos los tiempos según Fortune, decía, primero la gente, colocar a los mejores en el lugar indicado, luego la estrategia.

Y por supuesto, hay que exigir, y mucho. Pero ojo, se trata de trabajar mejor, no necesariamente más. Lo importante es que ellos hagan lo que tienen que hacer muy bien hecho, no porque tu les dices que lo hagan sino porque quieren hacerlo, y esto es porque has movido su voluntad y les has enseñado a hacerlo. Messi no es el mejor del mundo porque el Presidente del Barcelona lo obligue o le pague más.

ListenFeedback2Dirigir no es ganar una carrera de popularidad. “Si aprecias a alguien, no le exijas como lo que es sino como lo que puede llegar a ser”, decía Goethe. La gente valiosa quiere y necesita ser exigida. Que no nos tiemble la mano. Estrictos con las normas y amables con la gente.

Las luces que no vemos



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¿Quién dijo que dirigir una empresa era fácil? Pues no lo es. Hay que conocer bien el entorno para adaptarse a los cambios o mejor, para adelantarse a ellos, y en el mejor de los casos, liderarlos, decía Antonio Argandoña, del IESE. Si, dirigir hoy es difícil, y hacerlo bien, es aún más complicado.

El contexto en el que vivimos nos exige tener conocimientos sólidos para entender la realidad del negocio en el que estamos. Necesitamos descifrar las oportunidades, los riesgos, sacar a relucir nuestra capacidad para discriminar y filtrar la información relevante y dominar muy bien los números y las herramientas para medirlos. Adaptarnos a lo inesperado. Que importante se vuelven la astucia, la valentía y el coraje para cambiar de rumbo la dirección del barco y para adelantarse a la nueva realidad. No estaba lloviendo cuando Noe comenzó a construir la barca.

No hay receta perfecta, pero sin duda, nos ayudará el enfocarnos en el corto sin dejar de lado el largo plazo y para ello, tener muy claro nuestro Pareto, definir, cual es ese 20% de acciones que generan el 80% del impacto en lo que hacemos. Muchas veces, las urgencias del día a día nos impiden ver las luces que nos pueden guiar hacia una mejor gestión.

Michael Tussman, Director del Programa de Liderazgo en Harvard, dice que “en un entorno de negocio tan dinámico como el actual, la inercia es un suicidio. Mientras dedicas tu tiempo a comprobar que la maquinaria corporativa está bien engrasada, el mundo cambia y puede dejarte fuera de juego. Por ello, hay que ser ambidiestros, es decir, manejar las cosas que se hacen bien pero a la vez seguir innovando.”

Los gerentes ambidiestros, decía Tushman, deben pedir a sus equipos directivos que sean coherentemente incoherentes, es decir, comunicar una cosa a unos “No cometa errores en el negocio principal y mejórelo constantemente” y la contraria a los otros “Cometa todos los errores que quiera durante el proceso de descubrimiento de algo nuevo”. Como dijo Gordon Bummer, de P&G, “Si no nos destruimos a nosotros mismos internamente, lo hará Unilever”. Y esa paradoja refleja en su máxima expresión la ambidestreza.

Pero ojo, las ideas brillantes no suelen ser fruto únicamente de la reflexión. Henry Mintzberg recalca que a veces las mejores estrategias surgen cuando miramos y actuamos primero y pensamos después.

Douglas Conant, ex CEO de Cambpell y profesor de Kellogg me decía que el foco en momentos complejos también debe estar en las personas. La desaceleración desmotiva, y la desmotivación baja la productividad y genera mayor desmotivación. Se necesitan líderes comprometidos que influyan positivamente, que conecten profunda y directamente y tengan la capacidad de cambiar actitudes, sacar al resto del equipo de su status de confort. No es cuestión de sonrisas, es cuestión de alinear a la gente con la estrategia, con un norte claro, con planes concretos. Muy enfocados en el negocio, en meter goles y no jugar para las tribunas.

Al final, uno siembra lo que cosecha, si has sembrado una política de fidelizar (no me gusta la palabra “retener”) por sueldos altos únicamente, habrás creado un ejercito de mercenarios, que se irán por 5% más a la competencia, pero si te has preocupado por conocerlos, motivarlos, sacar la mejor versión de ellos, quererlos y exigirles, te imaginarás lo que cosechas.

En momentos de crisis, muchas veces el único enfoque está en ahorrar costos, y la gente pasa a un segundo plano. Y es un gran error. La gente no se acuerda de lo que le dijiste sino de como la hiciste sentir. No es lo que dices, es lo que ellos entienden. Conectémonos más con nuestra gente. Dicen que la cabeza no escuchará hasta que el corazón no lo haga. No se trata solo de decirles lo que tienen que hacer sino de liderar desde el ejemplo. “Sus acciones hablan tan fuerte que no puedo escuchar lo que está diciendo”. Ralph Waldo Emerson A lo mejor, dirigir empresas no es cosa de definir si hacemos una cosa o la otra, es cuestión de ver más allá de lo evidente y pensar como hacemos una Y la otra. Cambiar la O por la Y.

No pensemos en ganar dinero

dont-look-back copia2015, año complicado en muchos aspectos. ¿Estamos cumpliendo nuestros objetivos? ¿Cuáles eran? ¿Éxito?, ¿Felicidad?, ¿Ganar más dinero? ¿Tener más? ¿Ser más? ¿Servir más?

A lo mejor, antes de eso, debiéramos preguntarnos ¿Qué es el éxito para nosotros? ¿Quién lo define? Si nos vamos a pasar la vida persiguiendo un éxito que es definido por otros, siempre estaremos frustrados. Nunca habrán suficientes victorias, porque una vez que las consigamos, nos daremos cuenta que seguimos siendo infelices.

Ya lo decía Valero Rivera, el entrenador más exitoso del equipo del Balonmano del Barcelona, “No se busca el premio, no se piensa en ganar dinero, eso es una feliz consecuencia. Se piensa en una misión y en una tarea a realizar. Hay que fijar la cabeza en el proceso, los resultados no deben tener ninguna cabida en nuestro mapa mental. Ya vendrán luego, los leeremos con cuidado y atención, y extraeremos consecuencias.”

Para ello, que importante el aprender de nuestros errores. En lugar de descalificarnos y ponernos nerviosos, fijarnos en el error, y utilizarlo como herramienta de aprendizaje. Es distinto pensar que me he equivocado o he tropezado a decir que soy un fracasado.

Una vez que aprendemos de nuestros errores, comenzamos por definir nuestro objetivo y aquí muchos apuntamos mal. El bull no puede ser ganar más dinero, sino algo más trascendental, acaso nuestra principal meta en la vida, que es vivir (ser y estar) más felices (que por cierto son muy diferentes).

Y para ello, nada mejor que una mentalidad optimista (pero abrochada a la realidad) y luchadora. Son más felices los que se esfuerzan por llenar un vaso poco a poco y no los que heredan uno lleno. Curiosamente la gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que lucha por conseguirlo y sabe sacar lo mejor de lo que encuentra en su camino.

También necesitaremos del liderazgo, pero para liderar nuestra propia vida. Liderazgo es visión clara de la meta a la que se quiere llegar, inteligencia para conseguir las herramientas necesarias para el viaje, dejando huella, para que los demás sigan el ejemplo.

En nuestras conversaciones internas debemos descubrir nuestros talentos, expectativas, ilusiones, sueños, aspiraciones, creencias y valores.¿Por qué hacemos lo que hacemos?. No hay conversación inteligente sin preguntas inteligentes. Pregunta el que sabe, el que duda no se puede permitir ese lujo. Y es que los valores no vienen de fábrica, hay que adquirirlos y hacerlos crecer. Y eso cuesta. No se predican, se practican. Que nuestra gente vea que no son un brindis al sol sino que nos preocupemos de vivirlos y entrenarlos en la disciplina y el esfuerzo.

Vale la pena también revisar nuestra relación con los que más queremos, nuestra familia, y no me refiero solamente a esposa (enamorada) o hijos, sino incluir a padres y hermanos. Revisar bien el equilibrio trabajo – familia en nuestra vida. En la oficina podemos y debemos ver el vaso medio vacío para poder sacarlo siempre adelante, pero en el hogar el vaso siempre debemos verlo medio lleno, siempre con optimismo, sino los pleitos, separaciones y divorcios, suelen asomarse. Hoy en día, me he dado cuenta que tenemos hijos huérfanos de padres vivos, y eso porque no les dedicamos el tiempo necesario.

Al final, es en la familia es en el único lugar donde nos quieren por lo que somos y no por lo que hacemos. Yo lamentablemente este año he visto a mi hijo más con los ojos cerrados que con los ojos abiertos.

Muchas veces, nos hemos movido en la superficie, en la espuma de los acontecimientos. Este año nos toca retomar el rumbo para caminar en la dirección correcta. No me importan tanto las metas, sino el camino que elijo, el mismo me mostrará cuando doblar y cuando seguir adelante. La meta es ese sueño que espero tener despierto.

Leí un relato de un caracol que emprendió la ascensión a un cerezo a finales de primavera. Al verlo, unos gorriones que se hallaban en un árbol cercano estallaron en carcajadas. Y uno de ellos le dijo: Oye tu, pedazo de estúpido! No sabes que no hay cerezas en esta época del año? El caracol sin detenerse, replicó: “No importa. Ya las habrá cuando llegue arriba.”

Ante el contexto en el que vivimos, enfocado en su mayoría en el corto plazo, me interesa enfocarme en el lento, firme y seguro caminar del caracol del cuento. Sabe a donde quiere ir, se pone en marcha, no se distrae con el ruido e impaciencia exterior, lo suyo es una maratón interior que prioriza el esfuerzo y la rigurosidad para terminar el trabajo bien hecho.

Viviendo así estamos sembrando un futuro que cuando llegue no será fruto de la casualidad, ni de la buena o mala suerte, es realmente allí cuando podremos decir que ganamos porque dimos todo lo que llevamos dentro.

Dediquemos tiempo a soñar cosas irrealizables, aterricemos los sueños en tareas concretas, los sueños se construyen a base de esfuerzo. Aterricemos con ideas concretas como ser mejores padres, hijos, esposos, trabajadores y amigos. Pongámosle sal a la vida, y hagamos cosas diferentes este segundo semestre del año, y es que cuando te acostumbras a la rutina y estabilidad de una vida sin grandes sobresaltos, la vida te pasa sin que te des cuenta. Salgamos más, olvidémonos de estar pegados a la computadora, al Facebook (la droga moderna). Saquémosle el jugo a la vida, que te trata según la tratas tú a ella, exprímela y disfruta el regalo de la misma. Afrontemos desafíos que a lo mejor aun estaban pendientes.

Ojalá que este artículo pueda ayudarlos en esa aventura. ¿Lo intentamos?

El perfil del profesional del 2015

go-your-own-roadPor mi trabajo en Laborum varios clientes me suelen preguntar cual es el perfil ideal del profesional para estos tiempos. Pues bien, he intentado hacer un muy breve repaso de las cualidades que considero más importantes.

Hoy en día y así como está el Perú, necesitamos en primer lugar profesionales humildes, que aprendan de los errores y pidan perdón (palabra mágica) cuando haya que hacerlo. El orgullo, el contravalor, es el peor de los defectos, elimina la capacidad de aprendizaje.

Necesitamos profesionales muy astutos para entender el “dolor” del cliente (sus necesidades reales), ágiles, capaces de cambiar de opinión y adaptarse a los cambios rápidamente. Es mejor ser humilde y contradecirse que estrellarse por iluminado. Personas que se esfuercen, que se comprometan realmente, “all in”, que saben que solo ganan cuando se dan enteras, independientemente del resultado, ya que ése no depende exclusivamente de nosotros. Saben que el camino a la victoria es siempre el más complicado. En la presión y cuando las papas queman se crecen, encuentran la calma y a base de autoconfianza, perseveran en el tiempo.

Profesionales con sentido del humor, no para contar chistes todo el día, sino para reírse de si mismos y convertirse en arquitectos de un ambiente estimulante. La vida es lo suficientemente seria como tomársela por su lado trágico, siempre podemos darle la vuelta a la tortilla y cambiar un día triste, desanimado, en un día divertido.

Santiago Alvarez de Mon del IESE recomienda contratar gente que tenga una mente analítica, lógica, racional, rigurosa, que no se limita a tratar los síntomas sino que rastrea sus causas y fundamentos. Una mente creativa y visionaria, que en plena tormenta divisa claros y oportunidades que otros ni sospechan. Optimistas si claro, pero permanentemente pegados a la realidad, entendiéndola, evalúan bien los riesgos y definen acciones para neutralizarlos, sabiendo que a veces las cosas no salen bien y hay que enmendar el camino.

Cuídense mucho de optimistas falsos, que en su fuga de la realidad, se acercan peligrosamente al precipicio. Mucho cuidado también con los pesimistas, como dije en otro artículo, son contagiosos y siempre tienen razón ya que anticipan un resultado mediocre que terminan alcanzando.

No podía faltar el coraje, del que por cierto, se habla muy poco. Nelson Mandela dijo: “Aprendí entonces que coraje no era la ausencia del miedo sino la superación sobre éste. Sentí miedo muchas más veces de las que puedo recordar, pero lo ahogaba en una máscara de atrevimiento. El hombre bravo no es aquel que no siente miedo sino el que lo conquista y domina.“ Coraje para no callar cuando toca mantener la opinión. Coraje para tomar decisiones difíciles, impopulares, asumiendo el costo de las mismas. Para decirle al jefe lo que piensas. Coraje para decir que no. Para vivir tus valores, en lugar de predicarlos cual santurrones (esto me cae a pelo). Coraje para dejar de quejarse de la situación y hacer algo por los demás.

Y finalmente, la prima hermana del coraje: la valentía. Son valientes los que le dan al trabajo la posición que tiene en su vida y priorizan cuando haya que hacerlo, su vida espiritual, su vida familiar y su vida personal y cuando haya que hacerlo, su vida profesional. Los que cuando los visita la adversidad disfrazada de la muerte de un ser querido, un divorcio, una pérdida de trabajo, escarban y sacan a flote lo mejor de ellos, una gran fortaleza interior. Pueden doblarse, pero nunca se quiebran. Por supuesto que sufren y tienen miedo, pero su capacidad de reconocer e interiorizar el sufrimiento, les proporciona la suficiente gasolina para sacar a relucir sus mejores valores, esfuerzo, resiliencia, perseverancia, optimismo y luchar con acciones concretas para superar esa etapa. Un consejo rápido y gratis.

Cuando vayan a contratar a alguien, imagínense como reaccionará en tiempos difíciles. ¿Se asustará, ahogará o saldrá nadando contra corriente? Ojo, el cv no dice nada al respecto, allí todos somos superman.

Con profesionales como éstos, la desaceleración ni se sentirá, al contrario, podremos crecer exponencialmente, mientras que a otras empresas sí las va a matar. La diferencia se llama actitud. A trabajar! No se aprende a nadar leyendo tratados sobre natación sino tirándose a la piscina. ¿Lo intentamos?

Que alguien me motive por favor!

cover-upTodos queremos motivar (a hijos, esposos, empleados, clientes, etc.) y ser motivados. Veamos, una cosa es conseguir que alguien haga algo y otra muy distinta conseguir que alguien quiera hacer algo. Nadie está motivado todo el tiempo, así como nadie es feliz todo el tiempo. Pasadas las vacaciones, volvemos a nuestro hábitat natural, la oficina y claro, cuesta volver a agarrar el ritmo, y no solo a nosotros sino a nuestros equipos.

Pero bueno, antes de hablar de motivación, me gustaría definirla. Según José Marina, destacado psicólogo a nivel mundial, “Son los deseos que nos lanzan a la acción, los antecedentes de nuestros actos, la energía que nos mueve.” Todos conocemos nuestros deseos, lo que no sabemos son las causas que los determinan. ¿Por qué quiero esto o aquello? Y esas causas tienen mucho que ver con las ganas de salir adelante. “Con ganas, ganas”, pero no somos dueños de nuestras ganas, por lo tanto, aquello que defina nuestras ganas, definirá nuestro nivel de motivación.

Habría que identificar que es lo que nos mueve, ¿Cuáles son nuestros tesoros en la vida? Y es que esos tesoros son las necesidades que nos creamos. Si los hacemos más atractivos, si somos capaces de alcanzarlos y sabemos como, probablemente, estaremos aumentando nuestras ganas. Pero no todo son las ganas. La otra parte es nuestra lectura de la realidad.

Hoy en día, y con la desaceleración en su máxima expresión, muchos son pesimistas sobre el futuro, y por ende les termina saliendo todo mal. Su única virtud, es que son pitonisos, tienen la habilidad de adivinar su futuro, y como siempre lo ven negro, pues ya se imaginan el final.

El pesimismo es una forma de cobardía porque es mucho más cómodo refugiarse en el lamento , en la queja, y en no hacer nada para enfrentarse a los acontecimientos, por adversos que sean. Hay que huir del pesimista como de la peste, es una enfermedad altamente contagiosa porque el pesimista es un estirilizador de ilusiones. Y peor si es de los que te dice “Yo no soy pesimista, soy realista”. Cuando escuchen eso, corran, el pata es peligrosísimo.

Y es que el optimista no es un pesimista mal informado, no es alguien que niega y manipula la realidad, ni que vive de espaldas a la misma, divorciado de hechos objetivos, ése más bien es un irresponsable. Es más bien, una persona que entiende la realidad, sabiendo los riesgos, los calcula, mide y toma las acciones correctas.“ ¿Por qué es usted tan optimista? Porque no le veo ninguna ventaja a no serlo.” Dijo Winston Churchill.

¿Cuánto vale una mentalidad positiva que permanece optimista cuando los demás se rinden? Su peso en oro. Que importante rodearse de gente que se crece ante la adversidad, encuentra luces en un cielo oscuro, ve oportunidades donde otros se nublan y paralizan y toma decisiones valientes y oportunas. Los partidos más difíciles de la vida nos obligan a trabajar todos los músculos del cuerpo hasta que nos duela el alma.

Y qué hacemos?

Betsabé Tierno, uno de los mejores psiquiatras actuales, nos dice: “Si aprendemos a pensar bien, aprenderemos a vivir bien. Los problemas que nos hemos creado hasta hoy son el resultado de un pensamiento erróneo y cualquier problema real o imaginario está en nosotros mismos.

Aquello en lo que pienses con mayor frecuencia determina lo que eres, la vida que llevas, tus niveles de felicidad o desdicha y en lo que te has convertido. La mente es la dueña y puede hacer un cielo del infierno o un infierno del cielo. El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son. Nunca cargues con más de un problema al mismo tiempo. Hay personas que cargan con tres: los que tuvieron, los que tienen ahora y los que esperan tener.”

¿A quién no le gusta estrenar algo nuevo para el 2015? Estrenemos pues, una nueva forma de pensar. El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino. Al pasado solo para aprender de él, el futuro, dependerá de lo que hagamos hoy. Así que a vivir el presente, a seguir pa´ delante, dando todo lo que llevamos dentro, “all in”.

En esta vida eso es lo que hay y pájaro que no vuela, pronto viene el gato y se lo come.

Ah, y a lo mejor no necesitan que alguien los motive, primero intenten solos, sino, ya piden ayuda.

¿Cuál es el mejor trabajo de tu vida?

office-beachLaborum cumple 15 años, y yo cumplo 10 en este trabajo. He querido dedicar mi artículo quincenal a mi vida laboral, y me atreví a compartir con ustedes esto que más que un artículo fue un breve discurso que leí a mi equipo de Laborum ya que acabamos de cumplir 15 años, con la única intención de que a lo mejor, hay alguno de los que lo lee que cumple también varios años en su trabajo y podría sentir lo mismo que yo.

Varias veces me han dicho, “Rafa, ya te vas por los 10 años, ¿Por qué no te cambias de trabajo?”, Y lo he pensado seriamente, pero…a lo mejor mañana, hoy no. Es que el trabajo es el lugar donde paso el mayor tiempo de mi día, por ende, una de las cosas más importantes que tengo. Le he dedicado mis mejores años. Y pensándolo bien, es mucho más que el lugar donde gano un sueldo, es el lugar donde puedo cumplir varios de mis retos, pero sobre todo, un lugar donde, no digo ayudo, ayudamos a mucha gente a que sea más feliz, porque tenemos, literalmente, el poder para cambiarles la vida, al colocarlos en un mejor trabajo.

Además, todavía me falta mucho por lograr, ideas hay miles, mi labor está en identificar cuales implementar correctamente el año que viene. Es difícil cambiar de trabajo cuando lo que haces, te apasiona, cuando sabes que tiene un sentido, y que eso, finalmente te hace feliz. Como tantas veces digo en mis charlas, el trabajo perfecto, será perfecto, si te hace feliz.

Una vez un chico de veintipocos años me dijo en una conferencia, “Yo ya estoy de vuelta en todo.” Le dije “¿A donde has ido? Para no ir.” No me interesa ese lugar, debe ser rutinario y aburrido. Y es que la consultoría te obliga y te enseña a viajar por caminos con subidas y bajadas, y se aprende de ambas.

Hace un par de años, estaba con un cliente amigo en mi oficina y al terminar le hice un “city tour” por Laborum. Al terminar me dijo, “Rafa, como se nota que esta casa tiene dueño.” Me sorprendió, porque nunca se me había ocurrido. Luego me di cuenta que era verdad. Que los que trabajamos acá lo cuidamos como si fuera nuestro. Porque es nuestro. Lo estamos haciendo día a día,  con mucho esfuerzo, y no es solo cuestión de ayudar a nuestros clientes a conseguir lo mejor, sino de preocuparse porque todos los que estemos acá, la pasemos cada vez mejor. Eso es darle un sentido más trascendental a nuestro trabajo. “La vida no se vuelve insoportable por las circunstancias sino por la falta de sentido” decía Victor Frankl.

Este año no ha sido el mejor para el país. Se ha hecho famosa la frase del Ministro de Economía “Se acabaron los vientos a favor, se nos vienen vientos en contra”, sin embargo, no puedo dejar de reconocer y agradecerles porque viene siendo, el mejor año de Laborum en su historia. Y uno de los secretos ha sido entender y adaptarnos mejor al mercado actual, pero sobre todo, adelantarnos a él. Messi dijo en una entrevista hace poco que los mejores jugadores, no van donde está la pelota, allí van todos, van donde la pelota va a ir. Es lo que tenemos que hacer el 2015. Las especies que sobreviven no son las mas fuertes ni las más grandes, sino aquellas que se anticipan y se adaptan mejor al cambio.

Y si pues, parece que el viaje no será en primera clase, parece que realmente no habrá viento a favor el 2015, pero tampoco nos resignaremos a crecimientos mediocres. Vamos por más!! Ha sido nuestro grito de guerra los últimos años, y lo hemos logrado. Este tipo de contextos son ideales para personas luchadoras, resilientes, innovadoras, que se abracen a la realidad. Este contexto nos obliga a sacar lo mejor de nosotros, a estudiar mejor la cancha, a entender las nuevas reglas, y enmendar el camino trazado.

Estos últimos años, la vida me ha enseñado que hay pocos monstruos que justifiquen el miedo que les tenemos. Y es que el futuro dependerá de lo que hagamos hoy. El 2015 nos reta, ¿pero saben? Eso es lo que hace apasionante este trabajo, que cada día es distinto, hay distintos problemas, distintas soluciones, ningún día es igual al anterior. Un partido imposible solo se puede ganar  si se le quita esa etiqueta. Justamente, con viento en contra, los aviones despegan.

En fin, ahora, a seguir con el viaje. Aprender, ganar, perder, ilusionarnos, esforzarnos, atrevernos, innovar, apasionarnos, verbos decisivos para disfrutar el camino. ¿A dónde llegaremos? Es lo de menos, viajar es lo que importa. Donde sea, lo haremos con la tranquilidad de saber que dimos todo lo que llevamos dentro.