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Escucha con los ojos

SILENCIOEn la vida, lo más importante es que lo más importante tiene que ser lo más importante. Parece un juego de palabras pero es bastante más profundo. Y es que muchas veces no sabemos identificar y priorizar las cosas que realmente van a mover la aguja de nuestro desempeño.

Hace unos meses, asistí a un Seminario sobre técnicas para potenciar la creatividad en el trabajo. Y el reto era: ¿Qué tendríamos que hacer para duplicar la facturación en nuestras empresas?. Alguien dijo que generar ideas para fabricar el producto por la mitad del costo. Muy ambicioso y sin duda, de ser viable, sería la idea del millón, pero la realidad es que muchas empresas se han dedicado el año pasado a ahorrar costos al máximo y si bien, han sobrevivido, el hacerlo sin otra estrategia en paralelo, claramente las ha dejado en una posición débil de cara al nuevo contexto.

¿Han probado con algo tan básico pero a la vez tan escaso en estos tiempos como enfocarse en su gente, conectarse con ellos? A lo mejor no doblamos ninguna facturación, pero con seguridad aumentaremos la productividad. Una de las competencias que sin duda, van a tomar una enorme relevancia en un mundo hiper conectado, son las habilidades de comunicación y persuasión, vale decir, dominar el arte de la conversación.

Los que lo hacen son los que construyen relaciones a largo plazo. Hay que generar lazos, tender puentes. Los que realmente entienden y conectan con la realidad y con la gente son aquellos que pueden liderar e inspirar.

¿Y cómo hacerlo? Pablo Ferreiro del Pad me decía que lo más importante era la cercanía para conocer y el conocimiento para querer, no para criticar, no para censurar, no para establecer distancia. Si yo soy más alto que el resto, puedo usar esa ventaja para servir de faro a los demás. Si yo soy más bajo, puedo ver qué pasa por debajo. El sentido de las capacidades tiene que ver con cómo se colabora con el resto.

Escucharlos! Escuchar es más importante que hablar, porque cuando escuchas es increíble lo que puedes aprender. Cuando pones en practica lo que aprendes, es increíble lo que puedes cambiar.

La comunicación no es solo palabras, son miradas, movimientos del cuerpo, le llaman comportamiento no verbal. Peter Drucker decía que lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice. Escuchar con los ojos implica leer caras, interpretar gestos, captar lo que se dice entre líneas, distinguir timbres de voz, descifrar silencios. Esto inclusive es a veces más importante que lo que te dicen con las palabras, y es que éstas pueden engañar, lo gestos no.

Santiago Alvarez de Mon del IESE decía que un detector de mentiras y exageraciones es el arma de cualquier persona atenta y curiosa que domina el arte de preguntar y escuchar. Y es que aquí reside el toque distintivo de las personas persuasivas. Si la conversación tiene que ver con la habilidad de convencer al otro, ¿qué mejor que hacerlo desde su propia realidad, desde sus argumentos, conceptos, valores y estados de ánimo? A eso es lo que Daniel Goleman le llama Inteligencia Emocional.

Pero no es nada fácil, muchas veces decimos “Es que no te entiendo”. Y es que no hay que entender, hay que comprender. Existen dos expresiones muy valiosas que resumen el arte de conversar:

  1. Explícame tu punto de vista
  2. Estudiemos el problema

Con la primera cambia sobre todo el que habla porque no se pone a la defensiva o al ataque , no desea convencer a toda costa, sino que muestra su sincera disposición a acoger los argumentos de la otra persona, quien tiende a abrirse, bajar la guardia y hablar con confianza justamente porque se siente escuchada.

Con la segunda frase, se hace mucho más fácil expresar los puntos de vista sin agresividad, sin vehemencia, sin autoritarismo, y sobre todo, genera un clima de confianza en el que cada parte aporte serenamente todas las razones para convencer al otro.

Y para terminar, un consejo rápido y gratis. La pregunta más importante que podemos hacer para ganar la atención en una reunión, en una conversación es ¿Cómo te puedo ayudar? Háganla y se sorprenderán del resultado.

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Cuando el éxito consiste en fracasar…

Vintage-Sports-Michael-Jordan-Poster-Famous-Foul-Line-Dunk-Large-Canvas-Printing-24Inch-Wall-Stickers-Retro (1)Michael Jordan dijo «He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. Me equivoqué una y otra vez en mi vida deportiva. Por eso triunfé.”

Pensamos que el error no es aceptable en un buen profesional. Pero si no lo asumimos, solo sumaremos frustración y perderemos oportunidades de mejora. Ganamos cuando nos levantamos en la derrota con optimismo y cuando no nos creemos la victoria.

El fracaso es la otra cara del éxito. No se pueden encontrar rosas que no vengan con espinas. No entendemos el concepto de ganar y perder en la vida. Y es que sale muchas veces derrotado el “aparente” vencedor. Buscamos la felicidad y nos sale al encuentro la tristeza. Así, la victoria y la derrota se cruzan con facilidad, quizá justamente por ser dos caras de la misma moneda. “A veces nuestra suerte sería tener mala suerte. Ciertos triunfos son engaños, ciertas derrotas preparan lejanas victorias,” decía Paul Guth.

Muchos exitosos, probablemente en lugar de estar obsesionados con esa realidad, estaban más pendientes del proceso, de su inteligencia y de su esfuerzo. El esfuerzo es muchas veces la tarea pendiente que tenemos. Hoy en día, en un mundo light, en el que nos gusta todo rápido, fácil, en cantidad y gratis, el esfuerzo está devaluado y se asocia con algo pasado de moda o inútil. Sin embargo, no conozco ningún profesional realmente exitoso que no se haya esforzado, se haya caído y se haya vuelto a levantar.

Leí en el libro “Desde la adversidad” de Santiago Alvarez de Mon, Profesor Principal de Gobierno de Personas en el IESE, el caso de Randy Snow, quien sufrió un accidente que le inmovilizó las piernas. Fue el único deportista en la historia de los juegos para olímpicos que ha ganado medallas en tres disciplinas diferentes: atletismo, tenis y basquet. Nos cuenta: “Mi accidente me dio una nueva perspectiva en la vida. Como si estuviera mirando la vida con un solo ojo. Curiosamente me dio una claridad que antes permanecía escondida. Sé que suena de locos pero me alegro de lo que pasó. Gracias a mi situación he adquirido una nueva dimensión de la vida. Nos rodeamos en nuestra zona de autocomplacencia de cosas y necesidades que nos atan y esclavizan. Gracias al accidente he conseguido desprenderme de muchas ataduras estúpidas. Obvio que deseaba que mi accidente no hubiese ocurrido, pero ahora podía manejar lo que la vida me solicitaba. Mi nuevo reto era volver a hacer aquellas cosas que tanto me apasionaban”. Al respecto, comentaba Santiago “No cabe duda que Randy lo logró. Dichos éxitos y logros son señales luminosas que tienen su enchufe inicial de energía en esa sabia y humilde aceptación de las nuevas reglas de juego.”

Antoine de Saint Exupery, en su obra maestra, El Principito, decía que “Solo a través de experiencias de sufrimiento y prueba, el alma del ser humano se fortalece, la visión se aclara, y el verdadero éxito se alcanza.”

Para salir a flote y sentir la sensación de respirar con el alma, hay que estar ahogándose. Es ahí donde entra la automotivación, el “tú puedes”. La fuerza de voluntad se puede cultivar en cualquier persona. Pablo Ferreiro, Fundador del PAD, decía que la inteligencia tiene límites, la voluntad no. Si te empeñas, movilizas tu energía, esfuerzo y ganas.

Yo no admiro a la gente que ve cuando hay luz, sino a aquellos que ven desde la oscuridad, es decir, a la gente que aun cuando las cosas se han puesto feas sigue creyendo en sí misma y sale adelante a base de esfuerzo, perseverancia y paciencia porque ganar es la consecuencia de ello.

El error y la pérdida nos dan la posibilidad de sacar lo mejor de nosotros, quizá hoy he perdido, pero no fracasado. “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando… y terminarás saliendo de él’, decía Winston Churchill. Solo interiorizando nuestras derrotas alcanzaremos las victorias. Si no aprendemos a perder, nunca ganaremos. Aquellos que no aprenden de los errores están condenados a repetirlos. La aceptación serena, humilde y consciente de esa realidad irrefutable, es la única plataforma válida para desafiar los límites y ganar partidos imposibles.

Si das lo mejor de ti, aprendes en el camino. Y si cuando llega la ducha al final del partido estás agotado, puedes haber perdido, pero no fracasado porque solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro. No es la victoria la que hace grandes a las personas sino su capacidad para luchar por dar lo mejor de si mismos.

¿Dónde hago falta?

david-luiz-consolo-jamesConstantemente necesitamos demostrar nuestro talento, nuestro valor o nuestros logros. Somos incapaces de creernos algo si los demás no lo confirman así mediante un “like”. No nos creemos exitosos si es que no salimos en periódicos, o en las fotos de sociales o si no hablan de nosotros. Necesitamos vernos reflejados en los demás, como un espejo, para convencernos de que somos importantes. De hecho, muchos inclusive pierden familia y amigos a cambio de un “ideal” de realización personal. Sin embargo el éxito de una persona está en lo que es, no en lo que posee o en lo que otros piensen o digan de ella.

Y partiendo de ello, creo que una pregunta que deberíamos hacernos para ser realmente exitosos no es como aparentar más, sino “¿Dónde hago falta?”. Es decir, enfocarme en hacerle la vida más feliz a los que me rodean. Hoy en día, mucha gente necesita ayuda, o simplemente que la escuchen, sentirse acompañada. Muchos piensan que lo están, pero nadie los escucha realmente.

Un buen ejemplo son las redes sociales, en las que parecemos coleccionar amigos como monedas, sin diferenciar entre calidad y cantidad; reduciendo una verdadera amistad a un intercambio de fotos, saludos de cumpleaños y opiniones por messenger. Al hacer esto sacrificamos una buena conversación por simple conexión. Es paradójico porque aseguramos tener muchos amigos cuando en realidad estamos solos.

Y es que Facebook nos hace creer que siempre seremos escuchados y que nunca estaremos solos y esto crea una nueva mentalidad: “Comparto, luego existo”. Posteamos para comunicar algo y así sentirnos vivos. Creemos que al estar siempre conectados nos sentiremos menos solos, pero en realidad ocurre sin darnos cuenta lo contrario. Obviamente no estoy en contra de Facebook, lo uso, y al margen de que creo que es un canal para vender felicidad a granel, creo también que, bien utilizado, es una excelente herramienta para reconectar con muchos amigos y posicionarse en el mercado.

Decía Shini Cohen que el sentimiento de soledad, al principio, hace que una persona intente relacionarse con otras, pero con el tiempo la soledad puede fomentar el retraimiento, porque parece una alternativa mejor que el dolor del rechazo o la vergüenza. Cuando la soledad se vuelve crónica, las personas tienden a resignarse. Pueden tener familia, amigos o un gran círculo de seguidores en las redes sociales, pero no se sienten verdaderamente en sintonía con nadie.

Desde luego, tampoco debemos llegar a extremos huyendo de la soledad, porque hay una soledad buena, buscada, querida, que tiene mucho que ver con el silencio y la reflexión. Y es que si no somos capaces de estar solos ,terminaremos mal acompañados. Saber estar solo y en silencio es un aprendizaje que sirve para reconectar con uno mismo, nos dice Nuria Chinchilla del IESE en un reciente artículo en el que analiza la soledad que sufren hoy en día muchas personas.

Escuchar! Escuchar para comprender, escuchar para ayudar. Benedicto decía que callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; Hablando nunca aprendemos nada. En el silencio, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo, como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa.

Y termino preguntándome nuevamente, ¿Donde hago falta?. Pablo Ferreiro me decía que se trata de pensar más en los demás y menos en uno mismo. “El YO es el gran problema porque no da espacio al TU. No se trata de estar pendientes de lo que YO necesito. Estás ofendiendo a un TU que está esperando que lo atiendas. Búscalo. Sé capaz de percibir qué hace falta en un lugar determinado y como puedes ayudar.”

A final, el ingrediente para ser feliz, y por ende ser exitoso, es hacer felices a otros y la felicidad sin personas es como una empresa sin gente.

Reflexiones para comenzar bien el 2016

newyearsresolutions2014Es el primer año en mucho tiempo en el que no decimos que este será mejor, pero tampoco va a ser peor. Nuestra ventaja hoy es la lectura de la realidad. Hace un año pensábamos que sería mucho mejor de lo que fue. Hoy estamos mejor parados porque podemos gestionar mejor nuestras expectativas y acciones. Es mejor saber que terreno pisamos que vivir en las nubes.

Inicio de año, hora del Auto examen:

1. ¿El 2015, ha sido exitoso para mi?

2. ¿Qué hice bien?

3. ¿Qué hice mal?

4. ¿Qué pude hacer mejor? …

En cada aspecto de mi vida en las 5 dimensiones: espiritual, personal, familiar, profesional y social. A raíz de este análisis es necesario planificar, implementar, controlar, aprender de los errores cometidos, porfiar y perseverar, para luego dejar que venga la “suerte”, ya que normalmente se suele aparecer cuando has hecho tus tareas previamente.

2015, año complejo, retador, en el que para salir adelante hemos tenido que inventar nuevas formas de hacer las cosas, haciendo más con menos, y es que el éxito verdadero cuesta, y mucho. Viene disfrazado en muchos casos de lucha, esfuerzo, y sufrimiento. Bien dicen que no se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos. La realidad y el pasado confirman que todo lo que vale cuesta, lo que fácil llega, fácil se va. A los que buscan las cosas fáciles, o que se creen con suerte para conseguirlas sin esfuerzo, la vida les pasa la factura, tarde o temprano.

Hoy, muchos apuestan por lo fácil, inmediato, gratis y en cantidad. Y la verdad es que nada que valga la pena se consigue sin esfuerzo. Necesitamos mentalidad de maratonista.

Un buen profesional no se obsesiona por ganar o perder. Hoy puedo ser campeón, soy todo un ganador y mi ego engorda, pero mañana pierdo y me deprimo. El concepto de éxito tiene que basarse en algo más profundo. ¿Quién lo define? Si lo define tu cuenta de ahorros o tu posición en la empresa, te vas a deprimir. Pero si tú mismo eres quien define el éxito en función a esforzarse por hacer feliz a los que te rodean, ya las cosas cambian. Cuantas veces he ganado partidos de futbol y sin embargo he sentido que los perdí porque han sido aburridos, fáciles, y por el contrario, me he sentido ganador en aquellos que aun habiéndolos perdido, he sudado la camiseta hasta el último segundo, la he pasado bien, he aprendido. Igual con mi vida.

Ya lo decía Santiago Alvarez de Mon, Profesor Principal del IESE: «Éxito es el estado de paz y serenidad interior alcanzado como consecuencia de la satisfacción de saber íntimamente que he hecho todo lo que soy capaz. Los resultados, ganar, perder, las consecuencias de mi labor, forman parte de otro partido en el que no llevo las riendas.”

Albert Einstein, dijo: “La crisis es la mejor bendición que puede pasarnos, porque trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno. Trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Y es que mientras nos veamos como víctimas del contexto, y no como los actores principales de la película, solo bajaremos la fiebre artificialmente, pero el enfermo seguirá empeorando.

Y entonces, ¿Qué hacemos? Focus! Enfócate en las cosas que más valen la pena. Nuestra meta es ser felices para siempre. El problema es que apostamos inconscientemente a no vivir este final. Te has subido a un auto en el que podrías ir a 100 por hora y estás a 30 por hora.

En base a las 4 preguntas, hay que hacer el balance y establecer los propósitos. Define objetivos, acciones que se traduzcan en planes concretos, no de aquí al próximo año, sino de hoy a mañana. Cuando no tenemos un plan de acción al que ceñirnos, las buenas intenciones desaparecen enseguida. Renovarse o morir! Los buenos propósitos acaban perdidos en el valle de las excusas. De una vez, decidamos lo que queremos, comprometámonos a lograrlo, esfuerzo y perseverancia diaria.

Feliz 2016, ojalá hagamos todo bien, entendamos y gestionemos mejor la realidad y que en Enero 2017 seamos un poco más felices, y que con humildad y buen humor hayamos aprendido las lecciones que la vida nos va a dictar.

El arte de equivocarse

545beea2c5542_141106CuandoVivimosAsiCABDicen que las equivocaciones y las crisis son la manera que tiene la vida de enseñarnos a caminar por territorios que de otro modo nunca habríamos descubierto.

Con cierta regularidad decimos que hemos fracasado, cuando en realidad lo que hemos cometido son errores. El fracaso se suele utilizar para una persona que ya tiró la toalla y que no puede aprender. ¿Quién no ha cometido errores en su vida? Y no por eso, la vida se vuelve miserable.

Todos hemos repetido un curso en el colegio o Universidad, hemos tenido faltas grandes en el trabajo o nos hemos equivocado en decisiones personales. Los triunfadores no son los que nunca se equivocan sino los que lo intentan y si no sale como esperaban, aprovechan el error como herramienta de aprendizaje. Entonces se ponen a aplicar lo aprendido e intentan otra cosa. Lo que siempre ganan es experiencia. Ya lo decía la semana pasada en una entrevista José Mourinho “Lo defino como el peor año de mi carrera, con los peores resultados. Pero lo veo como una fantástica experiencia”.

Que importante la humildad para darte cuenta de los errores, enmendar el camino y descubrir nuevas oportunidades. “Si eres el más inteligente, te has equivocado de clase”, decía Marcos Urarte.

¿Por qué hay personas que ven oportunidades donde otros ven riesgos?, le pregunta un periodista a Gary Hamel, Gurú del Management. “No es que los emprendedores adivinen el futuro ni que sean más afortunados. Hemos comprobado que comparten ciertos hábitos a la hora de interpretar la realidad. Cuestionan lo que los demás consideran incuestionable.” Un caso español, Zara, se preguntó por qué la moda solo podía renovarse dos veces al año. En primavera y otoño. Y hoy la renuevan casi a diario.

Cuanta gente hay que nació con limitaciones y que lejos de fracasar, han triunfado en la vida. Gente admirable que supo pasar por alto las vallas, que supo madurar. Hellen Keller, por ejemplo, perdió sus sentidos, incluido el habla, a causa de una enfermedad. Gracias a su optimismo, a su tenacidad y a su deseo de superarse, llegó a ser una mujer que estudió en la universidad y dio conferencias por todo el mundo.

J.K. Rowling: Autora de Harry Potter, vivió en la pobreza durante una larga temporada después de trabajar como profesora. Se encontraba sin trabajo, con una hija a cuestas y le costaba recolocarse, y a raíz de ello, se le ocurrió escribir…

Edith Piaf, tuvo una vida terrible. Abandonada por su madre y maltratada por su padre, vivió en un prostíbulo. Cantó en la calle, en las peores zonas de Montmartre en Paris…pero su voz llegó a ser el alma de esta ciudad.

Juan Pablo II se quedó de niño sin madre, que murió cuando tenía 9 años. Vivió el nazismo y el comunismo. Enseñó con su ejemplo que la fe y la razón pueden ir de la mano y fue la fuente de inspiración con una vida vivida de manera heroica.

Aprender de los errores, interiorizar el contexto, gestionar la adversidad, superarse, madurar en la vida, es cuestión de carácter.

El psiquiatra español Enrique Rojas, autor de más de 20 libros, decía sobre la madurez que para formar el carácter, es necesario conocerse, dominarse, adaptarse y evolucionar a través del cambio. Ser realista y tener un proyecto, afrontar cualquier acontecimiento, responsabilizarnos de nuestros actos y no dar demasiada importancia a las cosas.

Sugería dejar a Peter Pan para los cuentos. Este síndrome lo sufren aquellas personas que no quieren convertirse en adultos, muy especialmente en sus relaciones con los demás, en lugar de ver el mundo que nos rodea de forma responsable y comprometida.

Hablaba también de romper nuestros límites mentales. Las barreras están en nuestra cabeza. Cuando nuestro pensamiento cambia, el mundo cambia con él y aumentan nuestras posibilidades. Por eso es importante analizar nuestras creencias y prejuicios. Hacer de cada obstáculo un peldaño. Cada adversidad nos obligar a superarnos. “Crécete ante las dificultades y te harás más fuerte.”

Y por último, restar importancia a lo negativo. Podemos decidir el lado de la moneda sobre el que proyectamos nuestra mirada. Disfrutar de las cosas buenas que nos ocurren y relativizar lo negativo, que solo debe servir como aprendizaje.

Mientras más grande el problema, más grande la oportunidad y más impacto generará el cambio que realicemos.

El arte de equivocarse consiste en aprender de los errores y una vez hecha la tarea, cerrar puertas, único modo de que se abran otras, aprender a morir al ayer, única forma de inventar el futuro.

Nunca te canses de pedir perdón

Uno de los principales valores de cualquier profesional es la humildad. Y más allá de lo que dicen las definiciones (que hay miles), pienso que es importantísima por 2 aspectos. El primero, que solo los humildes aprenden de sus errores, ingrediente necesario para gestionar mejor la vida y el trabajo. Los orgullosos, que creen que nunca se caen, que nunca fallan, es muy difícil que puedan reconocer sus errores y plantearse aprender de ellos y cambiar. El Gerente General de General Electric declaró hace poco en una entrevista que lo que más priorizaba a la hora de contratar no era el conocimiento o el nivel intelectual, sino las ganas de aprender.

La segunda, que viene como consecuencia de la primera, es que ya que los humildes suelen darse cuenta de sus errores, pues suelen reconocerlos y tener la valentía de pedir perdón. El valiente no es el que tiene un piercing en la boca, ni el que calla a todos con sus gritos, ni aquel que no tiene miedo a nada (ese más bien creo que es un irresponsable). El valiente, reconoce el miedo, lo interioriza y lo gestiona.

La humildad es además una de las principales virtudes de los líderes. El verdadero líder no busca brillar, sino hacer brillas a los que trabajan con él. Leía un ejemplo muy gráfico que se me quedó en la memoria que decía “No quieras ser como aquella veleta dorada del gran edificio: por mucho que brille y por alta que esté, no importa para la solidez de la obra. Ojalá seas como un viejo sillar oculto en los cimientos, bajo tierra, donde nadie te vea: por ti, no se derrumbará la casa.”

Un consejo rápido y gratis de un santo “Cuando percibas los aplausos del triunfo, que suenen también en tus oídos las risas que provocaste con tus fracasos.”

Hace unas semanas, el Papa Francisco reflexionaba y decía que una receta para que el matrimonio dure para siempre es decir constantemente tres palabras: Perdón, permiso y gracias.

Una de las paradojas de este tema es que los profesionales se forman en las Escuelas de Negocio supuestamente para ser mejores profesionales, y sin embargo, realmente son muy pocas (contadas con los dedos de la mano) las que te forman en valores. Bien dicen que los valores no se enseñan, se aprenden, y se aprenden porque alguien los contagia. Sin embargo, la base de éstos y la forma como adquirirlos, si debiera ser un tema de aprendizaje de cualquier profesional.

Formar así a las personas es la principal misión de las Escuelas de Negocios y no lo hacen.  Solo forman en inteligencia más no en voluntad. Y resulta que hoy en día, la voluntad vale más que la inteligencia. La fuerza de voluntad es la que nos hace repetir los actos que nos llevan a una virtud, y solo de esa manera se adquiere como hábito.

Hoy en día lo que les falta no es hacer focus en destrezas (contabilidad, finanzas, marketing, etc.) son importante si, por supuesto, pero hay algo que está por encima de eso, sobre todo para profesionales con cargos más directivos, y es  la gente. Lo importante es la gente, la gente que tengamos hoy serán los responsables de lo que nos pase mañana. Hay que formar profesionales que tengan interés por los demás, que los conozcan. Y es que finalmente, el gerente es responsable de la vida de sus empleados.

Muchos empresarios no saben que hacer con sus hijos, porque no los entienden, no los conocen realmente, y les compran cosas y lo peor es que creen que con eso saldan su deuda de cantidad de tiempo con ellos. Pues lo mismo pasa en la empresa, hay gerentes que creen que solo si les pagas más o les entregas más premios, los trabajadores serán más productivos. Yo creo que lo serán obviamente si tienen un esquema salarial atractivo o por lo menos con sueldo de mercado, pero serán más productivos en la medida que la empresa los conozca más y se preocupe por ellos como personas.

Ahora bien, en este punto vale la pena hacer una diferencia, que está muy de moda para “enamorar” a los trabajadores, y es, decirles que la empresa es su familia. Y NO, no es así. Hace poco tuve la suerte de preguntarle esto a Pablo Ferreiro, Profesor Invitado del IESE y Profesor del PAD de Gobierno de Personas, y esto es lo que me contestó: “No, la empresa no es tu familia. Esto es un engaño. La empresa que realmente me quiera bien como persona, me dirá: “oye distingue; tu casa es aquella, a veinte cuadras o a cien y aquí trabajas, aquí te desempeñas y tienes que desarrollar virtudes; tienes un escenario más importante que la empresa que es tu casa”. La empresa que no cuida el lugar de la gente me demuestra que no le preocupa realmente la gente, porque lo más importante que tiene todo el mundo es su familia. Pues cuida a la familia.

Para finalizar, los dejo con este video sobre la importancia de perdonar, No dejen de verlo por favor!  Nunca te canses de perdonar, nunca te canses de pedir perdón.

Mi nuevo libro “No te rindas”

Libro No te RindasMis queridos lectores, ya salió mi nuevo libro “No te rindas”, espero les sirva de algo. Vivir es enfrentarse con dificultades, y en este libro, me guío no solo de los  mejores académicos a nivel mundial (profesores de Harvard, IESE) sino también de mis referentes más valiosos,  gente que ha sufrido mucho y que ha sabido salir adelante. Bien dicen que los más exitosos en la vida no son los que más dinero tienen sino los que más han luchado. Los artículos los vengo escribiendo desde hace un par de años, eran en un inicio solo para mí, luego me planteé la idea de publicar algunos en mi blog y luego Editorial Planeta seleccionó los mejores y los juntó para convertirlos en este libro.

Abrazos y el deseo, que es más que un deseo, de que luego de leer este libro, saquen ideas concretas para vivir mejor, para saber sacar lo mejor de lo que nos pasa en el camino, porque a pesar de todo, como diría Roberto Benigni, “La Vita e Bella”. No nos rindamos nunca!

Pueden comprarlo en Crisol, supermercados o cualquier librería del Perú.  Los dejo con la introducción del libro.

Introducción

“Lloraba porque no tenía zapatos hasta que vio a otro que no tenía pies.”  Proverbio hindú

Vivir es enfrentarse con dificultades, ¿Cómo hacer las paces con ellas y aprovecharlas? En las siguientes páginas trataré de responder esta pregunta guiándome de personas admirables que han pasado por momentos terribles y han salido adelante , por expertos a nivel mundial como Santiago Alvarez de Mon, Profesor del IESE o Tal Ben Shahar, Profesor de Harvard, Enrique Rojas, psiquiatra español especializado en depresión, entre otros expertos a nivel mundial.

Compartiré con ustedes los mejores artículos que he escrito en los últimos años sobre resiliencia, fortaleza y esfuerzo, muchos de los cuales escribí para mí mismo. En el fondo, eran como una conversación interior conmigo, en la que si supiera que otra persona me escucha, las ideas dejarían de fluir, el cerebro dejaría de transmitir porque la mente se encargaría de filtrar todo para que “suene bonito” y no, quise transcribirlos tal cual. Es como contarle al Word lo que no me atrevo a hablar en público. Siempre lo hago solo y de madrugada. Aunque valgan verdades, cada vez me importa menos lo que la gente piense de mi, si les gusto o no. Es como un punto de quiebre que uno sufre a los 37 años, en los que uno recapacita sobre las cosas importantes en su vida y que es lo que ha venido haciendo.

El sufrimiento es un aspecto de la vida que no podemos evadir, porque tarde o temprano nos va a tocar. Sin éste, la vida no es completa. Sentirnos en la obligación de ser felices permanentemente es una fuente indudable de sufrimiento, ya que tanto las alegrías como las tristezas son temporales y cíclicas. Cuando en la vida se presenta la adversidad a través de la pérdida de un ser querido o de un despido, o de una separación, es allí donde cosechamos todo lo que hemos sembrado antes; si hemos invertido en paciencia, compasión, optimismo y perseverancia, definitivamente la recibiremos y la enfrentaremos de otra manera. Necesitamos profundizar y sacar de la superficie estas cualidades.

Espero que mis palabras no sirvan más que de aperitivo para que, luego de leer este libro, empiece usted, querido lector,  un cambio en su forma de pensar y en su actitud de cara a la vida,  que lo ayuden a resistir, a no rendirse. Vale la pena.