¿Soñar o dejar de soñar?

Dream Theater - Falling Into InfinityDifícil pregunta en estos tiempos de incertidumbre. Por un lado, escucho a los gurús diciendo que el único camino para salir adelante pasa por tener objetivos muy altos, pero por otro escucho que no se puede vivir soñando la vida, sino viviendo tus sueños aterrizándolos lo más pronto posible.

 Como ya lo he dicho anteriormente en mi artículo “Soñar, que importante hacerlo despierto”, me considero un soñador, pero un soñador de sueños reales. Reconozco que algunas veces los sueños inalcanzables son el reflejo de mi ego, perspicaz y tramposo, que cree que puede dar mucho más de lo que realmente da y se resiste a abandonarlos, lo cual me produce una cierta desazón de no poder llegar. Sin embargo, el no tener esos sueños tan retadores, me haría un mediocre que se contenta con lo que tiene y me quitaría las ganas de seguir mejorando. ¿Dónde está entonces ese punto medio?

 Para aclarar mis ideas me he acompañado de Etty Hillesum, aquella mujer que sobrevivió al Holocausto, decía que “Detrás del telón, sumergido en la soledad y silencio del patio trasero, es posible que mi yo más auténtico se decida a vivir su vida real y “vulgar”, no la alternativa de confetis y fuegos artificiales. Hay que evitar soñar permanentemente con una vida distinta, es preferible aceptar la actual de corazón. La vida es buena y bella tal como es, incluso en su parte de dolor. Soñando la empresa perfecta, el país de las maravillas, la familia angelical, la aldea fraternal, me voy haciendo huraña y amargada, que broma tan pesada!.

 ¿Todo se reduce entonces a dejar de soñar, a tirar por la borda proyectos y causas nobles que nos significan y alimentan espiritualmente? No por Dios, de ser así sería un muerto andante, el peor de los muertos. Si uno avanza con confianza en la dirección de sus sueños, y se esfuerza por vivir la vida que se ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado”.

 Pero entonces, ¿Qué hacemos con nuestro orgullo? ¿Cómo encausarlo para que sea un aliado nuestro y no un enemigo que lo único que busca es intranquilizarnos proponiendo constantemente situaciones en las que por ahora no podemos llegar (te mereces un aumento de sueldo, te mereces un viaje a Europa, te mereces ser el Presidente del Directorio, te mereces la chica más linda, te mereces…etc,etc,etc? Decía Erasmo de Rotterdam: “La vida entera es como un teatro. Es una comedia como cualquiera en la que unos y otros salen disfrazados con diferentes máscaras a representar sus respectivos papeles hasta que terminando el espectáculo se retiran de la escena. A veces, en la vida real como en el teatro, un mismo actor se disfraza con diferentes trajes, y así, el que llevó sobre su cabeza la corona de rey, viste  luego los andrajos del siervo. Todo es simulación, en la escena como en la vida, y hemos de reconocer que no hay manera de representar la comedia de otro modo.”

 Y así nos pasa, en esa “comedia”, en la que nos toca vivir, ahora que nuestro personaje es un ejecutivo, es decisivo tener presente que es tan sólo una función teatral, que el espectáculo llegará a su fin, el público se irá a su casa, el personaje se quitará sus máscaras y quedará sola la persona. Entonces,  si la vida tiene mucho de esta comedia ¿Por qué creer que uno se merece todo? Hoy estoy aquí, mañana, ¿Quién sabe?. Siendo la misma persona, de repente mañana te mueven el sillón, el jefe y el contrato, más aun ahora en estos tiempos de crisis. A veces uno tiene una visión de si mismo que piensa que es “la última Coca Cola del desierto”, y no lo es. Para muestra un botón, la vez pasada, haciendo un análisis profundo, descubrí que en general, se menos de lo que mi currículum vende.

 Quizá el arte está en saber ponderar en su justa medida y escoger ese punto medio entre ser ambicioso, tener objetivos nobles, muy altos y retadores, y a la vez vivir la vida que nos ha tocado, enfocándonos en que es lo que hay, (sea buena, mala o regular), y tratar de vivir contentos con lo que tenemos. Dicen que para ser feliz no hay que hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace, y tiene mucho sentido. Cuantos nos dejamos llevar por esos objetivos completamente inalcanzables y vivimos angustiados de no alcanzarlos, y cuando lo hacemos, nos trazamos otros más inalcanzables todavía, de forma tal que lo único que hacemos es buscar vivir en la angustia. Y claro, cuantos también nos contentamos con lo que tenemos y no buscamos más, con lo cual nos quedamos anclados en nuestra zona de confort, pero que a la larga nos tira para abajo, cuando hemos podido estar mucho mejor. Vale la pena analizarnos e identificar cuales son los objetivos que tenemos por los que realmente vale la pena luchar y hasta morir en el intento, y cuales es mejor dejarlos de lado. Dicen que el arte de ganar una guerra no es querer pelear todas las batallas, sino escoger las que valen la pena, y ceder el resto.

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3 Respuestas a “¿Soñar o dejar de soñar?

  1. Es un tema interesante el q planteas, hace unos días me di cuenta de ésta aparente contradicción. Por un lado te dicen“soñá a lo grande”, o acaso no te lo mereces?… y si no tenés sueños hacia donde vas a ir? .Y por otro lado te dicen ”baja a tierra y hace, lo importante es la acción, los hechos, xq vivenciando los hechos se aprende… es fácil soñar y filosofar”. Y en realidad hay q hacer las 2 cosas, una no quita a la otra, el ser humano piensa q si es una cosa no puede ser la otra. Vivimos categorizando las cosas, encasillándolas y no nos damos cuenta, quizás xq somos muy racionales o xq intelectualizamos todo, q la vida y las cosas d las vidas son “todo, son unidad”, ejemplo: la vida es “la vida y la muerte”, nosotros somos “seres individuales pero necesitamos del otro para ser”… así tantos ejemplos de ambigüedades q nosotros separamos, o es una o es la otra, a veces estamos de un lado y como no estamos conformes nos pasamos de vuelta y caemos en el otro extremo y al tiempo nos damos cuenta q otra vez no estamos conformes. Hace unos días leí algo q dice así “Verbosidad e intelección…Cuando más les hacemos compañía, más nos extraviamos; Fuera, pues, con la verbosidad y la intelección, Y no habrá lugar por donde no podamos pasar libremente” (Autor: Seng-tsan (tercer patriarca Zen – falleció el 606 d. C.) Me parece q a veces nos hacemos preguntas y queremos entender demasiado y la vida es tan pero tan amplia q no creo q podamos entenderla en plenitud. Quizás deberíamos detener la mente por unos instantes y sentir, sentir a pleno y ahí estará la respuesta… q seguramente será un sueño… estoy segura, un sueño verdadero, esencial (seguro q no va ser “llegar a ser gerente”), y después a vivir como podamos, un tiempo soñando mas q haciendo y otros momentos al revés… si llegamos a tomar conciencia d lo q hacemos, todo nos sirve xq de todo aprendemos y de eso se trata la vida, de aprender para crecer.

  2. De por sí soy un soñador, me gusta vagar en un mundo muy distinto a este, un mundo a mi gusto. Lo malo es la depresión que se origina cuando despiertas y te topas con la realidad. Por eso me propuse no hacerlo, o hacerlo pero sin alejarme mucho del suelo.

  3. alguien conocido me dijo una vez q si dejaramos de soÑar seriamos unos muertos vivientes…porque cuando dejamos desoÑar nos establecemos en una vida de mediocridades con dias de desesperacion y noches de llantos…es por eso q creo q esta bien soÑar ya que es parte de la vida misma

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