5.788 kilómetros a pie: Vivir la pobreza es esperar todo de los demás

A continuación me he permitido transcribir el resumen de una Entrevista con Edouard y Mathilde Cortès que fue publicada el 25 de Abril en Zenith: http://www.zenit.org/0?l=spanish


«Nos hemos convertido en pobres porque esperábamos todo de los demás». Tras una caminata de casi 6.000 kilómetros, de París a Jerusalén, Edouard y Mathilde Cortès están de regreso. Explican por qué eligieron hacer esto y cómo la han vivido.

 

–La decisión de hacer esta caminata como mendigos ha interpelado profundamente a la gente. Era vista un poco como «una locura». ¿Se han arrepentido de esta decisión?

–E. y M. Cortès: Partimos a pie, sin dinero, sin teléfono móvil, mendigando la comida y un techo para dormir. Esto es loco, sobre todo en una sociedad en la que se recomienda la máxima seguridad y el mínimo riesgo. Teníamos pequeñas alforjas de cuatro kilos para Mathilde y siete para Edouard. Hemos dejado todo (apartamento, tareas, cuentas de banco…), hemos dejado a nuestras familias y nuestros amigos una semana después de nuestro matrimonio. Hemos querido despojarnos del exceso material en el que vivimos. Incluso de nuestra cuenta bancaria. Hemos elegido abandonarnos totalmente en las manos de los hombres y de Dios para ensanchar nuestro corazón. Nos hemos convertido en pobres porque esperábamos todo de los demás.

En siete meses y medio, hemos vivido con poco y no nos ha faltado nada. Hacerse pobre, llegar a ser pobre, no es un juego. Es una urgencia en nuestra sociedad donde el materialismo es un cáncer de los corazones. Es una necesidad si se quiere ir hacia el otro. Estábamos en una posición de mendigos. Hemos recibido de los hombres 103 acogidas para la noche en las casas y más de 250 comidas en familias. Nuestra supervivencia ha tenido una sola palabra: la confianza.

Por supuesto, también hemos pasado hambre. A menudo hemos dormido fuera, 82 acampadas en plena naturaleza o en lugares abandonados. Más que el pan, hemos mendigado lo que hay en el corazón de los hombres.

 

–¿Pueden describirnos uno de los momentos más duros de esta caminata? ¿Y uno de los más bonitos?

–E. y M. Cortès: 232 días, 5.788 kilómetros, sembrados de alegrías y de pruebas, 14 países atravesados, centenares de personas con las que nos hemos cruzado, esto quiere decir una multitud de bonitos momentos y una miríada de dificultades.

Lo más duro para nosotros no ha sido tener hambre o frío sino ser rechazados. Por ejemplo en Siria, sospechosos para los servicios de información, tomados por lo que no éramos, seguidos permanentemente, interrogados todos los días y de hecho en semilibertad y al borde de la paranoia. Lo más difícil fue el miedo de los hombres. Vencer sus temores, he aquí el verdadero desafío. Para esta marcha, para la vida. Era necesario aprender a volver a dar confianza y experimentar que «el amor perfecto ahuyenta el temor».

 

Los bellos momentos, son descubrir lo extraordinario en lo cotidiano. Una mano que se tiende, una puerta que se abre cuando no hay nada que dar a cambio. Especialmente, ese momento en el que tienes hambre y frío y donde sin que tú pidas nada a nadie, alguno te invita. Esto nos ha sucedido muchas veces, como ese día de bruma en Montenegro tras el paso de una colina, donde fuimos acogidos a desayunar por una familia que estaba a punto de hacer mermelada. Continuamos con cinco kilos de patatas en los sacos. Pero nuestra alegría pesaba más todavía.

 

O el recuerdo de Marta, una niña serbia de seis años que nos regaló su único juguete: «Tened, esto será para vuestro primer niño». O Ender, un rico tratante de diamantes en Turquía, musulmán practicante, que lavó nuestras ropas después de ocho días de marcha.

 

–¿Tuvieron la tentación de abandonar? ¿En qué momento? ¿Qué les ayudó a continuar?

–E. y M. Cortès: En varias ocasiones quisimos detener nuestra marcha. Los momentos de desánimo vinieron sistemáticamente tras un golpe duro: discusiones de pareja, rechazos, una agresión en Turquía, la nieve o la lluvia incesante, presiones psicológicas de los servicios de información sirios, tiro de piedras e insultos de niños en Oriente Próximo, la expulsión dos veces de los aduaneros israelíes.

 

Pero nuestra fuerza era ser dos. Raramente el desánimo nos vino a los dos a la vez. Siempre estaba uno para apoyar al otro. Y cuando hemos flaqueado juntos, Él estaba allí, para apoyar a nuestra pareja.

 

–¿Qué «lecciones de vida» extraen de esta larga marcha? En principio, a nivel humano. ¿Qué han aprendido a través de los innumerables encuentros que han hecho?

–E. y M. Cortès: Este camino ha sido para nosotros imagen de la vida. Pues se quiera o no, estamos en ruta y hay que marchar. A pesar de la lluvia, el viento, el sol que quema, los guijarros del camino… Avanzar, a pesar de los obstáculos y la fatiga. Avanzar «mar adentro», hacia el ideal. Ideal que tiene la imagen de la línea del horizonte que no se alcanza nunca, en esta tierra. Toda vida humana es aventura. Asumimos sus riesgos porque de ellos depende una eternidad. Fue un viaje de luna de miel para lo mejor y para lo peor. Hemos visto hombres con el corazón duro y cerrado. Hemos visto el poder del mal y la injusticia. Y por primera vez de manera tan viva lo hemos sentido y experimentado en nuestros corazones y nuestras carnes.

 

Hay hombres de gran corazón. Se cree poco en ellos porque son a menudo discretos o están ocultos. No hablan de caridad, la viven. Con ellos es posible un verdadero encuentro, entre el que acoge y el que recibe. Entonces la alegría se comparte. Surge una armonía y la lengua que era una barrera ya no sirve. Se da un corazón a corazón donde el pobre es tan feliz como el que da. Como si la hospitalidad que practicaban nos humanizara y a ellos con nosotros. Como si lo que daban gratuitamente les trascendiera y a nosotros con ellos.

 

Hemos ido a la escuela de la sencillez: tomar el tiempo como viene, a la gente por lo que es. Durante siete meses y medio, hemos llevado las mismas ropas, comido lo que se nos daba, bebido con la misma sed agua, alcohol, café, té. Como los metrónomos de la ruta, hemos vivido al tic tac del corazón, dejando la prisa y el tiempo a aquellos para los que la vida es una carrera.

 

En fin, hemos hecho la experiencia del esfuerzo y del sacrificio. Hemos sobrepasado muy a menudo nuestros límites. Físicamente, psicológicamente, cuando se está al borde, o cuando se cree estarlo, siempre hay una parte de posibilidad en el Hombre. Esto nos invita a la Esperanza. La ascesis no está de moda. Poco importa, la hemos vivido todos los días. Los hedonistas se burlarán, pero hemos descubierto la alegría profunda que hay en prodigarse por más grande que se sea. Un camino de cruz que se acepta es un camino de alegría.

[La segunda parte ha sidoi publicada en Zenit el 28 de abril de 2008 ]

Por Gisèle Plantec, traducido del francés por Nieves San Martín

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5 Respuestas a “5.788 kilómetros a pie: Vivir la pobreza es esperar todo de los demás

  1. Magdalena Cifuentes

    Hola, Creo que hoy ha sido un día muy especial. De un libro tome algunas cosas que me permitirían conocerme mejor y una de ellas dice: ¿Qué son las virtudes para tí y cuales son?, leí muchas veces la pregunta y llegué a la trizte conclusión que en realidad ni siquiera sabía lo que era una verdadera “virtud” y comenzé a buscar, en libros, en internet y no se cómo llegué aquí, a ésta página.

    Creo que ustedes me han enseñado lo que es la virtud, como me hubiese gustado estar en sus zapatos, o ser una de las personas que les abrió sus puertas y su vida.

    Que hermoso viaje, que inteligente la decisión, que valor para hacerlo realidad y vivirlo a concho. No los conozco, pero se que ustedes valen más que todo el oro del mundo.

    Un abrazo y mis mejores deseos y no me cabe duda que estarán juntos hasta la eternidad.

    Magdalena.

  2. ROSY ACHING SAAVEDRA

    Hola, leer esta página me ha sensibilizado tanto, que realmente me hubiera gustado abrazarlos y sentir personalmente las emociones que sintieron al experimentar tal azaña, sentir todos esos sentimientos que ustedes experimentaron debe haber sido reconfortante. Palpar todo lo bueno y lo malo que se les presentaba cada día, relmente lo que hicieron fue azombroso, los felcito, me gustaría conocer mas de ustedes, saber como les va como pareja? como estan llevando su vida de hogar, en fin.

    Que Dios los bendiga, y espero nunca olviden de que la luz sale para todos en las buenas y en las malas, y que siempre debemos ayudar por que otros tienen menos que uno, y a veces pensamos que tenemos todo.

    ROSY

  3. Erick Pizarro Rojas

    al MOmento de conocer este sitio
    busco en google palabras para pensar
    me encontrado con un regalo del destino
    ellos son ustedes
    q mas rica he bella historia que han vivido,
    por lo leido:
    todo ser importante q ha dejado huellas importantes en este mundo
    ha sido pobre, o lo fue siempre
    creo q unas de las virtudes mas lograr escalar muy alto
    es no sentir , es vivir la pobreza en carne propia
    acariciarla.olerla tocarla para lograr
    entregar un mejor y mayor servicio
    de cualquier forma

    gracias por su pagina

  4. La salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre.
    Eliminar la explotación, la falta de oportunidades e injusticias de este mundo.
    Garantizar el acceso a la educación y la salud.
    La liberación como toma de conciencia ante la realidad socioeconómica latinoamericana.
    La situación actual de la mayoría de los latinoamericanos contradice el designio histórico de Dios y la pobreza es un pecado social.
    No solamente hay pecadores, hay víctimas del pecado que necesitan justicia, restauración. Todos somos pecadores, pero en concreto hay que distinguir entre víctima y victimario.
    Tomar conciencia de la lucha de clases optando siempre por los pobres.

  5. Creo que esto es un insulto a la clase social baja, estos ricos para apartar las malas lenguas, se comprometen a dar una falsa humildad, a nadie le gusta tener necesidades, con o sin dinero habrá problemas, de modo que cual es el eje o la motivación de esto?, volvernos ricos o emprendedores con esto? que gran mentira, se dice que todo tiene un valor, nada es libre, yo aprendí que hay que dar pero en pequeñas porciones, ni el gobierno ni los ricos ni el núcleo familiar ( hijos esposo/a) nos sacaran de pobres, porque la gente no acepta tal verdad??? en vez de eso insultan o hacen violencia de todo genero, juzgar cada paso en particular me es imposible ya que es con acciones no con sermones que se arregla la vida, de modo que en mi perspectiva es mejor alejarme de la vida ajena cada cual con sus problemas hay millones de soluciones posibles.

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