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El difícil arte de doblarse sin partirse

¿Cómo gestionar la adversidad? Aprende a ser feliz el que sabe sufrir y en ese aspecto, la resiliencia, concepto que procede de la física y designa la capacidad de algunos materiales para doblarse sin partirse y de recobrar rápidamente su forma original, tiene mucho que decir. Si aplicamos a nosotros dicho concepto se refiere a nuestra capacidad de soportar golpes y salir fortalecido. Es el arte de cambiar el dolor y darle un sentido, de saber aprender de las derrotas, de sacar un grado de felicidad incluso cuando tienes abiertas las heridas.

Algunas personas son como el limón, cuando la vida las exprime su respuesta es ácida, en cambio otras, las resilientes, son como el durazno que cuando hay presión el resultado es aun más dulce.

Si bien es cierto la palabra es relativamente nueva, el concepto viene de los griegos, quienes nos dejaron el pensamiento como herencia. Y es que el saber ser fuerte y no dejarse vencer ante la adversidad (una virtud que me encantaría tener) es un tema que ha sido analizado y hay mucha información al respecto. Esta semana me dediqué a buscar algunas recetas de buena mano para ser más fuertes.

La fortaleza tiene como objetivo principal robustecer la voluntad para que no desista en la búsqueda del bien, a pesar de las dificultades y obstáculos que uno encuentra en el camino. San Josemaría decía que es fuerte el que persevera en el cumplimiento de lo que entiende que debe hacer, según su conciencia; el que no mide el valor de una tarea exclusivamente por los beneficios que recibe, sino por el servicio que presta a los demás. El fuerte, a veces, sufre, pero resiste; llora quizá, pero se bebe sus lágrimas. “En todo atribulados, pero no angustiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados.”

Nuestra vida es una lucha constante, a veces hay que atacar al enemigo y otras veces hay que resistir sus ataques. La fortaleza nos da decisión, valor, coraje, energía, constancia y aguante para ATACAR Y RESISTIR, porque ningún daño es irreversible.

En palabras de Juan Pablo II, “La virtud de la fortaleza requiere siempre una cierta superación de la debilidad humana y, sobre todo, del miedo. El hombre, en efecto, por naturaleza teme el peligro, las molestias y los sufrimientos. Por ello es necesario buscar hombres valientes no solamente en los campos de batalla, sino también en los pasillos de los hospitales o junto al lecho de dolor. Deseo rendir homenaje a todos estos valientes desconocidos. A todos los que tienen el valor de decir “no” o “sí” cuando esto cuesta. A los hombres que dan un testimonio singular de dignidad humana y de profunda humanidad.”

Todo esto suena muy bien, pero a la hora de aplicarla, como cuesta!! ¿Qué hacer para adquirir la fortaleza? Ayuda mucho el ejercitarse con otras virtudes. Por ejemplo la paciencia, virtud que nos hace soportar los males con buen ánimo. La perseverancia que lleva a proseguir en el ejercicio de la virtud, a pesar de las dificultades y de la duración del esfuerzo, la templanza, que domina la voluntad sobre el instinto, con la finalidad de saber dominar el cuerpo.

Muchos de nosotros,  nos creemos fuertes, pero llegan veces donde uno se termina cayendo, nos quedamos en aprendiz de héroe, y lo peor es que no aprovechamos esas caídas, esos fracasos.  El fracaso enseña lo que el éxito oculta. Justamente lo que nos hace crecer son las derrotas. Cuantos amigos con éxitos fáciles, se han convertido en fracasos grandes, por no haber sabido digerir esos hechos de forma adecuada. Prefiero siempre a los que saben asumir su derrota y que vuelven a empezar y retomar el camino que a los que nunca se caen porque cuando éstos se caigan, su ego no los dejará levantarse fácilmente.

Ayuda mucho también el tener una buena ecuación entre corazón y cabeza. La personali­dad equilibrada es aquella ni demasiado fría ni demasiado sensible, aunque la razón siempre debe primar, es decir, el corazón nunca le puede ganar a la cabeza. Kendrick decía que no hay que seguir al corazón, es cortoplacista y a veces traicionero, por ello, es bueno guiarlo para que nos ayude a decidir mejor.

Y por último, el buen humor y el aprender a reírse de uno mismo. Es algo así como un seguro de salud psicológica que nos permite ver los problemas con perspectiva y actuar de forma más eficiente y desapasionada.

Qué fácil es escribir sobre esto, y que difícil ponerlo en práctica, lo vivo en carne propia y la verdad cuesta  muchísimo, ya que siempre tenemos algo que nos tira para abajo, pero bueno, justamente para eso están los ejemplos de aquellos que lucharon duro por conseguir lo que querían y lo hicieron, vamos atrás de ellos!

No te rindas!

Dicen que no es la victoria lo que hace grandes a las personas, sino su capacidad para luchar por dar lo mejor de sí mismos. Hoy me he puesto a reflexionar sobre la adversidad. Ya cansado de hablar y leer sobre felicidad, miro la otra cara de la moneda. Y es que creo que solo los locos y los muertos son los únicos que no sufren. Nadie es feliz siempre, a todos nos visita esa “exigente maestra” que es la adversidad, de nosotros depende aprender de ella y madurar o dejar que pase por encima de nosotros.

Leyendo varios artículos y libros sobre estos temas, me he dado cuenta que es muy fácil hablar y aconsejar en tercera persona, “No sufras”, “No te preocupes”, “De ti depende”, “Piensa en otra cosa”, ¿parece fácil no? A ver pues, tu mismo cambia de pensamiento cuando te pase, la cosa cambia… Siento también que todo esto es muy teórico, las recetas nunca faltan, pero cuando uno está realmente complicado, que difícil se vuelve salir, poco o nada sirven los buenos deseos, los libros y los artículos. La realidad es otra, solo conocida por aquellos que la han vivido (o la hemos vivido). Creo en aquellos que aconsejan cuando están o han estado ya al otro lado de la mesa, que han jugado el partido y no se han dedicado a dar órdenes desde la tribuna, que han perdido la confianza en si mismos y luego la han recuperado y que han hecho quizá lo más difícil, luchar para no caer y cuando se cayeron, se levantaron rápido.

En momentos como esos, la lucha, la resiliencia, la fortaleza se vuelven aliados, amigos del alma a los que uno tiene que acudir, nada fácil por cierto, difícil tarea, pero inaplazable. Mi padre me dijo en algún momento, que cuando llega el momento de sufrir el dolor, vale más sacar de adentro valores como la fortaleza que un gran conocimiento teórico, algo de compasión humana más que un gran valor, y estar más cerca de Dios más que ninguna otra cosa.

Enrique Rojas, gran psiquiatra español decía que para no rendirse hay que tener una visión larga de la jugada que consiste en pasar por encima de las cosas negativas cercanas y lejanas y darle la vuelta a los argumentos que nos ayuden a crecer como personas. Hoy a menudo se tiene una visión corta de la jugada: es la inmediatez; el déficit que encontramos en nuestro día a día y son muchos los que se quedan ahí enganchados sin capacidad de proyectarse hacia adelante.

Es por ello que en momentos de vacilación me sirve de mucho utilizar el mismo grito de guerra que utilizó en su campaña Tony Blair: “No te rindas”. Y claro, superman no existe, todos caemos, el truco está en levantarse rápidamente, luchar por el hoy. “Hoy no”, el mañana, a lo peor no llega. Es el principal argumento de un drogadicto para curarse, “Hoy no”, alguien que no puede pensar en dejar las drogas para siempre, justamente porque su enfermedad no son las drogas, lo que tiene enferma es la voluntad. Por ello, nada mejor que fijarse pequeños objetivos.

Al respecto, nos dice Enrique Rojas: “Hay tres fórmulas para no rendirse: la primera, distinguir entre metas y objetivos. Las metas son muy amplias y vagas, y los objetivos son medibles. Por ejemplo, una persona que sufra anorexia no avanza por la meta genérica de curarse de la enfermedad, sino con objetivos por etapas como «no pesarme cada día», «luchar por no vomitar», «comer en familia» o «no mirarme al espejo». La segunda cuestión importante es tener una buena educación de la voluntad, a la que la psicología moderna considera más importante que la inteligencia. Y, en tercer lugar, nunca hay que sentirse derrotado y hundido. El mensaje de optimismo es que hay que entrenar a la persona no para el éxito, sino para el esfuerzo.”

Sabias palabras las de Rojas, exigen un cambio de paradigmas en la sociedad, ¿el éxito? ¿Qué es el éxito si no viene acompañado de esfuerzo? Valero Rivera, el entrenador  más exitoso de todos los tiempos del equipo de balonmano del Barcelona decía que “Solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro” o si lo quieren ver de otra forma, solo es exitoso el que da todo de si, independientemente del resultado.

Esforzarse consiste en vencer poco a poco los obstáculos, cada obstáculo lleva consigo un aprendizaje, el error, “la otra cara de la excelencia”. Aprender es tomar nota de lo que ha ocurrido y extraer de ello una pequeña lección: no es más sabio el que menos se equivoca, sino quien más aprende de los errores. Como diría Tal Ben Shahar, hay que aprender a perder, y perder para aprender o como dejó escrito Unamuno, «no darte por vencido ni aun vencido, no darte por esclavo ni aun esclavo».

Para terminar copio un gran poema de Mario Benedetti que justamente se llama “No te rindas”. No nos demos por vencidos y sigamos luchando, contracorriente y a pesar de las dificultades, reveses y sinsabores. Lo intentamos?

NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo.

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque lo has querido,

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas.

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo.

Mario Benedetti

¿Qué se ha descubierto científicamente sobre la felicidad?

 

El profesor de psicología de Harvard Daniel Gilbert es ampliamente conocido por su best-seller 2006, Tropezar con la felicidad . Su trabajo revela, entre otras cosas, los errores sistemáticos que todos hacemos en imaginar lo feliz (o desgraciado) que vamos a estar. En esta entrevista de Gardiner Morse publicada recientemente por Harvard Business Review, Gilbert examina el campo de la investigación sobre la felicidad y explora sus fronteras. A continuación me he permitido traducir y transcribir la primera parte, la próxima semana publico la segunda.

HBR: Los estudios sobre la felicidad se ha convertido en un tema muy relevante en los últimos 20 años. ¿Por qué?

Gilbert:  -”¿Cuál es la naturaleza de la felicidad humana?” a nuestra nueva forma de obtener respuestas: la ciencia. Hasta hace sólo unas décadas atrás, el problema de la felicidad estaba principalmente en manos de los filósofos y poetas.

Recientemente, los economistas y los neuro científicos se unieron a la fiesta. Los psicólogos quieren entender lo que la gente siente, los economistas quieren saber a que le da valor la gente, y los neuro científicos quieren saber cómo el cerebro responde a las recompensas.

¿Cómo es posible medir algo tan subjetivo como la felicidad?

Las respuestas espontáneas de la gente son una muy buena aproximación de sus experiencias y su estado de ánimo.

La gente puede no ser capaz de decirnos lo felices que eran ayer, ni lo feliz que serán mañana, pero pueden decirnos cómo se sienten en el momento en que les pedimos. ”¿Cómo estás?” Puede ser la pregunta más frecuente en el mundo, y nadie se ha quedado perplejo por ella.

¿Qué se ha descubierto científicamente sobre la felicidad?

Gran parte de la investigación confirma lo que siempre hemos sospechado. Por ejemplo, en general, personas que están enamoradas son más felices que aquellos que no están. Las personas sanas son más felices que las personas enfermas. Las personas que participan en sus iglesias son más felices que aquellos que no lo hacen. La gente rica es más feliz que la gente pobre. Y así sucesivamente.

Dicho esto, ha habido algunas sorpresas. Por ejemplo, mientras que todas estas cosas hacen que la gente sea más feliz, es asombroso lo poco que se valora. Una casa nueva o una nueva pareja te hará más feliz, pero no mucho y no por mucho tiempo. Las personas no son muy buenas para predecir lo que las hará felices y menos aún para evaluar cuánto tiempo va a durar esa felicidad. Esperamos que los acontecimientos positivos nos hagan mucho más felices de lo que realmente nos hacen estar, y a su vez que los pensamos que los acontecimientos negativos nos harán mucho más infelices de lo que finalmente nos hacen.

En ambos estudios, de campo y de laboratorio, hemos encontrado que ganar o perder una elección, ganar o perder una pareja, conseguir o no conseguir un ascenso, aprobar o desaprobar un examen, todos tienen menos impacto en la felicidad de lo que la gente cree. que la gente cree que lo harán. Un estudio reciente mostró que muy pocas experiencias nos afectan por más de tres meses. Cuando suceden cosas buenas, se celebran por un tiempo y después todo vuelve a la normalidad y cuando suceden cosas malas, nos quejamos por un tiempo y luego seguimos adelante. Mucha gente es más resiliente de lo que cree.

Si se quedan ciegos o pierden el trabajo, encontrarán que hay una nueva vida al otro lado de esos eventos. Y encontrarán muchas cosas acerca de esa nueva vida que son bastante buenas. De hecho, sin duda, encontrarán algunas cosas que son incluso mejores de las que tenían antes. Están descubriendo cosas que no sabían- no podían saber hasta que estaban en esa nueva vida que probablemente sea para trazar un futuro mejor.

¿La verdadera felicidad es mejor que la felicidad sintética?

Vamos a tener cuidado con los términos. El nylon es real, es solo que no es natural. La felicidad sintética es perfectamente real, lo que pasa es que es hecha por el hombre. La felicidad sintética es lo que producimos, cuando no obtenemos lo que queremos, y la felicidad natural es lo que experimentamos cuando lo hacemos. Tienen diferentes orígenes, pero no son necesariamente diferentes en términos de cómo se sienten. Una no es, evidentemente, mejor que la otra.

¿Qué más sabemos ahora acerca de las fuentes de la felicidad?

Si tuviera que resumir toda la literatura científica sobre las causas de la felicidad humana en una palabra, esa palabra sería “social.” Si yo quisiera predecir su felicidad, y solo podría saber una cosa acerca de usted, escogería saber que tan fuertes son sus relaciones con amigos y familiares.

Más allá de contar con redes ricas, lo que nos hace felices el día a día?

El psicólogo Ed Diener  muestra que la frecuencia de las experiencias positivas es un predictor mucho mejor de la felicidad que la intensidad de las mismas. Es decir, cuando pensamos acerca de lo que nos haría felices, tendemos a pensar en la compra de un carro nuevo, un viaje a Europa, una cita con una estrella de cine, ganando un premio Pulitzer, la compra de un yate. Sin embargo, Diener y sus colegas han demostrado que lo intenso de sus experiencias no importan tanto como la cantidad de experiencias positivas que uno tiene. Alguien que tiene una docena de cosas medianamente buenas que le pasan en cada día es probable que sea más feliz que alguien que tiene una sola cosa realmente sorprendente cada día. Así que ponerse zapatos cómodos, dar a su esposa un beso grande, salir a dar una vuelta con su hijo los hará más felices.

Creo que esto nos ayuda a explicar por qué es tan difícil para nosotros predecir nuestros estados afectivos. Nos imaginamos que una o dos cosas grandes tendrán un efecto profundo, pero parece que la felicidad es la suma de cientos de pequeñas cosas. El logro de la felicidad requiere el mismo enfoque que la pérdida de peso. Las personas que intentan bajar de peso quieren una píldora mágica que les dará resultados inmediatos. No es así.. Sabemos exactamente cómo las personas pierden peso: comen menos y hacen más ejercicio.

¿Cuáles son esas pequeñas cosas que podemos hacer para aumentar nuestra felicidad?

Los elementos principales son que se comprometan a algunas simples conductas, meditar, hacer ejercicio, dormir lo suficiente, ayudar a los demás. Ofrecerse como voluntario en un refugio para desamparados. Cuando lo haga puede que finalmente ayude poco o mucho en ese refugio, pero es seguro que se ayudará a sí mismo. Y por último fomentar las conexiones sociales.  El secreto de la felicidad es como el secreto de la pérdida de peso: No es un secreto!

 

Lo que capta tu atención, controla tu vida

Me he permitido traducir y resumir este artículo de Kare Anderson publicado hace 3 semanas en Harvard Business Review y que de hecho se ha convertido en el más leído en su versión online. Hace unos años, los ejecutivos de Disneyworld se preguntaban que es lo que más llamaba la atención de niños pequeños en su parque de diversiones en Orlando. Para ello contrataron a Kare Anderson y a un antropólogo para observar a su paso todos los miembros del elenco y todos los visitantes. Pero después de horas de observación, nos dimos cuenta de que lo que más captó la atención de los niños pequeños no era de Disney sino los teléfonos celulares de sus padres, especialmente cuando los padres los estaban usando.

Esos niños entendían claramente lo que mantuvo la atención de sus padres – y que cuando éstos los usaban, dejaban de tener atención a ellos, y eso era lo que acaparaba su atención.

Dar toda la atención es el primer y principal ingrediente en cualquier relación. Es imposible comunicarse, con alguien que no puede o no quiere centrarse en usted. Al mismo tiempo, a menudo no nos damos cuenta en que es lo que realmente nos centramos, ya que eso al final podría terminar controlando nuestros pensamientos, acciones y al final nuestras vidas. .

Por ejemplo, las personas pesimistas ven los reveses y los acontecimientos desgraciados como algo  personal (siempre me pasa lo peor), generalizado (Todo lo que me está pasando ahora es lo  peor) y permanente (siempre será de esta manera). Sin embargo, de acuerdo a Seligman Marty, con la práctica, se encontró que podemos aprender a prestar más atención a las posibilidades positivas en situaciones para elaborar un círculo virtuoso de la historia de nuestra vida.

Por ejemplo, el psicólogo Richard E. Nisbett, mostró una escena bajo el agua a los estudiantes en los EE.UU. y también a los asiáticos del este. Mientras que los estadounidenses comentaron sobre el pez gordo que nadaba entre los peces más pequeños, los asiáticos también tuvieron una visión m+as global,  incluyendo las plantas y las rocas. Nisbett llegó a la conclusión de que los asiáticos se centran en las relaciones, mientras que los occidentales tienden a ver los objetos aislados, en lugar de las conexiones entre ellas.

Esto es lo que llevó al Dr. Anderson de estos dos conclusiones: La primera que cualquier cosa  a la que le prestas atención tiene un efecto enorme sobre la forma de ver el mundo y entenderlo, y en segundo lugar, es mucho más fácil ver los patrones de la propia atención si se toma el tiempo para aprender acerca de otra persona.

Volvamos al ejemplo de Disney. Los padres probablemente pensaron que estaban pagando un montón de dinero para que sus hijos puedan prestar atención a los diferentes estímulos de DisneyWorld. Pero el comportamiento de sus hijos nos dice en lo que realmente estaban prestando su atención, sus teléfonos móviles. La mayoría de nosotros hemos sido culpables de una mayor atención a nuestros teléfonos celulares de lo que somos conscientes.

Para obtener información sobre nuestros patrones de atención, el autor sugiere examinar a otra persona. La mayoría de los oradores de motivación, auto-ayuda escritores, terapeutas y farmacéuticos nos animan a centrarse en “yo”. Ellos sugieren que hay que mirar hacia adentro para entender y mejorar y para una vida más feliz. Eso no está mal, pero no es suficiente. En lugar de simplemente preguntar: “¿Qué es lo que más me preocupa? Pregúntate ¿Qué es lo que más le preocupa al resto?. Sé el mejor oyente que he tenido en meses. Este es el primer ingrediente y el más básico en cualquier interacción. Simplemente mirando fijamente y con gusto a esa persona, asintiendo con la cabeza, a veces, y reiterando lo que ha escuchado se activará una empatía.

Dar y recibir toda la atención, aunque sea brevemente, es lo mínimo que un individuo puede hacer por otro – y además, atendiendo a los demás no sólo les ayuda – sino que nos ayuda, al evocar las respuestas que nos ayudan a sentirnos útiles, y conectados con el mundo real y no el virtual. Prestar atención puede ser un esfuerzo individual , pero también es una especie de cemento social que mantiene a los grupos y les ayuda a sentirse parte de algo mayor que ellos mismos. No siempre es fácil, pero puede mejorar con la práctica – sobre todo si se encuentra cada vez más flexible, más abierto a nuevas ideas, y más capaz de resonar con los demás. Es inevitable que ello conduce a una vida más rica y más significativa.

La hamburguesa de la felicidad

Tal Ben Shahar, el profesor del curso más famoso de Harvard: “Psicología positiva”, recientemente escribió este artículo en el que usa la hamburguesa para graficar las cuatro maneras en que afrontamos la vida.
Cuando comemos una hamburguesa con mucha grasa, dice, sabemos que a largo plazo eso no nos hará felices, pero en el momento sí. O sea, beneficio presente versus perjuicio futuro. Esta es la hamburguesa hedonista. Esta actitud repetida durante la vida forma personas hedonistas, aquellos que sólo buscan el placer inmediato aunque sacrifiquen su beneficio futuro.

La otra es la hamburguesa vegetariana, dice Ben-Shahar. El que sacrifica el sabor y el placer inmediato porque está concentrado en su bien futuro. Podría parecer el tipo más sensato, pero no es lo “más feliz que puede ser”, porque en el fondo lo pasa mal toda la vida, subordinando constantemente el presente por un futuro que no sabe si va a llegar. Este es el rat racer: el trabajólico que no disfruta lo que está haciendo. Lo pasa mal para, después, pasarlo bien.

El rat racer es el prototipo más peligroso, porque encuentra gran aprobación social: sacrifica su vida por una gran meta. Se confunde con el arquetipo exitoso, los pares lo felicitan porque ha logrado su objetivo y nadie pregunta cómo lo pasó en el proceso. “La sociedad premia los resultados, no los procesos; las llegadas y no el viaje. Cuando alcanzamos el objetivo y llegamos a la meta experimentamos un alivio que confundimos con felicidad”, señala Ben-Shahar. Y el alivio, dice, es una felicidad negativa pues proviene de la ausencia de stress, dolor o ansiedad, presupone una experiencia negativa anterior y, además, es temporal y su efecto dura poco. “El rat racer, al confundir alivio con felicidad, continua inventándose objetivos por los cuales luchar, creyendo que cuando los consiga podrá ser feliz de nuevo”. Esto es como meter la cabeza a la tina y estar feliz porque al sacarla uno puede respirar de nuevo, ejemplifica en su libro.

“Cuando sienten que no llega la felicidad que esperaban piensan que llegará en la próxima promoción, con la próxima compra, en el próximo triunfo. Y la felicidad está mucho más determinada por nuestro estado mental que por nuestra cuenta bancaria o nuestros ascensos en la oficina. Está extensivamente demostrado que una vez que las necesidades de abrigo, techo y comida están satisfechas la plata adicional no hace diferencia en los niveles de felicidad de nadie”.

La peor hamburguesa es la del nihilista, el que cree que la vida no tiene sentido, que la felicidad no existe. Víctima del abandono aprendido, en un laboratorio el nihilista es la rata que ya no arranca porque sabe que igual le va a llegar el choque eléctrico y cree que nada puede hacer al respecto.

El nihilista se come una hamburguesa mala, se queja por la comida chatarra y más encima sabe que le hará pésimo a futuro, pero piensa que en estos tiempos no hay alternativa: perjuicio presente y futuro.

Habría, según el autor, una hamburguesa equilibrada, sana para el presente y sin perjuicios futuros: el arquetipo de la felicidad.

Ben-Shahar afirma que la felicidad es un estado formado por dos emociones primordiales: el placer inmediato y la noción de significado o trascendencia. Una vida feliz se compone de actividades que complementan estas cosas y otras que las combinan.

“Es cierto, hay actividades inevitables que no nos darán ni placer ni significado, como pagar los impuestos, pero hay muchas otras como ver insatisfecho tres horas de TV que sí podemos evitar”. Por lo tanto, dice, “Para ser más felices hay que aumentar las horas que pasamos en aquello que nos da placer o significado, y disminuir las otras”. La tarea es hacerlo.

Diálogo de bebés: ¿Crees en la vida después del nacimiento?

Recibí este diálogo del blog de Nuria Chinchilla, muy curioso por cierto, entre dos bebés Vale la pena leerlo porque algo así nos pasa exactamente a nosotros, muchas veces nos portamos como si todo se acabar aquí abajo.

En el vientre de una mujer embarazada estaban dos hermanitos conversando cuando una le preguntó al otro:

- ¿Crees en la vida después del nacimiento?…

La respuesta fue inmediata:

- Claro que sí. Algo tiene que haber después del nacimiento. Tal vez estemos aquí porque precisamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

- Bobadas, ¡no hay vida después del nacimiento! ¿Cómo sería esa vida?…

- No lo sé exactamente, pero ciertamente habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y comamos con la boca…

- ¡Eso es un absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? Es totalmente ridículo! El cordón umbilical es lo que nos alimenta. La vida después de nacimiento es una hipótesis excluida, el cordón umbilical es muy corto.

- En verdad, creo que ciertamente habrá algo. Tal vez sea bastante diferente a lo que estamos habituados a tener aquí.

- Pero nadie vino de allá, nadie volvió después del nacimiento. El parto termina con la vida. Vida que es nada más que esta absoluta oscuridad.

- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del nacimiento, pero, con certeza, veremos a mamá y ella cuidará de nosotros.

-¿Mamá?… ¿Tú crees en mamá?… ¿Y dónde supuestamente estaría ella?..

- ¿Dónde?… ¡En todo alrededor nuestro! … a través de ella vivimos. Sin ella todo esto no existiría.

- ¡Yo no creo! nunca vi ninguna mamá, lo que comprueba que mamá no existe.

- Bueno… es cierto que no la hemos visto nunca, pero, a veces, cuando estamos en silencio, puedes oírla cantando, o sientes cómo ella acaricia nuestro mundo. ¿Sabes qué? Pienso que la vida real es la que nos espera y que ahora, estamos preparándonos para ella..

Valores para gestionar la adversidad

Transcribo esta excelente entrevista que le hicieron a Santiago Alvarez de Mon, brillante profesor de Gobierno de personas en el IESE, la Escuela de Negocios #2 a nivel mundial en capacitación ejecutiva según el último Ranking de Finantial Times:

Usted ha entrevistado y ha seguido la trayectoria no sólo de líderes empresariales, sino en general de personas que han hecho frente a la adversidad. ¿Qué valores son denominadores comunes en estas personas?

Uno de ellos es la humildad. Es un valor que maneja bien el error y maneja bien el éxito. La humildad está educada en el aprendizaje. Te abre la mente. Estas personas cuando se han equivocado alzan el vuelo y siguen caminando. Y cuando parece que les van bien las cosas no se lo creen demasiado.

Otro es la constancia, la gente grande llega muy lejos porque no sólo está en “el aquí” y “el ahora”. Están pacientemente dando pasos firmes en la dirección correcta. Además es gente curiosa, y quiere rodearse de gente de talento a su alrededor. No se “comparan con”, sino que “quieren aprender de”. Quieren gente brillante a su lado. Y es gente optimista, cuando tienen muchos motivos para ser pesimistas. Eligen el optimismo como mirada vital, justa. Y tienen sentido del humor. Creo que esto es un corolario natural de ser humilde. En lugar de tomárselo a la tremenda, tienen el humor como filtro para vivir. El humor realmente te salva de la depresión. No sólo es gente que cuenta chistes, sino que se ríen de sí mismos. Cobran distancia y perspectivas frente a sí mismos y deciden armar una relación comprensiva, amable con ellos mismos y para ello se requiere del humor. Una vez que te conoces, o te  deprimes o te ríes.

¿Qué papel tiene el sentido del humor en el liderazgo?

El sentido del humor es el que te permite manejar el poder y no quedar pegado en sus telarañas, porque liderazgo no es sinónimo de poder. El lenguaje es muy rico, y no porque una persona ocupe el puesto de consejero delegado, de director general o de presidente tiene liderazgo. Tiene el poder, el estatus, pero no la credibilidad, la influencia, el “plus” de influencia del liderazgo. Otras personas tienen liderazgo pero a lo mejor precisamente por tenerlo no lo ven reconocido por cuotas de poder.

¿Cuánto poder tuvo Tomás Moro? Sin embargo, para mi es un referente. ¿Cuánto poder tuvo Gandhi, en algunos pasajes de su vida? ¿Cuánto poder tuvo Mandela en la cárcel, aunque luego fuera presidente de Sudáfrica? ¿Cuánto poder tenía Lincoln? Iba recogiendo errores tras errores, fracaso tras fracaso hasta llegar a la presidencia. Toda esta gente son curiosamente seres sociales, solidarios y expansivos pero que manejan muy bien su soledad. El liderazgo tiene que ver con gente que se rodea de gente competente, influye sobre sus colaboradores pero también sabe estar en soledad. El drama del hombre moderno es que no sabe estar solo. Con respecto al humor, si el liderazgo es un proceso de transformación, de liberar la energía y el talento de los seres humanos a los que se dirige, sí tiene que ver con institucionalizar los procesos de aprendizaje; dada nuestra condición humana, nuestra fragilidad y vulnerabilidad, siempre habrá errores. ¿Cómo manejo el error, para que sea una fuente de aprendizaje? El humor es el que te evita caer en la desesperanza, el que te evita deprimirte, el humor es el que te permite no dimitir. Creo que el humor es la tribuna desde la que puedes gobernar tu vida. Decía Ortega “Si quieres liderar impera sobre ti mismo”. Y para imperar sobre ti mismo hay que ir a la base de tus carencias y entonces requieres de esa mirada amable y comprensiva, cariñosa y simpática que es el humor.

¿Quién define el éxito?

Si lo define tu lugar en el campeonato te vas a ir a la infamia o a la depresión. Pero si soy yo quien define el éxito, seré ganador siempre. Yo he visto a mi hijo ganar partidos de tenis y le he dicho “Hoy has ganado, pero has jugado al tenis sin disfrutar” Y ha habido veces que se me ha caído la baba y realmente ha ganado el partido. Y él me dice “papá, pero si he perdido” Y yo le respondo  “¿Te lo has pasado bien? ¿Has jugado tu mejor tenis, has aprendido? ¡Pues has ganado!”. El partido importante es el que se juega dentro.

El éxito ¿Una ilusión peligrosa o un anhelo impostergable?

¿Soy exitoso? ¿A quién no le interesa serlo? Quizá una de las preguntas más trascendentales de nuestra vida, no la estemos enfocando por el camino correcto.

Y si la respuesta fue positiva, ¿nos preguntamos el porqué?

Aquí algunas típicas respuestas en las que seguramente nos veremos reflejados:

  1. Si, porque tengo mucho dinero, vivo en un departamento grande, soy gerentaso, super bien contactado, muchos amigos…
  2. Si, porque soy muy hábil, muy inteligente, tengo MBA del extranjero, inglés fluido…
  3. Si, porque me preocupo por las necesidades de los demás, por mis necesidades reales y estoy dispuesto a servir.

¿Alguno optó por la última opción?  No lo creo, y al final, es la verdadera razón de ser del éxito. La primera respuesta se basa en motivos extrínsecos, es decir, del entorno (plata, propiedades, (soy lo que tengo), la segunda por motivos intrínsecos (retos que cumplo) y la tercera por motivos trascendentes, es decir, el enfoque está en las personas. Soy exitoso cuando ayudo a los demás a serlo (familia, amigos, trabajadores, accionistas), y esta forma de ver las cosas, curiosamente no es excluyente, por el contrario, termina por incluir las dos primeras razones, que muchas veces son una consecuencia de vivir de cada a la tercera respuesta.

Actualmente la gente vive de afuera hacia adentro, tienen un error de enfoque. Les importa más hacer creer a los demás que son exitosos, que son felices, que en tratar de serlo realmente. Todo lo tienen en la vitrina y nada en el inventario.

En estos casos es muy importante definir para ti que es el éxito. Si vives persiguiendo el éxito de los demás, probablemente te des un portazo en la cara cuando lo consigas y veas que eso no te satisface. Cuantas veces hemos dejado muchas horas con la familia, con los amigos, para comprar algo que cuando por fin lo conseguimos, nos alegra el primer día y luego con el correr de los días, nos deja de encantar, y claro, el tiempo perdido ya no lo devuelve nadie.

Es por ello muy importante definir para nosotros que es el éxito, y hacernos las preguntas correctas para estar alineados con lo que queremos finalmente conseguir. Una primera y gran pregunta es ¿Para qué?. Ayuda mucho preguntarse, ¿Para que hago lo que hago?, ¿Para qué le dedico tanto tiempo a esto? ¿Vale la pena?

Mucha gente me dice que lo más importante en su vida es su familia, sin embargo, se han preguntado:

¿Cuántas horas trabajo al día?

¿Cuántas horas le dedico a mi familia al día?

¿Cuántas horas tengo para mi al día?

En el análisis de resultados encontraremos algunas conclusiones que podrán reorientar lo que hacemos. Al final, el tener una familia bien constituida, ayuda a ser más productivos en el trabajo. No son posiciones excluyentes sino por el contrario, complementarias. Muchas veces las causas de la baja productividad son los problemas familiares.  Robert Andrerson decía que “En todo matrimonio que ha durado más de una semana existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar siempre motivos para el matrimonio.”

Otro de los principales males que nos tratan de vender gato por liebre y nos hacen perseguir metas falsas es el “workaholismo” o adicción al trabajo, mal del que sufro, pero que poco a poco estoy tratando de salir (justamente escribiendo artículos como éste). Al final, no es la cantidad de horas, sino la forma de  utilizarlas, el que lo hace a uno adicto al trabajo. Nuria Chinchilla, experta enconciliación Trabajo y familia decía que “El trabajo es como un gas. Se esparce por toda la agenda, y si nos descuidamos, ocupa sin piedad cualquier hueco de tiempo libre.”  Quizá sea esa una buena medida para saber si lo somos, o estamos en camino a serlo. También existen otros síntomas como pensar constantemente en el trabajo o  buscar excusas para seguir trabajando.

Recordemos que al final uno trabaja para ser feliz, ser feliz implica vivir con la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que tienes que hacer en ese momento, y la mejor forma de encontrar un trabajo que nos haga felices es en aquel que nos ayude a maximizar la remuneración emocional, es decir, la remuneración relacionada a la calidad de vida que queremos vivir para ser exitosos y la calidad de vida no es el número de cosas que tienes sino un conjunto de variables que incluyen la felicidad que puedes dar a los demás, el porcentaje de cosas que disfrutas, el tiempo que puedes dedicarle a tus seres más queridos y a ti mismo y el nivel de retos que puedes trazarte.

El trabajo más difícil del mundo…es el mejor trabajo del mundo

El próximo 1 de mayo es celebramos el día del trabajo y en un par de semanas más el día de la madre, encontré esté post buenísimo de Nuria Chinchilla, profesora del IESE y líder mundial en los temas de conciliación trabajo y familia, publicado en su blog: “En momentos en que no es fácil encontrar empleo para muchos españoles, sigue habiendo trabajo para todos en el hogar. Sigue leyendo

Frases para pensar!

  1. “Los buenos jugadores de futbol no van donde está la pelota, ahi van todos, van a donde la pelota va a ir” Messi.
  2. Tres ingredientes para generar pasión en el trabajo:

Crezco con lo que hago

Hago crecer a los demás

Tener la convicción de que estoy cambiando al mundo

  1. Es muy afortunado quien se ha casado con la mujer a quien amaba pero lo es más quien ama a la mujer con que está casado.
  2. «Podemos tratar de limitar el sufrimiento, luchar contra él, pero no podemos suprimirlo.  Lo que cura al hombre no es huir del dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo que ha sufrido con amor infinito»,  Benedicto XVI.
  3. He aprendido a buscar mi felicidad limitando mis deseos en vez de satisfacerlos. John Stuart Mill
  4. El mejor truco que el diablo inventó fue convencer al mundo de que no existe…[Sospechosos Comunes]
  5. “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.” Decía el zorro al Principito de Antoine de Saint Exupéry.
  6. Hay dos tipos de personas, las que dan gasolina y las que quitan, cual quieres ser?
  7. Qué cosa más grande q tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo, Cicerón
  8. Hay una forma perfecta para ser un padre perfecto. Aspirar a ser un padre perfecto
  9. «Los muros existen para darnos la oportunidad de demostrar hasta qué punto deseamos algo.  Los muros están para frenar a la gente que no desea suficientemente algo.  Están para frenar a los demás».
  10. La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha y no en la victoria. Mahatma Gandhi.
  11. Tener hijos no lo convierten a uno en padre al igual que tener un piano no lo convierten a uno en pianista
  12. Mañana cuando llegue a casa, ¿por qué no redescubro a mi mujer? Es distinta a la persona que me despidió ayer. Ese es el mejor antivirus para el sopor familiar, morir cada noche…para nacer cada mañana
  13. Para gerenciar personas debemos ver el lado positivo de la gente. “ A mis amigos tuertos los miro de perfil”.
  14. A pocos se les ocurriría afirmar: “Te amo y te seré fiel….con la condición de que no tengas defectos” No estaríamos ante una declaración de amor, porque equivaldría a decir “ Te quiero, siempre y cuando no seas una persona real (sino ideal, utópica) Tomás Melendo.
  15. Toda persona viene al mundo con una serie de talentos y habilidades naturales. Vivir tiene mucho que ver con descubrirlos, disfrutarlos y ponerlos al servicio de una causa mayor que uno mismo.
  16. Cada vez estoy más persuadido: la felicidad del Cielo es para los que saben ser felices en la tierra.
  17. No se sale adelante celebrando éxitos… sino superando fracasos…
  18. “…el hombre que huye de lo que teme acaba comprobando que sólo ha tomado un atajo para encontrarse con ello.
  19. ¿No es verdad que en cuanto dejas de tener miedo a la Cruz, a eso que la gente llama cruz, cuando pones tu voluntad en aceptar la Voluntad divina, eres feliz, y se pasan todas las preocupaciones, los sufrimientos físicos o morales? Hay en el ambiente una especie de miedo a la Cruz, a la Cruz de Jesús. Y es que han empezado a llamar cruces a todas las cosas desagradables que suceden en la vida, y no saben llevarlas con sentido de hijos de Dios, con visión sobrenatural.” San Josemaría.
  20. Sólo perdemos cuando no damos todo lo que llevamos dentro.
  21. El mejor regalo que le pueden hacer los padres a sus hijos es una educación que ame los retos, que se deje intrigar por los errores, que disfrute el esfuerzo, que persevere en el aprendizaje, y que no les haga esclavos del reconocimiento».
  22. “¿Quieres ser feliz por un instante? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡PERDONA!”  Tertuliano