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Mi relación con la felicidad

De todas las relaciones que he tenido en mi vida, quizá la más problemática, atípica y hasta algunas veces ingrata ha sido la que mantengo con la felicidad. A veces somos grandes amigos, los mejores, otras y sobre todo recientes, nos hemos peleado, aunque ambos añoramos vivir los viejos tiempos.

Y quisiera no solo recordarlos sino volverlos a vivir, y para ello quiero y debo cambiar, esto que parece sencillo, ¿Cómo se hace? ¿Cómo se cambia personalmente, solo a base de esfuerzo y fuerza de voluntad? No estoy seguro. Cuanto más quiero cambiar, más resistencia interna encuentro en el proceso. Cuanto más reconozco y lucho con mis debilidades, más permanecen. Quizá el orgullo de creer que tengo la fuerza para hacerlo es justamente lo que no me deja cambiar. Bien dicen que no se cambia una realidad que se ignora o se desconoce. A lo mejor me falta interiorizar mis problemas, mis fortalezas, debilidades y el alcance de éstas. Uno no puede cambiar ni gestionarse a si mismo, sino se acepta en su totalidad con sus virtudes y defectos.

Si es que realmente estamos acá para ser felices, cabe la pena cuestionarse si esta es una consecuencia de un modo de ser, de estar, de vivir, de pensar, de trabajar,  o un objeto de deseo que defino a priori para ir tras de él. Creo que hay más de lo primero que de lo segundo.

A veces la teoría es importante conocerla, pero la realidad enseña mucho más. Uno puede escribir o hasta dar conferencias de felicidad, otra cosa es si el corazón sigue los dictados de la palabra. He descubierto que es mucho más útil aprender sobre la adversidad, o de como gestionar las prolongadas ausencias de la felicidad en nuestra vida que hablar de sus fugaces e impredecibles apariciones, las cuales, cuando se dan, hay que vivirlas aceptando sus condiciones.

Lo he repetido ya muchas veces en este blog, al final, la felicidad no está emparentada con la riqueza, si, ayuda, sobre todo cuando no hay dinero para cubrir necesidades básicas, pero nada más, y tampoco es prima ni de la salud ni menos aun de la pobreza. Miguel Dórs lo dice claramente en su poema:

“Ellos

que viven bajo los focos glamorosos

del éxito y que poseen

suaves descapotables y piscinas de plácido turquesa con rosales

y perros importantes y emparejados con rubias satinadas

bellas como el champan y no son felicidad.

y yo que no entiendo nada más que estas calles

gregarias y un horario

oscuro y mis domingos baratos junto al rio

con una esposa y un niño que me quieren

tampoco soy feliz…”

Ayudaría también y mucho el saber ¿Qué somos nosotros, como nos definimos? ¿Cuál es nuestra esencia? ¿Para qué estamos en la vida? En la película “Lo que queda del día”, en una parte, al mayordomo le preguntan, “¿Qué es usted además de mayordomo? Mayordomo. ¿Cuál es su papel en la vida? Servir a Lord Carrington. ¿Algo más? No, servirle leal y profesionalmente. ¿Dónde reside la causa de su dignidad? En el oficio de mayordomo.”  Claramente se confunde la esencia de su ser con su profesión.

No dudo que nos pase a muchos de nosotros, si no tenemos clara nuestra verdadera misión en la vida, ya que nos enfocaremos en cosas que no necesariamente nos darán la felicidad que necesitamos.

Daniel Goleman, creador del concepto de la inteligencia emocional decía que no nos hacen sufrir las cosas, sino las ideas que tenemos de las cosas. Como recibimos y procesamos y almacenamos los hechos en la vida es un proceso decisivo en nuestra interlocución con la misma. Los hechos son aquellos en lo que uno los convierte. Vale decir, la felicidad no depende de la realidad, sino de como la interpretas.

Como bien dice Santiago Alvarez de Mon, “La felicidad juega con nosotros porque impone sus reglas. Llega sin previo aviso y se va cuando quiere. Trabajo, inocencia, humildad, éstas si viven en las cercanías de la felicidad. También la esperanza, virtud personal que no renuncia a un mañana mejor y que no desespera ante el misterio. Sonreír es imprescindible para los asuntos trascendentes. Solo el humor y la humildad aciertan a conocer las reglas de juego de la vida, se atreven a rebelarse ante tanta desdicha e infelicidad humanas y transformarlas en esperanza e ilusión.”

El buscar la verdadera felicidad en la vida es quizá la cuestión más urgente e importante que tenemos, y que solo nosotros podemos despejar. Los libros, videos, artículos, consejos de personas, se tienen que retirar sutilmente y hacerle un espacio a nuestra relación con Dios, la cual está directamente relacionada a nuestra relación con la felicidad, y obviamente también a nuestra mente y corazón, tándem imparable, pareja capaz de ayudarnos si están realmente alineados.

No te rindas!

Dicen que no es la victoria lo que hace grandes a las personas, sino su capacidad para luchar por dar lo mejor de sí mismos. Hoy me he puesto a reflexionar sobre la adversidad. Ya cansado de hablar y leer sobre felicidad, miro la otra cara de la moneda. Y es que creo que solo los locos y los muertos son los únicos que no sufren. Nadie es feliz siempre, a todos nos visita esa “exigente maestra” que es la adversidad, de nosotros depende aprender de ella y madurar o dejar que pase por encima de nosotros.

Leyendo varios artículos y libros sobre estos temas, me he dado cuenta que es muy fácil hablar y aconsejar en tercera persona, “No sufras”, “No te preocupes”, “De ti depende”, “Piensa en otra cosa”, ¿parece fácil no? A ver pues, tu mismo cambia de pensamiento cuando te pase, la cosa cambia… Siento también que todo esto es muy teórico, las recetas nunca faltan, pero cuando uno está realmente complicado, que difícil se vuelve salir, poco o nada sirven los buenos deseos, los libros y los artículos. La realidad es otra, solo conocida por aquellos que la han vivido (o la hemos vivido). Creo en aquellos que aconsejan cuando están o han estado ya al otro lado de la mesa, que han jugado el partido y no se han dedicado a dar órdenes desde la tribuna, que han perdido la confianza en si mismos y luego la han recuperado y que han hecho quizá lo más difícil, luchar para no caer y cuando se cayeron, se levantaron rápido.

En momentos como esos, la lucha, la resiliencia, la fortaleza se vuelven aliados, amigos del alma a los que uno tiene que acudir, nada fácil por cierto, difícil tarea, pero inaplazable. Mi padre me dijo en algún momento, que cuando llega el momento de sufrir el dolor, vale más sacar de adentro valores como la fortaleza que un gran conocimiento teórico, algo de compasión humana más que un gran valor, y estar más cerca de Dios más que ninguna otra cosa.

Enrique Rojas, gran psiquiatra español decía que para no rendirse hay que tener una visión larga de la jugada que consiste en pasar por encima de las cosas negativas cercanas y lejanas y darle la vuelta a los argumentos que nos ayuden a crecer como personas. Hoy a menudo se tiene una visión corta de la jugada: es la inmediatez; el déficit que encontramos en nuestro día a día y son muchos los que se quedan ahí enganchados sin capacidad de proyectarse hacia adelante.

Es por ello que en momentos de vacilación me sirve de mucho utilizar el mismo grito de guerra que utilizó en su campaña Tony Blair: “No te rindas”. Y claro, superman no existe, todos caemos, el truco está en levantarse rápidamente, luchar por el hoy. “Hoy no”, el mañana, a lo peor no llega. Es el principal argumento de un drogadicto para curarse, “Hoy no”, alguien que no puede pensar en dejar las drogas para siempre, justamente porque su enfermedad no son las drogas, lo que tiene enferma es la voluntad. Por ello, nada mejor que fijarse pequeños objetivos.

Al respecto, nos dice Enrique Rojas: “Hay tres fórmulas para no rendirse: la primera, distinguir entre metas y objetivos. Las metas son muy amplias y vagas, y los objetivos son medibles. Por ejemplo, una persona que sufra anorexia no avanza por la meta genérica de curarse de la enfermedad, sino con objetivos por etapas como «no pesarme cada día», «luchar por no vomitar», «comer en familia» o «no mirarme al espejo». La segunda cuestión importante es tener una buena educación de la voluntad, a la que la psicología moderna considera más importante que la inteligencia. Y, en tercer lugar, nunca hay que sentirse derrotado y hundido. El mensaje de optimismo es que hay que entrenar a la persona no para el éxito, sino para el esfuerzo.”

Sabias palabras las de Rojas, exigen un cambio de paradigmas en la sociedad, ¿el éxito? ¿Qué es el éxito si no viene acompañado de esfuerzo? Valero Rivera, el entrenador  más exitoso de todos los tiempos del equipo de balonmano del Barcelona decía que “Solo pierde el que no da todo lo que lleva dentro” o si lo quieren ver de otra forma, solo es exitoso el que da todo de si, independientemente del resultado.

Esforzarse consiste en vencer poco a poco los obstáculos, cada obstáculo lleva consigo un aprendizaje, el error, “la otra cara de la excelencia”. Aprender es tomar nota de lo que ha ocurrido y extraer de ello una pequeña lección: no es más sabio el que menos se equivoca, sino quien más aprende de los errores. Como diría Tal Ben Shahar, hay que aprender a perder, y perder para aprender o como dejó escrito Unamuno, «no darte por vencido ni aun vencido, no darte por esclavo ni aun esclavo».

Para terminar copio un gran poema de Mario Benedetti que justamente se llama “No te rindas”. No nos demos por vencidos y sigamos luchando, contracorriente y a pesar de las dificultades, reveses y sinsabores. Lo intentamos?

NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo.

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque lo has querido,

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas.

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo.

Mario Benedetti

Nada es gratuito, Nadal lo sabe

A continuación comparto un excelente artículo de Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE especializado en liderazgo y dirección de personas, publicado en el IESE Insight y del que podemos aprender muchas lecciones. “Rafa Nadal es un campeón de ley. No es una cuestión de talento, aunque está claro que lo tiene. Muchos nacen con habilidad, pero pocos se preparan tan a conciencia como él para llegar a lo más alto. Y todavía menos luchan como él cuando están contra las cuerdas. Nadal, uno de los mejores tenistas del mundo, es un ejemplo. Un ejemplo, ahora más que nunca, para España, sus empresas y sus trabajadores.

Los primeros pasos
Rafael Nadal Parera nació en Mallorca el 3 de junio de 1986, en el seno de una familia muy unida. Sus abuelos habían creado lazos muy fuertes y de hecho, muchos miembros del clan hacen negocios juntos. También era una familia unida al deporte, y de hecho su tío Miquel Ángel Nadal había llegado a la élite del fútbol. Un día, con tres años, su padre le llevó a ver a su tío Toni Nadal, entrenador del club de tenis de Manacor. “Coge la raqueta, a ver si le das”, le dijeron. Y el niño golpeó la bola como la cosa más natural del mundo. Toni se quedó sorprendido, y ahí empezó todo. Tenía talento.

Aunque no hay que confundir talento con facilidad, avisa su tío y entrenador. Muchos jóvenes tienen facilidad pero no llegan a la élite. “La cabeza no les da para más”, dice. El talento es la capacidad de aprender, de perfeccionar una habilidad. No se trata tan sólo de dar los primeros pasos, sinó también querer llegar a los últimos. Cuando Rafa fue campeón de España con diez años, Toni Nadal le mandó un aviso: le enseñó la lista de los últimos 25 jugadores que habían ganado ese torneo. Nadal sólo reconoció a uno: Àlex Corretja. Los demás se quedaron en el camino.

Una base sólida
Los padres de Rafa han cuidado mucho su educación, aunque compaginar libros y raqueta le llevara a jornadas maratonianas de 8 a 23h. Completar la Escuela no fue fácil para el jugador, y por ello, en los momentos clave, los estudios pasaron por delante de torneos tan importantes como Roland Garros Junior. Pese a estudiar la posibilidad de trasladarse al Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, la fábrica del tenis de élite español, decidieron que se quedase en Palma. Lo querían cerca de la familia.

En lo deportivo, los entrenamientos de su tío Toni se basan simple y llanamente en el esfuerzo. Cree que el éxito se entrena a los 7 u 8 años, no a los 20. Siempre le ha exigido el máximo a Rafa, aún a costa de una tensión a veces excesiva y de mandarlo a casa agotado. Las sesiones van desde las 3 horas entre torneos hasta jornadas casi de sol a sol en pretemporada. Le ha preparado para los momentos difíciles, para la frustración, y sobre todo, para la perseverancia.

Nunca le ha permitido excusas: por ejemplo, en un partido contra el estadounidense Blake, Rafa se quejaba de que las pelotas no cogían efecto. Toni le respondió: “pierde, vete a casa, deja de quejarte tanto”. Nadal perdió, pero la semana siguiente ganó un torneo con las mismas pelotas. Las excusas no valen, porque el rival juega en las mismas condiciones. Otro detalle: nadie verá a Rafa tirar una raqueta al suelo. Sabe lo caras que son y que mucha gente no puede permitírselas. Tampoco le han dejado acomodarse. Incluso después de victorias importantes como su primer Roland Garros, su entrenador le ha obligado a analizar los puntos débiles de su juego. Siempre hay tiempo para la crítica constructiva.

Crecer con el equipo
Como cualquier otra empresa, el equipo de Rafa ha ido creciendo con la llegada de nuevos triunfos y nuevos retos. Se ha pasado de un núcleo de dos personas (su tío y él) a un grupo compuesto por 7 personas: jugador, entrenador, mánager, fisioterapeuta, preparador físico, segundo entrenador y jefe de prensa. Una ampliación que se ha hecho progresivamente y siguiendo un espíritu de cercanía. El mánager, Carlos Costa, trabaja con ellos desde que el jugador tenía 14 años. Tanto el preparador como el fisioterapeuta son gente de confianza del entorno de Mallorca, profesionales que antes no se movían en la élite. Es decir, no se ha ido a cazar figuras mundiales. Tampoco se ha crecido por crecer. El jefe de prensa llegó cuando ya era imposible atender todos los medios, y el segundo entrenador se incorporó porque Toni, cansado de tantos viajes, quería pasar más tiempo con su familia.

Cada miembro tiene delimitada su función, aunque de manera tácita, sin formalismos. Además, el proceso de decisiones es ahora más rico: el jugador tiene más puntos de vista donde escoger. Pero esta evolución no ha alterado el orden básico de las cosas. El equipo sabe de dónde viene el éxito: del trabajo constante de Rafa, al que su tío le ha llevado desde hace más de 15 años. Todo depende de su esfuerzo y de sus ganas de aprender. Ahora mismo, el jugador lleva meses mejorando su saque, y su tío sigue pensando que los progresos son insuficientes. Igual que las empresas saben que hay que innovar para seguir adelante, Nadal sabe que si no mejora sus rivales le atraparan. Él mismo logró destronar a Federer, el jugador que todos señalan como el más hábil del circuito. En un momento tan duro para muchos como el actual, el mensaje de Rafa es claro: no importan las condiciones, no importa el rival, no sirven las quejas. El esfuerzo lo puede todo y las dificultades están ahí para superarlas: las vences o te vencen.”

El éxito ¿Una ilusión peligrosa o un anhelo impostergable?

¿Soy exitoso? ¿A quién no le interesa serlo? Quizá una de las preguntas más trascendentales de nuestra vida, no la estemos enfocando por el camino correcto.

Y si la respuesta fue positiva, ¿nos preguntamos el porqué?

Aquí algunas típicas respuestas en las que seguramente nos veremos reflejados:

  1. Si, porque tengo mucho dinero, vivo en un departamento grande, soy gerentaso, super bien contactado, muchos amigos…
  2. Si, porque soy muy hábil, muy inteligente, tengo MBA del extranjero, inglés fluido…
  3. Si, porque me preocupo por las necesidades de los demás, por mis necesidades reales y estoy dispuesto a servir.

¿Alguno optó por la última opción?  No lo creo, y al final, es la verdadera razón de ser del éxito. La primera respuesta se basa en motivos extrínsecos, es decir, del entorno (plata, propiedades, (soy lo que tengo), la segunda por motivos intrínsecos (retos que cumplo) y la tercera por motivos trascendentes, es decir, el enfoque está en las personas. Soy exitoso cuando ayudo a los demás a serlo (familia, amigos, trabajadores, accionistas), y esta forma de ver las cosas, curiosamente no es excluyente, por el contrario, termina por incluir las dos primeras razones, que muchas veces son una consecuencia de vivir de cada a la tercera respuesta.

Actualmente la gente vive de afuera hacia adentro, tienen un error de enfoque. Les importa más hacer creer a los demás que son exitosos, que son felices, que en tratar de serlo realmente. Todo lo tienen en la vitrina y nada en el inventario.

En estos casos es muy importante definir para ti que es el éxito. Si vives persiguiendo el éxito de los demás, probablemente te des un portazo en la cara cuando lo consigas y veas que eso no te satisface. Cuantas veces hemos dejado muchas horas con la familia, con los amigos, para comprar algo que cuando por fin lo conseguimos, nos alegra el primer día y luego con el correr de los días, nos deja de encantar, y claro, el tiempo perdido ya no lo devuelve nadie.

Es por ello muy importante definir para nosotros que es el éxito, y hacernos las preguntas correctas para estar alineados con lo que queremos finalmente conseguir. Una primera y gran pregunta es ¿Para qué?. Ayuda mucho preguntarse, ¿Para que hago lo que hago?, ¿Para qué le dedico tanto tiempo a esto? ¿Vale la pena?

Mucha gente me dice que lo más importante en su vida es su familia, sin embargo, se han preguntado:

¿Cuántas horas trabajo al día?

¿Cuántas horas le dedico a mi familia al día?

¿Cuántas horas tengo para mi al día?

En el análisis de resultados encontraremos algunas conclusiones que podrán reorientar lo que hacemos. Al final, el tener una familia bien constituida, ayuda a ser más productivos en el trabajo. No son posiciones excluyentes sino por el contrario, complementarias. Muchas veces las causas de la baja productividad son los problemas familiares.  Robert Andrerson decía que “En todo matrimonio que ha durado más de una semana existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar siempre motivos para el matrimonio.”

Otro de los principales males que nos tratan de vender gato por liebre y nos hacen perseguir metas falsas es el “workaholismo” o adicción al trabajo, mal del que sufro, pero que poco a poco estoy tratando de salir (justamente escribiendo artículos como éste). Al final, no es la cantidad de horas, sino la forma de  utilizarlas, el que lo hace a uno adicto al trabajo. Nuria Chinchilla, experta enconciliación Trabajo y familia decía que “El trabajo es como un gas. Se esparce por toda la agenda, y si nos descuidamos, ocupa sin piedad cualquier hueco de tiempo libre.”  Quizá sea esa una buena medida para saber si lo somos, o estamos en camino a serlo. También existen otros síntomas como pensar constantemente en el trabajo o  buscar excusas para seguir trabajando.

Recordemos que al final uno trabaja para ser feliz, ser feliz implica vivir con la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que tienes que hacer en ese momento, y la mejor forma de encontrar un trabajo que nos haga felices es en aquel que nos ayude a maximizar la remuneración emocional, es decir, la remuneración relacionada a la calidad de vida que queremos vivir para ser exitosos y la calidad de vida no es el número de cosas que tienes sino un conjunto de variables que incluyen la felicidad que puedes dar a los demás, el porcentaje de cosas que disfrutas, el tiempo que puedes dedicarle a tus seres más queridos y a ti mismo y el nivel de retos que puedes trazarte.

El trabajo más difícil del mundo…es el mejor trabajo del mundo

El próximo 1 de mayo es celebramos el día del trabajo y en un par de semanas más el día de la madre, encontré esté post buenísimo de Nuria Chinchilla, profesora del IESE y líder mundial en los temas de conciliación trabajo y familia, publicado en su blog: “En momentos en que no es fácil encontrar empleo para muchos españoles, sigue habiendo trabajo para todos en el hogar. Sigue leyendo

La familia es para siempre

En estos tiempos en los que todo es urgente, todo es para ayer, en los que como diría Nuria Chinchilla, el trabajo es muy peligroso sino sabemos darle su lugar porque se convierte en un gas que llena todos los espacios que encuentra, vale la pena recordar una frase que vi en un video que me ayudó a pensar bastante en este tema: La familia es para siempre. Todo lo demás es pasajero.

Sabiendo eso, por qué no le dedicamos más tiempo, quizá no de cantidad porque tenemos también un trabajo que cumplir, pero si de calidad. A veces estamos mentalmente en tantos lugares que no estamos en ninguno.  Almorzamos con nuestra familia mientras nuestro cerebro sigue pensando en propuestas y cotizaciones. Hablo con mi equipo de trabajo mientras me acuerdo de cuando jugaba con mi hijo en la mañana. Hablo con un amigo mientras pienso una presentación a un cliente importante, y a cuentos les pasa que negocian un contrato importante mientras piensan en el examen de maestría que tendrán en la noche. Que importante este consejo que recibí hace unos años: Estáte en lo que haces y haz lo que debes.

Los dejo con este vide que me pareció extraordinario sobre el valor de la familia: http://www.youtube.com/watch?v=ZYuWcCHBKqs

Reflexiones para comenzar bien el 2012

Enfoquémonos en maximizar el “Great Place to Live”.

Hoy en día está de moda el clima laboral y medirlo con Rankings como el Great Place to Work. Se me ocurrió crear el Great Place to Live, un ranking en el que nos enfoquemos en ello y también en “clima familiar”, y “clima personal”.  Es decir, ¿Hago el mismo esfuerzo en mi trabajo que en mi familia para dedicarle tiempo, para mejorar mi carácter, mis valores familiares? ¿Qué hago para mejorar la vida de aquellos que viven conmigo?

Las empresas, tal como las familias,  vienen a ser la sombra alargada de la personalidad de aquellos que las formamos. Konosuke Matsushita decía que la misión principal de un gerente es responder y satisfacer las ansias del ser humano de tener una vida más plena. Tener un confort material no garantiza la felicidad. Solo la salud espiritual trae la verdadera felicidad. Si esto es así, los negocios solo deben ocuparse del aspecto económico de la vida y dejar de lado lo relativo al espíritu en manos de la religión o la ética? Pienso que no. Los hombres de negocios deben ser capaces de crear una sociedad espiritualmente rica y económicamente próspera.”

La mayoría de profesionales creen que la prosperidad genera felicidad, es decir, que el éxito es la causa y la felicidad el efecto. Grave error. Según numerosas investigaciones, el éxito, en el mejor de los casos genera aumento de placer, pero pasajero. La fórmula correcta, entonces, es ubicar la felicidad como causa y el éxito como efecto. Y es que cuando somos felices, somos más creativos, motivados y eficientes. El éxito es el estado de paz y serenidad en la conciencia  alcanzado como consecuencia de la satisfacción de saber que has hecho todo lo que eres capaz. Si das lo mejor, puedes haber perdido, pero no fracasado. Por ello, una primera tarea para este 2012 es enfocarnos en invertir más en la felicidad de nuestros compañeros de trabajo y nuestra familia. Tal ben Shahar, el profesor más exitoso de Harvard el 2010 y gurú de la Felicidad, dice que cada vez más gerentes se están dando cuenta de que la felicidad paga, es decir, que el preocuparse por su bienestar contribuye a su productividad y que eso beneficia a toda la organización, pero más importante aun, y eso lo digo yo, porque hace que las personas sean mejores, y si son mejores, trabajan y viven mejor. Y es que a la hora de viajar por la vida la felicidad tiene mucho que ver con hacerse las preguntas correctas y con las personas que te acompañan. Bien dicen que pregunta el que sabe y que acaba bien acompañado el que saber estar solo.

Este 2012, además,  me enfocaré en que Laborum, la empresa en la que trabajo,  sea el # 1 en mi Ranking imaginario del Great Place to Live. ¿Y cómo lo haremos? Poniendo cada uno las condiciones para que se de, fomentando un  ambiente estimulante y motivador, un espacio físico en el cual estemos cómodos, un espacio afectivo en el que haya libertad para discrepar pero con el único objetivo de mejorar nuestras relaciones, no de herir, sino de crear un clima de confianza. Ya lo decía Cicerón “Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo”.

La actitud que adoptemos, las ganas que pongamos, la energía que contagiemos, el sueño que luchemos por alcanzar y la ilusión que mantengamos es lo que nos debe ocupar y preocupar este 2012.

No perdamos, no podemos perder

«Un hombre se queda tranquilo y contento cuando ha puesto el corazón en su obra y ha hecho todo lo que ha podido», decía el filósofo Waldo Emerson.  Esta semana les traigo un extracto de un reciente artículo publicado por un referente mundial en estos temas de competencias directivas y además a quien suelo citar con cierta regularidad, que es el profesor del IESE Santiago Alvarez de Mon. Nos dice lo siguiente: “Cuando hacemos todo lo que llevamos dentro, cuando damos todo lo que está en nuestras manos, cuando jugamos con todas nuestras ganas y concentración, no perdemos, no podemos perder.  Cuando el corazón se muestra generoso y la razón dirige sus latidos, ganamos seguro.  Y en esa certeza interior, las posibilidades de ganar la contienda exterior crecen exponencialmente.  Si no es así, no pasa nada, se vive la paz y la tranquilidad de haberse vaciado.  Si el ruido de fuera marca la pauta y nos sentimos fracasados, imbuidos de un perfeccionismo darwinista que sólo otorga la alegría y la gloria al número uno, nos aqueja un grave problema interno que mide el éxito por parámetros muy poco rigurosos y justos.

Y el juego lo ganan quienes juegan, menuda perogrullada, no los que sufren pensando y rumiando su suerte.  Los partidos más difíciles se «juegan», no se piensan.  Esto último se hace antes, en los tiempos de estudios, planificación y preparación.

Algo de todo esto sabe Rafael Nadal.  ¿Cuándo conecta Nadal ese passig shot, cuándo se atreve contra todo pronóstico con una dejada, cuándo hace el ace que necesita? ¿Cuándo piensa y lee el partido de tal modo que parece un divertimento?  Para llegar ahí hay que trabajar muchísimo.  Toni, su entrenador, conoce el truco.  «Creo que sale natural porque sale de lo más hondo, porque se ha ensayado mucho y el movimiento está muy trabajado  Esa es la clave del entrenamiento, memorizas, automatizas todo, ya ni lo piensas.  Un tío que se tensa, no logra relajar el cuerpo.  A esta gente la ves en momentos de presión totalmente bloqueada.  Un director de orquesta al frente de una pieza difícil tiene que sabérsela muy bien y, además estar confiado y relajado»  Ahora se empiezan a recoger todos los frutos del esfuerzo precio.  Tanto entrenamiento, tanta repetición te facilita actuar casi de memoria.

…en los problemas que he tenido, ¿Cómo salí adelante? Confiando en mi mismo, a punta de esfuerzo, dejándome llevar por la pasión, por el amor a lo que hago.  ¿Valiente  optimista porque no tenía miedo, o precisamente lo contrario?  Lo tenía, lo entendí y lo acepté, y tirando de todo su caudal de conocimientos y habilidades, lo superé. La valentía es justamente la superación del miedo.

Yo no me creo esa tontería de que el equipo, no ha de tener miedo, claro que ha de tener miedo el equipo, el miedo no te debe echar para atrás, pero tú debes asumir tu miedo, has de respetarlo, has de ser responsable, al miedo hay que hacerle frente con valentía, con convencimiento, y jugarás con todas tus capacidades.

…No se trata de cómo alcanzar los sueños, sino de cómo encauzar la vida.  Si encauzáis la vida por el camino correcto, los sueños vendrán a vosotros».  Lo más valioso de la vida es consecuencia natural de una forma de caminar por ella y del esfuerzo que uno pone para ello, no es el producto lógico de nuestros desvelos, planificaciones y expectativas.  La vida es aquello que ocurre, que acontece, que fluye, una vez que hemos hechos nuestros deberes, que hemos cumplido nuestras tareas, que hemos dado el do de pecho.  Entonces, por añadidura, soñamos y vivimos.  ¿Fácil propuesta?  En absoluto, que nadie se engañe.. Es un desafío para mentalidades sabias y fuertes.

Desnudando a los mentirosos

En su libro, “59 segundos, piense poco para lograr mucho”, Richard Wiseman, dedica todo un capítulo a este tema. Resumiendo las partes más importantes de dicho capítulo: “Para detectar con éxito las mentiras, deshazte de los mitos sobre el comportamiento que rodean la hipótesis de la ansiedad y busca indicios que suelen relacionarse con alguien que piensa detenidamente. Olvídate de la idea de las palmas sudorosas, los movimientos y la falta de contacto visual, busca a una persona que, de repente, está más quieta y hace menos gestos.

 Además, aprende a escuchar. Estate atento a una disminución súbita de los detalles, a un aumento de las pausas y a la vacilación, o a una repentina ausencia de las expresiones yo, mío y a mí, y a un aumento de los su y suyo.

 Si, de repente, alguien empieza con evasivas, presiona para que te dé una respuesta directa. Para ayudar a localizar posibles cambios, intenta establecer o que los investigadores llaman una “base de referencia sincera”. Antes de hacer preguntas que puedan dar lugar a respuestas engañosas, empieza con las que crees que se contestarán con sinceridad. Durante dichas preguntas iniciales, intenta comprender cómo se comportan cuando son sinceros, observando su lenguaje corporal y escuchando lo que dicen. Después, durante las respuestas a las preguntas más peliagudas, busca los cambios de comportamiento que he mencionado antes.

 Los resultados revelaron que había mentiras en el 14 % de los correos electrónicos, el 21% de los sms, el 27% de las conversaciones y el 37 % de las llamadas telefónicas. Según Hancock, somos  más reacios a mentir en los correos electrónicos porque quedan registrados, así que nuestras palabras podrían volver para atormentarnos.

 

Conversando sobre la felicidad 2da parte

Felipe Ortiz de Zevallos, Presidente del Grupo Apoyo, comentaba en un reciente artículo publicado en Semana Económica, que en el último libro de Martin Seligman, llamado “Flourish”, plantea cinco elementos del bienestar: el sentirse alegre y eufórico, el compromiso con una tarea o causa, la calidad de las relaciones interpersonales, el valor del significado a la vida y los logros concretos. Un concepto muy alineado con el libro Gross National Hapiness, en el que Arthur Brook argumenta que el bienestar no depende tanto  de cuán alegre uno se sienta o de cuánto dinero se tenga, sino del significado que uno encuentra en la vida y del éxito merecido que uno sienta, de la convicción de que uno ha creado valor, para uno o para otros.

Si el objetivo final fuese sólo una felicidad eufórica, las parejas no incurrirían en los importantes sacrificios que representa el criar hijos. Lo hacen por otros elementos de bienestar: el sentido de la vida y las relaciones con otros.

Según Seligman, bastaría reajustar el tiempo que uno le dedica en su vida diaria a cada elemento generador de bienestar, euforia, compromiso relaciones, significado y logros, en función de sus propios valores, para aumentar el bienestar personal.

Lo que si debe quedar muy claro es la diferencia entre ser y estar feliz. El ser feliz es algo más trascendental, más a largo plazo, uno puede ser feliz por naturaleza pero si tuvo un mal día o le pasó algo malo, estuvo molesto, triste o angustiado.

Recientemente la Universidad de Harvard diseño un curso sobre Felicidad, Psicología positiva. Aunque dicho curso está enfocado en estar feliz y no en ser feliz, hay varias sugerencias del a día que son útiles para estar más felices. Acá un resumen:

  1. Practica algún ejercicio: (correr, gimnasio, tenis, etc). Los expertos aseguran que hacer ejercicio es igual de bueno que tomar un antidepresivo para mejorar el ánimo, 30 minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.
  2. Desayuna: algunas personas se saltan el desayuno porque no tienen tiempo o porque no quieren engordar. Estudios demuestran que desayunar te ayuda a tener energía, pensar y desempeñar exitosamente tus actividades.
  3. Agradece a la vida todo lo bueno que tienes: Escribe en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad. Cuando hacemos una lista de gratitud nos obligamos a enfocarnos en cosas buenas.
  4. Gasta tu dinero en experiencias no en cosas: Un estudio descubrió que el 75% de personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que solo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.
  5. Enfrenta tus retos: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Estudios demuestran que cuanto más postergas algo que sabes que tienes que hacer, mas ansiedad y tensión generas. Escribe pequeñas listas semanales de tareas a cumplir y cúmplelas.
  6. Siempre saluda y se amable con otras personas: Mas de cien investigaciones afirman que solo sonreír cambia el estado de ánimo.
  7. Escucha música: Esta comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar y bailar, esto te va a alegrar la vida.
  8. Siéntete Guapo (a)
    El 41% de la gente dice que se sienten más felices cuando piensan que se ven bien.  ¡ Arréglate y ponte guapa/o !