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Cualidades del trabajo en equipo

Ayer estuve en un desayuno que organizó la empresa en la que trabajo y el título de la exposición fue “La nueva gestión del talento”, en la cual uno de los temas más importantes del mismo es saber trabajar en equipo. Pablo Ferreiro, el expositor, comentaba que se necesitaban dos virtudes sobre todas las demás para lograrlo: humildad y generosidad. Trabajar en equipo es aprender a escuchar. Uno forma un equipo para conseguir lo que no puede conseguir solo. Todos nosotros, solos, somos mucho más débiles que juntos. Al respecto, me vienen a la menta las palabras que dijo Santiago Alvarez de Mon, gran profesor del IESE sobre como aprender a trabajar en equipo: “Cuando todo el mundo en el equipo cree de verdad que su firma está estampada en todo lo que hace el equipo, entonces tenemos una posibilidad de ser grandes. Cuando se trata de trabajar en equipo, hay que cerrar el puño, apretar los dientes y vivir estas cinco cualidades: comunicación, confianza, responsabilidad individual y colectiva, cariño y orgullo. Todo eso es mucho más importante que el talento y la experiencia técnica.

Comunicación clara y abierta, que no solo habla, sino que pregunta y escucha. Confianza que suscitar y cultivar, no se puede forjar y exigir. Responsabilidad, atributo personal e intransferible, a partir del cual se comparten éxitos y fracasos. Cariño, valor en la retirada que hable de ternura, amabilidad, afecto, ideas que no tiene por que estar reñidas con la eficiencia y profesionalidad.

Orgullo, estado legítimo de la felicidad y plenitud por pertencer a algo que es digno del mejor esfuerzo.”

 El trabajo en equipo no se da únicamente en el trabajo (valga la redundancia) sino puede ser aplicado al hogar también, como hacer con tu esposa para educar mejor a los hijos, para llevar una mejor relación, etc. Los principios son perfectamente aplicables. Uno de los grandes enemigos de esto son, a pesar de que sirven mucho para otros temas, los celulares, IPODS, Laptops, etc, que en lugar de promover esa comunicación, la debilitan. Al respecto y para aclarar mis ideas, los dejo con este video que habla por si solo. “Desconéctate para conectarte”:

http://www.wimp.com/disconnectconnect/

La Fortaleza y su verdadero significado

Acabo de ver la película “El efecto mariposa”, entretenida, aunque con un mensaje muy profundo que lo recibes casi al final de la película. Se trata de un chico que tiene la capacidad de volver al pasado para cambiar su historia y rehacerla varias veces hasta que le guste. Se da cuenta que en esta vida, no hay alegrías sin sufrimiento, ya que en ninguna situación podrá ahorrarse la adversidad, sin embargo, se da cuenta lo importante que es tener la valentía de decir que no a secas a alguna situación cuando recién estás empezándola, si de arranque sabes que no te llevará a buen término.

Al respecto, se me vino a la mente un artículo escrito por José Ricardo Stock, en el que, refiriéndose a la fortaleza, cita a un gran filósofo y directivo, Carlos Llano, recientemente fallecido, “la fortaleza nace en la mente y vive a partir de un centro medular de ideas y convicciones inalterables, que generan una poderosa motivación capaz de superar todos los obstáculos. Nunca existirá capacidad para atacar y para resistir -actos fundamentales de la fortaleza- si no hay convicciones fuertes. Un hombre sin un núcleo esencial de principios es siempre pusilánime, medroso, débil. La fortaleza se mide, pues, en primer lugar por la consistencia de las ideas. Las personas sin carácter -los hombres de barro- no deciden; viven en la voz pasiva de los verbos, son manipuladas, determinadas, plasmadas, por las circunstancias. Nada más antipático, sin duda, que una falsa fortaleza, manifestada en una actitud mental intolerante, inflexible, arrogante o dura. Pero también nada más lamentable que un hombre hecho de nata, con el cerebro flojo de una criatura sin contornos, como una ameba, siempre dependiente del medio en que vive”.

Completamente de acuerdo con esa definición, sin embargo, el tenerla es la primera parte, quizá la segunda, algo más complicada, es el contagiarla en tu equipo. Se me vienen a la mente las declaraciones de un brillante director de orquesta, Stone Sander, que dice lo siguiente: “Después de casi 20 años dirigiendo, de repente me di cuenta que el Director de orquesta no emite ni un solo sonido. Su foto puede aparecer en la portada de l CD pero no es significativo. Su poder real deriva de la habilidad de hacer fuertes a otros. Me empecé a hacer preguntas del estilo “al equipo, ¿qué le hace sentirse vivo y comprometido? En lugar de ¿cómo soy de bueno?” Tan palpable fue el cambio de mi visión personal de lo que es dirigir, director silencioso, que los músicos empezaron a preguntarme, “qué te ha pasado”. Antes, mis principales preocupaciones tenían que ver con si el público iba a apreciar mi interpretación y, para ser honestos, con la opinión de los críticos. Si a ellos les gustaba, se abrían oportunidades para éxitos mayores. Para llevar a cabo mi trabajo, parecía que todo lo que tenía que hacer era que los músicos sonaran bien, enseñarles mi interpretación y hacer que acataran mi visión musical. Ahora, a la luz de mi descubrimiento, he empezado a cambiar el foco y centrar mi atención en esforzarme por permitir a los músicos tocar cada línea de la mejor forma de la que son capaces. De eso va el liderazgo y la fortaleza, de dar pequeños, pacientes, anónimos y decididos pasos para alcanzar una tierra lejana, acogedora y abierta. En ella el mitin y la demagogia no encuentran ningún eco. El silencio sonoro de los hechos les ponen en evidencia.”