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Ideas para trabajar feliz I Parte

A simple vista la respuesta parecería muy obvia, y debiera ser “con un aumento de sueldo”, sin embargo, no nos damos cuenta que el caer en esas “trampas mentales” es peligroso, básicamente porque el aumento de sueldo alegra el primer día, luego, uno se acostumbra a dicho sueldo, y si odiaba el trabajo porque lo sentía rutinario, o por temas de clima laboral o por cualquier otra razón, lo seguirá odiando.

Trabajo en una compañía de selección de profesionales y hace unos años se me ocurrió preguntarles a algunos candidatos: ¿Para qué quieren trabajar? Resumiendo las respuestas, comenzaron diciendo que para ganar dinero. Ok, les comentaba, ¿Y para qué quieren ganar dinero?, “Para comer” ¿Y para qué quieren comer? La mayoría contestaba que para vivir, entonces venía mi pregunta decisiva, ¿Y para qué quieren vivir? La gran mayoría me contestaba que para ser feliz.

Pero como no podía con la curiosidad, seguía preguntando, ¿Qué es ser feliz? Después de muchas respuestas, llegué a entender que es vivir con la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que puedes por lograr los objetivos que te trazaste en todos los ámbitos (espiritual, personal, familiar, laboral y social.) No depende exclusivamente de ningún factor, ni del dinero (mucha gente con dinero es estructuralmente infeliz), ni de la compañía, ni siquiera de la salud (cuantos enfermos felices conocemos).

Entonces, la pregunta del millón sería, ¿Cómo encuentro un trabajo que me haga feliz? Buscando aquel que te permita maximizar tu remuneración relacionada con la calidad de vida que quieras tener, a lo que se le llama “Salario emocional”.  Y es que la mayoría de nosotros no trabajamos exclusivamente para nuestras empresas o nuestros jefes, trabajamos para cumplir nuestras metas más íntimas, muchos lo hacen para si mismos, para demostrarse que pueden cumplir un reto personal, otros lo hacemos por un sentido de trascendencia y otros para brindarle lo mejor a su familia.

Soñar que importante hacerlo despierto

Hace unos meses tuve la suerte de escuchar una excelente conferencia en la que nos preguntaron con cual de las frases nos sentíamos más familiarizados: “Hago lo que me gusta” o “Me gusta lo que hago”.  Detrás de estas frases se encuentra quizá una de las principales conclusiones de este artículo. Aquellos que escogieron la primera, se estrellarán contra la realidad tarde o temprano, ya que no podemos vivir pensando que en el hogar, en el trabajo hacemos solo lo que nos gusta, muy por el contrario, la segunda frase, a simple vista no es tan atractiva pero esconde uno de los secretos mejor guardados para ser feliz, ya lo decía Jean Paul Sartre, “La felicidad no está en hacer lo que uno quiere sino en querer lo que uno hace”, y es que con forma de pensar que conlleve este esquema, podremos ser felices en nuestros trabajos, atrapando lo mejor de lo que nos pasa, haciendo que nos guste, ya que de lo contrario, nos parecerá rutinario (cualquiera que sea el trabajo) y terminará por aburrirnos.

Que importante es automotivarse, crearse sus propios retos internos en el trabajo, saberse dueños de su propio destino, soñar con una forma de trabajar que incluya pasión y diversión, porque así se trabaja mejor. Nuestros gestos al entrar y salir de nuestro trabajo dirán si lo hemos conseguido.

¿Qué necesitamos?  Cultivar el compromiso, la pasión, la humildad, elementos críticos para salir adelante. Prima hermana de la paciencia y la humildad es la perseverancia, compañera inseparable de la disciplina y el trabajo cotidiano bien terminado. Pero sobre todo mucho optimismo y entusiasmo, mucha pasión por hacer y terminar el trabajo bien hecho. Santiago Alvarez de Mon, aquel brillante maestro y profesor del IESE, decía que lo que el apetito es con relación a la comida, es el entusiasmo con relación a la vida. A un niño se le puede obligar a ir la cama, pero no que confíe en ti. A un profesional, que cumpla, pero no que se entusiasme. Es lo mismo que la comida hecha sin pasión. Puede salirte bien, pero no sale rica. Una cosa es cumplir, otra poner el alma. Y el alma solo se pone cuando hay pasión. Y hay pasión cuando la visión y el propósito de la empresa y la visión del equipo están alineados.

El puesto perfecto para nunca más trabajar

Los dejo con el resumen de un artículo publicado en la revista Semana Económica por Jack Welch, considerado por la revista Fortune como el mejor Gerente de todos los tiempos, invitado constante en este blog:

 Aunque es virtualmente imposible saber a donde lo llevará un nuevo puesto de trabajo, siempre hay señales sobre que tan adecuado o no es éste para usted. Sin importar cual sea el trabajo, debería buscar esas señales.

 Gente

Si no disfruta trabajando todos los días con sus colegas, el trabajo puede ser una tortura. Busque un trabajo donde comparta las sensibilidades generales de la organización. Con eso quiero decir un rango de valores y características de personalidad y comportamientos, desde que tan francos son con respecto de su desempeño hasta cuanto se ríen en reuniones de trabajo.

 Si se une a una empresa donde sus sensibilidades difieren de sus colegas, comenzará a fingir ser otra persona simplemente para llevarse bien. Que tal golpe mortal para una carrera profesional.! Mientras más pronto encuentre a “su gente” en una carrera, mejor, Incluso si un trabajo parece ideal en todos los demás aspectos en ausencia de sensibilidades compartidas no es ideal para usted.

 Oportunidades

Cualquier trabajo que acepte, debería ser un poco desafiante. Debería hacerlo pensar: “puedo hacer casi todo el trabajo, pero ciertamente hay habilidades y conocimientos que todavía no tengo. Voy a aprender algo nuevo aquí”.

Tener oportunidades de crecimiento lo vigorizará y hará que el trabajo sea aun más cautivador.

 Opciones

Si la señal de oportunidades se refiere a tener un trabajo que le permita crecer, la señal de opciones  consiste en encontrar un trabajo que lo ayude cuando usted se marche. Después de todo, su trabajo debería ser una carta de presentación, ya sea que hablemos  de experiencia en una empresa prestigiosa o de un puesto gerencial en unan compañía pequeña recién creada. Algunas empresas le abren o cierran las puertas de otras oportunidades debido a su reputación.

 Contenido laboral

Todo empleo tiene días o períodos malos y sí, habrá ocasiones en que trabaje únicamente para cubrir sus necesidades. Pero en el mejor de los casos, por lo menos le gustará algo de su trabajo. Los clientes,  la camaradería. Todo trabajo tiene sus altibajos, pero si un empleo no lo emociona de ninguna forma, no siga en él. Y no tema no reconocer cuando ha encontrado un trabajo importante. Lo sentirá.

Mientras busca el trabajo adecuado, tenga en mente que es un proceso que quiere tiempo, experimentación y paciencia. Escoja algo que le guste hacer, asegúrese de estar con la gente que le agrada y entréguese completamente..

Si hace eso, seguramente tendrá un gran trabajo, y realmente nunca trabajará otro día de su vida.

Administren su energía, no su tiempo

 A continuación un resumen de un reciente artículo de Tony Schwartz publicado en Harvard Business Review sobre Time Management. A medida que aumentan las exigencias en el lugar de trabajo, mucha gente responde con más horas de trabajo, que cansan al empleado y que le cuestan tanto a este como a la organización. Por otra parte, la gente da por sentado lo que la capacita para trabajar; es decir, la energía. Incrementar esta capacidad es el mejor modo de hacer más en menos tiempo. El tiempo es un recurso finito; pero la energía es diferente. Proviene de cuatro fuentes: el cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu, y puede aumentar y renovarse en cada una de estas.

 En este artículo Schwartz y McCarthy, señalan cómo establecer rituales para aumentar la energía en las cuatro fuentes. Por ejemplo, hacer recesos constantes restablece la energía física. Dejar de lado el papel de víctima evita la pérdida de energía a través de las emociones. Evitar las constantes distracciones que la tecnología ofrece (como vivir pendiente de los mails e interrumpir el trabajo para responderlos inmediatamente)  incrementa la energía mental. Y participar en actividades que le den sentido a la vida aumenta la energía del espíritu.

 Los nuevos rituales funcionan sólo si los líderes permiten su implementación. Y, cuando esto sucede, los resultados son increíbles. Un grupo de empleados del Wachovia Bank, que hizo un programa de gerencia de energía, superó en rendimiento a otro grupo, y mejoró su productividad, su satisfacción y sus relaciones con los clientes.

 Todo esto corrobora las pruebas recabadas sobre la efectividad de este enfoque en otras compañías, como Ernst & Young, Sony y Deutsche Bank. Cuando las organizaciones invierten en todas las dimensiones de la vida de los empleados, los individuos responden concentrando toda su energía en el trabajo. Y esto permite que tanto la compañía como su gente crezcan en valor.

Cómo triunfar en los negocios: meditar

Como ustedes saben, me encanta leer. Siempre llevo un libro o una revista a mano, nunca estoy solo. Aunque ahora, con mi hijo nuevo, los libros me duran más. Ya no se cuantos de ellos digiero e incorporo en mi jornada. Sin embargo, siempre guardo los mejores capítulos y/o artículos para compartirlos en mi blog con ustedes.

En este caso, haré un breve resumen de un artículo publicado recientemente por la revista Fortune, que se titula “Como triunfar en los negocios: meditar”. Me llamó la atención desde el título porque es muy poco probable que una revista de negocios publique ciertos temas “tabú” como estos, ya que van contracorriente en la sociedad empresarial de hoy.

Dicho artículo comenta las ideas de Keith Ferrazi, el principal gurú actual en temas de Network y redes de contactos. Hace poco, en una conferencia que le tocó dar en Harvard justamente sobre como potenciar las estrategias para ganar contactos, los asistentes esperaban escuchar sobre estrategias laborales, recordar nombres e identificar mentores. Pero parece que las destrezas tácticas no son lo que ha convertido a Ferrazzi en un exitoso escritor y conferencista.

Por el contrario, Ferrazzi les dio a los estudiantes un pequeño secreto. La clave para estrechar relaciones es no ser un “patán”. Y, ¿cuál es el mejor método que ha encontrado para lograr esto? La meditación. Ejercitar y rezar también funcionan, señala, pero la meditación es tan efectiva que ahora la hace diariamente en las mañanas y en las noches. En otras palabras, el hombre cuyo penúltimo libro se llama Nunca coma solo (Never eat alone) y es la “biblia” del network, reconoce que su éxito se debe en buena medida a la soledad para rezar.

El artículo menciona que aunque no es una práctica muy común en el mundo comercial estadounidense, cada vez hay más ejecutivos en busca de cualquier cosa que los ayude a prosperar (o a desconectarse temporalmente) de este mundo comercial cada vez más dependiente de las computadoras de mano. Entre los devotos a la meditación están el rey de los bonos financieros, Mike Milken; Bill George, ex director general de Medtronics; la magnate de la industria publicitaria, Renetta McCann; y, el entrenador de la NBA Phil Jackson. Silicon Valley también está repleta de meditadores, como Marc Benioff, director general de Salesforce.com.

No tengo tiempo para nada

 Uno de los mayores males en estos tiempos es el no tener tiempo para nada. En realidad podríamos tenerlo, pero somos unos desordenados. Nuestra agenda es lo que fija nuestras prioridades. Si no se encuentra tiempo para algo , no es un buen síntoma. Si determinadas citas o encuentros son sistemáticamente retrasados, es una señal inequívoca de que no son estratégicamente cruciales. Entonces, ¿será que no tenemos tiempo para nada o que no sabemos priorizar lo importante en nuestra vida familiar, laboral y social?

Buscando información me encontré con un interesante artículo publicado en la revista Entrepeneur de la que les mando un extracto:

 ¿Nunca tiene suficiente tiempo? A continuación algunos consejos prácticos.

 El correo electrónico: cualquier persona común pasa entre dos y cuatro horas diarias contestando mensajes electrónicos, cuando la mayoría de estos pueden esperar al menos de seis a ocho horas para ser contestados. A continuación algunos consejos para administrar mejor el correo electrónico:

  • Delegue los mensajes menos importantes;
  • Establezca diferentes cuentas (vendedores, clientes, empleados);
  • Organice sus mensajes en orden de importancia;
  • Destine de 15 a 30 minutos en la noche para contestar los mensajes que requieran más detalle:esto le permitirá dar una buena respuesta.

El cuidado de la familia: según un estudio realizado por CareerBuilder en 2006, 58% de los padres que trabajan señalaron que se habían perdido al menos un evento especial de sus hijos por causa del trabajo, y 28% aseguró que su trabajo estaba perjudicando su relación con sus hijos. Por otra parte, las mujeres que trabajan y se ocupan de su familia trabajan hasta 71 horas semanales.

A continuación, algunos consejos:

  • Haga una lista de personas que puedan cuidar a los niños en cualquier emergencia;
  • Escriba una misión personal que le recuerde por qué lo hace todo;
  • Conserve ciertos rituales, por ejemplo, recesos de 30 minutos; no se exija de más cuando esté cansado, ya trabajó 12 horas al día y todavía tiene mucho que hacer.
  • Reserve una noche para descansar. Se obtienen mejores soluciones cuando se ha descansado.

¿Quieres un ascenso el próximo año?

 

Hoy no he tenido tiempo de escribirles nada, sin embargo, mejor para ustedes, porque adjunto el resumen de un artículo de Jack Welch (ex Presidente de General Electric) publicado en la Revista Semana Económica queme pareció muy bueno y útil para esta época de fin de año donde uno tiende a reflexionar que hizo bien y que hizo mal en el año. Jack Welch nos dice que no hay una receta mágica:

 “¿Qué se requiere para ascender? Creo que la respuesta a esta pregunta es la misma en todas partes.

1. Un desempeño excepcional: Mucho más allá de las expectativas. La gente suele pensar que se trata de superar metas autoimpuestas. Pero una forma aun más eficaz de recibir un ascenso consiste en expandir sus horizontes laborales para incluir actividades osadas o inesperadas. Intente un nuevo proceso que no sólo mejore sus propios resultados, sino también los de la unidad en la que trabaja y el desempeño general de la empresa.

 2. Atienda lo suyo: La relación jefe empleado puede caer fácilmente en dos trampas que dañan su carrera profesional. La primera y más común ocurre cuando dedica demasiado tiempo a superar las expectativas. Como resultado, se distancia tanto de sus subordinados que pierde su respaldo y afecto. La segunda trampa ocurre cuando permite que se confunda en la línea divisoria ente jefe y empleado y termina actuando más como amigo que como jefe.

 3. Hágase notar: Puede aumentar su visibilidad levantando la mano cuando se piden voluntarios para encabezar proyectos e iniciativas importantes, particularmente aquellos que de inicio no son populares.

 4. Acumule mentores. Mi experiencia me dice que conviene tener más de un mentor para obtener enseñanzas importantes.

 5. Tenga una actitud positiva y disemínela. Obviamente ser una persona positiva y optimista no logrará en si mismo que lo asciendan. Sin embargo, resulta extremadamente difícil avanzar profesionalmente cuando se es muy negativo. A nadie le gusta trabajar con alguien que siempre está de mal humor, sin importarle que tan inteligente sea.

 6. No se rinda ante los reveses. No siempre va a recibir todas las promociones que busque. Y por supuesto, la reacción natural es sentirse terrible, incluso un poco enojado y agrio. Vuelva a trabajar. Permita que se vayan esos sentimientos. Convertir su revés profesional en el centro de atención de la oficina únicamente molestará a todo el mundo. Si quiere quejarse, hágalo en otra parte.

 7. Algunas promociones se deben a la suerte, pero son muy pocas. Después de todo, cuando se trata de carreras profesionales, las personas forjan su propia suerte. A lo largo de la vida, no recibirá cada ascenso que quiera cuando quiera. Pero si toma estas recomendaciones eventualmente llegará a su destino y algunas veces, más pronto de lo que pensaba.

Todos trabajamos mal pero unos peor que otros

trabajando1_imgLa verdad es que este título es muy cierto. Muchos en algún momento de nuestra carrera profesional nos hemos creído que somos lo mejor que hay en el mercado. Al margen de que sea verdad o no, tenemos mucho por corregir en nuestra forma de trabajo habitual.

Uno de mis autores preferidos en estos temas, como ya lo habrán podido notar, porque es un invitado constante en este blog es Santiago Alvarez de Mon, uno de los principales pensadores de España, profesor principal del IESE de Barcelona. A continuación, me he permitido transcribirles literalmente algunas de sus sugerencias sobre varios temas relacionados al trabajo que personalmente me han ayudado a meditar y mejorar bastante.

Orden de prioridades

“Si dirigir es decidir, y decidir conlleva priorizar, yo he de ser capaz de procesar, ordenar y clasificar la enorme cantidad de información que tengo a mi disposición. ¿Cuántos correos electrónicos recibo a diario? De todos ellos, ¿Cuántos son relevantes? ¿Cuántos contesto? ¿Qué es lo primero que hago al llegar a mi trabajo? Encender la pc, ¿por qué?  Cuando viajo, ¿necesito conectarme o puedo vivir sin la drogodependencia de enchufarme a la red? ¿Por qué he de estar en tantos sitios a la vez? ¿Tal vez porque no estoy en ninguno? El gran invento del celular ¿me facilita trabajar mejor y vivir más inteligentemente, o soy esclavo de él? La sociedad invade mi intimidad, destroza mi soledad y me roba la agenda. Lo puedo vestir como sea, pero a veces una maravillosa herramienta se transforma en tirano adicto.

Gestión de lo imperfecto

La excelencia tiene más que ver con la gestión del error que con la ausencia del mismo. Me he gastado minutos irrecuperables de mi vida buscando la perfección, para darme de bruces con la imperfección. He dilapidado días grises, relaciones enconadas, amistades marchitas, en la pesquisa torturante de ese completo acabamiento. Jugando a ser el directivo perfecto, el padre perfecto, he hecho la vida imposible a mucha gente.

Humildad y humor

Me falta aprovisionarme  de esos dos ingredientes, humildad y humor, siempre escasos en mi despensa. Por el contrario, he de tirar por la borda la soberbia e intransigencia edulcoradas que hacen que frecuentemente esté a la greña conmigo mismo. Poco a poco, antes que tirarlas precipitadamente, aprende a vivir con ellas, a lo mejor se van de motu propio, cansadas de no encontrar eco en tu diálogo interior.

Trabajo en equipo

Hay reuniones poco fructíferas, mal preparadas y peor gestionadas. Hoy en día, sólo no se llega a ninguna parte. En lo que no creo es hacer del equipo un foro formal en donde se diluye la responsabilidad individual. Muchos profesionales lo utilizan como un manto para protegerse de las exigencias personales del trabajo moderno, donde se satisfacen caprichos y vanidades de personas inseguras e inmaduras.

Comunicación

Comunicar es mucho más que transferir, que va de compartir, poner en común. Para ello, he de manejar con sobriedad y claridad la palabra, preguntar abiertamente, escuchar atentamente, brindarle una oportunidad generosa a la empatía, celebrar el silencio, etc. Solamente así se tejen redes de colaboración, respeto y afecto, y se forman y consolidan equipos que combinan rigor y ternura, exigencia y amabilidad. Podría hablarte de la sabiduría del cuerpo, de la verdad de la comunicación no verbal, de cómo nuestros rictus, gestos, posturas, miradas y timbres de voz nos desmienten y ponen en evidencia.

Feedback

Cuando tengo que evaluar a un subordinado, mi parte cartesiana se enfrenta a la entrevista como una “conversación” en la que tengo que convencerle de mis conclusiones.  ¿Por qué no la preparo a conciencia y luego la suelto, viéndola como una ocasión magnifica para preguntar, escuchar y conocer a un colaborador habitual en la superficie, desconocido en lo hondo? Si entro en su mundo con tacto, honradez y seriedad, puede que me sorprenda. Esa conferencia que tengo que dar a quinientas personas ¿Por qué después de tener a mi equipo preparándola exhaustivamente, no me dedico a resumirla en cuatro o cinco mensajes centrales, ideas fuerza, sin el acompañamiento del Power Point, mirando a la gente a la cara, manejando y disfrutando del lenguaje corporal?

Carta para trabajar mejor

Nuestra vocación profesional es una de las variables que más debemos tener en cuenta a la hora de pensar en ideas para mejorar. Y es que en nuestro trabajo pasamos la mayor cantidad de horas del día, es la fuente de nuestros recursos económicos, puede ser también la fuente de satisfacción o insatisfacción de muchos que se sienten que han triunfado o también fracasado según sea el caso. Es por ello que conviene estar siempre atentos de cómo trabajar mejor, como ser más productivos. De ello dependerán nuestros ascensos, nuestra línea de carrera y en algunos casos nuestro nivel de recompensa.

 

Buscando algunas ideas concretas que nos sirvan para trabajar mejor, encontré en la web, una carta de mejores deseos que un trabajador escribe y que me pareció muy interesante como para publicarla en este espacio. Ustedes perdonen que vuelva con el mismo autor, el profesor del IESE Santiago Alvarez, pero es realmente espectacular su visión del mundo, su facilidad para plasmar en pocas palabras y con una nitidez y verso privilegiado, lo que a muchos nos cuesta decir. Mi sugerencia es que la lean varias veces, y pongan un plan para ver como la ponen en práctica, ya que cada petición es todo un objetivo a mejorar. A continuación un extracto:

 

“Que mis jefes no se obsesionen con motivarme, de eso me encargo yo. Que se limiten a diseñar un ambiente profesional grato, desafiante, justo y libre. Que no se confunda horas de presencia física con tiempo de calidad, recurso carísimo en esta sociedad dispersa. Que otras dimensiones de mi persona –familia, amigos, cultura, deporte…– sean atendidas como merecen.

 

Que tenga la personalidad para manejar soledades, para elegir un no constructivo y leal, contraste independiente de mis síes. Que aprenda a dominar el arte de vivir, clave esencial para doctorarme en el oficio de dirigir. Que mi razón y corazón hagan la paz, base de la credibilidad y persuasión personales.

 

Que mi mente hiperactiva escuche los recados de mi cuerpo, prematuramente avejentado. Que no me tome mi trabajo tan en serio, que la persona que soy gobierne con mano firme al personaje que represento. Que quien quiera que soy se dé cuenta de que estoy de paso, que aprenda a reírme de mí mismo, la última y gran asignatura que sólo los sabios aprueban con nota.

 

Pensaréis Majestades que me he pasado. Ahora que sólo se habla de derechos, os prometo hacer mis deberes. El resto lo confío en vuestras manos. Hasta el año que viene.

 

Captar y sentir la corriente del río humano, atraer y gobernar el talento de mi empresa, conocer y educar a mis hijos, mantener una relación amable conmigo mismo, renovando mi equipaje intelectual, emocional y espiritual, son tareas cruciales que, pese a su naturaleza y jerarquía, un día sí y otro también son arrinconadas en la vorágine de días clonados en serie.”