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Sueño con volver a soñar

“Parece que no somos felices”, como lo dijo a principios del siglo pasado Enrique Mac Iver. Parece que todo lo que nos vende la vida en verdad no es tan bonito ni dura tanto como pareciera. Algunos días parece que alguna vez fuimos felices pero hoy no y que tal vez la paciencia, esa oriental virtud, sea la única alternativa en días así para reflexionar y recordar que el tiempo era lo que teníamos que priorizar y no el dinero, que la cabeza tenía que estar por encima del corazón, que la persona siempre fue más importante que la cosa, que el esfuerzo es más importante que el resultado, que la capacidad de soñar e ilusionarse era más importante que la realidad y que el hoy es más importante que el mañana.

Cuando tenía 18 años pensaba que cuando entre a una buena universidad, sería feliz. Y llegué a una buena universidad y fui feliz por un mes y luego volví a mi hábitat natural. Luego me dije cuando consiga un excelente trabajo seré feliz, y lo conseguí y fui feliz por un mes, y luego regresé a mi hábitat natural. Quizá pasaba mi vida pensando en que cuando logre el siguiente reto sería completamente feliz y eso no pasaba nunca y es que las ilusiones son peligrosas porque no tienen defectos. La vida me enseñó que la felicidad no depende de los retos que consiga, de las cosas o posesiones que tenga, sino de cuan feliz estoy con mi conciencia. Creo que el concepto de verdadera felicidad está muy relacionado a hacer lo que creo que tengo que hacer.

Tal Ben Shahar, profesor de Harvard de Psicología Positiva decía que “Es más feliz la persona que tiene unas expectativas moderadas. La felicidad consiste en la administración inteligente del deseo. En no equivocarse con las expectativas.” La felicidad consiste en el sufrimiento superado. La capacidad para superar las adversidades del pasado es buena para la salud mental. En el fondo todo está en la cabeza. La felicidad depende de la interpretación de la realidad que uno hace.

En circunstancias adversas, complicadas, uno puede ser feliz. Nelson Mandela, en la cárcel de Robben Island, era feliz luchando por la libertad de Sudáfrica, tenía la posibilidad de dejar la cárcel con solo arrepentirse de lo que dijo, y nunca lo hizo. Nguyên van Thuân, estuvo trece años en una cárcel de Hanoi, nueve de ellos en régimen de aislamiento, y escribió un gran libro “Testigos de esperanza”. Y en el otro lado del ring, existe gente que lo tiene aparentemente “todo” para ser feliz, dinero, poder y está muy lejos de serlo, gente que se ahoga en un jacuzzi, mientras otros nadan a puro pulmón en plena tempestad.

Uno de los grandes errores que cometen las personas sobre la felicidad es que piensan que ser feliz significa felicidad siempre. Por eso, cuando experimentan problemas, tristeza o rabia piensan que hay algo malo en ellos. Y no es así. Una vida feliz incluye dificultades, momentos duros, momentos de éxito y de fracaso, de lucha, de caer y levantarse.

Nadie es feliz todo el tiempo, todos en algún momento de nuestras vidas, tarde o temprano, soñamos con volver a soñar despiertos, con volver a tener la ilusión, la felicidad, que es ingrata, porque es como la sombra, mientras más te obsesionas por tenerla y la persigues, más se te escapa, sin embargo, cuando haces lo que tienes que hacer, te persigue sin que te des cuenta. Por ello, que importante el tener referentes de donde sacar un modelo a seguir, el aprender a pensar, el cuestionarse continuamente con preguntas sencillas como “¿Para qué hago lo que hago?, el leer, el orar, San Josemaría Escrivá de Balaguer decía que “el efecto catártico de la oración se hace realidad porque, cada vez que el hombre reza, experimenta la misericordia de Dios y comparte sus preocupaciones y problemas, cuando y donde quiere, recibiendo al mismo tiempo una señal casi intangible de su Amor. Te quiero feliz en la tierra. No lo serás, si no pierdes ese miedo al dolor. Porque, mientras ‘caminamos’, en el dolor está precisamente la felicidad. La vida sin dolor es como un cuadro sin sombras, solo lleno de luces, no tiene sentido, que sería del mundo sin dolor, sería una pena, el dolor llevado por amor es valiosísimo.”

Además, son los momentos de sufrimiento y dolor, los más valiosos, de los que más aprende uno en la vida. Aunque el dolor es una de las experiencias más comunes de la vida, siempre sorprende y continuamente nos exige aprender y adaptarnos a las nuevas circunstancias. Sin embargo, hay momentos en este recorrido en los que la experiencia del dolor forja la vida de un hombre. No se trata ya de una cuestión de aceptación o rechazo del dolor, sino de aprender a considerar el sufrimiento como parte de nuestra propia existencia.

Ya lo decía el Papa Benedicto, No hay amor sin sufrimiento, sin el sufrimiento de la renuncia a sí mismos. Muchas veces no entendemos el porqué de las cosas, cuestionamos a Dios, una vieja oración decía: “Le pedí a Dios fuerzas y me dio dificultades para hacerme más fuerte, le pedí valor y me dio peligros para vencer”, y es que normalmente no recibimos lo que deseamos sino lo que necesitamos en ese momento. Las cosas no vienen gratis, hay que ganárselas, hay que lucharlas. Justamente la paz interior es consecuencia de la guerra que hemos ganado contra nosotros mismos.

Cuando pasamos por etapas en las que parece que no hay en que soñar, que las ilusiones se han ido, que el sufrimiento se asoma, quizá valga la pena acordarse de que no hay mal que dure cien años, que son etapas donde hay que cosechar y sacar a relucir las virtudes que antes aprendimos como la fortaleza y la paciencia, y saber que no será la primera ni la última vez que nos pase. El sufrimiento es un fiel compañero de camino, que no se nos despegará nunca. Donde no hay nada por lo que valga la pena sufrir, incluso la vida misma pierde su valor.

Nunca estás solo

Contra lo que muchos piensan, a veces son los días de semana los que se pasan muy rápido y los del fin de semana los que duran y parecen pasar más lentos. Esa es una afirmación constante de aquellos que se sienten solos, porque con el trabajo se distraen, llega el fin de semana y “aparentemente” no tienen a nadie con quien conversar, o si lo tienen, es como si no tuvieran a nadie ya sea porque se llevan muy mal o porque no tienen la confianza necesaria para hacerlo.

 

Un punto importante en este tema, es que nos busquemos amigos, empecemos a crear nuestra red de contactos. Uno de los momentos más felices para una persona es cuando socializa con los demás, sean su familia y sus amigos. Es una felicidad que siempre es grande y pareja, no disminuye, si lo comparamos con otro tipo de felicidades, como la que te produce comprarte algún bien por ejemplo, dado que el primer día estarás muy feliz, pero dicha felicidad va bajando con el transcurso de los días porque uno se acostumbra.

 

Pero para ello es muy importante comprender el valor de la amistad, enfocándose en ver como pueden ayudar a sus amigos, más que en el provecho que pueden sacar de ellos. Es decir, no basta con ser bueno, haz de parecerlo, con el ejemplo de tu conducta y luego con tu consejo si ves que le hace falta a tus amigos.


Muchas veces nos consideramos amigos de alguien porque no le decimos cosas que no le gustan, puede ser, pero si tampoco hay una preocupación porque ellos mejoren, no hay algo que tu hagas por su bien…..vamos por mal camino, esos son los peores amigos.

 

¿Quién no se ha sentido así alguna vez en su vida? Que está solo en este mundo, que nadie lo entiende. Pues leyendo me encontré con un texto del Papa Benedicto que habla sobre ese tema y da mucha paz: “Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme, cuando se trata de una necesidad o de una expectativa que supera la capacidad humana de esperar, El puede ayudarme. Si me veo relegado a la extrema soledad…el que reza no está totalmente solo. De sus trece años de prisión, nueve de los cuales en aislamiento, el inolvidable cardenal Ngouyen Van Thuan, nos ha dejado un precioso opúsculo: Oraciones de esperanza. Durante trece años en la cárcel, en una situación de desesperación aparentemente total , la escucha de Dios, el poder hablarle, fue para él una fuerza creciente de esperanza, que después de su liberación le permitió ser para los hombres de todo el mundo un testigo de la esperanza, esa gran esperanza que no se apaga ni siquiera en las noches de soledad.”

 

No creo en la soledad, como vemos, hay varias formas de evitarla, el que está solo es porque quiere.

¿De quién depende nuestra felicidad?

A continuación los dejo con una de esas frases que copié para este blog, pero que por alguna razón no llegué a copiar la fuente ni se como llegó a mi, pero bueno, me pareció interesante, bastante sencilla pero que encierra una gran verdad, que la felicidad depende de nosotros mismos y de la actitud que tengamos antes ella:

 

En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:   “¿Te hace feliz tu esposo?”, ¿Verdaderamente te hace feliz?. En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa diría que sí, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio. Sin embargo la esposa respondió con un rotundo “No …… no me hace feliz”


Y ante el asombro del marido… continuó: “No me hace feliz……… ¡Yo soy feliz! …El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí. Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera…de alguna persona, cosa… ó circunstancia. …. sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas.


Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente……. el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo…”experiencias” , amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

 

Hay gente que dice: – No puedo ser feliz … porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró…Pero…lo que no sabes es que…..PUEDES SER FELIZ……
aunque… estés enfermo, aunque… haga calor,  aunque… no tengas dinero, aunque ..alguien te
haya insultado, aunque…alguien no te amó, o no te haya valorado.


SER FELIZ ES….UNA ACTITUD ANTE LA VIDA QUE CADA UNO DECIDE…!!! !!