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El éxito ¿Una ilusión peligrosa o un anhelo impostergable?

¿Soy exitoso? ¿A quién no le interesa serlo? Quizá una de las preguntas más trascendentales de nuestra vida, no la estemos enfocando por el camino correcto.

Y si la respuesta fue positiva, ¿nos preguntamos el porqué?

Aquí algunas típicas respuestas en las que seguramente nos veremos reflejados:

  1. Si, porque tengo mucho dinero, vivo en un departamento grande, soy gerentaso, super bien contactado, muchos amigos…
  2. Si, porque soy muy hábil, muy inteligente, tengo MBA del extranjero, inglés fluido…
  3. Si, porque me preocupo por las necesidades de los demás, por mis necesidades reales y estoy dispuesto a servir.

¿Alguno optó por la última opción?  No lo creo, y al final, es la verdadera razón de ser del éxito. La primera respuesta se basa en motivos extrínsecos, es decir, del entorno (plata, propiedades, (soy lo que tengo), la segunda por motivos intrínsecos (retos que cumplo) y la tercera por motivos trascendentes, es decir, el enfoque está en las personas. Soy exitoso cuando ayudo a los demás a serlo (familia, amigos, trabajadores, accionistas), y esta forma de ver las cosas, curiosamente no es excluyente, por el contrario, termina por incluir las dos primeras razones, que muchas veces son una consecuencia de vivir de cada a la tercera respuesta.

Actualmente la gente vive de afuera hacia adentro, tienen un error de enfoque. Les importa más hacer creer a los demás que son exitosos, que son felices, que en tratar de serlo realmente. Todo lo tienen en la vitrina y nada en el inventario.

En estos casos es muy importante definir para ti que es el éxito. Si vives persiguiendo el éxito de los demás, probablemente te des un portazo en la cara cuando lo consigas y veas que eso no te satisface. Cuantas veces hemos dejado muchas horas con la familia, con los amigos, para comprar algo que cuando por fin lo conseguimos, nos alegra el primer día y luego con el correr de los días, nos deja de encantar, y claro, el tiempo perdido ya no lo devuelve nadie.

Es por ello muy importante definir para nosotros que es el éxito, y hacernos las preguntas correctas para estar alineados con lo que queremos finalmente conseguir. Una primera y gran pregunta es ¿Para qué?. Ayuda mucho preguntarse, ¿Para que hago lo que hago?, ¿Para qué le dedico tanto tiempo a esto? ¿Vale la pena?

Mucha gente me dice que lo más importante en su vida es su familia, sin embargo, se han preguntado:

¿Cuántas horas trabajo al día?

¿Cuántas horas le dedico a mi familia al día?

¿Cuántas horas tengo para mi al día?

En el análisis de resultados encontraremos algunas conclusiones que podrán reorientar lo que hacemos. Al final, el tener una familia bien constituida, ayuda a ser más productivos en el trabajo. No son posiciones excluyentes sino por el contrario, complementarias. Muchas veces las causas de la baja productividad son los problemas familiares.  Robert Andrerson decía que “En todo matrimonio que ha durado más de una semana existen motivos para el divorcio. La clave consiste en encontrar siempre motivos para el matrimonio.”

Otro de los principales males que nos tratan de vender gato por liebre y nos hacen perseguir metas falsas es el “workaholismo” o adicción al trabajo, mal del que sufro, pero que poco a poco estoy tratando de salir (justamente escribiendo artículos como éste). Al final, no es la cantidad de horas, sino la forma de  utilizarlas, el que lo hace a uno adicto al trabajo. Nuria Chinchilla, experta enconciliación Trabajo y familia decía que “El trabajo es como un gas. Se esparce por toda la agenda, y si nos descuidamos, ocupa sin piedad cualquier hueco de tiempo libre.”  Quizá sea esa una buena medida para saber si lo somos, o estamos en camino a serlo. También existen otros síntomas como pensar constantemente en el trabajo o  buscar excusas para seguir trabajando.

Recordemos que al final uno trabaja para ser feliz, ser feliz implica vivir con la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que tienes que hacer en ese momento, y la mejor forma de encontrar un trabajo que nos haga felices es en aquel que nos ayude a maximizar la remuneración emocional, es decir, la remuneración relacionada a la calidad de vida que queremos vivir para ser exitosos y la calidad de vida no es el número de cosas que tienes sino un conjunto de variables que incluyen la felicidad que puedes dar a los demás, el porcentaje de cosas que disfrutas, el tiempo que puedes dedicarle a tus seres más queridos y a ti mismo y el nivel de retos que puedes trazarte.

El trabajo más difícil del mundo…es el mejor trabajo del mundo

El próximo 1 de mayo es celebramos el día del trabajo y en un par de semanas más el día de la madre, encontré esté post buenísimo de Nuria Chinchilla, profesora del IESE y líder mundial en los temas de conciliación trabajo y familia, publicado en su blog: “En momentos en que no es fácil encontrar empleo para muchos españoles, sigue habiendo trabajo para todos en el hogar. Me llega este vídeo en que, con la perspectiva del tiempo, se van descubriendo las consecuencias de ese trabajo bien hecho en los hijos: laboriosidad, constancia, responsabilidad, fuerza de voluntad, superación de fracasos… y todo gracias al apoyo incondicional y el trabajo doméstico de sus padres y madres.

Además del desarrollo de habilidades en los hijos, también los padres, en su papel como constructores de hogar, desarrollan competencias muy necesarias en el ámbito profesional. En el año 2001 hicimos un estudio en el IESE sobre las competencias directivas más valoradas por las empresas en más de 30 países y el resultado mostró cómo la gran mayoría de ellas se desarrollan en el hogar cuando se convive en familia (orientación al cliente, liderazgo, integridad, iniciativa, trabajo en equipo, comunicación, mejora personal, toma de decisiones, orientación interfuncional…). Ya antes sabíamos que la familia es una escuela de virtudes pero desde entonces podemos decir también que la familia es una escuela de competencias importantes para cualquier profesión.”

Gracias Nuria, por recordarnos las cosas que realmente valen en la vida. Mis felicitaciones a todas las mamás, porque son ellas quienes tienen el trabajo más difícil del mundo, la tarea de criarnos, formarnos, hacernos mejores personas y mejores profesionales, que paradójicamente, es el mejor trabajo del mundo. No dejen de ver este video sobre eso. http://www.youtube.com/watch?v=ZySk8FtWcJE

Conferencia “Un matrimonio feliz y para siempre, ¿Cuál es la clave?”

El Sábado 14 de Abril de 9 am a 12:30pm en el Cineplanet Alcazar de Lima se realizará la 3era sesión de Mindfood y el tema central será “Un matrimonio feliz y para siempre, cual es la clave? Esta sesión está dirigida a matrimonios principalmente pero también a solteros que estén por casarse, o matrimonios que han caído en la rutina o también a aquellos que les vaya muy bien pero que sientan que pueden seguir mejorando su relación. Serán tres conferencias:

  1. “Técnicas para blindar el Matrimonio” a cargo de César Cáceres, Director del Programa de Administración de la U. de Piura, y Representante en el Perú de  la International Federation for Family Development ,organización consultiva especial de la ONU, se expondrá consejos y sugerencias aterrizadas de expertos sobre familia, sobre como educar hijos jóvenes, como evitar la rutina en el matrimonio, entre otros temas.
  2. ¿Es posible ser padres, esposos y profesionales exitosos a la vez?, en la que se hablará sobre Conciliación Familia y Trabajo, un resumen de los puntos de vista de referentes a nivel mundial, así como las competencias que ayudan a lograrlo y como interiorizarlas. A cargo de Rafael Zavala, Gerente General de Laborum.
  3.  ¿Cómo aprovechar al máximo el presupuesto familiar? Muchos matrimonios no saben cuanto del ingreso destinar al ahorro, cuanto al gasto, cuanto a la inversión, como manejar los gastos de él sin que ella se moleste y viceversa. Estará a cargo de Paul Ingebretsen, Gerente General del Hotel Westin, quien tiene además una especialización en finanzas personales.

El precio por cada entrada al público en general es de S/. 150, pero hay  un descuento si las promocionan entre sus miembros del equipo, amigos y familiares, para que puedan ir por S/. 110 cada uno si la compran 2 o más.  En caso estén interesados, pueden reenviar este mail a su equipo de trabajo, o a sus familiares. Sin duda, son temas que ayudarán mucho a los que las escuchen, y del lado de la empresa los empleados percibirán que la empresa se preocupa por ellos como personas y no sólo como profesionales, además de que si tienen una mejor relación familiar, definitivamente, tendrán las bases para ser más productivos en el trabajo.

Para mayor información de las conferencias pueden ingresar a www.mindfoodperu.com o llamar al 996150740 a Ximena Barreto que es la Coordinadora o le escriben a xbarreto@mindfoodperu.com.

¿San Valentin o San Cobardín?

Acabamos de celebrar el día del amor, tomé del blog de Nuria Chinchilla, abanderada a nivel mundial de las Empresas familiarmente responsables y de todo lo relacionado a realzar la familia, este video que habla sobre el compromiso de cohabitación, es decir,  las dificultades que tenemos para comprometernos de por vida en algo, como el matrimonio por ejemplo, independientemente de que por épocas vaya bien y por épocas se ponga algo pesado. Me hace acordar a la frase, Te quiero y estaré contigo hasta la muerte, siempre y cuando no tengas defectos.

http://www.youtube.com/watch?v=B1KyDyKQ7Bw&feature=player_embedded

El Costa Concordia, una historia que merece ser contada

Esta semana les traigo un artículo que leí del blog de Nuria Chinchilla, profesora del IESE y abanderada a nivel mundial de la Conciliación del trabajo con la familia. “Entre las miles de personas que estaban a bordo del barco Costa Concordia que naufragó en las costas de la isla de Giglio en Italia, seguro que habría más de una historia de amor que no recogen los medios  de comunicación, porque lo bueno no acostumbra a ser noticia.

Este artículo recoge uno de estos casos: el marido que entrega a su esposa el único equipo de salvamento que quedaba y pierde la vida como consecuencia.

La historia del naufragio del barco Costa Concordia, con 4.200 personas a bordo, ante las costas de la isla de Giglio en Italia, junto a tantos ejemplos de lo que es la frágil naturaleza humana, -un capitán que, según lo que hasta el momento ha trascendido, después de tomar la errónea decisión de acercarse demasiado a tierra poniendo en peligro el barco que comandaba, se cuenta luego entre los primeros en abandonarlo para ponerse a salvo-, recoge también la bella historia de amor de una pareja felizmente casada, él, Francis Servel, setenta y dos años, ella, Nicole, su esposa, sesenta, donde él sacrificó su vida para que la mujer de su vida pudiera salvarla.

Se da la circunstancia de que el crucero era precisamente un regalo de los hijos por su aniversario de bodas.

 Parece ser que producida la colisión que provocó el vuelco del gigantesco trasatlántico, la pareja, que había dejado pasar por delante en las embarcaciones de salvamento a todos las personas más jóvenes que ellos, se vio al final sin barca en la que ponerse a salvo y ante la única tesitura de saltar al agua para salvar la vida. Por alguna circunstancia desgraciada, parece ser que se encontraron ante un solo equipo de salvamento, que era el que tenía Francis, el cual no dudó un momento en entregárselo a su esposa, que no sabía nadar, tirándose al agua para que ella no pudiera negarse a utilizarlo.

            Tras luchar una hora contra el mar, ella, provista del equipo de salvamento, consiguió alcanzar la costa y salvarse. El, en cambio, a pesar de pertenecer a una extensa familia de marinos siendo él el único que no lo era, debió de sucumbir contra el frío, y tal vez también contra el agua, pues padecía un mal de espalda que probablemente le impidió luchar contra el líquido elemento durante mucho tiempo.

 Una bella historia de amor. Una pareja que permanece unida toda una vida, que celebra con todo el amor tantos años de matrimonio (no les puedo decir cuántos, sí puedo decirles que tienen dos hijos, Edwige y Eric, y nietos, por lo tanto varias décadas), y en la que, finalmente, uno da la vida para salvar al otro.

 Digan lo que digan quienes lo digan, el amor existe. El amor para toda la vida, el que no es sólo fruto de un momento de pasión y es capaz de entregarlo todo por el otro hasta la vida, existe. Capaz de todo cuando recién nace entre las brumas de la pasión, pero capaz de todo también, si no de más, hasta de dar la vida como lo ha hecho Francis, después de toda una vida de madurar, crecer, y como el mejor vino, reposar y envejecer.”

Técnicas para blindar el matrimonio

 Esta semana, he querido resumir por última vez un capítulo del libro el Desafío del amor, de Kendrick, que dio paso en su momento a la película Prueba de fuego.  “El amor se sacrifica. Te mantiene tan sintonizado con las necesidades de tu pareja que a menudo respondes sin que te lo pida. Y cuando no te das cuenta de antemano y tu cónyuge debe decirte lo que sucede, el amor va directamente al centro del problema.

Sin embargo, muchas veces, la única forma de darnos cuenta de que la vida es difícil para nuestro cónyuge es cuando comienza a quejarse. Entonces, en lugar de preocuparnos de verdad o de correr a ayudar, quizá pensemos que tiene una mala actitud. No nos damos cuenta del dolor y la presión que él atraviesa de la misma manera que lo hacemos con nuestro dolor y nuestras presiones. Cuando queremos quejamos, esperamos que todos comprendan y se compadezcan de nosotros.

Esto no sucede cuando hay amor. No es necesario que las señales evidentes de angustia despierten de un sacudón al amor. Antes de que las preocupaciones y los problemas comiencen a asediar a tu cónyuge, el amor ya se ha puesto en acción. Discierne la carga que se comienza a acumular e interviene para ayudar porque el amor quiere que seas sensible con tu cónyuge.

Esta es la clase de necesidades que deberías buscar en tu esposa o tu esposo. En lugar de andar enojado porque no te trata como crees que debería, deja que el amor te saque de la autocompasión y vuelva tu atención a las necesidades de tu cónyuge.

Tienen por delante una vida juntos. Para vivirla más felices, es bueno que conozcas la opinión de tu cónyuge en temas aparentemente sencillos pero que seguramente no conoces al detalle, en todo caso, el solo hecho de hacerlas a tu esposo(a) y que él (ella) te las haga a ti, ya verás como te nutre de nuevas ideas. Aquí algunas preguntas:

 

  • ¿Cuál es tu mayor esperanza o sueño?
  • ¿Qué disfrutas más de tu vida en este momento?
  • ¿Qué disfrutas menos de tu vida en este momento?
  • ¿Cuál sería el trabajo de tus sueños si pudieras hacer algo que te gusta y que te pagaran por ello?
  • ¿Qué has querido hacer siempre pero todavía no se te ha dado la oportunidad?
  • ¿Con quién te sientes más «seguro»? ¿Por qué?
  • Si pudieras almorzar con cualquier persona del mundo, ¿con quién sería y por qué?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste rebosante de alegría?
  • Si tuvieras que regalar un millón de dólares, ¿a quién se lo darías?
  • ¿Qué tres cosas que yo hago te gustan mucho? ¿Qué tres cosas que yo hago te sacan de quicio? En el pasado, ¿qué he hecho para hacerte sentir amado? ¿Qué te ha hecho sentir ignorado?
  • ¿En qué tres puntos puedo mejorar?
  • De los siguiente items, ¿qué te haría sentir más amado?

Que te masajee y acaricie durante una hora.

Sentarnos y hablar durante una hora sobre tu tema preferido.

Contratar a alguien para ayudarte en la casa una tarde.

Recibir un regalo especial.

Escuchar cuánto te aprecio.

  • ¿Qué te gustaría poder borrar de todo lo que ha sucedido en el pasado?
  • ¿Cuál es la próxima decisión importante que crees que Dios quiere que tomemos como pareja?
  • ¿Cómo te gustaría que fuera tu vida dentro de cinco años?
  • ¿Qué palabras te gustaría escuchar de mi boca más a menudo?

No puedes cambiar a tu cónyuge. No importa cuánto lo desees, no puedes hacer el papel de Dios y llegar a su corazón para transformarlo en lo que quieres que sea. Sin embargo, muchas parejas pasan gran parte de su tiempo intentando cambiar a su cónyuge.

Se ha dicho que la locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. ¿Pero acaso no es lo que sucede cuando intentas cambiar a tu pareja? Obtienes la mayor de las frustraciones. En algún momento, debes aceptar que no es algo que tú puedas hacer.

¿Acaso ha funcionado regañar o fastidiar? La respuesta es no, porque estos métodos no cambian el corazón. En cambio, es hora de intentar hablar con Dios sobre tu cónyuge. Si tu cónyuge no tiene ninguna clase de relación con Dios, entonces está bien claro por qué tienes que comenzar a orar. Más allá de esto, comienza a orar exactamente por lo que tu pareja necesita. Ora por su corazón; por su actitud.”

Alineando las expectativas en el matrimonio

Como saben, cada cierto tiempo recurro a un gran libro que leí este año que es “El desafío del amor” de Kendrick, y para no escaparme del libreto, esta semana compartiré con ustedes otro mini resumen sobre el matrimonio y las expectativas.

“El matrimonio tiende a alterar nuestra visión. Entramos con la expectativa de que nuestra pareja satisfaga nuestras esperanzas y nos haga felices; pero esto es imposible para nuestro cónyuge. Las expectativas poco realistas generan desilusión. Cuanto más altas sean tus expectativas, más probable será que tu cónyuge te falle y te cause frustración.

El divorcio es casi inevitable cuando las personas no permiten que sus cónyuges sean humanos. Así que debe haber una transición en tu forma de pensar. Debes decidir vivir guiado por el aliento en lugar de las expectativas. Es probable que en el futuro, tu cónyuge sea igual a lo que ha sido durante los últimos diez años. El amor se concentra en la responsabilidad personal y en superarse en lugar de exigir más de los demás.

Después de todo, a diferencia de cualquier otra amistad, cuando comenzó la relación con tu cónyuge, los dos hacían lo imposible por complacer al otro. Cuando eran novios, a tu pareja le cautivaba tu personalidad. Prácticamente, no podías equivocarte. Su vida juntos era mucho más sencilla. Y aunque tu expectativa no era que las cosas fueran así para siempre, por cierto que no imaginabas que tu cónyuge tuviera tantos errores y que se enojara tanto contigo. Nunca pensaste que esta persona que prometió amarte pudiera llegar a un punto en el que pareciera que ni siquiera le gustas.

El amor es demasiado inteligente para eso. En lugar de colocar a tu cónyuge en una postura de rebelión, el amor te enseña a darle lugar para ser él mismo. Aun si eres una persona exigente, perfeccionista e inclinada a obtener resultados, el amor te llama a no proyectar tus exigencias en el desempeño de tu cónyuge. Debes darte cuenta de que el matrimonio es una relación para disfrutar y saborear en el camino de la vida.

¿Acaso no quieres que la vida de casado sea un lugar en el que puedas disfrutar al expresarte con libertad y crecer dentro de un ámbito seguro en donde recibas aliento aun cuando fracases? Tu pareja también lo desea, y el amor le da ese privilegio. Si tu cónyuge te ha dicho más de una vez que lo haces sentir derribado y derrotado, es necesario que tomes en serio estas palabras. Comprométete a dejar de lado cada día las expectativas poco realistas y transfórmate en el mayor alentador de tu cónyuge.

 

¿Cómo guío a mi corazón?

Hoy en día está muy de moda todo lo relacionado al feeling. Nos dicen, “que tu corazón decida” y mucha gente se mueve al ritmo de lo que dicte su corazón. Anteriormente publiqué un artículo sobre esto que se llamó “No sigas a tu corazón” en el fondo, lo importante no es seguir al corazón, sino guiarlo. Kendrick, en su libro “EL desafío del amor” comentaba al respecto lo siguiente: “No debes permitir que tus sentimientos y emociones te conduzcan. Colócalos en el asiento trasero y diles adónde irás.” Esto aplica perfectamente a cualquier situación, desde el enfoque matrimonial, en el cual podemos decir “Hoy no siento amor por mi esposa y por ende no la amo”, hasta el profesional. “Hoy siento que no me gusta mi trabajo, y por ende, me buscaré otro”.

Mal haríamos en tomar una decisión en base a tan frío e irresponsable análisis. La pregunta entonces es ¿Cómo guío a mi corazón? Dejaré nuevamente que Kendrick nos responda aplicando la respuesta al matrimonio: “En primer lugar, es necesario que comprendas que tu corazón está donde se encuentra tu tesoro. Tu corazón se volcará a lo que le dediques tiempo, dinero y energía. Esto era cierto antes de casarte. Escribías cartas, comprabas regalos y pasaban tiempo juntos como pareja, y tu corazón iba detrás. Cuando dejaste de invertir tanto en la relación y comenzaste a dedicarte a otras cosas, tu corazón te siguió. Si hoy no estás enamorado de tu cónyuge, quizá se deba a que ayer tu interés dejó de estar allí.

Examina tu corazón. Una de las claves para guiar con éxito tu corazón es estar permanentemente consciente de dónde se encuentra. ¿Sabes en dónde está tu corazón en este momento? Puedes darte cuenta si observas en qué has invertido tu tiempo durante el último mes, adónde ha ido tu dinero y los temas de los que hablas constantemente.

Haz una inversión de corazón. No esperes a tener ganas de hacer lo correcto. No esperes a sentirte enamorado de tu cónyuge para invertir en la relación. Comienza a volcarte a tu matrimonio y a invertir en donde tu corazón tiene que estar. Pasa tiempo con tu cónyuge. Compra regalos. Escribe cartas. Hagan una cita a solas. Cuanto más inviertas, tu corazón valorará más la relación.

Aprender a ver el amor desde otra perspectiva

Hoy les traigo otro resumen de uno de los capítulos del libro “El desafío del amor” de Kendrick. “Somos sumamente rápidos para justificar nuestras intenciones; sumamente rápidos para desviar la crítica; sumamente rápidos para criticar.., en especial a nuestro cónyuge, a quien es siempre más fácil culpar.

En general, creemos que nuestra opinión es la correcta, o al menos, mucho más correcta que la de nuestro cónyuge. Y creemos que dadas las mismas circunstancias, cualquiera  haría lo mismo en nuestro lugar. En lo que a nosotros respecta, hacemos lo mejor que podemos. Y nuestro cónyuge debería estar agradecido de que seamos tan buenos con él.

Por eso, la próxima vez que estés en medio de una discusión con tu cónyuge, en lugar de mejorar tus respuestas, detente a ver si hay algo que valga la pena escuchar en lo que tu cónyuge dice. ¿Qué sucedería en tu relación si en lugar de culpar al otro, admitieras primero tus propios errores?

El objetivo de comprender a tu cónyuge es escucharlo, no decirle lo que piensas. El amor es responsable y está dispuesto a admitir y a corregir sus defectos y sus errores con franqueza. ¿Te haces responsable de esta persona a la cual elegiste como el amor de tu vida? ¿Buscas en forma intencional cubrir las necesidades de tu cónyuge? ¿O sólo te preocupa que él cubra las tuyas? El amor nos llama a hacernos responsables de nuestro compañero en el matrimonio. A amarlo. A honrarlo. A valorarlo.

Quizá pase un tiempo hasta que se cree en ti un verdadero corazón arrepentido. El orgullo se resiste mucho a la responsabilidad, pero la humildad y la sinceridad ante Dios y hacia tu cónyuge son cruciales para una relación saludable.

¿Tu cónyuge puede decir que lo has ofendido o herido de alguna manera y que nunca le pediste perdón? En parte, hacerse responsable es admitir cuando fracasas y pedir perdón. Es hora de humillarte, corregir tus ofensas y reparar el daño. Es un acto de amor. El problema es que para hacerlo con sinceridad debes tragarte el orgullo y buscar el perdón sin importar cómo responda tu cónyuge. Debería perdonarte, pero tu responsabilidad no depende de su decisión. Admitir tus errores es tu responsabilidad. Si te ha ofendido, él tendrá que lidiar con eso en otro momento.

Pídele a Dios que te muestre en dónde has fracasado en tu responsabilidad, y arregla las cosas con Él primero. Cuando lo hayas hecho, es necesario que resuelvas los problemas con tu cónyuge.

El amor procura comprender

Cuando un hombre intenta ganar el corazón de una mujer, la estudia. Descubre lo que le gusta, lo que no le gusta, sus hábitos y sus pasatiempos; pero una vez que gana su corazón y se casa, a menudo deja de descubrir cosas sobre ella. El misterio y el desafío de conocerla parecen menos intrigantes, y sus intereses comienzan a desviarse hacia otras áreas.

  • ¿Sabes cuáles son sus mayores esperanzas y sus sueños?
  • ¿Comprendes bien cómo prefiere dar y recibir amor?
  • ¿Conoces los mayores temores de tu cónyuge y por qué lucha con ellos?

Quizá podrías comenzar con preguntártelo e intentar contestarlo para trazar algunas acciones concretas que te ayuden a mejorar.”

No sigas a tu corazón

Me permití resumir y a la vez transcribir textualmente partes de uno de los capítulos del libro “Desafío del amor” de Kendrick, un gran escritor sobre temas de familia, que me ayudaron mucho y que estoy seguro los ayudará: “Una de las cuestiones más importantes que deberías aprender en este viaje que el amor te desafía es que no puedes simplemente seguir tu corazón. Debes guiarlo. No debes permitir que tus sentimientos y emociones te conduzcan. Debes colocarlos en el asiento trasero y decirles adónde irás.

En tu relación matrimonial, no siempre tendrás deseos de amar. Es poco realista esperar que tu corazón se estremezca al pensar en pasar cada momento con tu cónyuge. Nadie puede mantener un deseo ardiente de unión que depende solo de los sentimientos; pero también es difícil amar a alguien sólo por obligación.

En otras palabras, el amor que decide amar tiene el mismo poder que el amor que tiene deseos de amar. En muchos aspectos, es un amor más verdadero porque tiene los ojos bien abiertos.

En cambio, es hora de guiar tu corazón una vez más a que se deleite en tu cónyuge. Disfruta de tu cónyuge. Toma la mano de tu esposa y busca su compañía. Desea conversar con tu esposo. Recuerda por qué te enamoraste de su personalidad. Acepta a esta persona (con sus peculiaridades y todo) y vuelve a recibirla con los brazos abiertos en tu corazón. Una vez más, puedes elegir lo que atesoras. Tus preferencias no vienen programadas de nacimiento ni estás destinado a actuar de acuerdo a ellas. Si eres irritable, es porque decides serlo.

Lo cierto es que si alguna vez te deleitaste (y sí lo hiciste cuando te casaste) puedes volver a hacerlo. No importa si ha pasado mucho tiempo. No importa si han sucedido muchas cosas que cambiaron tu percepción.

Tienes la responsabilidad de volver a encontrar lo que amas de esta persona a la que te has prometido para siempre.

No obstante, cuando tus intentos de honra no son correspondidos, debes honrar igualmente. El amor se atreve a hacerlo; a decir: “Valoraré nuestra relación por sobre todas las demás. El mayor sacrificio que esté dispuesto a hacer, lo haré por ti. Con todos tus fracasos, tus pecados, tus errores y tus defectos (pasados y presentes) igual decido amarte y honrarte”. Así se crea una atmósfera para reavivar el amor. Así guías tu corazón a volver a amar de verdad a tu cónyuge.”