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Conversando sobre el dolor

Hoy en la mañana estuve con un gran amigo, que lamentablemente está pasando por una, no se si considerarla ligera o mediana, depresión. Me comentaba que tiene problemas serios en su matrimonio, ha empezado a cuestionar varias cosas, lo cual le generaba ansiedad por su futuro, a corto, mediano y largo plazo, ya que es una persona que pensaba que tenía todo controlado, y que además, es o por lo  menos se creía “de una sola pieza”. Me decía que tenía “el sentimiento de la falta de sentimiento”, algo tan intenso y profundo, que hasta llegó a decirme “Ya no puedo estar más triste”. Me decía lo fácil que era enamorarse, y lo difícil que era mantenerse enamorado, y es que así es, un matrimonio es siempre difícil, quien está casado lo sabe, es casi siempre cuesta arriba, y pocas veces cuesta abajo.

Había entrado en esta lucha interna entre cabeza y corazón, quienes normalmente caminan cada una por su lado, me viene a la memoria aquella tremenda frase de Pascal “El corazón tiene razones que la razón no entiende”. Era como si estuviese mirando únicamente al pasado, como si no tuviese forma de proyectarse al futuro, o si lo hacía, éste se volvía incierto y aterrador. Probé mis mejores consejos, repetir las mejores frases de expertos, lo escuché y traté de compadecerlo, le dije que quizá por lo que estaba luchando eran espejismos de felicidad, que enfoque bien sus motivaciones, le recomendé un par de libros, mis mejores artículos de este blog sobre esos temas, pero nada, no logré absolutamente nada. Hay momentos en los que la teoría no sirve, no es suficiente, ayuda si, pero tiene un límite, y hoy lo comprobé. Hoy me sentí frustrado de no haber podido ayudarlo.

 

Quizá lo que necesite es ayuda especializada. Igual, uno nunca sabe, le acabo de mandar una frase que por casualidad leí esta semana y que de alguna manera creo que podría ayudarlo: “¿Qué como se lleva el dolor con paz y alegría? Viendo detrás de todo la mano de Dios, que no es un tirano, es un padre. No es un padrastro, es nuestro padre, que no desea ningún mal para sus hijos, de manera que acepta lo que venga así no lo entiendas, que de allí saldrá mucho bien.” San Josemaría

Woody Allen decía irónicamente que la única forma de ser feliz es que te guste sufrir el dolor, me imagino que porque cuando sales de él, descubres una nueva alegría, la saboreas más, bien dicen que después de todo final, siempre hay un nuevo principio. Donde hay vida, hay problemas, hay dificultades, crisis, en resumen, adversidades que hay que vencer para salir reforzados y salir adelante.  Ya lo decía Winston Churchill “Si estás pasando por un infierno, sigue caminando”, “…y terminarás saliendo de él” Enrique Rojas.

El post de esta semana, no es como los demás, no tiene un final feliz, sino uno real. Los dejo con este video que le pasé también, en el que uno a veces se ahoga en su propio dolor, sin saber que es poco, comparado con lo que sufren los demás.

Claves para crecer como matrimonio (Segunda parte)

matriqui-en-el-carroContinuamos con esta segunda parte que prometí sobre las sugerencias para mejorar la relación matrimonial que faltaban que definidas un experto en el tema de matrimonios, el Dr. Gerardo Castillo, profesor del IESE de Barcelona:

 

  1. Cultivar de forma especial algunas virtudes y actitudes que favorecen la convivencia: amistad, complicidad, sacrificio, servicio, renuncia, saber ceder, comprensión, sinceridad, tolerancia, paciencia, el saber pedir perdón y perdonar, el saber olvidar.
  2. Descubrir y admirar de modo permanente nuevas facetas y cualidades del otro cónyuge.
  3. Luchar por el logro de la armonía entre trabajo y familia: atención prioritaria al matrimonio y a las familias procurando hacerlo compatible con la actividad profesional.
  4. Confiar en el amor, en el matrimonio y en el cónyuge y saber esperar los frutos sin recogerlos antes de tiempo.
  5. Ser amigos además de cónyuges, de ese modo se refuerza la comunicación interpersonal, evitando el individualismo.
  6. Practicar cada día el diálogo ameno, sabiendo preguntar y escuchar.
  7. No conformarse con “quererse”, hay que querer quererse, como efecto de un compromiso de por vida. Saber que los matrimonios que duran no suelen ser los que pusieron el énfasis en el amor sino los que lo pusieron en un amor – decisión – compromiso de quererse.
  8. La actitud con que se une el matrimonio influye mucho en su éxito.
  9. Vivir el uno para el otro.
  10. Vivir la comprensión mutua  hasta el grado de complicidad.

Más allá del sí te quiero, segunda parte

this_is_what_loving_couple_looks_like_Como me quedé corto la semana pasada paso a colocar las mejores frases del libro de Anibal Cuevas que resumen como se puede vivir la felicidad en el matrimonio:

 

Las personas más felices son las que son dueñas de sí mismas, que están preparadas para afrontar los problemas de la vida. El sufrimiento existe, el mal también, preparémonos para no sucumbir ante ellos. Que mi hogar y mi matrimonio sean felices depende básicamente de mi.

 

La felicidad que proporciona el saberse querido, la realización de una buena obra o el éxito  de un empeño superan con creces la felicidad “material” del tener, y además se alarga en el tiempo.

 

Las personas que aman piensan más en el otro que en el propio yo. Darse al otro es una buena manera de estar alegre ya que muchos de los motivos de la tristeza tienen que ver con la imaginación, el egoísmo y la envidia. Muchos grandes problemas de la convivencia existen sólo en la cabeza de quien los sufre o provoca y cuando no se es capaz de dominar la imaginación ésta se hace dueña de la situación.

 

Hay maneras de combatir la tristeza y la apatía, pensar menos en el propio yo, ser más humildes. Hay que poner buena cara, no resultar desagradables al otro, cuidar los detalles en el trato, intentar ver la botella medio llena, saber perdonar y pedir perdón, no querer siempre llevar la razón.

 

La fidelidad, en general, es fuente de felicidad ya que cumplir un compromiso proporciona una alegría profunda. Conviene tener claro que la única manera de cumplir un compromiso en cualquier faceta de la vida, es renovarlo y luchar. Y lo mismo ocurre en el matrimonio. La infidelidad produce tristeza. Saber que estamos engañando a alguien que nos ama y con quien nos hemos comprometido produce un gran daño moral.

 

La felicidad no se consigue empeñándose en ser feliz, sino procurando que lo sean los demás.

 

Pueden ver más información en su blog: www.anibalcuevas.blogs.com

Sugerencias para una pareja feliz

La semana pasada hablamos sobre las causas de crisis en los matrimonios, esta semana quedé con ustedes en analizar las sugerencias para una pareja feliz. Les recuerdo que estas sugerencias no han salido de mi, ya que no soy ningún experto en el tema, sino más bien de lo que dicen especialistas de la talla de los españoles Tomás Melendo, Alberto Vásquez y Enrique Rojas, expertos a nivel mundial en estos temas.

 

Como primera recomendación se basan en mejorar la comunicación, al respecto dan los siguientes consejos:

         Comunicarse es mas que conversar, es compartir los propios sentimientos, necesidades, alegrías y esperanzas.

         Reglas de comunicación: Saber escuchar, repetir para validar lo dicho, responder, adecuar los gestos a la palabra.

         Cuando pelean, saber pelear, lo mejor es como los chinos, que ganan las peleas sin pelear, pero sino se puede, decir todo claramente siempre y cuando no se hiera ni se ofenda, atacar el hecho y no a la persona. Es peor no pelear porque se explota.

         Si se dice algo ofensivo o injusto retirarlo inmediatamente, reconocer defectos y errores.

         Permitirle al cónyuge llegar hasta el final antes de responder

         El arte de centrarse en un tema concreto para no traer hechos del pasado y/o la lista de agravios.

         Hablar suprimiendo frases como “Siempre haces…”, Nunca me dices, Todos tus amigos…”

         Solos pueden discutir, delante de terceros ya no.

         Los problemas se calman no con un grito, sino con una caricia.

         Cuando uno no quiere, dos no pelean.

 

Asimismo, sugieren las siguientes claves para construir una pareja feliz:

         El matrimonio debe cultivarse día tras día, el enemigo mas insidioso es la rutina. El amor se nutre de multitud de pequeños gestos y atenciones.

         Si la relación con Dios es buena, por ende la relación con los esposos lo será también buena.

         Hablar sobre lo que va bien y lo que podría ir mejor.

         Instrucciones para la esposa:

         Quiere a tu marido por encima de todo, de tu carrera, de la casa.

         No hables por hablar, aprende a escuchar con paciencia a tu marido.

         No te engañes pensando en que con otro hombre puedes mantener una relación de simple amistad.

         No gastes mas de la cuenta por lujo, capricho o falta de atención.

         No exageres las contrariedades ni finjas un excesivo dolor para inducir a tu marido a hacer lo que quieres.

         Cuida tu aspecto externo

         No envidies a otras mujeres ni pongas como ejemplo a otros maridos.

 

         Consejos para los maridos:

         Quiere a tu mujer mas que a cualquier otra, también cuando el paso de los años la vaya dejando en desventaja

         No pases demasiado tiempo con tu mujer lamentándote del trabajo.

         Escribe bien grande la fecha de cumpleaños, aniversarios y otras fechas importantes.

         No olvides que tu madre es la suegra de tu mujer, a prevenir celos.

         No tengas vergüenza en decir a tu mujer que la amas y demostrárselo en cosas concretas

         Convéncete de que el negocio mas importante de tu vida es tu familia.

 

Por último, nos recomiendan:

         Conocer el equilibrio entre los sentimientos y la razón. Al principio todo es sentimiento, emoción y varía conforme el paso de los años.

         Compartir sentimientos, ideas y creencias.

         En lugar de mirar los obstáculos, descubrir las posibilidades.

         No hay matrimonio feliz sin sacrificio mutuo. Pero no es un buen principio esperar que sea el otro el que empiece. Pon amor y encontrarás amor.

         Esforzarse cada día. Quien renuncie al esfuerzo ha firmado la sentencia de muerte de su matrimonio.

         Potenciar la espiritualidad.

         Dos días a la semana dejar el trabajo a una hora en punto para llegar a casa cuanto antes.

         Hacer un equitativo reparto de tareas de la casa y cumplir cada uno lo que le toca.

         Hablar de dificultades económicas con sentido positivo, proponiendo soluciones antes de hacer tragedias.

         Una vez al mes hacer una excursión por los alrededores.

         Tres días a la semana quedarnos media hora a hablar, sin televisión, antes de irnos a la cama.

         “El matrimonio debe luchar sin tregua contra un monstruo que todo lo devora: La costumbre.” Honorato de Balzac

         Incidir siempre en la parte afectiva, un beso puede darse de mil maneras, esa agarrada de mano, ese abrir la puerta.

         Se trata de luchar, no de vencer siempre.

         Hay que empezar cada día con una página en blanco, olvidando los borrones y tachaduras del día anterior.

         Hacer repetidos esfuerzos de voluntad por mejorar y pulir las dificultades de la convivencia.

         Los días rosas, “Dime lo que te gusta que te voy a dedicar un día”, no es mas que engreír al cónyuge y cumplir todo lo que le gusta.

         Frenar la tendencia a controlar, vigilar e inspeccionar al cónyuge.

Tiempos de crisis en el matrimonio, el peso de los días

Esta semana y la próxima vamos a hablar de un tema que nos toca, nos ha tocado o nos tocará, que es la crisis en el matrimonio. Nadie está libre de eso. Ocurre en todos los esposos, a veces dura más, a veces pasa inadvertida, pero como tenemos la seguridad de que pasará y no una sino varias veces, es mejor estar preparados, y es justamente por ello que me dediqué a buscar que dicen los expertos al respecto.

 

Pero primero es necesario saber que es el matrimonio y que elementos lo componen. La definición es simple y no creo que nadie sepa lo que es. Si me interesa profundizar un poquito más en lo 3 elementos esenciales que tiene:

         Unidad,

         Indisolubilidad y

         Fecundidad

          La fidelidad no se reduce a evitar la traición al otro cónyuge, sino de una conquista que debe hacerse día a día, y de previsión de situaciones que pudieran poner a alguno de ellos en dificultad.

         La indisolubilidad explica que es para siempre. ¿Qué tipo de donación sería la de quién se comprometiera mientras le resulta agradable?

         La fecundidad, fruto y signo del amor de los esposos implica la ordenación a la procreación y la educación de los hijos.

 

Según Antonio Vásquez, experto en español en crisis matrimoniales, las causas recurrentes del fracaso matrimonial son las siguientes:

          Quien se casa considerando el matrimonio desde la perspectiva del yo, se sale de la pista ya desde el punto de partida. La pregunta no es: ¿Cuánto me puedo beneficiar, sino cuanto puedo dar en el matrimonio.?

         La falta de auténtico conocimiento recíproco. Al comienzo es un flash que se apaga rápido, con la convivencia la tendencia a idealizar al otro disminuye.

         Las expectativas exageradas: esperar demasiado del matrimonio, en lugar de ir a él para entregarse. Se pretende que el cónyuge sea perfecto, o a eternizar momentos de los primeros días del enamoramiento.

         No encontrar tiempo para estar juntos

          Mal carácter de cada uno, que no se quiere reconocer, controlar o mejorar

         Falta de comunicación

         Ausencia de donación en el acto conyugal

         Rutina

         Provenir de una familia con problemas

         Actitudes negativas: machismo y feminismo

         Intervención constante de terceros en el hogar (padres, parientes, amigos falsos o equivocados que influyen.)

         Dificultades económicas

         Medios de comunicación que transmiten antivalores

 

Existe una creencia  tan falsa como difusa según la cual, cuando el amor existe, no deberían presentarse dificultades ni obstáculos. De esta forma, cuando llegan los conflictos, se interpreta que el amor está perdiendo fuerza y calidad. Entonces, valdría la pena preguntarse, ¿Un conflicto es signo de falta de amor, o una llamada para hacerlo madurar, para quererse más y mejor?

 

Dice A. Vazquez: “¿Obstáculos, como afrontarlos? Andando por la vida, cogido de la mano de nuestro Padre Dios. Allí es cuando importa muchísimo el hecho de haberse casado versus el convivir con otra persona. Dios mismo es el que da la gracia especial, la fuerza adicional para seguir adelante. ¿Cómo actúan las creencias religiosas en el amor conyugal? Le dan firmeza a esa unión, ayudan en los momentos de calma pero sobre todo en los de crisis que hacen entender el valor de la renuncia y de buscar soluciones.”

 

Una crisis matrimonial puede presentarse a los 2, 5 u 8 años de matrimonio, en el momento en el que el impulso sentimental pierda fuerza. Si una pareja no logra superar este período crítico, el matrimonio embocará en una especie de precipicio descendente. En la actualidad apenas despuntan las primeras dificultades conyugales, hay quienes experimentan la tentación de pensar que han elegido mal a su pareja.

 

El hombre y la mujer reflexionan, actúan y sienten de forma diferente.  Se debe respetar y comprender. Hay matrimonios que después de 40 años no se han enterado de esta gran verdad y le piden al otro algo que no puede dar.

 

Según Tomás Melendo, en su libro “Y vivieron felices” cita algunas conductas que hacen muy difícil mantener el amor:

         La soberbia y el orgullo: son el origen de casi todos los defectos, del mismo modo que la humildad, la sencillez, es el fundamento de casi todas las cualidades. Son el mayor enemigo del trato conyugal: en las pequeñas reyertas, ninguno de los dos tiene razón. El que está más sereno ha de decir una palabra, que contenga el mal humor hasta más tarde. Y más tarde —a solas— discutan, que ya harán en seguida las paces.

         Cuando se vive sin reglas ni principios. Cuando todo es cuestionable. “Acepto tu voluntad si coincide con la mía”

         El descuido permanente y sistemático de lo pequeño

 

Para corregirlas, es necesario previamente tomar conciencia de que es lo que está originando estas conductas, y quien mejor que el gran psicólogo español Enrique Rojas para comentar los principales errores acerca del amor. Según él son los siguientes:

         Pensar que es suficiente con estar enamorado, es sólo el empujón, pero el amor es como un fuego, que hay que avivarlo día a día, sino se apaga.

         Creer que la vida conyugal no necesita ser aprendida. Dar y recibir amor requiere de un saber, un conocer de las maneras y los modos mas adecuados. Es de gran inmadurez pensar que una vez que dos personas deciden compartir su vida todo irá viento en popa.

         Ignorar que existen crisis de pareja

         No conocerse a uno mismo antes que a la pareja.

         Divinizar el amor

 

Una vez identificadas, nos da algunos consejos para superar la crisis:

         Esforzarse por comenzar de nuevo, cancelando la lista de agravios.

         Evitar por todos los medios, las ofensas de palabra, acción o gestos.

         Procurar resolver los conflictos que nos hacen estar mal con nosotros mismos.

         Aprender a callar, evitando discusiones inútiles.

         Aceptar al otro tal cual es y quererle con sus defectos. Hay dos tipos de defectos, las manías y los graves, son solo los últimos los que deberás ayudarlo a cambiar.

         Pensar que no podemos acumular las posibles ofensas del otro en el baúl de los recuerdos. Cultivar el olvido.

         Hablar sin miedo sobre aquello que molesta del otro y el modo de superarlo.

         Hablar después de un pleito, no cerrar las heridas en falso.

 

Como nos hemos quedado cortos porque hay una serie de conceptos y sobre todo sugerencias que me gustaría comentarles, la próxima semana seguiré con la segunda parte de este tema.