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Nada es gratuito, Nadal lo sabe

A continuación comparto un excelente artículo de Santiago Alvarez de Mon, profesor del IESE especializado en liderazgo y dirección de personas, publicado en el IESE Insight y del que podemos aprender muchas lecciones. “Rafa Nadal es un campeón de ley. No es una cuestión de talento, aunque está claro que lo tiene. Muchos nacen con habilidad, pero pocos se preparan tan a conciencia como él para llegar a lo más alto. Y todavía menos luchan como él cuando están contra las cuerdas. Nadal, uno de los mejores tenistas del mundo, es un ejemplo. Un ejemplo, ahora más que nunca, para España, sus empresas y sus trabajadores.

Los primeros pasos
Rafael Nadal Parera nació en Mallorca el 3 de junio de 1986, en el seno de una familia muy unida. Sus abuelos habían creado lazos muy fuertes y de hecho, muchos miembros del clan hacen negocios juntos. También era una familia unida al deporte, y de hecho su tío Miquel Ángel Nadal había llegado a la élite del fútbol. Un día, con tres años, su padre le llevó a ver a su tío Toni Nadal, entrenador del club de tenis de Manacor. “Coge la raqueta, a ver si le das”, le dijeron. Y el niño golpeó la bola como la cosa más natural del mundo. Toni se quedó sorprendido, y ahí empezó todo. Tenía talento.

Aunque no hay que confundir talento con facilidad, avisa su tío y entrenador. Muchos jóvenes tienen facilidad pero no llegan a la élite. “La cabeza no les da para más”, dice. El talento es la capacidad de aprender, de perfeccionar una habilidad. No se trata tan sólo de dar los primeros pasos, sinó también querer llegar a los últimos. Cuando Rafa fue campeón de España con diez años, Toni Nadal le mandó un aviso: le enseñó la lista de los últimos 25 jugadores que habían ganado ese torneo. Nadal sólo reconoció a uno: Àlex Corretja. Los demás se quedaron en el camino.

Una base sólida
Los padres de Rafa han cuidado mucho su educación, aunque compaginar libros y raqueta le llevara a jornadas maratonianas de 8 a 23h. Completar la Escuela no fue fácil para el jugador, y por ello, en los momentos clave, los estudios pasaron por delante de torneos tan importantes como Roland Garros Junior. Pese a estudiar la posibilidad de trasladarse al Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, la fábrica del tenis de élite español, decidieron que se quedase en Palma. Lo querían cerca de la familia.

En lo deportivo, los entrenamientos de su tío Toni se basan simple y llanamente en el esfuerzo. Cree que el éxito se entrena a los 7 u 8 años, no a los 20. Siempre le ha exigido el máximo a Rafa, aún a costa de una tensión a veces excesiva y de mandarlo a casa agotado. Las sesiones van desde las 3 horas entre torneos hasta jornadas casi de sol a sol en pretemporada. Le ha preparado para los momentos difíciles, para la frustración, y sobre todo, para la perseverancia.

Nunca le ha permitido excusas: por ejemplo, en un partido contra el estadounidense Blake, Rafa se quejaba de que las pelotas no cogían efecto. Toni le respondió: “pierde, vete a casa, deja de quejarte tanto”. Nadal perdió, pero la semana siguiente ganó un torneo con las mismas pelotas. Las excusas no valen, porque el rival juega en las mismas condiciones. Otro detalle: nadie verá a Rafa tirar una raqueta al suelo. Sabe lo caras que son y que mucha gente no puede permitírselas. Tampoco le han dejado acomodarse. Incluso después de victorias importantes como su primer Roland Garros, su entrenador le ha obligado a analizar los puntos débiles de su juego. Siempre hay tiempo para la crítica constructiva.

Crecer con el equipo
Como cualquier otra empresa, el equipo de Rafa ha ido creciendo con la llegada de nuevos triunfos y nuevos retos. Se ha pasado de un núcleo de dos personas (su tío y él) a un grupo compuesto por 7 personas: jugador, entrenador, mánager, fisioterapeuta, preparador físico, segundo entrenador y jefe de prensa. Una ampliación que se ha hecho progresivamente y siguiendo un espíritu de cercanía. El mánager, Carlos Costa, trabaja con ellos desde que el jugador tenía 14 años. Tanto el preparador como el fisioterapeuta son gente de confianza del entorno de Mallorca, profesionales que antes no se movían en la élite. Es decir, no se ha ido a cazar figuras mundiales. Tampoco se ha crecido por crecer. El jefe de prensa llegó cuando ya era imposible atender todos los medios, y el segundo entrenador se incorporó porque Toni, cansado de tantos viajes, quería pasar más tiempo con su familia.

Cada miembro tiene delimitada su función, aunque de manera tácita, sin formalismos. Además, el proceso de decisiones es ahora más rico: el jugador tiene más puntos de vista donde escoger. Pero esta evolución no ha alterado el orden básico de las cosas. El equipo sabe de dónde viene el éxito: del trabajo constante de Rafa, al que su tío le ha llevado desde hace más de 15 años. Todo depende de su esfuerzo y de sus ganas de aprender. Ahora mismo, el jugador lleva meses mejorando su saque, y su tío sigue pensando que los progresos son insuficientes. Igual que las empresas saben que hay que innovar para seguir adelante, Nadal sabe que si no mejora sus rivales le atraparan. Él mismo logró destronar a Federer, el jugador que todos señalan como el más hábil del circuito. En un momento tan duro para muchos como el actual, el mensaje de Rafa es claro: no importan las condiciones, no importa el rival, no sirven las quejas. El esfuerzo lo puede todo y las dificultades están ahí para superarlas: las vences o te vencen.”

Mindfood: Charlas de calidad al alcance de todos

Gracias a las sugerencias de algunos de ustedes, he creado con otro amigo Mindfood, una organización que busca democratizar el conocimiento y transformar a la gente brindando a través de conferencias, conceptos y herramientas en los temas que ayudan a mejorar en el día a día.

Una vez al mes, se realizarán conferencias sobre temas como Felicidad, Superación, Marketing Personal, Competencias Directivas, Administración de carrera, Formación de los hijos, Clima Familiar, Finanzas personales, etc, a cargo de expertos y a precios accesibles. Contamos con más de 20 conferencistas expertos en dichos temas, quienes además de tener un sólido expertisse tienen el don de saber compartirlo con ideas fácilmente aplicables.

Las Conferencias de este Sábado 3 de Diciembre

Esta sesión se basa en la Superación personal, está dirigida a hombres y mujeres, autodidactas curiosos de cualquier edad interesados en mejorar. Será en el Cineplanet Alcazar, en el Ovalo Gutierrez, Miraflores, Lima, Perú. El costo es de 150 soles. Es de 9am a 1pm.  Las entradas se pueden comprar ingresando a http://www.mindfoodperu.com o en la misma sala el Sábado 3 (sujeto a espacio y solo para pagos en cash).

 

La primera conferencia estará a cargo de Rafael Zavala, Gerente General de Laborum Perú.

¿Cómo convertir el trabajo que tienes en el trabajo que sueñas? 9:00 am a 10:45 am. 

 “Que importante es reinventar tu trabajo cada día, crearte tus propios retos, saberse dueño de tu propio destino, soñar con una forma de trabajar que incluya esfuerzo, pasión y diversión, porque así se trabaja y se vive mejor.”

Todos tenemos etapas en el trabajo que por más interesante que sea, se vuelve rutinario, aburrido, lo cual nos lleva a mirar otros trabajos o peor aun a bajar nuestro nivel de rendimiento, con los riesgos que ello implica. En todos los trabajos y en todas las posiciones, no importa la jerarquía, puede aparecer la rutina, esa arma de doble filo que nos lleva a la mediocridad. En esta conferencia, Rafael brindará herramientas y fundamentos prácticos para sobreponerse y vencerla. Ingredientes necesarios son la planificación estratégica de tu vida, el vivir valores como la automotivación, la actitud, la resiliencia, la ilusión, el orden mental. Empezar a conocerlos y vivirlos puede ser nuestra tarea más inaplazable.

Rafael Zavala Batlle

Es Gerente General de Laborum Perú. Asimismo es Profesor extraordinario del Programa de Alta Dirección de la Universidad de Piura y Director Secretario General de la Asociación de Centros Comerciales del Perú. (ACCEP). Ha sido Gerente de Marketing del Jockey Plaza, Gerente de Inversiones de Peruval Corp, Jefe de Compras de Lan Peru y Asesor de la Presidencia del Centro Comercial Boulevard de Asia.

Ha dictado talleres y conferencias en más de 15 Programas de Maestría y Universidades en el Perú, así como entrevistas a nivel internacional. Autor del libro “Aprende a ser feliz” con más de 3 mil ediciones vendidas y del blog “Ideas para vivir mejor” http://www.rafaelzavala.com con más de 2 millones de visitantes. MBA y Licenciado en Administración de Empresas. Ha seguido un Programa de Competencias Directivas en el IESE de España y un Programa de Dirección en el Arizona State University.

La segunda conferencia, estará a cargo de Paul Ingebretsen, Gerente General del Westin Lima Hotel and Convention Center.  “De Lavaplatos a Gerente General”

“Si yo pude, usted puede”

En esta conferencia Paul compartirá las razones que lo llevaron a ascender en cada una de las empresas en  las que estuvo, aportando ideas practicas y aterrizables, enfocándose en conceptos relacionados

a la calidad del servicio, el como mantener y mejorar las relaciones interpersonales, inteligencia

emocional y otras competencias necesarias que los profesionales hoy en día deben aprender y ejercitar

para lograr el éxito no solo profesional, sino personal y familiar, en el futuro.

Paul es Gerente General del Westin Lima Hotel & Convention Center.   Cuenta con una gran experiencia a cargo de hoteles de cinco estrellas en todo el Continente entre los que destacan el Hilton y el Presidente Intercontinental, entre otros, y en los que ha sido premiado como Empleado del Año y Gerente del Año en más de una oportunidad, a lo largo de su carrera hotelera. Asimismo, posee una amplia trayectoria como docente reconocido en universidades en Latinoamérica como la de Cuauhtémoc en San Luis Potosí, del Valle de México y Rafael Landívar, entre otras

Estudió Administración de Hoteles y Restaurantes en la Washington State University, USA y realizó postgrados en el Tecnológico de  Monterrey, México, así como en la Cornell University School USA.  Llegó a Perú para abrir el primer hotel Westin en Sudamérica, que inició operaciones en el mes de mayo último con un equipo de más de 390 colaboradores.

Cuando tenemos un por qué vivir, soportamos cualquier como

Hoy en día se habla mucho sobre la crisis mundial que supuestamente está por venir, sin embargo, hay crisis mucho más importantes e impactantes que esa, la crisis personal, también llamada adversidad. ¿Alguien puede decir que no conoce la adversidad? Una “exigente maestra” que se suele presentar a distancia de días disfrazada de muerte de un ser querido, despido, desilusión, angustia, etc.  Muchos la evitamos a como sea, pero ¿Cómo seríamos si no hubiésemos tropezado con la adversidad? Seguramente orgullosos, superficiales, y probablemente no tan felices. Dicen que quien no ha pasado un gran sufrimiento, no ha conocido una gran felicidad, ya que es justamente en los cambios de un estado a otro cuando la valoras. Una persona que siempre ha tenido todo en su vida, probablemente la mayoría de las cosas le aburran, si lo comparamos contra uno que después de pasar muchos problemas y encausar su vida, disfruta de cosas que nunca ha tenido antes.

Luis de Moya, un tetrapléjico, habla en su libro, “La quinta esencia del sufrimiento” sobre la falta de sentido en el dolor humano: sufre de verdad el que no sabe por qué. Esto sucede, por ejemplo, cuando el dolor es muy intenso y prolongado o sin esperanza de mejora y sin una visión trascendente de la propia existencia.

Peter Drucker, el padre del Management, decía que la mayoría de problemas en el mundo no ocurren porque s presentan mal las soluciones, sino porque las preguntas están mal planteadas. Cuando llega la adversidad, la pregunta correcta no es ¿Por qué? Sino ¿Para qué? ¿Qué quiere Dios de mi con este dolor? ¿Para qué me lo he enviado? Es decir, ,encontrarle un sentido al sufrimiento, un sentido a la vida. Recomiendo leer el libro de Victor Frankl, el hombre en búsqueda del sentido. Frankl fue un psicólogo judío que sobrevivió a los campos de concentración luego de haber visto como asesinaban a sus padres y a su esposa.

Luis de Moya decía que con frecuencia, si se habla de dolor es sólo para quejarse o para intentar acabar con lo molesto a cualquier precio; se oculta el fracaso que es no lograr el objetivo buscado y se fomenta la ilusión en un mundo sin problemas, en el que viviríamos siempre triunfadores. La experiencia nos demuestra que todo es inútil: no hay, en este mundo, quien acabe con el sufrimiento y se logra el efecto contrario: “una actitud que incapacita para soportar el padecer y aumenta con ello el sufrimiento” (R. Spaemann. El Sentido del sufrimiento). Sufrir puede ser bueno y, como veremos, fuente de gozo. Sólo si se debe a un mal moral, al pecado, siempre es un sufrimiento negativo; el pecado, entendido como tal, siempre entristece.

Nos dice también que “Podemos plantearnos diversas formas de remediar nuestro dolor. Quizá pensamos ante todo en la ayuda y el consuelo que pueden ofrecer los demás, pero esto es la segunda parte. El primer remedio para el sufrimiento está en uno mismo, en el que sufre. “La enfermedad -por ejemplo- me es dada como una tarea; me encuentro con la responsabilidad de lo que voy a hacer con ella” (V. Frankl, El hombre doliente). Cualquier circunstancia humana es una oportunidad de bien y solemos admirar a los que muestran la virtud, sobre todo si es en situaciones adversas. Pero el dolor también es ocasión de desmoronamiento para los débiles y los cómodos.

“Cuando un hombre tiene un por qué vivir, soporta cualquier cómo” (Citado en V. Frankl, El hombre en busca de sentido). Es como decir que le vale la pena sufrir; porque, aunque el sufrimiento siempre cuesta, gracias a que soy capaz de sufrir, finalmente logro más de lo que pierdo. Es lo de todos los días: el sacrificio del estudiante por sus calificaciones, el del atleta que se entrena para mejorar su marca, el del enfermo que acepta el tratamiento por su salud.

Algunos necesitan forzar periódicamente la diversión, si no -incapaces de ver atractivo en el trabajo, en la amistad, en la generosidad…, en lo ordinario de cada día- la vida les resulta insípida cuando no amarga, porque no ven otro atractivo que la juerga.”

Buscar ser y estar felices es en todo caso muy necesario para vivir mejor, es un equipaje absolutamente decisivo para viajar por este mundo, pero esa felicidad, a veces necesita de adversidad, de trabajo por conseguirla. El que por nada del mundo quiere sufrir, no puede vivir.

Los dejo con un ejemplo extraordinario de alguien que sabe como vivir. http://www.youtube.com/watch?v=38f1Qo92_nA&feature=player_embedded

La elaboración del plan perfecto

  Continuando con estos resúmenes de los mejores libros del mundo para mejorar, esta semana les traigo el resumen de un capítulo del libro 59 segundos, Piensa un momento para lograr mucho, del mundialmente conocido Richard Wiseman.

 En este capítulo explica que las personas no suelen ir paseando por ahí y, de repente, encontrarse en la cima del Everest. Del mismo modo, no es probable que los que se mueven sin rumbo fijo por la vida se pongan de pronto a montar un nuevo negocio o logren perder un peso significativo.

 Según Wiseman, existen cuatro técnicas esenciales que te ayudarán a lograr tus objetivos  y ambiciones: preparar el plan adecuado; contárselo a tus amigos y familiares; concentrarte en las ventajas, y recompensarte con cada paso conseguido. Para incorporar estas técnicas a tu vida, el autor ha creado un diario único que lo motiva y le sirve para llevar a buen término cualquier tipo de cambio.

 Wiseman nos dice: “Imagínate a un amigo íntimo en tu funeral, haciendo un elogio fúnebre de tu persona. Escribe el guión que leerá tu amigo. ¿Qué te gustaría que dijeran sobre ti? Olvídate sin ‘miedo de la modestia, aunque sé realista. ¿Cómo querrías que describiesen tu personalidad, tus logros, tus puntos fuertes, tu vida familiar, tu éxito profesional y tu comportamiento con los demás? Una vez hayas terminado, examina detenidamente el elogio de tu yo ideal. ¿Tu estilo de vida y comportamiento actuales justifican esos comentarios o te queda trabajo por hacer?

 Uno de los puntos que más ayudan a la realización de tus objetivos en la Creatividad. Aquí algunos consejos para potenciarla. Prepara tu mente trabajando sin descanso en un problema, pero después déjalo un momento para hacer algo completamente diferente Durante el periodo de relajación, alimenta tu mente con ideas nuevas, por ejemplo visitando un museo o una galería de arte, ojeando revistas o periódicos, dando un paseo en tren o coche, o navegando al azar por internet. Pero no lo fuerces; simplemente, sumérgete en nuevas ideas y experiencias, y deja que tu cerebro encuentre las conexiones y cree acontecimientos en apariencia fortuitos.  

 Otra forma de potenciarla es con la Perspectiva. Cambiar de perspectiva ayuda a producir soluciones novedosas. Intenta imaginarte cómo enfocaría el problema un niño, un idiota, un amigo, un artista o un contable. También puedes pensar en dos situaciones análogas aplicando la regla del “es como” (por ejemplo, atraer más clientes a mi negocio es como un artista que intenta atraer a una multitud).

 El mismo concepto vale si intentas que los demás sean más creativos…, inúndalos de color verde (carpetas verdes, sillas verdes o incluso ropa verde).

 Si estás preocupado, te centras más, te concentras en la tarea que tienes entre manos, evitas los riesgos, confía en los hábitos y rutinas previamente establecidos, y mira el mundo desde una perspectiva menos creativa. Por el contrario, si estás relajado en una situación, es más probable que estés predispuesto a explorar formas nuevas y poco comunes de pensamiento y comportamiento, a ver el problema en su conjunto, a arriesgarte, y a pensar y actuar (de manera más creativa.)”

Otro punto importante es la capacidad que tenemos para influier en kos demás y en ser influenciados. En esto juega un papel importante nuestro pensamiento racional y el no dejarnos llevar por “trampas mentales”. Por ejemplo, en el libro de WiIseman describen la siguiente situación, “Empecemos con una pregunta rápida: imagina que te ofrecen dos trabajos. En cuanto al horario, tareas, ubicación y perspectivas laborales, el trabajo A es idéntico al trabajo B. De hecho, la única diferencia entre los dos puestos es la disparidad entre tu salario y el de tus futuros colegas. En el trabajo A, tu paga anual será de 50.000 libras y tus colegas ganarán 30.000. En el trabajo B ganarías 60.000, pero tus compañeros estarían en las 80.000 ¿Te tentaría más el trabajo A o el B? Las encuestas nos indican que la mayoría de las personas elegiría el trabajo A.

En términos puramente financieros, la decisión es completamente irracional, ya que el trabajo B supone 10.000 libras más. Sin embargo, si el estudio científico de la naturaleza humana nos ha servido para algo es para saber que, en realidad, no somos criaturas racionales. Más bien nos comportamos como animales sociales en los que influyen fácilmente muchos factores (cómo nos sentimos, cómo nos vemos y cómo nos ven los demás, por ejemplo). Aunque, desde un punto de vista objetivo, el trabajo B esté mejor pagado que el A, en el trabajo A ganamos 20.000 libras más que nuestros compañeros, y el sentimiento de superioridad que inspira la diferencia de sueldo demuestra ser más que suficiente para compensar por la pérdida económica con respecto al trabajo B.

Consejos para mejorar tu matrimonio

A continuación un resumen de uno de los artículos de Pasquale Ionata, experta a nivel mundial en temas de matrimonio.

“Entre los múltiples motivos que pueden provocar crisis en un matrimonio están:

  1. Expectativas exageradas: a veces esperamos y pretendemos demasiado del otro, pidiendo cosas que bastarían para hacer huir a todos nuestros amigos si nos mostráramos con ellos tan exigentes.
  2. Deseo de cambiar al otro: al parecer, la mayor parte de los casados empiezan a hacerlo al poco de casarse y se empeñan en modelar a la pareja según sus categorías. Y se lucha y se pelea por culpa de las mismas cualidades que nos habían hecho escoger a la otra persona. Pero cuando nos percatamos de que él o ella tienen intención de hacernos cambiar, protestamos y nos rebelamos. Sentimos que no somos aceptados por lo que somos, y, por consiguiente, nos resultará imposible poder amar con ternura y autenticidad.
  3. Cuando faltan las pequeñas muestras de amor: descuidar las pequeñas atenciones cotidianas una vez casados, cosas que durante el noviazgo eran la regla: detalles, palabras dulces, muestras concretas de afecto, mimos, caricias, etc.
  4. Cuando no se tiene tiempo para estar juntos: los matrimonios entran en crisis porque no tienen tiempo para estar juntos, para mirarse a la cara, para hablarse, para salir juntos ellos solos. Nada podrá sustituir nunca el tiempo de estar juntos. Ni el dinero, ni los nuevos electrodomésticos, ni las joyas, ni las pieles, ni una casa más bonita, ni una cuenta bancaria más abultada, etc. podrán sustituir el tiempo pasado juntos escuchándose, amándose, compartiéndolo, etc..

 

Pero aparte de las causas de crisis, de las causas psíquicas que crean conflictos conyugales, hay que preguntarse: ¿cuáles son los síntomas más frecuentes de la crisis conyugal, los signos que nos dicen que estamos en crisis?

 

- Dificultad creciente de comunicar o, peor, no hablar nada durante días enteros.

 

- Nos limitamos a existir uno junto al otro, aplastado cada uno por una enorme soledad que nos lleva a la idea de la incompatibilidad y de que no vale la pena hacer nada para superar esa crisis: «¡Somos incompatibles, y basta!» 

 

- Por último, no olvidemos que un gran sufrimiento es buena señal en la pareja, porque mientras logremos «sufrir» significa que todavía queremos al otro, y hay un hilo de esperanza. El amor está muerto y sepultado cuando ya nada nos importa.

Indicaré ahora algunos atributos del amor incondicional que merecen ser subrayados y sobre todo meditados por el lector:

 

1) «Renunciar a querer tener siempre razón». Es la única, inagotable fuente de problemas y de ruptura de relaciones: la necesidad de decirle al otro que se ha equivocado o, si se prefiere, la necesidad de tener siempre razón, de decir siempre la última palabra, de demostrar al otro que no sabe lo que dice, de imponerse como superior. Una pareja sana es una relación entre iguales: ninguno de los dos ha de sentirse equivocado. No existe un modo «acertado» o un argumento «vencedor»: cada uno tiene derecho a tener su punto de vista. Antes de negarle la razón al otro, hemos de poder detenernos a hablar con nosotros mismos y decirnos simplemente: «Sé lo que pienso sobre este tema y sé que su opinión no coincide con la mía, pero no importa. Basta que yo lo sepa dentro de mí; no es necesario quitarle la razón».

2) «Borrar la idea de posesión». Tratemos de gozar el uno del otro, no de poseernos mutuamente. Nadie quiere ser dominado. A nadie le gusta sentirse propiedad privada de otro, ni sujeto ni controlado. Todos nosotros tenemos en la vida una misión que cumplir, que resulta obstaculizada cada vez que otro ser humano intenta entrometerse. Querer poseer a los demás es, sin duda, el obstáculo mayor en la toma de conciencia de la propia misión.

 

Recordemos que dos están juntos no para entenderse, sino para ofrecerse ayuda mutua y realizar su misión de mejorar. Y una grandísima aportación a todo esto es el llamado «arte de la conversación», un arte que tiene cinco reglas: sintonizar el canal del otro; mostrar que estamos escuchando; no interrumpir; preguntar con perspicacia; tener diplomacia y tacto.

 

De estas reglas me parece importante detenernos en la escucha porque, parecerá raro, pero las parejas en crisis no saben escuchar; y en mi actividad profesional tengo que trabajar a menudo sobre cómo reactivar la atención y poner el acento en el proceso de escucha, pidiendo a cada uno que se concentre no en las palabras que se dicen sino en otra cosa. ¿Qué oye. por ejemplo. en la voz del que habla? ¿Está bien calibrada y suave. o es dura y agresiva? Lo mismo con el tono y la inflexión: ¿llana, metálica, monótona o excitada y contagiosa? A veces nos sorprendemos de mensajes totalmente nuevos o diferentes con respecto a las acostumbradas comunicaciones familiares, que se captan cuando uno deja de escuchar las palabras y presta atención a otros aspectos. Una actitud típica de la falta de escucha se tiene cuando se usan las siguientes palabras: «Sí,… pero». «si al menos…».

Se ha ido mi coach

Un buen amigo del PAD de la Universidad de Piura me ha pasado este mail. Una vez que lo leí me pareció conveniente compartirlo con ustedes. Comentándolo Pablo Ferreiro, acaso el mejor profesor que hay en el Perú, decía lo siguiente: “Quizás les interese este texto…Como verán se trata de un sacerdote, y sería una “mala” conclusión pensar que cada uno de nosotros no lo es, y pasar de largo del tema. Creo que esto es ser coach… Quizás alguno pueda pensar “bueno, este es un tipo de coach”, en mi opinión esto expresa la esencia del coach. En definitiva un coach solo pregunta, pero las preguntas para que merezcan ser respondidas o, simplemente, para que obtengan respuestas “motivantes” (o cambiantes e innovadoras), requieren que sean sinceras, es decir que respondan a un esfuerzo ejemplar interior.”

Este artículo fue publicado el 17 de Mayo de 2010 por Jaime Pereira:

“El pasado día 17 de mayo, fecha muy entrañable para él, mi coach me dejó definitivamente. Fue una relación profesional que duró algo más de doce años. Se llamaba Alfonso de Cárdenas Rosales y su acreditación como coach profesional no se la dio ni la ICF ni AECOP ni ninguna escuela de coaching. Su acreditación se la ganó a pulso dedicando miles de horas a sus coaches a los que no cobraba nada por sus servicios. Siempre estaba a tu disposición, a la hora que fuese, dispuesto a ayudarte en lo personal y en lo espiritual. Su metodología empezaba con un fuerte abrazo que casi te dejaba KO. Alguna persona no se olvidará nunca de tan peculiar saludo. Luego y como si fuera lo más natural del mundo se iba introduciendo en tu persona y en tu espíritu hasta llegar un momento en que su conocimiento sobre uno mismo era total. No se le escapaba una, sabia de tu vida todo. Era un lector empedernido y te ponía al corriente de lo que pasaba por el mundo.

Como buen coach nunca te decía lo que tenias que hacer, y solo con sus preguntas te daba la pauta para diseñarte un plan de acción. A mí personalmente me ayudó muchísimo. Recuerdo cuando fui despedido de mi trabajo como se identificó  conmigo en todo y como supo darme ánimos para superar una prueba tan dura. Cada vez que nos veíamos, cosa que hacíamos todas las semanas, solo con la mirada me transmitía unas sensaciones muy especiales que al mismo tiempo eran retadoras. Era un coach amigo pero exigente, no se callaba y decía las cosas muy claras, daba un feedback muy autentico. De cada sesión salías dispuesto a comerte el mundo.

Como buen profesional impartía todos los meses alguna conferencia, a la que asistían un buen número de personas. Vivía intensamente lo que decía llevándole incluso, en alguna ocasión, a dar fuertes puñetazos en la mesa, como para poner más énfasis en sus palabras. Su voz era potente y pasaba del tono bajo al alto con mucha naturalidad. No se cansaba de hacer la “ruleta” con sus gordos dedos, como un molinillo de viento que produce energía contagiosa. Se animaba tanto hablando y hablando que tenían que recordarle, con frecuencia, que el tiempo se había acabado, incluso alguno de sus ayudantes tenía que toser en voz alta para avisarle que se había pasado de la hora.

Tambien daba con frecuencia seminarios de “fin de semana”, en los que te ponía las pilas. Seminarios dirigidos al desarrollo personal y espiritual. De forma insistente decía que lo espiritual es lo que tonifica y da fuerzas para luchar en lo personal. Antes de que nadie hablará del coaching espiritual, él ya lo practicaba siendo un autentico maestro. Siempre decía que si le dabas sentido a tu trabajo este sería de muchísima más calidad. Fue uno de los pioneros en el tema de conciliación de familia y trabajo. Recuerdo haberle oído muchas veces decir que aunque el trabajo es muy importante, la familia lo es mucho más. Cada vez que nos veíamos lo primero que me preguntaba era ¿a que hora estás llegando a casa? Si descuidaba a la familia me decía que no estaba haciendo bien mi trabajo y esto me obligaba mucho.

Su afán de llegar a más gente a la que pudiera ayudar le llevo a registrar la Fundación Cárdenas-Rosales Fondo de Cooperación y Desarrollo Asistencial, con el objetivo de promocionar, tanto en España como en el extranjero, iniciativas de carácter social y de cooperación al desarrollo, en favor de la familia, tendentes a resolver la falta de formación humana, científica y cultural; la carencia de recursos básicos para subsistir; y la dificultad de acceder a una asistencia sanitaria adecuada.

He pasado horas y horas con él, aprendiendo, reflexionando, charlando del trabajo, de los amigos, de mis hijos, de mi mujer, de la sociedad y de muchísimas más cosas. Solo discutíamos, y con fuerza, cuando hablábamos de futbol. El del Real Madrid y yo del Barça, casi nada. La última vez que nos vimos fue dos semanas antes de morir, como si la enfermedad no fuera con él. Me recibió como siempre, con su cara regordeta, con esa mirada penetrante, con ese cariño especial que un coach siente por su coache y preguntando, siempre preguntando, como el mejor de los coaches para obligarte a pensar. Fue mi última y más grata sesión de coaching, no la olvidaré nunca. La mejor confesión.

Gracias Alfonso, desde el cielo seguirás siendo mi coach y ahora tus preguntas serán para mí un regalo de Dios.”

Hombre ciego, enséñame a ver

Dicen que la visión es el arte de ver lo que los demás no ven. Ayer mientras un hombre ciego me hacía unos masajes por una hernia que tengo me hablaba con una naturalidad de cosas que nunca había visto, pero que se las imaginaba y me dejó pensando como hubiese reaccionado ante tamaño problema si es que yo hubiese sido el invidente. Ya lo decía Antoine de Saint Exupery en “El Principito”: Lo esencial es invisible a los ojos.

Este es un mundo de paradojas en el que muchos confundimos los conceptos o creemos tener algo que no tenemos y perseguimos metas que no nos llevan a nada. Cuantas veces nos enfocamos únicamente en tener más dinero por ejemplo. El dinero puede comprar la diversión pero no la felicidad, el remedio pero no la salud, el  lujo pero no la belleza, el nicho de muerte, pero no la paz interior.

Hoy en día tenemos centros comerciales más grandes, pero menos motivos para gastar en regalos, gastamos más dinero y tenemos cada vez menos porque nos creamos más necesidades. Compramos más y disfrutamos menos. Tenemos departamentos más grandes y familias más pequeñas, más educación y menos formación, más conocimiento y menos juicio, más medicinas y menos bienestar.

Andamos más conectados y sin embargo no hablamos con nadie, porque el facebook te aleja de los que tienes cerca y te acerca a los que tienes lejos.

Hemos limpiado el aire pero no el alma, hemos aprendido a hacer cosas más rápido pero no a tener más paciencia. Cada vez tenemos más cantidad y menos calidad, más tiempo libre y menos diversión, departamentos más bonitos pero hogares más rotos.

Esta es la época de los sentimientos falsos, estilos de vida light, la época donde la gente está más feliz pero es menos feliz, donde tenemos todo en la vitrina y nada en el inventario, es decir, estamos más preocupados en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo. Ser feliz no es nada fácil, implica hacer felices a los que están a tu alrededor, apoyándolos en las épocas de sufrimiento y adversidad, pero vale la pena, la felicidad vale todo lo que cuesta.

 Al respecto copio lo que dijo el Papa hace un par de días en la Jornada Mundial de la Juventud: “…Por eso, cuando el dolor aparece en el horizonte de una vida, quedamos desconcertados y quizá nos preguntemos: ¿Puede seguir siendo grande la vida cuando irrumpe en ella el sufrimiento? A este respecto, en mi encíclica sobre la esperanza cristiana, decía: “La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre (…). Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana.

Queridos jóvenes, para descubrir y seguir fielmente la forma de vida a la que el Señor os llame a cada uno, es indispensable permanecer en su amor como amigos. Y, ¿cómo se mantiene la amistad si no es con el trato frecuente, la conversación, el estar juntos y el compartir ilusiones o pesares?”

 Cada uno de nosotros tiene muy cerca, al alcance de una decisión personal, metas de enorme trascendencia, el empezar a vivirlas puede ser nuestra prioridad principal. 

¿Eres de los que maximizan o de los que se satisfacen?

Continuando con estos resúmenes de los mejores libros del mundo para mejorar, esta semana les traigo el resumen de un capítulo del libro “59 segundos, Piensa un poco para cambiar mucho”, publicado hace poco más de un año por el psicólogo Richard Wiseman, uno de los principales referentes a nivel mundial. En él, “expone los mitos modernos de la mente promovidos por la industria de la autoayuda y presenta un nuevo enfoque para el cambio que nos ayuda a lograr las metas y ambiciones en coro tiempo. En este capítulo explica que las investigaciones sugieren que a menudo utilizamos dos estrategias principales para muchos aspectos de nuestras vidas: la maximización o la búsqueda del mínimo satisfactorio. Los que optan por la maximización extrema suelen comprobar constantemente todas las opciones disponibles para asegurarse de haber elegido la mejor. Por el contrario, los que buscan el mínimo satisfactorio sólo exploran hasta encontrar algo que cubra sus necesidades. Con la maximización se logra objetivamente más, pero se tarda más en encontrar lo que se quiere y, por tanto, se reduce la felicidad, porque conlleva una tendencia a pensar demasiado en cómo podrían haber sido las cosas. Por ejemplo en un estudio sobre búsqueda de empleo los investigadores clasificaron a 500 estudiantes de 11 universidades en estas dos categorías (maximización o búsqueda de mínimo satisfactorio) y después realizaron un seguimiento de cómo buscaban trabajo. Los que tendían a la maximización acabaron teniendo salarios un 20 % más altos por término medios que los otros pero también se sentían menos satisfechos con su búsqueda laboral y caían más en el arrepentimiento y el pesimismo la ansiedad y la depresión. Si eres de los que maximizan y descubres que pasas demasiado tiempo buscando el producto perfecto puede que te ayude limitar los recursos que inviertes en algunas actividades (por ejemplo, darte sólo 30 minutos para buscarle una tarjeta de felicitación a un amigo) o asegurarte de que ciertas decisiones sean irreversibles (por ejemplo, tirando los recibos). Hay un viejo dicho que afirma que la felicidad reside en querer lo que tienes, no en tener lo que quieres. Al parecer, aunque los maximizadores consigan lo que quieren, puede que no siempre quieran lo que consiguen.

¿Qué te ha enseñado la vida?

tytyTremenda pregunta. Me hizo reflexionar bastante y la planteo hoy para que lo hagan ustedes también. El sólo hecho de pensarla, ya nos puede traer muchos beneficios, sobre lo que hemos vivido, y sobre todo de cómo lo hemos aprovechado para el futuro.

La he preguntado a algunos amigos, sus respuestas han sido tan variadas como originales, a algunos les ha enseñado saber a perder, a valerse por si mismos, a tener humildad, a correr por la vida sin frenos, en fin.

A mi me ha enseñado a entender que las cosas pasan por algo y para los que actúan con rectitud de conciencia, todo es para bien. Me enseña cada día que todo exige un esfuerzo, no hay lonche gratis, me enseña que sólo pierde el que no da todo lo que lleva dentro, una extraordinaria frase que leí de Valero Rivera.

Una de las respuestas que más me hizo pensar la leí en el libro “Yo no soy superman” de Coaching, en el que le hacen la pregunta a la persona que le hacían el coaching y responde: “He aprendido a cuidar el tiempo como un regalo único. Así veo el día de hoy como un obsequio que he de agradecer y aprovechar. Ayer se fue y mañana no ha llegado, voto por quedarme en el presente. Viajo al pasado para aprender de su fantástico almacén de datos. Cuando lo hago, el presente se colma de agradecimientos y de una sana tristeza. Teniendo la nostalgia bajo control, el recuerdo de seres queridos que ya se fueron, las imágenes de una edad tierna e irrepetible, las amistades urdidas entre clases, partidos, libros, y diversión., las fotos de los primeros pasos de mi familia, aportan al presente un halo de serenidad, dulzura y unas gotas de melancolía. ¿Qué hago con esas cuotas de pena? Leer sus enseñanzas para administrar mejor la realidad. Me proyecto al futuro para anticipar escenarios, para cobrar impulso, para irradiar ilusión y esperanza en un presente invernal. Completada la excursión  galáctica y futurista regreso a  mi tiempo preferido, el presente, a él me coso en las duras y en las maduras. Si todo va bien, no arruino esa felicidad con el miedo a que se canse pronto, Si las cosas se tuercen, me consuela pensar que no se eternizarán, que también pasarán los nubarrones, que me curtiré y hará más fuerte, y que cuando salga el sol, nadie gozará más de él como yo. La vida enseña a no tomarte las cosas y los acontecimientos que suceden con tanta seriedad y tremendismo. Estamos aquí dos días, como para amargarnos la propia existencia y las de los demás.“

Si me lo propongo, puedo ser mi peor enemigo

munch_scream_01En estos tiempos de incertidumbre, uno no sabe bien que puede pasar mañana. Ante esta situación, nos quedan dos opciones, o ir por la vida seguros y con la alegría de saber de lo que viene será para nuestro bien porque Dios sabe porqué hace las cosas, o andar preocupados, inseguros, decepcionados de la vida, con lo cual, independientemente de lo que hagamos o lo que nos pase, ya perdimos gran parte de la batalla. 

 

La vida, tiene mucho que ver con la forma como la veamos, una cosa es la realidad y otra muy distinta la forma como es percibida por nosotros. Es crítico para sobrellevar bien estos tiempos, nuestra actitud ante lo que nos pase, sean cosas que esperemos o inesperadas, hechos alegres o desgracias. La gravedad de los hechos no está dada por el mismo hecho, sino por el efecto que causa en nosotros el conocerlo, y pasará rápidamente en la medida en que tengamos la suficiente claridad de pensamiento y control de nuestras emociones para entender que ha pasado por nuestro bien, si es que obramos con la conciencia tranquila. Al respecto, se me viene a la memoria un texto que leí hace poco en el que Etty Hillesum, joven judía muerta en Austwicht en Septiembre de 1942 decía: “Pueden hacernos la vida muy dura, pueden despojarnos de algunos bienes materiales, pueden quitarnos la libertad exterior de movimientos…pero es nuestra lamentable actitud psicológica la que nos despoja de nuestras mejores fuerzas: la actitud de sentirnos perseguidos, humillados, oprimidos; la de dejarnos llevar por el rencor; la de envalentonarnos para ocultar nuestro miedo. Tenemos todo el derecho de estar de vez en cuando tristes y abatidos porque nos hacen sufrir, es humano y comprensible. Y, sin embargo, la auténtica expoliación nos la inflingimos nosotros. Cuando experimentamos un sufrimiento, lo que más daño nos hace no es tanto éste como su rechazo, porque entonces al propio dolor le añadimos otro tormento: el de nuestra oposición, nuestra rebelión, nuestro resentimiento y la inquietud que provoca en nosotros”.

 

Extraordinaria forma de ver la vida a pesar de sus problemas (y qué problemas), no se ha hundido. Además nos hace ver algo aparentemente evidente pero que muchos de nosotros no nos habíamos dado cuenta, cuando nos lo proponemos, podemos ser nuestro peor enemigo, peor inclusive que la misma realidad que nos pasa. Y es que muchas veces en nuestras vidas ha sido más importante la reacción que la acción que la provoca. Desde una enfermedad que hayamos tenido, la muerte de alguien, un despido, o cualquier otro evento, pensemos si nuestra forma de responder ante ello ha tenido mayor peso que el problema en sí.

 

Continúa diciendo Etty Hillesum: “Desde el momento en que me he mostrado dispuesta a afrontarlas, las pruebas siempre se han transformado en belleza…Los peores sufrimientos del hombre son los que se temen. El sufrimiento malo no es el vivido, sino el “representado”, ese que se apodera de la imaginación y nos coloca en situaciones falsas”.

 

Que increíble capacidad para decir algo que es tan obvio pero que nos pasa muy a menudo. No sabemos gestionar los eventos inoportunos, estamos acostumbrados a gestionar lo esperado, pero lo imperfecto nos atormenta, nos angustia, en lugar de entender que pasó, y pasó por algo positivo que quizá ahora no entendamos, somos presa de la angustia, la depresión, el miedo, lo cual obviamente provoca que nuestra lectura del problema se agrande inclusive a tamaños completamente desmesurados.

 

Esto se da también porque las expectativas que solemos tener están basadas en vivir la vida libre de problemas, y eso es una utopía. Nuestra ilusión se basa en vivir una vida fácil, cero problemas, en el que podemos elegir, como quien lo hace de un menú de restaurant, “lo que nos de la gana”, y dejar de lado lo que no nos guste. Trabajar en la mejor posición y empresa que se pueda, casarme con la chica más linda, vivir lleno de dinero, comprarme la mejor ropa, etc. es una forma hasta cierto punto “egoísta y mal agradecida” en el sentido de que esa obsesión nos nubla la vista, ya que al no alcanzar esto nos angustia, inquieta, y molesta. Deberíamos mirar al costado para ver lo que pasa en el mundo, para darle el verdadero valor a las cosas que tenemos, y no enfocarnos en lo que deberíamos tener. Para lo que nosotros es un derecho básico como el elegir que tipo de vida queremos llevar, para otros es completamente inalcanzable, porque nacen con una realidad distinta y mucho menos “atractiva” que la nuestra.

No estoy diciendo que seamos conformistas, nada más lejos de ello, los mediocres nunca saldrán adelante, sino de saber valorar aquello que tenemos, aquello que realmente nos hace felices, y saber vivir sin lamentarnos de “porqué nos pasan las cosas malas a nosotros”.