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¿Le daremos espacio?

nacimiento-de-jesusDecìa el Papa Benedicto que lo màs maravilloso de este mundo es conocer a Cristo y darlo a conocer a los demás y que mejor motivo para hacerlo que en Navidad.

Lamentablemente no se puede amar a quien no se conoce. Por ello, que importante recordar nuevamente al Papa que nos dice que la mejor manera de conocerlo es en la oración, Hablar con El como quien le cuenta las penas y alegrìas a un amigo del alma y también dejar un tiempo para escucharlo. Tiene mucho que decirnos, y lamentablemente no le damos espacio. Pasa lo mismo que pasò hace poco màs de 2 mil años: “Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo reclinò  en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada”. Probablemente siga Jesùs buscando un lugar donde nacer, y que triste que haya venido a buscarnos y le neguemos el espacio…a alguien que vino a salvarnos, y al final de cuentas, también a hacernos mejores y màs felices acà y en la otra vida.

Para terminar aprovecho en copiarles las respuestas a las 3 primeras preguntas que le hicieron al Papa por tweet:

“¿Cómo podemos celebrar mejor el Año de la fe en nuestra vida diaria?”. Respuesta: “Dialoga con Jesús en la oración, escucha a Jesús que te habla en el Evangelio, encuentra a Jesús, presente en el necesitado”.

Segunda: “¿Cómo vivir la fe en Jesucristo en un mundo sin esperanza?”. Respuesta: “Con la certeza de que, quien cree, nunca está solo. Dios es la roca segura sobre la que construir la vida, y su amor es siempre fiel”.

Tercera: “¿Qué nos aconseja para rezar más en medio de nuestras obligaciones profesionales, familiares y sociales?”. Respuesta: “Ofrece al Señor todo lo que haces, pide su ayuda en todas las circunstancias de la vida diaria, y recuerda que él está siempre a tu lado”.

Y bueno, recibì este video de navidad en los centros comerciales  que vale la pena verlo!

Libros que no se pueden dejar de leer

Es siempre complicado el tratar de comunicar una idea completa si es que solo se lee un artículo. En este blog suelo comentar, escribir o resumir de otros autores ideas que me ayudan (y espero que los ayude a ustedes) a vivir mejor, sin embargo, el espacio es muy corto.

Es por ello que para todos los que quieren profundizar en dichos temas, he querido esta semana hacer un resumen de los mejores libros que he leído en mi vida. No los he colocado en ningún orden de prioridades. Una de las cosas que más disfruto es leer, a los que no tienen el hábito todavía, prueben con uno de estos, y les aseguro que no pararán hasta terminarlos. Son adictivos!

Felicidad / Adversidad

  1. Desde la adversidad, Santiago Alvarez de Mon
  2. El hombre en búsqueda del sentido, Victor Frankl
  3. Happier, Tal Ben Shahar
  4. Engineering Hapiness, Manel Baucells

Competencias Directivas

  1. Influence, Robert Cialdini
  2. La lógica del corazón, Santiago Alvarez de Mon
  3. Gobierno de personas en la empresa, Pablo Ferreiro
  4. El mito del líder: Santiago Alvarez de Mon
  5. Triunfar, Jack Welch
  6. Dueños de nuestro destino, Nuria Chinchilla
  7. Con ganas, ganas, Santiago Alvarez de Mon

Vida personal

  1. Como ganar amigos, Dale Carnegie
  2. Como suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida, Dale Carnegie
  3. Camino, San Josemaría Escriva de Balaguer
  4. Las trampas del deseo, Dan Ariely
  5. Decisiones Instintivas, Gerd Gigerzenger

Amor conyugal y formación de padres

  1. Remedios para el desamor, Antonio Vasquez
  2. Más allá del si, te quiero, Anival Cuevas
  3. El desafío del amor, Kendrick
  4. Y vivieron felices, Tomás Melendo

Alineando las expectativas en el matrimonio

Como saben, cada cierto tiempo recurro a un gran libro que leí este año que es “El desafío del amor” de Kendrick, y para no escaparme del libreto, esta semana compartiré con ustedes otro mini resumen sobre el matrimonio y las expectativas.

“El matrimonio tiende a alterar nuestra visión. Entramos con la expectativa de que nuestra pareja satisfaga nuestras esperanzas y nos haga felices; pero esto es imposible para nuestro cónyuge. Las expectativas poco realistas generan desilusión. Cuanto más altas sean tus expectativas, más probable será que tu cónyuge te falle y te cause frustración.

El divorcio es casi inevitable cuando las personas no permiten que sus cónyuges sean humanos. Así que debe haber una transición en tu forma de pensar. Debes decidir vivir guiado por el aliento en lugar de las expectativas. Es probable que en el futuro, tu cónyuge sea igual a lo que ha sido durante los últimos diez años. El amor se concentra en la responsabilidad personal y en superarse en lugar de exigir más de los demás.

Después de todo, a diferencia de cualquier otra amistad, cuando comenzó la relación con tu cónyuge, los dos hacían lo imposible por complacer al otro. Cuando eran novios, a tu pareja le cautivaba tu personalidad. Prácticamente, no podías equivocarte. Su vida juntos era mucho más sencilla. Y aunque tu expectativa no era que las cosas fueran así para siempre, por cierto que no imaginabas que tu cónyuge tuviera tantos errores y que se enojara tanto contigo. Nunca pensaste que esta persona que prometió amarte pudiera llegar a un punto en el que pareciera que ni siquiera le gustas.

El amor es demasiado inteligente para eso. En lugar de colocar a tu cónyuge en una postura de rebelión, el amor te enseña a darle lugar para ser él mismo. Aun si eres una persona exigente, perfeccionista e inclinada a obtener resultados, el amor te llama a no proyectar tus exigencias en el desempeño de tu cónyuge. Debes darte cuenta de que el matrimonio es una relación para disfrutar y saborear en el camino de la vida.

¿Acaso no quieres que la vida de casado sea un lugar en el que puedas disfrutar al expresarte con libertad y crecer dentro de un ámbito seguro en donde recibas aliento aun cuando fracases? Tu pareja también lo desea, y el amor le da ese privilegio. Si tu cónyuge te ha dicho más de una vez que lo haces sentir derribado y derrotado, es necesario que tomes en serio estas palabras. Comprométete a dejar de lado cada día las expectativas poco realistas y transfórmate en el mayor alentador de tu cónyuge.

 

Los 3 deseos del Papa en Navidad

Feliz Navidad! Y ya que estamos en esta época, me parece lógico que el artículo de la semana sea sobre este tema. Comparto con ustedes los 3 deseos del Papa en esta navidad que podemos aplicarlos a nosotros mismos.

En la tarde del miércoles 7 de diciembre, Benedicto XVI encendió el árbol de Navidad más grande del mundo. Previamente, dijo unas palabras:

1. “Mi primer deseo es (…) que nuestra mirada no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales”.

“Antes de encender el árbol quisiera expresar tres deseos (…). Cuando lo miramos, nuestros ojos se dirigen hacia arriba, hacia el cielo, hacia el mundo de Dios. Mi primer deseo es, por lo tanto, que nuestra mirada, la de la mente y la del corazón, no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales, sino que sea de alguna forma como este árbol, que tienda hacia arriba, que se dirija a Dios. Dios nunca nos olvida, pero también nos pide que no nos olvidemos de Él”.

“El Evangelio narra que en la noche santa de Navidad una luz envolvió a los pastores, anunciándoles una gran alegría: el nacimiento de Jesús, de Aquel que nos trajo la luz, más aún, de Aquel que es la luz verdadera que ilumina a todos. El gran árbol que encenderé dentro de poco (…) iluminará con su luz la oscuridad de la noche”.

2. “El segundo deseo es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida”.

“El segundo deseo es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos de esperanza, especialmente en esta época en que sentimos tanto el peso de las dificultades, de los problemas, de los sufrimientos, y parece que nos envuelve un velo de tinieblas. Pero ¿qué luz puede iluminar verdaderamente nuestro corazón y darnos una esperanza firme y segura? Es el Niño que contemplamos en la Navidad santa, en un pobre y humilde pesebre, porque es el Señor que se acerca a cada uno de nosotros y pide que lo acojamos nuevamente en nuestra vida, nos pide que lo queramos, que tengamos confianza en Él, que sintamos su presencia que nos acompaña, nos sostiene y nos ayuda”.

3. “El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive”.

“Pero este árbol tan grande lo forman muchas luces. El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive: en la familia, en el trabajo, en el barrio, en los pueblos, en las ciudades. Que cada uno sea una luz para quien tiene al lado; que deje de lado el egoísmo que, tan a menudo, cierra el corazón y lleva a pensar sólo en uno mismo; que preste más atención a los demás, que los ame más. Cualquier pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol: junto con las otras luces ilumina la oscuridad de la noche, incluso de la noche más oscura”.

¿Cómo guío a mi corazón?

Hoy en día está muy de moda todo lo relacionado al feeling. Nos dicen, “que tu corazón decida” y mucha gente se mueve al ritmo de lo que dicte su corazón. Anteriormente publiqué un artículo sobre esto que se llamó “No sigas a tu corazón” en el fondo, lo importante no es seguir al corazón, sino guiarlo. Kendrick, en su libro “EL desafío del amor” comentaba al respecto lo siguiente: “No debes permitir que tus sentimientos y emociones te conduzcan. Colócalos en el asiento trasero y diles adónde irás.” Esto aplica perfectamente a cualquier situación, desde el enfoque matrimonial, en el cual podemos decir “Hoy no siento amor por mi esposa y por ende no la amo”, hasta el profesional. “Hoy siento que no me gusta mi trabajo, y por ende, me buscaré otro”.

Mal haríamos en tomar una decisión en base a tan frío e irresponsable análisis. La pregunta entonces es ¿Cómo guío a mi corazón? Dejaré nuevamente que Kendrick nos responda aplicando la respuesta al matrimonio: “En primer lugar, es necesario que comprendas que tu corazón está donde se encuentra tu tesoro. Tu corazón se volcará a lo que le dediques tiempo, dinero y energía. Esto era cierto antes de casarte. Escribías cartas, comprabas regalos y pasaban tiempo juntos como pareja, y tu corazón iba detrás. Cuando dejaste de invertir tanto en la relación y comenzaste a dedicarte a otras cosas, tu corazón te siguió. Si hoy no estás enamorado de tu cónyuge, quizá se deba a que ayer tu interés dejó de estar allí.

Examina tu corazón. Una de las claves para guiar con éxito tu corazón es estar permanentemente consciente de dónde se encuentra. ¿Sabes en dónde está tu corazón en este momento? Puedes darte cuenta si observas en qué has invertido tu tiempo durante el último mes, adónde ha ido tu dinero y los temas de los que hablas constantemente.

Haz una inversión de corazón. No esperes a tener ganas de hacer lo correcto. No esperes a sentirte enamorado de tu cónyuge para invertir en la relación. Comienza a volcarte a tu matrimonio y a invertir en donde tu corazón tiene que estar. Pasa tiempo con tu cónyuge. Compra regalos. Escribe cartas. Hagan una cita a solas. Cuanto más inviertas, tu corazón valorará más la relación.

Aprender a ver el amor desde otra perspectiva

Hoy les traigo otro resumen de uno de los capítulos del libro “El desafío del amor” de Kendrick. “Somos sumamente rápidos para justificar nuestras intenciones; sumamente rápidos para desviar la crítica; sumamente rápidos para criticar.., en especial a nuestro cónyuge, a quien es siempre más fácil culpar.

En general, creemos que nuestra opinión es la correcta, o al menos, mucho más correcta que la de nuestro cónyuge. Y creemos que dadas las mismas circunstancias, cualquiera  haría lo mismo en nuestro lugar. En lo que a nosotros respecta, hacemos lo mejor que podemos. Y nuestro cónyuge debería estar agradecido de que seamos tan buenos con él.

Por eso, la próxima vez que estés en medio de una discusión con tu cónyuge, en lugar de mejorar tus respuestas, detente a ver si hay algo que valga la pena escuchar en lo que tu cónyuge dice. ¿Qué sucedería en tu relación si en lugar de culpar al otro, admitieras primero tus propios errores?

El objetivo de comprender a tu cónyuge es escucharlo, no decirle lo que piensas. El amor es responsable y está dispuesto a admitir y a corregir sus defectos y sus errores con franqueza. ¿Te haces responsable de esta persona a la cual elegiste como el amor de tu vida? ¿Buscas en forma intencional cubrir las necesidades de tu cónyuge? ¿O sólo te preocupa que él cubra las tuyas? El amor nos llama a hacernos responsables de nuestro compañero en el matrimonio. A amarlo. A honrarlo. A valorarlo.

Quizá pase un tiempo hasta que se cree en ti un verdadero corazón arrepentido. El orgullo se resiste mucho a la responsabilidad, pero la humildad y la sinceridad ante Dios y hacia tu cónyuge son cruciales para una relación saludable.

¿Tu cónyuge puede decir que lo has ofendido o herido de alguna manera y que nunca le pediste perdón? En parte, hacerse responsable es admitir cuando fracasas y pedir perdón. Es hora de humillarte, corregir tus ofensas y reparar el daño. Es un acto de amor. El problema es que para hacerlo con sinceridad debes tragarte el orgullo y buscar el perdón sin importar cómo responda tu cónyuge. Debería perdonarte, pero tu responsabilidad no depende de su decisión. Admitir tus errores es tu responsabilidad. Si te ha ofendido, él tendrá que lidiar con eso en otro momento.

Pídele a Dios que te muestre en dónde has fracasado en tu responsabilidad, y arregla las cosas con Él primero. Cuando lo hayas hecho, es necesario que resuelvas los problemas con tu cónyuge.

El amor procura comprender

Cuando un hombre intenta ganar el corazón de una mujer, la estudia. Descubre lo que le gusta, lo que no le gusta, sus hábitos y sus pasatiempos; pero una vez que gana su corazón y se casa, a menudo deja de descubrir cosas sobre ella. El misterio y el desafío de conocerla parecen menos intrigantes, y sus intereses comienzan a desviarse hacia otras áreas.

  • ¿Sabes cuáles son sus mayores esperanzas y sus sueños?
  • ¿Comprendes bien cómo prefiere dar y recibir amor?
  • ¿Conoces los mayores temores de tu cónyuge y por qué lucha con ellos?

Quizá podrías comenzar con preguntártelo e intentar contestarlo para trazar algunas acciones concretas que te ayuden a mejorar.”

En lugar de seguir tu corazón, decide guiarlo

Hace poco terminé de leer un muy buen libro que es “El desafío del amor” escrito por John Kendrick. En dicho libro se narran una serie de consejos que ayudan a mejorar el matrimonio, por lo que me permití hacer un breve resumen de uno de los capítulos que puede ayudarnos bastante:

 “Si aceptas este desafío, debes tener la visión de que en lugar de seguir tu corazón, decides guiarlo. El mundo te dice que sigas tu corazón, pero si tú no lo guías, alguien o algo lo hará por ti.

 El amor es paciente: La paciencia te ayuda a darle permiso a tu cónyuge para que sea humano. Comprende que todos fallamos. Cuando se comete un error, decide darle más tiempo del que se merece para corregirlo. Te proporciona capacidad para resistir durante las épocas difíciles en la relación, en lugar de huir ante la presión.

 El amor es amable: La amabilidad es el amor en acción. Si la paciencia es la manera en que el amor reacciona para reducir al mínimo una circunstancia negativa, la amabilidad es la manera en que el amor actúa para aumentar al máximo una circunstancia positiva.

 La paciencia evita un problema; la amabilidad crea una bendición. Una es preventiva, la otra es dinámica. Estas dos caras del amor son las piedras angulares sobre las cuales se construyen los demás atributos.

 Así que separaremos la amabilidad en cuatro ingredientes esenciales:

Dulzura. Cuando obras con amabilidad, tienes cuidado de cómo tratas a tu cónyuge y jamás eres demasiado severo.

Servicio. Ser amable significa que cubres las necesidades del momento. Si se trata de tareas domésticas, te pones a (trabajar. ¿Hace falta un oído dispuesto? Lo proporcionas.

Buena disposición. Un esposo amable termina miles de posibles discusiones con su disposición de escuchar antes de exigir que se haga lo que quiere.

Iniciativa. La amabilidad piensa de antemano y luego da el primer paso. No se sienta a esperar que la impulsen u obliguen a salir del sofá. El esposo o la esposa amable será el que salude primero, el que sonría primero, el que sirva primero y perdone primero. No necesita que el otro haga las cosas bien para demostrar amor. Cuando obras desde la amabilidad, ves la necesidad y das el primer paso.