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¿Por qué fracasan los ejecutivos inteligentes? Marzo 2, 2008

Posted by Rafa in Ideas para trabajar mejor.
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1Hoy publicaré un resumen que lei hace poco de un artículo de la revista del IESE de España, y me pareció muy interesante porque hay muchos ejecutivos que a pesar de ocupar los primeros puestos en sus estudios o programas de post grado, no llegan a triunfar.  

Errare humanum est. Pero también es humano y útil analizar el fracaso. Sydney Finkelstein en su libro “Ejecutivos inteligentes. Conozca sus errores y aprenda de ellos” (”Why Smart Executives Fail: And What You Can Learn from Their Mistakes”), indica que errores de concepción, delirios de grandeza y fallos en la transmisión de la información son los tres grandes conceptos que los líderes deberían revisar para no acabar fracasando en el intento.  

Pero esos líderes pueden tener una serie de patologías. El autor le llama los “siete hábitos de personas que fracasan estrepitosamente”, que son las características indispensables para fallar de forma aplastante. Son las siguientes:  

  • Considerar que tanto ellos como sus compañías dominan en su medio.
  • No separar claramente intereses personales y empresariales.
  • Creer tener todas las respuestas.
  • Eliminar a todo aquel que no les apoye totalmente.
  • Ser portavoces consumados de la compañía (obsesionados con la imagen de la misma).
  • Subestimar los obstáculos de consideración.
  • Aferrarse obstinadamente a lo que funcionó en el pasado.

 Sólo será posible prevenir los desastres, concluye Finkelstein, pensando en el liderazgo y en las organizaciones de forma radicalmente diferente, dejando de lado las respuestas fáciles y estudiando las causas reales de los fracasos. Eso se aplica no solamente a los negocios, sino a la vida en general.

Prioridades para dirigir en el siglo XXI Febrero 23, 2008

Posted by Rafa in Ideas para trabajar mejor.
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2Leí hace poco en la revista Business Week un artículo sobre las variables a tomar en cuenta para dirigir en estos tiempos. Si bien es cierto, no existen características que garanticen el éxito, está demostrado que hay valores que comparten todos los ejecutivos, como la autoexigencia, el conocimiento, la honestidad, el servicio, el equilibrio personal o el saber gestionar conflictos que ayudan en la labor de dirección.  

Además, se establece que los ejecutivos organizan su trabajo en torno a tres elementos: el futuro, el modelo de negocio y las personas.  El modelo de dirección que se desprende de dichas prioridades deja atrás una concepción del ejecutivo como un mero estratega que busca competir y apropiarse del valor generado por proveedores, clientes, sociedad, o incluso empleados. La sociedad y las personas ya no son vistas sólo como una fuente de la que se debe extraer recursos para lograr objetivos económicos. El ejecutivo debe tener una visión de futuro y saber comunicarla y ha de situar a las personas en el centro de la organización.

El futuro, por definición, es una gran pregunta, y, fiel a su naturaleza, como dice Santiago Alvarez, no revela las respuestas que sólo el atesora en su regazo. Es más, si se desnudara  contándonos todos sus secretos, vivir sería insoportablemente aburrido. El factor sorpresa es vital para casi todo. Es importante tomar en cuenta el futuro, ir con las luces altas siempre prendidas, para ver más allá de lo evidente y saber planificar lo que pueda pasar. Pero es igual de importante también, estar muy metido en el presente.

Dicen que punto a punto se gana un partido memorable, paso a paso se corona una larga caminata, minuto a minuto se protagoniza una vida fértil. ¿Has perdido un partido en el último minuto por exceso de relajación? Saca las enseñanzas oportunas y utiliza el coraje y la rabia que da para afrontar el siguiente al 200 por ciento.  Alvarez, decía también que nada de esto significa que no se hagan planes, que no se proyecte el futuro. Estos se necesitan para organizar unas buenas vacaciones, para elegir universidad, para reservar las entradas al teatro, para diseñar un plan de carrera profesional, para preparar un planeamiento estratégico para la empresa. Pero una vez hecho esto, hay que devolver la cabeza al presente y dejar el futuro en la agenda, quietecito y controlado, ahí nos hemos citado con él. En ocasiones no se vive el presente por estar mirando el ayer, teniendo miedo del mañana, y entre tanto, se te va la vida. 

Christopher Reeve, el actor que caracterizó a Superman, comentaba después de haber quedado hemipléjico por una caída: “Tengo que parar esta cascada de memorias o al menos sacarlas del armario por un instante, echarles una mirada rápida y volverlas a guardar. Ahora sé como hacerlo: tengo que coger la llave de actor y utilizarla en mi propia vida. No hay otro modo de sobrevivir que estar en el presente. Del mismo modo que mi accidente y sus secuelas me obligaron a redefinir lo que entiendo por héroe, he tenido que profundizar en lo que de verdad significa vivir intensamente el presente. ¿Cómo sobrevives en el momento cuando es sombrío y doloroso, y el pasado es seductor y grato? En el escenario o en una película, vivir el presente es relativamente sencillo y muy estimulante, se trata de un logro artístico sin consecuencias personales. Vivir en la vida real de esa manera cuando el momento es tan difícil es una cuestión totalmente diferente”.  

Por último, además del tiempo en el que vivimos, es necesario para saber dirigir el aprovechar el tiempo, el nuestro y el de los demás. “Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives”, decía Marcel Proust. Muchos de nosotros pasamos el tiempo, desaprovechándolo, dejando que pase, sin tomar en cuenta, que si fuese solamente oro quizá podríamos darnos el lujo de perderlo, pero el tiempo es vida, y no sabemos cuanta nos queda. ¿Nos hemos dado cuenta la forma como perdemos el tiempo todos los días? Cuantas largas horas frente a la televisión, el Chat,  Internet, el trabajo en exceso, (necesitamos trabajar mejor, no mas) que al final se convierten en una excelente excusa que nos libera de cultivar el gratificante pero ya casi olvidado arte de la conversación, y guardar tiempo para temas tan importantes como conversar con mi enamorada o esposa a la que quizá no le cuento mis cosas del día a día, o de tener una meditación a la que normalmente le tengo pánico, o de contactar a un amigo que lo necesita, o de practicar un deporte  que disfrutaría. Vale la pena interiorizar esto y ajustar algunos temas internos. ¿Lo intentamos?

¿Todo te da igual? Febrero 16, 2008

Posted by Rafa in Ideas y Frases para pensar.
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00En estos días ha entrado una fuerte corriente llamada Relativismo en la cual los hechos, comportamientos y acciones no son ni buenos ni malos, todo depende. Así, vemos por ejemplo que engañar no es malo, si se hace por una razón noble, robar y mentir tampoco.  El desenlace de casi todas las novelas es siempre el mismo, el/la esposo/a deja a su cónyuge “malo, abusivo, etc” y se consigue un amante “bueno, que la ama de verdad”, y lo peor de todo es que lo presentan de tal forma que el televidente finalmente se pone del lado de la nueva relación.

Poco a poco se ha ido sustituyendo la razón por el sentimiento, es decir, uno se comporta guiado más por lo que siente el corazón que por lo que racionalmente debiera de hacer. Y claro, si no hay cimientos ni principios sólidos que ayuden a uno a priorizar y saber decidir que es lo bueno y que no, la cosa se complica bastante más.

Si a una botella de lejía, uno le quita la etiqueta y le pone una de Coca Cola, cuando te la tomes te va a matar, independientemente de cómo quieras llamarla, la lejía siempre será lejía. Eso nos pasa muchas veces. Tratamos de autosugestionarnos para justificar nuestros malos comportamientos, pero lamentablemente lo único que hacemos es engañarnos y a la larga somos los principales perjudicados.

Si la regla para medir la Verdad o el Bien es relativa, si las cosas dependen de como las vea cada cuál ¿Cómo hacemos para vivir mejor, para trazarnos un plan a futuro que nos ayude a ser mejores?. ¿En que criterios estables, imprescindibles para crecer como personas, podemos basarnos?.¿Que valores y virtudes nos esforzaremos por aprender si todo es relativo?.

El Papa Benedicto dijo hace poco lo siguiente: “El relativismo se ha convertido en una actitud de moda, mientras que tener una fe clara según el credo de la Iglesia católica es despachado a menudo como fundamentalismo. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja sólo como medida última al propio yo y sus apetencias”.

Muchas de las crisis que pasan los países son fruto del relativismo, de la falta de criterio, de la falta de exigencia, de la falta de orientación. El relativismo nos lleva a una sociedad de ensueño, nebulosa, ideal …. que no es real. Es la sociedad del buenismo, de lo agradable, del hacer lo que a mí me gusta porque es tan bueno como cualquier otra opción. Sin embargo, para triunfar hacen falta criterios objetivos, modelos claros, metas concretas. Mientras no sepamos cuáles son, no avanzaremos. Por el contrario seremos cada vez menos humanos, menos capaces y por lo tanto menos felices.

¿Disculpas? No gracias, arrepentimiento Febrero 10, 2008

Posted by Rafa in Ideas para mejorar como persona.
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3Hace poco leí en la revista INC un artículo en el cual se hablaba de la importancia de saber pedir disculpas correctamente. Y es que a nadie le gusta confesar sus errores, y muchos de nosotros nos resistimos  a ello. No es que sea muy complicado pero exige una cuota grande de humildad, virtud muy devaluada en estos tiempos y que sin embargo es una de las principales para saber destacar como persona.  

Lo cierto es que el simple hecho de decir “perdón” sirve de muy poco a la persona agraviada si es que éste no viene acompañado de un gesto que indique el arrepentimiento, pero sobre todo de una actitud y un compromiso, no con el otro, sino con uno mismo, de no volver a fallar en ese aspecto. 

En el artículo publicado, se explica que un grupo de profesores de la Universidad de Ohio analizó recientemente cuáles son los componentes de una disculpa. Los investigadores les pidieron a 90 estudiantes de negocios que imaginaran que el dueño de otra compañía les hacía perder dinero. Luego les presentaron a los 90 estudiantes diversas disculpas y compararon qué tan bien fueron recibidas estas últimas.  Los investigadores descubrieron que las disculpas menos efectivas son aquellas en las que la persona no asume su responsabilidad por los errores y trata de mitigar el problema con algún tipo de compensación (por ejemplo, un descuento sobre futuras compras).

Las disculpas son más efectivas cuando la parte ofendida asume la responsabilidad por sus actos, explica cuál es el origen del problema, muestra cómo evitará el problema en el futuro y ofrece, si es apropiado, alguna forma de compensación.  ¿Nos hemos puesto a pensar cuanta gente tenemos a nuestro alrededor que está esperando unas sinceras disculpas de parte nuestra? Bueno pues, es un buen momento para disculparnos, pero de corazón, no para quedar bien, sino para estar tranquilos con nuestra propia conciencia. Vale la pena. ¿Lo intentamos?

¿Cómo enfrentar las adversidades? Febrero 3, 2008

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12“Solo aciertan a alcanzar el éxito quienes han llegado a comprender que toda adversidad lleva en su entraña la semilla de un beneficio.” Anónimo 

¿Quién puede decir de esta agua no beberé? En algún momento de nuestras vidas, a todos nos toca recibir “la visita imprevista de una vieja y exigente maestra: La adversidad”, de la que podemos lamentarnos o de otro lado, aprender muchísimo. Pues bien, si igual va a venir, no nos queda otra que mirarla con buenos ojos y darle la bienvenida. Sólo de esa forma podremos aprovechar su visita para mejorar.

A continuación veremos casos de personas que le agradecen que los haya visitado, porque los cambió para bien, y quizá un acontecimiento tan duro como ese, fue lo único que los hubiese hecho cambiar.  El primero es el de Andrea Bocelli, a los 12 años, a causa de una rara enfermedad y un pelotazo en la cara accidental, se quedó ciego.  El mismo Bocelli comenta en su libro autobiográfico: The music of silence, ”Curiosamente la naturaleza, mientras me quitaba algo valiosísimo, la vista, me daba otro regalo, la música. Con una mano soltaba algo tan querido como la visión, pero con otra agarraba fuerte una muleta y una compañera inestimable, la música, otra forma de “ver”.  Muchos de los logros de Bocelli se han dado gracias al coraje y persistencia de un hombre que aprendió a mirar de otra manera, porque “lo esencial es invisible a los ojos” tal como dice el Principito.  

Lance Armstrong, cuatro veces campeón del Tour de Francia, la prueba ciclística más importante del mundo. Diagnóstico: Cáncer testicular con metástasis en los pulmones y en el cerebro. Edad 25 años. Nos dice en su libro autobiográfico Its not about the bike: My journey back to life: “La verdad es que el cáncer ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida, operó un profundo cambio en mi forma de ser, ha hecho maravillas con mi personalidad. ¿Por qué yo? Durante la mayor parte de mi vida había operado bajo un esquema simplista de ganar o perder, pero el cáncer me estaba enseñando a ser tolerante ante la ambigüedad. Ahora corría una carrera bien distinta. ¿Dónde estaba la línea de partida? ¿Cuál era el premio por ganar?” Se da cuenta que es una competencia distinta, que aquí no gana el que llega primero sino el que aprovecha de la mejor manera el kilometraje recorrido.  

Veamos otro caso, Randy Snow, quien sufrió un accidente que le inmovilizó las piernas, el único deportista  en la historia de los juegos paraolímpicos que ha ganado medallas en tres disciplinas diferentes: Atletismo, tenis y baloncesto.  En su libro Pushing forward, a memory of motivation, nos cuenta:  “Mi accidente me dio una nueva perspectiva en la vida. Como si estuviéramos mirando la vida con un solo ojo, curiosamente me dio una claridad que antes permanecía escondida u oculta. Sé que suena de locos pero me alegro de lo que pasó. Gracias a mi situación he adquirido una nueva dimensión de la vida. Nos rodeamos en nuestra zona de confort de cosas y necesidades que nos atan y esclavizan. Gracias al accidente he conseguido desprenderme de muchas ataduras estúpidas.  

Mar Cogollos, joven psicóloga mundialmente famosa que por un accidente quedó hemipléjica, nos dice en plena depresión en su libro Elogio de la debilidad: “Descubrí que podía hacer mucho por los demás. Ayudarme y volcarme con ellos hizo que pasase de puntillas por la fase de la depresión. A todos les sorprendió, a mi también, lo pronto que aterricé y acepté mi nueva condición. Pensé que si aquel día no me quedé allí es porque aún tenía cosas importantes que hacer en esta vida. Recuerdo que pensar y ayudar a los demás me ayudó muchísimo en mi recuperación. Mis compañeras tenían que levantarse e ir al gimnasio por la mañana. Les urgía a que se arreglaran, que se peinaran, que siguieran siendo mujeres, la vida continúa. Cuando abandoné el hospital una persona me dijo, que no te miren con pena sino con admiración, y eso va a depender exclusivamente de ti. Y es que cuando te enfrentas a una adversidad, muchas veces te saca de dentro lo que tenemos, esa necesidad de darnos mas generosamente a los demás”.  Esto me trae a colación una frase que leí hace algún tiempo: “¿Quieres un secreto para ser feliz?: date y sirve a los demás, sin esperar que te lo agradezcan.” No nos damos cuenta que el principal beneficiado en un acto de dar a los demás, no es el que recibe, sino el que da, porque es el que se queda con la alegría interna de haber hecho lo correcto.  54

Al respecto, Santiago Alvarez de Mon, uno de los más brillantes pensadores de España, profesor del IESE,  nos dice que “No hay persona que en sus cabales sea capaz de aguantar una continua observación de si misma. El que se presta mucha atención, es más propenso a cazar este virus moderno de la depresión. Por el contrario, las personas que tienden a vivir hacia fuera, son fuertes y resistentes al contagio depresivo. No es que estén inmunes, pero las personas serviciales y generosas llevan mejor los embates de esta epidemia que solo a los psiquiatras tiene felices.”   

Nuestro último invitado es Christopher Reeve, nada menos que el actor que encarnó paradójicamente a Superman. A los 42 años, mientras montaba a caballo tuvo una caída que le produjo rotura de vértebras y parálisis de la cabeza para abajo incluyendo la falta de respiración (tuvo que vivir permanentemente conectado a un respirador artificial). Luego de ello necesitó 6 horas diarias para las actividades más elementales (vestirse, bañarse, ir al baño). A pesar de ello ganó en los últimos años varios Emmy y un Grammy estando así.   Reeve escribe en su libro autobiográfico: “Tengo que admitir que cuando me despierto cada mañana, tengo que superar el shock de no ser capaz de moverme. Siento envidia de las personas que caminan y corren sin ningún problema. Ser bruscamente privado a los 42 años de muchas de las cosas que disfrutas de la vida es desalentador pero mi optimismo permanece intacto. Empecé a considerar, que vida puedo construir a partir de lo sucedido? ¿Hay alguna forma de ser útil, de echar una mano a los demás, de ponerse a trabajar de nuevo?, ¿Existe algún camino que me conduzca a ser otra vez esposo y padre? No obtuve ninguna respuesta pero el formularme esas preguntas, ya fue una gran ayuda.” 

Como vemos, ha cambiado su forma de pensar, de quererse suicidar en un comienzo le empieza a dar un sentido a la vida.  Sin embargo, la lucha diaria sigue siendo una constante.  Como todo ser humano, Reeve tenía momentos en los que el desánimo y la tristeza, invadían su corazón. Sin embargo, supo darle un sentido a su sufrimiento, a su vida. Que él nos comente como hizo: “Si me entrego a la autocompasión o expreso mi desaliento delante de mi pequeño hijo Hill estoy poniendo una carga pesada e injusta en un niño de cinco años. Si me vuelvo hacia dentro de mi y paso el tiempo con nostalgia del pasado no puedo estar cerca de Mathew y Alexander, dos adolescentes que necesitan los criterios y consejos de su padre. Por último, que tipo de vida podría compartir con Dana, mi esposa, si me dejo llevar y me transformo en un armatoste deprimido que se arrastra en silla de ruedas?”.

A pesar de que lo mas lógico hubiese sido que se esconda tras su mala suerte, quién hubiese tenido agallas para reprochárselo, nuestro super héroe de carne y hueso luchó por ser ejemplo de padre y esposo ejemplar aún en esas condiciones. Al respecto, Alvarez de Mon, de cuyo libro extraje algunos casos, comenta  que unos nos ahogamos con flotador en el jacuzzi temperado, iluminado y protegido, y otros como Reeve nadan a brazo partido con el mar más bravo, oscuro y helado y finalmente llegan a su destino eterno, con la alegría y la paz interior de saber que lucharon contra la adversidad y no pararon hasta vencerla.  En otra sección de su libro, Reeve tiene una paradoja sobre qué es ser un héroe. Dejaré que él mismo lo cuente: “Cuando salió la primera película de Superman concedí un sinfín de entrevistas y la pregunta que más se repetía era: ¿Qué es para usted un héroe? Con qué facilidad y ligereza contestaba.  Un héroe es alguien que lleva a cabo una acción valerosa sin reparar en las consecuencias.“  Quien iba a imaginar que aquel héroe de fantasía se iba a convertir en uno de carne y hueso, que demostró ser un verdadero héroe a punta de tener la fortaleza para perseverar y resistir, y seguir luchando a pesar de cargas durísimas. Y es que los verdaderos héroes son personas comunes y corrientes, anónimas, ese padre que se amanece trabajando para llevar algo de comida al hogar, esa madre que a pesar del trabajo diario en la empresa, se levanta varias horas antes para preparar el almuerzo de sus hijos, ese directivo que permite crecer a sus empleados, ese chiquillo que decide ir contra contra corriente contra la opinión de sus “valientes” amigos que están en drogas o se dejan llevar por el sexo, en fin, me refiero en general a cualquier persona que lucha por ser perfecta, por ayudar a los demás y hacerles la vida más fácil, olvidándose de ella misma.  

La pregunta del millón es: ¿Qué hacer cuando llega la adversidad? ¿Volver a leer notas tomadas de un curso de motivación? Probablemente sirvan de poco. Lo único que sirve en ese momento es la seguridad de que todo pasa por algo y nada es casualidad en esta vida, Dios sabe porqué hace las cosas . Tenemos dos opciones, o llevamos la adversidad con angustia, molestia, pena y sufrimiento, o le sacamos provecho a la vida, hacemos de tripas corazón y le vemos el lado bueno. Podemos tener el semblante serio y el corazón compungido, pero nadie nos quitará la felicidad de tener la conciencia tranquila, de saber que hacemos lo correcto, que luchamos por salir adelante.  Podemos aprender mucho más de la gente discapacitada, pobre o llena de problemas,  que de los inteligentes y famosos. Y es que las adversidades enseñan más que las explicaciones perfectas de grandes científicos enredados en sus esquemas. A través de su crecimiento, aceptación y entrega, la gente herida nos ha enseñado que debemos aceptar nuestras debilidades y no pretender ser siempre fuertes y capaces porque es allí donde creamos barreras para ser felices. Esto no quita que siempre luchemos incansablemente por ser mejores.

Para alcanzar un sueño hay que estar bien despiertos Enero 27, 2008

Posted by Rafa in Ideas para mejorar como persona, Los mejores artículos de este blog.
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11Dicen que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Yo normalmente soy un soñador, pero un soñador de sueños reales, soy de los que creen que hay que vivir los sueños y no soñar la vida. Y es que para alcanzar un sueño hay que estar bien despiertos. Yo personalmente no tengo sueños brillantes dormido aunque sí los tengo despierto. Hay una frase que dice “Soñad y os quedareis cortos”. Pero claro, la pregunta es ¿qué tan complicado es alcanzar nuestros sueños? ¿Existe algún método para eso?  

Soñar, que importante hacerlo despierto

Según el profesor del IESE de Barcelona, Luis Huete, para cumplir los sueños es necesario esforzarse por trazar y cumplir metas concretas, pero también planificar y cultivar una serie de disciplinas de autoliderazgo.  En un artículo publicado en el IESE Insight recientemente, nos cuenta que la construcción de los sueños requiere tener un plan personal de futuro, una lista de deseos y de sueños muy concretos.  Para ello, es importante tener una ambición personal, es decir, en qué me quiero convertir.

El énfasis se pone en uno mismo: los hábitos que se quieren desarrollar o las características de la personalidad que se quieren potenciar. Los sueños han de empezar con la ambición de mejorar los recursos personales. Lo que acabamos haciendo con nosotros mismos es la base de todo lo que nos acaba sucediendo en la vida. Decidir en qué tres o cuatro cosas se quiere destacar y convertirse en una autoridad mundial. Pueden ser ambiciones personales o profesionales.  

Las restricciones a vencer

Uno de los peores enemigos para hacer que se cumplan los sueños es el miedo, es nuestro temor a fallar, a equivocarnos, y por ello simplemente preferimos no tomar la iniciativa para empezar a cumplirlos. Al respecto decía Alvarez de Mon en su libro Desde la Adversidad que existen dos tipos de personas,  “los primeros, bombardeados y acosados por la posibilidad de equivocarse, tienden a pecar por defecto, la cautela y el control excesivo les atenazan. Los segundos, salvo aquellos que crezcan hiper protegidos y anestesiados, tienden a pecar por exceso, en su discurrir hay que ponerles quitamiedos, ruedas de goma y colchones porque les gusta vivir cerca del precipicio. Ahí les espera el error, con él mantienen una comunicación fluida y llevadera, no les pesa como una piedra en la mochila. ¿Qué nos pasa a los que tenemos vértigo, a los que sufrimos miedo a las alturas? Miramos para abajo, temblamos y nos caemos.  El miedo a caer nos hace caer. “ 

Al respecto, Lance Armstrong, 4 veces campeón del Tour de de Francia, nos cuenta:  “He encontrado en mi carrera que la reducción del miedo ha contribuido más a mis éxitos deportivos que el desarrollo del propio talento. Ciertamente tenemos que cultivar nuestras habilidades, pero al final es la voz de la duda la que las destruye. Todos tenemos dos personalidades distintas, la del crítico y la del campeón. Ignorar al crítico y escuchar al campeón es esencial para vivir”.  

Mantener el espíritu joven

Un punto a tomar en cuenta es el optimismo, el ver las cosas siempre por el lado bueno, eso hará crecernos frente a las dificultades. Ello implica también mantener el espíritu joven, los sueños vigentes, el anhelo de que nos falta mucho por vivir y muchos sueños por alanzar, independientemente de la edad que tengamos. Al respecto, me viene a la memoria el poema preferido de Matsushita, aquel japonés visionario, fundador de Panasonic: “La juventud no es un período de vida, es una forma de pensar, no son mejillas sonrosadas, labios rojos y rodillas flexibles, es fuerza de la voluntad, calidad de la imaginación, vigor de los sentimientos. La juventud significa el predominio temperamental del valor sobre la timidez, del ansia de aventura sobre el amor a la tranquilidad. No es raro encontrar más vigor en un hombre de sesenta años que en un muchacho de veinte. Nadie se hace viejo por el número de años. Nos hacemos viejos al traicionar nuestros sueños, nuestros ideales. Los años pueden arrugar la piel, pero la renuncia al entusiasmo arruga el alma. La preocupación, el temor, la falta de confianza en uno mismo agobian al corazón y convierten en polvo al espíritu. Con ochenta o quince años, todos los corazones humanos sienten la atracción de la maravilla, el apetito infantil de lo que está por venir y la alegría del juego de vivir.”  21

Claves para triunfar en la vida

Me he permitido revisar las revistas más importantes de negocios del mundo persiguiendo las pistas reales, y concretas que nos ayuden a triunfar en la vida y lograr nuestros sueños. Según un artículo reciente de la revista Entrepeneur, se mencionan cuatro principios esenciales que debe implementar cualquier persona que quiera conocer el éxito.  

1. Claridad: Deben estar absolutamente claros de quiénes son y a donde quieren llegar en la vida, tanto a nivel personal, como laboral, y espiritual. Para ello necesitan objetivos y planes por escrito para cada etapa de su vida. Comiencen con sus valores. ¿Qué visión tienen de ustedes y de su futuro? ¿Cuál es la misión de su negocio? ¿Cuál es el sentido de su vida? ¿Qué es realmente lo que ustedes quieren hacer con su vida?   

2. Competencia: para ser realmente exitoso y feliz. Ustedes deben ser muy buenos en lo que hacen. Propónganse pertenecer a los mejores de su área. Su principal objetivo en este sentido es lograr un desempeño excepcional, un trabajo realizado a la perfección.  

3. Enfoque: su habilidad para concentrarse en las cosas más importantes hasta que hayan sido terminadas será un prerrequisito esencial para el éxito.  

4. Coraje: se requiere mucho coraje para tomar los riesgos necesarios para ser exitoso. Y ser exitoso en la vida no es sinónimo de ser millonario, es un concepto mucho más amplio, uno es exitoso si es feliz, y es feliz si está con la conciencia tranquila de saber que hace lo correcto para él y para los que lo rodean. Es decir, ser exitoso es sinónimo de ser un excelente padre, amigo, hijo, enamorado y empleado.  

Según la Revista Harvard Business Review en un artículo reciente escrito por Peter Drucker señala que algunos de los mejores Gerentes con los que ha trabajado en su carrera de 65 años como consultor no eran los líderes típicos.  Lo que los hacía efectivos era que se cuestionaban constantemente ¿Qué debe ser hecho? y ¿Qué es lo mejor para los demás o para la compañía?. 

Otra de las respuestas más sorprendentes sobre las claves para conseguir los sueños la da Juan Oiarzabal, el único alpinista que ha coronado los 14 ocho miles (montañas de mas de 8 mil metros de altura) sin oxígeno. Nos dice: “El factor ambición, tener hambre de llegar es importante. También lo es la preparación previa que hayas desarrollado antes, pero lo mas crítico es la capacidad de sufrimiento. Si no has aprendido a sufrir, si no te has endurecido en situaciones extremas, estás perdido. Contra lo que se tiende a pensar, uno puede educar la capacidad de sufrimiento. Por ejemplo, recuerdo la última ascensión al Everest, sin oxígeno, después de terminar el tercer escalón. Es una escalada empinadísima, me tiré 20 minutos cara al cielo tratando de recuperar algo de oxígeno. Si no te has entrenado y sufrido antes, te aseguro que no sigues ascendiendo. La montaña es incierta e imprevisible, te pueden pasar muchos imprevistos que ni sospechabas momentos antes. Un cambio brusco de temperatura, una avalancha, una niebla espesa que te impide ver mas allá de dos metros. Te preparas, planificas todo, y luego surgen un sinfín de imponderables de los que pueden depender tu vida. Uno está obligado a organizar y controlar todo lo que depende de él, pero luego, ante la Madre naturaleza, tienes que rebajarte y adaptarte a las circunstancias del momento”.    

Lance Armstrong, 4 veces campeón del Tour de Francia, una vez interrogado sobre qué placer le llevaba a montar bicicleta respondió sorprendido: “¿placer?, ninguno, lo hago por el sufrimiento.” Los maratonistas, los “ironman” en el fondo, son grandes profesionales del sufrimiento. Alguno pudiera pensar que sus actividades lindan con el masoquismo y la locura, pero lo que es indudable es que si estuvieran “cuerdos” como los demás, si no tuvieran el coraje de forzar sus limites físicos y mentales, no serían lo que son.   

A título personal creo que la gente altamente exitosa es aquella que vive con las luces altas, es decir, que se traza objetivos a largo plazo en los distintos escenarios de su vida, en el plano de desarrollo personal, familiar, espiritual y profesional, y busca la manera de hacerles un seguimiento perseverando en todo aquello que deba mejorar. Ayudará también el tener una coherencia entre lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen.  Otra de las cualidades más importantes es la humildad para saber reconocer a tiempo los errores y la perseverancia para ser constante en los objetivos trazados, vale más concentrarse en pocos objetivos pero no parar hasta terminarlos que querer estar en todo y al final no lograr nada. 

Quizá la tarea mas inaplazable sea definir concretamente como empezar a implementar esto en nuestras vidas.  ¿Lo intentamos?

Soñar, que importante hacerlo despierto!!! Enero 19, 2008

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11Esta vez no he escrito ningún artículo, he leído uno muy bueno que quise transcribirlo tal cual. Apareció en el blog uno de mis escritores favoritos, se llama, Soñar, excelencia o evasión: 

“La capacidad de proyectarse hacia delante desde la lanzadera del presente, la posibilidad de imaginar un futuro mejor, de soñar despierto, es una de las opciones humanas más nobles y sublimes. La biografía de Muhammad Yunnus, fundador y Presidente del Grameen Bank, el banco de los pobres, Premio Nóbel de Paz 2006, es un testimonio ejemplarizante de esta loable actitud. En su viaje hacia un mundo sin pobreza, el primer paso lo dio la imaginación, y a partir de ahí, inspirado por una visión enraizada en torno a la sagrada dignidad del ser humano, se movilizó con determinación y paciencia. 

¡Soñar!, que importante hacerlo despierto, que decisivo que verse sobre un argumento real, personal y genuino; me explico. Sigo el tranco de dos directivos que conozco bien. Dos carreras profesionales, dos sueños distintos, dos resultados diametralmente diferentes.

Uno vive consciente su sueño, no lo toma prestado de nadie. Está íntimamente relacionado con sus talentos naturales, con el gusto que siente por la tarea que realiza. Además, está guiado por sus valores y convicciones filosóficas más auténticas. Por todo ello, el sueño es vivido con ilusión, coraje, constancia y humildad. El hecho de estar abierto a la realidad y variar el rumbo original confirma la bondad y calado del sueño. El acto de soñar es la cumbre de su responsabilidad e inteligencia. 

El otro es una imitación. Vive los sueños que esta sociedad le vende y que él compra ingenuamente. No tiene nada que ver con sus dones, éstos permanecen ocultos e inexplorados. El hartazgo, la mediocridad y los pobres resultados jalonan su camino; ante estas alarmas, él insiste, transformando la perseverancia en terquedad numantina. Sus valores quedan apartados produciendo una desconexión espiritual que pasa dividendos.

¿Válvula de escape? Incapaz de realizar su sueño, ahora sueña por sus hijos. Ellos llegarán a ser lo que él nunca conseguirá. ¡Pobrecitos!, compensar un déficit arrastrado por un padre desorientado no es la misión de unos hijos libres e independientes. Soñar se convierte entonces en una forma de evadirse de la realidad. 

Querido lector, ¿sueña usted? ¿Sobre que versa? ¿Responde a su ser e ideal más profundos? ¿Cómo verifica que la ruta emprendida es la correcta? Pienso que parte de nuestra felicidad y salud mental depende de nuestra respuesta a las interrogantes planteadas. Por tanto, toca contestar.

La felicidad y la asignación del tiempo Enero 13, 2008

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1En los últimos años, la ciencia de la felicidad ha nacido como una nueva área de investigación que intenta definir qué es lo que nos hace felices. Y es que a pesar de los avances económicos cada vez menos personas se sienten felices, dejando evidencia que no siempre la relación dinero - felicidad es directamente proporcional.   

Al respecto, hace poco leí uno de esos artículos que te cambian la forma de ver la vida, el cual me he permitido resumir con la venia de mi profesor y autor del estudio sobre el dinero y su relación con la felicidad, el Sr. Manel Baucells, Profesor Principal de Gestión de Personas en el IESE de Barcelona. 

En nuestro mundo está tan arraigada la creencia de que el dinero compra la felicidad, que muchos que se la creen terminan estrellándose contra una realidad esquiva y diametralmente opuesta a ese razonamiento. Si bien es cierto, el dinero no da la felicidad, pero sí la puede comprar, la única duda es cuánta cantidad. Y no es tanta como uno espera porque no sabemos administrar el dinero, nos acostumbramos demasiado rápido al nuevo tren de vida y nos comparamos con personas mas afortunadas, lo cual disminuye nuestra felicidad.   

Se puede ser feliz con el mismo sueldo

Muchas veces las personas hablan de la falta de dinero como una de las causas de sus males. Atribuyen que por eso no pueden ser completamente felices, que no tienen todo lo que desean y que siempre les está faltando algo para ser “iguales” a los demás, incluyendo en “todos los demás” a unos pocos que pueden tener alguna superioridad en un bien material por ejemplo. Sin embargo, el dinero no siempre les permitirá cubrir las necesidades y lograr satisfacciones, y una vez que lo obtienen, se dan cuenta de que igual les sigue faltando otros bienes. 

Para Baucells, el problema parte de mucho tiempo atrás. Explica en su estudio que la economía tradicional consideraba todos los bienes como básicos, y para nosotros en cambio, existe una enorme diferencia entre la felicidad que proporcionan los bienes básicos y los adaptativos. Un bien básico satisface una necesidad objetiva y genera siempre la misma cantidad de satisfacción; en cambio, un bien adaptativo  proporciona una satisfacción subjetiva y variable según las propias expectativas y las referencias.

Por ejemplo, tener un auto es un bien básico, pero cuando pasas del Toyota del 90 a la Porsche Cayenne del año, lo conviertes en un bien adaptativo. Un Toyota antiguo puede proporcionar mucha satisfacción y una Porsche muy poca…, si la comparas con el Ferrari del vecino.  

A los deportistas profesionales por ejemplo, les ocurre igual. Una encuesta reveló en 1995 que los medallistas olímpicos de bronce estaban más contentos que los que habían ganado la de plata, ya que se comparaban con aquellos que no habían subido al podio, mientras los clasificados en segundo lugar tenían pesadillas porque creían que se les había escapado la medalla de oro.  

El tema es que se puede vivir feliz aunque no te envidien. Vivimos pendientes de lo que los demás piensan de nosotros, es más, nos pasamos más tiempo haciendo creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo, pero los demás están demasiado preocupados por lo que tú piensas de ellos para fijarse en ti. Es decir, que tu te compras la 4 x 4 para quedar bien con todos y para lucirla, y en realidad a la gente le importa un pepino tu 4 x 4.  

¿Con más dinero se puede comprar más felicidad?

En una encuesta del 2006 realizada en los Estados Unidos, se preguntó a la gente que especificara el factor que más mejoraría su calidad de vida, y la respuesta más frecuente fue “más dinero.” De hecho, todos los indicadores del grado de felicidad han permanecido intactos en todo el mundo a pesar de aumentos de la renta media considerables. Un claro ejemplo de esto es Japón, en el que la el PBI per cápita se ha quintuplicado en los últimos años, y sin embargo casi no se ha incrementado el nivel medio de satisfacción. Y es que ello se explica porque la felicidad depende también de otros factores además del dinero, como las relaciones familiares, los amigos, la salud, el trabajo,  ambiente externo (libertad, seguridad, etc.) y valores personales (visión de la vida, religión y espiritualidad).  

Una forma de autoengañarse es decir que nosotros compramos para nosotros mismos, nos convencemos de que lo compramos porque lo necesitamos, cuando la verdadera causa a menudo es impresionar al resto. En cualquier caso la satisfacción y la insatisfacción siempre se obtienen al momento del incremento o decremento del estatus, después se diluyen. Es decir, el aumento de sueldo alegra el primer día, si te sacas la lotería igual, a los cuatro días te has acostumbrado a tus nuevos millones y ya envidias a tus nuevos vecinos que tienen más…Incluso puedes llegar a sentirte mas pobre que antes de la lotería.  

La otra variable mencionada en el Estudio de Baucells es nuestra incapacidad de racionalizar las proyecciones. Creemos que el nuevo auto nos reportará tanta satisfacción durante los próximos cinco años como los cinco primeros días y no es así. En general, es más feliz quien edifica su felicidad sobre los bienes básicos y posterga los adaptativos. A partir de un nivel de renta determinado, la felicidad no aumenta significativamente por mucho que lo hagan los ingresos.  

La felicidad y la asignación del tiempo

Otra conclusión del estudio es que la mala asignación del tiempo entre el trabajo y  la vida personal es otra de las causas de la insatisfacción. El problema está en sobreestimar la satisfacción que nos pueden dar los bienes y por consiguiente asignar un porcentaje del tiempo superior al debido para conseguirlos. ¿Qué podemos hacer al respecto? Vale la pena preguntarse si uno se siente feliz habiendo tenido que trabajar 4 horas más de lo normal cada día para vivir en un departamento más lujoso en una zona donde sigue habiendo gente más rica que uno, pero a costa de haber perdido horas valiosísimas de disfrutar con la familia, con los amigos. Quizá hubiera sido más inteligente pensar si nos interesaba entrar en esta batalla o no y en todo caso compararnos con los demás en como ser mejor que ellos otro en términos de logros, virtudes, valores, más que en términos de bienes adquiridos. 

Finalmente, Manel Baucells recomienda que a través de algunas actividades como las prácticas espirituales, la meditación o el rezo, uno pueda obtener una mejor perspectiva de la vida y reducir los efectos perjudiciales de la comparación. Recomienda también no retrasar las cosas. Anticipar lo malo es lo inteligente, también lo es dilatar la gratificación de las cosas positivas.  La lección es que deberíamos programar racionalmente en el tiempo, la gratificación que nos reportan nuestros ingresos. Por ejemplo si tenemos un aumento de sueldo, no hacer todas las cosas de golpe y graduar el incremento de satisfacción. Lo mejor es ir subiendo poco a poco de nivel sin cambiar las referencias anteriores.  

Quizá el secreto de la verdadera felicidad como dicen, mas allá del tema económico, está en querer lo que uno hace mas que en hacer lo que uno quiere. Y es que Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo, sólo saben sacar lo mejor de lo que les pasa en su camino.

Mi regla de oro Enero 5, 2008

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12Leía hace poco un artículo en la revista Business 2.0 sobre las reglas de oro de exitosos empresarios y deportistas. Les preguntaron cuál es su filosofía en la vida y en los negocios. A continuación, las respuestas: 

1. Chris Albrecht, CEO, Home Box Office: Rodéese de gente más inteligente que usted. Yo estudié en una escuela para niños excepcionales y resulté ser el último del salón. Pero siempre me sentí cómodo con esa situación porque aprendí de gente que era tanto o más inteligente que yo.  

2. Steve Ballmer, CEO, Microsoft: Contratar gente competente: invierto mucho tiempo en asegurarme que contamos con la mejor gente. Es importante disponer de gente capaz de desarrollar buenos productos. El mejor regalo que le puedes hacer a tu competencia es contratar a la gente equivocada. 

3. Richard Branson, fundador y presidente, Virgin Group: Déle una segunda oportunidad a la gente que falla: un buen líder debe concentrarse en sacar lo mejor de su gente. Todo el mundo sabe cuando falló, así que nadie necesita que su jefe se lo esté recordando constantemente.  

4. Randy Snow: Campeón mundial de Tenis en los Juegos Paraolímpicos cuenta una anécdota: “Sin necesidad de dramatizar, un mal manejo del factor tiempo, una concentración disipada, puede ser la causa principal de que perdamos en cuestiones menos trascendentales, pero no insignificantes. O lo pondré en positivo: puede ser la razón de triunfos importantes. Hablemos de uno de ellos, final del Open de Japón, jugaba contra Laurent Giamantini. Primer set. 6-0 a favor de Giamantini, que domina en el segundo 5-0.

La desazón de perder una final de ese modo era tan fuerte que me dejó de preocupar, lo único que quería era ganar algunos puntos. Esta actitud de querer ganar un punto, de ponerme en posición de ganar el próximo punto me distrajo del apuro que sentía por el resultado, once juegos seguidos para Giamantini, y conseguí ganar un juego. Ahora estaba 0-6, 1-5.  

En vista del éxito, decidí concentrarme en ganar el siguiente punto. Así, punto a punto conseguí ganar el segundo set en tye break y el tercero 6-1. No hay motivo para alabar mi fortaleza mental porque era inexistente, estaba muerto de miedo. La respuesta a este partido, también la clave para la vida en general, quedaba demostrada. No podía ni debía preocuparme de los puntos que había perdido porque ya estaban en el pasado. Y tampoco podía preocuparme de los próximos puntos porque no estaban ahí todavía. Sin embargo estas dos áreas del partido dominaban mi pensamiento hasta el punto de la autodestrucción.

Cuando me concentré en el presente, fui capaz de protagonizar una de las mayores recuperaciones de la historia en tenis sobre silla de ruedas. Aunque tengamos miedo, tenemos que vivir la vida punto a punto. Punto a punto se gana un partido memorable, paso a paso se corona una larga caminata, minuto a minuto se protagoniza una vida fértil. Has perdido un partido en el último minuto por exceso de relajación? Saca las enseñanzas oportunas y utiliza el coraje y la rabia que da para afrontar el siguiente 200 por cien.

¿Has cometido un fallo profesional, has tenido una torpeza imperdonable con un amigo, has herido a un familiar con tu verbo mordaz, palabra que sale ya no vuelve, es del otro, has elegido a la persona menos válida? Reconózcase, corríjase el yerro, discúlpese…y, como vulgarmente se diría, a vivir que son dos días.”

Reflexiones para comenzar bien el 2008 Diciembre 24, 2007

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21Ya estamos terminando el 2007 y estos días son ideales para revisar si hemos logrado nuestros objetivos, si hemos alcanzado el éxito y en qué nos hemos equivocado, para en base ello, planificar el 2008. En él,  viven nuestros sueños, ideales y proyectos, pero sólo entendiendo las claves del presente, hurgando en sus secretos y pliegues, podemos hacer que algunos de esos sueños tengan lugar durante el año que viene.  

Siempre, en mayor o menor grado, habrá una diferencia entre nuestros planes y el dictamen final de la vida.  El secreto está en caminar ese trecho y analizar el porqué de la desviación, el porqué del error, y eso es justamente lo que trataré de mostrar en este artículo, guiándome de algunos expertos que ya lo han hecho antes, y les ha ido muy bien.  

Dice la conocida frase, Errare humanum est, pero también es humano y útil analizar los fracasos que hemos tenido este año. Quien mejor que Lance Armstrong, 4 veces campeón mundial de ciclismo, para que nos explique como aprendió de sus errores:  “El día de mi debut profesional, la clásica de San Sebastián, llovía a mares. Muchos corredores iban abandonando y estuve tentado de hacer lo mismo, pero no podía, era mi primera carrera profesional. Sería demasiado humillante, que pensarían mis compañeros de equipo? De ciento once corredores acabé último, terminé a media hora del ganador. Todo el mundo se reía de mí. Unas pocas horas después, sentado en el aeropuerto de Madrid, pensé en dejarlo todo. Cuando iba a San Sebastián pensé en que podía ganar. Llamé a Chris Charmichael, mi entrenador. Le dije que estaba muy afectado y que estaba pensando en dejar el ciclismo profesional.  Chris me escuchó atentamente y contestó: “Lance, vas a aprender más de esta derrota que de ninguna otra de tu carrera en toda tu vida”  Ok, le respondí al colgar. Después de dos días de descanso, competí en Zurich. De un grupo preparado de cien ciclistas, quedé segundo. Después de todo, parece que valgo para esto. “ 

Al respecto, comentaba Santiago Álvarez de Mon, Ex Director del IESE de Barcelona y uno de los mejores oradores de España: Gracias Lance, necesitaba oír a un deportista en términos tan familiares y esperados. En la derrota hay que tragarse el orgullo, comerse la furia que te da el desprecio público, sentir el coraje y la frustración internos de tu mediocre rendimiento y bregar con la alternativa fatalista y cobarde de escapar del lugar de los hechos. En la victoria, así cabe calificar ese segundo puesto en Zurich, reaparece la mirada altiva y confiada, las ganas de batir a los demás como revancha de su vergüenza anterior, la vanidad restablecida que cosecha aplausos en lugar de pitos, y sobre todo, esa sensación de poder y dominio imperiales. Ganar es placentero, embriagador y además el mejor salvoconducto social que se puede expedir. La victoria es un fenomenal abrelatas, nada se le resiste. Al ganador se le abren todos los despachos, ningún gerentaso está reunido cuando llama, todos los políticos y periodistas están disponibles. Es la persona que todos quieren visitar, ver, tocar y agarrar. Perder, por el contrario, es doloroso, desconsolador, hiriente, y además antisocial y discriminatorio. Las puertas se cierran, las llamadas de teléfono se atragantan incontestadas, las reuniones se prolongan. Al menos sirve para prepararse para la soledad futura, los políticos, periodistas y amigos de antes, aduladores profesionales, te ignoran y ningunean. Solo quedan los sufridos familiares, flaco consuelo. La victoria es saludable y gozosa, la derrota es masoquista y desoladora, así de sencillo. Álvarez recomienda nunca estudiar el pasado buscando fracasos sino más bien, analizarlo como una gran experiencia.  23

Los errores son parte principal del proceso de construcción, tienen que ser cometidos. Cómo actúas cuando tienes un error es crítico. Así es como las personas y las empresas crecen y mejoran. El fracaso es parte del éxito. Leía hace poco parte de la biografía de Valero Rivera, el técnico de balonmano más exitoso de todos los tiempos. DT del Barcelona que lo ganó todo, la copa Europea y muchos campeonatos nacionales. En una parte decía que estaba agradecido a sus errores. Cada vez que ganaba algo se volvía para atrás, buscaba  en el cofre de los recuerdos, encontraba una derrota anterior, le guiñaba el ojo cómplice y le reconocía su apoyo. Ojalá esa fuera la tónica general en personas y empresas.  

En estas fecha, es común ver a los ejecutivos exitosos que se comprometen a prestarle mayor atención a sus vidas, sus familias, sus trabajos y a hacer planes para el próximo año. Sin embargo, en cuestión de semanas, la mayoría de dichos planes fracasan invariablemente. No es difícil entender por qué. En la mayoría de los casos, la causa principal es que las metas estuvieron mal definidas, el concepto de éxito no fue el adecuado ya que se circunscribe al ámbito profesional, se le suele definir en función a una buena oficina, un salario anual de seis cifras, el bono de fin de año y, quizá, un ascenso, pero no se toman en cuenta variables como la familia, la tranquilidad personal, el desarrollo de las virtudes humanas.  De esa forma, uno tiende a enfrascarse en una carrera interminable en busca de más: más títulos, más dinero, más negocios e independientemente de cuánto se haya logrado, siempre habrá más que buscar y conseguir.  

¿Cómo escapar de los peligros del éxito? Dejaré que Rivera lo diga con sus palabras:  “Estando muy encima, alerta, teniendo claro que el objetivo final es el proceso, no el resultado. No se busca el premio, no se piensa en ganar dinero. Se piensa en una misión y una tarea a realizar. Hay que fijar la cabeza en el proceso, atarla a los deberes contraídos, los resultados no deben tener ninguna cabida en nuestro mapa mental. Ya vendrán, luego los leeremos con cuidado y atención y extraeremos consecuencias. Mirar a corto plazo, el próximo partido, fijarte en lo que hay que hacer para ganar el partido y no relajarte. No se habla de ganar sino de hacer. Ganar es la consecuencia. Ganar es tan importante, tan imprescindible, para un equipo que quiere ver extendido su cheque anual de confianza y apoyo, que no se habla de ello. Ganar es el penúltimo objetivo, el último es la felicidad. Como la quieras cazar se te escurre, sólo se queda contigo si eres limpio en el juego. Ganar, pero no a toda costa, los modos y medios de conseguir la victoria son cruciales. Regla # 2: No persigas al número 1, te persigues a ti mismo. Si vas detrás de alguien que se cae, cuando caiga, tu te caerás inmediatamente. Los grandes campeones sólo compiten consigo mismos, ellos son el único adversario que merece la pena. Las comparaciones son odiosas desde muchos puntos de vista, y en aspectos de mejora, castrantes y nocivas. Los demás son sólo una referencia externa, un estímulo – despertador. La lucha es interior y personal, y sólo vale ganar. Regla # 3: Nunca compitas para no perder. Los que juegan a no perder ya han perdido. Son mediocres que apuestan por estrategias defensivas, por plagios intolerables, por fotocopias retrasadas y en serie que expulsan el talento y el aprendizaje de su horizonte visual.  

Como contrapartida se ha trabajado la humildad, única arma para protegerse de la autocomplacencia y la vanidad, administrar el presente y edificar el futuro. Con el éxito los equipos se aburguesan, se miran el ombligo, se acostumbran al aplauso, y sin darse cuenta, se autodestruyen. “ 

En este 2007 he sentido muchas veces que me he esforzado mucho pero el resultado ha sido malo. Y es que hay una cierta incompatibilidad de las formas de evaluación en nuestros quehaceres diarios. Por un lado, a Dios no le importan nuestros resultados, le importa nuestro esfuerzo para conseguirlos. Lo demás depende de El. Por otro lado, en el trabajo es al contrario, normalmente en las empresas lo que importa es el resultado final. Sabemos que no todo esfuerzo genera un resultado positivo, como también, no todo resultado positivo es fruto del esfuerzo de una persona o equipo, hay muchas variables adicionales que intervienen. Pero al final, qué es más importante?  Siguiendo con nuestro invitado virtual, nos responde Valero: “Si te vas a pasar la vida persiguiendo un éxito que no es definido por alguien que no eres tú, que es medido por variables y factores exógenos, ajenos a ti mismo, siempre estarás frustrado. Nunca habrá suficientes victorias. Y, si eres afortunado y las consigues, sólo serán números. Alguien te dirá que eres grande, que eres un ganador, pero en tu fuero interno sabes que es un éxito vacío. La única forma de salir de allí es que cada uno defina constantemente su propia idea de éxito, en términos deportivos, debería tener mayor profundidad y calado que ganar. Debería estar relacionada con la pasión interior que hace sentir y vibrar a nuestro corazón. 8

No estoy hambriento de victorias, estoy hambriento de excelencia profesional y personal. Mi meta, mi pasión, mi último objetivo no es el éxito sino la excelencia. Si se alcanza y se renueva periódicamente, el éxito, tarde o temprano le sigue. Si desarrollar todo nuestro potencial se convierte en el gran objetivo, si la búsqueda de la excelencia es la pulsión interior que moviliza fibras y nervios oxidados e indiferentes cuando se trata de fines más vulgares, no sólo se modifica el concepto de victoria, sino que se redefine también qué entendemos por derrota.  Sólo pierdes cuando no das todo lo que llevas dentro”.  

Muchas veces, los resultados no acompañan, paciencia, dicen que la excelencia anda molesta con las prisas y los nervios. No sé si este habrá sido el caso de algunos de ustedes, si fuese así lo mas importante es analizar las causas, quizá una estrategia mal definida, o mal implementada, o el equipo humano no tiene el perfil necesario, aunque quizá lo más importante sea fijarse si esfuerzo realizado fue realmente el necesario.  

Parafraseando lo dicho anteriormente,   ser el mejor no es consuelo cuando sabes que no has dado todo lo que llevas dentro. Antes de acabar un partido, una ya sabe si ha ganado o perdido, independientemente del árbitro, de los demás. Antes de cerrar el año laboralmente hablando, ya sabemos si ha sido bueno o malo para nosotros, independientemente de las metas fijadas por la empresa, ya sabemos si hemos sido realmente productivos, al margen de promociones, traslados, aumentos de remuneración  o despidos. Igual pasa con la vida, antes de acabarla, uno ya sabe si ha sido plena y abundante, si hemos dejado huella o si pasamos desapercibidos. 

Como dice Alvarez de Mon, “¿Quién no ha amonestado a un alumno que saca notable, cuando sus talentos reclaman un sobresaliente? ¿Quién no ha propuesto a un colaborador subir un peldaño en la escalera de la excelencia, cuando él, cómodo y listo, se ha sentado en un descansillo, que, siendo parada y fonda, se transforma en morada y refugio permanente? ¿A qué padre o madre no se le ha caído la baba cuando ve a un hijo sudoroso perder un partido y dejar la cancha fatigado, y, en cambio, fruncir el seño cuando el mismo hijo abandona sobrado y descansado un partido, que pese a ganarlo, no conoció lo mejor de él?”. 

El verdadero éxito es algo más íntimo, no sé si llama felicidad, pero si no lo es, se le parece mucho. Es  equilibrio, es vivir con la conciencia tranquila de saber que se ha esforzado al máximo por hacer las cosas bien. Este concepto difiere muchísimo de lo que pensábamos cuando éramos más jóvenes, en el que definíamos como exitosos únicamente a aquellos que tenían más dinero o a los que tenían su propia empresa.  La gente persigue la meta de maximización de la felicidad y mide su productividad en la cantidad de dinero ganado.

Según una encuesta de este año incluida en una investigación realizada por Manel Baucells y M. Sarin del IESE en la que se preguntó a la gente que especificara el factor que más mejoraría su calidad de vida, la respuesta más frecuente fue “más dinero.”. Sin embargo los indicadores de la felicidad han permanecido estables en los últimos 5 años a pesar de los aumentos significativos de la renta real que se han producido a lo largo del tiempo, en el caso de Japón se ha quintuplicado el PBI per cápita en los últimos años sin implicar un aumento en el nivel de felicidad.  Esto no hace más que confirmar que la felicidad depende también de otros factores. Según Baucells estos son la composición genética de una persona, las relaciones familiares, la comunidad y los amigos, la salud, el trabajo (desempleo, seguridad de empleo), el entorno externo (libertad, guerras o trastornos sociales, crimen) y los valores personales (perspectivas sobre la vida, religión, espiritualidad). No obstante, los ingresos sí influyen hasta cierto punto en la felicidad de una persona y tienen un efecto moderador sobre los efectos adversos de algunos acontecimientos de la vida, pero sólo hasta cierto nivel, en el que cubre las necesidades básicas, luego de éste, más dinero ya no produce necesariamente más felicidad.    

Lo curioso es que seguimos creyendo que con más dinero podremos comprar más felicidad. Quizá el reorientar nuestras metas para este 2008 y enfocarlas en los factores que realmente nos darán satisfacción será un buen punto de inicio.  Pero tan importante como fijarlas, es definir como implementarlas y cómo  controlar su cumplimiento durante el año. Año nuevo, lucha nueva. 

En fin, ya se me acabó el material y las ideas por hoy. Tengo que tener sentido de la oportunidad y saber cuando sobro en un lugar o cuando ya el artículo está demasiado largo.  

No quería terminar sin mandarles un saludo especial y mis mejores deseos de que pasen un excelente 2008 y una Feliz Navidad y de que el Niño Jesús encuentre un lugar para nacer y para vivir en nuestros corazones, pero claro, no se puede dejar entrar a quien no se conoce bien, para eso podemos aprovechar estos días de tranquilidad para leer sobre El. Ahora si me despido. El próximo Lunes volveré sin falta.