Entradas de Septiembre 2009
La semana pasada leí un artículo de Jack Welch con el nombre de “Lo que sé hasta ahora” publicado por The New York Times y por Semana Económica. Como saben, Jack Welch, Ex Gerente General (CEO) de General Electric fue elegido el mejor gerente de todos los tiempos por la prestigiosa revista Fortune.
Haré el intento de compartir algunas ideas que extraje y me parecieron muy valiosas:
“…Un estudiante de primer año de la escuela de negocios de la Universidad de Fairfiled me preguntó: ¿Cómo puedo ser un buen católico y hombre de negocios al mismo tiempo?. Yo le contesté enfáticamente: “Yo lo soy”. La simple respuesta es: manteniendo la integridad. Establecerla y nunca alejarme de ella fundamentó todo lo que hice durante tiempos buenos y malos. La gente seguramente no estuvo de acuerdo conmigo en muchos asuntos, y de seguro me equivoqué muchas veces pero siempre supieron que yo estaba siendo derecho y honesto. Esto ayudó a establecer mejores relaciones con clientes, proveedores, analistas, competidores y gobiernos.
Un aspecto muy importante es la responsabilidad social, que empieza con una compañía fuerte y competitiva. Aunque no lo parezca, la obligación social primaria de un gerente general es asegurar el éxito financiero de su empresa ya que sólo una compañía sana y ganadora tiene los recursos y la capacidad para hacer lo correcto.
Otra de las principales funciones de un gerente es establecer el tono de la organización. Ella toma su actitud de la persona que está al mando. Siempre dije a nuestros líderes de negocios que su intensidad personal decidía la intensidad de su equipo. Que tan duro trabajan y a cuantos empleados inspiraban sería emulado mil veces.
Es importante también ser una esponja para absorber y cuestionar cada buena idea. El primer paso es estar abierto a lo que los demás tienen para ofrecer. El segundo es transferir ese conocimiento a toda la organización.
Por otro lado, colocar gente correcta en el empleo correcto es mucho más importante que desarrollar una estrategia. Yo estuve sentado en oficinas durante años, analizando estrategias que nunca rindieron resultados. Teníamos planes grandiosos que nunca pudimos hacerlos realidad hasta que encontramos a la persona correcta. Sin los líderes correctos desarrollando las estrategias y siendo dueños de ellas, obteníamos presentaciones muy bonitas y resultados mediocres.
Finalmente, el confianza en si mismo. La arrogancia mata todo, y hacer gala de ambición puede tener el mismo resultado. Hay una línea muy delgada entra la arrogancia y la confianza en si mismo. La autoconfianza legítima es una ganadora.
Categorías: Ideas para trabajar mejor
Etiquetado: gerenciar mejor, trabajar mejos
Hace un par de semanas escribí un artículo con el título de “¿Qué te ha enseñado la vida?” con el fin de plantear una reflexión que me parece muy válida para reorientar nuestro camino o seguir por el mismo. He recibido algunos excelentes comentarios de algunos de ustedes que no quería dejar más tiempo sin publicarlos, porque me ayudaron bastante y espero a ustedes también. El primero viene de Cintia de Argentina:
“Que buena pregunta! Leí la nota, me gustó, pero me dejó pensando… que pregunta difícil! Recién ahora, después de una semana, encontré una respuesta, entre tantas respuestas posibles, claro. La vida me enseñó que los seres humanos (o al menos yo) queremos certezas y la vida es incertidumbre. Queremos que las cosas sean de cierta manera y nos cuesta aceptar que las cosas son como son, no como nosotros querramos que sean. Que en la vida hay que correr riesgos, que uno no sabe como van a resultar las cosas que emprendamos… pero si no nos arriesgamos tampoco vamos a saberlo… Que hay dos opciones, o te la jugás o no te la jugás. Resumiendo, la vida me enseñó que es mejor amigarse con la idea de que en la vida no hay certezas, seguridades, porque si no os amigamos con la idea acabamos detenidos… sin vivir por miedo a quien sabe que cosa.”
Otro comentario se refirió a que lo que había aprendido es a vivir con la conciencia limpia, es más todavía estaba en proceso de limpiarla. Y es que creo que eso es una constante.
¿Qué por qué hago estas preguntas? Porque el sólo hecho de planteártelas tu mismo te hace pensar. Ahora están de moda los sentimientos y es bueno, pero la gente siente y siente y actúa únicamente guiada por eso y al final no piensa nada. Vale la pena pasar por esta pregunta, y el que se reconoce como un idiota porque piensa que la vida le ha enseñado poco, no lo es, por el contrario, tiene la humildad de reconocerse como es, y de saber que le falta mucho por aprender. Como dice la frase “El que reconoce un punto de locura e irracionalidad en su naturaleza está en camino de la cordura”.
Un consejo rápido y gratis, desconfía de aquellos que no se cuestionan sus éxitos o peor aun, aquellos que no los agradecen y se piensan superiores por alcanzarlos. Parte de la madurez de una persona consiste en interrogarse el porqué de las cosas y de sus actos, porque eso le permitirá enmendar el camino cuando haya que hacerlo, y no creérsela demasiado cuando haya alcanzado lo inalcanzable de forma tal que pueda seguir aprovechando las oportunidades que le da la vida con humildad y sencillez.
Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida, los suelen tomar los pasajeros despiertos y precavidos que están dispuestos a preguntarse y repreguntarse las preguntas que realmente valen la pena hacerse.
Categorías: Ideas para disfrutar la vida
Etiquetado: aprender a vivir, reflexiones
Esta semana he querido escribir una vez más sobre uno de mis temas preferidos que es la adversidad, las dificultades de la vida, porque le encuentro una gran utilidad, porque a todos nos llega la hora de pasar por alto y vencer las dificultades. Y he tratado de acompañar mi artículo de un santo de nuestros días, San Josemaría, del que coloco a continuación algunas de sus frases relacionadas a este tema.
“Si eres fiel, podrás llamarte vencedor. En tu vida, aunque pierdas algunos combates, no conocerás derrotas. No existen fracasos –convéncete–, si obras con rectitud de intención y con afán de cumplir la Voluntad de Dios. Entonces, con éxito o sin éxito, triunfarás siempre, porque habrás hecho el trabajo con Amor. (Forja, 199)
No nos engañemos: en la vida nuestra, si contamos con brío y con victorias, deberemos contar con decaimientos y con derrotas. Esa ha sido siempre la peregrinación terrena del cristiano, también la de los santos. ¿Os acordáis de San Pedro, de San Agustín, de San Francisco? Nunca me han gustado esas biografías de santos en las que, con ingenuidad, pero también con falta de doctrina, nos presentan las hazañas de esos hombres como si estuviesen confirmados en gracia desde el seno materno. No. Las verdaderas biografías de los héroes cristianos son como nuestras vidas: luchaban y ganaban, luchaban y perdían. Y entonces, contritos, volvían a la lucha.
No nos extrañe que seamos derrotados con relativa frecuencia, de ordinario y aun siempre en materias de poca importancia, que nos punzan como si tuvieran mucha. Si hay amor de Dios, si hay humildad, si hay perseverancia y tenacidad en nuestra milicia, esas derrotas no adquirirán demasiada importancia. Porque vendrán las victorias. No existen los fracasos, si se obra con rectitud de intención y queriendo cumplir la voluntad de Dios, contando siempre con su gracia y con nuestra nada.”
Categorías: Ideas para ser feliz
Etiquetado: alegría, depresión, derrota
Tremenda pregunta. Me hizo reflexionar bastante y la planteo hoy para que lo hagan ustedes también. El sólo hecho de pensarla, ya nos puede traer muchos beneficios, sobre lo que hemos vivido, y sobre todo de cómo lo hemos aprovechado para el futuro.
La he preguntado a algunos amigos, sus respuestas han sido tan variadas como originales, a algunos les ha enseñado saber a perder, a valerse por si mismos, a tener humildad, a correr por la vida sin frenos, en fin.
A mi me ha enseñado a entender que las cosas pasan por algo y para los que actúan con rectitud de conciencia, todo es para bien. Me enseña cada día que todo exige un esfuerzo, no hay lonche gratis, me enseña que sólo pierde el que no da todo lo que lleva dentro, una extraordinaria frase que leí de Valero Rivera.
Una de las respuestas que más me hizo pensar la leí en el libro “Yo no soy superman” de Coaching, en el que le hacen la pregunta a la persona que le hacían el coaching y responde: “He aprendido a cuidar el tiempo como un regalo único. Así veo el día de hoy como un obsequio que he de agradecer y aprovechar. Ayer se fue y mañana no ha llegado, voto por quedarme en el presente. Viajo al pasado para aprender de su fantástico almacén de datos. Cuando lo hago, el presente se colma de agradecimientos y de una sana tristeza. Teniendo la nostalgia bajo control, el recuerdo de seres queridos que ya se fueron, las imágenes de una edad tierna e irrepetible, las amistades urdidas entre clases, partidos, libros, y diversión., las fotos de los primeros pasos de mi familia, aportan al presente un halo de serenidad, dulzura y unas gotas de melancolía. ¿Qué hago con esas cuotas de pena? Leer sus enseñanzas para administrar mejor la realidad. Me proyecto al futuro para anticipar escenarios, para cobrar impulso, para irradiar ilusión y esperanza en un presente invernal. Completada la excursión galáctica y futurista regreso a mi tiempo preferido, el presente, a él me coso en las duras y en las maduras. Si todo va bien, no arruino esa felicidad con el miedo a que se canse pronto, Si las cosas se tuercen, me consuela pensar que no se eternizarán, que también pasarán los nubarrones, que me curtiré y hará más fuerte, y que cuando salga el sol, nadie gozará más de él como yo. La vida enseña a no tomarte las cosas y los acontecimientos que suceden con tanta seriedad y tremendismo. Estamos aquí dos días, como para amargarnos la propia existencia y las de los demás.“
Categorías: Ideas para mejorar
Etiquetado: autoayuda, enseñanzas de la vida, reflexiones