Ideas para vivir mejor

Entradas de Abril 2009

La función principal de un líder en tiempos de crisis

Abril 25, 2009 · 1 comentario

brilliance-of-the-seas_fotografia-buqueUna de las competencias que más deben salir a flote en estos tiempos de crisis es el liderazgo no sólo para manejar la empresa sino para todo en tu vida, para liderar tu familia, tus amigos a ti mismo, tomando en cuenta que el liderazgo es la capacidad para influir positivamente en la gente. Peter Senge, uno de los autores de Management más serios y comentados, en La Quinta Disciplina utiliza un ejemplo que nos viene bien a todos los que queremos ser líderes:

 

“Imagine usted que su organización es un buque, y que usted es el líder. ¿Qué función cumple? He formulado esta pregunta a muchos grupos de gerentes. La respuesta más común naturalmente, es el capitán. Otros responden “el navegante porque que fija el curso”, “el jefe de máquinas, que alimenta el fuego para dar energía”, “el director social, cerciorándose de que todos están enlistados, involucrados, comunicados”. Aunque todos estos roles son legítimos, hay uno cuya importancia eclipsa a todos los demás. Aun así, pocos piensan en él. Este papel descuidado es el del diseñador del buque. Nadie tiene influencia más grande que el diseñador. ¿De qué le sirve al capitán virar 30 grados a estribor si el diseñador construyó un timón que solo vira a babor, o que tarda seis horas en girar a estribor? Es infructuoso ser líder en una organización que esté mal diseñada. “

 

Y ese es justamente el corazón de nuestro trabajo, diseñar buques sólidos, seguros, modernos, adaptables, resistentes, que se enfrenten a grandes tormentas y que pueda ser controlado por el capitán, el jefe de máquinas, el navegante, y que se luzcan ellos haciéndolo bien para que los pasajeros salgan finalmente agradecidos por la travesía.´

 

Senge nos dice también que debemos ser arquitectos que se dedican a diseñar ambientes claros en los que los inquilinos se desarrollan profesional, intelectual, psicológica y espiritualmente. Es una actividad que se realiza en la sombra, casi en tinieblas, lejos del fulgor de los focos.

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Te amaré toda la vida….con la condición de que no tengas defectos (Segunda Parte)

Abril 18, 2009 · 4 comentarios

Va la segunda parte del artículo de la semana pasada.

Claves para construir una parparejas-raraseja feliz

Una vez que sabemos las causas y aquello que contamina el matrimonio, es necesario comentar como solucionarlo. Dejaré que sean expertos a nivel mundial como Tomás Melendo, Alberto Vásquez, Aníbal Cuevas y Enrique Rojas, los que se encarguen de dar las recomendaciones.

 

          Cuando pelean, saber pelear, lo mejor es como los chinos, que ganan las peleas sin pelear, pero sino se puede, decir todo claramente siempre y cuando no se hiera ni se ofenda, atacar el hecho y no a la persona. Es peor no pelear porque se explota.

          Si se dice algo ofensivo o injusto retirarlo inmediatamente, reconocer defectos y errores.

          Permitirle al cónyuge llegar hasta el final antes de responder

          Centrarse en un tema concreto para no traer hechos del pasado y/o la lista de agravios.

          Hablar suprimiendo frases como “Siempre haces…”, Nunca me dices, Todos tus amigos…”

          Solos pueden discutir, delante de terceros ya no.

          Los problemas se calman no con un grito, sino con una caricia.

          Cuando uno no quiere, dos no pelean.

          Crecer en virtudes, enfocarse en las principales para que el matrimonio funcione: humildad, paciencia, servicio, perseverancia, fidelidad y alegría.

          Aceptar al otro tal cual es y quererle con sus defectos.

          Hablar sin miedo sobre aquello que molesta del otro y el modo de superarlo.

          Hablar después de un pleito, no cerrar las heridas en falso.

          El matrimonio debe cultivarse día tras día, el enemigo mas insidioso es la rutina. El amor se nutre de multitud de pequeños gestos y atenciones.

          Si la relación con Dios es buena, por ende la relación con los esposos será también buena.

          Hablar sobre lo que va bien y lo que podría ir mejor.

          Conocer el equilibrio entre los sentimientos y la razón. Al principio todo es sentimiento, emoción y varía conforme el paso de los años.

          No hay matrimonio feliz sin sacrificio mutuo. Pero no es un buen principio esperar que sea el otro el que empiece. Pon amor y encontrarás amor.

          Tres días a la semana quedarnos media hora a hablar, sin televisión, antes de irnos a la cama.

          Incidir siempre en la parte afectiva, un beso puede darse de mil maneras, esa agarrada de mano, ese abrir la puerta.

          Los días rosas, “Dime lo que te gusta que te voy a dedicar un día”, no es mas que engreír al cónyuge y cumplir todo lo que le gusta.

          Pedir sinceramente al otro que nos explique su pensamiento. Nos sitúa en una condición óptima para contrastar objetivamente su deseo de fondo y provoca en el otro la actitud de apertura.

          Cambiar uno mismo como invitación para que el otro modifique su conducta. El principio es el siguiente: si quieres cambiar al otro, cambia tu primero en algo. Siempre existe algo en el tono de la voz, en el modo de recriminar, en el de presentar el problema, en el que uno puede mejorar. Basta que lo hagamos para que la otra persona también adopte esa actitud de inmediato y cambie.

          Cuando las parejas se pelean, se establece una progresión: primero, perciben que han sido agraviados de alguna manera, segundo, se enojan; después se sienten impulsados a atacar, y por último, atacan. Es posible interrumpir esta secuencia en cualquier etapa.

 

Buscando la FELICIDAD en el matrimonio

 

Uno de los errores más extendidos acerca del matrimonio es casarse para ser feliz. Y es que la felicidad no se consigue empeñándose en ser feliz, sino procurando que lo sean los demás. Ya lo decía Kierkegaard: “Curiosamente, la puerta de la felicidad no se abre hacia dentro, quien se empeña en empujar en ese sentido sólo consigue cerrarla con más fuerza. Se abre hacia fuera, hacia los otros”.

 

La experiencia enseña con creces que cuando uno se siente triste, es cuando más necesita pensar en los demás, ya que muchas de las causas de la tristeza están relacionadas a enfocarse en uno mismo y ver su propia realidad sin tener en cuenta la de las demás. Muchos problemas de “crisis” en el matrimonio sólo existen en la cabeza de quien los piensa que al no tener un dominio de su imaginación, provoca que realmente contaminen el matrimonio.

 

Uno de los mejores escritores actuales sobre estos temas, Javier Vidal Quadras, nos dice en su libro, Después de amar te amaré, que empeñarse en la propia felicidad es billete seguro a la frustración, a la depresión. La felicidad, es como el sueño en una noche de insomnio: cuanto más se concentra uno en conseguirlo,  más esquivo se hace. Sin embargo, si, como dicen los especialistas en sueño, uno  se olvida, se levanta, lee…entonces es más probable que el sueño acuda. Amar a los demás requiere esfuerzo. Pero es un esfuerzo muy bien remunerado: olvidarnos de nuestra felicidad tiene como recompensa esa misma felicidad: ¿Una extravagancia de la naturaleza humana? Por el momento, un dato de la experiencia.

 

Las personas más felices son las que pueden controlarse a sí mismas, que están preparadas para afrontar los problemas de la vida y sacar provecho de ellos. Lo confirman diversos estudios, hace poco leí uno en que indicaban que ante una crisis matrimonial, quienes deciden luchar y seguir adelante son mucho más felices que quienes decidieron divorciarse.

 

La felicidad que proporciona el saberse querido, la realización de una buena obra o el éxito  de una actividad que costó mucho esfuerzo superan con creces la felicidad “material” del tener, y además se alarga en el tiempo.

 

La conclusión final es que uno no va al matrimonio para ser feliz, sino para hacer feliz al otro. Se trata de esforzarse cada día. Quien renuncie al esfuerzo ha firmado la sentencia de muerte de su matrimonio. Con la conciencia tranquila de saber que estamos dando todo lo que esté a nuestro alcance y lo que no para mejorar en nuestra familia y en nuestro trabajo, la alegría está asegurada, pase lo que pase. Se trata de luchar, no de vencer siempre. Sólo pierde el que no da todo lo que lleva dentro.

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Te amaré toda la vida…con la condición de que no tengas defectos

Abril 12, 2009 · 6 comentarios

amar_en_tiempos_revueltos“Es muy afortunado quien se ha casado con la mujer a quien amaba pero lo es más quien ama a la mujer con quien está casado.” Anónimo

 

En esta edición he querido escribir sobre un tema que pasa en todos los matrimonios que es la crisis y el enfoque que hay que darle para superarla. Nadie está libre de eso. A veces dura más, a veces pasa inadvertida, pero como tenemos la seguridad de que pasará y no una sino varias veces, es mejor estar preparados, y es justamente por ello que me dediqué a buscar las opiniones de los expertos al respecto.

 

Al momento de casarnos todos vivimos de alguna manera con la siguiente ilusión: “Me caso con la mujer perfecta!”, ya que en el noviazgo tratamos de mostrar nuestro mejor lado, vivimos el “romance”. Pero una vez casados nos damos cuenta que la mujer o el hombre ideal no existen!

Luego viene la vida de casados, pasan los años,  y es necesario aprender a amarse en el día a día. Se puede pero exige esfuerzo y a veces en cantidades industriales. “No la/lo entiendo!” es lógico porque muchas cosas nunca las vamos a entender, somos diferentes. No vale encapricharse en que el otro sea como yo quiero. Quizá el truco está en esperar del otro lo que pueda dar y no lo que me gustaría recibir.

 

Es curioso ver como a  las virtudes del otro nos acostumbramos rápido, ¿pero a los defectos? Acá el tema es amar a la otra persona con todo, carne, hueso y pellejo, ya que vienen juntos. Esto no impide que con cariño, comprensión y paciencia, le ayudemos a corregir, sin ponernos rígidos, exigentes y sin la manía de tratar de cambiarle. De igual manera, es necesario que uno trate de corregir sus propios defectos.

¿Cuando hay amor, lo demás no importa…?

Existe una creencia  tan falsa como incongruente según la cual, cuando el amor existe, no deberían presentarse dificultades ni obstáculos. De esta forma, cuando llegan los conflictos, se interpreta que el amor está perdiendo fuerza y calidad. Entonces, valdría la pena preguntarse, ¿Un conflicto es signo de falta de amor, o una llamada para hacerlo madurar, para quererse más y mejor? Es lo mismo que pasa con la crisis económica de este año, algunos la ven como una debacle y otros como una oportunidad para salir adelante.

 

No hay que dejarle todo el trabajo al sentimiento. En estos casos es necesario tomar en cuenta también la razón. Un tandem imparable es aquel conformado por una lógica sensible y un corazón inteligente.

 

Según Antonio Vásquez, experto español en crisis matrimoniales, explica en su libro: El matrimonio y los días, que las causas recurrentes del fracaso matrimonial son las siguientes:

           Quien se casa considerando el matrimonio desde la perspectiva del yo, se sale de la pista ya desde el punto de partida. La pregunta no es: ¿Cuánto me puedo beneficiar, sino cuanto puedo dar en el matrimonio.?

          La falta de auténtico conocimiento recíproco. Al comienzo es un flash que se apaga rápido, con la convivencia la tendencia a idealizar al otro disminuye.

          Las expectativas exageradas: esperar demasiado del matrimonio, en lugar de ir a él para entregarse. Se pretende que el cónyuge sea perfecto, o a eternizar momentos de los primeros días del enamoramiento.

          No encontrar tiempo para estar juntos

          Mal carácter de cada uno, que no se quiere reconocer, controlar o mejorar

          Falta de comunicación

          Ausencia de donación en el acto conyugal

          Rutina

          La reducción del amor a mero sentimiento y la aplicación de esa idea al matrimonio, en la medida que siento, amo.

          Intervención constante de terceros en el hogar (padres, parientes, amigos)

          Dificultades económicas

          Medios de comunicación que transmiten antivalores (telenovelas) que hacen que lo malo parezca algo normal y aceptado por la sociedad.

 

Por otro lado, según Tomás Melendo, otro de los más celebres expositores sobre temas de matrimonio, en su libro “Y vivieron felices” cita algunas conductas que hacen muy difícil mantener el amor:

          La soberbia y el orgullo: son el origen de casi todos los defectos, del mismo modo que la humildad y la sencillez, son el fundamento de casi todas las cualidades.

          Cuando se vive sin reglas ni principios. Cuando todo es cuestionable.

          El descuido permanente y sistemático de lo pequeño

 

Para corregirlas, es importante previamente tomar conciencia de que es lo que está originando estas conductas, y quien mejor que el gran psicólogo español Enrique Rojas para comentar los principales errores acerca del amor. Según él son los siguientes:

          Pensar que es suficiente con estar enamorado, es sólo el empujón, pero el amor es como un fuego, que hay que avivarlo día a día, sino se apaga.

          Es de gran inmadurez pensar que una vez que dos personas deciden compartir su vida todo irá viento en popa. Es decir, ignorar que existen crisis de pareja

          No conocerse a uno mismo antes que a la pareja.

 

La próxima semana continuo con la segunda parte de este artículo. 

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¿Qué tan difícil es superar el sufrimiento?

Abril 5, 2009 · 7 comentarios

sufrimiento2Este es uno de esos temas de los que no nos vamos a escapar. Por más felices que estemos ahora, llegará la hora de sufrir, y por otro lado, no hay mal que dure 100 años (ni cuerpo que los resista) por lo que si estamos pasando momentos difíciles, tenemos la esperanza que todo pasará.

 

Siendo algo tan común y que nos afecta tanto, surgen las preguntas, ¿sabemos sufrir?, ¿estamos bien preparado para ello? ¿Qué tan difícil es superar esta etapa de dolor?

 

En su libro, “Como superamos el dolor”, María Robledo nos indica que ee puede aprender a sufrir. Ante el dolor unas personas reaccionan mejor que otras. O dicho de otro modo, algunas personas disfrutan más de la vida. Es una cuestión de actitud personal, la clave está en saber vivir.  El éxito de la vida no consiste en recibir una buena mano, sino en jugar bien una mala (Warner G. Lester).

 

Saber disfrutar y saber sufrir son dos caras de la misma moneda, que es la vida humana. Vivimos en un mundo terriblemente competitivo. Se educa para triunfar, para ganar, para destacar. Al que pierde o fracasa en aquello que la sociedad considera importante, como el dinero o el trabajo…,se le considera un don nadie, se queda sin fama, sólo y sin amigos.

 

Pero, ¿quién se preocupa de triunfar como persona? Ese es el único triunfo que debería importarnos. Y quedarnos en el intento , el único fracaso que deberíamos temer realmente. Eso nos lleva a la pregunta, ¿Qué es triunfar?, ¿Qué es el éxito para cada uno? Y lo hemos definido en el artículo de Sugerencias para recibir el 2009.

 

No aceptar una derrota produce mucho sufrimiento. Ya habíamos dicho antes que sólo pierde el que no da todo lo que lleva dentro. Si sabemos perder, sufriremos menos. Y saber perder, a su vez, hace más fácil aceptar cualquier dolor. ¿Por qué?

 

Porque cualquier dolor ya sea físico, psíquico o moral lleva consigo una pérdida: una gripe es una pérdida de salud, una bancarrota es una pérdida de dinero, una depresión es la pérdida del ánimo, un desamor una pérdida de cariño, etc.

 

Un hombre inteligente se recupera enseguida de un fracaso, pero un hombre mediocre no se recupera de un triunfo fácilmente. “Solo una vida vivida por los demás merece ser vivida”, decía Einstein. Las actitudes ante la vida se pueden clasificar de muchas formas. Pero hay una división clave: vivir para uno mismo o vivir para los demás. De ahí surgen dos modelos de vida diametralmente opuestos.

 

Si se vive para los demás, la alegría está garantizada. No se tiene tiempo para pensar si se está bien, mal o regular, o si duele aquí o allá. La generosidad que supone vivir para los demás produce una sensación de plenitud, satisfacción y serenidad interior que no se paga con nada.

 

En resumen, ser optimista, además de hacer la vida más agradable a los demás, es una gran fuente de salud, hace que disminuya el dolor y te posibilita disfrutar de la vida y de sus circunstancias. Ayuda a ello el evitar las conversaciones negativas y las quejas continuas: “que cansancio, me duele la cabeza, llueve , que mal momento económicos estamos pasando.” Habla de temas alegres y no des importancia a cosas que no la tienen.

 

Este como han podido ver, es un artículo corto, evidentemente, para entrar a fondo en este tema no basta un artículo, ni siquiera un libro, ameritan varios libros ya que no es un tema Light, sin embargo, y dado que en este blog la idea es no extenderme demasiado para no aburrir, he tratado de ser lo más concreto posible. Nos vemos la próxima semana!.

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