Ideas para vivir mejor

Entradas de Mayo 2008

¿De quién depende nuestra felicidad?

Mayo 31, 2008 · 2 comentarios

A continuación los dejo con una de esas frases que copié para este blog, pero que por alguna razón no llegué a copiar la fuente ni se como llegó a mi, pero bueno, me pareció interesante, bastante sencilla pero que encierra una gran verdad, que la felicidad depende de nosotros mismos y de la actitud que tengamos antes ella:

 

En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:   “¿Te hace feliz tu esposo?”, ¿Verdaderamente te hace feliz?. En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa diría que sí, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio. Sin embargo la esposa respondió con un rotundo “No …… no me hace feliz”


Y ante el asombro del marido… continuó: “No me hace feliz……… ¡Yo soy feliz! …El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí. Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera…de alguna persona, cosa… ó circunstancia. …. sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas.


Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente……. el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo…”experiencias” , amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

 

Hay gente que dice: – No puedo ser feliz … porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró…Pero…lo que no sabes es que…..PUEDES SER FELIZ……
aunque… estés enfermo, aunque… haga calor,  aunque… no tengas dinero, aunque ..alguien te
haya insultado, aunque…alguien no te amó, o no te haya valorado.


SER FELIZ ES….UNA ACTITUD ANTE LA VIDA QUE CADA UNO DECIDE…!!! !!

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5.788 kilómetros a pie: Vivir la pobreza es esperar todo de los demás

Mayo 24, 2008 · 3 comentarios

A continuación me he permitido transcribir el resumen de una Entrevista con Edouard y Mathilde Cortès que fue publicada el 25 de Abril en Zenith: http://www.zenit.org/0?l=spanish


«Nos hemos convertido en pobres porque esperábamos todo de los demás». Tras una caminata de casi 6.000 kilómetros, de París a Jerusalén, Edouard y Mathilde Cortès están de regreso. Explican por qué eligieron hacer esto y cómo la han vivido.

 

–La decisión de hacer esta caminata como mendigos ha interpelado profundamente a la gente. Era vista un poco como «una locura». ¿Se han arrepentido de esta decisión?

–E. y M. Cortès: Partimos a pie, sin dinero, sin teléfono móvil, mendigando la comida y un techo para dormir. Esto es loco, sobre todo en una sociedad en la que se recomienda la máxima seguridad y el mínimo riesgo. Teníamos pequeñas alforjas de cuatro kilos para Mathilde y siete para Edouard. Hemos dejado todo (apartamento, tareas, cuentas de banco…), hemos dejado a nuestras familias y nuestros amigos una semana después de nuestro matrimonio. Hemos querido despojarnos del exceso material en el que vivimos. Incluso de nuestra cuenta bancaria. Hemos elegido abandonarnos totalmente en las manos de los hombres y de Dios para ensanchar nuestro corazón. Nos hemos convertido en pobres porque esperábamos todo de los demás.

En siete meses y medio, hemos vivido con poco y no nos ha faltado nada. Hacerse pobre, llegar a ser pobre, no es un juego. Es una urgencia en nuestra sociedad donde el materialismo es un cáncer de los corazones. Es una necesidad si se quiere ir hacia el otro. Estábamos en una posición de mendigos. Hemos recibido de los hombres 103 acogidas para la noche en las casas y más de 250 comidas en familias. Nuestra supervivencia ha tenido una sola palabra: la confianza.

Por supuesto, también hemos pasado hambre. A menudo hemos dormido fuera, 82 acampadas en plena naturaleza o en lugares abandonados. Más que el pan, hemos mendigado lo que hay en el corazón de los hombres.

 

–¿Pueden describirnos uno de los momentos más duros de esta caminata? ¿Y uno de los más bonitos?

–E. y M. Cortès: 232 días, 5.788 kilómetros, sembrados de alegrías y de pruebas, 14 países atravesados, centenares de personas con las que nos hemos cruzado, esto quiere decir una multitud de bonitos momentos y una miríada de dificultades.

Lo más duro para nosotros no ha sido tener hambre o frío sino ser rechazados. Por ejemplo en Siria, sospechosos para los servicios de información, tomados por lo que no éramos, seguidos permanentemente, interrogados todos los días y de hecho en semilibertad y al borde de la paranoia. Lo más difícil fue el miedo de los hombres. Vencer sus temores, he aquí el verdadero desafío. Para esta marcha, para la vida. Era necesario aprender a volver a dar confianza y experimentar que «el amor perfecto ahuyenta el temor».

 

Los bellos momentos, son descubrir lo extraordinario en lo cotidiano. Una mano que se tiende, una puerta que se abre cuando no hay nada que dar a cambio. Especialmente, ese momento en el que tienes hambre y frío y donde sin que tú pidas nada a nadie, alguno te invita. Esto nos ha sucedido muchas veces, como ese día de bruma en Montenegro tras el paso de una colina, donde fuimos acogidos a desayunar por una familia que estaba a punto de hacer mermelada. Continuamos con cinco kilos de patatas en los sacos. Pero nuestra alegría pesaba más todavía.

 

O el recuerdo de Marta, una niña serbia de seis años que nos regaló su único juguete: «Tened, esto será para vuestro primer niño». O Ender, un rico tratante de diamantes en Turquía, musulmán practicante, que lavó nuestras ropas después de ocho días de marcha.

 

–¿Tuvieron la tentación de abandonar? ¿En qué momento? ¿Qué les ayudó a continuar?

–E. y M. Cortès: En varias ocasiones quisimos detener nuestra marcha. Los momentos de desánimo vinieron sistemáticamente tras un golpe duro: discusiones de pareja, rechazos, una agresión en Turquía, la nieve o la lluvia incesante, presiones psicológicas de los servicios de información sirios, tiro de piedras e insultos de niños en Oriente Próximo, la expulsión dos veces de los aduaneros israelíes.

 

Pero nuestra fuerza era ser dos. Raramente el desánimo nos vino a los dos a la vez. Siempre estaba uno para apoyar al otro. Y cuando hemos flaqueado juntos, Él estaba allí, para apoyar a nuestra pareja.

 

–¿Qué «lecciones de vida» extraen de esta larga marcha? En principio, a nivel humano. ¿Qué han aprendido a través de los innumerables encuentros que han hecho?

–E. y M. Cortès: Este camino ha sido para nosotros imagen de la vida. Pues se quiera o no, estamos en ruta y hay que marchar. A pesar de la lluvia, el viento, el sol que quema, los guijarros del camino… Avanzar, a pesar de los obstáculos y la fatiga. Avanzar «mar adentro», hacia el ideal. Ideal que tiene la imagen de la línea del horizonte que no se alcanza nunca, en esta tierra. Toda vida humana es aventura. Asumimos sus riesgos porque de ellos depende una eternidad. Fue un viaje de luna de miel para lo mejor y para lo peor. Hemos visto hombres con el corazón duro y cerrado. Hemos visto el poder del mal y la injusticia. Y por primera vez de manera tan viva lo hemos sentido y experimentado en nuestros corazones y nuestras carnes.

 

Hay hombres de gran corazón. Se cree poco en ellos porque son a menudo discretos o están ocultos. No hablan de caridad, la viven. Con ellos es posible un verdadero encuentro, entre el que acoge y el que recibe. Entonces la alegría se comparte. Surge una armonía y la lengua que era una barrera ya no sirve. Se da un corazón a corazón donde el pobre es tan feliz como el que da. Como si la hospitalidad que practicaban nos humanizara y a ellos con nosotros. Como si lo que daban gratuitamente les trascendiera y a nosotros con ellos.

 

Hemos ido a la escuela de la sencillez: tomar el tiempo como viene, a la gente por lo que es. Durante siete meses y medio, hemos llevado las mismas ropas, comido lo que se nos daba, bebido con la misma sed agua, alcohol, café, té. Como los metrónomos de la ruta, hemos vivido al tic tac del corazón, dejando la prisa y el tiempo a aquellos para los que la vida es una carrera.

 

En fin, hemos hecho la experiencia del esfuerzo y del sacrificio. Hemos sobrepasado muy a menudo nuestros límites. Físicamente, psicológicamente, cuando se está al borde, o cuando se cree estarlo, siempre hay una parte de posibilidad en el Hombre. Esto nos invita a la Esperanza. La ascesis no está de moda. Poco importa, la hemos vivido todos los días. Los hedonistas se burlarán, pero hemos descubierto la alegría profunda que hay en prodigarse por más grande que se sea. Un camino de cruz que se acepta es un camino de alegría.

[La segunda parte ha sidoi publicada en Zenit el 28 de abril de 2008 ]

Por Gisèle Plantec, traducido del francés por Nieves San Martín

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Mi objetivo de hoy

Mayo 19, 2008 · 1 comentario

Todos hemos escuchado hablar de los objetivos en una empresa, algunos son claros, otros son una figura utópica imposible de cumplir, o un saludo a la bandera, pero más allá de ello, ¿nos hemos puesto a pensar que nosotros también podríamos trazarnos nuestros propios objetivos. Y es más, podría ser uno para empezar a vivirlo hoy?

 

Decía Santiago Alvarez, ¿Cuál es la misión del presidente?, gobernar la institución y representarla ante la sociedad, ¿El papel del entrenador?, colocar a cada jugador en aquel puesto donde su talento explote, mientras mantiene un ambiente de exigencia y armonía. Malo si compite con ellos en protagonismo y visibilidad, y peor si no se respeta a sí mismo y le hacen la alineación. Esta actitud y filosofía de trabajo permite perder con dignidad y ganar con humildad, sabedores de que el auténtico partido se libra en otra cancha interior, llamada yo, mucho más intimista y desafiante. Si el talento se expresa, si la voluntad y el coraje se movilizan, si el corazón bombea energía y el alma se ensancha, ¡ya hemos triunfado! “Aspira a lo absoluto si en lo relativo quieres progresar”, escribió Unamuno.

 

Y yo, ¿qué puedo hacer hoy? Continuando con lo que decía Alvarez: Voy a disfrutar del deporte sin convertirlo en terapia insufrible y cardiaca. Dormir, sin pastillas, con la placidez de la infancia. Seis horas, calidad, no cantidad. Reírme de mí mismo varias veces al día. Se acabó el perfeccionismo y la autoexigencia implacables. Viajaré al pasado para conocerlo y firmarlo, luego lo soltaré. Soñaré despierto sobre un futuro mejor, para quedarme atento en un presente repleto de oportunidades. Todos los días mantendré una cita conmigo mismo. Saborearé el silencio y, en una soledad insobornable y querida, meditaré sobre preguntas eternas que mi alma se niega a reprimir, ayudaré a alguien que lo necesite.

 

Un objetivo podría ser empezar a acumular virtudes. El Centro Europeo para el desarrollo del Liderazgo recomienda principalmente seis:

 

La magnanimidad, para luchar por cosas grandes y plantearse desafíos a uno mismo y a los demás. La humildad, para superar el egoísmo y acostumbrarse a servir a los otros. La prudencia, para tomar decisiones justas. La valentía, para mantenerse y resistir a todo tipo de presiones, (puedo tener un MBA y ser un ejecutivo de una gran corporación, pero si no tengo valentía, mi capacidad para liderar ante la dificultad queda en tela de juicio.) La competencia profesional exige más que poseer técnicas o conocimientos académicos, implica la capacidad para usar este conocimiento para que dé frutos. Y finalmente el autocontrol, para subordinar las pasiones al espíritu y al cumplimiento de la misión y la justicia, para dar a cada uno lo que merece.

 

Todos ellos son, creo yo, objetivos simples, directos y perfectamente alcanzables. Lo importante es que cada uno de nosotros defina cuales son los que puede y debe cumplir o en todo caso, trazarse sus propios objetivos -el papel de fotocopiadora lo podemos dejar a los demás- y tener la valentía y el coraje de definirlos y cumplirlos. Sola y exclusivamente dependen de mí. No tengo excusas. ¿Cuándo empiezo? Hoy, aquí, ahora, el dilatarlos no sirve de nada, hay que poner plazos exigentes y retadores; ¿Lo intentamos?.

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Un video extraordinario, véanlo!!!

Mayo 15, 2008 · 2 comentarios

Ustedes perdonen pero salí de vacaciones un par de semanas por lo que no pude publicar como todos los Lunes, el artículo de la semana. Pero, a partir de ahora, todo vuelve a la normalidad.

 

Esta semana, le he querido dedicar este espacio a un video que me ha parecido sencillamente buenísimo, directo a la vena, con un mensaje puntual, muy actual y que nos ayudará a vivir mejor, que es la razón de ser de este blog. Les pido no solo que lo vean sino que lo reenvíen a todos sus amigos o en todo caso que les den la dirección de mi blog: www.rafaelzavala.com para que lo puedan ver acá. Harán  mucho bien. Leí una frase en un blog “Facetas” que me pareció muy apropiada para este tema: “Para que triunfe el  mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.”  Edward Burke.

 

Los jóvenes que lo han hecho, se ve que son de una sola pieza, líderes, que van contracorriente, no le tienen miedo al que dirán y sobre todo tan seguros de lo que dicen que contagian sus ideas. Miren el video en http://www.youtube.com/watch?v=YxjjyXhO9EA

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Ideas para superar los días tristes

Mayo 1, 2008 · 4 comentarios

Hoy voy a escribir sobre un tema que a todos nos ha pasado en más de una ocasión, que es la depresión, el desánimo, la tristeza. Pero evidentemente no soy ningún experto en el tema, por eso, yo solamente voy a citar a personas que han tenido profundas depresiones y han salido adelante, ellos harán algo mucho más valioso, darnos sus secretos de cómo superaron la depresión.

 

Victor Frankl, psicólogo judío que vivió en carne propia lo que es estar en los campos de concentración en Auschwitz y sobrevivió a costa de automotivarse continuamente nos menciona: “El sufrimiento es un aspecto de la vida que no puede erradicarse, como no pueden apartarse el destino o la muerte. Sin todos ellos, la vida no es completa. El primer día, ya lejano, del colegio, nuestro primer amor, la marcha disgregada a la universidad de amigos que no se volverán a ver, los primeros pasos laborales taponando goteras por donde sale nuestra incompetencia a borbotones, la primera muerte de un ser querido, cercana y brutal, son diversos puentes que hay que atravesar para conocer su anverso, la otra cara de la moneda de la vida. Sufrimiento, alegría, dolor, placer, adversidad y abundancia son voces complementarias con las que desandamos y completamos el camino”.

 

Pues bien, entonces, para estar claros, lo primero que sabemos es que todos, absolutamente todos en la Tierra, sufrimos en algún momento adversidades, depresiones, acontecimientos negativos, por lo tanto, no somos los únicos ni los últimos que nos sentimos así, y muchísima gente ha vivido problemas peores que los nuestros y se han sobrepuesto. Un ejemplo es Randy Snow, deportista profesional que a causa de un accidente quedó en silla de ruedas para siempre. Nos dice “Desde luego que deseaba que mi accidente no hubiese ocurrido, pero siendo honesto, ahora podía manejar lo que la vida me solicitaba. Mi nuevo reto era volver a hacer aquellas cosas que tanto me apasionaban”. No cabe duda que Randy lo logró. Llegó a ser el único medallista paraolímpico que ha logrado obtener medallas de oro en tres disciplinas diferentes, tenis, básquet y natación. Dichos éxitos y logros son señales luminosas que tienen su enchufe inicial de energía en esa sabia y humilde aceptación de las nuevas reglas de juego.

 

Christopher Reeve, quien a los 42 años se quedó hemipléjico por una caída cuando montaba a caballo nos dice que “El secreto es simplemente creer y sentir de verdad que somos valiosos, que seguimos siendo nosotros, no importa lo que nos pase o la situación en la que estemos” y quien mejor que el para comprobarlo, luego de su caída, siguió ganando Grammys como productor. Sin duda, una frase “slogan” para todos aquellos “sin tierra” (física, familiar, afectiva y profesional) de este planeta.

 

Se dice que ante la depresión se pueden adoptar dos actitudes igualmente fatales: la resignación pasiva o la ciega rebelión. Ambas paralizan por igual la acción de la voluntad. Aunque todo se hunda y se acabe, aunque los acontecimientos sucedan al revés de lo previsto, con tremenda adversidad, nada se gana turbándose. En presencia de cualquier eventualidad aflictiva, importa, ante todo, conservar la serenidad, concentrarse, uno en sí mismo y examinar los hechos, sin desfigurarlos en lo mas mínimo, sino tratar de ser lo más objetivo posible, para en base a ello identificar las causas, las consecuencias, y finalmente definir posibles actos concretos que nos lleven a solucionar el problema.

 

Santiago Álvarez de Mon, a quien cito constantemente en este blog, es probablemente uno de los mejores oradores de España. Sus conferencias causan un impacto desmedido en las organizaciones en las que participa como conferenciante. Es un motivador nato capaz de sacar lo mejor de su audiencia. Actualmente es profesor del IESE donde ha dirigido el Executive MBA en Madrid e imparte su labor docente. Nos dice que la depresión no sólo tiene en su vestidor trajes recriminatorios y fríos. También los hay serios, finos y apropiados para las circunstancias. Muchas veces hay razones objetivas que explican fosos infinitos de los que sólo el tiempo es capaz de sacarnos. Cuando la serenidad se va acomodando e invadiendo nuestro espíritu, invita a pasear y degustar lo que nos circunda. Es el tiempo de una dama magnífica y elegante que restituirá el ánimo y la alegría de vivir. La adversidad puede ser una gran maestra. No te queda más solución que madurar, que plantearte ciertas prioridades. Te recuerda la importancia de ser tolerante, te habla del sentido de la justicia, de la solidaridad. Te dice que no todo en la vida es colocarse en situación de privilegio. Sabía que todo eso era así, pero la adversidad lo enfatiza y anima a ponerlo en práctica.”

 

Como conclusión final, los dejo con quizá el hombre que tenga más autoridad para hablar sobre este tema, El Papa Benedicto, que ha dicho: “Podemos tratar de limitar el sufrimiento, luchar contra él, pero no podemos suprimirlo. Precisamente cuando los hombres, intentando evitar toda dolencia, tratan de alejarse de lo que podría significar aflicción, cuando quieran ahorrarse la fatiga y el dolor de la verdad, del amor y del bien, caen en una vida vacía en la que quizá ya no existe el dolor, pero en la que la oscura sensación de la falta de sentido y de la soledad es mucho mayor aún. Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito. A veces es un reto encontrar una razón para lo que aparece solamente como una dificultad que superar o un dolor que afrontar. No obstante, la fe nos ayuda a ampliar el horizonte más allá de nosotros mismos para ver la vida como Dios la ve. El amor incondicional de Dios, que alcanza a todo ser humano, otorga un significado y finalidad a cada vida humana.”

 

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