Ideas para vivir mejor

Entradas de Noviembre 2007

¿Por qué trabajamos?

Noviembre 26, 2007 · 4 comentarios

89¿Cuál es nuestra motivación en el trabajo? ¿Nos movemos hoy en día por el dinero, por una necesidad de atención y elogios o por algo que importe más? ¿Qué nos impulsa a trabajar y a hacerlo bien? 

No hay duda que la remuneración económica y el deseo de un ascenso son dos de los factores de motivación más importantes, ¿pero serán los únicos? ¿serán los más importantes?  No lo creo, cada vez hay más indicios de que nos sentimos impulsados por otros, como la obtención de un mejor “salario mental” (salario relacionado con la calidad de vida) o más importante aún, por algo más interno, por nuestro deseo de hacer las cosas bien, ya sea por una motivación espiritual o de superación de la propia persona. 

Comprender qué nos impulsa a trabajar puede ayudarnos a enfocar lo que realmente vale la pena, a sobrepasar mejor etapas en las que uno siente que todo le sale mal, o que está aburrido del trabajo, o que su relación con el resto de empleados es mala, ya que sabe que lo que hace tiene un valor que va más allá de su sueldo, o de quedar bien con su jefe, es un reto personal que tiene una motivación propia. El sólo hecho de tener esa motivación personal, hace que uno trabaje mejor, con más empeño, más dedicación y eso muchas veces marca la diferencia de un trabajador bueno con uno excelente.

Ya hemos dicho en anteriores artículos que sólo triunfan los que dan todo lo que llevan dentro, y dar eso implica que uno tenga un sólido compromiso con su trabajo y tenga un orden de prioridades que le ayude a valorar y priorizar lo que es más importante. 

Un gran ejemplo fue Konosuke Matsushita, fundador de Panasonic. Su cuñado, Toshio Lue, dijo de él: “No pienso que Matsushita fuera una persona brillante o un hombre de gran talento. Sin embargo su celo y dedicación por el trabajo eran excepcionalmente elevados” . Seguramente muchos “gurús” hubiesen dicho que Matsushita triunfó por tener un coeficiente intelectual sobresaliente, y una visión espectacular,  pero su cuñado, que lo conocía perfectamente, eligió algo tan lejos de ello como el compromiso y la dedicación por hacer las cosas bien hechas. 

Anne Sullivan decía de Helen Keller, aquella mujer ciega y sorda que logró desarollar muchas cualidades de manera impresionante: “No veo en Hellen el intelecto de un genio, ni una gran originalidad, ni un poder especial para la creatividad. Ella escribe bien, no por virtud de un talento natural, sino gracias a una revisión y un trabajo escrupuloso, a un modo de pensar concienzudo y paciente, gracias a una atención diligente y abierta a la crítica de sus maestros. El secreto de su avance es el trabajo y el compromiso”. Hellen no era ninguna tonta, era una persona inteligente, despierta, sin embargo, vemos como al igual que Matsushita, lo que más se destaca de ellos es el afán por hacer un trabajo a conciencia, y eso sólo se logra si hay ganas de querer hacer las cosas bien, y esas ganas sólo las tiene quien le da una motivación adicional a su trabajo.  

Santiago Alvarez, gran pensador, que cito mucho en mis artículos decía que si no hay esfuerzo en el trabajo, si se elude todo vestigio de esfuerzo y sudor, difícilmente la paz nos anuncia su llegada. Y si finalmente lo hace, su vuelo será como el de una cometa ligera y caprichosa que viaja errática. En un mundo donde muchos se mueren de hambre, otros no encuentran un trabajo digno, es improbable pensar que en ese oasis de carencias y sinsabores, el vago encuentre su acomodo. El coraje y el optimismo son primos hermanos de la paciencia, ésta no  nace por generación espontánea. A primera vista, fiable y testaruda, la dejas solita sin el escudo del optimismo como decisión y el coraje como actitud, y hasta ella se marchita y apaga como una vela. 

Decía también que quizá el truco está en no mirar los acontecimientos que nos pasan con impaciencia, no medir los proyectos ni los trabajos en términos de semanas e incluso de días. A la vida hay que darle una oportunidad, con visiones cortoplacistas y guiños nerviosos no se deja seducir, no acaba de mostrar su mejor cara.

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¿Cómo crear una red de contactos?

Noviembre 19, 2007 · 1 comentario

21Una de las actividades más gratificantes es pasar un buen rato con los amigos. No solamente sirve para relajarnos ni para pedirles cosas sino más bien para apoyarlos y ayudarlos. Al respecto, la revista Entrepeneur publicó recientemente una lista de sugerencias para armar una red de contactos.  

Es importante cultivar sus redes de contactos desde hoy. Piensen en las relaciones que quieran tener mañana y empiecen a construirlas desde ahora. Jefrey Jitomaes decía lo siguiente: “Siendo todas las cosas iguales, la gente prefiere hacer negocios con sus amigos. “ Y es que según DBM 9 de cada diez trabajos se consiguen por contactos. 

A continuación, algunos consejos dictados por Entrepeneur y por DBM para aprovechar nuestras relaciones personales: 

1.        Haga una lista de las 250 personas más importantes para usted: líderes de negocios, líderes comunitarios, amigos y familiares. Básicamente cualquiera a quien podamos ofrecer algo o que nos pueda ayudar o a quien podamos ayudar. Comience a cultivar dichas relaciones.  

2.        Conviértase en un maestro de las relaciones: no se trata solo de llamar por teléfono. Cree relaciones a largo plazo, que sean duraderas. Es importante recordar el cumpleaños o los pasatiempos de nuestros contactos.  

3.        Únase a grupos sociales o comerciales: vaya a cualquier reunión que le permita aumentar su lista de contactos.  

4.        Identifique sus atributos: determine qué le puede ofrecer a los demás. Mientras más llevamos a la fiesta, más interesada estará la gente en ayudarnos. 

5.        Converse: no importa dónde esté, comience a hablar con quien tenga delante en la fila. Pregúntele por su negocio o industria y cuéntele del suyo. Así conseguirá ideas, inspiración y, quizá, un contacto más.  

6.        Analice bien los eventos: para que seamos aceptados por nuestros contactos, debemos estar al tanto de las noticias, eventos, entre otros. Además, esto le dará material para comenzar conversaciones en cualquier situación.  

7.        Siempre tratar a todos al mismo nivel. 

8.        Nada espanta más que una persona negativa. Sea siempre optimista, piense en positivo y muéstrelo en sus conversaciones.  

9.        No manden cadenas de mails. 

10.     Escuchen, y dejen hablar a los demás. No hablen sin saber. 

11.     Armen nuevas redes en base a algo en común. Tengan diversas redes y conéctenlas. 

12.     Créense una buena impresión desde el inicio. Pasar rápido la etapa de introducción. Hablar sobre hobbies hijos, salud.  

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El secreto de los matrimonios que funcionan

Noviembre 11, 2007 · 6 comentarios

11Vuelvo nuevamente con el tema del matrimonio ya que hace buen tiempo no se escribía nada al respecto en este blog y creo que es hora de “poner de moda” los buenos matrimonios. Y es que en las noticias los modelos de matrimonio que se venden son el de Britney Spears, el de Paul Mcartney, o muchos otros que solo hablan de matrimonios rotos o divorcios. Pero se han puesto a pensar en la cantidad de matrimonios que son exitosos? Y esto a base de esfuerzo, ya que nada es fácil en esta vida.

La vez pasada le pregunté a un amigo “Qué haces si tu empresa comienza a vender menos?” Me respondió, bueno puedo hacer muchas cosas, crear promociones, ahorrar costos, contratar personal calificado, cambiar de estrategia, etc. Y le pregunté: y pensarías en cerrar tu empresa? A lo que contestó, ni loco, haría hasta lo imposible antes de eso.

Pues bien, por qué no actuamos así con el matrimonio? Muchas parejas al primer desencanto, o por las peleas que en todo matrimonio existen, piensan en tirar la toalla sin antes lucharla.  Al respecto, decía hace mas de un milenio San Juan de la Cruz:

“Corazón que no quiera

Sufrir dolores

Pase la vida libre

De amores

Quien no sabe de penas

No sabe de cosas buenas

Ni ha gustado de amores

Pues penas es el traje

De amadores…” 

Uno de los mejores artículos sobre el matrimonio que he leído últimamente es un resumen que se publicó en el Boletín de egresados del IESE (una de mis principales fuentes para este blog) en el que Gerardo Castillo, profesor del Departamento de Educación de la Universidad de Navarra, define las claves del éxito en el amor conyugal. El libro se llama La camisa del casado feliz. El secreto de los matrimonios que funcionan (Editorial Amat, Barcelona).  

El profesor Castillo dice que “El actual monopolio de historias de desamor provoca en muchos jóvenes una desconfianza en el matrimonio“. El ha hecho una encuesta entre cien matrimonios de diferentes países, con un mínimo de diez años de vida conyugal, que se consideraban felices, aunque no faltasen en sus vidas algunos sinsabores y conflictos que ellos consideraban normales. Resume las conclusiones de esa encuesta en veinte factores de éxito. Nos dice en primer lugar que se puede vivir un matrimonio feliz, entendiendo que una felicidad no es incompatible con conflictos y crisis que pueden considerarse ‘normales’“. A los encuestados, con un mínimo de diez años de vida conyugal, no se les pedía que dieran opiniones y recetas, sino, simplemente, que contaran su experiencia.

Pretendía conocer qué es lo que de hecho (no en teoría) suele dar resultado.  Basándose en este estudio, Gerardo Castillo destaca en su libro 20 factores a los que los matrimonios consultados atribuyen el éxito de su matrimonio y que reproduzco a continuación:

  1. Casarse para toda la vida: haber tenido claro que el matrimonio es para siempre.
  2. La entrega total al otro cónyuge en la vida diaria: contar desde el principio con que habrá dificultades y que se pueden superar poniendo los medios.
  3. Ser consciente de que el amor no es un hecho cumplido en el momento de la boda: es algo que se construye cada día, es una conquista permanente. Hay que recomenzar siempre, reestrenar el amor cada mañana, evitar “acostumbrarse” a vivir con el otro cayendo en la rutina. El verdadero amor sabe inventar, sabe renovarse con creatividad.
  4. Utilizar recursos para mantener la relación en buen estado y prevenir posibles conflictos: hablar a tiempo, reconocer errores, saber disculparse, saber ceder (“dar el brazo a torcer”), llegar a acuerdos, ofrecer actos de desagravio, etc.
    Amor humilde, no autosuficiente, que se deja formar y ayudar, que sabe aprender.
  5. Contar con las ayudas sobrenaturales propias del matrimonio cristiano, que facilitan cumplir los deberes conyugales y superar los momentos difíciles.
  6. El buen recuerdo de unos padres que se amaban de verdad como esposos.
  7. Un buen noviazgo: trato personal, diálogo, sinceridad, conocimiento y respeto mutuo; orientado a un posible matrimonio.
  8. Ver siempre al otro cónyuge como lo primero o prioritario en la propia vida; darle atención preferente sobre otras personas e intereses.
  9. Ser feliz como efecto de hacer feliz al otro cónyuge; vivir para hacerle feliz.
  10. Compartir experiencias, problemas, estados de ánimo. Interesarse por las cosas del otro. Saber entrar en su mundo. Contar con el otro al tomar decisiones.
  11. Expresar abiertamente los sentimientos venciendo posibles falsos pudores y el miedo a confiarse totalmente en el otro cónyuge.
  12. Ser amigos además de cónyuges.
  13. Admirar al otro y mostrarle que se le admira.
  14. Aceptar y querer al otro como es, sin pretender cambiarle o adaptarle a la propia forma de ser.
  15. Convivir como personas que se quieren: sinceridad (no tener secretos con el otro), confianza, comprensión, respeto, buenos modales, delicadeza en el trato, saber callar, saber escuchar, no decir siempre la última palabra.
  16. Buscar un rato cada día para estar los dos solos y conversar. Disfrutar de la íntima compañía. Hablar de todo y pasarlo bien juntos. Crear situaciones agradables que sean materia para los buenos recuerdos.
  17. Cuidar cada día los pequeños detalles que hacen más grata la vida al otro.
  18. Resolver los conflictos en el día; no acostarse reñidos; dar el primer paso para hablar; saber reconocer errores, pedir perdón y perdonar.
  19. En los enfrentamientos apelar a los buenos recuerdos y recurrir al buen humor, que desdramatiza los problemas y ayuda a ver la realidad por su lado más favorable.
  20. Saber ajustar y afinar la relación amorosa ante los sucesivos cambios que, con el paso del tiempo, se van produciendo en la vida conyugal y familiar.

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¿Qué tan difícil es cumplir nuestros sueños?

Noviembre 3, 2007 · 16 comentarios

55Dicen que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Yo normalmente soy un soñador, pero un soñador de sueños reales, yo soy de los que creen que hay que vivir los sueños y no soñar la vida. Y es que para alcanzar un sueño hay que estar bien despiertos. Yo personalmente no tengo sueños brillantes dormido aunque si los tengo despierto. 

Pero claro, la pregunta es que tan complicado es convertir en realidad nuestros sueños? ¿Existe algún método para ello? Según el profesor del IESE de Barcelona, Luis Huete, para cumplir los sueños es necesario conocerse a uno mismo, pero también planificar y cultivar una serie de disciplinas de autoliderazgo. 

En un artículo publicado en la revista interna del IESE, el profesor menciona que la construcción de un sueño se asienta sobre dos columnas: el sentimiento cotidiano y un proyecto personal de futuro.  En el día a día se consigue una sensación de satisfacción cuando se desarrollan los recursos personales que permiten hacer bien determinadas actividades de forma efectiva. Por ejemplo, resolver conflictos o saber enfrentarse a las dificultades; disfrutar de las cosas buenas y no amargarse por nada; conectar afectivamente con los demás; saber mantener una cierta distancia con respecto a las cosas; saber recuperarse de las cosas que han salido mal. 

En opinión del autor, “es bueno crear una cultura en la que las personas piensen que trabajan para sí mismas, ya que fomenta el sentimiento cotidiano de eficacia a través de la proactividad y de un sentimiento de responsabilidad personal”. Paralelo a ese sentido de eficacia cotidiana, la construcción de los sueños requiere tener un plan personal de futuro. Este plan se crea poniendo por escrito, releyendo mil veces y visionando con intensidad emocional una lista de deseos, de sueños muy concretos y con contornos muy nítidos. “Los sueños son nuestras posibilidades y los deseos aligeran el esfuerzo para conseguirlos”, nos recuerda Huete. 

Para Huete, el plan personal de futuro debe componerse de tres elementos bien diferenciados: 

  1. Ambición personal. Los sueños relacionados con la “persona en la que me quiero convertir”. El énfasis se pone en uno mismo: los hábitos que se quieren desarrollar o las características de la personalidad que se quieren potenciar. Los sueños han de empezar con la ambición de mejorar los recursos personales. Lo que acabamos haciendo con nosotros mismos es la base de todo lo que nos acaba sucediendo en la vida.
  2. Decidir en qué tres o cuatro cosas se quiere destacar y convertirse en una autoridad mundial. Pueden ser ambiciones personales o profesionales.
  3. Las recompensas que legítimamente aspiramos a conseguir. Se incluyen recompensas materiales o de carácter más emocional. Las recompensas deben ser la consecuencia lógica de los logros en la mejora de los recursos personales y de los logros en contribuciones.

Uno de los peores enemigos para hacer que se cumplan los sueños es el miedo, el temor a fallar, a equivocarse, y por ello simplemente prefieren no tomar la iniciativa para empezar a cumplirlos. Al respecto decía Alvarez de Mon en su libro “Desde la Adversidad” que existen dos tipos de personas,  los primeros, bombardeados y acosados por la posibilidad de equivocarse, tienden a pecar por defecto, la cautela y el control excesivo les atenazan.

Los segundos, salvo aquellos que crezcan hiperprotegidos y anestesiados, tienden a pecar por exceso, en su discurrir hay que ponerles quitamiedos, ruedas de goma y colchones porque les gusta vivir cerca del precipicio. Ahí les espera el error, con él mantienen una comunicación fluida y llevadera, no les pesa como una piedra en la mochila. ¿Qué nos pasa a los que tenemos vértigo, a los que sufrimos miedo a las alturas? Miramos para abajo, temblamos y nos caemos.  El miedo a caer nos hace caer.

Lance Armstrong, 4 veces campeón del Tour de de Francia nos cuenta:  “He encontrado en mi carrera que la reducción del miedo ha contribuido más a mis éxitos deportivos que el desarrollo del propio talento. Ciertamente tenemos que cultivar nuestras habilidades, pero al final es la voz de la duda la que las destruye. Todos tenemos dos personalidades distintas, la del crítico y la del campeón. Ignorar al crítico y escuchar al campeón es esencial para vivir”.

El crítico llega por caminos y veredas misteriosos. Genes, familia, primeros profesores, sean las cañerías subterráneas que sean los que utilicen, el hecho es que se hacen un sitio considerable en nuestro subsuelo con el riesgo de socavar y destrozar todo nuestro andamiaje personal. El campeón también llega utilizando los mismos canales de comunicación. En algunos, afortunados, son anchos, numerosos y caudalosos, ocupan una superficie que se hará fuerte de por vida. En otros, mas desafortunados, son angostos, pocos y medio secos, pero no dejan discurrir entre paredes frías.

Nos haya tocado unos u otros, lo relevante es ejercitar y desempolvar el segundo, y reprender, encerrar y atar con cuerdas al primero. Solo así podremos tener un aliado para el cumplimiento de nuestros sueños.

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