Archivo mensual: noviembre 2006

No existen cosas imposibles, solo gente ineficiente

p  Ayer en una reunión escuché esta frase y me quedé pensándola toda la noche porque tiene una gran aplicación para la vida. Existen muchos temas en los que tenemos que luchar cada día para mejorar, desde cuando nos levantamos, que comienza una lucha contra la flojera, aquellos minutos adicionales que nos quedamos dormidos para luego levantarnos y hacer todo rápido y muchas veces mal hecho, la lucha continúa cuando llegamos al trabajo, y vemos que hay un montón de tareas pendientes, que nos parece imposible terminarlas, y desde ya arrancamos vencidos pensando que “haremos nuestro mejor esfuerzo” sin comprometernos a nada.

Nos hemos dado cuenta de cuantas maneras hacemos la vida mas complicada a los que viven con nosotros? Quizá nuestra esposa a la que la tenemos acostumbrada a nuestro mal carácter, nuestra poca capacidad para sorprenderla con unas flores, o un chocolate cuando regresamos del trabajo, nuestras pocas ganas de ayudar en las cosas del hogar, o quizá en nuestro trabajo, con nuestros ayudantes, a quienes les mandamos el trabajo mas duro para nosotros hacer lo mas sencillo, los tratamos mal, o quizá a nuestros padres, de quienes muchas veces nos acordamos poco de todo lo que han hecho por nosotros, y les hacemos desplantes, les contestamos mal, los herimos con nuestra forma de ser. Cambiar esa forma de ser es imposible? No lo creo. En esta vida todo es posible, otro tema es que no dependa exclusivamente de nosotros, pero si no lo interiorizamos y realmente lo creemos, no llegaremos a nada, seguiremos con la misma forma de ser, de actuar, de tratar a los demás, de trabajar, pensando en que “así nacimos y esas cosas no se cambian” en lugar de comprometernos a mejorar cada día, y no ser el reflejo de la ineficiencia de la gente que está en nuestro ambiente, ya que está de moda todo lo Light, todo lo que no implique esfuerzo, compromiso.

Quizá te haya parecido interesante este artículo de hoy, quizá haya conseguido que digas “si, voy a intentar cambiar y luchar en algunas cosas que tengo malas y que pensé que era imposible hacerlo”, pero nada, de buenas intenciones no se vive. Como empezar desde este momento a cambiar? No es fácil, pero ya contamos con la primera parte, el compromiso y el deseo real de querer hacerlo. Lo siguiente es pensar concretamente en tres o cuatro puntos en los que podemos desde este instante cambiar: por ejemplo: levantarme (por lo menos toda esta semana) a una hora fija y no cederle ni un segundo a la flojera. Otra es comprarle un detalle a alguien que quiero y no se lo he demostrado en mucho tiempo, y dárselo con cariño, pueden ser tus padres, tus abuelos, hermanos, algún amigo que sepas que necesite alguien que lo escuche, dedicándole tiempo (la forma mas fácil de ser generoso es comprando algo, pero el hecho de dedicarle tiempo a la persona, escuchar sus problemas, implica un esfuerzo mayor y por ende una satisfacción mayor). Por último podemos hacer el esfuerzo esta semana de no mentir ni exagerar (que finalmente es también una mentira), si nos analizamos bien, veremos en el día uno tiende a decir no una, sino varias mentiras, chicas, grandes, pero mentiras al fin.

Para saber si lo hemos hecho bien o no, al final del día podemos medirnos solamente en estos tres temas que acabo mencionar: puntualidad al levantarse, generosidad y lucha por decir la verdad. Al final de la próxima semana veremos como no era imposible, luchar por vivir mejor.

Para que vives?

oSiguiendo otro de los artículos de Anibal Cuevas, un gran amigo y excelente escritor, el cuenta que a nadie se le ocurre salir a la calle sin saber a donde va, ni comenzar un negocio sin haber calculado los riesgos, sería bastante irracional y osado organizar una excursión por la montaña sin haber consultado un mapa que nos indique los senderos.  

Cuando salimos a la carretera suele ser normal saber a donde vamos y consultar un mapa para saber cómo llegar.La vida es una aventura, un recorrido que tiene un principio y un fin, como los viajes. Es una temeridad aventurarse a vivir sin saber a donde quiere uno dirigirse, para que emprende el viaje, por donde va a ir. La vida es algo más serio que un viaje por carretera o que un negocio o una excursión por la montaña. Sin embargo ¿cuantas personas se han planteado para que viven, que quieren, como lo van a conseguir?

La vida se deja en muchísimas ocasiones a merced de los acontecimientos, las apetencias, los intereses. Mal camino para aquello a lo que hemos sido llamados, ser felices. Para ser felices es fundamental tener un proyecto personal de vida, saber a donde se quiere llegar y por donde hay que ir. Hay que hacerlo con flexibilidad pero conscientes de que los pequeños desvíos en el tiempo nos pueden alejar de la meta. Creo que merece la pena dedicarle tiempo a hacerse un proyecto personal de vida. Pero…¿Cómo se hace? ¿Por donde empezar?.

El profesor Rojas, un psiquiatra español reconocido a nivel mundial, lo plantea en tres esferas: amor, trabajo y cultura.La felicidad va muy unida al orden en las prioridades, si éste no existe se termina cayendo en la esclavitud de lo inmediato.El amor tiene que ver con nuestras relaciones con Dios y con los demás. En ese apartado “con los demás” también hay un orden, el primer lugar lo deben ocupar los mas próximos: la familia. El segundo lugar lo ocupa el trabajo, un trabajo realizado profesionalmente y de la mejor manera posible, con esfuerzo.

La cultura también ocupa un lugar importante y no me refiero a la cultura como consumo sino como formadora y enriquecedora de la personalidad. No entiendo como cultura la lectura del último best seller, o la última película estrenada. La cultura no tiene tiempo y no depende del éxito de ventas, tiene mucho mas que ver con el enriquecimiento personal, leer y esforzarse por tener virtudes como la perseverancia, el aprovechamiento del tiempo, la justicia, y competencias sociales como la capacidad de negociación, el manejo de conflictos, entre otras.

El proyecto de vida debe contemplar éstas tres esferas y en este orden. Cuando se trastoca el orden la felicidad se resiente. Quizá la mejor muestra sea la infelicidad que produce que el trabajo ocupe el primer lugar.

Corazon y cabeza inteligentes

Reglas de comunicación en la parejaAyer tuve la oportunidad de conocer a uno de los mas grandes pensadores sobre la felicidad en el matrimonio, que es Anibal Cuevas. Vale la pena ver su blog: http://www.anibalcuevas.blogs.com/

Justamente, de su blog he querido resumirles uno artículo que me pareció muy interesante sobre matrimonio y sentimiento. En el artículo, Anibal nos dice que existe una idea cada vez mas extendida según la cual lo importante para las personas son los sentimientos. Según esta idea son los sentimientos los que deben guiar las relaciones entre las personas, influir a la hora de tomar decisiones, decidir lo que está bien o mal, definir la verdad o la mentira, etc.

Se ha dejado de lado lo relacionado con la voluntad y la inteligencia y se va a lo mas fácil.  Este se ve mucho en el trabajo, cuando nos “sentimos medio cansados” y no terminamos bien hecho nuestro trabajo, en lugar de ser fuertes y hacerlo bien. Aplicado éste principio al matrimonio, éste funcionaría mientras funcionen los sentimientos de manera que cuando se dejase de “sentir” amor por el cónyuge el matrimonio perdería su sentido. Llevados de esta idea que cada vez está mas extendida, cuando los sentimientos desaparecen o la convivencia se hace cuesta arriba muchas personas empiezan a buscar fuera lo que no encuentran dentro. En vez de concentrar su atención y esfuerzo en recuperar o reconstruir ese amor, se dejan llevar de lo que sienten o de lo más fácil: sentirse víctimas y buscar consuelos.

Algo tan fundamental y que afecta aspectos tan íntimos de las personas como es el amor no puede estar sustentado exclusivamente sobre algo tan frágil y quebradizo como son los sentimientos que por su propia naturaleza son oscilantes y sujetos a altibajos que, en la mayoría de los casos, no dependen de la voluntad de uno mismo. Los sentimientos dependen de numerosos factores internos y externos al hombre y a
la mujer. Factores tales como la climatología, el cansancio, los desarreglos hormonales, el stress, etc… hacen que varíen nuestros sentimientos y estados de ánimo. El matrimonio debe estar afianzado y construido sobre algo más sólido como la voluntad,
la inteligencia. Debe ser guiado por el corazón y la cabeza, lo cual hace un amor inteligente. En los siguientes artículos podremos profundizar sobre estos temas.

Primera Feria de Empleo por Internet

pAprovechen.!!!! Más de 50 de las principales empresas del país estarán presentes en la dirección www.laborum.com.pe/expo  desde el 5 hasta el 12 de noviembre. 

Las personas que estén en búsqueda de empleo podrán acceder gratuitamente a la página desde su computadora, postular a los avisos de empleo y dejar su currículos.  

Para esta feria virtual han confirmado su participación empresas líderes como Wong, IBM, AFP Integra, Avon, Grupo Apoyo, McDonalds, Starbucks, Pizza Hut, Banco del Trabajo, Cadbury Adams, Taca, Ace Home Center, Textil San Cristóbal, MAPFRE, entre muchas otras. Estas empresas publicarán sus ofertas de empleo y recibirán los currículos de todos aquellos interesados en trabajar en ellas.

los candidatos que quieran postular podrán hacerlo desde su computadora durante las 24 horas del día, ahorrando tiempo y dinero, pues es gratuita  y no será necesario desplazarse hasta cada empresa para dejar sus currículos.

Aprender a trabajar mejor

pHoy es Domingo, acabo de leer el periódico y lo que mas encuentro son noticias negativas, que el TLC todavía no se dará, el debate de las ONG, el debate electoral el clasico U Alianza, que Ronaldinho no es lo que fue, etc. Pero creo que el periódico, ya que se le dedica una hora el Domingo debería ayudar también a ser mejores, con artículos para ello. Definitivamente Internet le saca una amplia ventaja en eso. Justamente, copio un artículo que lei hoy  en www.encuentra.com sobre una de las virtudes que mas nos ayudan en el trabajo, que es la laboriosidad.  

Cuando alguien se refiere a nosotros por “ser muy trabajadores” nos sentimos distinguidos y halagados: los demás ven en nosotros la capacidad de estar horas y horas en la escuela, en la casa o en la oficina haciendo “muchas cosas importantes”. Efectivamente esa puede ser la razón, pero existe la posibilidad de carecer de un sistema de trabajo que nos lleva a “trabajar” más tiempo de lo previsto. Esto se identifica con claridad cuando iniciamos varias tareas y sólo terminamos algunas, generalmente las menos importantes (las que más nos gustan o se nos facilitan), además de ir acumulando labores que después se convertirán en urgentes. La laboriosidad significa hacer con cuidado y esmero las tareas, labores y deberes que son propios de nuestras circunstancias. El estudiante va a la escuela, el ama de casa se preocupa por los miles de detalles que implican que un hogar sea acogedor, los profesionales dirigen su actividad a los servicios que prestan. Pero laboriosidad no significa únicamente “cumplir” nuestro trabajo. También implica el ayudar a quienes nos rodean en el trabajo, la escuela, e incluso durante nuestro tiempo de descanso. 

Podemos, fácilmente, dar una apariencia de laboriosidad cuando adquirimos demasiadas obligaciones para quedar bien, aún sabiendo que no podremos cumplir oportunamente; también puede tomarse como pretexto el pasar demasiado tiempo en la oficina o la escuela para dejar de hacer otras cosas, como evitar llegar temprano a casa y así no ayudar a la esposa o a los padres. 

La pereza es la manera común de entender la falta de laboriosidad; las máquinas cuando no se usan pueden quedar inservibles o funcionar de manera inadecuada, de igual forma sucede con las personas: quien con el pretexto de descansar de su intensa actividad -cualquier día y a cualquier hora- pasa demasiado tiempo en el sofá o en la cama viendo televisión “hasta que el cuerpo reclame movimiento”, poco a poco perderá su capacidad de esfuerzo hasta ser incapaz de permanecer mucho tiempo trabajando o estudiando en lo que no le gusta o no le llama la atención. 

Para ser laborioso se necesita estar activo, hacer cosas que traigan un beneficio a nuestra persona, o mejor aún, a quienes nos rodean: dedicar tiempo a buena lectura, pintar, hacer pequeños arreglos en casa, ayudar a los hijos con sus deberes,… No hace falta pensar en grandes trabajos “extras”, sobre todo para los fines de semana, pues el descanso es necesario para reponer fuerzas y trabajar más y mejor. El descanso no significa “no hacer nada”, sino dedicarse a actividades que requieren menor esfuerzo y diferentes a las que usualmente realizamos. 

Podemos establecer pequeñas acciones que poco a poco y con constancia, nos ayudarán a trabajar mejor y a cultivar el valor de la laboriosidad: 

- Comenzar y terminar de trabajar en las horas previstas. Generalmente cuesta mucho trabajo, pero nos garantiza orden para poder cubrir más actividades. 

- Establecer un horario y una agenda de actividades para casa, en donde se contempla el estudio, el descanso, el tiempo para cultivar las aficiones, el tiempo familiar y el de cumplir las obligaciones domésticas o encargos. 

- Terminar en orden y de acuerdo a su importancia todo lo empezado: encargos, trabajos, reparaciones, etc. 

- Cumplir con todos nuestros deberes, aunque no nos gusten o impliquen un poco más de esfuerzo. 

- Esmerarnos por presentar nuestro trabajo limpio y ordenado. 

Cuando nos decidimos a vivir el valor de la laboriosidad adquirimos la capacidad de esfuerzo, tan necesaria en estos tiempos para contrarrestar la idea ficticia de que la felicidad sólo es posible alcanzarla por el placer y comodidad, logrando trabajar mejor poniendo empeño en todo lo que se haga.